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Full text of "Boletín de la Real Academia de la Historia"

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13.1 



AUG 2 3 1906 



l^arbarl) ColUgr líbraru 
CHARLES SUMNER, LL.D.. 

OF BOSTON. 




BOLETÍN 



DB LA 



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BOLETÍN 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO XLVII 



MAÜRID 

KSTABLECIMIENTO TÍPOGRÁKICO DE FORTANET 

Clllc de U Libeftid, QÚm. 19 

,905 



Qoüu'n. /3w 



«En las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública.» 

Esiaiuto XXV. 



BOLETÍN ^'"^"¡ 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO XLVII— CUADERNOS I-III 
JUUO-smiEMBRE, 1905 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

Calle de Ii Libcmd, núm, 19 

1905 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



/ 

Págs, 



Informes: 



I. Correspondencia epistolar entre D. José de Vargas y Poncey 

• D. Juan Agustín Ceán Bermúdez^ durante los años de 1803 

á jSqs, existente en los Archivos de la Dirección d$ Hír 

drografiay de la Real Academia de la Historia é . 5 

n. Nuevas inscripciones romanas de la región Norbense. — Mano 

Roso de Luna. 60 

in. Le dieu Soziwá^ dansHe Coran et sur une jnscripiion sabéenne 

récemmeni decouverte, — Hartwig Derenbourg 72 

íV. El sitio de Almería. -^Frdmcisco Codera 79 

V. Arquitectura tartesia: la necrópoli de Aniequera. — M. Gómez- 

Moreno. . . » 81 

VI. Nuevas incripciones romanas y hebreas, — Fidel Fita 133 

VIL Estudios españoles del siglo XVI II, — Fernando VI y Dona 

Bárbara de Braganza (1713-1748), por Alíonso Danvila.— 

Antonio Rodríguez Villa 147 

Inventario de las medallas españolas que posee la Real Acade- 
mia de la Historia. -]\i2in Catalina García. . 152 

Variedades: 

Viaje epigráfico. — Fidel Fita 230 

Noticias 240 



TOMO xLvii. jaKo-Se^eabre, Í90S. cuadernos i-iii. 



BOLETÍN 



DE LA 




REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



-»- > 4 < ♦ 



INFORMES 



I. 

CORRESPONDENCIA EPISTOLAR ENTRE DON JOSÉ DE VARGAS 
Y PONCE Y DON JUAN AGUSTÍN CEÁN BERMÚDEZ durante 
LOS AJ^os DE 1803 A 1805, existente en los Archivos de la Dirección 
de Hidrografía y de la Real Academia de la Historia, 

Hace algún tiempo que tenía el propósito de dar á conocer 
en la Q)misí6n provincial de Monumentos históricos y artísti- 
cos de Guipúzcoa una serie de cartas inéditas, que mediaron en- 
tre los Sres. Vargas Ponce y Ceán Bermúdez, durante los pri- 
meros años del pasado siglo, siendo su contenido, en gran parte, 
dmlicido á asuntos referentes á la Historia y las Bellas Artes de 
la mencnoaada provincia. 

Este deseo se fundaba, tanto en la índole que encama á la ci- 
tada Comisión que había de escucharlas, cuanto á la importan- 
cia que contienen los datos que forman la citada corresponden- 
cia; pero mi proyecto no se ha efectuado por impedirlo las di- 
versas causas que obligan á la mencionada entidad, á no cele- 
brar reuniones, siendo su silencio, á mi modo de ver, un hecho 
lamentable, porque estimo en mucho la importancia y transcen- 
dencia que se tiene conñada á la referida Comisión. 

He de hacer presente, al manifestar estas afirmaciones, que 
no es mi deseo dirigir censuras para nadie; pero sí entiendo 
que me cabe el derecho de indicar mi opinión, como indivi- 
duo que de ella soy, y con cuyo título, que estimo, me honro en 
grado sumo. 



6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Conociendo el afecto con que la ilustre Academia de la His- 
toria acoge todo trabajo de investigación, y si cabe aún más, 
aquellos que como el presente son obra de uno de sus excelsos 
directores hace una centuria, dirigidos á otra celebridad de la 
época, he pensado dedicarle estos hallazgos, fundado solamente 
en la benevolencia acreditada por tan respetable Corporación, y * 
sin otros títulos pbr mi parte, para dirigirme á ella, que los de 
ser un entusiasta admirador de las investigaciones históricas. 

Ocioso y fuera de lugar sería, el que intentase hacer algunas 
referencias á la biografía de los personajes, entre quienes media- 
ron las cartas que á continuación se incluyen, tanto por ser el 
Sr. Vargas Ponce en extremo conocido y apreciado de la Cor- 
poración que presidió hace cien años, cuanto que sus trabajos, 
en gran parte, se custodian cuidadosamente en su archivo, por 
lo cual son del dominio de los señores académicos los escritos 
indicados, así como notoriamente familiares las obras del señor 
Ceán Bermúdez. 

Pero aun existiendo estas razones para no intentar ningún 
trabajo de este género, sí me he de permitir el manifestar la ad- 
miración que me causa el primero de dichos escritores por su 
laboriosidad asombrosa, su densidad de trabajo admirable, y su 
constancia sin igual para formar las inapreciables colecciones de 
documentos, que con el fin de reunir datos para la Historia de la 
marina, acumuló tan eximio polígrafo. 

Estas afirmaciones me las sugiere el estudio detenido de los 
documentos aportados por tan sin igual coleccionador, referen- 
tes en su mayor parte á la historia de Guipúzcoa, en cuya pro- 
vincia trabajó durante varias épocas en sus archivos y biblio- 
tecas. 

Las colecciones principales de Vargas Ponce existen, como 
es sabido, en la Academia de la Historia y en la Dirección de 
Hidrografía. La primera posee solo de Guipúzcoa 1. 141 docu- 
mentos más 300 del Libro Becerro y ICO actas de la provincia. 

La segunda contiene 3.002 documentos, formando con los de 
aquélla un conjunto de cerca de 5. 000 escritos de la referida 
provincia. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 7 

En el citado Centro de Marina es en donde he hallado 24 de 
las 26 cartas que á continuación se acompañan, estando reuni- 
das en el tomo que lleva por título exterior Magallanes y Cano 
(signatura A. 3.); las otras dos se custodian en la Academia de 
la Historia (Leg. 26), 

Esta correspondencia puede servir de continuación á la que 
publicó mi respetable y sabio amigo el Sr. Fernández Duro en 
el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Feman- 
do^ por comenzar las cartas referidas en el año 1 803 para termi- 
nar en 1805. 

El asunto principal sobre el que gira la citada corresponden- 
cia es el deseo de Vargas de conocer los datos que existían en 
el Archivo de Indias de Sevilla referentes á la vida de Cano, de 
quien dice se hallaba escribiendo la biografía. 

A su vez Ceán le pide noticias sobre arquitectos y arte de 
Guipúzcoa, para emplearlas en la adición del Diccionario de Ar- 
quitectos ^ de Amírola, trabajo en que se hallaba ocupado, entre 
otros. 

•El estilo jocoso y poco correcto de Vargas aparece con toda 
efusión en estas cartas, por prestarse esta clase de escritos ínti- 
mos á la espontaneidad propia de su carácter. Alguna vez tras- 
pasa los límites, no solo de la urbanidad, sino aun los de la de- 
cencia, con expresiones demasiado naturalistas. 

Ceán, por el contrario, emplea de continuo la circunspección 
y aplomo de que dio pruebas en sus actos, teniendo, sin embar- 
go, que contestar á las desnudeces de su amigo para llamarle al 
orden. 

Estos lunares no son obstáculo, á mi modo de ver, para que 
la referida correspondencia sea estimada como colección de no- 
ticias curiosas é interesantes sobre personas, entidades y diver- 
sos temas artísticos y literarios, así como del estado de ánimo 
de cada uno de los autores de la misma. Por ella sabemos sus 
pensamientos íntimos sobre varios acontecimientos del momen- 
to, y el juicio que les merecía la influencia política, que en aque- 
lla época ocupaba todos los ámbitos del poder. 

Varias cartas más debieron mediar entre dichos personajes. 



8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

desprendiéndose del texto de las mismas el acuse de algunas^ 
que no existen. Por más medios que he empleado para indagar 
su paradero, no me ha sido posible el hallarlas, pudiendo haber 
acontecido lamentables extravíos. 

Del mérito, si lo hubiese, de la correspondencia que se acom- 
paña, así como de su importancia y utilidad, sabrá juzgar sobra- 
damente la ilustre Corporación á que se dedican, con la inteli-- 
gencia y criterio histórico sobresaliente, de que tantas pruebas- 
tiene dadas. 

El Marqués de Seoane. 

1. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla y Mayo ii de 1803. 

Mi amigo Pepe: No he tenido tiempo para leer más que una 
vez la carta de Vm. de 25 (l) del pasado, en la que hallo orden 
cronológico y división de artes; excelente modo para sacar las 
noticias y aprovecharme de ellas;. por todo doy á Vm. las más 
sinceras gracias, y luego que acabe el artículo de D. Ventura 
Rodríguez, que es muy largo, entraré á chupar la miel del últi- 
mo panal de Vm. 

A consecuencia de lo que Vm. escribió á Rosarte, me escri- 
bió á mí lo mismo que dijo á Vm., sin que yo le hubiese escrito 
carta alguna más ha de un año, y esto me hace sospechar, con 
mucha probabilidad, que lo que él achaca á los profesores, es 
invención suya para desacreditar mi obra y vengarse de ciertos 
pasajes que acaecieron en la Academia cuando se trató de exa- 
minarla, y que por haberme opuesto desde el prólogo á lo que 
yo decía con tanta moderación de Palomino, se le exhoneró de 
asistir á las demás juntas de examen. Esta oposición al Diccio- 
nario viene de más atrás. Ya sabe Vm. que él y Sancha ofre- 



(i) La publicó el Sr. Fernández Duro, pág. 229 de la Correspondencia 
epistolar entre el Sr. Vargas Ponce y otros en el Boletín de la Real Aca- 
demia de Bellas Artes de San Femando. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 9 

cieron al público la reimpresión del Palomino, con enmiendas y 
adiciones, y que la reimpresión salió pelada, sin nada de lo ofre- 
cido, porque nada pudieron añadir, y lo intentó hacer con lo 
que yo tenía trabajado para mi obra. Desde entonces se declaró 
enemigo de ella, é hizo cuanto pudo por estorbar su impresión, 
y ahora se aprovecha de mi suerte y de mi ausencia para ven- 
garse de mi y desacreditarla. 

Sé yo muy bien que los Profesores estaban muy contentos 
con haberlos expuesto entre Reyes, Príncipes y otros personajes 
que ejercieron las artes por añción, y es imposible que piensen 
ahora de otro modo, sino inspirados por Bosarte. A mí me im- 
porta un bledo, porque ni él ni los artistas podrán quitarle el 
mérito que tenga, ni yo tengo ambición en que se venda. Mis 
hijos cogerán el fruto de ella y las alabanzas. 

Nada de esto me incomoda, lo que yo trato es de divertirme 
ahora con mis arquitectos y de vegetar, hermano Pepe; ayúde- 
me Vm. y vea si los arquitectos vivos que subsisten ahí, pueden 
darle noticias del nacimiento, muerte, maestro, obras y méritos 
de sus padres y abuelos, como las que Vm. me envió en la pe- 
núltima carta que me escribió de un tal Carreras. 

Quisiera ser más largo, pero ya unos días que no puedo con 
la cabeza, siento en ella un peso que no me deja trabajar todo 
lo que yo quisiera y hoy ha sido muy largo el correo. 

Perdóneme Vm. por Dios, reciba finas expresiones de la 
Aragonesa y mande Vm. y quiera á su verdadero amigo, 

CkAn. 

2. 

Pepe á Juan, 

Vergara y Agosto 28 de 1803. 
Empezó Vm. á mearse en el mundo, honrado asturiano: An- 
taño se nos volvió Tándalo y Ogaño ya para en Árabe, por eso 
cada vez es menos de fiar, y ahora con sxxsfides púnica quedo 
temblando y se me resbala á continuar Judío; no tiene remedio, 
lo quemo. Que arto quemado estoy yo de ver pasar meses y 
meses y no procurarme Vm. otras noticiae que me importan 



10 boletín de la real academia de la historia. 

tanto acerca del Argonauta. Por usurero que Vm. sea, ya se 
tiene allá el ciento por uno, y no voy continuando. Ablándate 
pecador. 

Con este prólogo doy á entender que he recibido la del 17(0 
de vuelta de muchas andanzas niías, de que sacará Vm. más 
provecho que yo, y antes de entrar en nueva materia, saldemos 
algunas de sus especies. 

Sí, señor; tendrá Vm. cumplida noticia de los Iberos; Mayo- 
razgos hoy, ó Arquitectos ayer (hoy valga por este siglo, ayer 
por el pasado), de quienes decía el pasado Monte hermoso, eran 
nacidos para mal y deshoora de Guipúzcoa. Todo, todo lo sabrá 
Vm. si la vara no se qu iebr a ó no arrean al burro hacia otra 
parte, que siendo uno y otro malo, todo me lo puedo temer de 
los ruines artes del Encantador que me persigue. 

Celebro saber lo de Murillo, pues bien está San Pedro en 
Roma aunque no coma. Con todo, de resulta del último augusto 
viage ha ganado mucha fama, y encaramándose á la estimación 
de uno de los mejores pinceles conocidos; y algo de lo mejor 
suyo, no estaría mal colocado en una galería de todo lo mejor 
nuestro; no estaría fuera de lugar en la ala no labrada del Pala- 
cio nuevo, labrándola al intento; ojalá que los millones de Be- 
lén... basta. 

Pues señor, ante todas cosas, vaya un apéndice á los arqui- 
tectos de Vergara. 

En un índice octavo manuscrito que he visto últimamente, 
cuyo libro Arte y uso de la Arquitectura por José Ignacio Ari- 
zabaleta, en Vergara^ ano 172^ (cuyo José Ignacio, de más de 
90, murió hace algunos bastantes), se lee en el capítulo xv (por- 
que aunque esté muy bien escrito, no está foliado) de la suerte 
en que se ha de plantar una torre y su fortificación, se lee, repi- 
to, al fin, lo siguiente: «Estos dos alzados de Torres y su planta 
que le siguen, los he sacado yo para que el curioso lector pueda 
añadir ó quitar; al añadir otro cuerpo se pudiera (á no que los 
cimientos tengan las cosas y el grosor que en este capítulo hé- 

(1) Pág. 254 de la obra citada. 



CORRBSPOMDSNCIA EPISTOLAR. I I 



monos referido), como lo tiene la torre de Santamaría (parroquia 
primera de la villa de Vergara), pieza bien aseada y trabajada 
por el Maestro Esteban de Abania. Antes que lebante un cara- 
billo sobre mi manuscrito, sepa que no es otra cosa que un com- 
pendio de Fr. Laurencio de San Nicolás; v. g.: este capítulo xv 
corresponde al lxiii suyo»; una y otra especie añadió Arizaba- 
leta y multiplicó los dibujos, no con el más exacto dibujo. 

Estamos ya sin escrúpulos acerca de las confeciones pasadas, 
y Vm. muy en ello de que la nueva será de Tolosa. Pues no 
Señor, están los pecados en San Sebastián, y yo no por mis pe- 
cados todavía, y como Vm. tenía entre sus pulgares á D. Ven- 
tura Rodrígfuez y yo he estado en Plasencia, pláceme salir con 
Vm. de Plasencia, antes que Vm. salga de Rodríguez. 

No crea Vm. que en esta Plasencia (l) de que trato es aquella 
de tan renombrada Vega hasta en los romances de los Árabes 
guapetones, no señor, está tan distante ésta de tener vega, que 
por su angustiada situación entre dos montes, la denominaba 
Larramendi «Una albarda al revés»; ésta tiene solo II I casas, 
todas de herreros, y no deja de ser notable que, estando siem- 
pre negros, gasten al año sobre ocho mil libras de jabón, y que 
tanta agua consuman en labarse, no es mucho que de vino con- 
suma... vaya cuanto, sáquelo Vm. por este dato. La sisa de 8 
maravedís en azumbres, produce l¿ mil reales. 

En esta, pues, famosa fábrica de armas negras, está siempre 
blanca, una de las buenas producciones de Rodríguez... pero 
vaya por su orden: 

Plasencia de Guipúzcoa. 

Arquitectos: 1 532. Martín de Igarza dio la traza de la capilla 
mayor, Maese Martín de Igarza, hijo de Martín García de Igarza. 

1538. Pascual de Iturriza, natural de Motrico. Existe una 
obligación ante Francisco Irure, escribano de Plasencia, de en- 
señar á Juan de Alzua el arte de la cantería, bajo muchas con- 
diciones que expresa, por el aprendizaje. 

1 541 á 8 de Mayo, el mismo Pascual. 

(1) Su verdadero nombre es PLACENCIA. Ms. 



12 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Consejo abierto para tratar de la obra de la capilla, quejándo- 
se que Maese Pascual de Iluriza hacía labor muy menuda que no 
podía verse desde abajo. Era maestro del arte de Gimetrfa... él 
se presentó y dijo que trujesen otros peritos en el arte de la 
Giqíetría... se vio su tasa y la de Maese Martín de Igarza, que 
dio 9 años antes; pero fué aprobada la de Pascual, y se entregó 
al Vicario para que celare en su cabal ejecución, como quiera 
que siempre estaba en la iglesia, y Pascual añadió que lo hacía 
atendido al Patio y el concurso del pueblo y sus como convenía se- 
gún arte. 

La Iglesia es gótica, de aquellas columnitas acordonadas de 
un solo cañón, bóveda de arista, bien proporcionado y... basta. 

165 1. Pedro de Mendiola, maestro cantero, hizo la sacristía, 
y se le apuntó á 18 maravedís la vara de cantería. 

1689. Juan de Arauceta hizo la casa concejil, por cuya tasa 
se le dieron 8 escudos de oro, y solo jjor la cantería 29.075 rea- 
les; ya en 1 703 también hizo la torre de la Iglesia, no mala; el 
otro edificio sobre arcos» etc., no es... mierda de Palomo, que ni 
huele ni jede. 

1689. Juan de Zaldúa hizo otra traza para la casa concejil, que 
no fué admitida, pero se le pagó por ella 180 reales. 

Ventura Rodríguez. Por su dibujo se hizo el litidásimo altar 
mayor <|ae «e gvaa perfectaaenle desde la jcntraria, sokwe m 
zócalo que liega á la altura de la mesa del aátar, y como ella, es 
todo de mánmrf de Azpeitia rojo; se elevan los pedestales de 
cuatro columnas pareadas corintias y completo el orden omaico, 
que ocupa la Santísima Trinidad en acción de coronar á la vir- 
gen, la cual, elevándose del Sepulcro, que está rodeada de los 
apóstoles, sube magestuosamente y ocupa un magestuoso ca- 
marín, cito en el baño de las cuatro columnas; y como tenga una 
luz vivísima que se derrama desde la ornacina superior por ven- 
tanas que no se registran abiertas de otras de ático, y esta luz 
solo baña hasta la mitad del huerto de la sacristía, parece su in- 
greso en la gloria, y hace un bellísimo y natural efecto. La obra 
es toda de estuco y la trabajó con esmero... pero más le gustará 
á Vm., aunque yo reviente, que copie las dos inscripciones, que 



CORRBSPONDBNCIA BPISTOLAR. 1 3 

en letras doradas (como lo están los capiteles y hazes de las 
columnas, y la greca que borda el iriso) adornado este superior 
retablo por una y otra banda* Pues para que nos entendamos, 
vaya primero la Bascongada: 

Virginia. Ama. Mariaren. 

Ceruraco Jasoerart. 

Bere Mendeco. 

Placenciatarrac. 

Len Jaso Eta Escanitaco. 

Altara Naguesi Auo. 

Oran Barriro Jasorico Aciric Ederturic. 

Escancen Duetje. 

Christojoazanetic. 1 790- Garren Urtean. 

Don José M.* Landizábal. Carlos Erregue. III. Garrenaren 2^1- 
dunzocoac. Gay Onetaraco. Agnintariac Ereguin,* Eta onzat 
Emanceban. Don Manuel José Iraolac Elizaren. Equeda dirutic, 
Gastua Paga tu Eta. Contu Gusia. Ematen Ebala. Ventura Rodrí- 
guez Taratuta. Miguel Antonio Jáuregui, Arquitectura. Eta Es- 
culturaco Langay Biac. Berac. Biarit. Eguin Zituan. 

Como supongo á Vm. al cabo y como quiera que estoy ata- 
readísimo, estaba por escusar la latina; pero vaya, para que se 
le caiga á Vm. la cara de vergüenza: 

Placencia Guipuzcoatum. 
Hanc aram maximam 
Virgini Matri Mariae 
In coelum Asupttae 
Sacram. 
Nunc Instauratam Auctam Sculptam. Eidem. 
Coelesti Patronae 
Horum Dedicant. 
Anno C. N. cioioccxc. 

Josef María Lardizabal Eximii ordinis Caroli III Eques curator 
Faciendum curavit atque probavit. El Em. Josef M.* Iraola, Dis- 
pensator de Eclesiae thesauro sumptus supeditavit. Et rationes 
curabit. 



14 boletín de la real academu de la historia. 

Bonaventura Rodrigerensius Archit Delineavit. 
Michael Antonius Jaureguius Exactor operis omnes Eius Par- 
tes Tam Architectonicam Quam sculptilem. Perse ipse confecit. 

(con que volviendo á nuestro paso castellano de andadura) 
henos salido de Rodríguez, pues, por ahora, hasta que en lo de 
San Sebastián sepa Vm. cosa chistosa. 

Y para salir de Jáuregui, sepa Vm. que este buen profesor 
(maestro de dibujo en Vergara), y que por sus obras ha dejado 
nombre en la Rioja (como es natural haya dicho á Vm. nuestro 
Navarrete y los proceres de corachita), hizo también de estuco, 
en las Monjas de Plasencia, el altar mayor, que consta de solo 
dos columnas corintias, que vienen desde el suelo, y dos pilas- 
tras; y enmedio de más de medio relive Santa Ana, que es la 
tutelar, figupa á la verdad un poco larga y angosta. 

Escultores, Felipe Arizmendi. 

Un Nazareno, objeto de la mayor devoción del pueblo; es 
muy devoto, de figura algo mayor que el natural; pero con todo 
no es su mejor obra. 

Una Dolorosa y un San José que vinieron de Madrid, dona- 
dos por un covachuelista. Es cosa buena, por ventura de la ofi- 
cina de Mena. 

Pintores: Traslado á la futura carta de Elgóibar, donde sabrá 
Vm. lo que le hará rechinar los dientes. 

Por que por hoy salimos de carta y de Plasencia; á la verdad, 
quedan poniéndose las botas, no sé si una ó dos, que incluyan 
lo de Eibar y Elgóibar, pues en ambos hay arquitectos buenos 
del siglo XV, no muy zagalón, y escultores de iden, y documen- 
tos y cartas originales acerca de Gregorio Hernández, que ya se 
saldrán al pie de la letra en los apéndices y otras cosacas que 
verá el curioso lector. Lo que no hay es ojos, ni manos, ni es- 
paldilla; trabajo más de lo que puedo. Hace Vm. bien en aguar- 
dar á otras mis cartas, para sacar el conjunto de obras de estos 
artistas, pues como Vm. ha visto y verá, de uno mismo las hay 
en varios lugares. 

Y hace V^m. mejor en estar tan bueno y gordo con su Ara- 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. I 5 

gonesa y prole (á quien cordialtnente saludo), y aun que hasta 
eso me pudre, pues signo de que no tienen valor las maldiciones 
que yo tomo contra la familia, al ver cuan poco caso de mis pe- 
ticiones su rechoncho Jefe. A Dios. 

3. 

Vargas á Ceán. 
Salud y CoDÍentamiento. 

San Sebastián estaba desnudo, 
dábale el sol en el ojo del c... 

Septiembre ib de 1803. 

¿Son cartas ó lentejas las mías.? ¿Es correspondencia 6 aguace- 
ro.? ¡Ay me! que de sab?r Vm. el dolor de la espaldilla con que 
ésta se hilvana, hijo legítimo de lo que aré el estéril campo del 
papel con el buey de mi pluma, sabría lo que vale. Al grano. 

Debiéramos hablar de Eibar, según la serie de mis viages; 
pero será de Elgóibar, y por que estoy con el legajo de ata en- 
tre los pulgares, y por que con la conversación de la otra deben 
ir ciertas copias... Allá lo veredes, dijo Agrases. 

Y pues amigo, ya sobra 
de prólogo y prevención. 
Silencio; chito; atención; 
que se comienza mi obra. 

Parroquia de San Bartolomé de Olaso. Era muy antigua é in- 
memorial en 1 290; es ya un montón de. ruinas, por que los clé- 
rigos, protestando que se caía (y ni con tiro de pólvora la pu- 
dieron derrocar), la echaron abajo, por no subir la cuestecita en 
que estaba, algo fuera del lugar... (ay mi espaldilla, duele, gra- 
cias; que si no soltaba la maldita). Vive todavía la portada gó- 
tica con una serie de cordones (nueve por banda) sin filigranas^ 
sino en las repisas altas. No es tan rica de labores como la de 
Deva; pero sí mucho más que la de Tarragona. Dividía su gran 
puerta de fierro un poste que era la imagen de Nuestra Señora^ 



l6 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

y como en su sombrero me pareció columbrar letras, busqué en 
los caseríos inmediatos una escalera, y traída (creyendo el zagal 
conductor de ella que venía á cojer un nido de vencejos), y en- 
caramándome hacia arriba, cacé el siguiente letrero. 

MIL é CCCCLIX. M. SANCHO. 

Con que tiene Vm. al Seor Martín (que eso signiñca segrún mi 
leal saber y entender y la práctica de la farándula, la tal cifra 
m), un arquitecto de provecho de mediados del siglo xv. Buen 
provecho. La obra, como toda la de tal vestíbulo, que es cua- 
drado y espacioso, es de lo más magnífico y mejor de mi edad. 

No sería malo hallar un escritor coetáneo. Agua va. Entre el 
3.° y 7.** cordón hay dos nichos por banda, y ocupa la del cen- 
tro un San Pedro y San Pablo de Carulla, y con su palio griego 
encima, aquél con un llavón descomunal y éste con un montan- 
te; ambos sumamente ópticos, y más todavía que los de Ta- 
rragona. 

Los otros dos bultos son de San Antón á mano diestra y de 
San Bartolomé á la izquierda. El cual, ó por ser el titular, ó aca- 
so por algo más moderno, aunque muy gótico todavía, era algo 
más movido y acabado que sus compañeros. Este tiene en su 
peana, escrito de muy buena letra gótica, lo que calcado de cua- 
tro ó cinco maneras, incluyo á Vm. para que lo lea y diga el 
apellido, pues no teniendo yo á la mano ningún libro que con- 
sultar, no adivino si es abreviatura. Si todavía no lo saca díga- 
melo, y si es necesario lo haré calcar en letra ó barro, pues un 
escultor de aquélla era de Don Juan el 2.**, no es de perder. Na- 
turalmente, son suyos los otros tres bultos que tienen más de 
una y media vara de alto cada uno, y son de superior piedra 
caliza, de muy buen grano, como también otro de á vara de San 
Sebastián que está fuera de la portada, y los casos de vírgenes, 
ángeles y apóstoles, que según el estilo de todas estas obras, si- 
guen entre los cordones hasta la clase de figuritas de no media 
vara. 

Mucho mayor es la virgen del poste divisorio, y sobre ésta, 
ocupando todo el medio puesto, había un calvario de figuras 






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CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 1 7 

grandes de piedra arenisca, con grupos de las Marías, etc., etc., 
ya muy destruido, siempre muy gótico, y con todo no falto de 
expresión. Dixi. 

t6cx). Maese Martín de Alazábal. ^S 

Este hizo el campanario de esta parroquia, y en este año se 
liquidó su cuenta con Martín Núñez, su yerno, esposo de su hija 
Clara. 

l6oi. Maese Martín de Garmendía. 

Se le pagaron 1 428 maravedís por la traza que dio para la 
torre. 

1606. Maese Domingo Aldasao. 

Este continuaba el campanario. Hasta aquí los arquitectos 
edificadores. 

1682. Juan de Urzularre. Escultor. 

Siete mil reales de cuenta del retablo de la capilla mayor, y 
luego hay 120 reales á Lucas Longa que lo reconoció. 

No olvide Vm. este nombre, que ya lo ha oído en otras mías, 
y le queda que oir. 

Conque para llenar el terno solo nos falta algún pintor de esta * }1 

derrumbada iglesia, que tanto nos hubiera enseñado en sus tum- 
bas, casullas, etc., etc., si la atrevida mano de la ignorancia y 
pereza... (me rabia la espaldilla). Sus y vamos á un pintor. 
1681. Don Diego de Mugarrieta. 

900 reales por pintar tres lienzos para el monumento, y por 
estos años, y algunos antes y después, le están abonados miles 
de reales por la pintura de la bóveda de toda la espaciosa Igle- 
cia. Era de madera y contenía la vida y martirio de San Andrés, 
vistas de Elgóibar, etc., etc. ¡Qxié dolor! nada diría tanto su mé- 
rito... me voy por que todo no se pierda... 

Parroquia de San Bartolomé de Elgóibar, en su plaza pública 
de Calegoen. 

Aunque venía de muy atrás el proyecto en 1 693. 
Lucas de Lonja. Arquitecto. 

Hizo escritura ante Miguel Mugmara; se le anticiparon I.500 
ducados de plata; se le dieron además 20 escudos de plata por 
las trazas que hizo (aunque merecían 200 coces), y cinco reales 

TOMO XLVII. 2 












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18 



boletín de la real academia de la historia. 



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cada año. En 1714 se ajustaron cuentas con su viuda D.* María 
Antonia Eguiral y sus herederos, y montaba la obra de cantería 
102.940 reales, de lo que se le estaba debiendo 6.180. 

Y para salir por hoy de Lucas Lonja, éste mismo hizo las 
magníñcas lonjas (casas como palacios, algunas sobre columnas 
y otras sobre arcos con postes, que tienen en su primer piso es- 
paciosos almacenes) en el lugar de Alzóla, sobre el Deva. Le 
hacen natural de Mendaro, y dicen que él abrió la peña de Or- 
duna; noticias que piden confirmación y se averiguarán: 

Vase Lucas de Lonja. 

1732. Tomás de Larraza. 

Fué el digno sucesor de Lucas, hizo el arco del coro, la gra- 
dería del presviterio y abrió los cimientos de la torre, y hasta 
21 hiladas la levantó; pero como él se tendió para siempre en 
1738, examinadas sus obras por el examinador perpetuo José 
Lisardi, se valuaron en 2.0OO reales, habiendo él recibido 2.S68>. 
con lo que se verificó lo que rara vez, de quedar deudores los 
artistas á las fábricas. 

1734. Ignacio Veelay, maestro albañil. 

Ejecutó la media naranja y bóvedas de la Iglesia. 

1748. Ignacio y Francisco de Ibero. Padre y hijo. 

Con que, como iba diciendo en mi cuento, en 14 de Marzo se 
contrató con Ignacio Ibero, maestro del colegio de Loyola, y su 
hijo Francisco, vecinos de Azpeitia, hechos diversos aprobados 
por el consejo^ etc. Notóse al continuar la obra que los arcos en 
que habían de estar las campanas, según las trazas, quedaban 
muy bajas; llamóse á José de Zuaznabar, maestro de obras, veci- 
no de Hermúa, que dio cinco pies de más altura, tres á la base 
y dos á los arcos, y recetó más adorfto en la repisa. 

Hízose, sobre todo, nueva sacristía en li de Marzo de 1 740* 
En 15 de Enero de 1757 se dio por concluida la obra que tasó 
Martín Carrera, maestro de obras, vecino de Mondragón, en 
141.492 reales 21 maravedís, que con los dos mil anteriores y 
largos cuarenta mil de cales y otros acopios, pasó de 200.000 la 
tal torre. De ella dice la villa en la Descripción de sus cosas no- 
tables que envió al Consejo en 1785*- *Con una torre de una es- 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 1 9 

tructura muy hermosa y de buen gusto, echa con la cantera de 
la piedra de Manióla, que es la admiración de cuantos la ven y 
una de las mejores de España. :& Esto la villa mi Señora. 

Ugartemendia (mozo muy hábil, ahora vuelto aquí desde Ma- 
drid para restaurar el buen proyecto de la arquitectura que los 
Iberos habían desterrado de Guipúzcoa), confiesa que cuando va 
por esta plaza, cuya principal fachada ocupa la Iglesia, no se 
atreve á lebantar los ojos del suelo por no ver mostruosidad 
tamaña. Yo digo anun, añadiendo que es un padrón eterno de 
la natural ignorancia de sus constructores, pagadores, examina- 
dores y aprobadores, todos á cual peores. 

El tal Francisco Ibero hizo la gran casa de Ayuntamiento so- 
bre cinco arcos y un espacioso atrio ó vestíbulo que coje todo 
el írotitís izquierdo de la tal plaza y edificio, en donde el gusto, 
el ornato y la comodidad, se echan igualmente de menos. 

Suyas son las dos posadas públicas, también sobre arcos que 
están enfrente, que ni merecen crítica ni alabanza, y suyos los 
dos claustros llamados cementerios que están á los lados de la 
Iglesia, con arcos y coronamientos de balaustres, no malos ni 
desarreglados, que es lo mejor de estos cuatro edificios, y como 
el otro frontis que mira á la Iglesia, ó sea el portal de entrada, 
y un buen puente sobre el Deva, si todo, que es tan moderno, 
se hubiera hecho bajo la tutela de la Academia de San Fernan- 
do, con el mismo gasto, pero con otro gusto, haría gesto de ad- 
miración quien ahora de aíeo. 

Victor y vanse los arquitectos. 

Escultores. 

1 716. Felipe Arizmendi. Un San Antón Abad, buena obra de 
Arizmcndi. 

1 7 16. Gerónimo de Liermo. 1 6 doblones y á sus oficiales es- 
cudo y medio por el bulto entero de San Bartolomé, y con 131 
reales de sus gastos, en total I.II4, y ello es que tiene mucho 
mérito y expresión y su bullicio de pliegues muy bien entendi- 
do, y como desterrado de la portada está ahora al descampado 
sobre un arco ó cielo raso, yo he interpuesto mis buenos oficios 
para que le den siquiera lo que á todo soldado raso, esto es, un 



20 boletín de la real academia de la historia. 

simple cubierto; quedaron en hacerlo, pero son clérigos 

tate. 

1734. Juan Antonio Ontañón, 

Por la efigie de San Bartolomé, 800 reales; su gasto y alimen- 
to en 31 días, 186, total 986. Este estubo en el altar mayor, des- 
alojado de allí, ha desalojado al de la portada, y como valga tan- 
to menos que él (ay mi espaldilla). 

1785. El altar mayor estubo condenado á ser hecho (Jesús!) 
por Francisco Ibero: hubo de morir (R. I. P. A.), y con mejor 
acuerdo se consultó á Roma y por la linda traza que envió Al- 
dará se le enviaron 750 reales. Ejecutáronla Francisco Ugarte- 
mendía (padre del mozo susodicho) y Francisco Justiniani, am- 
bos vecinos de San Sebastián, y el primero hoy día de Tolosa, 
y se reduce á una linda mesa de altar y zócalo de mármol de 
Azpeltia y cuatro columnas pareadas, de orden corintio, de es- 
tuco, con bases y capiteles dorados. El medio le ocupa una 
gran medalla del martirio de San Bartolomé, que ejecutó media- 
namente N. Mendizábal, el de Eibar, y su coste total subió á 
59 mil reales vellón, y es el decoro de la Iglecia y merecía que 
ella no fuese un cajón de cal y canto. 

Cuyo N. Mendizábal, de quien os daré cumplida noticia en lo 
de Eibar, donde vive y bebe, también trabajó el retablo de la 
capilla del Señor, que está saliendo por el puente, y el que no 
se ha santificado todavía en la nueva hermita de Malzaga, en el 
punto divisorio de los tres caminos de Eibar, Elgóibar y Plasen- 
cia, en la confluencia del Deva y Ega (Bravísimo ay mi es- 
paldilla.) 

AUons-donc á los Pintores. 

jMás te valiera estar duermes! Pues aunque en el convento de 
San Francisco hay un lindísimo San José con un niño en los bra- 
zos, firmado de Jordán, del tamaño del natural, y cito en el co- 
lateral de la izquierda: es venido aquel mal rato con que le ame- 
nacé á Vm. en mi anterior. El tal altar, de lo peor, y de lo que 
aquí llaman A la valenciana^ era de la parroquia de Plasencia; 
cuando hizo ésta el actual trato de vender el otro, y á duras pe- 
nas le dio por él con todas sus pinturas mil reales. Un quidan 



CORRESPONDENaA EPISTOLAR. 31 



de Elgóibar, de cuyo nombre no quiero acordarme (que el San 
José solo, los valía), trájolo á su casa y antes de depositarlo en 
el convento ¿qué hace? trata de limpiar los cuadros, y con un?i 
muy linda leg^a, les dio una mano tan desapiadada, como yo se 
la daría de azotes. De aquí resultó que pedazos como mi mano 
saltaron de la pintura, y que toda quedó cual Vm. puede consi- 
derar, como yo considero á Vm. en este instante. 

Y qué sería ello, si hubiese considerado como yo en los res- 
tos una de las cosas mejor acabadas y más graciosamente colo- 
ridas? 

Menos padecieron unos óbalos que hay también en este reta- 
blo de Pablo Martín, su discípulo. 

Y siento mucho no saber de quién son unas cabezas de Após- 
toles que hay en esta sacristía, y un cuadro del descendimiento, 
de no tanto, pero de bastante mérito, y, sobre todo, un San 
Francisco en los claustros altos, tan tierno y bien colorido, que 
apesar del velo de polvo y muro de telarañas que lo entapizaba, 
yo lo hubiera creído de Morales si otro me lo hubiera bautizado; 
pero no soy cura ni menos arzobispo, y así ni bautizo ni con- 
firmo. 

Y siento mucho tener que concluir esta lista con 1 726. 
Ignacio de Arana pintó en la parroquia las Pechinas con los 

cuatro D. D. 8 ángeles y encarnó un ejército, y por todo se le 
dieron 1. 264 reales. 

1730, al mismo por la pintura del Jordán (sin duda para el 
bautisterio) 270 reales. 

De este propio hay bajo el coro de San Francisco el jubileo 
de la Porcíncula, con muchas figuras parlantes, todas de negro y 
blanco (¿no se dice clarión?), y varios cuadros del claustro, fir- 
mados 1740, y frescos entre balcón y balcón de la galería alta, 
que son santos de la orden; parece copiada de las estampas, 
pero ¡ay! ¡qué semblantes! y jqué colorido! ¡hay qué Pintor! 

Os adbierto que el renglón del escultor de Olaso dice Johnf de 
(aquí el apellido cuyas trazas van) me fecit. 

Salimos de Elgóibar, así del dolor que de veras me fatiga har- 
to, será preciso el tomar vacaciones, y hasta que se mude como 



22 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Otras veces. Ido que se sea, irá alia Eibar y con ella muy bue- 
nas cosas; y luego Tolosa y sus 24 pueblos, y después San Se- 
bastián y toda la provincia se andará; si el burro arre, dolor. 

Hoy sí que escribo á la Diabla. El Divino. 

Da vergüenza, no os recuerdo el empeño de Juan Sebastián. 
I Ah! buen Juan. 

4. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla y Septiembre de 1803. 

Mi amado Pepe: Así Dios nos deje ver, hablar y abrazar an- 
tes que se acabe el año, tan gordos y robustos como ahora esta- 
mos, á vista del que suspira ahorrojada por nuestra separación, 
que es Vm. el hombre más escudriñador que he topado entre 
los de mi facción, y que si la Providencia me deparara otro tal 
en cada provincia, sería mi obra de los arquitectos la obra más 
completa que hubieran leído y visto los más famosos biógrafos 
del mundo; pero es época de mucha escasez y cada cual piensa 
con más juicio y razón en darse malos ratos, y en no ensuciarse 
el vestido con polvo, ni en acortarse la vista con malditos ca- 
racteres, peor papel y tinta. Hasta ahora estaba yo lleno de va- 
nidad y sovervia, teniéndome por el animal más pescudador 
que había en Asturias, pero avergonzado cedo la palabra al ván- 
dalo bascuence. 

La carta de Vm. de 28 del pasado, que recibí ayer por la es- 
tafeta Navarrética, está llena de buenas y útiles noticias y muy 
distintas de las que yo esperaba en esta remesa de Septiembre. 
Desde Julio tengo sobre la mesa al benerable Fr. Miguel de 
Aramburo, el que trazó la casa del Ayuntamiento de Rentería, 
esperando el acabar su artículo, porque sin saber cómo he to- 
mado tanto cariño á este religioso, que estoy persuadido que ha 
sido el mejor Arquitecto de Guipúzcoa, y quisiera redondearle 
un artículo digno de su mérito y de sus obras. Vm. ha ofrecido 
su continuación, y no es justo que esté su alma penando tanto 
tiempo por su causa, hasta que se concluya este sufragio, con el 
qu«* no dudo pase más en el Purgatorio. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 23 

Otros están también pendientes de hacia aquella parte del 
Norte guipuzcoano, pero creo que no son de tanta monta como 
mi amigo Fr. Miguel. 

Curiosas son las inscripciones de Plasencia la de la Albarda, y 
las copiaré yo, mas nadie entienda el bascuence en el artículo 
que tengo hecho de más de 20 pliegos al benemérito D. Ventu- 
ra. Sus: Amigo Pepe: Sus: vamos á ver lo que hay demás de 
nuestro honrrado Hernández, para añadir á su interesante ar- 
ticulo de mi Diccionario: Sus de pintores: Sus de escultores, 
pero ño olvide Vm. el alma de Fr. Miguel. 

Ahora mismo acabo de recibir un extracto de las grandes 
obras que escribió un desconocido Arquitecto, y sepultadas en 
-el Monasterio de Cárdena; se asombraría Vm. de los buenos 
que son y del gusto é inteligencia con que el monge hizo el ex- 
tracto. 

Allá voy (me llaman á comer). Espérate un poco, Manue- 
la, que estoy hablando con Vargas. Dale memorias, dice la Ara- 
gonesa. 

Soy hombre demasiado formal para que Vm. me eche en 
cara lo del Argonauta del Cano; ya le dije á Vm. que nada le he 
contestado perteneciente á él, porque nada encontré y que de 
participar sea, porque haberlo hallado se lo hubiera remitido. 
Ahora estoy examinando y entresacando los papeles más anti- 
guos é interesantes que han venido á este archivo del de Si- 
mancas, donde voy separando las cosas más curiosas. Tengo 
hecha una separación de Real armada, en la que nada he puesto 
todavía del Cano; pero no pierdo las esperanzas de hallar cuan- 
to se dice de él y de su viaje al rededor del mundo. 

Dale con comer, allá voy No me dejan en paz. 

A Dios, amigo mío, quédese \^m. en paz y diviértase entro 
esas gentes, mientras yo metido en mi concha, me divierto solo. 

Le abraza su amantísimo. 

Juan Agustín. 



34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



5. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla, 1.** de Octubre de 1803. 

Mi amantísimo Pepe: Respondo á la apreciable 6 instructiva 
carta de Vm. de 16 del pasado, que he leído ion el mismo gus- 
to que las anteriores, porque no he extractado ni ordenado sus 
noticias artísticas, esperando las futuras, porque la esperiencia 
me ha enseñado de que así conviene, á causa de que se repiten 
los profesores y se debe de dar á cada uno las obras que hubie- 
ra hecho. 

No entiendo lo que quiere d^cir la palabra estampada y es- 
crita, pero haré todo lo posible por haberiguarlo. Las demás no- 
ticias son útiles, y de las de los pintores y escultores se sacan 
las que se deben poner en el aumento que se va dando al Dic- 
cionario. 

Quisiera que no fuere tan agudo el dolor de la espaldilla; pero 
tales dolores á tales hombres como Vm. no les son muy incó- 
modos, por que sarna con gusto no pica á nadie. Quisiera miti- 
garlos con alguna cosa nueva e interesante de Juan del Cano; 
pero no puedo, por que nada parece, bien que tengo esperan- 
zas de que parezcan entre los papeles más curiosos de este archi- 
vo que tengo entre manos. 

Para descansar de la multitud de adiciones y notas á la obra 
de Llaguno, he emprendido una obrita que debe tener la apro- 
bación de Vm., tal es Descripción artística de la catedral de 
Sevilla. El trabajo principal está hecho en mi Diccionario y en 
las citadas notas y adiciones á la obra de Llaguno; solo falta or- 
denar las noticias y no celebrar lo que no lo merezca. Si el Ca- 
bildo no adoptase este obsequio, la imprimiré yo aquí á mi cuen- 
ta, por lo que procuraré que no pase de 1 5 <3 1 7 pliegos, que es 
hasta donde se puede extender la licencia del Regente de esta 
Audiencia. La obra será interesante, por que se darán noticias 
que ningún sevillano sabe ni nadie ha publicado, y será un es- 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 25 

tímulo para que las demás catedrales hagan otro tanto, si 
pueden. 

Consérvese V^ni. bueno, reciba expresiones de la Aragonesa, 
y mande y quiera á su verdadero amigo, que le abraza, 

Ceán. 

6. 

Pepito á Jíian, 

Salud y Contentamiento. 

Orlo, Octubre 24 de 1803. 

Salgamos de este lugar y pleito por menos. Solo la iglesia es 
notable, y lo es bastante, siendo como es de un cañón y su cru- 
cero y bóvedas vahidas, todo muy arreglado al orden dórico y 
con su serie de pilastras (que algo salientes, sirven de estrivos 
interiores), su cornisa, no interrumpida, y todo de escelente pie- 
dra arenisca, que es un dolor esté muy enhalvegada interior- 
mente; esto supuesto de ella, he hallado: 1 578, Juan de Landa- 
rrain. Poder á los alcaldes y otros vecinos para comprar una 
casa para agrandar la iglesia, según está señalado y parece por 
la traza el modelo que en razón de ello ha dado Juan de Landa- 
rrain, maestro cantero, natural de la tierra de Regil, residente 
en el reino de Aragón, qiLe ha trazado otras muchas iglesias y 
en especial la Iglesia de Santa Maria^ de San Sebastián^ que es 
uno de los buenos maestros que hay en su arte de cantería; y 
porque esta villa tiene ahorrados y recogidos 400 y más duca- 
dos en una arca, y otros tiene de recibir de personas legas y 
abonadas para el dicho efecto de hacer la dicha iglesia conforme 
á la dicha traza y modelo... para hacer y edificar la dicha iglesia, 
así la cabecera como el crucero, y la iglesia vieja, conforme á la 
dicha traza y modelo de su sacristía y campanario y coro, con^ 
tratarlo con cualquier maestro. (A fe que es flojo el articulito 
éste.) 



26 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



7. 

Pp, á Jtian, 

Salud y Contentamiento. 

Madrid y Mayo 23 de 1804. 

Solo porque vea Vm. que no le tengo olvidado, incluyo á 
Vm. esas cinco piezas, que, menos la de Arizmendi, que queda 
copiada, me hará Vm. el gusto de devolverme, pues á mí tam- 
bién me hacen falta cuando Vm. haya sacado de ellos lo que 
bien le parezca. 

Y cuando yo pueda respirar y haya encontrado el bado á mi 
torrente de quehaceres que me arrastra ahora, veré de concluir 
una que tengo comenzada para Vm. Si no lo ha por enojo desde 
el 24 de Octubre del año anterior, y que debe acabar de conte- 
ner todo lo de Orio, tras ella irá lo de Tolosa y después lo que 
Dios quiera. 

Todo esto bajo la salva que Vm., que es muy alma de cánta- 
ro (mejorando lo presente), no se me hará de pencas con Juan 
Sebastián del Cano, que va á entrar libre el tapiz; y es mucha 
cabronada la mía que pudiendo mandar, me conteste con rogar 
de hinojos. 

Cuidado conmigo, 
que me llamo Rodrigo. 

El último viernes salí por fiador y di canción de gato que la 
vuestra obra topo-artística de esa Catedral era cosa buena, y 
mereciente de no negaros el título de cofrade; y se os concedió 
la gracia de repugnancia de pocos que (no sin razón) querían 
llenar el estatuto, que yo que lo dicté tomé de Santo Tomás 
nisi videro non credam. Con que salga enhorabuena con todos 
vuestros flecos y campanillas. 

Adiós, que esta no es carta ni cosa que le parezca. Vuelva lo 
adjunto, que yo necesito para cuando Dios quiera y quiera Dios 
multiplicaros con la Aragonesa. Como buñuelos en artesa. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 27 



8. 

Ceán á Vargas- 

Sevilla y Mayo 30 de 1804. 

Mi estimado Pepe: Acabo de recibir cinco piezas de noticias 
artísticas de Vizcaya, que devolveré luego que haya sacado lo 
que me convenga, que no será mucho, según he visto por enci- 
ma, pues las más son de profesores churriguerescos, que no me- 
recen se haga caso de sus obras, y las de los buenos no están 
autorizadas; con todo, doy á Vm. las más atentas gracias, pero 
me importaría más me reuniere lo ofrecido, pues tengo pen- 
diente varios artículos de arquitectos que las buenas noticias de 
Vm. me han hecho comenzar; por ejemplo, el de aquel fraile 
francisco que trazó un conbento de monjas en Guipúzcoa. 

Mucho siento que Vm. me reconvenga con lo del Cano, cuan- 
do no he dejado rincón en el archivo que no pescudase por ha- 
llar algo suyo, y nada encuentro más que lo dicho, siendo así 
que tengo arreglado y trabajado todo lo de la especiería que 
vino de Simancas; pero no, amigo mío; Vm. no quiere acabar 
de creer que han andado en estos papeles otros muchos antes 
que yo, y que sin temeridad se puede asegurar que se han lle- 
vado los más curiosos. 

Sería muy conveniente y aun necesario que Vm. viniese aquí 
con dos pares de escribientes, antes de entrar en su comisión, 
si es que no tiene en su poder lo que han copiado los que vinie- 
ron con Navarrete. 

Muchas gracias por la canción que ha hecho Vm. en la Aca- 
demia de la Historia, para que me permita usar de lo que me 
ha concedido, sin^ haberlo yo pretendido, sino después de estar 
nombrado. Suponga Vm., y suponga la Academia, que yo le re- 
mitiese mi manuscrito de la Descripción de esta Catedral, y 
quienes son en ella los que saben historia artística para juzgar 
mi obra? Y en caso de dudas, ^ladónde habían de acudir para re- 
solverlas, cuando todo consta del archivo de la misma Iglesia? 



V 



28 BOLETÍN DE. LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

¿Y quiénes son los jueces de mis juicios? Bosarte y Ortiz, que 
jamás han estado en Sevilla? Desengáñese Vm., amigo, que esos 
pocos son gentes que no supieron lo que decían, pues aun 
la misma Academia de San Fernando no podría dar un cabal 
informe sobre lo que yo digo en mi Descripción, porque ningu- 
no de los que la componen saben lo que hay en esta Iglesia, ni 
tampoco los que viven en Sevilla lo conocen. Esto no es pre- 
sunción, sino hablar con aquella pureza que dicta la verdad. 

Ya habrán informado á Vm. los Mayorquines que Vm. me 
recomendó, cuan bien lo hice con ellos, pues los acompañé á 
todas partes. 

Saluda á Vm. la Aragonesa con sus hijos, y queda todo suyo 
su verdadero amigo, 

CeAn. 
9. 

Madrid, Agosto 28 de 1804. 

Pero habiendo querido averiguar por los libros de S. S. (siem- 
pre quiere. decir San Sebastián) qué había en los tales años de 
Landarrain, no he hallado nada. 

1 580. A maese Juan de Aporto, por lo que trabajó en la traza 
que dio para hacer la dicha iglesia de Orio, como consta de una 
carta de pago, 88 reales y 33 por las comidas. 

1 585. Maese Martín de Lizárraga hacía la obra de la iglesia, y 
en 1585 había recibido 877 ducados y i real, de que dio carta 
de pago. 

1598. Sigue cobrando Nicolás de Garagarza, maese cantero, 
vecino de Asteazu, yerno del Martín de arriba, y se graduó la 
obra en 3.500 ducados; el tal Martín trabajó diez años, desde 
1 586 á 96. Murió, y dejó un hijo, llamado Cristán de Lizárraga, 
beneficiado de Asteazu. 

De esta familia, toda de Arquitectos, tengo algo que decir 
cuando quiera Dios que embíe lo de San Sebastián. 

1609, á 10 de Diciembre. Fr. Miguel de Aramburo, Nicolás 
de Garagarza. El segundo se obligó por escritura al Capitán To- 



Correspondencia epistolar. 29 

más de Larraspuru (después rico general marino) y al contador 
Juan Sanz de Aramburu de hacer el interrorio y carnero para 
D. Gabriel de Oa, según la traza de Fr. Miguel de Aramburo, y 
á contento suyo, dándola acabada para Enero siguiente y reci- 
biendo cien ducados de pronto y luego la tasación. Debía ser de 
mármol negro, de amasa sin salitre. No tuvo efecto más que el 
arco, que es de lindísimas proporciones, y una como tumba, que 
coje como un tercio de su luz hasta el pavimento de mármol ne- 
gro, enteramente cuadrada y lisa, sin epitafio ni otra cosa algu- 
na. Del tal fraile os diré más cuando Dios quiera que os enbíe lo 
de San Sebastián y Tolosa. Ahora sabed que no es el primer 
Arquitecto de Guipúzcoa, como os lo habéis figurado; es mucho 
mejor Pedro de Zardúa; lo veréis á su tiempo, y sabiendo ahora 
que el San Nicolás del altar mayor, de Orio, es de Arizmendi, y 
también una Concepción lindísima que hay en la sacristía, y una 
Dolorosa, bajo el coro, y un San Ignacio, que es lo mejor de la 
iglesia, tiene Vm. sabido cuanto acerca de bellas artes hay que 
saber en Orio, y al cabo de los años mil vuelvo á mudar mi co- 
rrespondencia, no por que esté sobrado de tiempo, ni por pien- 
so, sino por que lo guardo para cumplir como debo con mis ami- 
gos; y antes de seguir riñendo, como lo haré aunque me lo quite 
del sueño, vaya el apéndice á las cosas de Vergara, que con lo 
de Orio os estaba preparado. 

Vergara. 1607, á ll de Diciembre. Maese Francisco Pérez de 
Aroztegui. Carta de pago de lo hecho hasta esta fecha en el co- 
legio de los Jesuítas (hoy Seminario de Nobles), 25.802 reales. 

1 614, á 23 de Mayo, en Valladolid. Gregorio Hernández otor- 
gó carta de pago al padre Gaspar Suárez de 1. 200 reales, en que 
concertó una hechura de bulto de San Ignacio, de 2 ^/j de varas 
de altOy para el colegio de Vergara. 

1614, á 9 de Marzo. Marcelo Martínez, pintor, carta de pago 
de 80 ducados al mismo padre por estofar la áicha estatua, 5^5 
reales por traerla desde Valladolid á Vitoria. 48 ducados y 6 
reales y el Jesús y diadema hecha por Martín de Aranda, platero 
de Valladolid. 

Ojo. Escritura formal para traerla en un macho desde Vitoria 



30 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

á Vergara, obligándose el arriero á pagar los menoscabos, y dijo 
que solo por las sogas padecería el estofado (no de carnero ni 
Lode); pero que un pintor en pocas horas podría repararlo, pues 
con estas condiciones fué el porte 30 reales; sé el nombre del 
arriero y del secretario que otorgó la escritura, pero algo he de 
callar. 

1614, á 16 de Enero. Pedro de Ayala, escultor, vecino de Vi- 
toria, se obligó á hacer el retablo mayor del colegio, de nogal y 
orden jónico, según la traza que presentó, en i.ooo reales; pa- 
rece no tubo efecto, aunque cobró los 500 de contado. Nota, 
Acordaos lo que tenéis allá del tal Ayala, y hay más que decir 
cuando toque á Mondragón y otras partes. 

1662. El Colegio de Jesuítas de Santander era de traza de 
padre Pedro de Matos, y éste sirvió de modelo en 1662 para el 
de Vergara, siguiendo el parecer de los Maestros Juan de An- 
suola Ibarguren, que lo dio firmado en Eibar, su patria, y de 
Miguel de Marín y Juan de Zaldúa, arquitecto vecino de Verga- 
ra, en ella á 14 de Abril 1 662, y Mateo del Río en 4 de Mayo, 
y éste siguió. 

1662, á 24 de Julio, en Guernica. Francisco del Río, vecino 
de Matienzo, maestro cantero, y Mateo del Río. Este tenía á su 
cargo la obra de cantería del colegio de Vergara y el otro lo fió; 
lo que se obraba era la Iglesia, á costa del Perulero D. Andrés 
Madariaga. 

1674, á 14 de Abril. Miguel de Abaría, vecino de Beasaín. 

Recibió 23.500 reales á cuenta de la misma obra, que por es- 
critura de 6 de Enero de 1673 tomó á su cargo, para darla con- 
cluida en 1675» no siendo á su cuenta la cornisa de yeso de den- 
tro ni los escudos de piedra de fuera. 

^ , , T- Rafael de Larral. ) _ 

1092, á 9 de Enero. , 1 t a \ Escultores. 

Jacobo de Ayesta.' 

Se concertó el Colegio con ellos para el retablo mayor en 
4 mil ducados, sin el pedestal, y dando el material el colegio; se 
acabaron en 22 de Agosto de 1695, y costó 2.500 reales más de 
lo pactado. 

El pedestal lo hizo Mateo de Azpiazu, vecino de Azcoitia, por 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 3 I 

I.20O, y él mismo hizo los colaterales de S. Francisco Javier y 
San Francisco de Borja; éste en 3. 177 (no son cosa). 

Qué tal? Ks floja la añadidura de V'^ergara? pues vaya por vía 
de caminos esa noticia para Bilbao. 

Bilbao: Jesuítas, l675> á 6 de Febrero. PVancisco de Elorriaga 
se obligó este día á hacer el crucero y capilla mayor, según una 
traza (que parece arreglada) que dio el maestro de Rioja, y era 
siguiendo el orden de la iglesia, por cinco mil reales vell(3n, in- 
clusa la media naranja. FA tal maestro que dio la traza era Juan 
de la Riva, maestro arquitecto, vecino del lugar de Garillicano, 
en la merindad de Transmiera. 

Finis coronat opus. 
(). S. C S. R. E, 

¿Qué sigue ahora? La riña formal por vía de contestación á la 
de 30 de Mayo último, su carta, que no parece vuestra según lo 
entonada y fuera del cuadro por lo general y siguiente, y por 
que las cinco piezas artísticas que os embié no son de Vizcaya, 
sino de Guipúzcoa, y es demasiado error geográfico en un escri- 
tor público, y por que no las habéis devuelto como prometis- 
teis, lo cual es contra vuestra y ingénita formalidad, y por que 
aun que fueren todas de A. A. Churriguerescos, ó no se debe 
escribir historia de las artes, ó deben entrar; sea enhorabuena 
con brevedad y desprecio, pero sin omitirlas, y por que es dis- 
paratado aquello y ¡as de los buenos no están autorizadas. ¿Pues 
no es bastante autoridad que os lo mande yo? ¿no son noticias 
públicas y sabidas en los lugares donde las tomé hasta de las 
viejas? ¿No van de letra y puño (que no siempre ha de ser al re- 
vés) de los mismos que las an hecho ó sus descendientes? ¿Ne- 
cesitáis que vayan con el sello de la puridad de algún Rey, ó 
con bula bajo el anillo del pescador? Vaya, vaya que me ha caí- 
do en gracia la entonación, lo que yo he prometido irá cuando 
pueda; cuando sea mío; cuando tenga mi colección en estante; 
estad seguro de que no os lo dejaré de enviar, al menos que al- 
guna pútrida de las de moda no me embíe al otro mundo; no lo 
dejaré de embiar por que me precio de consecuente con todos^ 



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32 



boletín db la real academia de la historia. 



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aun que sean Asturianos revelados. Salto lo del Cano hasta las 
2.* parte de las quejas, en que os pondré como merecéis. 

Aunque tengo en mi poder cuanto acopió nuestro Navarrete 
que me hace al caso, en llegando á la época en que entra la ju- 
risdicción de ese archivo, estoy en hacerle la visita más acom- 
pañado que pueda. Es mucho vanistorio lo del artículo siguiente 
para dejar de refregarlo por vuestros hocicos. «Muchas gracias 
por la canción que ha hecho Vm. en la Academia de la Histo- 
ria, para que me permita usar de lo que me ha concedido, sin 
haberlo yo pretendido, sino después de estar nombrado. Hizo 
mal, muy mal; muchos otros hombres lo han prometido y creí- 
dose dichosos con obtenerlo. Así con ello se ha libertado de se- 
mejante flato; éstos han sido los Llagunos; los Jovinos, los Sán- 
chez, &*. Suponga Vm., y suponga la Academia, que yo les re- 
mitiese mi manuscrito de la Descripción de esta Catedral. ¿V 
quién son en ella los que saben historia artística para juzgar mi 
obra? Muchos, qué no es el arte magno de Lulio, ni la Astrono- 
mía física de Cousin. Y en caso de duda, ¿Dónde habían de acu- 
dir para resolverla, cuando todo consta del archivo de la dicha 
iglesia? ¿Y quiénes son los jueces de mis juicios? ¿Rosarte y Or- 
tiz, que jamás han estado en Sevilla? Desengáñese Vm., amigo 
mío, que esos pocos son gentes que no supieron lo que decían; 
pues aun la misma Academia de San Fernando no podría dar 
un cabal informe sobre lo que yo digo en mi descripción, por 
que ninguno de ios que la componen saben lo que hay en esta 
Iglesia, ni tampoco los que viven en Sevilla lo conocen; (V^íctor 
y vanse)». Que solo conque Vm. vuelva á leer este capítulo suyo, 
estoy segurísimo que llorará de haberlo escrito, pues yo conozco 
que en su pecho no es el hipo tie vanidad que está saliendo por 
todos los poros del parrafiUo. Supuesto el lloro, queda absuelto 
y luego le daré la saludable penitencia; pero sepa, hermano ca- 
rísimo, que aun dado (que es bastante Jar) que Vm. fuese el fé- 
nix en la historia de las Bellas Artes, la Academia podría y de- 
bía llamar así su escrito, antes de dejarle usar del título de que 
Vm. quiere hacer ostentación, al mismo tiempo que lo tiene en 
tan poco, y que en dispensarle un estatuto muy justo y muy 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 33 

sabio y terminante le hizo especial favor, que pedía gratitud y 
no sarcasmo; por que si bien en el fondo de la obra misma no 
pudiese ser juez, en su disposición, en su estilo, en su dignidad 
y decoro, en la multitud de noticias episódicas, como llaman á 
Guipúzcoa Vizcaya y mil semejantes, tendrían una legítima ins- 
pección, y por su propio honor y el de Vm. podrían exijir la 
•censura de la obra. Dispensando lo cual, hizo de Vm. no poca 
conñanza, de que no creo que tenga que arrepentirse, como Vm. 
Jo está (me parece que estoy hervir sus pucheritos), de haberlo 
-estimado en tan menos y tomádolo por el tono que lo ha 
tomado. 

Esto no es presunción, sino hablar con aquella pureza que 
-dicta la verdad. No será presunción, enhorabuena, y no me 
cuesta trabajo maldito el creerlo; pero aseguróle á Vm. que se 
Je parece como un huevo á otro y una gota de agua á otra gota 
■de agua, y un husurero á un genovés. Y si lo de Vm. lo dictó la 
pureza de la verdad, ésta muy fraterna la escupe la sincera amis- 
tad, que sentiría mucho que Vm. se nos echase á perder y de- 
jase de ser lo que ha sido hasta el día 30 de Mayo de 1804. Se 
acabó mi sermón. Vaya una de cal y otra de arena. Los Mallor- 
quines vinieron contentísimos de Vm. y creyendo que mi reco- 
mendación valía algo. [Pobres! No saben lo que va á ser el asunto 
de mi segundo tomo de quejas. 

Tomo 2.^ Quejas echando chispas contra el ingrato Ceán. 
Argumento: Mucho siento que Vm. me reconvenga con lo 
del Cano, cuando no he dejado rincón en el archivo que no pes- 
x:udase por hallar algo de él, y nada encuentro más que lo di- 
>cho, siendo así que tengo arreglado y trabajado todo lo de la 
Especiería que vino de Simancas; todo mentirilla, padre; l.° por 
que en esos mismos papeles encontró Navarrete lo que yo nece- 
sito; tomó un ligero apunte, como quiera que á él no le hacía al 
caso; y por desgracia, este apunte que tenía sobre su mesa se le 
ha desaparecido y no puede dar con él. Sí, señor, en el tal 
apunte estaba que entre los papeles de la Especiería se halló el 
recurso de Doña Catalina del Puerto, madre de Juan Sebastián 
4el Cano, para cobrar los caídos de su hijo difunto, y en este 
TOMO xLVii. 3 



34 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

instrumento constaba el número de hijos que tuvo y otras miF 
cosas curiosas que á mí me hacen al caso y él no extractó por 
que no le hacían al suyo; y si en él 6 en otro recurso adelante 
(este primero fué por los aíios de 1532), que hizo para lo mismo 
el licenciado Gainza (creo que Rodrigo, ya lo tiene Vm. en la 
papeleta que le envié), se encuentra la edad de Juan Sebastián 
del Cano, que es el único dato que me falta para tener cuantos 
necesito para la vida de este héroe, en la que me estoy ocu- 
pando actualmente, entonces he completado mi trabajo, y no 
cesaré de darle á Vm. gracias en una cuarentena. 2.° También 
no me huele bien que no encontrase Vm. nada de Juan Sebas- 
tián, pues entre lo de Loaysa, segunda expedición al Magallanes, 
hay bastante suyo, que sacó Martín y está en mi poder; Ergo. 
La diligencia se hizo como se hará según apunto ahora. Ea, pues, 
señora abogada nuestra, vuelv'e á nosotros esos tus hojos, y 
vuélvalos Vm. hacia los papeles de la Especiería, y busque y 
lea lo que haya de Doña Catalina del Puerto y del Bachiller 
Gainza, y cuanto ataña á hermanos y sobrinos y casta perruna 
del tal guipuzcoano que tantas vigilias y pasos me cuesta. Envíe- 
melo hacia acá antes que á mí se me hinchen las narices y le 
envíe á la... Uñeta Súpito. Contar á Vm. mi vida y quehaceres 
sería, tras de muy largo largo, ocioso trabajo, de que no sé de- 
cir, pero pues tengo salud debo trabajar. 

Esta deseo á la buena Aragonesa y prole, Amén Jesús. Nove- 
dades? para mi contrabando ni del terremoto del sábado quiero 
hablar, yo estaba sobre mi mesa y no lo sentí. La Gaceta es na- 
tural nos ilustre; ¡lústrenos Vm. sobre Juan Sebastián, y por 
ahora no pienso en otra cosa. Martín bueno, su amable hembra 
malparida. |Dios nos libre y la Virgen del Amparo! 

10. 

Ceán á Vargas, 

Sevilla y Septiembre 4 de 1804. 
Señor Pepito: Ayer tarde me han entregado la carta de Vm., 
que principia en Orio el 24 de Octubre último y acaba en loé- 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 35 

infiernos sin fecha. No he podido todavía leerla, pero encontré 
á lo último dos paulinas sobre aquello de la Academia de la 
Historia, que no vale un bledo, y sobre lo otro del Cano. 

Siento que me llamen embustero, porque juro á Dios que no 
lo soy, aunque estoy en Andalucía, y es el mayor insulto que 
me pueden hacer. Prescindiendo ahora de las reconvenciones de 
Vra., digo que esta mañana fuy furioso al archivo y hice que to- 
dos los epígrafes (son más de 200) que yo he trabajado y arre- 
glado el año pasado en los tres tomos de papeles de la especie- 
ría, ó del Maluco, y nada encontré en ellos del buen Cano, 
sino lo siguiente: Una Real Cédula, fecha en Burgos á 21 de 
Marzo de 1 524, nombrando el Emperador á Hernando Colón, 
Simón de Alcazaba, el Doctor Salaya, Pedro Ruiz de Villegas, 
Fr. Tomás Duran y Juan Sebastián del Cano, Astrólogos y pilo- 
tos de S. M., para que juntos con los Diputados del Emperador 
pasasen á la raya de Portugal á tratar con los otros de Portugal 
de S. M. fidelísima del asunto y controversia del Maluco ó de la 
especiería. 

Y el parecer firmado de los 6 dichos anteriores astrólogos y 
pilotos sobre el propio asunto sin íecha ni lugar. 

Esto es lo único que he hallado en los tres tomos, que pudie- 
se tocar ó tañer al buen argonauta Elcano. 

Lo que Vm. me dice con referencia á Navarrete y el mismo 
Martín me añade en su última carta, no es cierto, porque las 
noticias que se buscan no han estado jamás en los papeles de la 
especiería. 

Sabía yo que los oficiales andaban ocupados en arreglar otros 
papeles judiciales del Consejo llamados ^ Autos fiscales», y aca- 
bada la hora, enfadado de haber ocupado la mañana casi inútil- 
mente, me fui á los Autos fiscales, y revolviendo legajos y más 
legajos, hallé en el año 1534 el que deseaba; le di de bofetones, 
le hojeé y vi el nombre de la madre Doña Catalina del Puerto, 
el del bachiller Gainza, licenciado, sus solicitudes y los nombres 
de los hermanos de Elcano, que también fueron á la armada de 
la especiería, y dije: ¡Gracias á Dios! canté el Te Deum y man- 
dé que le pusiesen sobre mi mesa, donde se examinará despa- 



36 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cío, porque está roto, maltratado y borrado por haberse borra- 
do y tiene maldita letra. Llevaré mis lentes, se leerá muy des- 
pacio, se estractará, y lo que fuere muy preciso se copiará, 
pero como digo, muy despacito, hermano, porque ya se acabó 
el tiempo de correr, y con los grandísimos calores que aquí se 
sienten no estoy para darme malos ratos, amén de que tengo 
privilegio exclusivo para no asistir al archivo no más que dos 
horas al día, y Vm. no ha de pretender que yo abuse de mi pre- 
servativo contra la vejez y tan en favor de mi conservación. 
Dixi: y hasta otro día, que haya leído la carta de Orio y con- 
teste. 

Memorias á Navarrete, á quien no escribiré tan pronto. 

CeAn. 

11. 

Pp. á yuan, 

Salud y Contentamiento. 

Madrid, Septiembre ii de 1804. 

Quien bien te quiere te hará llorar. 

Pero venga Vm. acá, cativa criatura; si Vm. hubiera practica- 
do las diligencias que me anunciaba en la del 4 (por cuyo buen 
éxito no ceso de dar gracias á Dios y á Vm.), en una de tantas 
ocasiones como se lo he suplicado con llantos y mocos, ¿'no me 
hubiera libertado de mil berrinches y se hubiera puesto á cu- 
bierto de tantos partes? Confiese Vm. compugido que yo le 
tenía muy merecida esa diligencia y mañana que llama perdi- 
da, puesto que ganadas llamo yo tantas y tantas como he 
consagrado á Vm. y pienso dedicarle. Y pues me es muy 
dulce el perdonar, y más á tales ^ amigos, póngase de rodillas 
que le cuele mi absolución, le dé paz en el rostro y solo me 
acuerde de hoy más del buen rato que me ha dado con la suya. 

Y pues Juanico ya sobra 
de epílogo y prevención, 
ya se acabó mi sermón 
y á la vuelta va la obra. 



CORRESPONDBNCIA EPISTOLAR. 37 

Sí, caro Ceán, suplico á Vm. me envíe copia de la Real Cédu- 
la fecha en Burgos á 21 de Marzo 1524, mandando el Empera- 
dor á Hernando Colón, Simón de Alcazaba, el doctor Salaya, 
Pedro Ruiz de Villegas, Fr. Tomás Duran y Juan Sebastián del 
Cano, astrólogos y pilotos de S. M., para que juntos con los di- 
putados del Emperador pasasen á la raya de Portugal á tratar 
con otros diputados de S. M. F*. del asunto y controversia del 
Maluco y de la especiería; Y también el parecer firmado de los 
seis dichos anteriores astrólogos y pilotos sobre el propio asun- 
to, sin fecha ni lugar, pues como Vm. comprenderá, es un rasgo 
precioso de la vida del Guipuzcoano. 

Sí, caro Ceán del alma, en esos autos fiscales,, que como el 
socorro de España habrá Vm. recibido mi noticia exacta de su 
paradero cuando ya es inútil; en esos autos cuento yo esté cuan- 
to á mí me es ütil para completar mis noticias; El año del naci- 
miento de Juan Sebastián, el de su muerte, cuándo murió su 
madre, cuándo sus hermanos, sus méritos, sus servicios, &*. Si 
fuera posible enviarme los autos á mí que me interesa y á quien 
á expensas de mis ojos no hay letra que se haya resistido toda- 
vía, en muy pocos días lo vería todo y devolvería, aunque fuese 
preciso hacerlo por la vía del Ministro de Estado ó Marina, y 
aunque para enbiármelos sea de pedírselo á éstos, pues ni á uno 
ni á otro tengo inconveniente de pedirlo de oficio, porque aho- 
ra me íavorecen y á mi trabajo. 

Dígamelo Vm. para ponerlo por obra, aunque si Vm. quiere 
hacer la misericordia de tomarse por mí ese trabajo, con tal que 
lo haga con el escrúpulo y exactitud que los de su haya requie- 
ren, yo se los tendré en señalada merced y será miel sobre bu- 
ñuelos. 

En cuenta y parte de pago remito á Vm. ese precioso plan 
de los estudios de un arquitecto, obra de uno de los mejores de 
nuestra edad, que como Vm. sabrá hace poco finó en Pamplo- 
na, donde yo le traté con mucho gusto en 1800, y en donde 
después de tantas persecuciones y calumnias gozaba ya del 
aprecio común y de los beneficios que con sus acueductos, ca- 
minos y demás obras de provecho común había hecho al Reino 



38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



\ 



de Navarra; el buen D. Santos Ángel de Ochandategui merecía 
más larga vida, así como mereche que Vm. haga mención de él 
entre los ilustres de su arte que está zurciendo. 

Supongo que me lo devolverá V^m. en despachándolo, pues 
no es mío; como Vm. puede dar por supuesto que encontrando 
otros apuntes, que tengo muchos suyos y buenos, los tendrá 
Vm. allá; todavía no tengo coordinados mis papeles como de- 
seo. En cumpliéndoseme éste, irá todo de una vez; basta por 
ésta, en la que mis ojos y cabeza no están para muchas fiestas. 

Hágole á Vm. mil por el hallazgo; repártalas Vm. con la Ara- 
gonesa y prole, y á Dios. 

Vargas. 

12. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla, Septiembre 1804. 

Señor amigo: Dejando para otra el contestar á la carta de las 
desvergüenzas que no deben correr entre gentes que saben don- 
de les aprieta el zapato, y respondiendo á lo que escribe tres 
cartas en ocho días, después de haber callado 8 meses en Ma- 
drid, sin duda porque tendrá á menos tratar con el que tiene el 
alto honor de estar desterrado de allí. Digo que remito á Vm. 
ese exacto y prolijo extracto del proceso fiscal, sin que por nin- 
gún motivo deba quedar á Vm, ni á ningún otro duda ni escrú- 
pulo de que en el tal proceso haya ni pueda haber más noticias 
acerca de Juan Sebastián del Cano (que es como siempre se 
halla escrito, y no de Elcano, como Vm. quiere). Aunque Vm. 
diga que precisamente habrá la legitimación de su persona y 
tal vez su fe de bautismo ó su testamento, pues nada de eso hay 
ni puede haber respecto de que no se encuentran fes de bautis- 
mo en ninguna parroquia de España de aquel tiempo, y menos 
el testamento de quien no se sabía de cierto hubiese muerto, y 
sí por pública voz no más. En fin, va ese extracto, que debe 
Vm. estimar mucho, tanto por lo que vale, cuanto por estar he- 
cho por un hombre muy ocupado y que dejó sus ot)ligaciones 
para trabajarlo. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 39 

De lo demás que V. pide, el tiempo dirá. Suponiendo que en 
«I archivo de Indias no hay más que 3 oficiales y yo para arre- 
glar sus papeles, y que yo no asisto más que dos horas al día, 
porque así está mandado. 

Cuidado con creer todo lo que ahí va escrito; y no hay que 
andar con dudas y reparos; pues veo que las noticias que Vm. 
íiene del Cano están trabucadas y estas son las ciertas. 

Páselo Vm. bien, y le libre Dios de temores que le envilecen, 
para no tratar como debe á un hombre de bien como yo soy, y 
que cuanto más quieran los débiles abatirme, más me ensalzan; 
tal es el poder de la virtud superior á los desdichados que no la 
-conocen. ¡Qué cosas podría decir á Vm. sobre este punto!... 

Trabaje Vm. inútilmente, y no dude jamás de que no puede 
<iejar de ser su amigo, el que lo ha sido antes aquí y ahí. 

CeAn. 

13. 

Vargas á Ceán, 

Que no te cuento yo ni digo cosa 
para que debas tú por ella darme 
respuesta tan aceda y tan odiosa. 

Garcilaso. 

Pepe: buenos días; aparta por buen rato los varios y serios 
<íncargos que te embargan todo, y responde la de Ceán del 12; 
tu contestación debe componerse de párrafos dulces y muy 
agrios; pero empieza por los primeros, pues retocó un corazón 
-andaluz y sin pliegues, donde dejan más profunda huella los be 
neficios que los agravios. 

Madrid, Septiembre 18 de 1804. 

Caro y estimado amigó D. Juan Agustín: Con indecible gusto 
he. recibido el exacto y prolijo extracto del proceso ñscal con 
los herederos de Juan Sebastián del Cano que Vm. me ha traba- 
jado, á pesar de sus multiplicadas y útiles tareas, y con igual ce- 
leridad, para merecer por ese título más mi gratitud. Está cual 
yo pudiera desear y de mano maestra, denotando su antigua 



40 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

destreza en otros muchos más complicados. Y si bien, por des- 
gracia, no admite maldita la especie de los originales que yo me 
temía, siquiera sé que no debo buscarlos donde racionalmente 
yo creía pudiesen estar. 

Tengo en mi colección todas las cédulas dirigidas á aquel pi- 
loto y los suyos; su testamento, las relaciones de Fray Andrés 
de Urdaneta, los varios poderes otorgados por su madre y her- 
manos, los testamentos de algunos, las sentencias que Vm. me 
extracta y todo copiado al pie de la letra. Mi deseo era saber si 
en el proceso para satisfacer la oposición fiscal había unas pro- 
vanzas é informaciones que me aclarasen su edad, que es el 
único dato que echo de menos; y aunque es verosímil que en¡ 
algún otro proceso é información de aquellos tiempos se halle 
como testigo declarante, &* (á la manera que halle yo alguna 
para fijarle á Vm. la edad de algún arquitecto), yo desisto por 
ahora de semejante investigación. 

Precisamente, como yo decía, hay la legitimación de la per- 
sona de la madre, además de otra información hecha en Gueta- 
ria, que para en mi poder; y yo pudiera citar á Vm. fes de bau- 
tismos de aquella edad, aunque confieso que son rarísimas; pero 
me urge más expresar á Vm. que estimo mucho su trabajo, tanto 
por lo que vale, cuanto por estar hecho por un hombre muy 
ocupado y que dejó sus obligaciones por trabajarle. Por satisfa- 
cer á este hombre, apreciable hoy, doy de mano á las mías, por 
más que sean más en número y de arta más asiduidad y cons- 
tancia que las que ahora ocupan á aquel amigo. 

Desde que llegué estoy sumido en amarga labor de informes 
á la superioridad, de tanto peso como interés, y que mal mi 
grado han de ir de mi perruna letra; tres de ellos fueron desco- 
munales infolio, que me han fijado un dolor casi continuo en la 
espaldilla derecha, que hasta ahora es mi único vínculo. 

Si Vm. se hubiera dado el trabajo (en lo que no se hubiera 
quebrado ninguna patita) de visitar una que otra vez á mi tía,, 
señora apreciable por todos respetos, hubiera sabido que, á pe- 
sar de tenerla en lugar de madre y hasta de esperar de ella al- 
guna fortuna, no la contesto sino una fe de vida á continuación 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 4I 

do SU propia carta, y llega á tanto mi astío de escribir, que la 
he prevenido se verá sin ella una vez por semana; con todo, que 
es mi único correo hacia el Sur y ni Águila y los suyos, de quie- 
nes consta Á Vm. soy tan afecto, ni mi cara patria ven letra mía, 
y si algunos la ven hacia el Norte es porque son restos de mi 
comisión y en realidad de verdad cartas de oficio. 

Porque Vm. no los haya tenido todavía, hay otros motivos 
muy poderosos, no habiendo podido aún alojarme con mediana 
comodidad, tengo encajonados todos mis papeles, y los que he 
sacado en mucha confusión. Sirva de prueva que quise enviar 

■ 

con la última mía la lista de las obras de consideración de arqui- 
tectura del Reino de Navarra, que para Vm. me procuré, y la 
nota de las obras de Don Santos Ángel, y habiendo perdido me- 
dia mañana en vuscarlas, fué solo su obrita del plan de enseñan- 
za, por lo que me urgía demostrar á Vm. mi gratitud. 

Estos son, buen Ceán, los justificados y forzosos motivos do 
mi silencio, no los indignos que Vm. no duda atribuirme de tener 
d menos tratar con el que tiene el alto honor de estar desterrado. 
Tiene Vm. tantas y tantas pruevas en contrario, una experien- 
cia tan constante, que me corro á Vm. por su falta de reflexión 
al chorrear por la pluma calumnia semejante. Es notorio, y Vm. 
sabe como pocos, que jamás doblé la rodilla al ídolo del poder, 
así como mi fervor en exhalar inciensos al numen de la amistad; 
así, que cuando Vm. escribió con hiél, líbrele Dios de temores 
que le envilecen, para no tratar como debe á un hombre de 
bien como yo soy, y que cuando más quieran los débiles aba- 
tirme más me ensalzan; tal es el poder de la virtud, superior á 
los desdichados que no la conocen; Vien sabe Vm., sin género 
de duda, que no habla con migo, y de ello estoy yo enteramen- 
te persuadido que esas sí que son verdaderas desvergüenzas que 
ningún hombre de honor sufre á nadie, y no son desvergüenzas 
las expresiones de otra laya que Vm, gradúa de tales y á que 
voy á satisfacer. 

Un estatuto tan sensato, como que es general en todos los 
cuerpos literarios de Europa, previene á nuestra Academia que 
no use de su dictado individuo alguno sin presentar á censura 



42, BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de ella la obra en que lo quiere lucir. Pretendió Vm. ser eximi- 
do de esta Ley, y yo, como el más interesado, tomé la palabra 
á su favor, y por la notoriedad de su superior suficiencia y la 
clase de la obra, conseguí el acuerdo favorable. Aviséselo á Vm. 
y fué su extraña contestación. «Muchas gracias por la canción que 
ha hecho en la Academia de la Historia, para que me permita 
usar de lo que me ha concedido, sin haberlo yo pretendido, sino 
después de estar nombrado. Suponga Vm., y suponga la Aca- 
demia, que yo le remitiese mi manuscrito de la Descripción de 
esta Catedral ¿y quiénes son en ella los que saben historia artís- 
tica para juzgar mi obra? Y en caso de duda, ^jadónde habían de 
ir para resolverlas? Cuando todo consta del archivo de la Iglesia? 
¿Y quién son los jueces de mis juicios? Bosarte y Ortiz, que ja- 
más han estado en Sevilla? Desengáñese Vm., amigo, que estos 
pocos son gentes que no supieron lo que decían, y aun la misma 
Academia de San Fernando no podría dar un cabal informe so- 
bre lo que yo digo en mi Descripción, porque ninguno de los 
que la componen saben lo que hay en esta iglesia, ni tampoco 
los que viven en Sevilla lo conocen. Esto no es presunción, sino 
hablar con aquella pureza que dicta la verdad.» 

A este encostillado párrafo en que yo desconocía á Vm. mis- 
mo, en que le veía desertar de las banderas de una quizá nimia, 
pero hechicera humildad, á la de una elación que á ninguno 
sentaría bien, contesté acaso durito, pero como amigo que que- 
ría encarrilar á Vm. por el buen camino en que lo conoció, no 
me acuerdo en qué desmenucé todas equivocaciones y contra- 
principios de que revosa; pero constante en los míos, juraría fué 
mi tema que Vm. no hacía bien en expresar cierto aire de des- 
dén de no haber llamado á una puerta, donde se creyeran hon- 
rados al pulsarla un Ríos y un Tofiño, un Villamil y un Risco, 
un Navarrete y un Conde, y que tan preciada en el día desde 
que se declaró calavera el-campo de duendes (vulgo Campoma- 
nes). De modo que da Vm. á entender que si entró es porque 
se la abrieron espontáneamente, y entró en un círculo adonde 
nadie es capaz de juzgar á Vm, A ambas cosas reñí, tal vez con 
severidad, con verdadero celo fraterno, y malo sea yo si estampé 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 43 

queriéndolo una que pueda llamarse desvergüenza. Como Vm., 
aunque tan consumado, es todavía escritor y Académico, y yo, 
aunque siempre un carraña, voy siendo tan veterano, aunque no 
en mérito, que me hombreo con el mismo Ortega, y ya las más 
de las sesiones me cobija la sombra del dosel damasquino, y por 
otra parte miraba á Vm. casi como mi recluta para el servicio 
literario, que por mal mío y de él empecé yo tan temprano, y 
Vm., aunque venido al mundo algo antes para caminar con pa- 
sos más firmes y ciertos, se alistó tanto después con tanto pro- 
vecho de todos; por este conjunto de consideraciones (todas 
huecas y vanas) la eché de padre grave, sin persuadirme fuese 
echando mi sermón á mala parte. Pésame de lo hecho. Presto 
la enmienda con mi desengaño doloroso de que en general los 
asturianos pecan de indóciles y suspicaces. 

Aunque (mal pecado) creía tener algún derecho adquirido á 
robar á Vm. algunos cuartos de hora, reconozco mi equivoca- 
ción, y no quiero abusar de un tiempo que Vm. enplea tan 
bien. Así, que suspenda Vm. el envío de cuanto le tenía supli- 
cado de ese archivo; pedíalo para el Rey, que no para provecho 
mío. Pedirelo de oficio, y entonces Vm. hará lo que juzgue con- 
veniente. Cuando vaya encontrando lo de los artistas, que tengo 
recogido, se lo remitiré á V^m., celebrando en mi corazón que 
libe primero lo que después pienso yo disfrutar en mi Guipúz- 
coa, así como aplaudiré que al mérito y virtud indispensables 
que adornan á Vm. corone el descanso y premio como tienen 
ya la justa estimación que se merecen: Pepe: Dan las diez; entra 
el correo del Norte, y debes dejar eso que te ha calentado. Obe- 
dezco. 

14. 

Ceán á Vargas, 

Sevilla y Septiembre 26 de 1804. 

Amigo mío: Recibí un libro manuscrito forrado en pergamino 
que no he podido leer, y que parece ser un método de los estu- 
dios de un Arquitecto, con carta de Vm. de II del corriente y 



44 boletín de la real academia de la historia. 

otra doble del 1 8, con más desvergüenzas que letras y más gor- 
das que las mismas letras, á la par que da gracias por un trabajo 
que está Vm. muy lejos de conocer, el que me costó evacuarle 
con tanta prontitud y exactitud. 

Ahí va ese otro, no menos laborioso y sí tan exacto como el 
primero, que por uno y otro y por la materia debe Vm. apre- 
ciar tanto como aquél. 

Con esto doy fin á lo de la armada del Comendador Loaisa, 
trabajo tal vez escusado, pues estoy creído ser vano, supuesto 
que de todo sacó copias y apuntes Martín cuando estuvo aquí; 
pensaba seguir estractando papeles sobre la armada de Magalla- 
nes al Maluco, después sobre la de Caboto y deseguida sobre 
las demás, pues me parecen papeles tan interesantes como los 
del Cano; pero si de todo ello tiene Vm. copia y apuntes será 
lástima robarme el tiempo, para mí tan precioso, y robarle al 
archivo, tan ehxausto de gente que trabaje. Además de todo 
esto, amigo mío, no hay gusto ni placer para estas cosas, pues 
está toda la ciudad cercada de tropas y asustada, para preca- 
verla de los males que andan en Málaga, Cádiz y otras partes. 
Yo no he pasado la epidemia, que se hace ya tan preciso como 
tener viruelas, por lo que debe temer, y así no será extraño que 
procure huir el pellejo de una Ciudad que todo el día se ocupa 
en rogativas, &*. 

Acompaño también un ejemplar, de los pocos que me ha re- 
mitido Iriarte, de la Descripción del hospital de la Sangre, y 
cuando se acabe aquí de imprimir la de la Catedral, que constará 
de unos 15 ó l6 pliegos, tendrá Vm. otro. 

Hasta que me venga toda la impresión de Valencia no puedo 
remitir á las dos Academias sus ejemplares en posta, ni á otros 
amigos, por lo que no conviene enseñar esc; sirva solo para que 
.Vm. lo lea y se admire del tino y prudencia con que unos frai- 
les emprendieron la obra del Hospital, que es el principal ob- 
jeto que he tenido para publicarle. ¡ Ah! ¡Pero qué tiempo y qué 
dinero tan mal empleado en las actuales circunstancias y en 
una nación que corre precipitadamente á la barbariel Dejémo- 
nos de esto, pues con tales consideraciones se cae la pluma de 



CORRBSPONDBNCIA EPISTOLAR. 45 

la mano. Dios conserve á Vm. bueno y en estado de no tener 
tales consideraciones, para no aflojar en sus buenos deseos y 
para responder y hacer por si esos informes que le piden, aun- 
que yo los considere tan inútiles como las Descripciones del 
Hospital de la Sangre y de la Catedral de Sevilla. 

Aquí hay salud, pero mucha vigilancia en no perderla, y ha 
este ñn he estado 24 horas sin desnudarme la semana pasada 
custodiando la puerta de la carne; con todo, dudo pueda esca- 
parse del contagio esta Ciudad.=Queda á todo de Vm.=CEAN. 
=A1 Sr. Vargas. 

15. 

Pepe á Jíian. 

Salud y Contentamiento. 

Madrid, Octubre 2 de 1804. 

Ceán mío: como soy hombre de bien que me aflijen mucho 
las de Vm., 6 habla Vm. en chanza, y á fe que se verifica en mí 
lo de la dama del Desdén con el desdén. 

«Cierto que lo finges de manera, que lo tuve por verdad.» 
O yo y Vm. no convenimos en la definición funesta de lo que 
son desvergüenzas; en una palabra, en la primera mía, de que 
Vm. se quejó, yo solo quise usar del derecho que me daba una 
verdadera y cordial amistad; y en la 2.* quise vindicarme, pues 
Vm. me acusaba con acritud, y usando, á mi parecer, de armas 
vedadas. Jamás quise desvergonzarme (que no es mi quedo), y 
quise en una y otra correjir sin sacar sangre, y ser con V^m. tan 
franco y leal como debe serlo un amigo que lo es naturalmente 
con todos. Punto final de esta camorra, y vamos á lo que me dá 
tanto gusto como aquello sinsabor. Sí, buen Juan, los estractos 
de ahora, como los de antes, son con lo que yo haya de menes- 
ter; solo la edad de Juan Sebastián se me escapa, pero ad impo- 
sünlia netnotenetur; están trabajados de una manera maestra, y 
yo, que, mal pecador, no conozco la adulación, y yo que he he- 
cho tantos millares, por mal de mis pecados conozco á fondo y 
lo que eso cuesta y lo mucho que vale el buen y pronto desem- 
peño de lo que Vm. me envía; Ergo, doy miles de gracias. Tran- 



1 



46 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

quilícese Vm. sobre que serán inútiles por duplicados respecto á 
que nuestro Martín anduvo con esos mismos papeles. Pues como 
navegaba entonces con Lángara y la comisión el principal de 
sus escribientes (que no era un Martín), y éste nada entendía de 
biografías, solo sacó lo gordo, como la relación de Urdaneta, la 
de Torres, que Vm. cita, que son muy importantes, y nada de 
cuanto Vm. me ha remitido ahora y la vez pasada, que me^arma 
mucho y sin que yo no podía aventurarme á publicar la vida^ 
que tengo muy adelantada y entre manos. Por que así es pre- 
ciso, será la primera la de Cristóbal Colón, esto es, un estracto 
de cuanto dejó impreso y manuscrito nuestro Muñoz; seguirá la 
de Magallanes, y luego la de Juan Sebastián; de aquí es que si 
buenamente puede Vm. mandar se me saque un índice de lo 
que hay de la armada de Magallanes al Maluco, que V"m. me 
apunta, para ver que hay relativo á su persona que no tenga yo, 
me haría Vm. señalada merced; pues aunque poseo todo lo de 
nuestro Martín y Muñoz, veo por los apreciabilísimos estractos 
de Vm. cuantas más luces tengo de Juan Sebastián de la que 
con lo mío y lo suyo tenía. 

He recibido la lindísima descripción del hospital de la sangre, 
¡cuanto y cuanto convendría que el último párrafo calentase á 
esa jente y á la superioridad! Por falta á pregonarlo por acá 
cuanto se pueda no quedará, ¡Que no sería esa Ciudad con un 
Intendente hábil y amado! Zape... No se amilane Vm. que la vi- 
gilancia y la lluvia purificaran la Atmósfera andaluza, que tan 
asustados nos tiene á todos. 

Aquí también se toman precauciones, y con decir que ayer 
no hubo toros, está dicho todo. 

Nuestro caro Martín hace días que está harto malo, ya se le 
fué la calentura, pero una multitud de llaguitas en la garganta le 
incomodan mucho y no le dejan pasar lo que no sea frío. 

Ya estoy con la faena de mudarme por tercera vez. ¡Dios 
quiera que sea la última! voy á vivir la misma casa que nuestro 
Muñoz, cuya viuda se la lleva el Canónigo por que hace 22 me- 
ses no cobra la viudedad y pensioncilla. Como cuenta volver 
dentro de dos años, no levanta su casa, con la que me quedo yo 



CORRESPONDBNXIA EPISTOLAR. 47 

y ofrezco á Vm. y á la Aragonesa. Solo 8 votamos á Goya para 
Director general este trienio; los 29 restantes (por que son 1 50 
convidados, solo 37 acudieron á la Academia, y los demás cuer- 
pos están en igual decadencia) votaron á Ferro. ¡Lo que va de 
Alfonso á Alfonso! ¡Adiós! Saludo á toda la casa ínterin que 
Vale. 

Vea Vm. el discurso de Argote de molina que antecede á la 
historia del Gran Tamorlán que publicó Llaguno, á continuación 
de la crónica de D. Pedro Niño, y hallará un arquitecto (pag.* 6), 
si es que ya no le tiene anotado, como es regular. Ha pedida 
Bosarte licencia para usar del título de Académico en su viage, 
que ya está impreso; se le ha mandado presentar antes de dár- 
sele; yo lo propuse y todos me siguieron. 

16. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla, 17 de Octubre de 1804. 

Mi caro amigo: Sin esperar aviso de la última remesa, remito 
á Vm. esa otra no menos interesante que las anteriores, y es- 
pero que lo sean también para Vm. y merezcan su aprobación. 

Estoy ahora con el piloto mayor y Capitán Sebastián Cabo- 
to, que me da bastante en que entender, por que no se hallan 
los papeles concernientes á su armada á la especiería, ni creo 
que los haya. 

Me parece que ya debe ir satisfaciéndose esa su ambición de 
noticias con las muchas y raras que le he enviado: haga Vm, 
otro tanto para saciar la mía con las arquitectónicas que le ten- 
go pedidas, si es que con ellas podemos quedar en pata. 

Pido á Dios por el alivio de Navarrete, á quien hoy no quiera 
escribir hasta que sepa que ya está bueno. 

Dele Vm. memorias. Consérvese Vm. bueno en la habitación 

de mi compañero Muñoz; salude á su pobre viuda y mande á su 

verdadero amigó, 

Ceán- 
Sr. Vargas Ponce. 



48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



17. 

Cedn á Vargas. 

Sevilla, 31 de Octubre 1804. 

Al fin, mi querido Pepe, yo he logrado hartar á Vtn. de noti- 
cias de este archivo, y suspendo las que tengo preparadas para 
finalizar la interesante historia de la Especiería ó del Maluco; 
mientras tanto añado aquí para que \n\. ponga entre las noti- 
cias de la armada de Loaysa, esta serie de los generales que 
tuvo. 

Habiendo muerto Fr. García de Loaysa, Comendador de San 
Juan, en el mar pacífico, como ya se ha dicho, fué jurado Capi- 
tán General Juan Sebastián del Cano, en virtud de una provi- 
sión secreta, el que falleció á 4 de Agosto 1526. 

Nombraron, á pluralidad de votos, en su lugar, á Toribio 
Alonso de Salazar, que murió en 13 de Septiembre del propio 
año, entre las islas de los Ladrones y de los Célebes, 20O leguas 
del Maluco. 

Se sucedió inmediatamente Martín Iñiguez de Carquizamo, 
que entró en el Maluco y mataron los Portugueses con ponzoña 
en el mes de Julio de 1 527. 

Y el último que le siguió, nombrado á pluralidad de votos, 
fué Hernando de la Torre, el que volvió á España por los años 
1535 ^ 36 en una nao portuguesa, por Lisboa. 

Avise Vm. cuándo han de ir las otras noticias de la malhada- 
da de Sebastián Caboto, que no llegó al Estrecho, y de la que 
embió Hernán Cortés por Saavedra Scxon, desde Nueva Espa- 
ña al Maluco, pues ya están corrientes, dando fin y cabo á la 
historia de las aventuras, que el Caballero andante Carlos \' en- 
vió al Maluco, sin otra utilidad que la que sonase su nombre en- 
tre los Régulos de Tidoré, Terrenate y Xilolo, etc. 

Cuidado con el pecho, por que es la tapa del área de nuestra 
máquina, trabajar poco, como yo hago, por que al fin de la jor- 
nada, sale mejor librado el que menos trabajó. 



CORRESPONDENCIA EPISTOLAR. 49 

La Aragonesa y los rapaces estáij buenos, estudian estos filo- 
sofía en la Universidad y la madre en su almohadilla. 
Saludan á Vm. y queda todo suyo su verdadero amigo, 

Ceán. 

18. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla, 12 de Diciembre de 1804. 

Muy Señor mío y de mi mayor veneración y respeto: He ce- 
lebrado mucho la elección que ha hecho nuestra Real Academia 
de la Historia de V. S. para su Director, atendiendo á su mérito 
é instrucción y á las demás prendas que le adornan: la Acade- 
mia jamás se arrepentirá de ello, porque verá llenar sus objetos 
y la nación cojera el fruto de tan acertado nombramiento. Dixi. 

Ahora, para contestar á la puerquísima carta de Vm. de cua- 
tro del corriente, es preciso mudar de estilo^ y hablar en el tono 
de vientre desarreglado y de cagar fuerte. Tengo, en efecto, co- 
sas muy curiosas un mes hace sobre la mesa para remitir á Vm., y 
no lo hago por que abultan mucho; y pienso enviarlas por un 
arriero, con los ejemplares de mi Descripción artística de la Ca- 
tedral de Sevilla, para las Academias de que soy individuo y 
para algunos amigos. Como estaban estas cosas tanto tiempo so- 
bre la mesa, entré en la tentación de escribir unas noticias cu- 
riosas relativas al descubrimiento del Maluco, y vea Vm. aquí 
que, sin saber cómo me metí á escritor de Indias, cosa que ja- 
más se me había pasado por la cabeza. Lo cierto es que ya ten- 
go trazada la tal historia en que describo lo de la capitulación 
de los Reyes Católicos con el de Portugal, sobre tirar la línea de 
demarcación; entro después en la armada del viaje de Magalla- 
nes; sigue después ladesavenencia con Portugal; prosigue la ex- 
pedición de Loaysa y su desgraciado fin; luego la de Sebastián 
Caboto; sale del Sur al Maluco la de Hernán Cortés, mandada 
por Saavedra Sexon, que acaban desastrosamente, y acabo con 
la proyectada de Simón de Alcazaba, que fué por fin destinada 
á Italia, para llevar al Emperador Carlos V, á que se coronase. 

TOMO XLVIL 4 



50 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

A todo esto dirá Vm. ¿Y quién le ha metido en camisas de 
once varas? .Y respondo que Vm., el nAismo que me metió en el 
Diccionario de los artistas, que tanto han dado que decir. 

Presente al cabildo de esta Catedral un ejemplar magnífico de 
mi Descripción, y su Secretaría me envió una Diputación á dar- 
me las gracias, y á pedirme en nombre del Cabildo, por confor- 
midad, le entregase todos los ejemplares de la edición, para re- 
partirlos entre sus individuos y á los personajes viajeros que 
concurran á ver sus preciosidades. Estoy, además de esto, ama- 
sando pan en casa con arina de Francia, por que por aquí anda 
muy caro el trigo y se vende la hogaza en la plaza á 8 y 9 rea- 
les. Me sale á mí á 5 la hogaza, y es el mejor pan de Sevilla, y 
tengo comprada arina hasta la nueva cosecha. A mi ejemplo, 
todos hacen lo mismo. 

Escribo hoy á Bosarte que me envíe un ejemplar de su libro, 
y que en pago le remitiré la Descripción; Pepe, cuidado con 
cumplir pronto la palabra de embiarme lo que falta, no seamos 
andaluces, por que sino, me cagaré en el Director. 

Memorias de la Aragonesa, que está buena, con sus filiólos y y 
lo mismo, 

Ceán. 

19. 

Vareas á Ceán. 

Salud y Contentamiento. 

Madrid y Diciembre 18 de 1804. 

La seria y jocosa de Vm. están igualmente bien escritas, y las 
he leído y hecho leer á muchos que las han celebrado. 

Venga, venga tanto curioso como tiene Vm. para mí. Los or- 
dinarios son periódicos, y en esta estación frecuentes, y yo pa- 
garé el porte de mil amores; tomaré lo mío, repartiré lo de las 
Academias y seré de todo corazón un agente literario de V^m.; 
así lo pudiese ser político y bursario... Si entre lo que Vm. me 
embía está la declaración de Juan Sebastián del Cano, hecha en 
Valladolid á 18 de Octubre de 1522, ante el Alcalde de Corte 



CORRESPONDENCIA BPKTOLAR. 5 I 

^Santiago Díaz de Leguizamon, sobre lo acaecido en el viage de 
Magallanes, de que Vm. me dio noticia y en ella expresó su 
edad, á fe que tendré buenas pascuas, pues es el único dato que 
me falta para completar su vida; ¡y qué mona está la estampita 
de su estatua que ha gravado Selma! 

Muy bien hecho de meterse á escritor de indias, y malo sea 
•que yo, si no puede Vm. dar cosas pasmosas, verídicas y nuevas, 
-que le valgan honra y provecho. Tenga Vm. presente, para su 
Maluco, mi relación del viage á* Magallanes, donde cito cuanto 
yo había leído sobre el asunto, y vea Vm. la historia de Argen- 
sola, que de propósito trató esa materia; con eso, en muy opor- 
tunas notas, podrá Vm. corregirnos y dar la última mano á ese 
interesante asunto, y si yo he sido la causa de meter á Vm. en 
esos trabajos, como en el del Diccionario, dóime una y mil en- 
horabuenas, pues sin ir más lejos, anoche mismo en una tertulia 
muy literata y muy ilustre (en que leí la de Vm.), se sentó que 
^el tal Diccionario era lo único bueno que había en España de 
^us B. A., y Vm. mismo no estará arrepentido de haberlo hecho 
y publicado. 

Ese cabildo se ha portado como acostumbra; ahora resta que 
.no se sepulte una edición tan digna, que se divulgue por todas 
partes. 

Amase Vm. enhorabuena, y tenga tan buen pan en lo que 
iay aquí muchos trabajos. Yo tres días, por falta de pan, me he 
contentado con bizcochos para mi chocolate. 

¡Ay qué rato va Vm. á tener con lo de Bosarte! ¡Qué de co- 
sas dice! ly cuánto se dice de él! Bien lo paga el pobrecito con 
el azote que le ha venido en la vejez con el vice-protector Es- 
pesa. Elstoy esperando cuando un día so arañan en las juntas, 
-ahora harto frecuentes y de á cinco horas cada una. 

Está sobre mi mesa cuanto debo embiar á Vm.; y cuando mi 
escribiente concluya un trabajo que tiene entre manos, pues ya, 
gracias á Dios, no se enrreda entre mis garabatos, lo copiará eñ 
-cédulas como ésta é irá allá todo; cuento que antes que se acabe 
-el año. 

Mi Dirección me saca el sol del Cuerpo, por que he puesto en 



52 BOLETÍN DB LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

rara actividad á nuestra Matriarca; ojéeme Vm. algunos mozo& 
de pro que puedan ser én esa correspondientes ^ pues mañana, en 
la primera Junta de comisión para continuar el Diccionario geo- 
gráfico, yo quiero, y está aprobado ya, que entre la Andalucía. 
Marina, por sí solo, quiere desempeñar á Asturias, y ya lo- 
tiene muy adelantado, y á mí me quiere encajar Cataluña y las 
Baleares. Es mucho lo que está sobre el tapiz: de esto otro día. 
Mientras duren los míos, cuente Vm. con mi protección, bolsa y- 
cariño. 

20. 

Vargas a Ceán. 

Sin fecha (25 Diciembre 1804?). 

El Director al Supernumerario. Salud y contentamiento y^ 
Pascuas, por que, en efecto, hoy empiezan, continuando el dilu- 
vio y el inesplicable lodo de los días de atrás. 

Y por vía de aguinaldo incluyo 36 cédulas de vida y milagros, 
de artistas, reservándome á horas más mías, que acaso no están 
muy lejos, para ir revisando los 24 tomos en folio que ya están 
coordinados casi, que he juntado de cosas Guipuzcoanas, y en- 
viaros cuanto todavía poseo, que es algo de mucho. 

x^hora van las noticias de Pedro de Zaldúa, el mejor de los. 
arquitectos de este país, y otras de nuestro Fr. Aramburo, que 
sin duda era de Ceraín; pero las más esquisitas diligencias me 
han dejado todavía á oscuras, ni he podido averiguar su muerte 
por más que he interesado á todas las beatas viejas y mozas, y 
labanderas de los frailes de San Francisco de toda la provincia. 

Por falta absoluta de tiempo no pueden ir estas 36 papeletas, 
en orden cronológico, y división de facultades y lugares, como 
las anteriores y según mi intención, lo que ha sido la causa de 
retardarlo tanto; pero van separadas y Vm. podrá hacer la cla- 
sificación, y se hallará con buenas y las últimas noticias de Ben- 
goechea; y sobre todo, al mal pagador aunque sea en suelas de 
zapatos. 

Siga Vm. sus trabajos de todo género, que es la única diver— 



CORRBSPONDBMCIA EPISTOLAR. 53 

^ión en que se sirve á Dios y al mundo, separándose de éste, que 
<:ada vez está más cerril, según las coces que pega; pero antes 
-de soltar de la mano lo del Maluco, consulte Vm. la Historia 
•<jue á este propósito consultó Argensola. 

Mucho tengo que hablar y aun que consultar con Vm. acer- 
-ca de la Academia; pero no puede ser hoy. 

Y concluyo con rogar á Vm. me anticipe el gusto de decirme 

^i en esa declaración que Vm. tan felizmente ha hallado de el 

Cano en el proceso de los herederos de Magallanes, está la edad 

xie aquel Guipuzcoano; me pudro por saberlo, y si Vm. me lo ha 

averiguado, Eris mihi magnus Apollo. 

21. 

Ceán á Vargas 

Sevilla y Diciembre 26 de 1804. 

Amigo mío: he amanecido con una jaqueca que me tiene de 
mal humor, y se me ha aumentado con un maldito oñcio que 
acabo de recibir de la Junta de Sanidad, por el que se me man- 
<la que vaya á pasar 24 horas al cordón á cuidar de la salud pú- 
•blica, que es muy mal rato y que va de tercera. 

Cuando recibí la última carta de Vm. del 18, ya había entre- 
j[ado á un arriero un cajón con unos cuantos ejemplares de la 
Descripción artística de la catedral de Sevilla, para que la entre- 
gue en esa á Duran, el conserje de la Academia de San Fernan- 
•do, á fin de distribuirlos á los cuerpos y amigos, y como iba en 
■el tai cajón un pliego para Vm. con el ejemplar que le corres- 
ponde, con lo que yo tenía aquí de Vm. de Bellas Artes, y con 
lo que le remitía de nuevo del archivo de indias, no puede ir 
'Csto por el correo como Vm. desea, con que así paciencia hasta 
«que llegue ahí la posta ó posma del arriero, que tal vez será allá 
para la cuaresma. 

Va también otro ejemplar para la Señora de la calle del Du- 
•que de Al va, á quien Vm. me ofrecerá y pondrá á sus pies, es- 
perando que disimule mi atrevimiento y las íaltas de la Des- 
cripción., 



54 boletín de la real academia de LA' historia. 

Quisiera que Vm. me enviase una estampa bien tirada dcF 
retrato de Juan Sebastián del Cano, que según Vm. dice ha 
desempeñado bien Selma para que no se lastimase por el ca- 
mino. 

A nadie conozco aquí que pueda §er individuo de la Acade- 
mia. Tire Vm. por otro lado, por que esto está cada vez peor. 

No puedo más por que voy al cordón á perder tiempo, pues 
os hacer que hacemos y fachendear, cuando ya no hay tal epi- 
demia. Memorias de la Aragonesa y mandar al verdadero amigo- 

Ceán. 

Quisiera que luego que la Academia de la Historia hubiese 
recibido el ejemplar que la remito, lo hiciese leer y examinar ^. 
y que me participe el juicio y crítica que hiciere de la tal Des- 
cripción, para pasarle en cuerpo y alma al Cabildo, á fin de- 
senyalar á tanto ignorante como en él hay, y que quieren que la 
Descripción fuese más bien una apología de todo lo bueno, me- 
diano y malo que contiene la iglesia, que no una justa y crítica 
descripción. 

También sería conveniente que comunicase Vm. esta idea af 
amigo Espesa, para que la Academia de San Fernando comisio- 
nase á algún individuo como Vm. que entendiese la censura (no 
Bosarte, que no me quiere), y ambas censuras las convocase yo» 
al cabildo. Es este asunto de mucho honor para mí, y espera 
que tome en él interés. 

22. 

Vargas á Ceán, 

i.° de 1805. — Suple la Corte. 

Verdaderamente buen Juan y buen amigo mío, contesto á la^ 
en que me anuncia Vm. la grata remesa del cajón de Descrip- 
ciones con el pliego para mí que acudiré á recoger de Duran. 

Ayer la recibí á las 12, y hoy que son las lO de la mañana 
siguiente, ya tengo hablado á Espesa; el Domingo primero tene- 
mos Junta, y por lo que toca á San Fernando, será Vm. servidoi- 



CORHBSrONDENCIA £PJSTOL/LR« ;55 

pronto y bien; y siendo yo el Sr. Director en la panadería, y 
estando todos muy contentos con mi señoría, dicho se está, ái 
tal vez antes que en la otra tendrá Vm. la ejecutoria á su méri- 
to, y con que tapar la boca á los tontos; si hay zoquete que al- 
cance á tanto. 

Ayer en la calle del Duque de Alva se leyó en un discreto 
corro la de Vm.; la Señora me encargó diese á Vm. las gracias 
en v^u nombre, y los demás muchas y verdaderas memorias. Vea 
V^m. si en cuanto puedo toqio con interés las cosas de ñii Ceán. 

Ya habrá Vm. recibido una remesita de noticias que no tie- 
nen vuelta. Espero de la mía á un viagecito que me es preciso 
hacer á Aranjuez dentro de 1 5 ó 20 días, poder descartarme de 
ciertas cosas para pensar enteramente en otras; entonces la pri- 
mera será recorrer todos los tomos de mi colección y tendrá 
Vm. luego cuanto hasta ahora no le haya remitido, pues de San 
>^ebastián y Tolosa no he hecho todavía confesión general. 

Espero con ansia mi pliego, si en él viene con la declaración 
de Juan Sebastián Cano, la de su edad, le aseguro á. Vm. que 
tendré un buen día. Siento que no este de gente aplicada en el 
estado que Vm. me anuncia- y que yo me sospechaba; mucho 
tenemos que hablar cerca de eso y otras cosas puramente lite- 
rarias. 

Santas pascuas de Reyes, con salud y bueyes. Suyo 

Vargas. 

23. 

Ceán á Vargas, 

Sevilla, 2 de Enero de 1805. 
Mi estimado amigo: Recibí el abultado pliego, que me costó 
más portes que el que yo puedo pagar, y así tenga Vm. presen- 
te el conducto que le tengo prevenido cuando. me escriba tan 
gordo, y principalmente ahora, desde que han aumentado el de- 
recho del correo. Todavía no he quitado la faja á las 36 esque- 
las, ni podré en algunos días, hasta que me desembarace de mil 
cosillas que traigo entre manos; pero siendo mi principal siste- 



56 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ma el orden, no puedo acomodarme á emprender, ni aun ver ni 
leer una cosa sin salir de otra. 

Doy á Vm. finas gracias por esta remesa, en la que no dudo 
habrá cosas tan interesantes como en las otras, y me reservo, no 
obstante, el repetirlas más completas luego que las haya visto y 
extractado. 

Ya he dicho á Vm. en mi anterior que un arriero lleva los 
papeles del Cano, &.*, con la descripción de la Catedral, y me 
parece haber dicho en otra ocasión, que este argonauta no dice 
en su declaración la edad que tetiía, siendo tan común el decirla 
en las declaraciones de estos y de aquellos tiempos; falta que 
me ha incomodado mucho. En su defecto, puedo asegurar á Vm. 
que falleció (ya Vm. tal vez lo sabrá) el día 4 de Agosto de 1526, 
yendo mandando la armada de Loaysa por el mar del Sur, pues 
fué general de ella solo 6 días, por muerte de aquel Comenda- 
dor, acaecida en aquellos mares el 30 de Junio anterior, y que á 
el Cano sucedió en el mando Toribio Alonso de Salazar. No 
sabe Vm. cuantos días he ocupado yo en averiguar el nacimien- 
to y edad del Cano, solo por dar á Vm. esta curiosa noticia, y 
estoy seguro de que no consta en este archivo, pues no hay pa- 
pel que yo no haya pescudado. 

Ya habrá más de tres semanas que escribí á Bosarte, pidién- 
dole un ejemplar de su obra nueva, y que en pago le remitiría 
otro de mi Descripción de la Catedral, como va por el arriero. 
No he tenido contestación y lo he sentido, por que tengo mu- 
cho deseo de ver su tomo. 

Dígaselo Vm., si le parece, que no lo habrá hecho por estar 
enfermo ú ocupado, ó envíemelo Vm. por el correo, con segun- 
do sobre escrito á Don José Hevia Noriega, Fiscal de lo Civil de 
esta Real Academia, que es el modo de venir más seguro y más 
barato. 

Deseo á Vm. un buen año y mucha salud, y lo mismo desean 
la Aragonesa y sus hijos, que le saludan tiernamente con su fino 
amigo, 

Ceán Bermúdez. 



CORRBSPONDBNCIA EPISTOLAR. 57 



24. 

Pepe á Jíum, 

Madrid, 8 de Enero de 1805. 

Don amado Ceán: Sé que ha llegado el cajón y que lo ha 
abierto Duran; pero todavía no me ha llegado el pliego mío, sin 
duda por que aquel anda malo y peor el tiempo. 

Sé más, que el ejemplar para Espesa no se ha encontrado, 
sirva de aviso. 

Hablé con éste, ó por mejor decir él con migo (al darme las 
noticias de arriba) y me dijo escribiese yo á Vm. para que pi- 
diese Vm. á la Academia de San Fernando, en carta formal al 
presentarle la obrita, el voto y dictamen de aquélla sobre su 
mérito; y que entonces él nombraría una comisión de dos pro- 
fesores y dos literatos (en cuya comisión entraré yo y no Bo- 
sarte) y se hará todo con la debida formalidad y mayor lustre 
de Vm. remitiéndole por Secretaría el resultado, que no puede 
dejar de ser favorable. 

De lo de mi Academia de la Historia yo me encargo, sabréis 
el res.ultado por Secretaría, de oficio, además del mío confiden- 
cial, y se os dará gusto, como es tan de justicia y razón y me lo 
tenéis tan merecido. 

Arre carta, á otra cosa. Hasta la última del 2 de Enero no 
sabía yo el conducto de enviaros pliegos preñados, pues siem- 
pre dirigí los míos á Navarrete, dóime por enterado y empie- 
zo hoy á ponerlo en ejecuqión. 

Por que os quiero enviar el adjunto edicto para los premios 
generales de este trienio, señalando con una cruz al margen (y 
esto por pura modestia) los siete asuntos que son míos, de los 
diez propuestos. A los profesores creo que no les ha sabido muy 
bien; pero ellos mismos fueron los electores, entre un montón 
de más de 300, cuyos padres se ignoraban. A mí no me ha dis- 
gustado tal casualidad, y me gustará más que tenga buestra ben- 
dición. 



5$ BOLETÍN D£ LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Hemos ganado en la última junta de ayer que vuelvan á oírse 
poesías en la Pública; el envidioso Iriarte las había quitado; que 
las SS."s puedan ser académicas, el mismo les había cerrado la 
puerta; y que la música de aquel día sea digna del cuerpo Pero 
el orador ha hecho Espesa por sí y ante sí que sea el D. de Alia- 
ga, proh dolor! quantum mutatus ab illo. 

También mi dolor es intensísimo de que se me escapa la edad 
del Cano, no me lo habíais dicho, y tenía consentido lo contra- 
rio: paciencia; pero mi gratitud al empeño de Vm. de averiguar- 
meló es tamaña y tan grande. Me queda el consuelo de que nada 
ha quedado por hacer ^ como dicen las viudas cuando han mar- 
tirizado á sus difuntos. 

Muy linda ha salido la estampita del tal Juan Sebastián; tengo 
una, de las primeras tiradas, para vos, de quien me firmo Sir 
Mojones. 

A la Aragonesa y prole, finas y verdaderas memorias. 

Volta súpito: Lo principal que tenía que decir á Vm. y por 
lo que conté siempre con escribirle hoy, se me había pasado.. 
(Ah! Son muchos los cuidados de un Director!) 

Como tal Director, velis nolis, debo ser retratado uno de 
estos días. Quiero que lo haga Goya, á quien se le ha propuesto 
y ha venido en ello graciosamente. Pero quiero también y su- 
plico á Vm. le ponga una cartita diciéndole quien soy, y nues^ 
tras relaciones comunes^ para que ya que esta tinaja queda col- 
mada en la Academia, no sea con una carantoña de munición, 
sino como él lo hace cuando quiere. 

Quiera Vm. darme este gusto y recomendación, para que mí 
retrato sea comparable á los de ..... y de y de 

A Dios y no admito escusa ni dilación, =Suyo. 

25. 

Ceán á Vargas. 

Sevilla, 9 de Enero de 1805. 

Mi amado Pepe : Gracias por las disposiciones, preparaciones, 
antelaciones, amonicíones hechas en favor del elogio crítico 6 



CÓRR¿SFONDEXCIA EPISTOLAR. 59 

apología de la Descripción artística de la Catedral de Sevilla 
con Espesa, y del coraje con que Vm. se halla para perorar en 
la Panadería. Con todo, es preciso tirar á Vm. de la manga y 
hacer que las tales apologías vengan en un tono de que los ca- 
nónigos no conozcan que yo las he pedido; por que estas gentes 
como no estudian en otros libros que en sus chismes y bagate- 
las, adelantan su discurso á más allá de la verdad. 

Muchísimo aprecio las Memorias de la Secretaría y las de su 
sabia tertulia, que devuelbo lleno de gratitud. Conozco á todos 
los que la componen y todos son mis tiernos amigos, por que 
son todos hombres de bien. A todos abrazo, y pido á Vm. me 
ponga á los pies de la Señora, por cuya salud y conservación 
suspiran los desterrados. 

Ya estará ahí el arriero con la caja y Vm. habrá recibido un 
pliego con las noticias que le incluía. Siento mucho no haber 
hallado la edad de Juan Sebastián, ni rastros de su nacimiento; 
mas de esto ya he escrito á Vm. en otra carta. 

Todavía el buen Bosarte no me ha respondido á lo que yo le 
escribí mucho antes de Pascuas, ni me envió un ejemplar que le 
pedía de su primer salida. Se me antoja que me teme, y se en- 
gaña, porque soy su amigo. Vuelva Vm. á decirle cuatro cosas 
y venga por el conducto que he dicho el deseado ejemplar. 

Vayase Vm. despacio, mi amigo, en esto; que empleando co- 
sas grandes en la Panadería, el tiempo es el más importuno para 
tales empresas, y esto de Historia de España creo que importa 
ya un bledo, cuando tan poco se cuenta con ella. Todo ha pres- 
crito y lo que necesitábamos era una historia del presente, que 
fuera más interesante y curiosa que cuantas hay escritas de la 

antigua Tate Aquí concluyo y sobra para que Vm. viva 

despacio, muy despacio. El año principió y sigue por parte del 
cielo perfectamente para el campo. Esto solo puede consolar- 
nos, y á mí el que Vm. se conserve bueno y robusto. 

Así lo desea éste, su fino amigo de corazón, 

CeAn 



6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA. DE LA HISTORIA. 

26. 

Vargas á Cedn. - 

Madrid,- Enero 25 de 1805. 

Buen Ceán: Allá va eso. ¡Qué cosazas va Vm. á veri lo de 
Vm. está en vía. Yo nombré á Gilman que informase á mi Aca- 
demia, donde todos celebraron la descripción. En la de San 
Fernando me nombraron á mí y á Don Isidro (José antes) Mo- 
rales y Arnal. 

Procuraremos llevar nuestro informe para la primera junta, y 
todo será, como es justo y Vd. quiere. ¿Quiere Vm. ver si en 
los libros de la cofradía de los Vizcaínos hay algo de Juan Se- 
bastián? Puede hallarse desde 1480 a 1 525. ¡Cuánto se lo esti- 
maré á Vm.l 

Vargas. 



II. 
NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS DE LA REGIÓN NORBENSE. 

Contra lo que pudiera creerse después de las investigaciones 
arqueológicas practicadas en la comarca comprendida entre Cá- 
ceres, Trujillo, Logrosán, Medellín y Mérida, el verdadero estu- 
dio epigráfico de la misma se halla aun en sus comienzos. Tal es 
la riqueza de documentos romanos y prehistóricos, en riesgo de 
perderse, que aquélla atesora. 

Este trabajo puede considerarse como continuación de nues- 
tros anteriores artículos sobre el particular, publicados en los 
Boletines de la Real Academia de la Historia de Marzo de 1898, 
Junio de 1 902, Marzo de 1903, Enero, Febrero, Abril y Octu- 
bre de 1904, ora de protohistoria, ora de epigrafía romana (l), 
amén de algún otro análogo publicado en la Revista de Extre- 
madura en dichos años. 

(i) Tomos xxxn, xl, xlii, xliv y xlv. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS. 



6l 



Un reciente viaje nos ha deparado las nuevas inscripciones 
que siguen, de las cuales no hemos podido sacar calcos ni foto- 
grafías merced á la obligada premura del mismo y á las no pe- 
queñas dificultades que al efecto presentan algunas de ellas. En- 
tre dejar su publicación para un tiempo oportuno en que poder 
sacar unas ú otros y anticiparlas á buena cuenta á la publicidad 
para facilitar propias ó ajenas investigaciones, hemos preferido 
lo segundo. Sí así se hubiera hecho siempre por todos mucho 
mayor sería, sin disputa, el cuerpo de doctrina de la extremeña 
epigrafía. 

Continuaremos la numeración llevada por el citado artículo 
de Febrero de 1904 (ij, del que es el actual un apéndice. 

En Vi/¡amesi¿is^ partido judicial de Trujillo. 

55) 



1 VIA- RV 


P 


• YRTIA 


A/ 


•LX V H 


S« 


E-S« T 


L • 


MODES 


TA 


• F • ET • 




• r r 



[A]ma Rufli'] f(ilia) Yriia, an(nonm) LXV, h(ic), s(ita) e(si). S(ü) 
{i(tb¿)] t(erra) l(evis), Modesta /(Uta) et [h(eres)] /(aciendum) c(uravtt). 

Se halla en la puerta del corral de Martín Cortés, calle de la 
Torre. Mide 50 X 30 cm. aproximadamente. 



56) 



1 o V I • OM 
L • ALFIVS- S 
A • P • M • L 



loti (óptimo) m(aximo) L(ucius) )Alfius) S(olutorio) a(ram) p(osuit) m(erito) 
l(íbens). 

Es la 66 1 en la colección de Hübner, cuyo traslado se aparta 
del texto original por varios conceptos, añadiendo, quitando y 



(i) Boletín, tomo xliy, páginas 1 13-137. 



62 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



trastocando letras: L(uchis) Alefiíis \ aram posuit \ lovi \ solu- 
torio. 

Se encuentra formando parte del dintel de la casa de Juan 
Redondo en la calle de las Pasaderas. Tiene unos 90 X 30 cm. 



57) 



(^^0. 



T I T V S 



M A I 
S A 1 
AT L 
E5T 
F F 



r 

H 
T 
C 



Tiius Maisai f(ilius)^ a(nnorufn) L. h(ic) e(st), T(itus) f(ilivs, /(ocien- 
dum) c(uravii). 

Taza de la casa do Pedro Redondo, calln de las Pasaderas. 
150 X 30 cm. 

A I S 

V C A 

/V A F 

N L X 

S B S 
TTLF 

S F < 

\Md\ eleaisu(s) Camal(i) /(ilius) an(ftorum) LX [h(/cj] s(tius) e(si), S(ii) 
t(ibi) i(erra) ¡(evts). F{rairi>] s(oror?) f(aciéndum) c(uravit). 

Piedra fragmentaria al lado de la anterior. 

59) 



D' 


'M'S' 


C AESI A'O 


SI'F 


•SEQ V 


DA' 


A^'L'X 


XV" 


'H*S«S- 


T*L 


•FIL'A'M 




T ^ T . 



D(is) M{anibu5-)S(acrum), Caesla Osif(ilia) Secu(n)da, an(norum) LXX V 
h(ic) s'Ua); s(it) t(erra) l(evis). I'il(ia) ma[tr]i /(aciendum) c(uraviO. 



MUEVAS INSCROCiOlISS ROMANAS. 



63 



Piedra suelta que oñcía de poyo en la casa de Hermenegildo 
Redondo en la misma calle. Es la 66g de Hübner. 



60) VALERIA. 

Q_- F • A\ o D 
ESTA • H • S • E 
S • T • T'- L 
ANNOR'L* 

Valeria, Q(uinti) f(iliá) Modesta^ //. s. e, s, i. /. /. Annar(um) L. 



Situada en la casa de Ángel Arias, calle del Resbaladero. 



61) 




Amunna? Pis(í)ri /(ilia). 

Piedra suelta de trazos muy finos y poco legibles, hallada en 
la cuadra perteneciente á Vicente Vaquero, en la calle de Lan- 
chas del mismo pueblo. Dimensiones aproximadas: 25 X I5cm. 

62) 



P I S I R 

A I » V 

J 




H • S» S« ■] 


r 



Pisira Fid(vii) A[rini f(ilia)?] h(ic) s(ita), S(ii) t(tbi) [t(erra) ¡(evis)]. 



Dos fragmentos vecinos del dintel de la puerta de la casa pro- 
pia de Juan Calvo Tardío, calle de la Iglesia. 



64 



63) 



BOLETÍN BE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



IVPiT ARI 



N 1 • r • H • S 



L O B E S A 
VXOR 



ImP(us) Arini f(tlius) hic s(í¿us), Lobesa uxor [/(aciendum) c(urav¡¿)]. 

Piedra de unos 50 X 30 cm. en el suelo del corral de Isabel 
Moriano Calvo, viuda de Gonzalo Fernández, calle de la Torre. 

64) 



II V /\ AAV 


SEVERINA 


// V. 


SIT-VTL 



... an(narum) XX V^ Severina^ anfnorum) V, Sitv(obis) t(erra) l(evis). 

En la portada de la casa de ^lartín Muñana, calle de la Torre. 
De unos 45 X 30 cm. y fragmentaria. 

65) X-IVLIA 

BO V iV A 
TRITl'F 
HI C • S • 

EST- 

L(ima)? lulta Booana, TrUif(ilia) hic s(tta) e(st). 

Es la 666 de Hübner, el cual, fiándose de Pérez Bayer, leyó 
la primera letra C que puede interpretarse C(laudia) ó Qüme- 
lia). De seguro es L con tipo arcaico y del tiempo de Livia, 
mujer de Augusto y madre del emperador Tiberio. 

Es una enorme piedra de granito, como todas las demás, de 
1,45 m. X 50 cm. Se ve en la puerta de la casa de Francisco 
Fuentes, calle de Torres. 



66) 



J V C I V s 
IVCIVSCL- 



H-S»E 



V ^ S 



Lucius Lu(\i]us C(ai) l(iberius) h(ic) s(iius) e(si), U{Xor) cius /(aciendum) 
c{uravit). 



NUBVAS INSCRIPCIOKES ROMANAS. 65 

Taza de la cocina de Juan Pedro Redondo, calle de Torres. 
De 1,50 m. de larga por 30 cm. de ancha. 
Del Puerto de Santa Cruz, partido de Trujillo, 

67) AT X X V H 

S'ESTTL- 

TIRO • VIR 

P-C- 

... an(narum) XX V, h(ic) s(Wis) e(si), S{it) i(ibi) i(erra) ¡(evis). Uro vir 
f(aciendum) c(uravit). 

Piedra suelta en el corral de la casa de Eusebio Búrdalo Mu- 
ñoz. Mide 60 X 40 cm. 

68) D-M*S 

T IT V L V N 
SOSCIEA... 

TINIM/ 
TEROSCON 
T VBE RN A 

It . p. C 

D{is) M(antbus) S(acrum). 7 itulum Sos(sii) Clementini Ant(onius) Eros 
<(miubemaU /(aciendum) c(ur(wit). 

En la ventana de Francisco Moreno Villar, calle de Portugal. 
Dimensiones: lOO X 35 cm. 

69) I o M 

LVCIPI 
TRON 
SBV Bi^ 
IVOTO 
ti I 1 i< 
Pl L I O 



I(avi) o{ptifno) m(aximo) Lucí Pitroni(i), Seve(ri) voto m(erito) ffo\ filio 
^(olvit), 

TOMO XLVII. q 




66 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



Piedra suelta, frente á la casa anterior, de 1,70 m. x 45 <^^*' 
Proceden ambas, y probablemente otras muchas que se encuen- 
tran en Puerto de Santa Cruz, del sitio llamado del Coto, huer- 
tecillo á la mitad de la vertiente S. de la Sierra de Santa Cruz^ 
donde debió existir un poblado romano. 

Al lado de dichas piedras vense sueltos hermosos sillares y 
trozos de cornisas toscanas que se dicen traídos del sitio de! 
Pozo Nuevo, en el Cerro de las Caballerías, á unos 3 km. al 
NO. del pueblo. 



70) 



I v 


ST/VC I ^ 


F N X X X 


S-K-S-TTL 


FILIVS-F 



[Tancín]us Tanci\ni] /(üiusj, an(norum) XXX, k(pc) s(itus) e(st). S{ity 
t(ibi) t(erra) l(ev¿s). Filius f(uit). 



Piedra de 50 X 40 cm. próximamente en el lado izquierdo dé- 
la puerta del corral de Bartolomé Rubio, calle de la Cerquilla. 
De Santa Cruz de la Sierra^ partido de Trujillo. 



71) 




D(is) M(ambiís), Amoena Cüi [/(ilia)] annor(um) [XXX]V. M[aier 

f(ecit)]. 



Dimensiones: 50 x 30 cm. Se halla en la puerta de la casa de 
Vicente Moreno Avila, plazuela del Fraile. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS. 67 

M I I M OR 
lA • ATiVI 
CL A VICI 
M O NIC I 
FRATRIIS 



III'T>»/CIN 
VS'CAVCI 

Rroirsvo 

C'F'C 



Memoria Atani Clavici Amonici fratres ei(us). lancinas Cauciri de suo 
c(arissimis) /(aciendum) c(uravit), 

Fratres está en vez de fratrum^ sobreentendiendo qui fue- 
runt. Asoma en esta contrucción el giro de la lengua rústica, 6 
del romance: «Memoria de Ataño, Clávico y Amónico sus her- 
manos». Los tres fueron hijos de Canciro, lo mismo que Tanci- 
no, el cual erigió el monumento. 

Hermosísimo cipo existente en el suelo del zaguán de Fran- 
cisco Gómez Fuentes, calle del Conde. Dimensiones: l,6o m. 
X 40 cm. 

De Santa Ana, partido de Trujillo. 

73) N'TVRA 

CIAE'P-O 
S P I T A • >/ 

IC 
N.TITI-P- 
S E N I I 
A • // • X I 
H • S • E • S 
T-T«L- 

N{orbana) luraciae f(ilia) Ospita,an{norum) IC, N(arban(a) Titi /(ilia) 
Seni\c\ia an{norum) XI, h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(tbi) t(erra) l(evis). 



68 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



Existente en el Egido de los Villarejos, propiedad de D. Juan 
Dueñas de Tarza de Montánchez, á 3 km. de Santa Ana y pocos 
metros á la derecha del camino que va á Trujillo. Dimensiones 
aproximadas: 1,30 m. X 40 cm. Es muy hermosa. 

De Ruane$^ partido de Trujillo. 



74) 



I o V I 

4RAM 
LNOR 
BANVS 
R-AL 



lovi aram L{ucrus) Norbanus r(eddidit) a(nimo) l(ibens). 

Ara votiva empotrada en la pared S. del cercado. 

Los Corrales del Campo^ de Antonio Figueroa, vecino de 
dicha villa. 



75) 




CABCILIA 
Q_" F • TERTI 
A • A/ • X LV 
H • S • EST • TL 



Caecilia Q(uinti) f(ilta) Tertia^ an(norum) XLV, h(ic) s(ita) e(st). S(it) 
t(ibi) t(erra) l(evis). 



Poyo de 2 m. X 40 cm. existente en el corral de la casa pro- 
pia de la viuda de Sebastián Ramiro, calle Empedrada. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS. 69 

76) S O C O N 1 

A • SBC VN 
DA- L «P • AT 
IX • H «S •£ 
ST-TL-CIV 
LI VS • P-F 

Soconia Secunda^ L(nci) /(üia), an(narum) IX, h{ic) s(ita) e(st), S(ii) 
t(ibi) í(erra) l(evts). C(aius) lulius P(eliocus? f(ecit). 

Piedra empotrada á la derecha de la entrada de la casa de 
José Regodón Figueroa, calle Torrecilla. 

De Cayo Julio Pelioco es el epitafio, registrado por Hübner 
bajo el húmero 687, que dice fué hallado entre Cáceres y 
Trujillo. 

De Salvatierra^ partido de Montánchee. 

77) PIV 

V 



S*ES 
P • I 

SN ' 

r-A- 
\s 



Umbral semiborrado é ilegible de la casa de Fernando Re- 
viriego Valle, calle de Feria. De 55 X 30 cm. 

De Torres de Santa María^ del mismo partido judicial. 

78) L-CAVS 

3A^ANVS 
LAC'V.S 

... L(ucitis) Cav(ius) S(exti) [(f(ilius) B]alaftus Lac(ui).., v(olufn) s(olvit). 
Los lagos, así como los ríos y montes, se adoraban. 



70 BOLETÍN DE LA REAL ACADBMU DE LA HISTORIA. 

79) D*M'S 

Q^ • V • R V 
l-V A/ XXXX 
V K • S • T 
T L • N M 
O X • M • P 
F«C 

D(ts) M(anibus) s(acrum), Q(uintus) V(alerius) Ri^f]inu(s), an(norum) 
XXXXV, h{ic) e{st). Siit) t(ibi) i(erra) l(evis), N(orbana) Max(ifna) m(ari' 
tó) p(ieníi5simo) /(aciendum) c(uraDit), 

Losa de 75 X 30 cm. en la cocina de la casa de Carlos Ma- 
teos, calle de la Consolación, núm. 17. 

Existe otra inscripción en una piedra partida y empotrada en 
los dinteles de la cuadra de D. Juan Solano Borrella, calle del 
Señor, en dicho pueblo. No puede leerse por tal causa, sin ex- 
traerla previamente. 

80) 




•1 \ 1 NIVS 
r F • S P Al • 

: S I • I • L 

. 1\ 1 . L' T 

NIVS 

• 1 ; : • p A 

TER «FA • C* 
Antonius T(iii) /(ilius).., pater fa(ctendum) c(uravit)... 

Hermosa piedra desgastada por el uso y apenas legible, que 
sirve de cancha en la puerta de la casa de Pedro Mena Castuera, 
plaza de la repetida villa. Dos veces se escribe el nombre del 
dedicante. 

De Valdef tientes^ partido de Montánckez, 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS. 



71 



Si) 




calía • Ai 



C 1 



i\ 



Fragmento superior de un cipo existente en el zaguán de la 
^asa de Juan Carmona Fragoso, calle de la Asunción, del mismo 
pueblo. Dimensiones: 30 X 25 cm. 

82) \j 

PBLORIS 

C -ALBIC 
IVS ONI 
SBR • AN 
]H-S-E*S 
T«L 

Peioris C(aii) Albici Uscini ser{va), an(norum) L, h(ic) s{ita) e(si). S(ü) 
Jt{ibi)] t(erra) l(eDis),... 

riéXwpís en griego significa mujer de talla gigantesca. 

Se halla en la casa de Miguel Alvarado, plazuela de San Agus- 
tín, en el suelo del zaguán. Mide unos 50 X 20 cm. 

Ha sido traída del Pozo de los Charcos, Cerro de los Exco- 
mulgados, como á 2 km. del pueblo y á la derecha del camino 
para Aldea del Cano. 

Como se ve aumenta rápidamente el caudal epigráfico de tan 
importante como inexplorada zona agrícola y minera del pueblo 
romano. 

Madrid, 16 de Junio de 1905. 



Mario Roso de Luna. 



72 boletín de la real academia de la historia. 



III. 

LE DIEU SOUWÁ' DANS LE CORAN ET SUR UNE INSCRIPTIOIi. 
SABÉENNE RÉCEMMENT DÉCOUVERTE. 

Le panthéon árabe de la Ka*ba était avant rislamisme le 
«cube» de concentration, d'oü les dieux et les déesses s'échap-- 
paient vers leurs sanctuaires particuliers, leurs palmerales sanc- 
tifiées et leurs serviteurs fidéles. A peine avais-je constaté la 
présence au Yemen vers 350 de notre ere de la déesse Al-'üuz- 
zá (l) qu'un dieu dénoncé aussi par le Coran et proscrit éga- 
lement par Tislamisme, Souwá* apparaissait á son tour sur un 
texte yéménite. Je ne crois pas me tromper en rcconnaissant sur 
Tinscription sabéenne dejabaljehaf, pubüée dansles Proceedings 
of the Society oj Biblical Archceology áe. 1905, p. 154 et 155, avec 
deux planches, le deuxiéme des dieux donnés par le Coran. 
(lxxi, 22) comme antédiluviens: «N*abandonnez pas, dirent les. 
adversaires de Noé, vos dieux. X'abandonnez ni Wadd, ni 
SouwáSni Yagoúth, ni Ya'oúk, ni Nasr.» De ees divinités vene- 
rables, attribuées par Alláh vainqueur á l'antiquité la plus recu- 
lee, Wadd, Nasr súrement, Yagoúth peut-étre, ont été cons- 
tates par Tépigraphie de TArabie méridionale. Elle ne contient 
encoré, á ma connaissance, ni dédicace á Ya*oúk, ni personnage 
dénommé d'aprés ce dieu Hamdánite. II emergerá sans doute de 
quelque trouvaille fortuite, comme aujourd'hui Souwá* nous ap— 
parait á l'improviste. 

L'inscription, qui fait mention de ce dieu antique, a été décou- 
verte, photographiée, tránsente et publiée, ut disceptatio fiat^ 
par un lieutenant du corps des Royal Engineers d'Aden, G. U^ 



(i) Verhandlungen des 11. InUrnationalen Kongresses für allgemeincr 
Religümsgeschtsckie in Bastí 30. Aiigusi bis 2. SepUmbtr 1(^04 (Base!, 1905)^ 
p. 234-235; Recudí de mémoires orientaux (París, 1905), p. 31-40; Compte^ 
rendus de VAcadémie des inscriptiofts el belles-lettres de 1905, p. 235-242^ 
avec une héliogravure Dujardin 



LB DIEÜ SOUWA' 73 

Yule. La photographie, qu¡ a été communiquée au monde sa- 
vant, est trop retouchée pour lui inspirer grande confiance; par 
contre, le déchiíTrement soigneux peut servir aux chercheurs de 
guide d'autant plus sur que c'est un tracé exact reproduit par 
un officier aussi consciencieux qu'incompétent. 

La transcriptíon hébraíque suivante donne les resultáis de 
mon" premier déblaiement; 

pn*T [II vm bí^ ! 2 z 
iNñn I -íji I pn ♦ 

NttfS I püD I fT I }2 6 
D "^ST I ITíjn I D 7 

o I VTD ! imi3 8 

Traduction frangaise provisoire: 

1 ^Amm*á\ihirai Atwal, lepé- 

2 re d' Aboú,\raia^ , Vimmigrant (?), 

3 avec ses filSy qiU étaient 

4 les immigrants (?), les descendants de Dhoü Yath*ar, 

5 lesjeums chefs aux catis d*autn¿ches^ 

6 a elevé cette stele inscrite comme dédi* 

7 cace et comme érection d'ojfrandc piense 

8 a leur grand dieii Sanwá' VO- 

9 rietUal, 

Ligne I. Sur le déesse Athirat, second terme supposé dans 
le nom du personnage principal, je renvoie aux développements 
suggestifs de Fritz Hommel, Aufsdtze und Abhandlungen^ II 
(München, 1900), p. 206-2 1 3. Le nom propre, avec la terminaí- 
son féminine, est naturellement diptote. — L'épithéte qui suit 



74 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Tétant également, j'ai substitué SlOH = J^' «tres généreux, 
excellent» á SlüQ proposé par le lieutenant Yule. — L'alíf m'a 
paru introduire ;a]íí «le pére de», invisible ou bien omis par le 
lapicide á cause du second sj^. 

Ligne 2. Le nom propre vmíN se trouve dans Hommel XI, 
ibid.^ I,p. 152; cf. ymaV dans Hommel I, ibid.^ p. 1 51. — Le sens 
de pn'*T (de méme pn en tete de la 1. 4) a été rapproché du plu- 
riel Tiin? a Tétat construit, dans Tinscription 102 du Corpus^ 1. 5, 
oü j'ai traduit magnére: incolcB adventicii, II me semble qu'ici 
nous avons aífaire á un campement momentané d'une tribu ara- 
be nómade qui a voulu perpétuer le souvenir de son passage au 
pied de la montagne par «la stéleinscrite» objet de cette étude. 

Ligne 3. «L*immigrant» était accompagné de ses fils, la lee- 
ture in^^n paraissant certaine. — Tres curieuse grammaticale- 
ment est la plénitude de Torthograplie \ry\r\ <íls> qui, a cet 

égard, surpasse méme l'arabe^a, d'oü ^» et enfin I». Cf. une 

autre forme développée «íaíníi dans les inscriptions sabéennes de 
Marseille I, 1. 28; II, 1. 12 (Répertoire d'épiprapkie sémitique^ I, 
p. 151-155). 

Ligne 4. pn, á la 1. 2, était un singulicr determiné; ici la 
méme forme doit celer un pluriel interne, dont la vocalisation 
est doutcuse. — Quant á la tribu en excursión ou en incursión, 
elle est appelée d'un nom peu rassurant pour ceux qu'elle vi- 
sitait: lííhn «la porteuse du talion, la vengeresse». La racine 

ish = y^ était précédemment représentée en sabéen par trois 
exemples: l° le nom propre ry^r\ dans Halévy 608, 1. I; 2® par 
la locution ixh I I5<ñ dans Constan tinople 5» 1- 7 (Mordtmann 
und Müller, Sabáische Denkmáler^ p. 22 et 25); y par la méme 
locution dans Tinscription 10, 1. 7, del'Académie, maintenant au 
Louvrc (Joseph et Hartwig Dercnbourg Etudes sur Vépigraphie 
du Yémen^ I, p. 61-63). Aucune mention autre ne nous rensei- 
gne sur le domicile habituel de cette peuplade. 



LE DIEU SOUWA* 75 

Ligne 5- pllíí» pluriel determiné de y\ = y m «maitre, 

cheí». II semble que, synonyme de k^o á Torigíne, ce terme ait 
regu par la suite l'aception spéciale de jeune seigneur; cf. le 
traite de Riyám: Glaser 1076, maintenant Corpus 308, 1. 24 et 
25 (íin I ^3n); Glaser 318 cité dansses Mittkeilungen^ p. 10. — 
J'ai traduit le second pluriel determiné joint^i en apposition avec 

le premier íims, d'aprés *lluá>, Tautruche «au cou long» et les 
différents mots árabes de cette racine qui se rapportent a la lon- 
gueur des cous et par suite á Tagilité des corps, á la rapidité de la 
marche. Malgré ce sens plausible, j'aurais volontiers recours a la 
correction de vo^n^ en pins = j'-c^'^' «les excellents»; cf 
Halévy 62, 1. ii. 

Ligne 6. ?i ne serait-il pas ici écourté de 131 «construisit, 
eleva», le sujet étant *Amm'athirat, le chef de la famille (voir 
n^j3 á la ligne 7 etHommel, Süd-Arabiscke Chrestomathie^ p. 9)? 
— Pour ce qui est du complément direct presume piao I 7*? «cet- 
te stéle inscrite», il concordé avec Halévy 210, L 6; 256, 1. i; 
466, 1. 2; 536, 1. i; 615, 1. 14. — a5<í^, á l'état construit, signifie 
cdédicace», ici, Fresnel xl, 1. 4=Glaser 1064, la pierre trans- 
portée de MaVib au Kunstkistorisckes Museum de Vienne, décri- 
te sous le n.° 17 par D. H. Müller, Südarabische Alterthümer^ 
p, 39 (cf. du méme savant ses Epigraphische Denkmdler aus 
Arabien^ p. 29), et dans la riche collection d'exemples réunie par 
Ed. Glaser, Die Abessinier^ p. 50-52. C'est a cette racine et á 
cette signification que je rattache, avec elisión de Valif conson- 
ne deuxiéme radicale, aü dans Hartwig Derenbourg, Nouveaux 
textes yéménites inéditSy III, p. 14 (Répertoire d'épigrapkie sémi- 
tíque^ I, p. 264) et lottf «ils ont offert» dans le Corpus 1, 1. 3; 
puis Qitrf pour D^Ktf «préposé», c'est-á-dire dieu local, dieu patrón 
d'une tribu ou d'une región, d'oü nir^c «territoire», au duel 
^njoafa ibid. 74, 1. 12, au pluriel noa^o et niD^ttfoí cf. ibid, 75, 
1. 7 et 8. 

Ligne 7- Claire est la lecture n^Jll» deuxiéme état construit 
relié comme le premier w^Ctí a q^st , ainsi que je lis á la fin de 



76 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

la ligne avec quelque vraisemblance. Clair est aussi le sens: «en 
guise de dédicace et d'érection d'offrande pieusc» au dieu nom- 
mé á la ligne 8. n^Jl assuré confirme l'hypothése p^ pour nj^ a 
la ligne 6. Quant á n^2% ü rappelle l'emploi si fréquent de Tana- 
logue Dpiyi s'il se rencontre ainsi pour le premiére fois dans ce 
passage, je suis convaincu qu'on lui trouvera des paralléles. En 
attendant, comparez n^SIl «en paix:^ dans Tinscription II de Mar- 
seille, 1. 7 (Hartwig Derenbourg, Les monuments sabéens et 
himyarites du Musee d*arckéologie de Marscille^ p. 9-10; cf. Réper- 
toire d'épigtaphie sémitique I, p. 1 54). 

Ligne 8 et 9. Le suffixe dans iniiD se rapporte au sujet du 
verbe p, a 'Amm'athirat. Que signifie 120^ Dans Glaser IOÓ2 
(10 du Kunsthistorisches Museum de Vienne chez D. H. Müller, 
Südarabische Altertkümer^ p. 29), 1. 7, c'est un éponymat, le mot 
étant un abstrait kibar de kabir «grand-prétre» et en raéme 
temps «éponyme». Je n'hésite pas á y voir ici une désignation 
synonyme de schayyim (n^^) pour désigner un «grand» protec- 
teur, adopté par la tribu comme son dieu domestique, comme le 
bénéficiaire de son «offrande pieuse». Alláh, triomphant de ses 
rivaux, ne fait-il pas allusion á cette vieille appellation, lorsque 

(Coran^ xxxiv, 22) ¡1 se caractérise lui-méme de tr?^' V*" 
«le Tres haut, le Tres grand»? Et le cri de joie ou de guerre 
Alláh akbar «Alláh est Tres grand» n*est-il pas un héritage 
de ees dieux qualifiés de «grands» par le passé antéislamique? — 
La lecture 3;idj au lieu de po déchiffré par le lieutenant Yule, 
me parait inattaquable, á moins que la photographie n*ait été 
adroitement corrigoe juste á cet endroit. Ce serait grand dom- 
mage si, aprés la surprise du dieu Souwá' reconnu avec joie sur 
cette inscription, ou était réduit á en bannir ce futur proscrit 
de la Ka'ba. Souwá' ne subirá pas cette mise en interdit, c'est 
bien son idole tutélaire en or ou en bronze doré que «les des- 
cendants de Dhou Yath'ar» avaient emportée dans leur voyage, 
c'est á lui qu'ils ont rapporte leur salut, c'est á lui enfin qu'ils ont 
exprime leur reconaaissance et leur fidélité par «roffrande pieu- 
se» de la stéle inscrite qu'ils lui ont élevée et consacrée. L*or- 



LE DIBÜ SOUWA* 77 

thographe y-jQ = p.t *-^, sans noúnation et sans mimation, indi- 
que avec precisión un nom propre diptote. Rien ne prouve que 
l'uníque citation du Coran (lxxi, 22) soit contraire á ce point de 
vue grammatical. Car lí^.^ y est á la rime et doit y étre pro- 
noncc avec allongement de Ta, mais sans tanwin en dépit de la 
notation incorrecte qui a prévalu dans les manuscrits anciens non 
moins que dans les impressions modernes. Le nom du dieu 
SouwáS tel qu'il apparait dans ce nouveau texte, montre com- 
bien mon i Ilustre maitre Heinrich Ewald a eu raison de me pré- 
munir et, par mon entremise, de prémunir mon école contre 
cette tradition erronée (l). — L'epithéte masculine déterminée 
7u1wfO = cjr^' «rOrientab prouve, d'une part, que Souwá* 
(v*d) est determiné par sa qualitó de nom propre, d'autre part, 
qu'ici le dieu mále était adoré exclusivement. 

En effet, les souvenirs qui ont été conserves sur Souwá* ne 
sont pas d'accord sur le sexe de cette divinité (2). Elle était pro- 
bablement considérée comme une déesse par certains de scs 
adorateurs; peut-étre par ceux qui adoraient une Souwá' Occi- 
dentale (3) íniljía I VID» parédre de notre «Souwá* TOrien- 
tal». Celui-ci rappelle *Athtar 1' Oriental, sous le patronage du- 
quel tant de Minéens et de Sabéens ont place leurs monuments, 



(i) Dans une édition critique du Coran, la reforme capitale qui s'im- 
poserait serait un branle-bas general dans la vocalisation des mots qui 
terminent les versets. Le tanwin en serait exclu rigoureusement et la plu- 
part des voyelles finales devraient disparaltre pour laisser le son tomber 
sur des consonnes quiescentes. Les écoles musulmanes crieraient au scan- 
dale, mais pas plus haut que si nous leur imprimons un Coran conforme 
á leur Vulgate. Us nous laisseront pour compte l'un et l'autre article, de 
fabrication impure, d'importation étrangdre, profanations et sacriléges 
pour leurs conceptions immuables de musulmans. 

(2) Voir le resume plein de faits dans Wellhausen, Reste arabischen 
Heidenthums, 2© éd., p. 18-19. Le passage d'Ibn Al-Kalbl, Kitab al-asnám 
«Le livre des idoles», qui y est traduit, se trouve dans Yákoút, Mou^djam 
(éd. Wüsteníeld), III, p. 181. 

(3) Sur ^11 VQ? avec ^ain, opposé á ip^ttfQ, voir mon Nouveau mémoire 
sur Vépitaphe mineenne d^Egypte, p. 14, et le Corpus Inscriptionum Himyari- 
ticarum 132, 1. 2, p. 199. 



78 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

et aussí la déesse Soleil TOrientale (jn^plttfa I IcnDDtt^)» 21 laquel- 
le *Arab, serviteur des Hadroúmites, a consacré une statue 
d'or (l). Le dieu Houdhailite Souwá', dont la résidence était á 
Rouhát, dans la región de Médine, sous le garde des Lihyánites, 
est alié s'implanter également au Yemen dont un poete Ta 
chanté (2), aprés que les descendants de Dhoü Yath'ar y avaient 
immigré sous sa sauvegarde tutélaire. La semence avait germé, 
'Abd Wadd ibn Souwá' (3), c'est-á-dire fils de 'Abd Souwá^ 
n'était pas unique dans son genre, 'Amr ibn Al-*Asi avait eu 
beau essayer d'anéantir et d'extirper, vers 630 de notre ere, sur 
Tordre du Prophéte, Tidole Souwá* (4), le Coran avait en vain 
fulminé contre le dieu en état de lutte pour la vie contre la ja- 
lousie d'Alláh, le polythéisme persistait et Souwá% a Tégal 
d'Al-*Ouzzá, conservait en Arabie ses bétyles, son cuite et ses 
adorateurs. 

Madrid, le 7 juillet 1905. 

Hartwig Derenbourg, 

Membre honuraire. 



(i) Voir mes Monumenis sabécfis et kimyariUs de la BiblioÜilqiu Natio» 
nale, 1, p. 10. Dans le Corpus himyarite, p. i, j'ai comparé les Hadroúmites 
avec le vieille population árabe dite Dlíin Hadórám dans la table des 

nations, Genése, X» 27. A propos de cette pierre, don de Charles Sche- 
ier á la Bibliothéque Nationale^ je signale l'heureuse explication de 

^^j = ^y^ «corps», puis «personne», donnde par Franz Praetorius dans 

la Zcitschrift d, deuis. morg. Gesellschafi, LIY (1900), p. 37-38. 

(2) Yákoút, Moii'djam, dans Wellhausen, Reste arabischen Heidenthums^ 
loe. cit. 

(3) Wüstenfeld, Register^ p. 5. 

(4) Sprenger, Das Leben un die Lehre des Mokammed^ III, p. 321. 



EL SITIO DE ALMERÍA. 79 



IV. 

EL SITIO DE ALMERÍA. 

El Sn Director se sirvió designarme para que informara á la 
Academia acerca de la obra El sitio de Almería en ijog^ escrita 
por el Sr. D. Andrés Jiménez Soler, quien la había remitido con 
destino á nuestra Biblioteca. 

La obra de que paso á dar cuenta es un tomito en 8.° de 1 13 
páginas. Como indica el autor en el Prólogo^ puede considerarse 
como un capítulo de una obra que podría titularse Relaciones 
entre los cristianos españoles y los musulmanes de ambos lados 
del Estrecho^ para la cual tiene hechos pacientes estudios. Escrito 
el trabajo para ser leído en la Real Academia de Buenas Letras 
de Barcelona en sesión que presidiera S. M. el Rey, no habiendo 
podido celebrarse esta solemnidad, se publicó en el Boletín de 
dicha corporación, y ampliado y reformado luego, vino á cons- 
tituir el libro El sitio de Almería en ijog. 

La obrita, fruto principalmente del estudio de documentos 
existentes en el Archivo general de la Corona de Aragón» 
comprende los capítulos siguientes: L Política de Aragón con 
Granada. — IL Preliminares de la alianza entre Aragón y Ma- 
rruecos. — III. Negociaciones que precedieron al sitio de Alme- 
ría. — IV. Preliminares del sitio. — V. Sitio de Almería y docu- 
mentos. 

En el primer capítulo, Política de Aragón con Granada^ se- 
ñala el carácter de las relaciones de los reyes Jaime I y II prin- 
cipalmente con los reyes de Granada y príncipes musulmanes de 
África. No me atrevería yo á decir si el carácter de la política 
de nuestros reyes de Aragón está bien ñjado; pero de todos mo- 
dos el autor da noticias interesantes sacadas de los documentos 
diplomáticos, recordando el reparto del África del Norte, acor- 
dado en el año 1 29 1 por los reyes Jaime II de Aragón y Sancho 
el Bravo de Castilla, reparto harto prematuro y candido; pues 
cuando Sancho se adjudicaba nada menos que todo el actual 



8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

imperio de Marruecos, el sultán Yacub Almanzor, Abenyucef 
(como le llaman los documentos y nuestros autores), uno de los 
futuros conquistados, talaba Andalucía, y Sancho el Bravo hubo 
de acudir á echar de su tierra á quien él pretendía tomar el 
Imperio. 

No sería fácil tarea dar en pocas palabras idea de las negocia- 
ciones diplomáticas que Jaime II entabló con los sultanes de 
Marruecos, con los reyes de Castilla Sancho el Bravo y Fer- 
nando IV y con el rey de Granada, procurando atraerse el apo- 
yo de uno de los príncipes musulmanes contra el otro: en tales 
negociaciones, si no iban todos de mala fe, cambiaban de direc- 
ción según las circunstancias, siendo quizá imposible formarse 
idea exacta de la marcha de los sucesos por no tener todos los 
datos; pero de todos modos las noticias aducidas por el Sr. Jimé- 
nes Soler dan no poca luz para juzgar del alcance del fracaso de 
Aragón y Castilla al preparar y llevar á cabo respectivamente 
los sitios de Almería y Algeciras en el año 1309. 

Queda indicado que el Sr. Jiménez Soler, catedrático hoy de 
la Universidad de Sevilla, se sirve principalmente de los docu- 
mentos diplomáticos existentes en el Archivo general de la Co- 
rona de Aragón, donde ha estado algunos años, no sin que haya 
aprovechado las obras de los historiadores de Aragón y Castilla 
y las de los autores árabes /Vbenjaldún, el Cartas, el moderno 
historiador de Marruecos Ahmcd Anasiri, y diplomas árabes del 
Archivo. Como tales documentos no solo los diplomáticos, sino 
también los impresos ofrecen no pocas dificultades de lectura é 
interpretación, no es de extrañar que algunas de las traduccio- 
nes no sean todo lo exactas que fuera de desear; las que constan 
en las páginas 23, 54, 55, 82 y 88 deberán aceptarse en mi sen- 
tir con alguna reserva, si bien que esto poco ó nada amengua 
el interés histórico de la obra del Sr. Jiménez Soler. 

Madrid, 8 de Junio de 1905. 

Francisco Codera. 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA NECRÓPOLI DE ANTBQUERA. 8 1 



V. 

ARQUITECTURA TARTESIA: LA NECRÓPOLI DE ANTEQUERA. 

El obscuro problema de nuestros orígenes artísticos parece 
recibir hoy un resquicio de luz, gracias á los nuevos monumen- 
tos que, haciendo séquito á la maravillosa cueva de Menga, han 
-aparecido en estos dos años anteriores, merced á la buena for- 
tuna é iniciativas de dos jóvenes sevillanos, D.José y D. Antonio 
Viera, asociados últimamente á D. Ramón Espejo, que con su 
esfuerzo y á impulsos de un entusiasmo ejemplar, realizan lo que 
•debió ha mucho tiempo ser fruto de exploraciones eruditas. 

En efecto, la cueva de Menga, monumento sin rival entre los 
megalíticos, aunque mal conocido por deficiencia de las informa- 
ciones que respecto de él se emitieron, daba una importancia 
-excepcional á Antequera, brindando con fijar en ella un centro 
poderoso de cultura primitiva, desconcertante por conculcar la 
teoría de orígenes septentrionales que á los megalitos (l) venía 
confiriéndose. Sin embargo, no era fenómeno aislado, puesto que 
las exploraciones de Góngora y otras sucesivas daban á cono- 
t:er una porción de sepulcros semejantes, aunque relativamente 
pequeños, esparcidos por toda la Andalucía alta, desde Tíjola, 
Baza y Guadix por oriente, hasta Jaén y Luque por el norte, y 
Ronda y Morón por oeste, quedando hacia el centro los de 
Antequera, Zafarraya (2), Montefrío y Dílar, este último frente á 
Granada, deshecho por desgracia; de modo que, aunque ellos 
poca luz prestasen, la grandiosidad del coloso antequerano man- 
tenía desde luego en altísima consideración el grupo sobre los 



(i) Construcciones sepulcrales hechas con grandes piedras, vertical y 
horizontal mente colocadas. Primero se clasiñcaron como obra de cel- 
tas, distribuyéndolas en dólmenes (antas ó cámaras), menhires (hitos), 
cromleches (círculos), etc. 

(2) No existe, pero da noticia de él D. Leopoldo Eguílaz. Se le halló 
casualmente bajo un túmulo, en la Majada del Puerco, término de las Ven- 
tas; sirvió algunos años para guardar papas y luego fué deshecho. For- 

TOMO XLVH. 6 



y 



82 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA mSTORIA. 

demás de la Península y al par de los famosos de tierras septen- 
trionales. 

La cueva de Menga estuvo franca desde tiempo inmemorial^ 
si bien hasta que el arquitecto Mitjana le dio publicidad en 1 847 
no era conocida su valía, y el nombre dicen le proviene de cier- 
ta leprosa llamada Dominga (Menga), que allí encontró un abri- 
go contra la inhospitalidad de los hombres y bajo la salvaguar- 
dia de encantamientos y brujerías á que daba margen lo pere- 
grino del edificio. No corresponde su aspecto, sin embargo, á 
fantasías de susto, ni despierta recuerdos angustiosos, ni se com- 
prenden á su sombra escenas de un culto homicida; todo ello 
vendría bien á los peñascos de la Armórica, entre bramidos de 
oleaje y á vista de un suelo ingrato; mas aquí, en Andalucía, la 
naturaleza ríe siempre con su tierra preñada de lozanos engen- 
dros; y ante sus olivares, pintorescas montañas, cielo azul y aguas, 
cristalinas, mal se avendrían gentes que no riyeran también,, 
que no llevasen á broma los conflictos humanos y que, al dispo- 
ner aquellas piedras gigantescas, vagasen abrumadas por una 
idea terrible y no al son de amorosos cantos, al correr de una 
vida descuidada y fácil. Es más, á un pueblo que no agotaba sus. 
energías en fabricarse murallas ciclópeas donde esconder su mie- 
do y su avaricia, sino en honrar á los muertos con edificios im- 
perecederos, bien se le puede creer generoso, agradecido y libre. 
Su necrópoli no huyó de los vivos hacia parajes desolados, sino 
que está en medio de la vega fértilísima, esparcidos acá y allá 
sus montecillos, dominando el paisaje, como si los patriarcas, 
muertos aún vigilasen á su prole desde la mansión eterna. Así la 
cueva de Menga surge en alto, á mitad de las cuestas que des- 
cienden desde Antequera, retirada un kilómetro, y á la parte de 
NE. de un pequeño cerro, en cuyas entrañas se encaja, cobijada 



maba un recinto como de 4 m. en longitud, con tres piedras á cada cos- 
tado, una en el fondo, otra enorme por techo y una última con taladro 
circular, que servía de puerta, obturándose con otra piedra perfectamente 
encajada. Dentro se vieron hasta diez esqueletos, grandes hachas de pie- 
dra, algún largo cuchillo de pedernal , otros de bronce con mango de 
madera y dos aretes de oro. 



ARQUITBCTUKA TARTESIAl LA NQCRÓPOLl SE AHTEQUBRA. Sj 

bajo un túmulo, según costumbre. Al extremo contrario del 
mismo cerro echábase de ver otro de aquéllos, formando plata- 



1i 



1 



3 




4 



íorma, como denunciador de un segundo hipogeo; mas su explo- 
ración, alguna vez intentada, fué sin éxito, hasta que en el año 
penúltimo, por Febrero, la realizaron los hermanos Viera: bien 




84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

merece ser designado con su nombre, y así cueva de V^iera le 
llamaremos (l). 

De la de Menga no dista más de yo m.; poro si aquélla embo- 
ca hacia NE., la de Viera se desvía hacia E., con levísima decli- 
nación á N. La construcción es idéntica en ambas, y su piedra es 
una brecha caliza amarillenta con granos de cuarzo y de forma- 
ción triásica probablemente, bajada del inmediato y dominante 
cerro de la Cruz, donde se ve manifiesta la cantera. Respecto do 
proporciones y aspecto, diferéncianse muy mucho: á la colosal 
nave de Menga (2) sustituye aquí un callejón de 19 m. de largo 
por 1,20 á 1,35 de ancho, y 1,84 á 2,10 de elevación, á cuya ex- 
tremidad ábrese una cámara de 1,75 ni., término medio, en 
cuadro, por un alto de 2,08. Una enorme piedra la cubre, cuya 
longitud no bajará de 5 ni.; otras cuatro forman sus muros, enca- 
jadas entre sí mediante rebajos hechos en dos de ellas, y la puerta 
es un taladro rectangular, de 93 por 75 cm., abierto en la piedra 
medianera con el corredor (3), y formando por arriba ligera 
convexidad, algo así como los dinteles de las mastabas egipcias. 

Es su pavimento, al igual que en Menga, el subsuelo natural 
de la misma roca susodicha, pero descompuesta, sobre el que, 



(i) Llamar cuevas á estos hipogeos ó sepulcros subterráneos es in- 
exacto y equívoco; pero lo ha impuesto el vulgo y no es fácil de corregir. 
Además, bien mirado, lo justiñca su aspecto, sin que esto arguya imita- 
ción artiñciosa de las grutas, faltando probarse que el enterrar en ellas 
precedió al sepulcro. 

(2) Longitud por dentro, 25,40 m.; ancho máximo, 6; altos, de 4 á 
3,47. Todo el edificio sigue la inclinación natural del suelo, con desnivel 
de 0,74 de un extremo al otro. Hoy su altura resulta disminuida conside- 
rablemente, llena como está de tierra en cantidad de 0,67 m. por el fon- 
do, á 1,32 por la boca, y es deplorable que no se la extraiga, represen- 
tando ello un desembolso tan insignificante. Es propiedad del Estado por 
cesión de su antiguo dueño, pero no ha merecido incluirse entre nues- 
tros monumentos nacionales. 

(3) Recuérdese lo dicho del sepulcro de Zaíarraya. El de Dílar tenía la 
puerta de su cámara tallada, no en una, sino en dos piedras, según la 
publicó Góngora, lo que viene á ser una simplificación. Las otras abertu- 
ras de dólmenes en Inglaterra y Bretaña, dibujadas por Fergusson (Rude 
Stane Momiments^ pág. 374 de la traducción francesa) y Bertrand (Arck. 
celtique^ 2.* ed., p. 177), si son primitivas, constituyen degeneración bár- 
bara del mismo procedimiento. 



NBCRÓPOLI DE ANTBQUEHA. 85 

no directamente, sino mediando una capa de tierra, hacen asion- 
to las piedras en ambos edificios. 

Mi primera impresión, viendo la esmerada labor de las mis- 
mas, su lisura y ajustes, que apenas dejan resquicio, fué creer en 
el uso de herramientas de metal; pero examinando con deten- 
ción, jamás he podido rastrear su huella, y por el contrario, al- 
gunas piedras hacia la boca del corredor, que se labrarían á lo 
último, presentan su haz llena de concavidades redondas, hechas 
con un instrumento romo y contundente, como el cincel ó hacha 



de piedra, con que se procedería machacando más bien que tallan- 
do, de conformidad con la naturaleza de la roca, desmoronadiza 
sin gran esfuerzo cuando aun conservase el agua de cantera (l), 
y es de notar que lo mismo resultan labradas muchas hachas an- 
daluzas de piedra, que tan solo en el corte recibían pulimento. 
Las piedras del corredor son hoy en número de 27 para los 
muros, que se inclinan hacia adentro, si bien no tanto como en 
la cueva de Menga; su ancho varía entre 1,88 y 0,71 m., y su 



(1) Excavando ca ]a cueva de Menga tte hallaron atoscas herramíeDtBS 
ele picapedrero, talladas en piedra obscura, dura y coasisteote», según 
expresa un articulo del erudito antequerano, ya diluato, D. Trinidad de 
Rojas, en Ei Genil, semanaria granadino, i87<. 



^ 



86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORLA. 

grueso de 0,46 á 0,23, debiendo faltar tres de ellas. Las que lo 
cubren llegarían á siete, mas no quedan sino cuatro y parte de 
otra; el ancho de la que más alcanza á 2,93 m., y su labor y 
juntas menos cuidadosas denuncian que se remató aprisa el se- 
pulcro. Otra piedra de las más gruesas hállase atravesada no muy 
adentro, que pudo removerse de las paredes; ó acaso ella ce- 
rró la entrada, quedando fuera un vestíbulo según costumbre. 
' Es bien notable que entre el revés de los muros y la tierra 
del túmulo, media en torno del edificio una zona, como de 60 cen- 
tímetros, rellena con hiladas alternativas de tierra y lascas, sir- 
viendo como muros de entivo ó refuerzo, y lo mismo, con ma- 
yor desarrollo, en la cueva de Menga. Dedúcese de ello que pri- 
mero formaban la caja del edificio en medio del túmulo; subían 
por él las piedras, quizá del modo que Choisy explica (l); dejá- 
banlas caer luego en la cortadura, resultando á poco trabajo 
enhiestas, y tras ellas se macizaba el hueco en la forma susodi- 
cha. Las dos gigantescas palancas con que se ayudaban para esta 
operación dejaron alguna vez impresa su huella en la tierra 
apelmazada de la cortadura del túmulo. Para tender las cobijas, 
como sobresalen gran trecho á los lados, bastaba irlas corriendo 
con rodillos por encima de los muretes y rellenar huecos, pues 
no siempre las piedras verticales enrasan bien, con lascas y pi- 
zarra. 

Desgraciadamente al volver á luz ahora el monumento, resul- 
tó ya robado y maltrecho desde una época incierta, pero muy 
antigua, en que fué objeto de exploración tenaz, en busca de te- 
soros sin duda. Al efecto picaron profundamente el suelo de la 
cámara, é intentaron agujerear la piedra de su costado derecho, 
como hicieron en la del frente, abriendo á golpes y con mala 
herramienta un boquete. Por él se entra en una especie de mina 
que, tras de varios tanteos, corre á espaldas de las piedras del 
sepulcro, habiéndose ahuecado parte de los muretes susodichos, 
cuya tierra y lascas se extrajeron por varias roturas hechas en 
las mismas piedras, y es de advertir que todo este escombro no 

(i) HisU de V Architecturc, i, 4. 



ARgUITBCTURA TARTESIA: t.A NBCRÚPOLI DE ANTEQUERA. Sj 

^uedó dentro de la cueva; además empezaron A llevarse las lo- 
sas, cuya falta se indicó arríba, quizá para nuevos edificios. 

No es de admirar, en vista de ello, la escasez de objetos que 
ahora se obtuvo aquí: la cámara no dio sino tierra negra y al- 
gunos huesos pequeños; en el corredor aparecieron dos cuchilli- 
tos de pedernal, el uno primoroso, de tajos largos como facetas, 



al modo ordinario y de 45 por 7 nini,; el otro es fragmento de 
uno más largo, encorvado por la punta y con anchura de 12 mi- 
límetros; además, una loseta de caliza blanca, ovalada, de 75 por 
^ mm., y 20 de grueso, provista de concavidades redondas 
como tacillas, por ambas haces (i); dos esferas de caliza agrisa- 

(1) El Sr. Bonsor ha descubierto otras dos así, con residuos de berme- 
llón, en un silo y en un túmulo de los explorados por él en los Alcores 
de Sevilla; el segundo tenia pintada de rojo y negro su fosa (Leí coíonies 
4igricoles de la vallée átt Bttis, p. 36 y 74). 



S8 boletín de la real academia de la historia. 

da y del tamaño de naranjas, que serían moletas 6 percusores^ 
tiestos de vasijas de barro negro y una entera semiesférica, á- 
modo de cuenco, bien hecha á mano, con 105 mm. por la boca y 
45 de alto, que se halló junto á la piedra atravesada susodicha >. 
mas un pedazo de tégula, ó sea teja romana de rebordes, que pudo- 
venir con los primeros exploradores, y cerca, en la masa del tú- 
mulo ahora socavada para formar puerta, halláronse restos de 
animal con parte de quijada y muelas, que D. Salvador Calde- 
rón ha clasificado como de toro cuaternario, y casi con certeza^ 
de uro (Bos primigenius). 

Desde tiempos remotos hubo población á la vera de estos se- 
pulcros, pues el terreno de olivar que por bajo sigue hasta la 
vega y el cerro inmediato de Marimacho, abundan en cascos de 
cerámica negra no torneada, cuchillos de pedernal y hachas de 
piedra, de las que una recogida por mí corresponde al tipo ci- 
lindroideo por aquí frecuente, y su materia es serpentina, de la 
que en grandes masas contiene el terreno diluvial granadino. Y 
no es ello solo, pues también menudea cascajo romano, teselas^ 
de mosaicos, sepulturas como fosas, revestidas de piedras ó tégu- 
las, formando cada una, según dicen, dos cavidades superpuestas- 
con otros tantos cadáveres, y además cimientos de edificios^ 
sobre todo en la «Carnicería de los moros». Allí quedan grandea 
argamasones romanos, acaso de termas, cuyo muro de substruc- 
ción, largo en más de 60 m., tiene quince vanos arqueados, dé- 
los que el central, en forma de exedra, cobijaría una fuente. 

Desde la boca de la cueva de Menga enfílanse derechamente 
la Peña de los Enamorados, cuyo extraño contorno remeda el 
perfil de un rostro humano, detrás los picos de la sierra de Ar— 
chidona, y ante la primera, en mitad del llano y á distancia de 
unos dos kilómetros, una pequeña eminencia, destacándose por 
su color, al que debe su nombre de cerrillo Blanco y también 
del Patronato, que cae dentro del Romeral, posesión del Exce- 
lentísimo Sr. D. Francisco Romero Robledo, y á pocos pasos de 
su fábrica de azúcar, pasando la vía férrea entre medias. El tal ce~ 
rrillo fué reconocido, con instinto sagacísimo, por los hermanos. 



S ANTEQUERA. 



Viera como un túmulo, aunque ninguna tradición le denunciaba, 
y en sus entrañas alberga otro monumento sepulcral de la mayor 
importancia, cuya exploración ha sido en Agosto último. 

El diámetro aproximado del cerro es de 85 m, y 8 su altura, 



90 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que aumenta hacia X. por depresión del terreno, y forma su 
cumbre una meseta, que habrá disminuido de extensión á costa 
de un esparcimiento mayor de ladefas, por efecto de los arras- 
tres con las lluvias y las aradas. Una galería de mina abierta en 
ól ahora patentiza su origen artificial, viéndose revueltos man- 
chones de tierra negra, residuos orgánicos, arena, barro, cantos 
rodados, etc., dentro de su masa. 

La entrada es por el S., dirigiéndose hacia N. el eje del hi- 
pogeo, que consta de un corredor de 23,50 m. en longitud, 
1,70 á 1,85 de ancho y 2 de alto; al cabo una cámara circular, 
que mide 5,20 m. de diámetro por 4 de elevación, y más allá 
otra semejante, cuyas medidas respectivas arrojan 2,34 y 2,40 
metros, siendo el largo total 35 rn. 

Aquí la construcción varía, reduciéndose lo megalítico á las 
cubiertas, pues los muros están aparejados con una mamposte- 
ría tosquísima do lajas de caliza compacta margosa, estratifica- 
da, de color gris y con cristalillos negros de dolomita, al pare- 
cer, en algunos lechos. El grueso de estas lajas es de 5 ^ 8 cm.; 
su ancho 35, por término medio, y su largo más de I m., colo- 
cadas al través respecto del muro, cuyo espesor queda incierto, 
porque detrás va gradualmente aligerándose la obra con alter- 
nación de tierra y piedras, hasta confundirse con el cuerpo del 
túmulo. La mampostería está ligada con barro, que procuraban 
no asomase á la haz del muro, resultando ésta en seco y acuña- 
da con piedrezuelas. 

Los muros del corredor son oblicuos en su alzado, avanzando 
las hiladas hasta enrasar con una saliente de 30 cm. respecto de 
su base, y le cubren peñones de varias clases de roca, algunas 
de ellas muy flojas, sin genero de labor, informes y hendidas por 
el peso cuatro de las diez que subsisten. Una y otra cámara tienen 
sus paredes asimismo en saledizo, que describe curvas de aspecto 
parabólico, y que á la altura en que fenecen salva más de la mi- 
tad del vano; pero si bien por lo alto iban agrandando el mate- 
rial, no se resolvieron sus edificadores á cerrar en forma de có- 
pula, sino tendiendo una losa enorme que, por exceder en an- 
cho al de las cámaras y siendo de enorme peso, mantiene rí- 



utOwrrECTURA tartesia: la necrópoli de antequera. 91 

gido é inamovible el saledizo. La mayor de estas losas mide 6 m., 
por un grueso medio de 80 cm., y son de caliza compacta slli- 
ciosa, de tono pardusco y con riñones de pedernal engastados. 
De la puerta del sepulcro queda una alta piedra hincada y 
otras menores, que no bastan á determinar su aspecto primitivo; 
en desquite, las de ambas cámaras permanecen intactas, son de 



CuUímJc^V ^UVMTol 



Ibrma trapecial (l), con jambas ya monolíticas, pero completa- 
das con mamposteda por ser oblicuo su corte superior, ya total- 
mente de esta obra, y encima dinteles muy gruesos y sin labor 
alguna, como siempre. El pavimento es todo de lajas en bruto y 
llenos sus intersticios con piedras menores; adcm.ls, en el fondo 
de la cámara segunda, algo alzada y asentando el muro de aqué- 

(1) Con esta proporciOa de anchos <lc abajo á arriba: la primera 1,0 y 
1,04 m.; la segunda 0,70 y 0,50. 



1 



92 boletín de la real academia de la historia. 

Ha sobre sus bordes, hay otra gran losa de la misma caliza fina, 
y seguramente labrada por excepción única su haz, sobre la que 
se depositaría el cadáver del personaje que este sepulcro mere- 
ciera (l); mas no sé si efecto de la descomposición orgánica ó de 
otro fenómeno, será la pátina rojiza que la embadurna. 

También anduvieron aquí los antiguos buscadores de tesoros: 
on el corredor arrancaron lajas de las paredes en gran cuantía 
y casi la mitad de sus cobijas; en la cámara mayor abrieron bre- 
chas, como buscando otros senos, á más de la cámara segunda 
ó cripta, cuya puerta quizás hallarían disimuladamente cerrada 
con mampostería, á lo que pudieran obedecer sus jambas de 
lajas y su dintel rehundido. En dicha cripta no se contentaron 
con menos de dos enormes socavones, ahondar en el piso hasta 
descubrir el subsuelo, que es una marga arcillosa blanca, despor- 
tillar la losa del suelo y registrar debajo con hachas encendidas, 
pues resulta ahumada y enchueco. Echóse de ver, ahora, que 
todo el escombro y materiales revueltos con motivo de estas 
destrucciones fueron sustraídos, y que luego la tierra que fué 
cayendo del túmulo sobre la galería, obstruyó completamente 
su boca. 

No produjo ya la cripta residuo alguno, sino tierra floja hasta 
gran altura desprendida de los boquetes, y un cuerno, como de 
novillo, bajo de la losa. En la cámara el relleno alcanzaba á unos 
80 cm., ofreciendo una capa superior de tierra floja sin restos 
de cosa humana, y debajo otra más compacta y obscura, con 
lechos como de ceniza negra, probablemente impregnados de 
residuos orgánicos, y entre medias gran porción de huesos hu- 
manos despedazados, algunos cascos de vasijas y dos fragmentos 
de conchas marinas. Estas son, pequeña y nacarada la una, del 
género lithodomos (2), y con radios en color rojizo la otra, que se- 



(1) Así ha podido comprobarse por casos análogos observados en las 
antas portuguesas de Marcella, Arrife y Frieiro. 

(2) Otras así contenía una sepultura del cerro Redondo, en el cortijo 
íle Mecina (Fonelas: Guadix), juntamente con una azuela de piedra, cu- 
chillos de pedernal y una vasija hecha á mano, en forma de olla, muy de- 
primida y con solo un reborde por cuello. 



ARQUITECTURA. TARTESIAI LA NECKÓPOLI DE ANTEQUERA. 93 

ría una mactra. La cerámica es lisa, hecha á mano, bien cocida, 
absolutamente negra, compacta y fina su pasta y bruñida la su- 
perficie; de espesor tienen los cascos unos ^ mm., y los bordes 
recogidos corresponden á una olla muy grande semiesférica, y á 
otra cuyo diámetro sería de 1 6 cm., con ancha boca algo movida 
hacia afuera, como las de la cueva de Alhama. Respecto de los 
huesos, corresponden á individuos más bien pequeños que gran- 
des, en cuanto los fragmentos permiten juzgar, faltando cráneos 
en absoluto, pero sí hay dos maxilares y parte de otro y de hue- 
so ilíaco de niño (l). El corredor arrojó pocos huesos, como do 
animales pequeños, y más cerámica en abundancia, de clase 
diversa, haciendo fe respecto de época un cacho de tégula y 
otro de ímbrice romanos; lo demás, ó bien parece romano tam- 
bién, como un elegante cuello de hidria, ó bien es groserísimo, 
hecho á mano y cocido mal, de pasta negra, algo enrojecida á 
veces, y superficie exterior parda: así son, un vaso semiesférico, 
descubierto cerca de la entrada, cuyo espesor varía de I á 3 cm., 
y mide 18 de diámetro por ID de alto; otro, á modo de taza, 
desarrollada en curva de gorja, con 1 1 cm. por la boca y 7 de 
alto, y un tercero que solo deja ver cómo subían ensanchando 
derechamente sus paredes sobre base plana. Además un trozo do 
olla con asa, á torno y de aspecto moderno. 

Poca sagacidad basta para reconocer grande analogía entre 
esta cueva del Romeral y los sepulcros con cúpula de Grecia, cuyo 
tipo es el llamado tesoro de Atreo en Micenas: el corredor (dro- 
mos) es allí á cielo abierto; mas el Ática suministra ejemplares, 
en Eleusis y Toricos, abovedados en saledizo y con aparejo de 
mampostería acuñada, que se repite en el de Ménidi (2). El mor- 
tero de barro es típico en las más vetustas obras de aquel país; 



(i) Los restantes, según clasiñcación hecha por mi señor padre, son: 
dos estrágalos, catorce vértebras, dos trozos de clavícula, una cabeza de 
omoplato, dos de esternón, quince trozos de costillas, uno de sacro, dos 
cabezas de cubito simétricas, cinco metacarpianos, una íalange de mano, 
\ina cabeza de fémur, otra inferior de tibia, dos ídem de peroné y siete 
metatarsianos, sin contar lo menudo. 

(3) Perrot y Chipi ez: Hist de Vari dans Vantiquité^ vi, 415 y 417. 



94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

así también las puertas trapeciales, las cúpulas parabólicas en 
saledizo (encorbellement) y aun las cubiertas de losas, usadas en 
el templo del monte Oca (Eubea) y en la cripta del tesoro de Or- 
cómene. Es decir, que si el sepulcro del Romeral hubiese apare- 
cido en tierra helénica, constituiría una simple variación del tipa 
miceniano caracterizada por la segunda cámara redonda, en vez 
de rectangular como solían, y el sistema mixto de bóvedas en 
saledizo y cobijas, como testimonio de ineptitud para desarrollar 
aquéllas por completo; mas acaso también cabe explicarlo por 
un sentimiento estético progresivo de repulsión hacia la curva, 
como debido á influencias egipcias ó fenicias. De todos modos, 
el arraigo del susodicho tipo en el suelo andaluz provoca intrin- 
cadas cuestiones de índole histórica y artística, cjue solo á gran- 
des rasgos plantearé ahora. 



En efecto, dadas las diferencias esenciales en estructura v 
forma entre las cuevas de Menga y Viera y la del Romeral, hay 
que admitir un orden de sucesión, quizás á plazo largo, entre la 
arquitectura megalítica de las unas y la parejada de la otra, 
porque la simultaneidad es inverosímil en edificios de igual des- 
tino y tan similares en el fondo; mas, ¿cuál precedió? 

Si adoptamos ideas corrientes y aun no contradichas, lo mega- 
lítico se impone, con sus adehalas de prehistorismo, edad de pie- 
dra, razas imaginarias con nombres feos designadas, etc., tan 
halagüeño todo ello por las íantasías á que da margen, que sus 
mvcntores y adeptos lo sustentan á ojos cerrados contra cual- 
quier ingerencia del campo de la historia, echándose de ver que 
ellos íueron hombres expertos en* geología y antropología, incli- 
nados á formar ciencia de lo humano, más bien que arqueólogos, 
sabedores de los influjos, arranques y vaivenes que agitan la 
vida social, y cautos por lo mismo en erigir sistemas, aunque 
por lo racionales á primera vista seduzcan. 

Mucho, en efecto, parece inseguro y cuestionable en la pre- 
historia, no embargante reconocerse como verdad que hubo una 
época, la más primitiva de todas, llamada hoy paleolítica, en la 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA KECRÓPOLI DE ANTEQUERA. 95 

que instrumentos sencillísimos de pedernal, hueso y madera, 
atestiguan por sí solos un vivir en absoluto diverso del de las 
sociedades históricas, sin casas, sin sepulcros, sin utensilios do- 
mésticos, sin estilo formado, y cuya vejez garantizan los huesos 
de animales cuaternarios que suelen yacer entre los susodichos 
despojos. 

A tal época, verdaderamente prehistórica, que de no existir 
comprobada habría que imaginarla como revelación de nuestros 
aborígenes, sucede un período llamado neolítico, al que los me- 
galitos se atribuyen, con instrumentos asimismo en piedra y hue- 
so, pero más elaborados é idóneos, cerámica, un sistema orna- 
mental, ciudades dispuestas para la defensa, sepulcros bien alha- 
jados en provecho del muerto, un culto supersticioso, animales 
domésticos, etc., denunciadores de una sociedad constituida en 
forma análoga á las nuestras y con ideas que nos son por varios 
conceptos familiares. Aún es clasificado dentro del prehistorismo 
un segundo período, el del bronce, á que muchos anteponen 
otro más, el del cobre; pero respecto de España, concurre todo 
en pro de reducir á uno solo éstos de los metales y el neolí- 
tico (l). 

Los esfuerzos de la escuela prehistorista van dirigidos á inqui- 
rir un enlace entre lo neolítico y lo paleolítico, mas luego la pri- 
mera invención de metal y su elaboración progresiva, merced 
á un encadenamiento de mejoras dictadas por la experiencia,, 
y con tal ñn procedióse á la inocente tarea de formar series de 
objetos sobre el modelo de las especies naturales, sin mejor cri- 
terio que si una biblioteca se ordenase por tamaños y limpieza 
tipográfica, atribuyendo al más pequeño y tosco la primacía cro- 
nológica, y así hasta el más grande y pomposo (2). Fuera de 



(i) Así lo admiten, aunque á base de otras hipótesis, el Dr. Much, cita- 
do por los Sres. Siret (Les premier s ages du métala etc.)i y Hamard, que 
se apoya en Bertrand {Dict apolog. de lafoi ckrét,\ art. Fierre,) 

(2) Si por base de cronología tomásemos, coma hace la prehistoria^ 
una escala cerrada de lo sencillo á lo complejo, de lo tosco á lo exqui- 
sito, de lo deforme á lo bello, nos juzgaríamos rodeados de anacronismos^ 
viendo la carreta y el automóvil que surcan al par nuestros caminos; el 



96 BOLETÍN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

este experimento vano, todo son misterios é hipótesis que los 
hechos no cesan de contradecir, enseñando el abismo que media 
tras de lo paleolítico, cuyas divergencias con el neolitismo radi- 
can mucho más hondas de lo que supone la calidad de un arte- 
facto, y cómo de súbito aparecen luego con la segunda época 
desarrolladas todas las conquistas fundamentales de los pueblos 
históricos, y tan en armonía con lo oriental, que el asimilarlas 
constituye un hecho de probabilidad garantizada, muy por enci- 
ma de las elucubraciones prehistoristas. . 

Frente á ellas la ciencia objeta que, siendo muy raro el cobre 
nativo en nuestros países, y exigiendo su obtención de las piri- 
tas y carbonatos especiales procedimientos de carácter induc- 
tivo, no era posible los adivinasen nuestros míseros aborígenes 
peleolíticos por su solo esfuerzo intelectual, y mucho menos la 
aleación constitutiva del bronce, sino que hubo de intervenir la 
experiencia de los orientales, mejor acondicionados para ello, 
y como comprobante viene el análisis descubriendo en nuestros 
bronces primitivos igual composición que en los del Oriente. 
A la vez, muchísimos hallazgos de metal en estaciones califica- 
das de neolíticas, y el no aparecer distinción de tipos entre ellas 
y las demás que no le suministran, persuaden con certidumbre 
de que su ausencia es accidental, debiéndose á pobreza ó á des- 
pojos inferidos por los violadores de sepulcros. Si algunas habi- 
taciones muestran en sus estratos más antiguos un predominio 
á veces exclusivo de instrumentos de piedra, no comprueba ello 



pastor con su honda, vecino del guardia armado de mauser; la vajilla de 
Sevres y el cuenco de madera ó de groserísimo barro, saliendo á luz en 
un día mismo; hoy alumbradas por electricidad paredes que ahumó ayer 
una astilla de tea, etc. Vemos también que ni aun lo más perfecto sucede 
siempre á lo menos: nuestro montañés andaría descalzo mientras no vio 
en la elegante crépida un modelo para sus albarcas y esparteñas agovías, 
y comió con los dedos hasta que supo fingir de palo la cuchara metálica 
ó de marfil, de precio superior á sus recursos, como la vil candileja de pe- 
tróleo y acetileno viene para el pobre tras del mechero delicado. Y si esto 
es hoy, cuando el comercio lo invade todo y abarata la competencia sus 
productos, ¡cuánto más hubo de vivir rezagado el hombre antiguo y con- 
tentarse con lo muy sencillo, aunque otros ricos y más diestros desarro- 
llasen á su vista una cultura superior! 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA NBCRÓPOU DB ANTEQUERA. 97 

sino el hecho naturalísimo de que los fundadores de pueblos son 
por lo común gente menesterosa, que en busca de mejor for- 
tuna cambia de sitio; y á la par, estaciones hay, como la cueva 
de la Mujer, en Alhama, que, sin variación alguna en su aspecto 
neolítico, llegaron hasta rozarse con la cultura romana (l). Otra 
prueba ofrecen las exploraciones de los hermanos Siret en los 
-contornos de la sierra Almagrera, donde yacimientos juzgados 
los más antiguos por carecer de metal, son simplemente mise- 
rables, pues allí, junto á ensayos rudísimos de cerámica hechos 
por mano inexperta, instrumentos de piedra y alhajas de con- 
chas, salieron vasijas muy bien elaboradas y elegantes, que sus 
pobres dueños estimarían en mucho, cuando aun rotas las con- 
ser\'aban á fuerza de lañas; y otras estaciones, hermanas y coe- 
táneas en apariencia de las susodichas, arrojaron herramientas 
de cobre, alhajas de bronce perfectamente hechas y aun algo 
de vidrio y de hierro (2). 

La prioridad del cobre sobre el bronce, á todas luces razona- 
ble y comprobada ya en el Oriente, parece haberse de aplicar 
también á nuestro suelo, y D. Luís Siret lo afirma, en virtud de 
sus últimos descubrimientos, sin que ello á mi juicio entrañe por 
necesidad que al usar el uno desconociesen el otro, pues como 
el estaño debía de ser aquí raro, trayéndose de lejos, y quizá su 
aleación constituía un secreto, al paso que abundaban minerales 
de cobre, es natural se valiesen de éste con preferencia, sobre 
todo para las piezas gruesas y más vulgares, como hachas planas 
en forma de cuña, que siguieron fabricándose así hasta la intro- 
ducción del hierro. Más tarde el descubrimiento de grandes cria- 



(i) Una excavación, hecha posteriormente á las de Macpherson y de 
mi señor padre, me convenció de ello, pues ningún adelanto se nota en 
la cerámica extraída á diíerentes profundidades, sino que más bien yacían 
-en lo hondo tiestos pintados y decorados de los mejores; luego, hacia la 
parte superior, abundaba cascajo romano de tégulas, ímbrices, áníoras, 
otras vasijas pequeñas á torno, y el solero de una de ellas recortado inten- 
cionaimente. Encima de todo había un lecho de tierra, menos obscura y 
sin residuo extraño de ningún género, en espesor de 30 cm. 

(2) H. y L. Siret: Les premier 5 ages du metal dans le SE. de VEspagne, 
L. Siret: L Espapu prékisiorique, páginas 75-76. 

TOMO xtvn 7 



9$ BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

deros de cobre y estaño en el NO. de la Península facilitó la 
elaboración del bronce, dando lugar á un período en que éste 
predomina, y allí se desarrolló una colonia de fundidores pujan* 
te, que tal vez hizo comercio de sus productos con los países^ 
del Norte, distinguiéndose por su lisura de los ricos bronces 
suizos y escandinavos, así como el ser fundidos ó con un simple 
repaso á martillo, les aisla de las manufacturas greco-etruscas> 
repujadas. 

La otra industria, base del neolitismo, consistía en labrar la 
piedra muy diversamente de como en lo paleolítico se acostum- 
braba, ya tajándola en largos y rectos chaflanes, ya pulimentán- 
dola, según la calidad de la roca demandaba y según se requi- 
riesen instrumentos de corte ó de trabajo, incluyendo en éstos- 
los picos ó hachas, azuelas, cinceles y martillos. El Oriente sumi- 
nistra ejemplos de estos tipos, que allí constituirían al principio 
una fase similar de la paleolítica nuestra; mas, al aparecer aqué- 
llos en Occidente, vendrían ya influidos por el arte de los meta- 
les, cuyo complemento y no más significaban. Así, por ejemplo^, 
si el cuchillo y punta simple, tajados en pedernal, obsidiana ó 
huesí>, no provienen sino de haber reconocido antes las condi- 
ciones naturales de dichas materias, siendo instrumentos que 
podemos llamar primarios, en cambio la cuchilla, lanza ó flecha 
delicadamente retocadas, en forma de hoja de laurel ó triángulo- 
y con pedúnculo, aletas ó escotaduras, el cincel y la azuela 
plana exigen conocimiento previo de instrumentos en metal, á 
que estas formas competen. Es decir, que, á mi juicio, lejos de 
referirse á un arte exclusivamente pétreo, suplían deficiencias 
del metal antes de conocerse el hierro, ya buscando mayor du- 
reza, ya por economía y como recurso de gentes atrasadas y 
pobres, ingeniándose por contrahacer con materiales caseros los 
utensilios que no podían obtener por compra. Otras veces, por 
ejemplo aquellos cuya belleza y exotismo nos sorprenden y que 
no suelen hallarse fuera de los sepulcros, constituían ofrendas á 
los muertos y alardes de habilidad sin aplicación útil, y sujetos en 
cuanto á la materia, á prescripciones rituales y tradicionalismos, 
según respecto del Egipto y otros pueblos orientales nos consta- 



J 



ARQUITECTURA TARTESIA*. LA NECRÓPOU DE AMTEQUERA. 99 

Negado que entre nosotros resulte la época paleolítica evolu- 
cíoaando por desarrollo espontáneo hacia la neolítica y de los 
metales, y visto el carácter especial con que ésta se nos ofrece, 
procede resueltamente aceptar la hipótesis, ya vislumbrada por 
otros, de una ingerencia oriental, bien fuese merced al tráfico, 
6, lo que á mi juicio es más verosímil, por el desembarco de 
colonizadores que poco á poco transformaron el Occidente. 

Sus indicios abundan, y todo el arte neolítico está impregna- 
do de concordancias orientales y sobre todo griegas, de aquello 
griego más primitivo que la colina de Hissarlic, la Troya heroica, 
ha venido á revelarnos, y cuyo desarrollo constituye el ciclo mi- 
ceniano. Salvo durar allí menos el cobre, que desde un princi- 
pio se usara, y faltar aquí plomo, por lo demás convienen los 
materiales en ambos ^ixtremos del Mediterráneo; y tocante á 
formas, nuestros cuchillos de pedernal, planos por un lado y á 
chaflanes por el otro, coinciden con los griegos y con los admi- 
rables egipcios, lo mismo que las hachas pulimentadas, las pun- 
tas de flecha, las supuestas aguzaderas, hachas metálicas cunei- 
formes, lanzas y cuchillos. La cerámica negra con decoración 
rectilínea incisa y empastada, de Ciempozuelos (l), que también 
se han descubierto en Tala vera (2), Carmona (3), Almería (4) y 
Setúbal (S), y cuyos remedos más ó menos bárbaros abundan 
en nuestras estaciones neolíticas, será de origen egipcio ó caldeo 
y constituyó una industria primitiva en Grecia (6), Chipre y 
Etruria. 

Más sorprendente aún es, en la interesantísima necrópoli de 



(i) Boletín de la Real Academia de la Historia, xxv, 436. 

(2) ídem id., xxx, 448. 

(3) Bonsor: Obra citada, y mejor en la de P. Paris: Essai sur Vart et 
Vindustrie de I' Espagne primitive, 11, 43. 

(4) Por Siret. Además el museo de Granada conserva otro vaso proce- 
dente de Tabernas, de tono claro y sin empaste visible. 

(5) O Archeologo poriugüesy vin, 269. 

(6) Perrot y Chipiez: Hisi. de Vari ^ vii, 145. Piezas egipcias aparecie- 
ron en una gruta sepulcral que reseñó Flinders Petrie; las otras caldeas 
han sido recientemente descubiertas por el capitán Crós, y el Louvre 
guarda fragmentos traídos de Susa, diversos en cuanto á estilo. Se las 
halla igualmente en Tracia, Sicilia, Provenza, Altos Pirineos y Bretaña. 



100 boletín de la real academia de la historia. 

los Millares (Almería) (l) y con piezas de la susodicha vajilla, el 
hallazgo de otras semejantes, diseñando con infantil garbo redon- 
dos ojos acompañados de sus cejas y pestañas (2), ciervos, pal- 
mas, etc., más algunos pezones de bulto apareados, temas que 
repiten los primitivos vasos y fusáioli de Hissarlic y otros de 
Toscana, con tan viva semejanza que por sí sola establece cri- 
terio. Añádanse, de igual procedencia, vasos geminados, otros 
de mármol, betilos 6 ídolos, marfiles, cuentas de ámbar, jade, 
amatista y caláis, placas de pizarra con taladros y rayas, y otra 
en forma de lítuo, como las portuguesas, aunque menos labra- 
da, probando todo ello una comunicación directa con el Oriente 
mucho más íntima de lo que el simple tráfico pudiera inculcar. 
También hay una vajilla negra y lisa, característica de las 
necrópolis más modernas del Argar (Almería) y el Zalabín (Gua- 
dix) (3), cuyas dos formas dominantes, el vaso de paredes en 
escocia y suelo convexo y la copa sobre peana (4), inolvidables 
por su elegancia, recuerdan otras griegas antiquísimas en barro 
y oro, siendo estas últimas acaso los modelos originarios (5). La 
diadema de oro de Albuñol (6) concuerda singularmente con 
las de Micenas, y, por último, las pulseras de alambre en espi- 
ral, las cuentas de piedra y bronce, otros amuletos de hechura 



(i) L. Siret: L Espagne préhistariquty 1893. Monografía breve, pero de 
gran valía, y que es lamentable no se haya vulgarizado. 

(2) Compárense, un ídolo de piedra del museo de Faro, publicado en 
O Archeologo portugués y vm, 171, y las pictografías de los sellos cretenses. 

(3) Son fosas rodeadas de lajas de pizarra, ó bien dos grandes ollas 
unidas por sus bocas. Lo del Argar fué ilustrado por los hermanos Siret, 
sus descubridores, en la monumental obra arriba citada; lo del Zalabín se 
removió en 1892 por obreros codiciosos, extrayéndose además cuchillos 
de bronce con clavitos de plata para la empuñadura, sencillas alhajas y un 
epitafio romano vulgarísimo. 

(4) Se las halla, fuera de las estaciones nombradas, desde la Puebla de 
D. Fadrique, Orce, Huéneja y Fiñana, hasta Zafarraya y Mairena. Las del 
Acebuchar, descubiertas por Bonsor, con decoración grabada y empasta- 
da, son menos graciosas, pero les aventajarán en fecha. 

(5) Se hallaron en Troya y Micenas, y las reprodujo Schliemann en sus 
conocidas obras. 

(6) Góngora: Antigüedades prehistóricas de Andalucía^ pág. 29. Se con- 
serva en el Noviciado de jesuítas de Granada. 



ARQUITECTURA TARTBSIA*. LA NECRÓPOLI DE ANTEQUERA. 101 

humana (l) y figurillas de cuadrúpedos nos acercan aún á His- 
sarlic. 

En lo decorativo, responden á una evolución posterior las Ci- 
tanias ó plazas fuertes del Duero, con su sistema ornamental de 
lazos curvos, asimilado con perfecta justicia á lo miceniano, y 
del que arrancarán á su vez las pobres delineaciones de algunos 
megalitos en Bretaña, Escocia é Irlanda (2); asimismo la «pedra 
formosa» de Briteiros (3), llena de adornos lineales, recuerda 
por una parte decoraciones rupestres frigias, como la llamada 
tumba de Midas, y por otra los frontispicios de las «sepulturas 
de gigantes» en Cerdeña. El uso de conservar en las casas los 
cadáveres, testificado por Eurípides, se practicó en Andalu- 
cía (4), y el de colocarlos siempre con las piernas y brazos dobla- 
dos, como en cuclillas, no solo es regla en lo neolítico, desde 
España y África hasta Escandinavia, sino también en la Grecia 
prehelénica (5). Por último, refrendan con sello gigantesco estas 
armonías las murallas ciclópeas de Tarragona, calificada de 
tirrénica por Ausonio; Sagunto, de origen griego reconocido, 
Geroila y otras menos importantes (6), hermanas gemelas de las 
acrópolis famosas de Grecia é Italia central, así como los recin- 
tos de las Citanias susodichas, que obedecen á más arcaicas 
influencias (7). 

Concretando al sepulcro megalítico ó dolmen, como los fran- 
ceses le llaman, el prehistorismo, por boca de Mortillet, le asig- 
na origen, digamos así, espontáneo, derivándole de una artificiosa 
imitación de la gruta, hipótesis no solo injustificable, sino concul- 

(i) Siret y Bonsor: Obras citadas. — Vilano va y Rada: Geología y pr oto- 
historia ibéricas y donde se publica otro, procedente de un sepulcro de Tí- 
jola, mejor defínido. 

(2) Fergusson: Rude Stone Monuments, 

(3) Muchas veces publicada; por ejemplo, en Cartailhac: Les ages pré" 
kistoriques de VEspagne et du Portugal, 

(4) Helena^ v. 11 63. — Perrot: Obra citada, vi, 354. — Siret y Bonsor, en 
sus ya citadas obras. 

(5) Perrot: Obra citada, vi, 408, 471, 562 y 566. 

(6) P. París: Obra citada, i, 12 y siguientes. — Gudiol, en su Arqueología 
sagrada catalana, señala más restos en Mur y en S. Miquel de Erdol. 

(7) Bol. db la Acad. de la Historia, xlv, 148. 



102 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cadora del evolucionismo en que la escuela se funda, viniendo 
á hermanarse con aquella otra que sacaba la catedral gótica de 
un bosque de palmeras, sin reparar que es arte la arquitectura 
demasiado complejo y científico para basarse en tales fantasías. 
La doctrina antigua que le atribuyó á celtas y druidas, caída en 
disfavor cuando se supo bien su desarrollo geográfico, no merece 
revalidarse, á pesar de los esfuerzos del abate Hamard, porque 
si ellos le hubiesen traído, iríamos viéndole á lo largo del Danu- 
bio, que fué su derrotero, y en los distritos que ocuparon con 
preferencia, lo que no se verifica, según reconoció Bertrand, 
quien tampoco acierta, buscando entre esquimales y lapones la 
cuna del megalitismo (l). Fergusson, por otro lado, hizo buen 
servicio con abatir preocupaciones y exclusivismos doctrinarios; 
mostró que el estado neolítico en las regiones septentrionales 
duró hasta bajo los romanos; que muchas obras calificadas de 
prehistóricas son relativamente modernas, é investigó con acierto 
el destino primitivo de los megalitos; pero fía demasiado en tra- 
diciones, criterio engañoso que en España nos autorizaría á invo- 
car por sus constructores á los moros, con quienes el vulgo re- 
suelve siempre lo extraño; admite el progreso como fundamento 
a priori de cronología, de modo que siempre lo tosco é informe 
lleva, según él, delantera, y respecto de orígenes lanza la mez- 
quina idea de que el dolmen sea desarrollo de la fosa sepulcral, 
hecha con lajas de dos pies de altura; pero falta reconocer este 
sepulcro primitivo, supuesto que las llamadas cistas le son pos- 
teriores, y además el dolmen no es una caja más ó menos gran- 
de, sino la casa eterna, según por analogía enseñan Egipto, Mi- 
cenas y Etruria. 

Motivos hay, pues, viendo lo estéril de las hipótesis expuestas, 
para inferir que el problema de orígenes iba planteado mal, y 
que divorciando al neolitismo de las artes históricas nunca po- 
dría llegarse á resolverlo. 

En efecto, conforme ahonda la arqueología en el conocimiento 
de cada pueblo, se van atenuando las diferencias de unos á otros, 

(i) Archeologie céliique et galloise; 2.* ed., p. 184. 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA MECRÓPOLI DE ANTEQUERA. I03 

y más correlación de tipos artísticos primordiales y de influjos 
Íes armoniza, en forma que todo hace creer en su unidad primi- 
tiva, al par que la de razas y lenguas, y así vimos aliarse ya el 
Oriente y el Occidente bajo la razón común de tantas obras 
•como arriba se cotejaron. Además, ciertos ejemplos acreditan 
que el megalitismo no se produce en los albores de una socie- 
-dad, sino cuando ella logra cierta pujanza y desarrollo artístico, 
•de modo que egipcios, fenicios, indios y griegos, llegaron á él 
-después de ejercitarse con materiales más fáciles, revelando un 
ideal de grandiosidad y fuerza atacado de frente, á conciencia, 
y según uno de los fundamentos radicales del arte, cual es la 
<liñcultad vencida, hasta ceder ante otros ideales más delicados 
y complejos (l). Si pues el megalitismo no debe ser forma pri- 
mordial del arte ni de hecho lo es el dolmen, que falta en los 
países donde primero se verificó su desarrollo, hay que buscarle 
un entronque, una prosapia digna de su grandeza. 

España, como de costumbre, presenciaba cruzada de brazos 
«1 certamen, esperando á que los padres graves transpirenaicos 
Mciesen opinión^ y sin recabar voto, gracias á la pasividad con 
<jue dejamos se nos anteponga lo de fuera. Mas ya que por 
allende tanto sube el crédito de nuestro arte primitivo, y se nos 
juzga dignos de exploraciones y estudio, bien cuadra vindicar 
nuestros preferentes derechos en el litigio, ahora que, merced á 
los hallazgos de Antequera, se concitan frente á frente megali- 
tos de los más perfectos y gigantescos y un modelo clásico irre- 
futable. 

Si para toda investigación ha de tomarse como punto de parti- 
dla lo que ya se conoce, es incuestionable recurrir en el caso pre- 

(i) £1 haberse de labrar la piedra á costa de gran esfuerzo, cuando 
aun no era conocido el hierro, hace posible explicar el megalitísmo; 
pues como la cantidad de superficies laborables va en razón directa del 
xiúmero de piezas, es natural que redujesen éste á más no poder, ahorran- 
•dose gpves problemas de estática y mucho trabajo, á cambio de una sola 
•dificultad, cual era el manejo de grandes moles; pero, una vez en posesión 
<le recursos idóneos, esto no exigía sino tiempo y brazos, factores al alcan- 
ce de cualquier pueblo joven. 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

senté al modelo de la cueva del Romeral, cuyo entronque con 
lo miceniano se declaró arriba, pues él, en efecto, sí trae abo- 
lengo conocido y generalísimo: es la pirámide y mastaba egip- 
cias, la topa india, el túmulo de Lidia, Etruria, China, Méjico, 
etcétera, y en suma, la cripta sepulcral de tantos pueblos (figu- 
ras 2, 3 y 6). Así también usaron las arquitecturas primitivas de 
muros aparejados, falsas bóvedas en saledizo, cobijas, puertas 
trilíticas y mortero de arcilla; pero especiales de Grecia fueron 
los vanos trapeciales y la cámara redonda y cupuliforme (figu- 
ras 4 y 5), que bien pudo traer su origen de las tumbas egip- 
cias de Abydos, á partir de la XI.* dinastía (fig. l), como ellas 
incuestionablemente prestaron su forma exterior á muchas de 
Fenicia, Etruria y Judea. 

Con los mismos elementos desarróUanse las nuragas de Cer- 
deña, especialmente análogas además á lo del Romeral por sus 
criptas secundarias redondas y el aspecto de corredores y puer- 
tas (fig. 7); otro avance aún y ya decisivo nos trae á los talayo- 
tes baleáricos, similares de aquéllas, salvo que interrumpen su 
saledizo y rematan con losas horizontales, como en Antequera, 
convergiendo á veces en torno de un pilar central, por falta de 
resolución y medios para cubrirlas con una sola piedra (fig. 8). 
Además pueden suponerse degeneración última las chuchas y 
basinas de la antigua Numidia que, conservando aspecto exte- 
rior de talayotes, redúcense por dentro á una simple fosa hecha 
con grandes piedras, y quizá no se les diferenciaban otros mo- 
numentos valencianos, en Castellet y Ayelo, mal conocidos por 
desgracia (l). 

Al entronizarse en España el tipo miceniano de sepulcros, con 
el del Romeral y muchos otros que se reseñarán luego, prodú- 
jose una retroversión denunciadora de influencias orientales in- 
mediatas, suprimiéndose el revestimiento exterior de sillería que 
da su aspecto de torres á las nuragas, talayotes y chuchas, para 



(i) Vilanova: Origen y antig, del hombre, p. 410. Contenían esqueletos 
de hombres y animales, hachas neolíticas, otras muchas de cobre, cerá- 
mica y una loseta de pizarra horadada. 



ARQUITeClURll TARTBStA: LA NECRÓPOLI DE AHTBQUERA. 

EÍTolución de los típoB a«pnloral«B ant«qaarano8.~I. 




I. Abydos(EBip aHpf^od Taa(Id — 3 B L d 4T 

ro de Atreo M cd A gó de — 5 E e Á 6 Assa Ca 

7. Nuraga de Zu (Ce deña).— 8 Talayot de Sa Águila (Mallorca). 



I06 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

restablecer el túmulo asiático, si bien con plataforma, lo que 
parece aproximarles de nuevo á dichos otros monumentos, dan- 
do cuerpo á la sospecha de si en efecto ella serviría para expo- 
ner los cadáveres á los buitres, según conocido rito ibérico (l), 
y así se explicaría el descarnamiento de los esqueletos, muchas 
veces imaginado en presencia de tumbas neolíticas. 

Respecto de su interior, los sepulcros españoles de que habla- 
mos poca variación introdujeron: galería breve ó larga, piedra 
más 6 menos grande cerrando la cúpula y á veces apoyada en 
una columna, supresión de las criptas secundarias, y nada más. 
Ahora bien, tocante al aparejo sí descubren tendencia progresiva 
á modificarle, pues su tosquedad desagradaría, y aun quizá la pre- 
sión de la tierra del túmulo acarrease bufamientos y destruccio- 
nes en los muros. Para remedio unas veces les enchaparon con 
losas de pizarra; otras sustituyeron la mampostería, en más 6 
menos altura, por piedras enhiestas, primero en el corredor 
haciendo juego con las cobijas, y luego en la cámara, que no 
obstante aun conservó repetidas veces su cúpula. Mas estas va- 
cilaciones duraron poco: la solidez y facilidades que tal reforma 
producía decidió el absoluto abandono del aparejo menudo, im- 
plantándose el megalitismo sin esfuerzo, y así resultó el dolmen 
de planta poligonal y galería, cuyas diferencias respecto del 
modelo primitivo son estrictamente las que el cambio de aparejo 
reclamaba. Su propagación fué en los terrenos graníticos y pi- 
zarrosos, donde era fácil obtener grandes losas llanas, tenaces y 
de poco grosor; pues en suelos de caliza blanda y de arenisca 
optóse por excavar grutas, imitando los susodichos edificios (2), 
y á veces completadas con obras de fábrica. 



(i) Silio: Púnica j ni y xm, de quien lo aprenderían Eliano y Estobeo, 
según sus textos copiados por el Sr. Fernández y González (Primeros po- 
bladores históricos de la península Ibérica^ p. 371). El asimilar las nuragas y 
Xalayotes á las torres fúnebres de los parsis modernos ha sido propuesto 
por Fergusson y por el Sr. Saavedra. Otro obscuro texto de Diodoro 
(V, xxviii), sobre la costumbre funeraria de los baleares no lo contradice. 

(2) Véanse sobre ellas la citada obra de Cartailhac y la de Leite de 
Vasconcellos: Religides da Lusitania\ I. Se habla de otras existentes en el 
Algarbe y en Cabra. 



^ ARQUITECTURA TARTBSIA: LA MBCRÓPOLI DE ANTEQUBRA. IO7 

Todo este proceso, lejos de ir á cargo de' la fantasía, emana 
de la simple observación y cotejo de obras, y es un hecho admi- 
tido por otros, con la diferencia de que los prejuicios arriba ex- 
puestos han llevado á tomarle á la inversa, partiendo de la gruta 
para derivar en último término la cúpula miceniana. Si ello es 
razonable bien estará que lo demuestren. 

En Antequera el problema desarrolla una magnitud de térmi- 
nos extraordinaria, que exige particular examen, y garantiza una 
solución la más comprensiva y justiñcada. Efectivamente, basta 
considerar el tamaño de materiales en las cuevas del Romeral y 
de Menga para hacerse cargo de la excepcional pujanza que 
alcanzó en esta localidad la arquitectura, pues ni el resto de 
España ni los ponderados megalitos franceses creo que sean ca- 
paces de ostentar serie tan gigantesca de piedras puestas en obra; 
como que la mayor del Romeral calculo pesará unas 75 tonela- 
das, y en Menga llega al límite nuestro asombro al ver otra de 
68 metros cúbicos, cuyo peso no bajará de 1 70 toneladas. La 
extracción, arrastre y subida de tales piezas exigían recursos 
muy superiores á la fuerza bruta y un sistema de mecánica des- 
arrollado, que es difícil idearan aquí, por mucho que se avispase 
el ingenio de los andaluces, cuando ni absoluta necesidad ni un 
uso constante podrían sugerírselos, supuesto que, en caso de 
haber aplicado el megalitismo de ordinario y con tal pujanza en 
sus demás edificios, no hubiesen ellos fenecido por completo. 

Estos obstáculos, unidos á la teoría de las derivaciones artísti- 
cas, convidan á buscar para el megalitismo andaluz un vehículo 
nuevo, satisfaciendo al propósito los fenicios, cuyas relaciones co- 
merciales por acá eran antiquísimas, pues ellos, por su aprendi- 
zaje con los egipcios, se adiestraron en el empleo de materiales 
corpulentos, hasta ser nota original de su arquitectura la afición 
al monolitismo, y estaban por concecuencia en aptitud de trans- 
mitir los procedimientos mecánicos orientales, que relieves egip- 
cios y asirlos nos dan á conocer. 

Tocante á la prioridad de la cueva del Romeral sobre las 
otras, acredítase además por varias razones de estructura. Así 
no se explica usasen, para fabricar la primera, de rocas duras, re- 



108 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

beldes y traídas ciertamente de muy lejos, sino antes de conocer 
la cantera del cerro de la Cruz, de donde se obtuvo para las otras 
una piedra dócil al trabajo, de agrable color y breve transporte. 
Al empleo de materiales en bruto que en aquélla se hizo, sin 
atenuación alguna dé su rusticidad, es natural siguiese el intento 
de labrarles, á pesar de la fatiga enorme que costaría el servirse 
de instrumentos de piedra, no suplantados en definitiva sino por 
el hierro, cuyo descubrimiento sobrevino tarde para muchos 
pueblos, como el fenicio y el griego, que no le usó hasta el fin 
de su período miceniano. La inclinación de las paredes en la 
cueva de Menga, como por lo común en las antas (l), apenas 
resultaría justificable sino recordando los saledizos del Romeral, y 
pueden ser también un resabio del sistema aparejado los con- 
tramuros de liviana mampostería, igualmente vistos en el tesoro 
de Orcómene y túmulos de Sardes (2). La planta redonda en las 
cámaras abovedadas, que obedece al sistema de cubiertas, parece 
lógico se desechase por la rectilínea en adoptando cobijas, según 
vemos efectivamente en la cueva de Viera; pero la de Menga 
no rompió de lleno con la tradición, sino que, acercándose auna 
forma ovoidea, mantuvo apariencias de redondez, juntamente con 
un desarrollo de proporciones en el grado máximo que la longi- 
tud de cobijas consintiera sin necesidad de otros apoyos, pues 
sus tres pilares torcidos y desiguales (3), muestran á las claras 
que se metieron después, á consecuencia de haberse roto una de 
las cobijas, y recelando que su misma pesadumbre las hendiese. 
Ofrecen ejemplos análogos las grutas de Mallorca, remedo ve- 
rosímil de edificios aparejados, algunos talayotes (fig. 30) y las 
navetas de Menorca (fig. 31), especialmente la de Son Mercé, 
que con sus pilares acrecienta la semejanza, si bien ellos entra- 



(1) Es la denominación vulgar portuguesa de los dólmenes, que me- 
rece prevalecer, á lo menos entre nosotros, y debió estar generalizada 
en lo antiguo, porque constituye designación geográñca en lugares de 
Galicia, León y Andalucía. 

(2) Choisy: Revut archéologiquty t. xxxn. 

(3) Nótese que el de en medio y más regular está labrado en superfi- 
cies convexas, lo que prueba una estética diferente de la nuestra. 



ARQUITECTURA TARTESIA: LA NKCRÓPOLI DE ANTEQUERA. IO9 

ron desde luego en la concepción del monumento por ir á tra- 
mos y entestando encima las cobijas (fig. 32); también les son 
afines en Cerdeña las «sepulturas de gigantes», á veces hechas 
con losas verticales, á uso megalítico (fig. 29). En consecuen- 
cia, parece verosímil que la cueva de Menga precediese á la de 
Viera y á las antas de base cuadrangular, tan solo reconocidas 
en la comarca granadina, representando una segunda fase del 
megalitismo, á la que corresponderán las galerías cubiertas y 
dólmenes fi-anceses, entre otras derivaciones septentrionales. 

Por extraña selección, Antequera no ofi'ece sino los modelos 
extremos de esta arquitectura singular. Quizá otros intermedios 
ocultan los tres ó cuatro túmulos aún sin reconocer dispersos en 
aquella vega; mas aunque así no fiíese, les suplen otras necrópo- 
lis con ejemplares de carácter transicional, según cuadra al pe- 
ríodo de tanteos y vacilaciones. 

Veamos, pues, el desarrollo que en nuestro país obtuvieron 
los tipos antequeranos, estudio no hecho en su totalidad hasta 
ahora. Primeramente el del Romeral se repite con gran insis- 
tencia como forma corriente de sepulcros en cierta época, des- 
de Almería al Algarbe y hasta la desembocadura del Tajo. For- 
man grupos en Andalucía: los sepulcros de aparejo menudo, 
bajo túmulo y compuestos de cámara redonda y galería, que 
3uelen hallarse en los Alcores sevillanos y en la sierra de Cons- 
tantina, según me informa el Sr. Bonsor, quien abrió dos de elloá 
muy importantes cerca de Gandul y se propone reconocer más 
en este año. Otros de corto desarrollo en Canillas del Serrano 
(Guillena), de los que solo uno fué explorado, con cámara de 
pequeño aparejo probablemente, y corredor megalítico de base 
trapecial, en longitud de 7>I5 ni., hallándose dentro esqueletos 
humanos y pedernales (l). La famosa cueva de la Pastora en 
Castilleja de Guzmán, sobre el Ajarafe, toda con idéntica estruc- 
tura y aparejo que la del Romeral, pero mezquinísima, no 
obstante alcanzar á 28 m. su corredor, provisto de dos puertas 



(i) Noticia algo completa de ellos da solamente el Sr. Cáscales: Bole- 
Hn de la Sociedad española de Excursiones^ tu, 149. 



lio BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

trilíticas (fig. II) (l); y por fin la citada necrópoli de los Millares, 
cerca de Gádor y junto al río de Andarax, compuesta de un cen- 
tenar de túmulos, que exploró D. Luís Siret con la escrupulosi- 
dad, tino y buen arte que le caracterizan (2). 

Los más de ellos obedecen al tipo susodicho, con poca varie- 
dad (figs. 9, 10 y 16): cámara de 3 á 5 y alguna vez 6 m. de diá- 
metro, en la que suelen abrirse nichos laterales redondeados, y 
animismo en la galería, breve siempre, con un vestíbulo des- 
cubierto y puertas subdividiéndola; un montecillo á plataforma, 
cuya base ciñe una hilera de piedras hincadas, conformándose 
por modo bárbaro con el zócalo usual en los túmulos del Asia 
Menor y Etruria, y un semicírculo ante su ingreso, delineado por 
otra fila de piedras, que tiene repetición exacta en las «sepultu- 
ras de gigantes» sardas. El aparejo es de mampostería menuda; 
pero suelen revestir lo bajo de los muros, como en los templos 
de Malta, lajas de pizarra enlucidas con escayola, sobre la que 
destacaban relieves y pinturas rojas decorando la cámara. Su 
cubierta era de saledizo y cobijas, apoyadas con frecuencia en 
una columna de piedra ó madera que surgía en el centro, y la 
del corredor variaba, siendo de cobijas ó como bóveda, ya en 
saledizo, ya compuesta de verdaderas dovelas, formas ambas 
que nos aproximan al Oriente un grado más que lo del Rome- 
ral. Compónense unas veces las puertas de tres piedras, pero 
otras son un taladro redondeado abierto en una laja, algo así 
como en el sepulcro de Zafarraya y cueva de Viera, y por últi- 
mo, forman pavimento losas cimentadas con escayola. Ciertos 
recintos establecidos ante los sepulcros contenían alineaciones 
de muy pequeños obeliscos, variados en su forma, pero asimila- 
bles á los que en Oriente solían rematar los túmulos, por ejem- 
plo el de Alyates, en Sardes, los etruscos y también algún tala- 
yot. Recuérdese, al propósito, el dicho de Aristóteles (3) sobre 
la costumbre ibera de fijar alrededor de la sepultura tantos obe- 



(1) Candau: Prehistoria de la prcm. de Sevilla, 33. 

(2) L Espagfie préhistorique, 

(3) Política, vil. 



ARQUITECTURA TARTBSIA*. LA NBCRÓPOLI B8 AVfBl^CERA. 



II I 



Bvoluoión de los típos sepulcrales antequeranoa.-— IL 



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9 y 10. Los Millares (Almería). — 1 1. Castilleja de Guzmán (Sevilla).— 12 y 
13. Alcalar (Algarbe). — 14. Marcella (Id.). — 15. Alcalar. — 16. Los Milla- 
res.— 17. Lumbrales (Salamanca). — 18. Figueira da Foz (Beira). 



T 1 2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

liscos cuantos fueron los enemigos muertos por el que en ella 
yacía, y compárense con las alineaciones y círculos de menhi- 
res usados en otros países. 

No faltaban en la susodicha necrópoli monumentos propia- 
mente megalíticos, en los que la manipostería desaparece, y las 
lajas, en vez de constituir zócalo ó revestimiento, adquieren ab- 
soluto desarrollo. El Sr. Siret me ha dado noticia de uno espe- 
cialmente (núm. 63), con departamento accesorio, y cuyo conte- 
nido no acusaba distinción de época, consistiendo en instrumen- 
tos de pedernal y hueso, vasijas y una azuela de fibrolita hora- 
dada como amuleto. De otro sepulcro ha publicado la planta, que 
se recomienda por su semejanza con la cueva de Menga (fig. 33); 
pero según los escombros, su hundida cubierta no era de losas 
llanas, sino bóveda; dentro aparecieron huesos de unos veinte in- 
dividuos, muchas vasijas, instrumentos de pedernal, cobre y 
marñl, rudísimos ídolos y cuentas de varías substancias, entro 
ellas barro esmaltado y azabache. 

Las muchísimas antas registradas por el mismo explorador y 
por Góngora, en Fonelas, Gor, Laborcillas y Montefrío, son do 
escaso desarrollo, cuadrangulares , menos algunas de Fonelas 
que son redondas, y con galería y túmulo. Respecto de su con- 
tenido, en unas no permite clasificarse en período distinto que la 
necrópoli de los Millares; pero en otras, como las de Laborcillas 
(Guadix), no hay y^ nada de piedra, sino cobre, bronce, plata y 
cerámica, siendo indudablemente posteriores, con lo que so 
comprueba mi teoría, según dicho señor ha tenido la bondad de 
comunicarme. El monumento de Zafarraya hubo de ser impor- 
tante, y más aún el de Dílar, si en verdad medía 9 m.; estaba he- 
cho con sillares de caliza conchífera bien labrados y una fila de 
piedras demarcaba su túmulo (l). 

En Portugal es admirable hallamos con otra necrópoli tan ge- 
mela de la de los Millares, que casi podríamos excusar descrip- 
ciones. Me refiero á la de Alcalar en el Algarbe, donde Estacio 



(i) Góngora: Obra citada; pero desconfiese de la pintura de Rico allí 
reproducida. 



ARQUITECTURA TARtESIAI LA NECRÓPOU DB AHTEQUERA. I 1 3 

-de Veíga (l) exploró, bajo de sus correspondientes túmulos, 
siete hipogeos no grandes, con sendos nichos abiertos en tres d(^ 
las cámaras, y galerías 'que por su desarrollo se acercan más á 
ias andaluzas, precedidas de vestíbulo y con puertas trilíticas, do 
forma trapecial como en Castilleja, compartiéndolas. Su aparejo 
-es de mampostería en saledizo y cobijas (fig. 12), ó bien con el 
•corredor megalítico, y dos hay que erigen por todo su contor- 
no lajas á plomo, de alto á bajo (fig. 13). Otro es como verda- 
dera anta, con piedras toscas en ruedo fuertemente inclinadas 
hacia adentro (fig. 15); mas aunque le faltaba su cubierta, un se- 
pulcro igual visto depués ostenta cúpula semiesférica hecha con 
íajas de pizarra y arcilla (2). 

Cerca de Cintra, en el valle de S. Martinho, hubo sepulcros 
idénticos, pudiendo verse en 1 896 restos de cámaras, con diá- 
metro de 4,20 m., formadas por saledizos de mampostería (3); 
otro, que llaman del Monje, existe en la sierra de Cintra, cuya 
cúpula se cierra con gruesos é informes pedruscos (4), y se les 
acercan los de Folha das Barradas (Cintra), Aljezur y Torre dos 
Frades (Algarbe), que solo conservan su parte baja hecha por 
•excavación (5), si bien es verosímil tuviesen revestimiento pos- 
tizo ó á lo menos bóveda de cantería, como un sepulcro descu- 
bierto recientemente en la Torre (Portimfto), cerca de Alca- 
iar (6). Los de Marcella (fig. 14) y Arrife, también en el Algar- 
be, presentan forrados con lajas de pizarra sus muros (7), y no 
faltan allí mismo, en la Nora (fig. 34), Campiña y Serró do Cas- 
tello, ejemplares megalíticos del tipo de Menga con cámara rec- 
tilínea (8). Por el contrario, sepulturas constituidas por un simple 
rredondcl de mampostería 6 lajas, como simplificación del primi- 



(i) AnÜguidades montimentaes do Algarve, iii. — Lcite de Vasconcellos: 
Eeligides da Lusitania^ i. 

(3) O archcologo portugués i vu, 99. 

(3) ídem id., u, 210. 

(4) Ribeiro: Monumentos megaltticos das visinhanfas de Bellas^ 74. 

(5) Leite: Obra cit., i, 339 y sigs, 
'(6) O ardí.port, ix, 173. 

(7) Veiga: Obra cit., i, 257 y 286. 

<8) Leile: Obra cit. 

TOMO xLvn. 8 



114 boletín de la real academia de la historia. 

tivo. tipo, fueron vistas en Castilleja (Sevilla), encerrando hachan 
de piedra y cobre (l), Alearía do Pocinho (Algarbe) y tierra de 
Braga. 

En nuestra Extremadura parece referirse á otra necrópoli se* 
mejante la noticia dada por el Sr. Roso de existir hipogeos con 
cámara abovedada redonda, hecha con grandes piedras en seco^ 
y estrechísima galería, ocultos en las barrancas que el río Bár- 
dalo forma sobre su margen izquierda, poco antes de desembo- 
car en el Guadiana, al NE. de Mérida y en término de Miaja- 
das (2). 

Bajo aspecto más grandioso y francamente megalítico, des- 
arrollan el mismo invariable modelo las antas portuguesas. Su 
cámara es poligonal con tendencia al círculo, compuesta de 
grandes losas, por lo común toscas é hincadas con inclinación ha- 
cia adentro para recibir en firme la que horizontalmente cubre; 
un corredor más bajo le precede; otras losas ó cantos afirman su 
respaldo; todo ello se cobija bajo un montecillo artificial, y una 
orla de piedras le ciñe á veces (figs. 17 y 18). Agrúpanse en gran 
número en la región montañosa del Alemtejo, alrededor de Évo- 
ra y hasta el Guadiana, cruzándolo con dirección á nuestros gru-^ 
pos extremeños de 2^fra, Usagre y Azuaga; otro foco mantiene 
la sierra de Cintra, y luego ocupan vastísimo territorio por la 
Beira y Tras-os-montes hasta el Miño, corriéndose Duero arri- 
ba hacia Vitigudino, Ciudad Rodrigo y Sayago. En las vertien- 
tes cantábricas reaparecen con menos densidad, ya en la ría de 
* Arosa, ya en Asturias, ya en Álava y Bajos Pirineos, donde ce- 
san, quedando yermas de tales obras los distritos de las lindas 
y Gascuña, en prueba de que no hay por allí ligazón con los me- 
galitos franceses detenidos á la otra parte del Garona. 

Los objetos procedentes de los sepulcros referidos en Portu- 
gal no son de especie diversa que los andaluces, sino antes al 
contrario, se asimilan á lo de los Millares, y consisten en cerámi- 
ca con adornos rectilíneos incisos, piedras muy bien labradas,. 



(i) Candau: Obra cit., 44.— Cañal: Sevilla prehistórica^ 144. 
(2) Bql. de la Acad. de la Historia, xlv, 509. 



ARQUITECTURA TARTESIA.' LA NBCRÓPOLI DE ANTEQUERA* 



«15 



Evolución de los tipos sepulcrales autequeranos.— UL 






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19. New-Grange (Irlanda). — 20. Lough-Crew (Id.). — 21. Park-Cwn (Inglate- 
rra), — 22. Caithness (Escocia).— 23. Macs-Howe (Órcades).-r-*24. Isla de 
Jersey.— 25. Ivias (Bretaña francesa). — 26. Uby (Zelanda: Dinamarca). — 
27. Kercado (Bretaña). — 28. Isla de Gavrinis (Id.). 



I l6 • BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

iastrumcntos neolíticos y de cobre, marñles, cuentas hechas con 
materiales exóticos y alhajas de oro. Se observa que las antas 
escasean mucho en piezas de metal, lo que se aviene con la mi- 
seria bien explicable de sus constructores, pues así como los 
otros sepulcros aparejados radican en lugares apacibles y férti- 
les, así las antas en los montuosos, donde siempre hubo de ser 
precaria la vida. 

Hora es ya de salir buscando otros países donde los anteceso- 
res remotísimos de Magallanes y Hernán Cortés pudieron haber 
implantado las cosas de España; y en efecto, bastan las obser- 
vaciones de Bertrand y Fergusson, por ejemplo, y mejor aún los 
planos que ellos mismos formaron, para convencerse de que la 
expansión de los megalitos y del neolitismo, cuyo reflejo más 
poderoso constituyen, partió del Atlántico en dirección de S. á 
N. para las Británicas, y metiéndose por entre sus dos grandes 
islas hasta las Orcades; así como en Francia se desarrollaron de 
NO. á SE., y en Alemania entraron desde Holanda, llegando á 
Suecia por la región oriental de Dinamarca, siempre cerca de 
las costas y vías fluviales, en prueba de ser marítimo su ve- 
hículo de propagación. Observado esto, forzosamente debió 
reconocerse á España como lugar de procedencia, si hubiése- 
mos hecho conocer á tiempo nuestros ricos megalitos, y si las 
grandes potencias interesadas se dignasen concedernos, allá en 
lo remoto, una supremacía que nuestra humillación de hoy mal 
defiende. 

Tocante á Irlanda, la hernia de los antiguos, la historia y la tra- 
dición acogían recuerdos de comunicaciones vetustas con nues- 
tra Iberia, que hoy la arqueología ratifica señalando allí ejempla- 
res del susodicho tipo miceniano. Tales son los grandes túmulos 
con plataforma de su costa oriental, cerca del río Boyne, que en- 
cierran edificios con largo corredor, cámara redonda y dos ó tres 
prolongaciones abocando á ella en forma de cruz, cuya estruc- 
tura es de piedras hincadas sin recortar y desiguales por arriba, 
defecto que se corrigió superponiendo lajas á hiladas, como en 
Alcalar, hasta el enrase para las cobijas, excepto en la cámara» 
donde prosigue la misma obra en saledizo, constituyendo una 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA NBCRÓPOLl DE ANTBQUBRA. II7 

especie de cúpula cónica, de apenas dos metros de diámetro, 
que se cierra con otra losa (figs. 19 y 20) (l). 

Tal moda de sepulcros pasó á la costa frontera de Inglate- 
rra sin gran variación, salvo la cúpula (fig. 21) (2); también á 
líscocia, donde hallamos un grupo de túmulos en Clava (3) en- 
cerrando pequeña cámara redonda y corredor, y ciñéndoles pie- 
dras hincadas, como en los de Irlanda y otros andaluces y por- 
tugueses. Las Hébridas contienen en su isla de Lewis uno seme- 
jante, pero con cámara y cripta cuadradas (4), y en las ürcades 
se ha hecho famoso el de Macs-Owe (5), cuya cámara crucifor- 
me y tres criptas fueron hechas cuidadosamente á hiladas hori- 
zontales y con bóveda en saledizo {^^, 23). La isla de Jersey les 
tiene con cámara redonda y corredor bajo túmulo; mas aquélla, 
por su extraordinario diámetro, es de suponer que no se cubriría 
con piedras (^^. 24), y por último, al suelo francés llegaron chis- 
pazos del mismo arte con el túmulo de Fontenay-le-Marmion 
(Normandía) (6), lleno de cámaras redondas con su corredor, 
aisladas unas de otras, y el de Yvias (Bretaña) (7), más impor- 
tante (fig. 25); ambos en el litoral del N., como obedeciendo á 
influjos exteriores por allí venidos. 

Asimismo no faltan en Irlanda ejemplares del tipo de Menga, 
ya junto á los túmulos susodichos, ya en el golfo de Donegal, y 
alguno de ellos con muros de cantería menuda (figs. 38 y 35) (8). 
Inglaterra los conserva en el país de los Siluros, hacia Cornua- 
lies, que es donde más abundan, Gales é islas de Anglesey y de 
Man. Pero sobre todo campean, asociados al tipo de Viera y con 
imponente grandiosidad, en la Bretaña francesa hasta el Loira 
(fígs. 36 y 39), por donde acaso penetrara el arte de los megali- 



(i) Fergusson: Obra cit., 213 y sigs. de la trad. francesa. 

(3) ídem id., 175 y sigs. 

(3) ídem id., p. 279. Compárense con los extraños túmulos de Caith- 
ness descritos en la edición inglesa de la misma obra (fíg. 22). 

(4) ídem id., p. 273. 

(5) ídem id., p. 258 y sigs. 

(6) Gailhabaud: Archit anc. ti mod., 11. 

(7) Revue arckiologiquc^ xxxviii, 465. 

(8) Fergusson: Ob. cit, 238 y siguientes. 



Il8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEmA DE LA HISTORIA. 

tos andaluces. Hay allí monumentos, como la gruta de las Ha- 
das cerca de Saumur, tan parecidos á la cueva de Menga que 
no sin temeridad podría negarse una relación directa (fig. 37), y 
en igual forma repiten el modelo de Viera otro^ en Locmaria- 
ker, isla de Gavrinis (fig. 28) (l), Kercado (fig. 27) (2), etc., re- 
sultando desde luego con evidencia por su distribución en el 
suelo francés, que los edificadores avanzaban desde la costa can- 
tábrica hacia oriente y sur. El menhir ó hito, inusitado en la re- 
gión española y que será degeneración bárbara del obelisco, pa- 
rece haber obtenido su incremento gigantesco en Bretaña; des- 
cendió con la cámara megalítica, muy atenuada en tamaño y de 
base cuadrangular, hacia el Mediterráneo, rebasó los Pirineos 
orientales por el Ampurdán, y llegando hasta Navarra y Teruel 
(Mirambel y.Peñaroya) con escasa vitalidad, allí se extingue. 

Influjos verosímiles andaluces, aunque menos directos en razón 
de su alejamiento, revela también el grupo germano-escandinavo 
de megalitos, correspondiente á una edad exclusivamente pétrea, 
según dicen (3), propagado por mar y comenzando al otro lado 
del Rhin, desde cuyas cercanías pululan cámaras sepulcrales en 
rectángulo y con su corredor al través (fig. 26), que van á me- 
nos conforme se marcha hacia Prusia, y desde Jutlandia y See- 
landia ganan las costas suecas, en donde el menhir adquiere ca- 
prichoso desarrollo, como elemento de polígonos y círculos, que 
luego los escandinavos trasplantarían á Inglaterra, deparando 
una fase nueva de arte megalítico. Respecto de lo argelino, estí- 
manse de origen francés tardío y muy degenerado sus túmulos, 
que recuerdan especialmente los de Auvernia, dólmenes com- 
puestos de tres ó cuatro piedras no grandes, y ruedos de menhi- 
res ciñéndoles, como en Cataluña. 

No parece trascender más allá nuestra arquitectura megalí- 
tica; pero desde que se arrinconó la teoría céltica, y la prehisto- 

(i) ídem id. y Gailhabaud. 

(2) Bertrand: Ob. cit., 190. 

(3) Sin embargo, debe creerse que este exclusivismo en los sepulcros 
obedece tan solo á prescripción ritual, porque sus instrumentos son de 
los que más á las claras revelan imitación de tipos metálicos 



i 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA MBCRÓfOLI DE ANTBQUBRA. 

BrolnoUn de los tipos sepulsraleB tuit«qner(uioa.— 17. 





39. Sepultura de gigBDtes (Cerdefta).— 30. Talayot de Ciudadela (Menorca). 
31. Naveta de Torre-nova (Id,).— 31. Id.de Son Mercé (Id.).— 33. Lea 
Millares (Almería).— 34. La Nora (Algarbe).— 35. Greenmouth (Irlanda). 
36. Esse (Bretaña: Francia).— 37. Bagneux (Saumur: Fraucia).— 38. Mo- 
nasterboice (Irlanda),— 39. Mettray (Toursi Francia). 



120 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ría depuso en favor de un misterio inasequible tocante á sus orí- 
genes, parece haberse hecho gala de complicar el problema ge- 
neralizándolo en demasía, sin otra razón común que el uso de 
piedras enhiestas y en bruto, de suerte que su enlace inmediato 
con lo occidental es por todos conceptos ilusorio á más de ocio- 
so. En efecto, Trípoli, Nubia, Palestina y Arabia, no ofrecen sino 
trilitos; Crimea y el Cáucaso, túmulos con pequeña cripta ó bien 
ella al descubierto, imponiéndose lo histórico del Asia Menor 
como su modelo; Rusia, otros túmulos sobre círculos de piedras; 
Persia, más círculos y menhires; y por último, la India, enorme 
serie de ejemplares, con provenencia incuestionable de los tipos, 
clásicos allí mismo desarrollados; pero jamás, en cuanto se me 
alcanza, un edificio que implique relación con los de Antequera.. 
En lo referente á otra clase de datos, cual es la estirpe de los 
antiguos nombres geográficos y personales en las regiones alu- 
didas, tiénese por arriesgadísimo definir algo mientras dure 
nuestra ignorancia respecto de la etnografía y lingüística de los 
españoles primitivos, y las ingerencias extrañas no bien descar- 
tadas ni aun reconpcidas al presente; sin embargo, materiales y 
algunas concordancias felices pueden registrarse en las obras de 
Humboldt, Hübner, Fernández y González y otros. Solo apun- 
taré, respecto de la comarca granadina, que su antigua nomen- 
clatura geográfica previene concordancias helénicas y célticas, no 
despreciables acaso, como la propia Antikaria, Nescania, Ulisia,. 
Singilis numen, Ébura, Segida, Arialdunum, Sábora, Bergi, Alpe- 
sa, Arunda, Silurus mons, etc., y aun el que se reputa de más ca- 
racterizado iberismo, Iliberri, *E,XiQv^yn quizá en su forma primiti- 
va (l), trae recuerdos bastante expresivos con la esfinge y tris- 
cela (2) de sus monedas, para suponer á sus habitantes de es- 



(i) Hecateo, en Estéíano. La corrección propuesta por MüUer, de sus- 
tituir la ^ por O ó B para concertarlo con Iliturgi desmerece, porque las- 
iormas arcaicas de este nombre son 'IXoupYc'a é Iloiturgi. 

(2) Este símbolo de las tres piernas unidas, fígura en monedas griegas, 
del Asia Menor, islas del Egeo y Sicilia; además, ocupando su centro una 
cabeza como en Iliberri, le traen un denario de Mácer con la leyenda 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA NECRÓPOLI DE ANTBQUBRA. 121 

tírpe egea. En Ilurco un individuo se llamaba Urcestar, hijo de 
Tascasecer (l), nombres insólitos ambos, aunque de raíz común 
el primero á otros españoles, y cuya analogía con la voz griega 
oixwcTwp será casualidad; tocante al de los anticarienses Sisanna 
y Catnecus (2), el uno era usual en la Bética, concordando con 
el Sísenna etrusco (3), y el otro, acaso celta, se asemeja al del 
dios Cantuneco de Ciudad Rodrigo. 

Indaguemos ahora el nombre de nación que estos españoles, 
cuyos vestigios acabamos de investigar, llevaron, pues no creo 
difícil rastrearlo entre designaciones locales de tribu que des- 
orientan. En efecto, hubo un pueblo famoso entre los de Espa- 
ña, que aun los griegos miraron con afecto, y del que se ponde- 
raban los amenos y feraces campos, su nobleza y magnanimidad, 
opulencia y sabiduría, lo vetusto de su literatura con gramática, 
historias, poemas y leyes en verso, cuya edad reputaban de mi- 
les de años Me refiero á los Tartesios de la geografía griega y 

Túrdulos de la latina, por quienes la Andalucía baja, donde prin- 
cipalmente florecieron, se llamó Tartéside y Turdetania; mas no 
fué aquí solo su residencia, sino que consta por muy viejos tes- 
timonios haber ocupado la comarca granadina con lo más de las 
costas y otros grandes territorios occidentales (4). 

Hacia el Mediterráneo hay indicios de que fueron arrojados 
por los aborígenes hasta más abajo del Segura, en algún tiempo 
su límite oriental, desde donde suenan con varios nombres re- 
gionales apellidados: Así, á los Tartesios Mastienos, luego llama- 
dos Bastitanos y Bástulos, correspondía la estrecha costa desde 



«Sicilia», un mármol numídico que al propósito adujo Delgado (Nuevo 
método dt dosificación^ etc., 11, 90), y un altar de Malta dedicado á Pro- 
sérpina, que se dibujó en el Panorama ttmversaL 

(1) Corpus inscr, lat^ 11, núm. 2067. 

(2) C. I. L., II, núm. 2051. 

(3) Hübner: Monumenia linguae ibericae; p.cxxxvii. Admira que este 
pasaje deje reducido á tan poco el cotejo de nombres ibéricos y etruscos, 
cuando en verdad es fuente de analogías copiosa. 

(4) Consúltense como autoridades principales: Herodoro en Dionisio 
Porfirogeneta, Estéfano, Avieno, Estrabón y Tolomeo. 



132 BOLBTIN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Cartagena, quizá Mastia 6 Massia primitivamente (l), hasta Suel, 
más allá de Málaga; seguíanles los Calpianos 6 Carpesios, con 
Algeciras, antigua Carpeso ó Carteya; más allá, sobre el Océano, 
los Elbisinios, Elbestios 6 Selbysinos; pasada Cádiz surgió entre 
las dos antiguas bocas del Guadalquivir la capital famosa Tar- 
tesso, y á lo último esparcíanse los renombrados Cynetes 6 Cu- 
neos en el Algarbe y costa occidental hasta cerca del Tajo, pero 
se ignora dónde fué su capital Conistorgis. Más al N., mencionan 
geógrafos antiquísimos á los Gletes ó Ileates y á los Cempsos, 
gentes no bien definidas; pero sí constan Túrdulos en la estéril 
Beturia ó serranía de Badajoz, en Mérida y en toda la Lusitania 
opulenta, cuyo río Tajo es llamado Tartesiaco, así como Vete- 
res apellidaron á otros Túrdulos ribereños del Duero. En época 
más moderna, si hemos de creer á Estrabón, fueron algunos 
desde el Guadiana á colonizar en Galicia, junto al cabo de Fi- 
nisterre, y otra tribu suya, la de los Bardyetas ó Bárdulos, men- 
ciónase tras de los Cántabros, hacia Álava y Guipúzcoa. Siendo 
así, no parece temerario reducir á Túrdulos aquellos Cempsos 
que en Portugal y en las faldas del Pirineo habitaban. 

Si en un mapa fuésemos indicando las comarcas aludidas y asi- 
mismo los vestigios de arte que arriba se agruparon, resultarían 
tales concordancias, que bien puede fundarse criterio de verosi- 
militud sobre ellas. Es decir, que si la nación tartesia estaba en ap- 
titud, por su avanzada cultura, de poseer un arte, y si los sepulcros 
con cúpula y megalitos cunden precisamente donde ella radicaba, 
la conclusión viene sin esfuerzo atribuyéndoselos. Mas no paran 
aquí las armonías entre textos y monumentos, sino que, al igual 
que antes, respecto de los segundos, asociamos con España las 
naciones septentrionales, ahora Dionisio el geógrafo, Avieno y 
Prisciano, escribiendo sobre periplos antiquísimos, nos revelan 
que los Tartesios, aquellos iberos de las costas gaditanas inteli- 
gentes en beneficiar el oro, cuya posesión no les corrompía ni 



(i) Avieno: Ora maritima^ v. 452. Para citas bibliográficas respectivas 
á todos estos nombres, véase el índice II de los Monumenta linguae iberia' 
cae por Hübner. 



ARQUITECTURA TARTESIA: LA NECRÓPOLI DE ANTEQUBRA. 1 2$ 

SU falta les desalentaba, arrojándose atrevidos al Océano en ve- 
loces barcas, lo recorrían con frecuencia, ya para negociar en 
las islas Oestrímnides ú Occidentales, ricas en estaño y plomo, 
ya desafiando los hielos del mar del N., para invadir extensas 
comarcas, hacia donde habitaban los britanos y los germanos 
feroces de tez blanca (l). 

Dichas Oestrímnides sin duda son las islas Casitérides que, no 
obstante la propensión general en los antiguos á distinguirlas de 
las Británicas, deben ser éstas mismas, como se infiere de Avie- 
no, siendo culpa de los geógrafos compiladores que, al recibir 
informes por varios conductos, no acertasen á compaginarlos. 

Allí habitaban Tartesios comerciando con los indígenas, en su 
mayoría nómadas, que trocaban el estaño y plomo de sus minas 
y pieles de sus ganados por cerámica, bronces y sal (2), y todo 
esto explica el hallazgo de productos industríales, como los de 
Elspaña, en Irlanda, Cornualles y Francia sobre todo, que advir- 
tieron Cartailhac y Siret. Asimismo afianza la tradición de aque- 
llos Siluros ingleses, que Tácito reconoció como iberos (3); la 
de los Milesios irlandeses, á que leyendas del siglo ix dan origen 
español, y la información de Timagenes (4) sobre los habitantes 
de la Galia, que dice eran en parte indígenas, otros venidos de 
islas (ó penínsulas) las más remotas, y otros, de allende el Rhin, 
expulsados de sus mansiones por guerras tenaces y por un des- 
bordamiento del mar. Los primeros acaso fueran ligures, que en 
edad remota ocupaban desde el mar del N. hasta Marsella; los 
últimos eran sin duda celtas, que arrollaron á los ligures (5), 
unos cinco siglos antes de nuestra Era, y los segundos no podían 
venir sino de España, por mar y antes que los celtas, como creía 
el mismo Timagenes, haciéndoles griegos (dorios dice), habita- 



(i) Dionisio: Periegesis^ v. 281 y 561.— Aviene: Ora mar., v. 113, y 
Descr, arbts, v. 414 y 738. — Prisciano: PeriegesiSy v. 268 y 574. 
(3) Aviene: Ora n,ar,, v. 94.— Estrabón, III, v, 11. 

(3) Agrícola^ xi. Recuérdese que monte Siluro llamaron á nuestra sie- 
rra Nevada (Avieno, v. 433). 

(4) En Ammiano Marcelino: Rerum gestarum, xv, 9. 

(5) Avieno: Ora mar,, v. 133. 



124 boletín de la real academia de la historia. 

dores de los confines, del Océano y venidos con un Hércules 
antiquísimo. No se olvide la leyenda consignada por Diodoro> 
(le haber pasado Hércules con su ejército desde Iberia á la Cél- 
tica, la que recorrió toda extirpando su barbarie, mito perfecta- 
mente acorde con lo susodicho. 

Los nombres de Tartesios y Túrdulos bajo que esta nación 
seductora se nos revela, no son únicos: Polibio alguna vez les 
llama Thersitas ó Tarseitas (l), y Artemidoro, en Estéfano^ 
Turtos, formas que, ofreciendo una radical más abreviada, pue- 
den reputarse arcaicas. Mediante ellas será gustoso reconocerles^ 
con Maspero, en el Tharsis de la Biblia (2), aquel país remoto 
que abría su mercado á las naves tirias con muchedumbre de 
todas riquezas, y de donde llevaban plata en cantidad para en- 
vilecer su precio (3); además, en los Tursos de las inscripciones 
tebanas que, juntos con los otros pueblos de la mar, Sardanos^ 
Léeos, Acaios, Sácalos, etc., acometieron repetidas veces el 
Egipto bajo los Remésides (4), en los siglos xv á xiv antes de 
Cristo; aquellos mismos que la tradición helénica nombra Tyr- 
senos ó Tyrrenos, haciéndoles originarios de Lidia (5), nación 
indecisa en cuanto á raza, que desarrolló el imperio más antigua 
y pujante del Asia Menor, y de donde ellos salieron, echándose 
al mar como piratas y ejerciendo dominio sobre el Egeo y sus 
islas; en Grecia se mezclaron con los aborígenes pelasgos, de 
quienes no suelen distinguirse, y también se fijaron en Italia, 
constituyendo los Rasenas, Turscos ó Etruscos. Su concordan- 
cia con los Tartesios (6) no surge ahora como nueva, pues ya 

(i) III, 24 y 33. Estéíano y Polibio mismo reñeren á España la ciudad 
de Tarseio, en la costa y no lejos de Mastia. 

(2) Maspero: Hist. ancUnne des peupUs de rOriení, 1904, páginas 36S 
y 372. — Bochart, citado por Berlanga en Los bronces de Láscuta^ etc., pá- 
gina 33. 

(3) WParal^,^ ix, 21. Psal, lxxi, 10. Jerem., x, 9. Jonas^ i. 3. Ezeck,, 
XXVII, 1 2, según el texto hebreo. 

(4) Maspero: Ob. cit, 261, 300 y 314. 

(5) ídem id., páginas 289 y 297. 

(6) Sospecho que éstos, bajo el nombre de Persas, son los citados por 
el sabio Varrón como segundos pobladores de España, tras de los iberos 
y antes que los fenicios. Consta por Salustio que una banda de ellos, jun- 



ARQUITECTURA TARTESIA: LA NECRÓPOLI DE ANTEQUERA. 1 25 

varios escritores orientales del siglo iii, intérpretes acaso de una 
tradición, declaran escuetamente que del epónimo Tharsis des- 
cendían los iberos ó españoles «que son también los tyrre- 
nos» (l). 

La poesía griega, vehículo de historia primitiva informada por 
un arte exquisito que, abstrayendo las arideces vulgares, sublima 
la idea noble á fin de que brille y seduzca con más fuerza, no 
había de olvidar la grandeza de aquellas aventuras ni enmudecer 
ante la admiración que el próvido suelo andaluz evocara. En 
«efecto, sus dioses y sus héroes, sus mitos más halagüeños alen- 
taron algo en España: aquí sitúa Homero los maravillosos cam- 
pos Elíseos; aquí reina Saturno vencido por los Titanes; aquí 
ellos luchan con los dioses; aquí Hesiodo fragua la leyenda de 
las Gorgonas con la ascendencia del esforzado Gerión, y pinta 
á Saturno estableciendo en los últimos confines de la tierra é 
islas que rodean el Océano á los héroes griegos tras la destruc- 
ción de Troya; por estas regiones tornan de su imposible viaje 
los Argonautas; pero, sobre todo, en Hércules columbramos 
sintetizadas las expediciones marítimas á la Hesperia, la marcha 
civilizadora de los orientales, el neolitismo conquistador impo- 
niéndose al estado prehistórico. Más aún: la fabulosa Atlántida 
nos pinta quizá el esplendor del imperio tartesio y expediciones 
contra el Oriente, así como la litada habla de unas gentes de la 
mar procedentes del remoto Alybe, ó sea Calpe (2), donde se cría 
la plata, y llevadas por Filoctetes á guerrear con los troyanos. 

Luego revélasenos otra serie de tradiciones más prosaicas to- 



tamente con medos y armenios, perdido aquí su jeíe, pasaron al Áíríca, 
■aposentándose cerca del Estrecho, y que procrearon á los númidas; y en 
eíecto, Mela (III, x) y Plinio (V, viii), cítanles allí con el nombre de Pha- 
rusios, como descendientes de los compañeros de Hércules cuando vino 
á España, y caídos en la barbarie. Estéíano, sobre Hecateo, asegura que al 
rio Betis ó Tartesso llamaban Perces los naturales; mas quizá deba corre- 
girse Pertes. 

(i) Julio Airicano, en Eusebio: Chronographia.—Libcllus de divis, et 
gentrcU. gentium^^'Liber generat, ab Adam.—Chronican paschale, 

(3) Reinach: Rame celtique, Abril 1894, citado por Fernández y Gon- 
zález. 



126 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cando los linderos de la historia. Por una parte, las que se refie- 
ren á colonizaciones ibéricas en el Cáucaso, Cerdeña, Córcega y 
Sicilia, conforme asientan graves autores; y por otra las expedi- 
ciones de griegos á nuestro país, ya con el cretense Teucro, que 
funda á Cartagena, y á Helenes y Amphiloquia entre los Galai- 
cos; ya con Ulises, cuyos trofeos navales guardaba una ciudad 
en las sierras granadinas, llamada Odysia; ya Lacones en Can- 
tabria, fundadores de Opsicela; ya Mésenlos; ya Rodios en las 
Baleares; ya Focenses que, bien acogidos por el rey de Tartes- 
so Argantonio, se establecieron á su ruego en Ampurias, Denia 
y Almuñécar (Menaca) (i). 

Estas colonizaciones, en gran parte fidedignas, coincidirían 
aproximadamente y hacia el siglo vi antes de Cristo, con el des- 
arrollo de establecimientos fenicios en nuestras costas, desde 
Adra á Cádiz, resultando de todo ello un nuevo apogeo artístico, 
bajo la doble influencia griega y fenicia, á que corresponden los 
descubrimientos del cerro de los Santos y Elche; los de Vera, 
obtenidos por Siret; los de Osuna, por Engel y Paris; los de Car- 
mona, por Bonsor, y cien localidades más que hacen revivir un 
ciclo poderoso de cultura, emulando en cierto grado al etrusco. 

Nuestros aborígenes, aquellos hombres que la prehistoria y 
los geógrafos antiguos pintan dispersos en chozas y cuevas, antes 
que los edificadores de ciudades arribasen, pueden ser los tro- 
gloditas ligures (2) de Francia, como arriba se dijo, que también 
dejaron recuerdo en Italia, y suenan con el mismo nombre y con 
el de libios en Córcega y Cerdeña (3). Por ellos mereció llamarse 
Ligústico el mar Mediterráneo hacia nuestros confines (4); para 



(i) Notorias son las analogías que, respecto de costumbres griegas, 
observó Estrabón en los montañeses Galaicos, astures y cántabros; y que 
no eran antojos lo prueban ciertos nombres personales y la suástica, sím- 
bolo religioso de ellos, como en Hissarlic y otros pueblos griegos y el 
etrusco. Los arúspices lusitanos de que habla el mismo geógrafo (III, iii, 6) 
refuerzan tales concordancias. 

{2) Ora maritima^ v. 140. 

(3) Sénega: D& Consolatione^ viii. — Pausanias: X, xvii. — Filistc, en Dip- 
nisio de Halicarnaso. — Estrabón, V, i, 4. 

(4) Estrab., II, v, 19 y 29. 



ARQUITECTURA TARTESIAI LA KECRÓPOLI DE ANTEQUBRA. 1 27 

Hesiodo, el padre de la prehistoria (l), eran famosos más que los 
otros pueblos del occidente europeo; Esquilo (2) deja entender 
que sus intrépidas huestes acamparon en España; por Eratóste- 
nes (3), consta que en antigua fecha ¿e llamó Ligústica nuestra 
península; Tucídides refiere cómo arrojaron hacia el mar á los 
sicanos desde las playas valencianas; Avieno les cita en regio- 
nes heladas las más septentrionales y nombra un lago Ligústico 
al pie del monte Argentario (4), cerca de Castulo, donde nacía 
el Guadalquivir; Estéfano consigna como de ellos, cerca de los 
tartesios, la ciudad de Ligustina, y, en fin, Hecateo, Heródoto y 
Avieno (5) dan noticia de los feroces Elésycos de la Narbonen- 
se, como tribu de ligures, permitiendo asociarles á los astutos 
Aquitanos, retirados en cavernas, según Floro, y á los iberos pro- 
piamente dichos, que poblaban desde el Ródano hasta el Ebro (6). 
Rs opinión bastante admisible (7) que los vascos son sus descen- 
dientes, calificados también de feroces por los cronistas godos, y> 
según puede inferirse de los datos preinsertos, se mantendrían 
largo tiempo en los páramos y fragosidades del centro de Es- 
paña, precisamente donde se echan de menos reliquias tartesias. 
Por lo que toca á los celtas, mucho dudo mereciesen catego- 
ría de pobladores en nuestra tierra, sino que más bien, como 
vanguardia de los germanos y escandinavos, su papel se reduci- 
ría á invadir la Francia, Italia, España y Grecia, y surcar el Me- 
diterráneo á sueldo de cartagineses y sicilianos, egipcios y grie- 
gos (8), concluyendo por ser absorbidos y fundirse con los pue- 
blos un día sojuzgados por ellos. El apogeo de su expansión fué 
durante los siglos v á iii antes de Cristo, y como su extraño as- 

(i) En Estrabón, VII, in, 7. 

(2) Fragmento de su Prometeo^ en id., IV, r, 7. 

(3) Estrabón, II, i, 40. 

(4) Ora maritimat v. 195. Descr. orbis, v. 504. 

(5) Ora mar., v. 584. 

(6) Estrabón, III, iv. — Periplo de Scylax. — Esquilo, en Plinio; 
Hist nat, XXXVII, ir. 

(7) D'Arbois de Jubainville: Les premier s kdbitants de VEurope, 2.* ed. — 
Schiaparelli: L* estirpe ihero-ligur nelV occidente é nelV Italia, citado por 
Fernández y González. 

(8) D'Arbois: Catirs de liti, céltique, xu. 



128 EOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

pecto, corpulencia y fiereza, junto con sus hazañas, habían im- 
presionado vivamente á latinos y griegos, es natural que en ellos 
cifren las historias toda la atención, olvidando á otras gentes 
occidentales con quienes no se pusieron en contacto. Su venida 
á España, como la de los bárbaros, debió rápidamente producir 
una ocupación militar, á costa dé violencias y horrores, que los 
naturales del país, desunidos siempre, fueron incapaces de con- 
tener (l), hasta el punto de que en el siglo iv invadían lo más 
de la Península (2). Repelidos luego definitivamente de unas co- 
marcas cuando la reacción sobrevino, y amansados al contacto 
de una civilización superior, quedarían reducidos á una aristo- 
cracia guerrera, cuya fiereza é inhumanidad eran notorias (3), y 
contra la que tal vez chocasen más de recio cartagineses y ro- 
manos hasta humillarla. Siendo así, resulta explicable la escasez 
de vestigios celtas por acá notados, como que en materia de arte 
apenas influirían sino coartándolo, y, en resolución, su paso que- 
daría marcado por unas cuantas palabras, nombres geográficos 
y sobre todo personales, pues la experiencia acredita que ellos 
se mudan con harta facilidad en obsequio de los dominadores. 

Resumiendo: Que habitaban el occidente de Europa en los 
tiempos primitivos gentes dispersas en chozas y cuevas, de vivir 
simplicísimo, usando tan solo herramientas de piedra cortada á 
golpes, hueso y madera, sin que su parquedad de recursos arti- 
ficiales revele por fuerza abyección, como tampoco al faltar sig- 
nos de idolatría puede negárseles un culto; y aun acaso fué de 
pureza ejemplar, según reminiscencias consignadas muchos siglos 
después por los geógrafos. Tales aborígenes fueron probable- 
mente los llamados ligures y también iberos en nuestros confines, 
designación ésta que parece geográfica más bien que étnica, y 
su descendencia la constituirán quizá los modernos vascos, en 
quienes alientan indicios de raza primitiva. 



(1) Estrabón, III, xv, 5. 

(2) Éíoro y Eratóstenes, en Estrabón, IV, iv, 6 y II, iv, 4. 

(3) Estrabón, in, II, 15. 



ARQUITECTURA TARTBSIA: LA NECRÓPOLI DE AMTEQUERA. 1^9 

Esta población paleolítica, que no hubo de ser muy densa, 
atendida la relativa escasez de sus vestigios, pudo mantenerse 
aislada y estacionaria mientras revolvían el Oriente las conquis- 
tas de la civilización; pues una sociedad bien inclinada, donde 
todos satisfacen á su parco vivir con los medios que la natura- 
leza otorga sin gran esfuerzo, es muy dudoso que sienta impul- 
sos de ambición, y de urbanizarse por consecuencia, mientras el 
hambre no le haga temer, cobrando recelo á sus vecinos é ini- 
ciando la lucha por la vida, fundamento de todo progreso. Así 
parece verosímil que el tránsito hacia lo neolítico sobreviniese 
merced á un choque brusco provocado por incursiones proce- 
dentes del otro extremo del Mediterráneo, donde el exceso de 
población acarreaba, unos quince siglos antes de Cristo, revuel- 
tas y emigraciones, destacándose en medio de aquel oleaje los 
tyrrenos, poderosas bandas de navegantes guerreros enseñorea- 
das del mar Egeo, y que acabaron por fijarse en los territorios 
costeños é islas de Grecia é Italia. 

Ciertas concordancias plausibles que aguardan sanción defini- 
tiva de la etnografía y la lingüística, incitan hoy á sospechar su 
llegada á las Baleares y á nuestras campiñas, donde la fertilidad 
del suelo, clima bonancible y riqueza de minerales no solamente 
pudieron íavorecer su propagación y arraigo, sino repercutir en 
Oriente su fama, inspirando á la poesía griega leyendas prodigio- 
sas relacionadas con los Titanes, los Argonautas, Ulises y sobre 
todo Hércules, personificación mítica de aquellos aventureros. 

Desde luego sí parece seguro que el estado neolítico arrancó 
de España, pues aquí ostentan una exuberancia, complejidad y 
vetustez indisputables sus reliquias, coincidiendo ellas geográfi- 
camente con los territorios ocupados por los Tartesios ó Túrdu- 
los, en forma que permite atribuírseles. Sobre la costa oriental, 
primera base quizá de sus establecimientos, hubieron de oponer 
murallas formidables á las asechanzas de los indígenas, como 
también más tardíamente en las serranías del NO., codiciables 
para la explotación de minerales; pero sobre todo llenaron la 
espléndida zona del Mediodía, en donde radicó su máximo apo- 
geo, excitando con vehemencia hoy nuestras disquisiciones. 

TOMO XLVII. 9 



I " I 



130 BOLBTIN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA. 

Luego, hacia el siglo xi antes de Cristo, desposeídos los feni- 
cios en Oriente de sus granjerias por la concurrencia de enemi- 
gos más poderosos, buscaron entre nosotros el desquite, hacien- 
do comercio con los terratenientes, y quizá influyeron en la 
arquitectura, transformándola de aparejada en megalítica; pero 
la extremada rareza de objetos de su industria, con los que solían 
traficar, demuestra que por entonces no arraigaron. 

El arte de las ciudades tartesias, los monumentos de su pon- 
derada riqueza y cultura, yacen desconocidos para nosotros bajo 
el estrago de tantos siglos, y únicamente las necrópolis, casi siem- 
pre robadas de antiguo, dan alguna idea más fija de su arquitec- 
tura: así las de Antequera, orillas del Guadalquivir, Algarbe y 
boca del Tajo. Otros lugares montañosos y pobres, donde el 
posterior movimiento de pueblos fué menos activo, sí nos sumi- 
nistran residuos abundantes de las clases inferiores de aquella 
sociedad, con sus rústicas antas y grutas, donde se mezclan uten- 
silios metálicos, cerámica y piezas de adorno, con instrumentos 
de piedra y hueso, como reliquias de prehistorismo, tanto más 
duraderas cuanto precaria era la situación de aquellas gentes. 

En cerámica no conocieron el torno, pero elaboraban á mano 
una vajilla elegante, decorada con prjmor y bien cocida; el oro de 
varios ríos, y más tarde la plata que en estado nativo arrojaban 
los criaderos andaluces, eran prodigados con tal derroche que 
llenaron de asombro á los codiciosos orientales; el cobre fué ma- 
terial de armas ordinario en Andalucía, así como el bronce en 
la región del NO., donde la abundancia de estaño le hacía fácil de 
obtener, y consLituyó probablemente un artículo de exportación 
comercial, así como del Báltico vendría el ámbar y del Oriente 
varios minerales preciosos, de que solían componer collares. Su 
destreza en manejar el pedernal á tajos y retoques y pulimentar 
otras rocas formando instrumentos, es bien reconocida. Su arte 
decorativo era casi exclusivamente geométrico; también consta 
que usaron pictografías como preludio de escritura, y aun quizá 
signos lineales; pero de su aptitud para las artes figurativas ape- 
nas tenemos idea satiafactoria. 

La propagación evidente del neolitismo á través de los mares 



KmqmmctvRK tartesia: la nbcrópoli de antbquera. 131 

<iel N. coincide coo noticias de expediciones tartesias, que se He- 
varían un ñn comercia!, acaso en connivencia con los fenicios, 
beneficiando las minas inglesas de plomo y estaño, á la vez que 
llenaban de sepulcros, como los andaluces, las costas del mar de 
Irlanda y canal de S. Jorge, base probable de sus correrías hasta lo 
más septentrional. La busca del ámbar pudo llevarles más allá del 
Rhin, á lo largo de las playas alemanas hasta el Báltico, y es de su- 
poner fuesen ellos mismos quienes, para eludir la penosa navega- 
ción en torno de las costas españolas con cargamento de estaño, 
abrieron una ruta á través de Francia, desde la Bretaña al Ródano, 
llenándola de estaciones suyas, que se nos revelan por los mega- 
litos, y adiestrando siempre y por doquiera á los indígenas; por 
último, la invasión celta pudo arrojarles en parte sobre Cataluña 
y hasta las playas argelinas. Alejadas cada vez más aquellas gen- 
tes del foco vivificador de su raza, y sujetas á un clima duro y 
exigente, no es extraño que fueran embasteciéndose hasta caer 
en una rudeza próxima á la barbarie, y que su arte perdiera casi 
todo el elemento estético, reducido á lo precisamente útil. 

El fin de este período sobrevino merced á circunstancias di- 
versas: para las tierras llanas de España se debió á nuevas colo- 
nias griegas y fenicias, establecidas hacia los siglos vii á vi antes 
de Cristo, trayendo efluvios de arte clásico las primeras, desarro- 
llados en esculturas peregrinas y á veces de subido mérito; ce- 
rámica á torno barnizada, muy arcaica y de fabricación local; 
bronces más ó menos originales; nuevos órdenes de arquitectu- 
ra; un alfabeto derivado del fenicio, pero cuyo valor, en gran 
parte silábico, le presta analogía con el chipriota; el empleo del 
hierro, sobre todo en las armas; la incineración de los cadáveres, 
ó bien la fosa para uno solo extendido y bajo túmulo, y por 
último la moneda. A ícnicios y cartagineses, que llegaron á pre- 
dominar en Andalucía, debimos en este período la vulgarización 
de sus industrias en vidrio, marfil y piedras grabadas, huevos 
de avestruz, vasos griegos, tipos monetarios y poco más. Res- 
pecto de las tierras montañosas y septentrionales, provocaría 
una transición más débil la invasión celta, y muchas regiones 
alcanzaron á los romanos sin adelantar cosa. 



132 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Tenemos aquí, pues, tres períodos .de historia: el ligústico 
(paleolítico), el tartesio (neolítico) y el greco-fenicio (del hierro),, 
antes de la invasión romana. El último está ya bien recono- 
cido, y sus problemas no tocan á la materia vertida en las pre- 
cedentes hojas. El primero bien merece seguirse llamando pre- 
histórico, porque nada tiene de común con las sociedades orga- 
nizadas; su vivir fué como de salvajes, que si permanecen aban- 
donados á sí mismos nunca avanzan ni se transforman, y puestos 
en contacto con otros pueblos superiores mantiénense como 
substrato inerte, como la masa vulgar anodina sobre que toda 
civilización erige su poderío, que discurre por este mundo á 
remolque de sus urgencias, y así se perpetúa insignificante y 
metodizada: la historia pasa encima de ellos sin mirarles. 

Respecto del segundo período, tan histórico es como el Egip- 
to de los Faraones, antes de Champollión, como Etruria y como- 
tantos otros pueblos cuya literatura es desconocida. Tal prerro- 
gativa no pende, á mi juicio, de nuestra limitación de informes, 
sino del estado social á que vivieron sujetos los pueblos, y éste 
puede revelársenos por medios ajenos á la escritura,' bastando- 
que ofrezcan similitud de manifestaciones respecto de los que la 
historia conoce y cuyos herederos somos, para reputarlos histó- 
ricos. El neolitismo corresponde á una sociedad obscura, pero 
bien definida, con una organización, un culto y un arte que 
nos son familiares, merced á la tradición clásica, y atestiguan la 
vida del espíritu con todas sus grandes maquinaciones. Quien 
levanta murallas como las de Tarragona y sepulcros como los 
de Antequera; quien modela vasos como los de Ciempozuelos y 
los Millares, forja espadas como las del Argar, traza jeroglíficos- 
en las grutas mariánicas, se arroja al mar comerciando por des- 
conocidos países, dicta leyes en verso y pelea con Viriato por 
castigar una injusticia, no es pueblo que viva de lo que come, 
sino digno de hermanarse con el egipcio maravilloso, el caldeo' 
sabio y el griego enamorado de toda belleza y propenso á todo 
extravío. 

Granada, Enero 1905. 

M. GÓMEZ-MoRENO M* 



< i 






--^^ 



« DEL ROMERAL, CAMARA. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. 1 33 



VI. 

NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. 

Gandía. 

Cinco lápidas romanas de esta ciudad (3601, 2, 5, 15, 16), 
■expuso Hübner. De otra inédita^ y hallada en 1901 en uno de los 
campos de la huerta próxima á la población hacia el Suroeste (l), 
me ha dado noticia y enviado calco el R. P. Jaime Sansa, Rector 
actual del Colegio que la Compañía de Jesús tiene establecido 
en el palacio del Santo Duque, á cuyo Museo arqueológico per- 
tenece ya la interesante lápida. Es de jaspe del país y de figura 
cuadrangular. Mide 29 cm. de alto por 35 de ancho. Letras del 
siglo m; altas 27 mm. por término medio. Los vocablos carecen 
de puntos de separación, cuyas distancias equivalentes no siem- 
pre se observan. 

Do M o So 

CALITYCE VXO 
R PARDO BE 
NE MBRENTI FE 
CIT VIXIT ANNI 
S XXXXilII ET M 
ESES V DIBS VIIII 

D(is) M(anibus) s(acrum), Calityce uxor Pardo hene merenti fecit Vixit 
4inH$s XXXXIIir, et meses V, dies VII IL 

Consagrado á los gloses Manes. Calítice hizo este monumento á su be- 
nemérito esposo Pardo; el cual vivió 44 años, 5 meses y 9 días. 



(i) El campo es propiedad de D. Vicente Vidal, maestro de obras, re- 
ndente en Gandía. Dista de la ciudad un cuarto de hora, y está junto al 
<:amino real que guía á Bellreguart. A un metro de profundidad se encon- 
tró la preciosa lápida con muchos objetos propios de un columbariumy 6 
necrópoli romana; algunos son epigráñcos, de los cuales aguardo se nos 
haga reseña puntual y faciliten improntas. 



134 BOLETÍN DE LA REAL ACADISMU DE LA HISTORIA. 

El nombre griego KaXij túx^t) (bella fortuna) aparece diversa- 
mente escrito: Caletyche en Barcelona y en Cabeza del Griego; 
Calethyce en Alcalá del Río, Calityche en Mérida, y además en 
Costur, lugar distante dos leguas de Lucena, su capital de par- 
tido en la provincia de Castellón de la Plana. La forma Calityct 
sale ahora por vez primera. 

Pardus (pardo, leopardo), pasando por el idioma latino al cas- 
tellano, provino del griego 7:ápío;. Este nombre propio de per- 
sona había dado muestra de sí en dos inscripciones romanas:, 
una de Sagunto (39 1 2) y otra de Tortosa (4062). 

Finalmente, para la historia de la formación de la lengua cas^ 
tellana, bueno será observar el vocablo meses del presente epí- 
grafe, que demuestra la pronunciación popular, ó romano-rústica,, 
del latino menses. La supresión de la n en este mismo vocablo 
reaparece á menudo, como lo atestiguan doce lápidas romanas 
de varios parajes de la Península, enumeradas por Hübner (l). 

Este fenómeno lingüístico, que también se extiende al nom- 
bre francos mois^ al italiano mese y al portugués mez^ fácilmente 
se explica presuponiendo que la desinencia silábica en perdiese 
la sonoridad nasal, persistente aun ahora en boca de nuestros 
vecinos del otro lado del Pirineo. 



OUva. 

Esta hermosa villa valenciana, patria de D. Gregorio Mayans,. 
es la primera estación del ferrocarril que va de Gandía á Denia,. 
distando de aquella ciudad ocho kilómetros, ó diez y ocho minu- 
tos en tren correo. La villa de Oliva está limitada por el ponien- 
te con la de Fuente Encarroz; y en una y otra se han descubier- 
to nada menos que 13 inscripciones romanas, expuestas y rese- 
ñadas por Hübner (3603, 3604, 3606-3614, 5973, y 5974)- 
Créese que proceden de un gran despoblado nombrado Elcay 
sito en la falda del monte Almuxich y distante una milla de 
Oliva, el cual no conservaba, mucho siglos ha, de sus antigua» 



(i) Pág. 1 1 89. 



NUBVAS INSCRIPCIONSS ROMANAS Y HEBREAS. 1 35 

viviendas más que una ermita dedicada á San Alberto. Derruida 
esta ermita, la reedificó el municipio de Oliva algo más abajo, 
en la que fué aldea morisca de Benifarés, aprovechando para 
ello los materiales del primer santuario, entre los que se conta- 
ban dos lápidas insignes (3603, 3604), expresivas de la tribu Ga- 
lena (l), á la que la población de Elca estuvo probablemente 
adscrita. La nueva ermita se dedicó bajo la invocación de San 
José, San Alberto y San Agustín, y se le concedió una partida 
de terreno que, excavándose recientemente, ha venido á demos- 
trar que no es privativo de Elca el hallazgo de lápidas y anti- 
güedades romanas. 

En carta del 3 del mes actual el doctísimo cronista de Valen- 
cia D. José Martínez Aloy me ha escrito lo siguiente: 

«Visitando estos días la villa de Oliva con otros socios excur- 
sionistas de /v<? Rat Penat^ tuve ocasión de fotografiar una lápi- 
da romana, que tengo por inédita, y que tué hallada no hace 
mucho tiempo en la partida de San José del término de la refe- 
rida población, juntamente con una fíbula de bronce, varias lam- 
parillas de barro y muchos trozos de ánforas, lacrimatorios, un- 
güentarlos y otras piezas de cerámica y de vidrio. Conserva to- 
dos estos objetos el médico de aquella población, D, Casimiro 
Guillermoti, quedando empotrada la interesante lápida en el bro- 
cal del pozo de su casa, calle de las Moreras, núm. 1 4. Y por si 
considera usted conveniente publicar la inscripción, me tomo la 
libertad de remitirle una copia fotográfica de la misma.» 



(i) P(ublio) AUllio P(ublit) f(ilio) Gal(eria) Verecundo anfnarum) XXX 
Homullus Jil{ius) et sibi,— C(aius) Sempramus C(ai) f(ilius) Gal(eria) Seoe- 
rinus k(ic) s(ifus) e(si), Minicia (Ele\tttke\ria mat(er)f(ecit). El remate, que 
expresa el cognombre y parentesco de Minicia respecto del ñnado, obje- 
to ha sido de varias lecturas é interpretaciones. Para salir de dudas he 
pedido y espero lograr la fotografía del monumento. Por de pronto, he de 
recordar que en Murcia se halló un epígrafe (3523), mas ó menos frag- 
mentarlo y de lectura también dudosa, que autoriza la que propongo 
para el de Elca: 

POMPILIA . ELEVTERIO 

Hübner propendió á creer que Eleuterio es cognombre femenino, termi- 
nado en o. 



Afysies aKiurr(um) X h(ic) t(itus) ¿(il). 
Mistes, adulto de diez años, aquí yace. 

Múon]; se decía eí griego hijo de padres libres 6 ingenuos, ini- 
ciado en los misterios solemnísimos de Ceros Eleusinia. Desde 
el Ática se transmitieron estas solemnidades á la capital de la 
Jonia ó á la ciudad de Efeso, según lo refiere Strabón (l); y el 
Genio de Roma, más ó menos modificadas, las propagó por el 
Occidente, conforme lo prueba la mystica vannus laccki que ce- 
lebró Virgilio {2}. Los nombres griegos abundan, como ya lo 
noté (3), en toda la región dianense contcstana ó sidetana, que 
el rio Júcar dividía de la edetana. Tres colonias ó pequeñas ciu- 
dades marsellesas en esta costa, y no muy lejos del río (oü soXi 
SitoflEv loc JtotafiüS), según lo afirma Strabón, existieron. Una de 
ellas, y la más célebre por su templo de Diana Efesina y por su 
puerto y atalaya diurna (íifieposioittrov), fijé seguramente De- 



(1) x.v, ,,3. 

(i) Georg; i, 163-165. 

(1) Boletín, tomo iv, pág. : 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. 1 37 

nía (i). De las dos restantes, una tal vez era Elca^ antecesora de 
Oliva, que Mayans redujo, sin bastante fundamento, á la 'EXixtJ 
mencionada por Diodoro Sículo (2). Muchas inscripciones roma- 
nas, cuyo texto no se conoce, salieron de las ruinas de Elca para 
ser incrustadas y hacerse visibles en las paredes del monasterio 
franciscano de Santa María en la villa de Oliva; pero habiéndose 
venido al suelo el convento, hace tres siglos, á causa de un te- 
rremoto, quedáronse entre los escombros sepultadas las lápidas, 
que nadie se cuidó de apañar, como lo merecían, al reedificarse 
aquella mansión de la austeridad piadosa, y que ojalá se re- 
cobren. 

¿Qué dimensiones tiene este nuevo jaspe epigráfico de Oliva? 

Mide 70 cm. de alto por 32 de ancho; y 25 de espesor. El 
predio de San José, donde se halló en 1897 pertenece á los he- 
rederos de D. Rafael Pascual, y dista unos tres kilómetros al 
Oriente del pueblo. 

León. 

Hace poco más de un año, nuestro correspondiente en la ciu- 
dad de León, D. Eloy Díaz Jiménez, adquirió para el Museo Ar- 
queológico provincial, donde se conservan, dos lápidas sepulcra- 
les hebreas, descubiertas casualmente por un labrador en el cam- 
po de su propiedad, sito en la Candamia sobre la vera del ca- 
mino de Golpejar, que guía á Puente-Castro, ó Castro de los ju- 
dias^ y próximo al paraje donde se encontró otra lápida hebrea, 
fechada en 18 de Noviembre del año i ICO, cuyo facsímile de ta- 
maño natural é interpretación publiqué, con algunas notas expli- 
cativas, en el tomo 11 del Boletín, págs. 203-207. Anteriores á 
esta inscripción, cinco hebreas de nuestra Península conocemos: 

5) Del 27 de Agosto de 1097, en Monzón de Campos (3). 

4) Del 9 de Octubre de 919, en Calatayud (4). 



(i) Strabón iii, 4, 6. 

(2) 25» »4. 

(3) Boletín, tomo xxv, pág. 490. 

(4) Boletín, tomo xn, pág. 17. 



1 



138 BOLETÍN D8 LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

3) Del siglo IX ú VIII, en Mérida (l). 

2) Del siglo VII ó VI, en Tortosa (2). 

i) Del siglo III, en Adra, provincia de Almería (3). 

Al Sr. Díaz Jiménez debo el conocimiento de las que ha reco- 
gido para el Museo Arqueológico, y me ha enviado fotografías. 
Son las siguientes: 

1. — ^Viernes, 8 Agosto 1 102. La inscripción está grabada en 
el tablero del plinto de una base de columna ática adosada. E^ 
de piedra arenisca. Su faz mide 2^ cm. de ancho por 34 de alto. 

a urxyiÁ ólb ilspn nb] * 

ainji i-íQ-T Dipj'' '^n nju D^uran ^ 

mn nnwv 0'»:^: nnun ^^^1 * 

Diuui ms<a r\y\yyo njur sn htS ^ 

napn piS «na p3aS DTiín * 

13? TUS3 \Tni D'ip'íTyn dv pSri * 
D'íinS yipi'í D^i^nn myn nm:? 
T>owM 1SD •"'DT riDDü "ínm 

irinni ^Tiin^i iidSix nini int^Ti ** 

pop"» '«nSsJ "¡"«no vn*» ¿¿ cnan " 

m->« Se "«3 19V "«JDU ij^n laf^pn ' '* 

«Este es el sepulcro de Mar Abrahán, hijo de (Mar José?). Fuémal heri- 
do en la ciudad de León, en medio de ella, y muerto teniendo 50 años 
de edad. El Todopoderoso vengue la sangre que él derramó muriendo en 



9 
10 



(i) Hübner: Inscriptiones Hispaniae christianae^ núm. 34. 

(2) Ibid,y núm. 186. 

(3) Hübner: Inscriptiones Hispaniae latinae^ núm, 1982. 



EPITAFIO LEONÉS DEI, aSO I 102. 



I40 BOL&TIN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

el día de viernes, día 22 del mes de Ab, año (4)862, según el cómputo 
(hebreo) de la ciudad de León. Sus culpas perdónele (Dios) el Santo, ben- 
dito sea; y cubra con el olvido sus iniquidades; y le dé suerte de heredad 
con los justos; y sea recogida su alma en el manojo de los vivientes, y 
despiértese para la vida; y la sangre, que derramó, sirva de expiación á 
sus pecados; é ilumínele (Dios) en la morada de sus pórticos (etemales), 
cuando resucitándolo le haga salir de la profunda mansión de los muer- 
tos, conforme á lo que está escrito (por Isaías): vivirán (oh Señor!) tus di- 
funtos; la muchedumbre de mis heridos (por la muerte, dice Jehová) se 
levantarán; despertarán y cantarán henchidos de júbilo los que polvo eran 
siendo polvo su habitación, porque rocío de luces es (oh Dios) tu rocío; 
etcétera.» 

Observaciones: 

Renglón I. — Se puede restituir casi por entero, cotejándolo 
con el epitafio leonés del año I lOO. Por él se justifica la lectura 
de tíl^ es áecit iemar (para el señor). El tratamiento de Alar 
(señor) es frecuente y usado en escrituras hebreas de León, que 
discurren desde el año 1053 ^^ II37> Y ^^ ^^s que dio cuenta 
Mr. Isidore Loeb (l). Calculando el espacio que está gasta- 
do al fin del renglón, se presta á leer en él bar Mar Yosef^ al 
que parece que hace alusión el primer vocablo del renglón si- 
guiente. 

2. — El primer vocablo, que leo toraf (2), ninguna deshonra 
de crimen, ó de culpa, importa para el interfecto Abrahán. Su 
muerte violenta puede bien explicarse por medio del fuero leo- 
nés, titulado de lite inter christlanos et iudaeos^ que otorgó Al- 
fonso VI en 31 de Marzo de 1091, cuyo texto publicó el P. Ma- 
nuel Risco en el tomo xxxv de la España Sagrada (3), y tradu- 
jo Amador de los Ríos (4). Según este fuero, los jueces hebreos 
eran excluidos del tribunal, que fallaba sobre las contiendas ó 



(i) Revue des eludes juives, tomo rv, págs. 226-237. París, 1884. 

(2) Aparece en el libro del Génesis, xxxvn, 33; xliv, 28. Su traducción 
literal, equivalente á la expresión latina discerptus est^ se acomoda perfec- 
tamente al sentido indubitable del último vocablo del renglón. 

(3) Págs. 41 1-4 1 4. Madrid, 1786. 

(4) Historia de los judíos de España y Porlugal^ tomo i, págs. 546-552. 
Madrid, 1875. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. I4I 

pleitos entre judíos y cristianos. Si el juzgar de la Curia regia 
era recusado por apelación de una ú otra parte, no les quedaba 
á los apelantes otro recurso que el del desafío á garrotazos en la 
plaza pública ó en medio de la ciudad, ante el concurso de los 
vecinos cristianos y hebreos, y de los estimadores del palenque 
con las formalidades acostumbradas. Las armas (bastones ó ga- 
rrotes) eran iguales, y los combatientes podían nombrarse un 
sustituto que equilibrase la robustez y destreza de los que así se 
machacaban, fiando á la suerte sola, 6 d\ juicio de Dios y el éxito 
y decisión de la cuestión debatida. Sin duda los judíos de León 
aceptarían, mal de su grado y para sustraerse á un mal mayor, 
semejante procedimiento. Sentíanse agraviados del poder de la 
cristiandad, que á los jueces hebreos negaba la entrada en el 
tribunal, que fiaba la justicia al ciego azar del duelo y que en 
éste únicamente les concedía el arma de los villanos ó siervos. 
Los garrotes erizados de púas, como de garras y dientes de fiera 
cruel, no desgarraban ni mordían sin hacer correr abundante 
sangre; y la muerte del vencido, que debía seguirse no raras ve- 
ces, y remataba el pleito, algo podía parecerse á la de Nabot 
calumniado por Jezabel y condenado en juicio á perder con la 
propia vida la heredad paterna, que en virtud de su derecho no 
quiso vender al Rey. Un ejemplo curiosísimo del modo de admi- 
nistrar justicia en los pleitos que ocurrían entre los judíos y cris- 
tianos leoneses, se nos descubre por un largo instrumento jurí- 
dico del rey Alfonso V (ij, fechado en l6 de Febrero del 
año 1015. 

3. — En este renglón, la imprecación ^Hael ienaqqem datntnau 
(el Todopoderoso vengará la sangre de él), se toma del iv libro 
de los Reyes (ix, 7), donde el profeta que unge á Jehú por rey 
de Israel, dice que lo hace para vengar en la reina Jezabd y su 
estirpe la sangre del inocente Nabot y de los que no doblaron 
su rodilla ante Baal. Conviene recordar que en el año 1102 la 



(i) España Sagrada^ tomo xxxvi, apénd. x.— Risco transcribió «xvii 
kis. Martii>; pero el numeral debe ser «xiiii». 



142 BOLBTIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

esposa de Alfonso VI se llamaba Isabel {i\ y que en su tiempo 
acaeció una cruel matanza de los judíos de Toledo. 

4-7. — Los giros gramaticales y abreviaturas de esta sección 
expliqué en el tomo 11 del Boletín, pág. 206. 

8. — Los puntos que están sobre las dos últimas letras (hi) in- 
dican que están tachadas, porque se repiten al principio del ren- 
glón siguiente. En hebreo, como en árabe, cuando no cabe un 
vocablo entero al fin de la línea, no se sigue el método de las 
inscripciones latinas, ni el del guión de las neolatinas, sino que 
se repiten las que cupieron; de lo cual hay otro ejemplo en la 
inscripción leonesa (renglón 8) del año I loo. 

9. — Su primer texto bíblico está sacado del primer libro de 
los Reyes, ó de Samuel (xxv, 29), que también aparece en las 
inscripciones de Mérida y de Tortosa. El segundo texto se toma 
de la profecía de Daniel xii, 2. 

1 1. — Alude al tercer libro de los Reyes, vii, 12. 

12-14. — El texto de Isaías (xxvi, 19) va precedido de la fór- 
mula solemne (mn^DOj que la Vulgata latina traduce sicut scrip- 
tum est y que á menudo emplean los libros del Antiguo y del 
Nuevo Testamento; por ejemplo, el de Josué (viii, 31) y el evan- 
gelio de San Juan (vi, 31). 

14. — Tres palabras, que faltan para completar el citado ver- 
sículo de Isaías, por el epitafio se sobreentienden con la expre- 
sión uegaiiy que significa etcétera. Bien habrían cabido en este 
renglón; pero la precaución aconsejó suprimirlas. Alentábanse 
con ellas los judíos leoneses para augurar el próximo derrumba- 
miento del colosal imperio de los cristianos, que en aquellos días 
acababan do enseñorearse de la santa ciudad de Jerusalén y de 
casi toda la Palestina (2). 



(1) Una escritura del archivo de Sahagún (Vignau, 1525), fechada en 
27 de Noviembre de 1 108, llama á esta reina Helisabella. 

(2) En 23 de Julio de 1099 fué proclamado rey de Jerusalén Godofre- 
do de Bullón; al propio tiempo que la España cristiana entraba de lleno 
en el concierto de todas las naciones europeas, fieles á la Cruz, del Salva- 
dor y coligadas para extirpar la barbarie del islamismo. 



MUBVAS IKSCRIPCIONKS ROHAKtS V KBfiftKAS. 



EPITAFIO LEONf-S DEI. AÑO I 135. 



144 BOLSTIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORU. 

2. — 15 Mayo-13 Junio II35- Laja sencilla que mide 34 cm.de 
alto por 27 de ancho. 



1 



4 



iDs:w S'iQiDsp p yj ipyi * 
mKC njTrur njir jtíd m^a 

'^n Jí7^2i Tí^yi 'iinn [o^'^n n]iiíí ' 

mya niTiy incí;: «nm 



9 
10 
11 



D 1 p *« Tí n D V 1 D1 1 n n 
SS^a TUS3T D"íT^Dnn dvi ^* 

«Este es el sepulcro de Mar Abisaí, hijo de Mar Jacob, — sea el Edén su 
descanso, — natural de Compostela. El cual pasó á la morada de su eter- 
nidad, teniendo de edad veinte años, en el mes de Siván, año de la crea- 
ción del mundo (4000 y) 895 según el cómputo de la ciudad de León. Y su 
vida fué camino (conductor) de la vida (verdadera y eterna); porque él íué 
esforzado, modesto y pudibundo. En memoria de Dios esté para que vea 
la reedificación del templo santo (de Jerusalén) con todo Israel; y sea su 
alma recogida en el manojo de los vivientes en compañía de los justos y 
misericordiosos, y su espíritu (se goce) en la plenitud de la consolación, 
amén; y plegué (á Dios) que así sea.» 

Observaciones: 

I. — El nombre del difunto Abisaí se sacó del que tuvo el es- 
forzado general de los ejércitos de David, hijo de Saruya, herma- 
na de este monarca (l Paralip.^ u, 16). El vocablo penúltimo 
(bar) de este renglón ofrece bastante maltratada la b por efecto 
de un golpe que le sobrevino, 6 de un descuido del grabador. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. 1 45 

2. — Las siglas n(ujo) '(edén) se refieren al seno de Abrahán, 6 
paraíso^ lugar subterráneo de delicias, donde pone la tradición 
de la sinagoga la mansión de las almas de los justos antes que 
vuelvan á reanimar sus cuerpos en la consumación de los siglos, 
para reedificar el templo de Jerusalén y reinar sobre toda la 
tierra con su tan esperado Mesías en gloria y majestad. Aluden 
á esta tradición, que en parte es verdadera y legítima, es decir, 
por lo tocante al tiempo que jyecedió á la resurrección de Cris- 
to, dos pasajes del evangelio de San Lucas (xvi, 23; xxm, 43), 
así como los epitafios hebreos sobredichos de Mérida, Calatayud 
y Monzón de Campos. En la Eneida de Virgilio (vi, 637-647) 
rige una tradición semejante, quizá derivada de la hebrea é invo- 
lucrada en la pitagórica. 

Las letras que discurren entre las siglas y el último vocablo 
de este renglón, difícilmente se prestan á una interpretación se- 
gura. La primera letra es dudosa. Si fuese ^ cargada de un golpe 
adventicio, como acontece en el renglón anterior, la lectura y la 
traducción deberían ser 

Vü i DSp p 

nieto de Coíés, biznieto de Tayel. 

De este giro y expresión genealógica hay muchos ejemplos en 
la colección de los epígrafes hebreo-toledanos, publicada por 
Samuel Luzato (l). Sin embargo, el meritísimo y sabio corres- 
pondiente de la Academia, D. Moisés Schwab (2), á quien he 
consultado esta y algunas otras dificultades, opina que debe 
tenerse por geográfico el texto en cuestión y leerse 

S^Q3D'«Sp \0 
de Capisaate]. 

Mas este nombre geográfico, que yo sepa, no existe. En el ori- 
ginal la segunda n toma la figura prolongada de esta letra, cuan- 



(i) Praga, 184 1. 

(2) Bibliotecario de la Nacional de París, escritor eminente y autor 
del Rapport sur les inscriptlons héhraXques de la Francés en el tomo xn de 
los Archioes des missions liUéraires ei scicniifiques. París, 1904. 

TOMO XLVU. 10 



146 BQLETÍN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

do es final de vocablo, 6 se escribe sola, 6 está puntuada como 
abreviatura de un nombre. Pero si bien se mira, tiene á su lado 
un punto que la inutiliza ó elimina, como sucede en una escritu- 
ra de contrato hebreo-leonesa del año 1 135, cuyo facsímile pu- 
blicó Mr. Isidore Loeb en la Revue des Éttides juives (i). Tacha- 
da 6 eliminada esta letra, resulta un nombre harto conocido y 
frecuente en los judíos de Puente de Castro: 

Coppostela 

conviene á saber, el de Compostela; pues cabalmente por el 
centro de su barrio y de su puente sobre el Torio, pasaba el ca- 
mino francés ó de los peregrinos de Santiago. En el renglón si- 
guiente el último vocablo encierra un t que está en vez de ^ . 

3. — Alusión al libro del Eclesiastés, xii, 5. 

5. — En la inscripción del año 1 097, hallada en Monzón de 
Campos, se ve asimismo expresado el cómputo de la Creación. 
No lo expresan abiertamente, si bien lo sobreentienden, los dos 
epitafios leoneses más antiguos que el presente. 

6. — La h puntuada y aislada, letra postrera del renglón, paré- 
ceme ser abreviatura del pronombre personal, que elípticamen- 
te incluye la significación de ha sido ó jué. 

7. — Opino que la primera letra es doble, compuesta de ih y 
seguida de un -^ que puede ser 1 , en cuyo caso, el suplemento 
al corte que se requiere se facilita por el versículo 1 1 del salmo 
hebreo xvi. Si la primera letra nó es doble, sino un \ mal for- 
mado, el suplemento podría ser [:iq nvllS alusivo al capítulo iii, 
versículo 22, del Génesis. 

13. — Los dos últimos vocablos pertenecen al lenguaje de la 
paráfrasis caldaica. En hebreo bíblico se dirían 

sea beneplácito (divino) 
y en este sentido procede la explicación del evangelio de San 

Lucas (11, 14) £v av6p(iS7:oi; Eu8ox{a. 
(i) Tomo IV, págs. 230-232. París, 1882. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS Y HEBREAS. ¡47 

Réstame observar que en 26 de Mayo de IJ35, y al tiempo, 
poco más ó menos, en que falleció Abisaí, tuvo lugar dentro de 
Ja catedral de Santa María de León la coronación imperial de 
Alfonso VII y de su mujer Doña Berenguela, hija de D. Ramón 
Berenger III, conde de Barcelona. Inmenso concurso de toda la 
España cristiana y de Francia se juntó en León con motivo de 
aquellas ñestas, que duraron no pocos días y que describe la 
crónica latina de tan preclaro monarca (l), amparador como 
pocos y favorecedor de la grey hebrea. Cabe sospechar que 
Abisaí, con motivo de tan fausto suceso, pasase desde Compos- 
tela, su patria, á León, y que en esta ciudad le sobrecogiese el 
trance amargo de la hora postrera. 

Madrid, 7 de Julio de 1905. 

Fidel Fita. 



VIL 

ESTUDIOS ESPAÑOLES DEL SIGLO XVm.- FERNANDO VI Y 

DOÑA BÁRBARA DE BRAGANZA. 

(1713-1748) 

POR ALFONSO DANVILA. 

El reputado autor de los estudios históricos titulados Dan 
Cristóbal de Moura, primer Marqués de Castel Rodrigo^ y de 
Luisa Isabel de Orleans y Luis /, favorablemente informados 
por esta Academia y acogidos por el público con interés y 
aplauso, ha escrito otro con el título arriba expresado, que pue- 
de considerarse como continuación del último, y sobre el que 
nuestro dignísimo Director me ha encargado informar. 

Divide el Sr. Danvila su obra en tres partes. En la primera 
trata del príncipe D. Fernando, desde su nacimiento hasta su 
enlace con la princesa portuguesa Doña Bárbara de Braganza. 
En la segunda relata la situación y vicisitudes de estos príncipes 
bajo la opresión y tiranía de la reina Doña Isabel de Farnesio, 

(i) España Sagrada, tomo xxi (2.* edición), págs. 345-347. Madrid, 1797. 



I4S BOLBTÍM DB LA RBAL ACADBMIA DB LA HISTORU. 

que gobernaba á su antojo no solo la nación española, sino á su- 
débil y achacoso esposo el rey D. Felipe V, refiriendo la estan- 
cia de la Corte en Sevilla y otras poblaciones de Andalucía, el 
casamiento del infante D. Felipe y el fallecimiento del empera- 
dor Carlos VI, ocurrido el 20 de Octubre de 174O, con sus con- 
secuencias en la política europea. Ocúpase en la tercera de la 
muerte de Felipe V y de los principios del reinado de Fernan- 
do VI, concluyendo con la paz de Aix-la-Chapelle, sirviendo^, 
como lo expresa el autor, el presente libro de introducción al 
reinado de Fernando VI, que en breve se propone historiar. 

La importancia del estudio del Sr. Danvila, de que al presente 
nos ocupamos, se comprende fácilmente teniendo en cuenta que 
no hay sobre este reinado historia alguna completa, sino sola- 
mente estudios parciales y monografías, no muy copiosas por 
cierto. «No hay parte de nuestra historia, dice nuestro doctísi- 
mo compañero el Sr. Mcnéndez y Pelayo, desde el siglo xvi 
acá, más obscura que el reinado de Fernando VI. Todavía está 
por hacer el cuadro de aquel período de modesta prosperidad y 
reposada economía, en que todo fué mediano y nada pasó de or- 
dinario ni rayó en lo heroico, siendo el mayor elogio de tiempos 
como aquellos decir que no tienen historia.» 

La verdad es que después de los belicosos y turbulentos años 
de la guerra de sucesión imponíase para el bien general de 
Europa, y muy singularmente de España, una era de paz, sosie- 
go y tranquilidad, como es probable se hubiera del todo disfru- 
tado á no suscitar Isabel de Farnesio en pro de sus hijos nuevas 
guerras, negociaciones y turbulencias^ 

Durísimo ha de ser el fallo definitivo de la Historia sobre esta 
Soberana, que prevaliéndose del abatimiento y apatía de su es- 
poso, dirigió todos los fines de su política ambiciosa y egoísta á 
colocar ventajosamente sus hijos, atropellando los intereses de 
España, derramando sus tesoros y la sangre de sus naturales en 
beneficio de sus medros personales, suscitando envidias, odios y 
rivalidades entre la familia Real, tratando como buena madras- 
tra, con no encubierta saña y altanería, á los príncipes D. Fer- 
nando y Doña Bárbara, y persiguiendo encarnizadamente á los. 



ESTUDIOS BSPAXOLBS DBL SIGLO XVIIi 1 49 

nobles y altos funcionarios que no acataban y no seguían ciega- 
mente sus imperiosas órdenes y caprichosos mandatos. |Cuán 
distinta en todo de aquella otra soberana, de grata memoria, 
primera esposa de D. Felipe, tan respetada de todos como de 
todos ensalzada y aplaudida, la dulcísima Saboyana Maria Luisa! 

El advenimiento de la altiva Isabel de Farnesio marcó un 
rumbo completamente distinto en la marcha de la política espa- 
ñola. «La Corte de España, escribía con fecha 31 de Diciembre 
de 1 7 14 el Encargado de negocios de Francia al marqués de 
Torcy, es completamente distinta de lo que era hace diez días.» 
^Y este juicio, escribe el Sr. Danvila con atinada crítica, es tan 
-exacto, que puede decirse desde entonces comienza un nuevo 
reinado, en que á María Luisa sucede Isabel, sin parecer que el 
que reina verdaderamente es Felipe V.» «Hay que confesar, 
^ñade, que la situación de España en aquella época ofrecía la 
mejor coyuntura para ejercitar la voluntad y la ambición de una 
persona que quisiera modelarla á su antojo. Instituciones, prívi- 
Jegios, diferencias regionales, todo acababa de ser removido por 
-efecto de la guerra y de catorce años de absolutismo burocráti- 

-co francés La gran responsabilidad de la segunda esposa de 

Felipe V consiste en haber torcido la vida nacional de España; 
en no haber cultivado ninguno de sus ideales históricos; en ha- 
berlo sacriñcado todo, incluso la prosperidad interior, á intere- 
ses familiares, muy respetables sin duda en otro terreno, pero 
mezquinos ante la Historia y fatales para nuestro engrandeci- 
miento. En las circunstancias que comenzó á gobernar pudo ha- 
-cer de España una gran nación y de su pueblo un pueblo prós- 
pero. En lugar de esto, que le hubiera proporcionado fama 
•eterna, preñrió conquistar un reino y tres ducados para estable- 
<:er en ellos á sus hijos. Aparte de la vuiidad ningún otro bien 
iogramos con semejantes conquistas.» 

No menos comprobado y exacto que éste es el juicio que el 
autor emite sobre las relaciones de la misma Reina con su hi- 
jastro el príncipe D, Fernando. «Fuera de la caza y de la mú- 
;sica, dice, la^ afición más señalada de éste eran los relojes, que 
[gustaba coleccionar, y en cuyas máquinas entendió bastante. Las 



150 BOLETÍN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cualidades principales del hijo de María Luisa eran el respeto 
absoluto á su padre y el amor con que le trató durante su vida; 
la ñdelidad que guardó á sus amigos y partidarios, no compro- 
metiendo á ninguno con sus indiscreciones; la dulzura con que 
acogía á cuantos se le acercaban y la tristeza simpática que es^ 
parcía en su rostro de liiño una expresión de hombre melancó- 
lica y agradable. Su defecto principal fué la timidez, aumentada 
por la soledad en que vivía dentro de su familia, donde le con- 
sideraban aparte, gracias á las desigualdades de Isabel Farnesio^ 
que siempre le miró como un obstáculo á sus planes, aunque 
siempre descontara su muerte como inmediata, y por la descon- 
ñanza que le inspirara una servidumbre en la que por orden de 
la Reina se espiaban sus menores palabras y actos para dar 
cuenta de ellos á S. M.» 

Es lo cierto que D. Fernando, enfermizo y apocado de carác- 
ter, en lucha sorda y tenaz con su madrastra, sin contar con el 
cariño y decisivo apoyo de su padre, acometido frecuentemente 
de «vapores y de melancolía», viendo crecer ó menguar su in- 
fluencia y autoridad personal, según menguaba ó crecía la salud 
del Rey y se vislumbraba su próxima elevación al trono, no es 
maravilla que Príncipe colocado en tan difícil y desairada situa- 
ción fuese reservado y frío y aun tachado de cierto aire de se- 
quedad y tristeza. 

Hasta en su matrimonio fué sacrificado D. Fernando por la 
reina Doña Isabel, bajo el punto de vista diplomático; y si bien 
el destino le deparó venturas y cariño, fué contra todas las pre- 
visiones del mundo, que, calculándolo todo, olvidóse de suponer 
que tras el desgraciado rostro de Doña María Bárbara de Bra- 
ganza se escondía una inteligencia y una voluntad capaces de 
medirse y aun de superar á las de Isabel P'arnesio, y que bajo 
los diamantes de la Infanta y la severidad principesca de la jo- 
ven esposa, se ocultaba un corazón de oro que había de hacer 
gustar á D. Fernando lo que hasta entonces faltara á éste: la so- 
licitud, la confianza y el amor de una mujer. 

Pero esta dulzura, este agrado verdaderamente Real con qué 
sabia hacerse perdonar la falta de encantos de su rostro, y que 



ESTUDIOS ESPAÑOLES DEL SIGLO XVII I I51 

principiaron por atraerle las simpatías generales, no tardaron en 
volverse, según el Sr. Danvila, contra la propia Doña Bárbara, 
excitando primero la envidia de su suegra por las muestras de 
entusiasmo que le dedicaban los pueblos, y produciendo en se- 
guida recelos en Francia por ^sospechar que la superior inteli- 
gencia de la Princesa fuera capa^ dé desviar á D. Fernando de 
los sentimientos borbónicos para inclinarle á la amistad de Por- 
tugal ^ Inglaterra. . v . . . 

Para trazar cuadro tan vasto como complicado, si falto de 
grandes y nobles ideales repleto de innumerables miserias hu- 
manas, pequeneces é ignobles pasiones, ha apurado el Sr. D. Al- 
fonso Danvila cuantas fuentes históricas son hoy conocidas. Lo 
mismo en los Archivos españoles que en los extranjeros, en las 
bibliotecas públicas que privadas, nada ha dejado por examinar 
y reducir á substancia propia. En punto á investigación, crítica 
y exposición, merece el joven escritor unánimes aplausos por la 
constancia, solicitud y esmero con que ha estudiado y des- 

« 

embrollado tanto y tanto asunto escabroso, enmarañado y poco 
ó nada conocido. Es un verdadero trabajo original, en el que 
resplandecen las excelentes dotes de observador y de crítico 
que caracterizan al Sr. Danvila. No es culpa suya si el fondo his- 
tórico carece de la grandeza, magnificencia y heroísmo de otros 
de nuestra historia; antes bien, ha prestado recomendable servi- 
ció á la historia patria, reconstruyendo y reanudando sus eslabo- 
nes, que no por ser de los menos gloriosos dejan de tener menos 
importancia é interés, siendo, por el contrario, de los más fecun- 
dos en enseñanzas. 

Solo una falta leve encontramos en este libro: la de carecer 
de un índice de materias y aun de otro de nombres propios 
para su más fácil estudio y manejo. 

Por todas estas razones opina el que suscribe que el libro del 
Sr. D. Alfonso Danvila es de suma importancia para el progreso 
de la ciencia histórica española. 

La Academia, sin embargo, resolverá lo que estime más con- 
veniente! 

Madrid, 14 de Julio de 1905. 

Antonio Rodríguez Villa. 



INVENTARIO 

DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS 

QUE POSEE 

LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Alfonso V de Aragón. 

I .^Anverso. Busto armado de Alfonso V de Aragón, á la dere- 
cha: detrás un casco y delante una corona, encima de la 
que se lee: .m.c.c.c. y debajo: XLVim. Leyenda: divvs. 
ALPHONSvs . REX. Debajo del busto á manera de exergo: 

TRIVMPHATOR . ET . PACIFICVS. 

Reverso, Varías aves rodeando á un corzo muerto, todo 
sobre peñascos: liberalitas . avgvsta . En la parte infe- 
rior: PISANI . PICTORIS . OPVS . 

Bronce: o,io6 m. 
2. — ^La misma, en bronce dorado. 

3. — Anv. Busto á la derecha de Doña María de Aragón con 
corona de marqués detrás del cuello. Leyenda: d. maria 

ARAGONIA. 

Rev. Liso. 

Bronce: 0,046 m. 

Carlos L 

4. — Anv. Busto del emperador á la derecha, con cetro y globo, 
ropilla y toisón. Borrosa la inscripción, pero dice: caro- 



r 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS BSPAI^OLAS. ¡53 

LVS . V . DEI .GRATIA . ROMÁN . IMPERATOR . SEMPER . AVGVSTVS . REX 
mS . ANNO . SAL . M . D . XXXVII • íETATIS SVAE . XXXVII . 

Rev. Gran escudo imperial. 

Grabador: H, R, — Bronce fundido: 0,063 ni. 

5. — Anv. Busto del emperador ala derecha con ropón, casquete 

y toisón. CAROLVS.V.ROMANORVM.1MPERATOR.SEMPER.AVGVSTVS. 

Rev. Escudo imperial sobre el águila bifronte, las columnas 

y el toisón, haec . regna . caesar . chtvs . regit . aias . 1 5 37. 

Plata: 0,044 m. 

6. — Anv. Busto laureado del emperador, vestido á la romana, á 
la derecha, imp . caes . carolvs . v . avg . 
Rev. Imagen de un viejo sentado desnudo, vertiendo agua 
con una vasija (el río Tiber) in spem . prisci . honoris . 
Exergo: tyberis. 

Bronce: 0,037 m. 

7. — Anv, Busto laureado del emperador á la izquierda, caro- 
lvs . V . ROMANOR . imp . SEMP . AVGVSTVS. 

Rev, Escudo imperial. gects.dv.bvreav'.de.lemperevr.I546. 
Getón de bronce: 0,027 m. 

8. — Anv. Busto laureado del emperador á la derecha, caro- 
lvs . V . ROM . IMP . SEMP . AVGVSTVS. 

Rev, Escudo imperial sobre el águila bifronte. gectoirs . dv . 

BVREAV . DEL EMPEREVR . I 5 50« 

Getón de bronce: 0,028 m. 

9. — Anv. Busto del emperador con laurea, coraza y toisón, á 
la derecha, caro . v . imper . gects : des comptes : a . lille. 
Rev. Busto de Felipe II con coraza labrada, á la izquierda. 

PHILIP : CAROL : FIL \ HISPA . PRINCEPS. 

Getón de bronce: 0,029 i^* 
10. — Anv. Busto de Honorato Juan á la izquierda, honoratvs 

JOANNIVS CAROLl HISPP . PRINC MAGISTER. 



154 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev» Imagen de una matrona de frente: á su derecha un 
árbol á cuyo pie se ve una serpiente enroscada y una 
lira, y á la derecha una ara con la inscripción spe finís. 

Bronce: 0,066 m. 

FeUpe II. 

II. — Anv, Busto armado de Felipe 11, á la derecha, philippvs. 

REX . PRINC . HIS . íET . o . AN . XXVIII .1555- 

Rev. Apolo rigiendo una cuadriga salta por encima del 
.mar y de tierra á tierra, iam . illvstrabit omnia. 

. ^ , Grabador: lac. Trezzo. — Plomo: 0,069 m. 

Representa á Apolo saltando sobre el paso de Calais. 

• « a 

12. — Anv. Busto de Felipe II á la derecha con coraza y toisón. 

PHILIPPVS . II . D . G . HISP . REX. 

Rev. Dos manos que anudan ó desatan un yugo sobre el 

globo. SIC . ERAT . IN . FATIS. 

Grabador: lac. Trici, (Jacome Trezzo).— Bronce: 0,031 m. 
^ Algunos suponen que esta medalla se refiere á la indepen- 

dencia de los Países Bajos contra el poder de Felipe II; sería 
entonces cerisura de la política del rey, y no creo que enton- 
ces la grabara Jacome Trezzo. Además, el símbolo no me pa- 
rece bastante claro en* aquel sentido. 

13. — -Anv, Busto de Juan de Herrera á la izquierda, ioan . herrera. 

PHIL . II . REG . HISP . ARCHITEC . 

Rev, Una matrona sentada delante de un templo. Exergo: 

DEO ET OPT . PRIÑC. 

Grabador: lac, Tr, 1571, (Jacome Trezzo.)— Bronce: 0,050 m. 

\\í—Áiw, Busto de Felipe II á la derecha, con coraza, manto 
y toisón. PHILIPPVS . 11 . hispaniarvm . rex . catho. 
Rev. Dentro de una corona y adornos de cintas: óptimo 

PRINCIPI. 

Bronce: 0,036 m. 
\<i,-^Anv. Busto de Felipe II á la izquierda, con coraba, phiup-* 

PVS . II . HISPAN . ET NOVI ORBIS OCCIDVI REX. 



IlfvnBNTXltlO DB LAS M8DALLAS ESPAÑOLAS. 155 

Rev, Una figura de mujer seguida dé varias personas y un 
llama, ofrece un mundo á una escuadra naval, reliqvvm 
DATVRA. Exergo: indiar. 

Bronce dorado; 0,039 m. 

Alusiva á las conquistas en Indias. 

16. — Anv. Busto con coraza de Felipe II á la izquierda, philip- 

PVS . H . HISPAN . REX CATHDL • ARCH .AVSTRIíE. 

Rev. — Busto de la reina Ana á la derecha, anna regina 

PHILIPPI . II . HISPAN . regís CATHOL. 

Grabador: D. Paul Ppg. — Bronce: 0,039 ™» 

17. — Anv, Busto de D. Juan de Austria á la derecha^ con coraza 
á la romana y toisón, ioannes avstri^ caroli . v . fil . íET. 

SV ANN.XXIIII. 

Jiev. Columna rostral sobre la que se levanta una estatua 
coronada por la victoria y en el fondo el mar con escua- 
dras. Debajo de la columna trofeos militares turcos. 

CLASSE TVRCICA AD . NAVPACTVM DELETA. 

Grabador: . — Bronce: 0,042 m. 

Conmemora el triunfo naval de Lepanto. 

18. — Anv, El mismo de la anterior. 

Rev. Un guerrero desnudo abatiendo á un turco sobre el 
mar; á la derecha se ven unos barcos y á la izquierda 
un grupo de soldados turcos que huyen. veÑi . et . vici. 

Grabador: . — Plata: 0,042 m. 

Conmemora el mismo triunfo. 

19. — Afw. Busto de Felipe II á la izquierda, philipvs . dg . hispa- 

NIARVM . princeps. 

Rev. — Escudo real, contadores. del. bvreav. de. sv. alteza. 
1551. 

Getón de bronce: 0,028 m. 

20. — Anv. Busto de Felipe II á la izquierda, philippvs.d.g. hispa- 
nia.... rex. 1569. 



156 BOLETÍN DB LA XSAL ACAOBMIA DB LA HISTOEIA. 

Rev. Escudo real de España, gitones dv bovreav de sv mag. 
Getón de bronce: 0,030 m. 

2 1 . — Anv. Busto de Felipe II á la izquierda, con coraza y toisón. 

PHILIPP VS . II . D . G . HISP ANI AR . REX .1573- 

Rev. Escudo real, gitones del bovreav de sv mag. 
Getón de bronce: 0,030 m. 

22. — Anv, Busto de Felipe II á la izquierda, philippvs . ii . d . g. 

HISP ANI AR . REX . I 5 7 5 • 

Rev. Escudo real, gitones del bvreav de sv mag. 
Getón de bronce: 0,030 m. 

23. — Anv. Lo mismo que en el anterior, pero de cuño diferente. 
Getón de bronce: 0,028 m. 

24. — Como el anterior, pero con la iecha de 1 567. 
Getón de bronce: 0,039 01. 

PeUpe IIL 

25. — Anv. Busto de Felipe III, imberbe, á la derecha, philippvs. 
3 . r . delicia . hispan. 
Rev. Granada coronada, rex . vero . letabitvr . in . deo. 
Bronce: 0,036 m. 

26. — Anv. Busto de Felipe III con gorguera, rica coraza y toi- 
són. PHILIPPVS . III . HISPANIAR . REX. 

Rev. León con corona real marchando á la derecha: en la 
diestra una lanza tendida y en la izquierda una cruz y 
ramos, ad.vtrvmqve. 
Bronce: 0,050 m. 

27 — Anv. Busto del arzobispo Sandoval y Rojas á la izquierda. 

BER . CARD . ARCHIEP . TOLET . HISP . PRIM . INQVIS . G. 

Rev. La Virgen del Sagrario de Toledo; al pie; pietas pres- 
VLi. 161 6. Leyenda: virgini matri tvtel^e vrbis et orbis. 

S.A.D. 

Bronce: 0,040 m. 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPASÍOLAS. 1 57 

28. — Anv. Busto del duque de Montealto con coraza, manto y 
venera en el pecho, aloisivs . princeps . dvx . montis . alti. 

ET . ALCALÁ . REGNI . SICILI/fi . PRO . RE. 

Hev. Figura femenina sentada, con una columna asida con 
el brazo derecho y una balanza en el izquierdo, in . omni- 
Bvs . ECO. Exergo: mdcxxxviii. 

Grabador: D. M. Pirix. — Bronce: 0,060 m. 

PeUpe IV. 

29. — Anv. Busto de Felipe IV á la derecha, con gorguera y 

coraza muy labrada, phihppvs . mi . d . g . hispan . p . 16 

Rev- Hércules niño luchando con las serpientes, hercvli. 
msPANO . s . p . Q . H. En Sevilla. 

Plata: 0,034 m. 
30. — Anv. Niño desnudo con nimbo radiante y sobre nubes, en 

ORITVR PHILIPPI IV . HISP . REG . HERES . 1 629. 

Rev. Imagen femenina marchando hacia la izquierda, lle- 
vando en la mano una planta trifolia. spes altera mvndi. 

Grabador: Jul. de Gra.— Plata: 0,03 1 m. 

31. — Anv. Busto á la derecha con coraza de escamas y gor- 
guera. D. PETR. FER. E. COM. PROV. NEAP. 

Rev. Imagen de la abundancia sentada, con un manojo de 
espigas en la diestra y el cuerno de la abundancia en la 
otra; á la izquierda una nave y á la derecha, en el fondo, 
una ciudad, annona avgvsti. 

Bronce: 0,047 m. (Rota en el borde.) 

32. — Anv. Busto á la izquierda de D, Juan Tomás Enríquez 
Cabrera y Toledo, con media armadura y peluca. Le- 
yenda: 10. THOM. HENRIQ. CABRERA ET TOL. CO. MELGAR PRO* 
HISP. REG. IN INSUB. IMP. 

Rev. Alarde de un ejército delante de una ciudad. Leyenda: 

PROVIDENTIA ET FORTITUDINE lANVA SERVATA. 

Grabador: G, P. (ó ^^.— Bronce: 0,061 m. 



I5S BOLSÍN DE LA RSAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

33. — Anv, Retrato del duque de Alburquerque con coraza: don. 

GABRIEL . A . C VEVA . ALBVRQVERQVENSI VM . DVX . V, 

Rev. Dentro de un triángulo, formado por tres eslabones 
prolongados, una especie de palmera. 

Bronce dorado: 0,039 ^• 

D. Gabriel de la Cueva, duque V de Alburquerque, fué 
virrey de Navarra y gobernador de Milán. 

34. — Anv. Busto á la derecha de D. Antonio Pedro Alvarez 
Ossorio Dávila y Toledo, marqués de Velada y Astorga, 
con anteojos: viste ropilla y banda^ pende de su cuello 
una venera. Leyenda: d. ant.** p.° alvarez. osorio. davila. 

V. TOLEDO. MARQ. DE. VELADA. Y ASTORGA. 

Rev» Balanza, espada y caduceo cruzados. Leyenda: cer- 

TANT . TERGEMINIS . TOLLERE . HONORIBVS. 

Grabador: T. (ó J*.) Ckeron. — Bronce: 0,070 m. 

Este marqués de Velada y de Astorga fué embajador en 
Roma, virrey en Valencia y Ñapóles y mayordomo de la reina 
Mariana de Austria. 

35. — Anv, Busto del marqués de Velada y Astorga con larga 
cabellera, ropilla, banda y anteojos, d. ant.pet. alvar. 

OSOR. MARCH. VEL. ASTORG. REGN. NEAP. PROV. 

Rev. Trofeo formado por una balanza, una espada y un 
caduceo, certant. tergeminis. tullere, honoribvs. 

Plata: 0,050 m. 
36. — Anv. Busto con manto á la romana á la derecha, petrvs. 

TOLETVS OPT. PRINC. 

Rev. Sentado D. Pedro y vestido á la romana levanta el 
brazo de una mujer que empuña una espada con la de- 
recha y que lleva la balanza en la izquierda, erectori 

JUSTITIAE. 

Bronce: 0,035 m. 

D. Pedro de Toledo fué general y diplomático, y se distin- 
guió principalmente en Italia durante el primer tercio del 
siglo XVIL 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. J159 

37. — Anv. Busto de D. Pedro Girón á la derecha, con coraza 
labrada, golilla y toisón, petrvs gyron oss. dux & vre- 

NliK COM. X. 

Rev, Imagen de la Concepción con los atributos á ambos 

lados. SVB TVVM PRAESl.CONFVü.SAN.DEl GENETRIX. 

Bronce: 0,047 ^• 

Es el gran duque de Osuna que tanto ennobleció la historia 
patria durante los reinados de Felipe ni y Felipe IV. 

38. — Anv, El mismo que la anterior. 

Rev. Un caballo corriendo en libertad hacia la izquierda. 

PRIMVS ET IRÉ VIAM. 

Borroso el nombre del grabador. — Bronce: 0,047 ni. 
39. — Anv. Busto de Felipe IV á la derecha, phil . mi . d . g . msp . 

* 

ET . INDIAR . REX . Z.° 1 634. 

Rev. León blandiendo una espada con la derecha y en la 
izquierda una pira (?) fortivs . mvnitvr ad ortvs. 

Getón de bronce: 0,029 m. 

40. — Anv. Busto de Felipe IV á la derecha, con corona radiada, 
gorguera y coraza á la romana, philippvs . iiii . dei . ora . 
1636. En el campo: 5. 
Rev, Imagen de la abundancia sobre una torre con emble- 
mas reales á los pies. non.sine.largitíE.bellvm. 1616. 

Bronce: 0,038 ra. 

4 1 . — Anv, Escudo real, phil . un . d . g . msp . et . indiar . rex . z.'" 
Rev. El sol entre nubes alumbrando un paisaje, his.qvoqve. 
svbiecta 1647. 

Getón de bronce: 0,03 1 m. 
42. — Anv. Caballero armado caminando jinete á la derecha. 

phil . mi . D . G . HISP . ET . INDIAR .REX. 

Rev. Caduceo rodeado de espigas y dos manos que se 
cruzan, pax qvaeritvr. armis. 1652. 

Getón de bronce: 0,03 1 m. 









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b>v. 



1 6o boletín de la real academia de la historia. 

43. — Anv. Busto de Felipe IV con coraza y toisón á la derecha. 

PHIL . mi . D . G . mSP . ET . INDIAR . REX . Z.*^ 

Rev. La cruz de Borgoña y el eslabón del toisón despi- 
diendo chispas. GECT . POVR . LE . BVREAV . DES . FINA . 1 654. 

Getón de bronce: 0,031 m. 
44. — Anv. Busto de Felipe IV con coraza y toisón á la derecha. 

PHIL . IIII . D . G . HISP . ET . INDIAR . REX . 1 664. 

Rev. Dos columnas sosteniendo un león y un águila y en- 
lazadas, en medio del mar y soplando los vientos. 
Encima: stabvnt. 

Plata: 0,03 1 m. 

45. — Anv. Busto de Felipe IV á la derecha, congorguera y ele- 
gante coraza labrada, philippvs . iiii . hispaniarvm . rex. 
Rev, Apolo-sol sobre una carroza tirada por una cuadriga. 

LVSTRAT . ET . FOVET. 

Grabador: Ma. S. P, — Bronce: 0,042 m. 



46. — Medalla con los mismos tipos que la anterior, pero 
variantes. 



con 



Bronce: 0,53 ra. 



Carlos IL 

47. — Anv. Busto de Carlos II á la derecha, garlos. ii d.g. l666. 
Rev, Granada coronada, hispaniarvn rex. 1666. 

Plata: 0,040 m. 
48. — Anv, Busto de Carlos II á la derecha, con ropilla y toisón. 

CAROLVS . II . D G . HISPAN. REX. 

Rev, Corona sobre un almohadón y ambas cosas sobre una 
mesa. mariaNíE avspiciis p . p . q . h . 1 666. 

Bronce: 0,034 m. 

49. — Anv, Busto de Carlos II á la derecha con ropilla y toisón. 
CAROL . II , D . G . Hisp . ET. INDI . REX. (Monograma de una z 
cruzada y encima una c] al lado una mano abierta.) 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. l6l 

Rw* El ave fénix entre llamas mirando á un astro reful- 
gente, todo dentro de una corona de laurel, renasci- 
TVR. 1666. 

Plata: 0,03 1 m. 
50. — Anv. Escudo real con el collar del toisón circundándolo. 

CAROL . II . D . G . HISP . ET . INDI . REX. 

Rev. El sol naciente sobre el mar entre las columnas de 
Hércules. Encima: 1666. Leyenda: redit.idem. 

Plata: 0,031 m. 

51. — Anv. Busto de Carlos II á la derecha, carol.ii.hisp.et. 
indi . REX . z.*^ 1669. 
Rev, Escudo real, gectz . povr . le . bvreav . de s . fina. 

Getón de bronce: 0,032 m. 

52. — Aftv. Busto de Carlos II con larga cabellera, vestido á la 
romana y toisón, carolvs ii d g hispaniarvm et indiarvm 

REX FLANDRIiE COMES. 

Rev. Vista de Ostende y encima dos angelillos con una 
corona, una palma y una trompeta: en lo alto aparece 
una mano entre nubes: en una cinta esta inscripción con 
letras mayúsculas y cursivas: nepi^vno. id frenvm. caro- 
lvs. APPOSViT. Leyenda: fl andri a . ostende. 

Grabador: Roett. — Plata: 0,044 m. 

53. — Anv. Escudo real de España, carolvs. ii.dg.hisp.neap.rex. 

Rev. El globo terráqueo: encima de él un cuerno de la 

abundancia y un haz de lictor y encima la corona real. 

HIS . VICI . ET . RECJNO. 

Plata: 0,027 m. 

54. — Anv. Imagen de N.* S.*, de frente, sobre un pilar cruci- 
fero, con el cordero en el brazo izquierdo. En el campo 
el escudo de Navarra sobre una cruz de Alcántara y 
estas leyendas á los lados de la Virgen: ecce qvi tolit 
PEGATA ECCE AGNvs DEi. Al pie de la Virgen: zeli opvs. 

TOMO XLVII II 



1 6a BOLETÍN DB LA REAL ACADBMU DE LA HISTOiOA. 

Leyenda: deo et homini CíESAravgvstaníE sedis repara*^ 

TORI 1676. 

Rev. Un Mercurio de pie sobre dos globos, vnvs navarra 

SOBOLI NON SUFFICIT ORBIS l680- 

Bronce: 0,053 m. 

Según nuestro correspondiente de Zaragoza, D. Francisco 
de P. Moreno, el pilar y el cordero en al anverso simbolizan 
la unión en una sola sede de las iglesias del Pilar y la Seo de 
Zaragoza, después de las luchas que mantuvieron sus cabildos 
y que acabaron por la bula llamada de Unión dada por Cle- 
mente X en 1675, y que tuvo cumplimiento en 1676. Dirigió 
este negocio el vicecanciller del Consejo de Aragón D. Mel- 
chor de Navarra y RocafuU, caballero de Alcántara, vizconde 
de la Torrecilla, duque de la Palata, príncipe de Massa, etc^ 
Las armas que van en la medalla son suyas. 

La leyenda del reverso alude á que dicho magnate pasó en 
1680 á Indias como virrey del Perú: por eso aparece sobre 
ambos mundos, pues en ambos tuvo gobierno y mando. 

Es medalla muy rara y de arte pobre. 

55. — Awv. Busto del Cardenal Portocarrero á la izquierda, con 
bonete y solideo. En dos líneas circulares: lvdov.card.. 

PORTOCARRERO . PROT . HISP . ARCH . TOLET.HISP . PRIMAS . A.CONS. 
STAT . PROREX . ET . CAP . GEN . SICIL . TEN . GEN . MARIS . ORATOR . 
EXTR . AD . INNOC . XI. 

Rev. Trofeo de una fama sobre pedestal, piezas de artillería,, 
ángulo de un bastión en cuyo muro se ve el escudo del 
prelado, un barco, angelillos con los atributos episcopa- 
les, etc. En el pedestal se lee: hac dvce cvncta placent.. 

Grabador: lo Hamrranus, M.D CLXX VIH. — Bronce: 0,046 nu 



FeUpe V. 

56. — Awv. Busto de Felipe V de frente, philippvs. v. d. g. his- 

PANIA. REX. 

Rev. Armas de Sevilla en medio relieve, s. p. q. h. dicat^ 
1700. 

Plata: 0,033 °^« 



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INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAl^OLAS. 1 63 

57. — Anv. Busto de Felipe V á la derecha, philipvs. v. dei gratia. 
Rev. Granada coronada, hispaniarvm rex. 17CX). 

Plata: 0,032 m. 
58. — Anv. Busto de Felipe V con peluca y corbata de encaje. 

PHILIPPVS.V.REX.HISPANIA. S. 

Rev. Escudo de castillos y leones acuartelados en el centro 
de una cartela y encima la corona real, dei . grat . ano . 
1700. 

Plata: 0,030 m. 

59. — Anv. Busto con coraza de Felipe V á la derecha, philip : 
V : DG : hispaniarvm : rex : an . 1 700. 
Rev. Armas de Cádiz y en el campo: s.p.q.g. Leyenda: 

HERCVLES . FVNDATOR . GADIVM . DOMINATOR . QVE. 

Plata: 0,032 m. 
60. — Anv. Busto de Felipe V á la derecha, con coraza, philip : v : 

DG : HISPANIARVM I REX : AN : 1 7OI . 

Rev. Escudo de México, imperator . indiarvm. 
Plata: 0,030 m. 

61. — Anv. Busto de Felipe V con peluca, ropilla y toisón, de 
frente, philippvs . v . d . g . rex . sicili/e. 
Rev. León echado, de cuyo costado brota una rama con 
tres flores de lis. flos . de . radice . eivs . ascendit . 1 701 . 

Grabador: L. O. — Plata: 0,03 1 m. 

62. — Anv. Busto de Felipe V á la izquierda, con coraza y pelu- 
ca. PHILIP . V . D . G . hispaniarvm I REX : AN : 1 7OI . 

Rev. Castillo de tres torres con una cruz sobre la central. 

PRO ET REGE. 

Plata: 0,030 m. 

De proclamación en la Veracruz de México. 

63. — Anv. Una matrona, representando á España, ofrece corona 
y cetro á un caballero, tras del que hay otro con un 



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164 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

gallo detrás, sin duda representando á Luís XIV. gallis. 
HisPANiA . REONUM. En el cxergo, partida por un cartucho 
donde se ve el cordero pascual, la fecha de 1700. 
Rev, Una matrona, representando á Francia, presenta á un 
caballero (Felipe V) con corona y cetro á los homena- 
jes de varios caballeros, sin duda españoles, pues junto 
á ellos está el león, hispanis . gallia . regem. La fecha del 
exergo dice: 1 70 1. 

Plata: 0,030 m. 
64. — Anv, Busto desnudo de María Luisa de Saboya, mujer de 

Felipe V. MARÍA LUD. GAB. SABAUD. D. G. HISPAN. ET INI). 
REGINA. 

Rev. La luna y la tierra abajo, absentis. lumina. reddit. 
Exergo: 1 702. 

Grabador: //, ^.— Plata: 0,033 rn* 

65. — Anv. Busto á la romana y á la derecha de Felipe V. phil: 
D ; G ; Hisp . ET iNDiAR . REX . 1 702. Contramarca una R y 
una mano. 
Rev. El sol saliendo del mar é iluminando la tierra. Exergo: 

RERVM HINC NASCITVR ORDO. 

Plata: 0,025 m. 
66. — Anv. Busto desnudo de Felipe V^ á la derecha, philippus 

V. D. G. HISPAN. ET IND. REX. 

Rev. Imagen de Hércules de frente, nil labor ubi glori a 
1702. 

Grabador: //, R. — Plata: 0,032 m. 
67. — Anv. Busto á la romana y á la derecha, de Felipe V. 

PHILIP . V . D . G . REX . HISP . E . NEAP. 

Rev. Un sol iluminando al mundo, hilaritas . vniversa . 1702. 
En el campo ^. 

Plata: 0,033 m. 



68. — Anv. Felipe V á caballo, vestido á la romana, caminando á 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 65 

la izquierda, philippvs. v. hispaniarvm. et. vtrivsq : sicil : 

REX. 

Rev. Imagen de matrona sentada, con casco, lanza y cornu- 
copia, con un escudo al lado; en el fondo paisaje con 
un volcán, adventvi. principis. fcelicissimo. Exergo: nea- 
poLis 1702. 

(jX2\i^díor\ Antonio de Januario^Ví^'^VíX^vío. — Bronce: 0,058 m. 

69. — Los mismos tipos que la anterior, pero mucho más pequeña. 
Bronce: 0,023 m. 

70. — Anv. Busto de Felipe V con peluca, coraza labrada y toi- 
són, á la derecha, philip . v . hispan . et . sicil . rex . trium- 

PHATOR. 

Rev. Victoria volando sobre un campo donde se ven tro- 
feos militares, fugatis . captis . CyESis . hostibus. Exergo: 

AD VILLAM VITIOSAM. I7IO. 

Grabador: R. C. — Bronce: 0,043 ™- 

Alusiva á la batalla de Villaviciosa, en que Felipe V triunfó 
de los aliados en 10 de Diciembre de 1710. 

71. — Anv, Busto de Felipe V, á la derecha con peluca, coraza y 

toisón. PHILIPPO. V. CATH. FIDEI. AC. REGNORUM. REPARATORI. 

Rev. Dentro de una cartela guarnecida con ramas y lle- 
vando encima una corona de laurel, de cuyo centro 
surge un ave con corona mural: s. p. q. p. Leyenda: regí 

SUO. VÍCTOR!. AC TRIUMPHANTI. AN. I7II. 

Bronce: 0,04 1 m. 

72, — Anv. Busto de Felipe V á la derecha, con peluca, philip- 
pvs . V . HISPANIARVM . REX. 

Rev, Neptuno surcando el mar sobre una concha al Sur 
de Italia, sic . cvnctvs . pelagi . cecidit . fragor. 

Grabador. L Urbani, — Bronce: 0,049 í^* 

73. — ylifz;. Busto á la izquierda de Felipe V. phil:v.d.g.hisp. 
et.ind.rex. Como contramarca una mano. 



Ib6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev, Escudo en forma de cartela con león rapante coro- 
nado. civiTATis GAUDENSis. En el exergo una R. 

Plata: 0,033 m. 
74. — Anv, Busto desnudo de Felipe V á la derecha, philippvs v. 

D. G. HISPAN. ET. IND. REX. 

Rev. Busto de la reina María Luisa, desnudo y á la izquier- 
da. MARÍA. LUD. GAB. SABAIH). D. G. HISPAN. ET IND. REGINA. 

Grabador: H, R. — Bronce: 0,033 m. 

75. — AnVy Tres parejas de damas y caballeros y encima una 
corona. Leyenda en dos arcos de círculo: in conveniendo 

POPULOS in UNUM ET REGES UT SERVIANT DOMINO. ExCrgO 

encima de una flor de lis y dos castillos: nuptIíE his- 

PANOGALLICiE. 

Rev, Inscripción: funiculus triplex difficile rümpitur. 
Exergo: marchio beretti landi orat. plenip. hisp. came- 

RACI. M.D.CC.XXIII. 

Plata: 0,033 m. 

76. — Anv. Bajo un solio, busto de Luís I de frente, con som- 
brero, banda y casaca: delante una mesa con la corona 
real encima, lvdovicvs : primvs : d. gr. 
Rev. Granada coronada, hispaniarvm : rex. 1 724. 

Plata: 0,030 m. 



TT. — Anv. Busto del rey, laureado y á la derecha.... sic et. 

INF. 

Rev. Cruz cuyos remates llevan coronas, favsto tionis. 

1735. En el campo: f n. 

Plata: 0,028 m. 



78. — Anv. Busto del duque de Montemar á la derecha, con el 
toisón, coraza cincelada y larga peluca. Leyenda: ios. 

CARILLO . de . ALBORNOZ . DUX . DE . MONTEMAR. AN. MDCCXXX^'. 

Rev, Figura femenina con alas, dos coronas en la mano 



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INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 67 

derecha y una de plumas en la izquierda: en el suelo 
trofeos militares. Leyenda: recvperatis. 

Bronce dorado: 0,091 m. 

Luís L 

79. — Anv. Busto de Luís I vestido á lo romarib, á la derecha. 

LUDOVICVS . I . D . G . HISPANIARVM . REX . J 724. 

Rev. La ciudad de Cádiz y debajo su escudo, hercvles. 

FVNDATOR GADIVM DOMINATORQVE . S . P . Q . G. 

Bronce: 0,030 m. 
ío. — Anv. Busto de Luís I á la derecha, con collar del toisón. 

LUDOVICUS . I . D . G . HISPANIARUM . REX. 

Rev. Armas de Sevilla, hispal.in.eivs.proclamatione. 

1724. 

Plata: 0,038 m. 

?l. — Anv. Busto de Luís I á la derecha, lvdov. i. d. g. msPA- 

NIAR. R. 

Rev. Castillo de tres torres, con una cruz sobre la central. 
veracrvcis. proclamatio 1724. 
Plata: 0,031 m. 

S2. — Anv. Busto de Luís I ala derecha. lvdovico.i.hispaniarvm. 
regí. 
Rev. Escudo de Málaga, s. p. q. malacit. dicavit. a. 1 724. 
Plata: 0,03 1 m. 

33. — Anv. Busto de Luís I á la izquierda, lvdovicvs. i. d. g. rasp. 

REX. 

Rev. El zodíaco, y encima: ortus . sine . occAS^^ Leyenda: 

BARCINONE PROCLAMATVS . ANNO . 1724. 

Plata: 0,021 m. 
S4. — La misma en bronce dorado. 
85. — Anv. Busto de Luís I á la izquierda, lvis . i . d . g . hispania- 

RVM . REX. 



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1 68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev, Escudo de Puerto Real, la noble villa de pverto real» 
AÑO 1724. 

Bronce: 0,026 m. 

86. — Anv. Busto de Luís I con casaca y toisón, ludovicus.u 

D. G. HISPANIARUM. REX. 1 724. 

Rev, Escudo de Jerez, y á los lados: xera. Leyenda: clarior 

OBiNIBVS. EX OMNI. 

Plata: 0,033 ^• 

87. — Anv. Busto de Luís I á la derecha, con banda y collar del 
toisón, ludovicus. i. d. g. hispaniarum. REX. AÑO 1724. 
Rev. Escudo de México, imperator. indiarum. 

Plata: 0,040 m. 

88. — Anv. Busto de Luís I á la derecha y vestido á la romana. 
lvdovicvs . i . d . g . hispaniar . REX . 1 724. 
Rev. Imagen de S. Miguel Arcángel, thenerifee . vn . pro- 
clamatione . 1 724. 

Plata: 0,027 ni- 

89. — Anv, Busto de Luís I casi de frente, con sombrero, peluca, 
casaca y banda y delante la corona real sobre una mesa» 

LVDOVICVS : PRIMVS ID. GR. 

Rev, Escudo de armas que representa un castillo, de cuyas 

almenas salen dos estandartes, coronado y dentro de 

una cartela, hispaniarvm : rex. 1 724. 

Cobre: 0,029 m. 
Proclamación en Motril. 

90. — Anv. Busto de Luís I á la derecha, regí . lvdovico . hispa- 
niarvm . regí. 
Rev, Jinete cabalgando á la izquierda y debajo unos del- 
fines. S. P. Q. VELES CIT DICAVIT. A. 1 724- 

Bronce: 0,030 m. 
Proclamación en Vólez-Málaga. 

91. — Anv, Busto de Luís I á la derecha, s. d. l. i. 



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INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 69 

Rev. Escudo coronado de un castillo y un león, yvcatan. 
Leyendas incisas. 
Bronce: 0,026 m. 

92. — Afw. Busto de Luís I con coraza y manto á la derecha. 

LUDOVICUS. 1. D. G. HISPANIARUM. REX. 

Rev. Armas de México, mexico. Leyenda: inperator (sic) 

INDIARVM. 

Plata: 0,031 m. 

93. — Anv> Busto de Luís I á la derecha, con casaca y el collar 
del toisón, ludovicus . i . d . g . hispaniarum rex. . 
Rev, Estrella de ocho puntas y rayos intermedios. En dos 
líneas circulares: sicut lucifer lucet in aurora, ita in 

W AND ALIA C ARMÓN A. 

Plata: 0,033 m. 

Femando VI. 

94. — Anv. Cabeza de Fernando VI á la derecha, viva. don. Fer- 
nando VL 
Rev. Escudo do Jaén. jaén. año de 1746- En el campo: 

c. G. P. Q. 

Plata: 0,019 i^- 

95. — Anv, Busto de Fernando VI con peluca y banda, ferdi- 
nan. vi. avgviat. hispan, rex : an : dom : 1 746. 
Rev* Una torre sobre un buey alado, y sobre ella una es- 
trella. FANVM. LVCIFEYI (sic) D. D. D. 

Plata: 0,030 m. 

96. — Anv, Busto de Fernando VI, con coraza, banda y peluca, 
á la derecha, ferdvs.vi. 
Rev. Inscripción: proclam gervn. 1746. 

Plata: 0,015 m. 
Proclamación en Gerona. 

97. — Awü. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdinan. vi 
d. g. hispa, rex. 



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170 BOLBTIN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Rev, Inscripción: in acclam. argent artif. caesaravg. pop. 

DISPERS. 1746. 

Plata: 0,021 m. 

Hecha por los artíñces plateros de Zaragoza. 

98. — Anv, Busto de Fernando VI á la derecha, con peluca, coraza, 
banda y toisón. En dos líneas concéntricas: ferdinand. 

REX. CATH. VI. CAST. III ARAG. PROCLAM. BARCIN. 1 746. 

Rev, Mercurio y un amorcillo uniendo con lazos dos coro- 
nas. AMORE REVINCIT. 
Plata: 0,027 m. 

99. — Anv. Busto de Fernando VI con coraza, banda y peluca. 

FERDINAN . VI . D . G . HISPA . R. 

Rev, León rapante, in procla . CíESaravgvsta. 1746. 
Plata: 0,020 m. 

ICX). — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, con peluca, 

coraza y toisón, ferdinandus . vi.d . g . hispaniarum . rex. 

Rev. Un sol radiante, civitas . solis . in . eivs . aclamatione . 

1746. 

Plata: 0,027 "i- 
Proclamación en Écija. 

10 1. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdinan.vi. 

CAST . III . ARAG . D . G . 

Rev. Un león delante de una columna coronada, fideii . 

FIRMITAS . AVGVSTA. ExergOI IN PROCLAMA CíESARAVGV. 
1746. 

Plata: 0,029 "i- 

102. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, con coraza, 
banda y toisón, ferd. vi. d. g. h. r. áurea condet 

SiECULA. 1746- 

Rev. Castillo de tres torres y encima una Virgen, ingre- 

MIO. MATRIS RESIDET. SAPIENTIA. PATRIS. S. P. Q. P. S. M. 

Bronce: 0,035 m. 

Proclamación en el Puerto de Santa María, como indican las 
siglas del reverso. 



IHVBMTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. I7I 

103. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, con coraza, 

banda y collar, r. ferd. vi. hisp. et ind. imp. avspicanti. 

p. p. V. p. 1746. 

Xev. Entre las dos columnas, Hércules sujeta dos leones 

y encima s. c. gad. Leyenda: parcere . svbiect . et . 

DESELLARE . SVPERB. 

Plata. 0,034 m. 
104. — Anv. Busto desnudo de Fernando VI á la derecha, ferdi- 

NANDÜS VI HISPAN.»* REX. 

Rev. Figura varonil vestida á la romana, y ante ella, arro- 
dilladas, cuatro figuras femeninas, una con traje indio 
y otra con un áncora al hombro, regnorum suscepto 
REGiMiNE. Exergo: ix.jul.mdccxlvi. 

Grabadores: 7 Dassier etfils. — Bronce: 0,04 1 m. 
105. — Anv. Busto de Fernando VI con coraza y peluca, ferdi- 

NANDUS . VI . D . G . HISPANIARUM . REX , 

Rev. Armas de Sevilla, hispal . in . eivs . proclamatione . 
1746. 
Plata: 0,032 m. 

106. — La misma de bronce plateado. 
107. — La misma de bronce. 

108. — Anv. Busto de Fernando VI con larga melena á la dere- 
cha. Leyenda: ferdinando vi . rege . catholiCo . 
Rev. Banda con algunos signos del zodíaco, y debajo el 
mapa de España dentro de un círculo. Leyenda: rem 

HISPANAM CAPESSENTE IX lUL MDCCXLVI. 

Bronce plateado: 0,036 m. 

109. — Anv, Busto de Fernando VI á la izquierda. En dos líneas 
concéntricas: ferdinand. rex cath. vi. cast. iii. arag. 

PROCLAM GERVN. 



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172 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev. Escudo de armas, exemplvm. fidelitatls. 

Plata: 0,025 ™- 
Proclamación en Gerona. 

lio. — Anv. Busto de Fernando VI á la izquierda, fro. (sic) vi. 

D . G . HPA . ET IND. REX . 1 74/. 

Rev. Corona real. prov. venez. g. zvloaga. 
Dorada: 0,017 ro* 
Proclamación en Venezuela. 

III . — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, fernand c . ai 

(sic) D. G. HISPAN. R. 1747- 

Rev. Una llave y un castillo, jvan fores villavisencio. 
Plata: 0,022 m. 

112. — Anv. Busto de Fernando VI con collar, peluca y casaca. 

ferdinandvs. vi. d. g. 

Rev. Granada abierta y coronada, hispaniarvm. rex. 1747. 

Plata: 0,025 m. 
Proclamación en Granada. 

113. — Anv, Cabeza de Fernando VI á la derecha, con melenas 
rizadas, ferdinand. vi. d. g. hispania rex. 
Rev. Escudo episcopal, colleg . ma . d . th . in ejus procla... 
Plata: 0,021 m. 

114. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, con melenas 
rizadas 6 peluca, ferdinandus . vi . d . g . hispania . rex. 
Rev. El mismo escudo episcopal de la anterior, colleg. 

M. D. TH. IN EJUS PROCLAM 1747- 

Plata: 0,022 m. 
115. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdo. vi. d. g. 

HISPAN. ET INI). REX. 1747* 

Rev. Sobre una mesa un cojín y encima la corona real, y 

á los lados in su a. Leyenda: gvbern atore, prov. ven. 

zvloaga. 

Plata: 0,032 m. 
Proclamación en Venezuela 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 173 

li6. — Anv. Busto de Fernando VI á la izquierda, con sombrero 

y casaca, ferdinandvs. vi. d. g. ispania**. rex. 

Rev. Busto de mujer de frente, angelopolis proclamtio. 

(sic). 1747. 

Plata: 0,02$ m. 

Proclamación en Puebla de los Ángeles (México). 

117. — -^«z^. Busto de Fernando VI. ferd. vi. d. g. hispaniar. r. 
Rev, Castillo de tres torres sobre aguas, veracrvcis. pro- 

CLAMATIO. 1747- 

Plata: 0,031 m. 
118. — Anv, Busto de Fernando VI á la derecha. Fernando, vi. 

D. G. HISPAN. REX. 

Rev. Dos llaves, gonzalo. rezio de oqvendo hab.** 1747- 
Plata: 0,029 "^' 

119. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha. Fernando, vi. 

D. G. HISPAN. REX. 

Rev. Castillo con dos torres, santiago de torres gvan** 1747* 
Plata. 

120. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha. Fernando, vi. 

D.G.HISPAN. R. 1747. 

Rev. Un ave explayada y debajo: 1747. Leyenda: tomas 
jph.gonzalver. 

Plata: 0,021 m. 

121. — Anv. Busto de Fernando VI con peluca y coraza, á la 

derecha, ferdinandvs . vi . d . g . hispaniarum . et . in . rex. 

Rev. Escudo de Buenos Aires, noviliss. fideliss. civ bonae- 

RINEI. PROCLAM. 1747- 

Metal blanco: 0,033 n^* 

122. — Anv. Busto á la romana de Fernando VI á la derecha. 
ferdins. vi d. g hispa, et INDI. REX, 1747. 



174 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev. Escudo de Panamá, nc. panamensis te amat corde te 

CLAMAT ORE. 

Plata: 0,035 i^* 

123. — Anü. Busto de Fernando VI á la derecha, con casaca» 
banda y bengala en la mano derecha, ferdinandvs. vi. 

D. G. HISPANIARUM REX. 

Rev, Escudo de México, imperator. indiarum. Exergo: 

MEXICI ANNO 1747. 

Plata: 0,039 m. 
124. — Anv, Busto de Fernando VI á la derecha, ferdinandvs . vi . 

D. G . HISPANIARVM . REX. 

Rev, La granada ¡y las f é y coronadas, granata . in . eivs . 
proclamatione . 1747- 
Plata: 0,030 m. 

125. — Anv, Busto de Fernando VI á la derecha, con peluca, 
coraza y manto, ferdinandvs . vi . d . g . hispaniarvm . rex. 
Rev. La granada y la f y la y coronadas, granata. in . eivs. 
proclamatione . 1747. 
Oro: 0,03 1 m. 

126. — Anü. Busto de Fernando VI á la derecha, ferd. vi. d. g. 

HISP. E IND. R. 

Rev. Castillo de tres torres y una cruz sobre la central. 

NOV. VER. CRUC. PROCLAM. A. 1 747» 

Plata: 0,036 m. 

Proclamación en Veracruz de México. 

127. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha. En dos líneas 
concéntricas: ferdinand . vi hispan . maiori . rex . proc . 
PAL . VIII idus i anua . 1747. 
Rev. Geniecillo alado con una honda en una mano y una 
palma en la otra, amoris funda vincet bale.fides. 

Plata: 0,022 m. 
Proclamación en Mallorca. 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 75 

128. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, y en dos círcu- 
los concéntricos: ps . 59 . Qvis dedvcet me in civitatem 

MVNTAM? N. NE TV? DAVO TI VI CLAVES REGNI S. MT. CAP. 1 6. 

Rev. Torre con llave colgante del umbral y en dos círcu- 
los concéntricos esta leyenda que tiene algunas letras 
enlazadas: civitas calpensis in proclamatione dn. regís. 

FERD. VI. A. 1748. VOCAVERIS VRBS EIDELIS (sic) YS. CAP. 1. 

Plata: 0,038 m. 
Proclamación en San Roque. 

129. — La misma en bronce. 

130. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdin. vi. msp. 

REX. 

Rev. Escudo de Puerto Real (?). preclara villa regí por- 

TVS. 1748. 

Plata: 0,027 m». 
131. — Afw. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdinand. vi* 

D. G. HISPA. ET INDIAR. REX. 

Rev. Escudo de Castilla y León coronado, imperator. in- 

DIARUM. M. DE CORDOUA.. 

Plata: 0,032 m. 

132. — Anv, Dentro de una corona de laurel y palma y de una 
gráfila de puntos, viva fern.«>o vi. 

Plata, incusa: 0,015 m. 
133. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, ferdi.iii.arag. 

R.NULLI... 

Rev. Escudo de Palma, semper armata reg. 

Plata: 0,01 3 m. 

Proclamación en Palma de Mallorca. 

134. — Anv. Busto de Fernando VI á la derecha, con peluca, 
manto real, banda y toisón, ferdinandus sextüs hispa- 

NIARUM ET INDIARUM REX. 

Rev. Minerva sobre un león y en el campo una ciudad 



1 



176 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

murada y atributos de las ciencias. Encima, en una 
cinta: nunc minerva postea palas. Exergo: acad.^ bar.* 

Grabador: Prieto. — Plata: 0,039 ni. 

De la Academia de Barcelona. 

El grabador Tomás Francisco Prieto era natural de Sala- 
manca, donde nació en 17 16. Fué grabador de la Casa de la 
Moneda de Madrid y murió en 1782. Era hombre de mucha 
pericia. 

135. — Anv. Busto de Fernando VI con coraza y laurea, á la 
derecha, ferdinando vi . rege catholico. 
Rev. Un cañón de artillería y sobre él una regla y una 
plomada: en el suelo barriles de pólvora y balas y en 
en el exergo una cartela con atributos de la artillería: 
encima, en una cinta: recte. 

Grabador: Prieto, — Plomo: 0,055 "^- 

1 36. — Muy semejante á la anterior en anverso y reverso, aun- 
que se diferencie en algunos detalles y con las mismas 
leyendas. 

Grabador: Prieto, — Plomo: 0,037 m. 

Carlos m. 

137. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha, carolum.iii.regem. 

CATHOLICUM. 

Rev, Armas de Burgos, proclamat.caput.castell/e. 1759. 
Plata: 0,027 ni- 

138. — Aftü. Busto de Carlos III á la derecha, viva rey carlos.ui. 

1759. 
Rev, Escudo coronado de Castilla y León, mancha lareal. 

Plata: 0,027 m. 

139. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha. En dos líneas con- 
céntricas esta leyenda: carolus rex cath. hispaniar* iii. 
proclam. barcino. I7S9« 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPA?}OLAS. 177 

Rev, Caballo en libertad delante de una ciudad fortifi- 
cada y sobre un campo, prístina prata rident. 
Plata: 0,030 m. 

140. — Am). Busto de Carlos III á la derecha, con coraza, banda 

y toisón. CAROLVS . III . D . o . hispan . REX. 

Rev. Sol radiante, civitas . solis . in . eivs . aclamatione .1759- 

Grabador: Araujo, — Plata: 0,027 n^- 
Proclamación en Ecija. 

141. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha. En dos líneas cir- 
culares y concéntricas: ps : 59 Qvis dedvcet me in civi- 

TATEM MVNTAM? N. NE TV? DAVO TI VI CLAVES REGNI S MT. 
CAP. 16. 

Rev. Castillo con una llave pendiente del umbral y en 
derredor en dos líneas circulares: ci vitas calpensis in- 

PROCLAMATIONE DN. REGÍS CAROLVS III A 1759- VOCAVERIS 
VRBS FIDELIS YS. CAP. I. 

Plata: 0,037 ™« 
Proclamación en San Roque. 

142. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carol. iii. aug. hisp. 

REX. 1759- 
Rev, Toro alado sosteniendo un castillo y encima de éste 

una estrella, lucen, ciu. in. eius proclama. 
Plata: 0,032 m. 
Proclamación en San Lúcar de Barrameda. 

143. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, con coraza, manto 

y toisón. CAROLVS. III. D. G. hispan. REX. 

Rev, Armas de Cádiz, proclamatvs gadibvs. 1759- 
Plata: 0,034 m. 

144. — Anv. Busto desnudo de Carlos III á la derecha, carolvs. 

III.D.G.IHSP.REX 1759- 

Rev. Imagen de Santiago (?) á caballo alanceando y un 
muerto á sus pies, ve m^ pro aclamatione nostra. 

Plata: 0,021 m. 

Proclamación en Vélez-Málaga. 

TOMO xLvii. 12 



•* 



1 7$ BOLBTÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

145. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . d . g . 

HISPAN. REX. 1759- 

Rev. Una llave, alcalá . la . real . 1 7 59 • 
Plata: 0,029 m. 

146. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha, carolvs. iii. d. g. 

HISPA. R. X. 

Rev, Astro radiante, frater redit redevntem CíESaravgvs 

PROCLAMAT 1759- 

Plata: 0,020 m. 

147. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha, con coraza y ban- 
da. CAROLVS . iii . D . G . HISPA . R . 

Rev, Águila coronada y con una espada en la garra dere- 
cha. IN PROCLAM . ORlOLiC .1759- 

Plata: 0,024 m. 
Proclamación en Oríhuela. 

1 48. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha, car. iii. hispania- 

RUM . ET IND . REX . 

Rev, Debajo de un adornito esta inscripción: por la - pla- 
tería DE MALAGA . 

Plata: 0,019 ^- 
149. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . d . o . 

HISPAN. REX. I759« 

Rev, Castillo sobre peñas gg ^xix . am . no . 

Plata: 0,028 m. 
Proclamación en Ujijar. 

1 50. — Anv, Cabeza de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . d . g . 

HISP. REX. 1759. 

Rev, León rapante y coronado, illitvrgi . nvlla . pres- 
tantiür. 

Plata: 0,022 m. 
Proclamación en Andújar. 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 79 

151. — Anv* Busto desnudo de Carlos III á la derecha, hispania- 

RUM . REX . 

Rev. Buey con una estrella entre los cuernos, turolii. 
ci VITAS . ano .1759- 



153. — Anv, Cabeza de Carlos III á la derecha, con peluca, caro- 
Lus III . D . G . mspAN . REX . En el campo: cerva . proclam . 

1759. 
Rev. Un ciervo al pie de una columna, in fidelitate sta- 

BILIS. 

Plata: o, m. 
Proclamación en Cervera. 

1 54. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, garlos . m . rey , de . 

ESP A , PROCL . EN . PAL . 

Rev. Sol enviando sus rayos á una torre puesta sobre 

aguas. EL. NVEVO SOL QVE ADORA . MAS . LA . DORA . 

Plata: 0,025 ^' 

Proclamación en Palma de Mallorca. 

155. — Anv. Busto de Carlos III con coraza, banda, manto y 

toisón. CAROLVS. m. D. G. hispan. REX. 

Rev. Escudo de Cádiz, proclamatvs gadibvs. 1759' 
Bronce: 0,033 m. 

156. — Anv. Busto laureado de Carlos III. carolus. iii. d. g. raspA- 

NIARVM REX. 

Rev. Armas de Valencia sobre dos globos, ubique felix 

INTEGRA FIDE. ExcrgOI PROCLAM. VALENT. 1759* 

Plata: 0,033 m. 



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Plata: 0,020 m. ^ 

Proclamación en Teruel. 

152. — Anv^ Busto de Carlos III á la derecha, viva garlos. iu reí 

DE ESPAÑA. 

Rev. Escudo de armas, jaén año de 1759- 
Plata: 0,027 n^* 









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1 8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

% 

157. — Anv. Busto de Carlos III con coraza y collar del toisón 
á la derecha, car iii d. g. h. r. áurea condet SíECula. 

1759. 
Rev. Castillo con una virgen, gg ingremio matris. residet. 

SAPiENTiA. patris. En el campo: s. p. q. p. s. m. 

Plata: 0,034 m. 

Proclamación en el Puerto de Santa María. 

1 58. — La misma, pero de otro cuño. 
Plata: 0,034 m. 

1 59. — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha, con manto, 
coraza, banda y toisón, carolvs 111 d. g. hispan, rex. 
Rev. Armas de Sevilla, hispal . in . eius . proc . Exergo: 1 7 59. 

Grabador: Fuente. — Plata: 0,034 m. 

160. — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha, con cora- 
za, manto y toisón, carolvs m borbonivs rex catholicvs. 
Rev. Representación de la ceremonia de levantar el pen- 
dón por el rey. acclamatio avgvsta. Exergo: matriti 

lll IDUS SEPTEMBREIS MDCCLVIIII. 

Grabadon Prieto. — Plomo: 0,059 in. 

161. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolus . iii . dei g. 
Hisp.R. 1759' 
Rev. Dos bustos afrontados sobre aguas, preclara . villa . 
REGII . portus. 

Plata: 0,034 m. 
Proclamación en Puerto Real. 

162. — La misma, de módulo menor. 
Plata: 0,029 m. 

163. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs iii. d. g^ 

HISP. REX. 

Rev. Escudo de Valencia, proclam. valent. 1759* 
Oro: 0,021 m. 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. l8l 

164. — La misma en plata. 
'165. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha, 'carolvs . iii . d . o . 

HISPANIARUM . REX . I / 59» 

Hev, Granada y la F y la Y coronadas, caput . garnat/e , 

PROCLAMAT. 

Plata: 0,032 m. 

166. — Anv. Busto de Carlos III con coraza y collar, á la dere- 
cha. CAR . IH . HISPANIARVM . ET IND . REX . 

Rev. Escudo de armas de Málaga s. p. q. malacit. dicavit 

AÑO 1759. 

Plata: 0,032 m. 

167. — Anv. Cabeza de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . d. g. 
HISPAN. REX. 1759» 
Rev. Una llave, alcalá, la real, llave y defensa. 

Plata: 0,020 m. 

168. — Anv. Cabeza de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . d . g . 
hispan. REX. 1759* 
üev. — La granada entre la F y la Y coronadas, capvt 

GARNATAE PROCLAMAT. 

Plata. 
169. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs . iii. 

ReV. PROCLAM GERVN I759« 

Plata: 0,014 m. 
Proclamación en Gei:ona. 

170. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs iii. d. g, 

HISPA. RE. X. 

Rev. Una estrella radiante y debajo: redevntem C/ESarav- 

GVS. PROCLAMAT. 1759- 

Plata: 0,020 m. 

171. — La misma, de módulo mayor. 
Plata: 0,027 m. 



1 83 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

172. — AfW* Busto de Carlos II á la derecha, carolus iii.d. g. 
fflSP.REx. 1759- 

■ 

Rev. Escudo de armas: illitvrgi. nvlla prestantior. 

Plata: 0,030 m. 
Proclamación en Andüjar. 

173. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, con laurea, coraza, 
banda y toisón, carolvs. . 111 . d. g . hispan . rex. 
Rev. Estrella de ocho puntas, sicvt . lucifer . lucet . in . 

AURORA . ITA . IN . VVANDAHA . CARMONA . I 7 59- 

Grabador: Araujo, — Plata: 0,03 1 m. 
1 74. — Anv, Cabeza de Carlos III á la derecha, carolvs iii borb. 

REX CATHOLICVS. 

Rev, — Figura militar con un pendoncillo en la diestra. 

ACCLAMATIO AVGVSTA. ExergO ! MATRITI III IDUS SEPTI 
MDCCLVIIII. 

Grabador: /V/í/í?.— Plata: 0,040 m. 

175- — L21 misma, de plata. 

176. — La misma, en plomo. 

177. — Anv. Bajo un solio el busto de Carlos III, de frente, con 
peluca, casaca y banda, carolvs tertivs. d. gr: 
Rev. Un castillo y á los lados las letras i. g. a. i. Leyenda 

HISPANIARVM REX. 1759- 

Plata: 0,030 m. 
Proclamación en Alicante, 

1 78. — Anv, Busto de Carlos III con coraza y manto, á la dere- 
cha, carolvs . III . D . G . HISPAN . REX . 1 759« 

Rev, — La granada entre la F y la Y coronadas, capvt . 

GARNATAE . PROCLAMAT. 

Plata: 0,028 m. 

179. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha y debajo: 1759. Le- 
yenda: CAR . III . R. D . ESP . y . MALL . VI. 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 83 

Rev. Escudo de Palma de Mallorca, estas . armas . son . tv . 

PAL. 

Plata: 0,015 i^* 
180. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha. CAROLvs.m.ms- 

PANIARUM . REX . 

Rev. La granada y la F y la Y coronadas, gavdivm . mevm . 

ET . CORONA . MEA . I 76O . 

Plata, dorados el busto del anverso y la F, la Y y las coronas 
del reverso. — 0,042 m. 

181. — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha, caro, iii 

D. G. HIS. r. 

Rev, Imagen de S. Miguel, cerra in procla. then. 1760. 

Metal blanco: 0,027 n^* 
Proclamación en Tenerife. 

182. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha. Leyenda: car.iu. 

HISPANIARUM . ET IND . REX . 

Rev. Inscripción en el campo: 88 ^^^ la — platería de 

MÁLAGA. 

Plata: 0,019 m. 

183. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolo m.D.G. 
1760. 
Rev. Llave coronada entre dos leones que la sostienen. 

HISPANIOLA. 

Plata: 0,025 m. 

Proclamación en la isla de Santo Domingo. 

184. — Anv. Busto desnudo y laureado de Carlos III á la dere- 
cha. CAROLO III HISP. ET IND. AVG. REG. 

Rev. Águila con dos frutos en las garras, sancta fides 

PRyESTAT FIDEM. Exergo: OCT. IDUUM AUG. M.DCCLX. 

Plata: 0,034 m. 

Proclamación en Santa Fe de Bogotá. 

185. — Anv. Busto de Carlos III laureado á la derecha, con banda 
y toisón* CAROLUs. m. d. g. hispan, et ind. rex. 1760. 



184 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Reí)* Escudo de armas, debajo un corazón y amat. Le- 
yenda; AUGUSTIS. IMPERAT. lUSIURAND. S. P. Q. CHL. 

Plata: 0,039 m. 
Proclamación en Chile. 

186. — Anv. Busto de Carlos III con peluca, coraza, manto y toi- 
són. CAROLVS . III . D . G . HISPAN . ET IND . REX. 

Rev. Castillo, jvan de dios morejon matan. 1760. 

Plata: 0,040 m. 
Proclamación en Matanzas. 

187. — Am). Busto de Carlos III á la derecha con peluca, coraza, 
manto y toisón, carolvs . iii . d . g . hispan . et ind . rex. 
Rev. Tres torres y una llave, gonzalo rezio de oqvendo . 
habana . 1 760 . 

Plata: 0,040 m. 

188. — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha con cora- 
za, manto y toisón, carolo iii . hisp . cath . regí . et ind. 

IMP. 

Rev. Águila desplegada con dos frutos en las manos. 

SANCTA FIDES PR^STAT FIDEM. ExergOI OCT. IDUUM AUG. 
" M.DCC.LX. 

Grabador: Benito, — Plata: 0,040 m. 
Proclamación en Santa Fe de Bogotá. 

189. — Anv: Busto laureado de Carlos III á la derecha, carolus. iii. 

HISPAN. ET IND. REX. L M. I76O. 

Rev, Escudo de armas, óptimo, princ. publ. fidelit. jüram. 

Plata: 0,037 m. 
Proclamación en Lima. 

190. — Anv* Busto de Carlos III con coraza, manto y toisón. 

■ 

CAR0L. iii ANTIQ. ET NOV. HISPN REX MEXIC PROCLAM. 

Rev, Escudo de la ciudad de México, insign. fidelfi. et 

PVBLIC LAETITIAE. I76O. 

Grabador: A, B. Madero.^Flaia: 0,039 m. 






INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 



185 



191. — Anv, Busto de Carlos III con casaca, banda y toisón á la 
derecha, carolo 111 d. g. hisp. et ind. r. off. 1760. 
Rev, Escudo de armas f^ príííses.et regii hispanio.., 

QViESTORES F. O. 

Plata: 0,033 m. 

Proclamación en Santo Domingo. 

192. — Anv. Busto de Carlos III con coraza, banda y manto á la 
derecha, carolvs iii. vet. rex. et nov. hisp. imperat. 
1760. 
Rev. Dos escudos eclesiásticos, epis. et cap. s. cathed. 

GVADALAX. ECCLES. 

Grabador: A. B. -A/íi//írí?.— Plata: 0,039 ro. 
Proclamación en Guadalajara de Méjico. 

193. — Anv. Busto de Carlos III con coraza y toisón á la dere- 
cha, carolvs. III. C. HISPAN. ET IND. REX. 

Rev. Escudo de Buenos Aires, proclamatvs. bon. aer. 
1760. 

Plata: 0,036 m. 
194. — Anv, Busto desnudo de Carlos III á la derecha, carol.ui 

VET . et NOVAE hisp . REX MEX . PROCL. 

Rev. Escudo episcopal, eman . archiep . mex . consen . lae. 

TIT.SACRIS CELEBRAV. ExcrgOI MDCCLX. 

Grabador: T'. Casanava.^Vlita: 0,043 m. 
Proclamación por el arzobispo de México. 

195. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, garlos, iii. d. g. 

hispan. REX. 

Rev. Castillo, j van de dios morejon. i 760. 

Plata: 0,030 m. 
Proclamación en Matanzas. 

196. — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha, caro- 
Lus iii borb. rex cathol. 
Rev. Figura femenina, casi desnuda, vertiendo monedas 
con la mano derecha, y en la izquierda un pendón y 












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1 86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

un aro; pisa los atributos del tiempo y en el fondo se 
ve una alta montaña junto al mar. fidelit . íBtern . po- 

PULOR . PACHUQ . ET REO . MONTANl . ExergO: IN FROCLAMAT . 
REGIA, MDCCLXI. 

Grabador: F, Casanaoa. - Plata: 0,044 m. 
197. — Afw, Busto de Carlos III laureado á la derecha, caro- 

LUS III. BORB. REX CATHOL. 

Rev, Inscripción: caroli iii hispaniar . et ind . regis procla- 

MATIO AVGVSTA MICHAELOPOLI IN NOVA HISP . XIX APRILIS 
MDCCLXI A lOSEPHO MARÍA CANAL MAGNO VEXILLIFERO, 

Grabador: F, CasanaDa.-^V\?X^\ 0,044 ™« 
Proclamado en San Miguel el Grande (América). 
El grabador Francisco Casanova vivió desde 1734 á 1778, y 
al morir era grabador de la Casa de la Moneda de México. 

198. — Anv. Busto desnudo y laureado de Carlos III á la dere- 
cha. CAROLVS III . HISP . ET INDIARVM REX. 

Rev. Perspectiva de un gran edificio cuadrangular: qvo- 

CVNQVE ET VNDEQVAQVE. ExergO'. EPISTOLIS TABELLARIIS- 
QVE CVRANDIS DOMVS PVBLICA INCHOATA MATRITI DIE XVII . 
OCTOB . A . MDCCLXI. 

Grabador. Prieto. — Plata: 0,038 m. 
199. — La misma, en bronce. 

200. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha con coraza y el co- 
llar del toisón, carolvs iii d. g. hispaniarvm rex. 
Rev. Inscripción: ob primam reg. prolem gratvlatio. mis- 

SILIA POPVLO NEAPOL1 MDCCLXIl. 

Plata: 0,033 m. 

201. — La misma, más pequeña. 
Plata: 0,026 m. 

202. — Anv. Bustos superpuestos mirando á la derecha de Don 
Luís de Velasco y 1). Vicente González. Leyenda: 

LVDOVICO DE VELASCO ET VINCENTTO GONZÁLEZ» 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPASÍOLAS. 1 87 

Rev. Vista del castillo del Morro de la Habana con la ex- 
plosión que padeció y barcos, la ciudad y tropas. Le- 
yenda: IN . MORRO . VIT . GLOR . FVNCT . ExergOt ARTIUM ACA- 
DEMIA CAROLO REGE CATHOL ANN VENTE CONS . A . MDCCLXllI. 

Grabador: Prieto, — Bronce: 0,049 m. 
203. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, carolvs . iii . parens . 

OPTIMVS. 

Rev. Bustos yuxtapuestos de los dos infantes: publicae. 
FELicrr . piGNvs . Exergo: aloisia philip. inf. hisp. parm. 

DVC. FIL. CAROL. PRINCIP. NVPTA. M.DCC.LXV. 

Grabador: T, Prieto, — Bronce: 0,049 '^• 
204. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha con casaca, banda 

y toisón. CAROLVS . III . pater patriae. 

Rev, Alegoría de España, sentada, embrazando el escudo; 
á su izquierda la imagen de la industria y á su derecha 
la de la agricultura. En el campo se ve un hombre 
arando con una yunta de bueyes, industria, et. agro- 
rvm. cvltv. vbiqve. propagatis. Exergo: coloniae. ge- 

MELLAE. AD MARIANOS. MONTES ET BAETICAM. MDCCLXXIV. 

Grabador del anverso: T, Prieto^ y del reverso: Gil, — Bron- 
ce: 0,056 m. 

205. — Anv. Tres bustos afrontados y uno de un niño debajo. 

CAROL . III . ET . LUDOVICAE . FIL . FERDINANDO . RECENS . NEPOT . 

AVGG. En tres líneas á manera de exergo: metallicor. 

N . HISP . CORP . erecto . LAT . LEGIB . HONORIB . CONCESS . SVPP . 
IPSI . CVDI . F . CID . ID . ce . LX . V 

Rev- El rey mostrando el sol esplendente á gentes que se 
emplean en el trabajo de las minas, iam . nova . proge- 
nies . COELO . DEMITTITUR . ALTO . ExcrgO: SVRGET . GENS. AV- 
REA . MVNDO. 

Bronce: 0,063 ni. 
206. — Anv> Busto de Carlos III á la derecha, carolvs , iii . parens, 

OPTIMVS, 



l88 BOLPTÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Rev» Bustos yuxtapuestos de los infantes Luisa y Felipe. 

PVBLICAE . FELICIT . PIGNVS . ExergO : ALOYSIA . PHILIP . INF. 
HISP . PARM . DVC . FIL . CAROL . PRINCIP .NVPTA . M . DCC . LXV. 

Bronce dorado: 0,050 m. 
207. — Anv. Atributos de la agricultura y de las artes, socorre 

ENSEÑANDO. ExergOI SOCIEDAD ECONÓMICA MATRITENSE. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: al mérito. 
Bronce: 0,040 m. 

208. — Anv. Atributos de la agricultura y de las artes debajo de 
una corona de laurel: socorre enseñando. Exergo; real 

sociedad económica de MADRID. 

Rev. Liso. 

Bronce: 0,050 m. 

209. — Anv. Dentro de una corona de laurel: al mérito. Leyen- 
da: REAL sociedad DE MURCIA. 

Rev. Dentro de las palmas ceñidas de coronas un trofeo 
de instrumentos de artes. Leyenda: fomenta ense- 
ñando. 

Plata: 0,03 1 m. 

210. — Anv, Alegoría representando unas hileras de hormigas 
en un campo, y encima: disce sapientiam. 
Rev, Dentro de una corona de laurel, y encima: al méri- 
to. Leyenda: la sociedad económica de amigos del país 

DE ASTURIAS. 

Bronce: 0,039 n^- 
211. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha con toisón y banda. 

CARLOS . III . PADRE . DE . LA . PATRIA . 

Rev. Una matrona bajo un árbol y con el escudo de Má- 
laga en actitud de^ recompensar á un labrador arrodi- 
llado y de desdeñar á otro que está recostado en el 

suelo, SOCORRE AL DILIGENTE. NIEGA AL PEREZOSO. ExcrgO: 



inventarío de las medallas bspa?70las. 189 

REAL MONTE PIÓ DE SOCORRO PARA LOS COSECHEROS DEL 
OBISPADO DE MÁLAGA ESTABLECÍ.® AÑO DE 1 776. 

Grabador: G. Gil, — Bronce: 0,060 m. 
212. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha con manto, coraza 

y toisón, A . CAROLO . III . REGE . INSTITUTA . PERACTUM . ME- 
MORAT . SECULUM. 

Rev. Representación de la minería: hispana . metallicorum . 

ACADEMIA . MATRITI . MDCCCLXXVII . 

Bronce: 0,070 m. 

213. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha, c arlos. iii. protec- 
tor . DE . LA . ACADEMIA . 

* Rev, Emblema de la Academia Española, y encima, en 

una cinta: limpia fixa y da esplendor. Exergo: se esta- 
blecieron ESTOS PREMIOS AÑO DE 1777' 

Grabador: Gil. — Bronce: 0,044 ni- 

214. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha con coraza y los 
collares del toisón y Carlos III. garlos. iii.padre.de. la. 

PATRIA . Y . protector . DE . LAS . CIENCIAS . 

Rev. Las ciencias en torno de una mesa, puesta sobre una 
cumbre y adornada con el escudo de España y libros, 
entregan coronas á un togado, escena que presencian 
desde abajo dos personas. Exergo: real.academia.de. 

DERECHO . ESPAÑOL . Y . PUBLICO . AÑO . DE . 1 778 . En el Cam- 

po, además d^l nombre del grabador, la abreviatura 
de México. 

Grabador: G. A. G/'/.— Bronce: 0,059 m. 

I 

215. — Anv. Busto laureado de Carlos III con casaca, cruces, 
I banda y toisón, á la derecha, carolvs iii . r . catholicvs. 

Rev. Corona de laurel y pluma; arriba, en una cinta: pro- 
DESSE LABORAT. Debajo, en una ménsula, societas oeco- 

NOMICA HISPALENSIS a . de M . DCCLXXVIII. 

Grabador: 7*. Prieto. — Bronce: 0,040 m. 



! 



igo BOLETÍN DR LA RBA.L ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

2l6. — Anv> El rey en el trono y á sus pies dos personajes que 
le presentan una cuna con dos niños, carol. et lvisia 

GEMELLA PROLE FELICES P.O. Excrgo: SECVRITAS IMPERIL 

Rev, Un ara, y en ella: valentini patricii d. n. m. q. eivs. 
Encima el escudo de Valencia y un lambrequín, donde 
se lee: carolo iii pacis instavrat. Leyenda: a. pasqval. 
G. pastor, l ferris. o. valeriola. 

Grabador: Pelequer, — Bronce plateado: 0,03 1 m. 
No sé si este Pelequer es el D. Manuel que hizo algunas 
medallas en tiempo de Carlos IV. 

217. — Anv» Busto desnudo de Carlos III afrontado con los de 
los príncipes de Asturias: el rey y el príncipe llevan 
colgado al cuello el toisón, carlos.iii.rey.de.españa. 

Y . DE . LAS . INDIAS . CARLOS . Y . LUISA I DE . BORBON . PRINCIPES. 
DE. ASTURIAS. 

Rev. España, delante de un ara, presenta un niño á Méji- 
co, representado por una dama india, carlos . de . bor- 

BON . nació . en . el . PARDO . EN . 5 • DE . MARZO . DEL .AÑO . DE . 

1 780. Exergo: grabada . en . mexico . por . geron . antonio. 
gil. 

Bronce: 0,053 m. 
218, — Anv. Busto laureado de Carlos III á la derecha, carlos iii. 

REl DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS . 

Rev, Una fama volando sobre nubes y con corona y trom- 
pa en las manos, premia y excita al varón esforzado. 

Grabador: T, Prieto, — Bronce: 0,034 m. 

219. — Anv. Busto de Carlos III á la derecha con banda y toi- 
són. CAROLVS . III hispaniarvm . rex. 
Rev. Dos matronas representando á la justicia y la paz 
que se besan: sobre ellas desciende un angelillo con 
una corona en las manos: decoración campestre en el 
fondo, ivstitia . et . pax . ose vlantvr . se. 

Bronce: 0,048 m. 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPASÍOLAS. IQI 

220. — Anv. Busto de S. Nicolás Factor, rodeado de atributos 
artísticos. Exergo: a. 1787. 

ReV, A LA SOLEMNE BEATIFICACIÓN DEL V. P. F. NICOLÁS FACTOR 
PROFESOR DE PINTV. LA R. ACADEMIA DE S. CARLOS DE VAL. 

Plata: 0,032 m. 
221. — Anv, Busto de Carlos III á la derecha con banda y toisón: 

CAROLUS . III . HISPANIARUM . ET . INDIARUM . REX . MEXICANA . 
ACADEMIA . FUNDATORI . SUO . 

Rev. Sobre un pedestal cuyo frente está adornado de re- 
lieves se levanta una urna sepulcral en que se lee. 
o. 13 .D. A. 1788. Al pie de la urna hay recostada una 
matrona doliente con el escudo real y al lado un pe- 
queño indio llorando. Completan el aparato la repre- 
sentación de las artes, qui . ingenuas . revocavit . artes 
Exergo: eetinctus . amabitur . ídem . 

Grabador: G, Gil. — Bronce: 0,068 m. 

Carlos IV. 

222. — Anv, Busto desnudo de Carlos IV. carolvs. iv. msp. rex. 

MDCCLXXXIX. 

Rev, Escudo de Lérida. ^ acclamatio . avgvsta . ilerdae . 
1789. 
Plata: 0,032 m. 

223. — Aftv, Busto de Carlos IV á la derecha, con manto y toi- 
són, carolo . IV . D . G . HISPAN . REGE . 

Rev. Vista de Málaga con un barco en el mar. s.p.q. 
malacit.in acclam.dicab. 1789. En el campo: tanto 
monta. 

Grabador: S, A, — Plata: 0,031 m. 

224. — Afw, Bust<5 de Carlos IV, laureado, á la derecha, con 
peluca, casaca, banda y toisón, carol.iv.d.g.h.r. 

ÁUREA COND . SÉCULA . 1 789 . 



^ 



193 BOLBTÍN DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Rev. Un castillo sobre s^uas y encima una imagen de 
N.* S.* En dos líneas concéntricas: in gremio. matris. 

RESIDET . SAPIENTIA . PATRIS .S.P.Q.P.S.M. 

Plata: 0,032 m. 

Proclamación en el Puerto de Santa María. 

225. — La misma, en bronce. 

226. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha con el coUar del 

toisón. CAROLVS. IV. Hisp. ET iND. R. (Monograma). 1789. 

Rev. Escudo de armas, mag. cnnx. hec. princ. ualet. et 

FIDELIT. ORN. PUB. JUR. 

Plata: 0,040 m. 

227. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, carolus. iv. hisp. et 
iND. R. (Monograma). 1789. 
Rev, Escudo de armas entre las dos columnas: óptimo . 

PRINC PUBLICE. FIDELIT. JURAT. 

Plata: 0,040 m. 

Proclamación en Cochabamba. 

228. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha con coraza, ban- 
da y toisón. CAROLUS .IIII. REX .CATHOL.INAVGVRATVS. 
MDCCLXXXIX. 

Rev. Matrona con casco y pendoncillo: sostiene con la 
mano izquierda el escudo de Valencia y detrás la re- 
presentación del Turia. vota . bonos . dvcit . ad . exitvs . 
Exergo: valentinorvm fides. 
Plata: 0,035 ™- 

229.— Anv, Busto laureado de Carlos IV de frente y con manto 
real, carol . iv . d . g . hisp . et . ind . rex . 
Rev. Armas de Sevilla, proc :s.p.g.Hisp. 1789. Exergo: 
nodo. 
Grabador: Gardillo. — Plata: 0,035 '"• 

230. — Anv. Busto laureado de Carlos IV á la derecha, carol. iv. 

D. G. HISP. ET ind. R. 1789. * 



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INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 93 

Rev. Escudo de Jerez, acclamacio xericensis. 
Plata: 0,032 m. 
Proclamación en Jerez. 

231. — Anv, Busto laureado de Carlos IV con coraza, manto y 

toisón. ACLAMACIÓN DE CARLOS IIII. 

Rev. Emblemas de la sabiduría y las artes. )^ real socie- 
dad ECONÓMICA DE CUENCA. 
Plata: 0,044 m. — Lleva asa postiza para colgar. 

232. — AnV' Busto desnudo de Carlos IV á la derecha, carolvs. iv. 

HISP. REX MDCCLXXXIX. 

Rev. Escudo de Gerona. )^ exem . fideli . et . amor . civit . 

GERVN . IN . PROCL . 

Plata: 0,032 m. 

233. — Anv, Busto desnudo de Carlos IV á la derecha, caro- 
lvs mi REX catholicvs. 
Rev^ Matrona de pie y con un pendoncillo en la derecha 
y el escudo de Madrid al lado izquierdo, regnorvm 

REGIMINE SVSCEPTO. ExergO! MATRITI XVI KAL . FEBRUARIAS 
MDCCLXXXVIIII. 

Grabador: Sepúlvtda, — Plata: 0,038 m. 

D. Pedro González de Sepúlveda fué discípulo, yerno y su- 
cesor del eminente D. Tomás Francisco Prieto. 

234. — Anv. Escudo real de España. Leyenda: carolvs iv . d . g . 

HISPANIAR . REX . 

Rev, acclamatio avgvsta d . xvii . ianvar . 1789 . m . 
Plata: 0,025 m. 

235. — Como la anterior^ de menor módulo. 
Plata: 0,020 m. 

236. — Como las anteriores, pero de menor módulo. 
Plata: 0,015 m. 

237. — Afw, Bustos de Carlos IV y su mujer á la derecha. Le- 
yenda: CAROLUS IV . ET ALOVSIA AUGUSTI. 

TOMO xLvn. 13 






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194 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Hev. Imagen femenina de pie, con casco, con una bande- 
ra en la mano derecha y el escudo de Soria en la iz- 
quierda. Leyenda: numantin acclamatio. Exergo: sumpt. 

COMIT . DE GOMARA SIGNIFER . M . AN . MDCCLXXXIX. 

Grabador: Martínez, — Bronce plateado: 0,030 m. 

238. — Igual á la anterior, de menor módulo, y lleva en el re- 
verso, en vez de la figura guerrera, las armas de Soria- 
Grabador: J/<3r//»¿a.— Bronce plateado: 0,019 m. 

239. — Anv. Busto laureado de Carlos IV á la derecha, carolüs. 

m * * DEI . GRATIA . 1 789 . 

Rev. Cruz de Santiago, juan . lucas . perez . s. tiago. 
Plata: 0,029 m. 

240. — Anv. Busto de Carlos IV con el toisón, á la derecha. 

CAROL . IV . D . G . raSP ..R. 

Rev, Un sol y la leyenda: civitas solis in eivs aclamat: 

1789. 
Grabador: ^tf.— Plata: 0,026 m. 
Proclamación en Écija. 

241. — Anv» Escudo de España con las columnas, garlos. iv. rey. 

de .ESPAÑA . y . de . las . INDIAS . 

Rev. Dentro de una corona de encina: proclamado . en . 

MÉXICO . año . DE 1789. 

Plata: 0,017 ni. 

242. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha, dentro de una 
gráfila de líneas. 
Rev. En el campo y dentro de otra gráfila semejante: 

CAROLVS . IV . MDCCLXXXIX . 

Plata: 0,017 m. 
243. — Anv. Escudo de España con las columnas, a carlos iv, 

REY DE ESPAÑA . Y DE LAS INDIAS . 

Rev. Dentro de una corona de laurel: proclamado . en . Mé- 
xico . AÑO . DE . 1 789 . 2 R . 

Plata: 0,029 ^* 




INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 195 

244. — Anv. Busto de Carlos IV vestido á la romana, carolus. 

mi . DEl GR ATI A . 1 789 . 

Rev. Árbol con un ave encima, domingo, ruiz. qüiebra- 

XAHA. 

Plata: 0,029 m. 

245. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha, dentro de una grá- 
ñla de lineas. 
Rev» En el campo y dentro de una grráñla semejante: 

PROCL . GERVN . 1 789 . 

Plata: 0,017 m. 
246. — Anv. Busto laureado de Carlos IV á la derecha, carolvs. 

ira . DEI . GRATI A . 1 7 89 . 

Rev. Armas de la Habana, miguel . ciriaco . arango . ha- 
bana. 
Plata: 0,029. ni. 

247. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, carolvs iv.d.g. 

HISPAN. REX. 1789. 

Rev. La granada entre la f y la y coronadas, capvt . grana. 

TJE . PROCLAMAT . 

Plata: 0,030 m. 
248. — Anv. Escudo de España con las columnas, a . garlos . iv. 

REY . DE . ESPAÑA . Y . DE . LAS . YNDIAS . 

Rev. Dentro de una corona de encina: proclamado . en . 

MÉXICO . AÑO . DE 1 789 . I R. 

Plata: 0,02 1 m. 
249. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, d. carlos im rey 

DE ESPAÑA. 

Rev, Escudo de Valencia, proclamado en valencia 1789. 

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Plata: 0,024 ni- 

250. — Anv. Guerrero á caballo, corriendo á la derecha y lanza 
en ristre, augusta bilbilis. 



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196 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev. En el campo esta inscripción: in acclamat. d. caro- 

LI IV. D. III. SEPT. 1789. 

Plata: 0,028 m. 
Proclamación en Calatayud. 

*2 5 1 . — Anv. Un sol y la leyenda: coll . may . s . th. aquin . 1 789 . 

Rev> En el campo: carol.iv . rex in sua reg . hispal , acclam. 

Plata: 0,026 m* 

Del Colegio de Santo Tomás de Sevilla. 

252. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha, d. garlos mi rey 

DE ESPAÑA. 

Rev. Escudo de Valencia, proclamado en valencia. 1 789. 
Plata: 0,025 m. 

253. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, carol.iv. d.g. 

HISP. r. 

Rev. Escudo de Mahón. 
Plata: 0,0. 

254. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, carol.iv. d.g. 

HISP. r. 

Rev. En el campo: regia hisp . academia in eius proclam . 

M . DCC . LXXXIX. 

Grabador: S. A. — Plata: 0,027 m. 

255 . — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, carolo iv . d . g . h. r . 
Rev. La ciudad y puerto de Málaga, s. p . q . mal . in ac . d . 

1789. 
Grabador: S. — Plata: 0,021 m; 

256. — Anv. Cabeza de Carlos IV á la derecha, carolus iv. his- 

paniarum. et. iND. IMPERAT. AUGUST. Exergo: 1789. 

Rev. Armas de Chile. Óptimo imperat. ius ixjrand. senat. 

POPUL. chilensis. 
Grabador: NazahuaL — Plata: 0,048 m. 

257. — Anv. Pendón de Burgos: carolo iv.p.j.f . acclamato. 
Exergo: mdcclxxxix. 



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INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 97 

Rev- Corona de laurel y olivo, pacem optat vel victoriam. 

Exergo: xiii. kal. mart. 
Plata: 0,028 m. 

258. — Anv. Escudo real de España con las columnas, a. garlos. 

IV . REY . DE . ESPAÑA . Y . DE . LAS . INDIAS . 

Rev, Dentro de una corona de laurel: por el. alférez. 
R. D. FELIPE ORDOÑEz. DÍAZ. Leyenda: proclamado . en la 

CIUDAD D OAXACA . A . I 789. 

Plata: 0,028 m. 

259. — Anv. Cabeza de Carlos IV á la derecha, carolvs.iv.hisp. 
rex mdcclxxxix. 
Rev, Figura femenina con casco, vertiendo el agua lustral 
sobre un ara. nov . regnvm . favst . fel. regí . svo. Exergo: 

BARCINO. 

Plata: 0,031 m. 

260. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha, con laurea y uni- 
forme. C . IV . S . A . D . N . D . G . H . ET . IN . R . C . O . N . OB . 1 789 . 

Rev, Coyunda, manojo de tres flechas y las dos columnas 
y debajo: ronda.b.f.salb.a.m.e.o.a.pr.p.r. et.p.p. 
Plata: 0,028 m. 

261. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha, c arolus . iv . d . g . 

HISPAN. ET INDIA, R. 

Rev. Escudo de Veracruz. nov . veracruz . proclam . an . 

1789. 
Grabador: Gerónimo Antonio G//.— Plata: 0,040 m. 

262. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha, a.carlos.iv.rey. 

DE . ESPAÑA . Y . de . LAS INDIAS . 

Rev, Escudo de México sostenido por una águila que con 
sus garras sujeta un arco de flechar, en . su . exaltación. 

AL. TRONO. LA. CIUDAD. DE. MÉXICO. ExCl'gO: EN. 27. DE. DI- 
CIEMBRE . DE . I 789 . 

Grabador: G. A, Gil, — Bronce: 0,046 m. 

Jerónimo Antonio Gil, zamorano, pensionado por la Acade- 



19^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mía de S. Fernando, grabador de la Casa de la Moneda de Mé- 
xico y director de la Academia de S. Carlos de la misma ciu- 
dad. Vivió desde 1732 á 1798. 

263. — Anv, Busto laureado de Carlos IV con coraza y toi- 
són á la derecha, carolvs iv.d.g.hispaniarvm rex. 

MDCCLXXXIX. 

Rev. Armas de Murcia, fidelis mvrcia pro se svoqve rege 

PROCLAMAT. 

Grabador: Peleguer, ^Fldiia: 0,028 m. 

264. — La misma, de menor tamaño. 
Plata: 0,023 m. 

265. — Anv. Busto de Carlos IV con los collares del toisón y de 

Carlos III. CAROLO . IV . HISP . ET . IND . regí . FELICITER . IN AU- 
GURATO. 

Rev, Escudo real de España con las dos columnas, los dos 
mundos y otros atributos en derredor, reg . fod . trib . 

NOV .HISP . PRIM . HOC . FIDELIT . MONUM . CUDI . FECIT . MEXIC . 
GI3.ID.CC.LXXXIX. 

Grabador: Gil. — Bronce: 0,044 m. 
266, — Anv, Busto laureado de Carlos IV á la derecha, carol.iv. 

D . G . HISP . ET . IND . R. 

Rev, Escudo de armas de Jerez, aclamacio xericensis. 
Plata: 0,027 m. 



267. — La misma, de módulo mayor. 
Plata: 0,033 ^• 



268. — Anv. Busto del V. P. Nicolás Factor con emblemas artís- 
ticos, libros, cornucopias, &. Exergo: a. 1787* 
Rev, Inscripción: a la solemne beatificación del v. p. f. 

NICOLÁS factor profesor DE PINTV. LA R. ACADEMIA DE S. 
CARLOS DE VAL. 

Plata: 0,032 m. 



r 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 1 99 

269. — Anv. Escudo real circular con el collar del toisón alrede- 
dor. CAROLUS. IV. D. G. HISP. REX. 1 789. 

Hev. Sobre un buey con alas y echado se levanta un cas- 
tillo y encima de éste un astro, pharum luciferi in eius 

ACLAMAT. 

Bronce: 0,033 m. 

Proclamación en Sanlúcar de Barrameda. 

270. — La misma, en plata. 

271. — Anv, Busto de Garlos IV á la derecha, carolvs iv. d. g. 
HISPAN, r: 1789. 
Rev. Granada entre la F y la Y, coronadas, capvt. grana- 

TM. PROCLAMAT. 

Plata: 0,024 ni. 
272. — Anv, Escudo real de España rodeado del collar del toisón. 

CAROLUS . IV . D . G . HISP . ET . IND . REX . 

Rev, Escudo de Lima, publ . fidelit . juram . d . i o . octobris . 
1789. 
Plata: 0,037 ^' 

273. — Anv, Una C y una L. enlazadas: encima una corona de 
laurel y debajo: a. p. v. n. 
Rev, En el campo: d. garlos iv proclamado en valencia 

A 19 DE FEB. 1789. 

Plata: 0,019 m. 

274. — Anv, Busto laureado y desnudo de Carlos IV á la dere- 
cha. CAROLO . IV . HISP . ET . IND . REG . MÉX . PROCL. AN . 1 789 • 

a 

Rev, Busto de la reina María Luisa, laureado, á la iz- 
quierda. LVDOV . REG . AVSPICE . ALF . ARCH . MEX. 

Grabador: Gil, — Bronce: 0,042 m. 
275. — Anv. Escudo real de España, carolvs iv. d. g. hispaniar. 

REX. 

Rev, Inscripción: gadivm acclamatio anno mdcclxxxix, 
Plata: 0,027 ^* 



200 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

276. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha. Debajo: xx feb. 
Leyenda: carol . iv . hisp . rex . proclam . magone. 
Rev. Una isla y el sol que nace y dos barcos en el mar. 

BALEARIS . MINOR . MDCCLXXXIX. 

Plata: 0,028 m. 

277. — Anv» El mismo de la anterior. 

Rev. Escudo del consulado de México, a . su . proclama- 
ción . EL . CONSULADO . DE . MÉXICO . ExergOI AÑO . DE . I 789 . 

Grabador: G. A, Gil. — Bronce: 0,042 m. 

278. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha con peluca, casa- 
ca y banda, carolo . iv . hisp . et . ind . r . fauste . proclam. 

M.DCCLXXXIX. 

Rev. Bajo un sombrero episcopal los escudos pontificios y 
de la catedral de Guadalajara de México, episc.et . cap 

S . CATHED . GUADALAXAR . ECCLES . 

Grabador: G. A. G//.— Bronce: 0,039 "!• 
279. — Anv* Busto de Carlos IV de frente, carolus iv. d.g.hisp 

REX. 

Rev, Tres niños con palmas y coronas en las manos, sa- 
cra REDIMITE témpora LAVRO. NOB . ART . HISP AL . SCHOLA . 
1789. 

Grabador: S» A. — Bronce: 0,043 ni» 

280. — Anv. Escudo de Campeche bajo la corona real y entre 
dos palmas . proclamado . en. campeche . por . j van . pedro. 
ytvralde . 1 790. 
Rev, Inscripción bajo una estrella radiante: magne.et.au- 
guste.carole.iv prospere . procederé et regna. 

Plata: 0,040 m. 

281. — Anv, Busto de Carlos ÍV^ á la derecha con peluca, casaca 
y banda . carlos . mi . rey . de . españa . v . emperador . de 

LAS.YND.* 

Rev. Bajo una corona real y entre ramos de palma y lau- 



r 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 201 

reí el escudo de la ciudad de los Angeles, en. su. feliz. 

PROCLAMACIÓN . LA . CIUDAD . DE . LOS . ANGELES . ExergO : A . 
17. DE. ENERO. DE. 1790. 

Grabador: G. A. Gi7. —Bronce: 0,048 m. 

282. — Anv, La Virgen y el Niño sobre nubes entregando un 
cordón á un santo arrodillado, alabado sea el dvlcissi- 

MO NOMBRE DE MARÍA. 

Rev» Escudo de armas de la Congregación, de la congre- 
gación, de LA AVE MARÍA. 

Grabador: G. A. G//.— Plomo: 0,039 i^« 

283. — Anv. Busto de Carlos IV á la derecha con peluca, banda 
y casaca, c arlos . iv . rey . de . españ a . y . de . las yndi as . 
Rev. Figura militar de pie, vestida á la romana, con un 
pendoncillo en la diestra y un escudo oblongo en que 
se ven los de la casa real de España y de Querétaro. pro- 
clamado . EN . la . NOBLE . CIUDAD . DE . QUERÉTARO . POR . SU . 
ALFÉREZ . D . PEDRO . SETIEN . ExcrgO I EN . 1 6. DE ENERO. 
DE. 1790. 

Grabador: G. A. Gil, — Bronce: 0,045 í^- 

" 284. — Anv. Busto de Carlos IV con peluca, banda y manto, á la 
derecha, c arlos . un . rey . de . españa . y . de . las . indias. 
Rtv. Bajo la corona real el escudo de San Luís de Potosí. 

EN . su . PROCLAMACIÓN . LA . CIUDAD . DE . SAN . LUIS . POTOSÍ. 

En el campo: año 1790. 
Grabador: G. A, Gil. -Bronce: 0,042 m. 

285. — Anv* Busto laureado de Carlos IV á la derecha, a. gar- 
los . IV . REY . DE ESPAÑA . Y . DE . LAS . YNDI AS. ExergOI A . 1 1 . 
DE . ABRIL . DE . 1 790. 

Rev. Escudo de armas, alado y bajo una corona real, de 
Orizava. en . su . proclamación . la . muy . leal » villa • de . 

ORIZAVA . AÑO . de . 1 790. 

Grabador; Gil. — Bronce: 0,040 m. 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

286. — Anv. Busto de Carlos IV con banda y toisón á la derecha. 

CARLOS. I III. RE Y. DE. ESP AÑA. y. DE. LAS. INDI AS. (Los pUn- 

tos de separación son pequeñas uses.) 
Rev. Perspectiva de una mina en que se ve trabajando á 
cinco obreros, aclamado . en . la . c . de . guanajuato . por . 

sus . LEALES . MINEROS . ExcrgO: EN . 28 . DE . OCTUBRE . DE . 
1790. 

Grabador: G. A. Gil, — Bronce: 0,047 m. 

287. — Semejante á la anterior, pero es de cuño distinto, pues en 
el anverso la imagen del rey no lleva en ésta el toisón. 
En el reverso también se advierten algunas ligeras di- 
ferencias. 

Grabador: G, A. Gil. — Bronce: 0,048 m. 

288. — Anv. Escudo de armas con la corona real y entre palmas. 

PROCLAMADO . EN CAMPECHE . POR . JVAN . PEDRO . YTVRALDE . 
1790. 

Rev, Debajo de un astro radiante esta inscripción: magne. 

ET. AUGUSTE CAROLE .IV . PROSPERE . PROCEDE . ET REGNA . 

Plata: 0,029 m. 
289. — AlVü. Bustos superpuestos de Carlos IV y María Luisa. 

A CARLOS . IV . Y . LUISA . REY . DE . ESPAÑA . Y DE LAS . INDIAS . EN 
su FELIZ . EXALT.®" AL TRONO. 

Rev. Escudo del marqués de San Juan de Rayas, consa- 
gro . ESTE . monumento . DE . SU . FIDELIDAD . EL . MARQUÉS . DE . 
SAN .JUAN . DE . RAYAS. Y . LE . PROCLAMO . EN . GUANAXATO . A . 
1790. 

Grabador: G. A. Gil. -Bronce: 0,047 ra. 

290. — Anv, Busto de Carlos IV á la derecha con peluca, casaca, 
banda, toisón y la cruz de Carlos III al lado derecho. 

CARLOS . mi . REY . DE . ESPAÑA . Y . DE . LAS . YNDIAS. (LoS sig- 

nos de separación de las palabras son flores de lis.) 
Rev. Dentro de una cartela coronada por la corona real 
un escudo con tres bustos, dos de ellos con casco co- 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 203 

roñado. Leyenda en dos círculos concéntricos: procla- 
mado . EN . LA . CIUDAD . DE . VALLADOLID . DE . MICHO ACAN . POR. 
SU . ALFÉREZ . R .D . JOSÉ . BERNARDO . FONCERRADA. ExergO: 
I79I. 

Grabador: G. A. Gil. — Bronce: 0,045 m. 

291. — Anv, Dentro de un círculo de puntos: xerez 1792. 

Rev. Dentro del mismo círculo de puntos viva (y sigue el 
monograma de Car/os). 

La medalla es de poco canto y las inscripciones son incisas. 
Se acuñó en recuerdo del viaje de los reyes á Jerez de la Fron- 
tera en 1792. 

Plata: o,02S m. 

292. — Anv. Bustos acoplados de Carlos IV y su mujer, aquél 
con laurea, coraza, manto y toisón, c arólo . iv . et . aloi- 

81 AE . HISP . ET . IN . RR . AA . M ARCH . DE . BRANCIFORTE . NOV\ HISP. 

prorex . c . f . et . d . MEx . AN . 1 7g6, 
Rev. Estatua ecuestre de Carlos IV. c arólo . iv . pío . benef. 
His . ET . IND . regí . AN . 1 796. En el campo: mich . la . grúa . 

MARCH . DE . BRANCIFORTE . NOV . HISP . PROREX . SUAR . &.* 

Grabador: Gil, — Bronce: 0,034 m. 

2Ql,—Anv, Busto de la reina María Luisa á la derecha, con 
banda, maria . luisa . reina, augusta . 
Rev, La reina, sentada en el trono, reparte entre unas da- 
mas la banda de María Luisa, distingue. premia. la. vir- 
tud . Y . NOBLEZA . DE . SU . SEXO . ExergO: R. ^ ORDEN . ESPAÑO- 
LA . DE . DAMAS . NOBLES . DE . LA . REINA . MARIA . LUISA . FUNDA- 
DA. P.*.S. M.A.CONSEQUENCIA . DE . R.*- .DECRETO . DE. 2 1 .DE. 
ABRIL. DE. 1792. 

Grabador: G, A, Gil. 1793.— Bronce: 0,055 ^' 

294. — Anv. Bustos yuxtapuestos de Carlos IV y su mujer á la 
derecha . regí . max . carolo . iiii . opt . que , reginae . aloi- 
sias . 
Rev. Minerva, sentada, con el escudo de la x^cademia de 












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LV. 






X 



1,1 ■ 



I- 



204 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

México y atributos de ia sabiduría, in.solem.inaug. 

MEX . ACAD . EXC . CUR . AN . I /QO. 

Grabador: G. A, Gil, — Bronce: 0,049 ro. 
295. — Anv. Busto á la derecha, josephvs.nicolavs.azara.eqves. 

HISPANVS. 

Rev. — Dentro de una corona de laurel: praesidivm et de- 

CVS R0MAE MDCCXCVI. 

Grabador: V. CV^r^A/. — Medalla forrada de bronce dora- 
do: 0,053 m. 

296. — Anv. Bustos yuxtapuestos y á la derecha de Carlos IV y 
María Luisa, aquél á la romana y ésta con diadema. 

CAROLI . et . ALOYSIAE. P. F . AVG . ADVENTVI . ExcrgOI BARCINO. 
FORTVNATA . MDCCCII. 

Rev, — Tres figuras representando á Barcelona sentada y 
el comercio y la industria de pie. mercator.et.fabr. 

CONCORDIA . ET . FIDES. KxergOI VOTO . PVBLICO . D. S . F . C . 

Grabador: SdUnt. — Plata: 0,046 m. 

297. — Am). Bustos yuxtapuestos de Carlos IV y María Luisa, 
aquél con corona de laurel y ésta con diadema, unión 

AUGUSTA. 

Rev. Inscripción: al generalísimo principe de la paz por 

ESTE beneficio CONSAGRAN SU AGRADECIMIENTO LAS ARTES 

EN ESPAÑA. Leyenda: droz invento en parís el modo de 

MULTIPLICAR LOS TROQUELES . SEPÚLVEDA LO ESTABLECIÓ EN 

MADRID. 1804. En el canto: acuña superficie y canto a 

UN SOLO golpe. 

Grabador: M. G. S. — Bronce: 0,040 m. 



Femando VIL 

298. — Anv. Escudo real de España. Leyenda: ferdinand . vii . d . 

G . HISPAN . ET IND . REX . 

Rev. Monograma de dos f de Fernando VII y encima una 
estrella. Leyenda: acclamatio avgvsta MATR.D.24. 

AN. 1808. 

Plata; 0,025 m. 



r 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 305 

299. — La misma, de menor módulo. 
Plata: 0,020 m. 

300. — La misma, de menor módulo que las anteriores. 
Plata: 0,015 m. 

301. — Anv. Busto de Fernando VII á la derecha. Fernando . vii . 

REY . DE . ESP . E INDIAS . 

Rev. Escudo de S. Salvador, proclamado . en . s . salvador . 
DE. o. En el campo: 1 808. 
Plata: 0,020 m. 

302. — Anv, Busto de Fernando VII, á la derecha, con coraza y 

toisón. EN amor de FERNANDO Vil REY DE ESPAÑA E YNDIAS. 

Rev. Cruz coronada entre dos leones: en el suelo atributos 
del comercio, el comercio de santa fe de bogotá sep- 
tiembre II . 1808. 
Plata: 0,040 m. 

303. — Anv, Busto de Fernando VII á la derecha, a Fernando vii 

AÑO . I . DE su reina . 1 8o8 . 

Rev, Alto cerro y debajo . 1808 . Leyenda: proclamado en 

la . N . C . DE S . SALVADOR . EN GUATEM . 

Grabador: P. G. A, — Plata: 0,027 m. 
Proclamación en S. Salvador. 

304. — Anv, Busto de Fernando VII á la derecha con uniforme, 
banda, toisón y manto. Fernando . vii . rey de españa y 

DE LAS indias . 

Rev. Escudo de Veracruz sobre una ménsula y otros ador- 
. nos. Nov . veracruz . proclam . an . i 808 . 
Grabador: F. Gardillo. — Plata: 0,040 m. 

305. — Anv, Busto de Fernando VII á la derecha. Fernando . vii . 

REY . DE . ESP . E . IN . 1 8o8 . 

Rev, Escudo de Nicaragua y la cifra I r: procla . en . la . 

N . C . DE . LEÓN . D . NICAR . 

Plata: 0,021 m. 



206 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

306. — Anv. Busto de Fernando VII á la izquierda con uniforme 
y el toisón. Leyenda: ferdinand . vii . redeas diuque lae- 

TUS INTERSIS POPULO FIDELI . ANN . MDCCCIX . ExergOI PRO- 
REGE ARCH LIZANA. 

Rev. Una matrona rompiendo una cadena que sujeta 
una corona con emblemas de la justicia á los pies. 

SANCTi^ )^ . ANTEQUERENSE COLLEG . UTRIQUE . FIDEI SUíE 
OFFERT MONIM. ExergO: VINCULA DISRUMPIT GALLOS CON- 
CORDIA PELLIT. 

Grabador: F. Gordillo (México). — Bronce, ovalada: 0,063 m. 
de eje mayor, por 0,052 m. de eje menor. 

307. — Awv. Cabeza de Fernando VII á la derecha, laureada y 
con collar del toisón al cuello. Leyenda: ferdinan- 

DO . VII . DEI GRATIA . HISPAN . ET INDIAR . REG . 

Rev, Escudo de España con corona imperial sobre dos 
globos, sostenido por un Marte, que clava una lanza á 
un águila, y un indio. En el suelo el león y la cornuco 
pia. Leyenda: ant . epp . antequer . elect . arch . mex . 

Grabador. F. Gordillo. — Plata: 0,042. 

308. — La misma medalla. 
Bronce. 

309. — Anv, Un libro abierto: encima la corona real y debajo un 
sable y una rama de laurel y esta inscripción: oscula- 
T/E SUNT. Leyenda: constitución política sancionada 

POR las cortes DE ESPAÑA. 

Rev. En el campo: antonio bergosa, arzobispo electo de 

MÉXICO . EN señal DE PATRIOTISMO, DE AMOR, OBEDIENCIA Y 
GRATIT.AL CONGRESO, Y FIDELIDAD AL REY. Leyenda: EN 

18 DE MARZO DE l8l2 . PARA FELIC . Y GLORIA DE DOS 

MUNDOS . 

Plata: 0,027 n™- 
310. — Anv, Busto laureado de Wellington á la izquierda. msPA- 

NIAM ET LVSITANIAM RESTITVIT WELLINGTON. 



r 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS BSPAÍÍOLAS. 207 

Rev. En el campo: ciudad rodrigo jan. 19. 18 12. badajoz 

APRIL. 2. 18 12. SALAMANCA JULY 22. l8l2. &C. &C. &C. 

Leyenda: vimiera aug. 21. 1808. talayera july. 28. 

1 809. ALMEIDA MAY. 1 8 II . 

Bronce: 0,028 m. 
311. — Anv, Cabeza de Fernando VII á la derecha, y laureada. 

FERN . VII . POR LA G . DE DIOS Y LA CONST . DE LA MON . REY 
DE LAS ESP AÑAS . 

Rev, El libro de la Constitución bajo un astro y sobre dos 
mundos: lo sostienen dos guerreros, uno de ellos con 
atributos de indio: en lontananza las dos columnas, el 
león y un barco. Exergo: promulgada en cadiz a 19 de 

MARZO DE 18 12. 

Grabador: ^'a.go».— Bronce: 0,056 m. 

D. Félix Sagau y Dalmau nació en Barcelona en 1786, fué 
grabador general del reino, individuo de mérito de la Acade- 
mia de S. Fernando y de otras Corporaciones artísticas. 

312. — Anv, El libro de la Constitución despidiendo resplando- 
res. GIXON. A LA C0NSTIT.°^' ESPAÑOLA. 

Rev. Entrada de un barco en un puerto y encima una ba- 
lanza, con estas letras: a ex^ (expensas) de a j m. Leyen- 
da: EL 'COMERCIO FIEL A LA XVST^ ^ DE SET* l8l2. 

Plata: 0,025 m. 

313. — AíVü. Monograma de Fernando VII de doble f debajo de 
una estrella y entre dos ramas, ferd . vii . d . g . hisp . et . 
IND.R. 1812 . 
Rev, El acueducto de Segovia, y debajo segovia. Leyenda: 

CONSTIT . NAT . ACCLAMATA . D . 23 . AUGUSTI . 

Bronce: 0,027 m. 
314. — La misma, de bronce dorado. 

315. — Anv, Escudo de armas de Madrid, año 3.° de la constitu- 
ción de la monarquía española. 
Rev, arrojado el enemigo, y reintegrada la nación en sus 



8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

DERECHOS POR LOS ESFUERZOS DEL PUEBLO, ENTRA EL GOBIER- 
NO TRIUNFANTE EN MADRID 5 ENERO I8I4. 

Bronce: 0,043 i^* 
316. — Anv. Busto de Fernando VII, de uniforme, á la derecha. 

FERNANDO VII EL DESEADO. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: a los fieles del rey. 
Medalla de distinción, oblonga, de plata: 0,043 "*• de eje ma- 
yor y 0,035 m. de eje menor. 

317. — Anv. Busto laureado de Fernando VII á la derecha, fer- 

DINANDO VII HISP . ET IND . REGÍ PROFLIGATIS HOSTIBVS DIVI- 
NITVS RESTITUTO . MEXICT . CONSULATUS . MDCCCXIV. 

Rev, Mercurio con unas banderas al hombro, en actitud 
de volar hacia una corona radiante: la perspectiva de 
una ciudad y del mar y en una cinta esta inscripción: 

SUB CLIPEO SUO FELICITER PROGREDIOR. 

Grabador: P. V. Rodríguez, — Bronce: 0,046 m. 

^l8.-=— Anv, Cabezas yuxtapuestas de Fernando VII, laureada, 
y su mujer D.* María Isabel Francisca, ferdinandvs vii. 

MARIA ELISABETHA FRANCISCA. 

Rev. Figura de mujer sentada, con un escudo en que se 
ven dos cornucopias enlazadas, que habla á tres genie- 
cillos: otro detrás sentado y cada uno de ellos con un 
instrumento de arte, conivgivm felix. Exergo: reg. 
valent. novil. art. academ. d. mdcccxvi. 
Grabador: Peleguer. — Plata: 0,040 m. 

319. — Anv. Bustos superpuestos de Fernando VII y D.' Isabel 
de Braganza. reg . ferdinandvs et elisabet avgvsti ca- 
tholici. 
. Rev, Armas de Cádiz, svper mvros tvos constitvi cvsto- 
DES . iSAi . 62 . Exergo: hispan . et lvsitan . foedvs per- 
PET . avgvsto connvbio gadibvs . mdcccxvi . 
Plata: 0,035 n^* 

320. — Igual á la anterior. 
Bronce. 



r 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 209 

321. — Anv. Busto de Fernando VII á la derecha, con uniforme 
y el toisón, ferdin . vii . pío . fel . pat . p . 
Rev, En el campo y bajo una estrellita: monetariae . dom . 

SEGOVIENS . PRAES . ET OPIHC . ÓPTIMO . PRINCIPI . D . D . XXIV . 
OCT . ANN . M . D . CCC . XVII . 

Bronce: 0,034 m. 
322. — Anv. Busto de Cervantes con gorguera, á la izquierda. 

MICHAEL CERVANTES SAAVEDRA. 
ReV, NATUS COMPLUTI IN HISPANIA AN. M.D.XLVH. OBIIT AN. 
M.DC.XVI. SERIES NUMISMÁTICA UNIVERSALIS VIRORUM ILLUS- 
TRIUM. PARISIIS M.DCCC.XVIII. DURAND EDIDIT. 

Grabador; Gaírard.— Bronce: 0,041 m. 

323. — Anv. Bustos yuxtapuestos de Fernando VII y la reina 
Amalia, mirando á la derecha, y con corona de encina 
el del rey. Leyenda: ferd . vii . et maria jos . amal . hisp . 

ET . IND . reg . 

Rev. Tres figuras de mujer llevando una guirnalda ante 
una pira y un ángel, con antorcha encendida en la 
diestra y una corona en la mano izquierda, y en el sue- 
lo símbolos del Comercio y la Agricultura. Leyenda: 
FAUSTO AUG . CONNUB . PUBL . FELic . PIG . Exergo: esta ins- 
cripción partida por el escudo del Irurac-Bat: las pro- 
vincias BASCONGADAS AÑO DE I8I9. 

Grabador: en el anverso, Y. Merino; y en el reverso, Dütz. — 
Bronce: 0,044 m. 

D. Isidro Merino nació en Adrados en 1781, y en 1805 fué 
premiado en concurso por la Academia de S. Fernando. 

324. — Anv. Corona de laurel. 

Rev. ALIGACIÓN DE PLATINA I COBRE. 

0,024 m. 

325. — Anv. Busto desnudo y laureado de Fernando VII á la de- 
recha. FERNANDO VII. P. L. G. DE DIOS Y LA CONSTITUCIÓN. 
REY DE. LAS ESP AÑAS. Q DE JULIO l820. 

Rev, Dos figuras femeninas, una de ellas Palas, sostienen 
TOMO xLvii. 14 



210 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

una corona, bajo la que se ve el triángulo de la Santí- 
sima Trinidad y el libro de la Constitución de l8l2. 
Leyenda: monarquía libertad. En el libro abierto. 

CONSTIT^" DE I8I2. POR EL REY JURADA EN 9 DE MARZO 

1820. Exergo: el ciudadano rafael del riego. En el 
canto: restablecida el l.° de enero de 1 820 en las ca- 

VEZAS DE S" JUAN. 

Plata: 0,057 m. 

326. — Anv. Busto de Hernán Cortés á la izquierda con coraza, 
manto y gorguera. hernand cortes. 
Hev. Natus metallini in híspanla an. m.cccc.lxxxv. obiit 

AN. M.D.Ll. SERIES NUMISMÁTICA UNIVERSALIS VIRORUM ILLUS- 
TRIUM. M.DCCC.XXI. DURAND EDIDIT. 

Grabador: Vivter. — Bronce: 0,04 1 m. 
327. — Anv, Busto de Fernando VII á la derecha, fern. 7.° por la 

G. DE DIOS Y LA CONST. 1 823. 

Rev, Escudo de Valencia, val. sitiada por los enemigos de 

LA LIBERTAD. 4. R. 

Plata: 0,026 m. 
328. — Anv. Cabeza de Fernando VII á la derecha. Sevilla por 

su REY Y S. D. FERNÁN. 7'° 

Rev* Dentro de una corona de laurel y palma los escudos 
de Francia y España y el nodo, en la rest. a la ple- 

NIT. de su so VERÁN. 1 823. 

Plata: 0,020 m. 

329. — Anv. Busto á la derecha, con uniforme, de Fernando VII. 
Leyenda : ferdin . 7.° . seditiosis . iterum . profligatis . 

MONET . SEGOVIENSIS. 

Rev. Cuatro coronas y encima el águila de dos cabezas 
coronada y todas enlazadas por otra de laurel y enci- 
na. Leyenda: sancta . fíederis .unitas . impie. fcederatos. 

DISSIPAT. 1823. 

Grabador: B. M. C. — Bronce: 0,040 m. 
Acuñada en Segovia para conmemorar la restauración de 
la soberanía de Fernando VII por la Santa Alianza, 1823. 



INVENTARIO DE LAS MBDAlXAS SSPAfíOLAS. 211 

330. — Anv. Busto de Lope de Vega á la derecha, d. lope felix 

DE VEGA CARPIÓ. 

Rev. Natus madritum an. m.d.lxii. obiit an. m.dc.xxv. 

SERIES NUMISMÁTICA UNIVERSALIS VIRORUM ILLUSTRIUM 
M.DCCC.XXV. DURAND EDIDIT. 

Grabador: Roca,— Bronce: 0,042 m. 

331. — Anv. Un castillo y tres flores de lis dentro de una coro- 
na de laurel y debajo de un astro radiante colgando el 

toisón. A FERNANDO VII REY DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS. 

Rev, En el campo y dentro de una gráfila de puntos: en 

TESTIMONIO DE GRATITUD LA REAL CASA DE MONEDA DE MA- 
DRID Y EL DEPARTAMENTO DE GRABADO. 22 DE ENERO DE 
1825. 

Plata: 0,033 m. 

332. — Anv. Fachada de un edificio exástilo: en el témpano del 
frontón el símbolo de la medicina: en el friso: salvti 
popvLi SACRVM. Y en el exergo: la academia de medi- 
cina Y CIRUJÍA DE BARCELONA. 

Rev. Dentro de una corona de adormideras: al mérito en 

MEDICINA A EXPENSAS DEL D. D. FRAN.*^® SALVA. 

Bronce: 0,034 m. 

333. — Anv. Minerva sentada con el escudo de Cataluña al lado, 
el buho y una corona en la mano derecha. 
Rev. Dentro de una corona de encina: la junta de comer- 
cio DE CATALUÑA Á LA APLICACIÓN. 

Metal blanco: 0,038 m. 

334- — Anv. Imagen de S. Eloy, de frente, arrodillado sobre 
nubes con hábito y atributos episcopales, colegio de 

ARTÍFICES PLATEkoS DE MADRID. 

Rev. Una lámpara con estas palabras en un lazo: valor y 
LUCIMIENTO. Leyenda: premio a la juventud del arte. 
Bronce: 0,049 ni- 

335- — Anv. Busto desnudo de Fernando VII á la derecha y lau- 
reado. FERNANDO VII . PROTECTOR DE LA INDUSTRIA. 






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313 BOLITIN DS LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: exposición púbuca^ 

AL MÉRITO EN LAS ARTES. 1 827. 

Grabador: J/. G, S, — Bronce: 0,040 m. 

Corresponden estas iniciales á D. Mariano González de Se- 
púlveda, que nació en Madrid en 1774 y falleció en 1842. Era 
hijo de D. Pedro, también grabador; estudió en la Academia de 
San Femando y luego en París, siendo discípulo del ilustre 
Droz. 

336. — Anv. Fernando VII con uniforme militar á caballo, á la 

derecha: en el fondo Cádiz y su puerto y en el campa 

un sol. Leyenda: Fernando 7-° REY de españa. 

Rev. Dentro de una corona de laurel esta inscripción: 

* Á nuestro católico y muy amado soberano por haberse 

DIGNADO DECLARAR Á CÁDIZ PUERTO FRANCO, DEDICAN ESTE 
MONUMENTO DE ETERNA GRATITUD EL AYUNTAM^o Y CONSU- 
LADO DE LA MISMA PLAZA AÑO DE 1 829. 

Grabador: J*. Sagau. — Plata: 0,041 m. 

337. — Afw. Dentro de una corona de laurel: al mérito. 183I- 
Leyenda: real conservatorio de música de maría cris- 
tina. 
Rev. Debajo de una estrella una lira, que en la caja tiene 
el escudo de tres flores de'iis entre una corona, cuyas 
dos ramas enlaza un escudete con el castillo, sus pri- 
meros acentos fueron en loor de MARÍA YSABEL LUISA, 
10 OCT. 1830. 

Plata: 0,040 m. 

338. — Anv. Máquina de acuñar y encima una corona real radian- 
te. Exergo: real departamento de grabado. 
Rev. Reynando Fernando 7.® y maría Cristina de borbón se- 

ESTABLECIÓ en ESPAÑA LA ACUÑACIÓN DE LA MONEDA EN VI- 
ROLA POR EL SISTEMA DE GENGEMBRE. 1 833. 

Canto con flores de lis. 
Plata: 0,035 m. 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS BSPASÍOLAS. 313 

Isabel II. 

339. — Anv.Rscuáo de España. Leyenda: elisabeth.ii.hisp.et. 

IND . REGINA . 

Rev. Acclamatio avgvsta xxiv . oct . mdcccxxxiii m. 
Plata con canto de cordoncillo: 0,025 ^* 

340. — Como la anterior, de menor módulo.- 
Plata: 0,020 m. 

341. — Como la anterior, de menor módulo. 

342. — Anv, Escudo laureado de Tarragona. Leyenda: elisabeth. 

II . HISP . ET . IND . REGINA . 

Rev. En el campo y dentro de una corona circular de 
laurel: acclamata tarracone dec . mdcccxxx. 

Plata: 0,026 m. 

343. — Como la anterior, de menor módulo. 
Plata: 0,022 m. 

344. — Anv. Escudo de Barcelona sostenido por dos grifos, eli- 
sabeth . II . HISP . ET . IND . REGINA. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: acclamata barcino- 

NE I. DEC. MDCCCXXXIU. 

Plata: 0,027 ^' 

345. — Anv. Escudo de Tarragona dentro de una corona de lau- 
rel. ELISABETH . II . HISP . ET . IND . REGINA . 

Rev. Dentro de una corona de laurel: acclamata tarraco- 
ne DEC . MDCCCXXXin. 

Plata: 0,026 m. 
346. — Anv. Escudo de la Habana bajo un astro, elisabel.ii. 

HISP . ET . IND . REGINA. 

Rev. Dentro de un círculo de líneas: acclamatio avgvsta 

VIII . FEB . MDCCCXXXIV. HABANA. 

Plata: 0,03 1 m. 



214 BOLBTÍN OB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

347. — Anv, Escudo real de España, isabel . 11 . reina . de . espaüa^ 

E . IND. 

Rev. La granada y la F y la Y coronadas, procl amac. 
AUG.3 de.feb.de. 1834. 
Plata: 0,015.10. 

348. — Anv. Escudo de Santiago. Leyenda: ELiSABEXH.n.msp.Er 

IND. REGINA. 

Rev. Debajo de un sol: acclamatio avgvsta xxx . mar^ 

MDCCCXXXIV S. FPE. Y SGO. 

Plata: 0,02 1 m. 
349. — Am), Escudó real de España. Leyenda: isabel ii.d.g. reina 

DE LAS ESP AÑAS. 

Rev, Dentro de un anulo: juan nepomuceno montero. Y en 
el campo: proclamada en sta maria del rosario 18 de^ 

MAYO 1834. 

Grabador: Picará y Jaren. — Plata: 0,026. 

3 50. — Anv. Escudo real de España. Leyenda: isabel 11 . d . g . rei- 
na de las españas. 1834. 
Rev, Escudo de armas con la fecha á ambos lados de 4 
DE MAYO y la leyenda: felix quintero . santiago de las 

VEGAS. 

Grabador: Picará y Jaren, — Plata: 0,026 m. 

351. — La misma, dorada. 

352. — Anv. Escudo de la ciudad de la Habana con corona reaL 
Leyenda : elisabeth . 11 . hisp . et ind . regina. 
Rev. Debajo de un sol: acclamatio avgvsta vui.feb. 

MDCCCXXXIV HABANA. 

Plata: 0,021 m. 

353. — Anv. Escudo coronado de la ciudad de Matanzas. Leyen- 
da: elisabeth. II . HISP . ET . IND . REGINA . 
Rev. ACCLAMATIO AVGVSTA VIII . FEB . MDCCCXXXIV MATANZAS. 

Plata: 0,029 ^' 



INVENTARIO DE LAS MONEDAS BSPA5(0LAS. 21 5 

354. — Anv. Cabeza de Isabel II á la derecha, reinando d. isabel 

SEGUNDA. 

Rev. El libro de la Constitución irradiando, y en sus pági- 
nas abiertas: constitución de 1837. art. i. art. ii. Le- 
yenda: PROMULGADA EN BARCELONA Á LOS Q. DE JULIO DE 

1837. 

Plata: 0,024 m. 

355. — Anv. Busto desnudo de Isabel II á la derecha, isabel se- 
gunda. REYNA CONSTITUCIONAL. 

JRev. Dentro de una corona de laurel: exposición pública. 

AL mérito en LAS ARTES. MADRID 1 84 1. 

Grabadon Ai, G. S. — Bronce: 0,040 m. 
Las iniciales corresponden al grabador D. Mariano González 
de Sepúlveda. 

356. — Afw» Ramo cogido por un lazo y debajo un pequeño es- 
cudo real de España, radiante, la diputación provin- 
cial DE MADRID PREMIA EL MÉRITO. 

Rev. Emblemas de las Artes y de la Industria, a los ade- 
lantos DE LA INDUSTRIA Y DE LAS ARTES. 1 84 1. 

Bronce: 0,043 m. 
357. — Anv, Busto desnudo de Isabel II á la izquierda, isabel 2.* 

REYNA CONST*- DE LAS ESPAÑAS. 

Rev, El nodo bajo una corona de laurel con cintas. Sevilla 

EN LA PROC." Y JURA DE SU REYNA. 1 843. 

Plata: o,o23 m. 

358. — Anv. Escudo de Cataluña entre guirnaldas. Exergo: Bar- 
celona AL GENERAL LAUREANO SANZ 1 843. 

Rev, Dentro de una corona de laurel, y encina: semper 

BONOS, NOMENQUE TUUM, LAUDESQUE MANEBUNT. 

Grabador: Pomar, — Bronce: 0,054 m. 

D. José Pomar era platero y cincelador en Barcelona. 

359. — Afw, Escudo de Gerona. En el exergo: la inmortal gero- 



1 



2l6 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

NA AL ESCLARECIDO HISTORIADOR DE ESPAÑA JUAN CORTADA. 
1844. 

Rev. Dentro de una corona de encina: equidem tali te 

DIGNOR HONORE. 

Grabador: Jvbam, — ^Bronce: 0,046 m. 
360. — Anv. Busto desnudo de Isabel II, niña, á la derecha, isabel 

SEGUNDA REYNA CONSTITUCIONAL. 

Rev. Miner\'a de pie, con lanza, apoyado el brazo izquier- 
do en el escudo real y el león al otro lado, de españa 

É INDIAS. 

Bronce: 0,032 m. 

361. — Anv. Busto desnudo de la reina Cristina, mujer de Fer- 
nando VII, á la derecha, maria Cristina de borbón. 
Rev, Elegante cuadriga, montada por la Abundancia, co- 
rriendo á la izquierda, y en el exergo: al regreso de 

CRISTINA A ESPAÑA LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE BARCE- 
LONA. AÑO M.DCCCXXXXIIII. 

Grabador: Jvharty, — Bronce: 0,053 m. 
362. — Anv. Busto desnudo de Isabel II á la derecha, isabel 2.* 

REINA de las ESPAÑAS. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: exposición pública. 

AL MÉRITO EN LAS ARTES. MADRID. 1 84$. 

Bronce: 0,040 m. 

363. — Anv. Escudo de Barcelona, barcino fidelis exultat. die 
X octobris anni mdcccxlvi. 
Rev. Inscripción: cum regina elisabeth ii. ejusque sóror 

MAGNIS PRINCIPIBUS FRANCISCO ET ANTONIO GRATO JUNGUN- 
TUR FOEDERE HONOR, PAX, FELICITAS. 

Bronce: 0,013 m. 

364. — Anv. Busto á la derecha de Isabel II, con corona y collar. 
Leyenda: isabel 2.* reina de las españas. 
Rev. Una inscripción, abrazada en su parte inferior por 
una corona de encina: en memoria de los hechos heroi- 




INVENTARIO 1>B LAS MEDALLAS BSPAliOLAS. 21 7 

eos DEL REGIMIENTO DE INGENIEROS SIMBOLIZADOS EN LAS 
CORBATAS DE LA ORDEN MIUTAR DE S," FERNANDO OBTENIDA 
EN JUICIO CONTRADICTORIO 24 DE SETIEMBRE DE 1 847. 

Grabador: PingreU — Bronce: 0,058 m. 

365.^--¿4«í'. Como la anterior. 

Rev. Una corona de laurel ciñendo el campo liso y en 
derredor: cuerpo de ingenieros del ejército. Exergo 
liso. 
Grabador: Pingreí.-^Bronce: 0,058 m. 

366. — Anv. Bendición por un obispo de un tren de ferrocarril. 
Encima: nihil ipsa velocius. Exergo: ynaugurata die 
xxviii octobris anni mdcccxlviii. 
Rev. En el campo: optimae societati quae prima in hispa- 

NIA VIAM FERREAM AD YLLURUM USQUE DUCENTEM SUMMO 
labore VIGILIIS SUMPTIBUSQUE CONSTRUERE FECIT BARCINO- 
NENSIS SENATUS HOC CIVIUM LAUDIS ET GRATI ANIMI PIGNUS. 
D. O. G. 

Dibujante: Lorenzale. — Grabador: Jubani —Bronce: 0,053. 
367. — Anv. Busto desnudo de Isabel II á la derecha, isabel 2.* 

REINA DE LAS ESPAÑAS. 

Rev. Árbol coronado por una cruz y un lambrequln, don- 
de se lee: florece fomentando y atributos de la Agri- 
cultura y de las Artes, academia de bellas artes de s.~ 

LUIS. 

Grabador: J, Nicolás G. /<?^áV— Bronce: 0,042 m. 

368. — Anv. Inscripción: clara lambert y garcía. 

Rev. Inscripción, entre ramas de laurel y encina: nació 

EL 23 DE enero de 1 852. 

Plata: 0,015 m. 

369. — Anv. Inscripción: eduardo Cristóbal leriverend. 

Rev. Dentro de una corona de laurel y encina: nació el 

16 DE NBRE. de I853. 

Plata: 0,015 m. 



2l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADBmA DE LA HISTORIA. 

370. — Anv, Busto laureado de Isabel II á la derecha, isabel 2.* 

REINA DE LAS ESPAÑAS. 

üev. Escudo real dentro de un dosel. 

Grabador: L. Áf. — Bronce: 0,037. 

Las iniciales del grabador deben corresponder á D. Luís 
Marchioni, grabador de la Casa de la Moneda de Madrid, me- 
diando el siglo XIX ó algo después. 

371. — Anv. Busto del general Espartero, de uniforme, á la de- 
recha. BALDOMERO ESPARTERO DUQUE DE LA VICTORIA I855. 

üev. En el campo: emblema de la libertad e independen- 
cia DE su patria y constante DEFENSOR DE ISABEL 2.* 

Grabador: Luys Diez. — Plomo: 0,068 m. 

272. — Anv* Escudo real de Portugal y en el campo: a s. m. el 
REY VIUDO DE PORTUGAL. Leyenda: la casa nacional de 

moneda de SEVILLA. 

Rev. Máquina de troquelar, día 14 de mayo 1856. 
Bronce: 0,037 m. 

373. — Anv, Escudos real de España y de la casa de Orleans 
dentro de una cartela de adornos, a ss . aa . rr . la casa 

DE MONEDA DE SEVILLA. 

Rev, Máquina de acuñar bajo una corona real radiante. 
día 14 de mayo 1856. 

Bronce: 0,037 !"• 

374. — Anv. Escudo de Zaragoza, al duque de la victoria, rei- 
nando ISABEL segunda. 

Rev. Bajo una corona de laurel: el 2.° y 3.®** bat.°" el de 

artillería y LOS bomberos de la H . M . N . DE ZARAGOZA. 
inauguración DEL FERRO-CARRIL A MADRID MAYO 1 856. 

Bronce: 0,027 m. 

375. — Anv. Estatua de la ley, de frente, sosteniendo el libro de 
la constitución sobre una columna, en que se apoya el 
escudo de España, congreso de los diputados. 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 219 

Rev. Dentro de una corona de encina: cortes de 1 85 8. 
Grabador: Fernández. - Bronce: 0,040 m. 

376. — Anv, Cabeza laureada de Isabel II, á la izquierda, isabel 2.* 

REINA DE LAS ESPAÑAS. 

Rev. En el campo y bajo una estrella: inauguración del 

CANAL de ISABEL 2." 24 DE JULIO DE I858. 

Bronce: 0,023 m. 
377. — Anv, Busto de Isabel II á la izquierda, con diadema, ysa- 

BEL SEGUNDA REYNA DE LAS ESPAÑAS. 

Rev, Dentro de una cartela de dibujos: que se tasen y 

VENDAN TODAS MIS JOYAS, SI ES NECESARIO AL LOGRO DE TAN 

SANTA EMPRESA &. &. Leyenda: guerra de áfrica contra 

MARRUECOS 21 OCTUBRE 1 8 59» 

Grabador: A, Gerhier, — Plomo: 0,058 m. 

378. — Anv. Emblema de la Agricultura, de la Industria y de las 
Artes bajo una corona de laurel, exposición castellana . 

AGRICULTURA, GANADERÍA, INDUSTRIA Y BELLAS ARTES. 

Exergo: valladolid 1 859. 

^^ » 

Rev, Escudos apareados de León y Castilla bajo una co- 
rona real y radiante. En torno los escudos de Valla- 
dolid y pueblos principales de su provincia, diputación 

PROVINCIAL DE VALLADOLID. 

Grabador: L, i!/— Bronce: 0,047 !"• 

379. — Anv, Busto de Isabel II ciñendo diadema y mirando á la 
izquierda. Leyenda: ysabel segvnda reyna de las espa- 

ÑAS . CIVDAD-REAL. 

Rev, Atributos de la Agricultura y encima una corona de 
laurel. Leyenda: junta de agricultura . exposición de 
1859. En el campo: al mérito. 
Grabador: Carlos Bauvet — Bronce: 0,043 n^« 

380. — Anv. Busto laureado de Isabell II á la derecha, y debajo 
tres flores de lis. isabel ii reina de las españas. 



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-,..4 



-220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev. Dentro de una corona de laurel: al mérito. Leyenda: 

LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, I86O. 

Grabador: L, M. — Bronce: 0,045 m. 

I 

' 381. — Anv. Emblema de la Agricultura, las Artes y la Navega- 

■^- » ción, y encima, en una cinta, movilitate viget. Le- 

yenda: SOCIEDAD económica DE AMIGOS DEL PAÍS ALICANTE. 

Rev, Dentro de una corona de encina premio al mérito. 
Leyenda: exposición agrícola, industrial y artística. 

^ OCTUBRE 1860. 

Grabador. L, M. — Bronce: 0,040 m. 



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382. — Ahv. Busto de Isabel II á la izquierda, con diadema y 
collar de perlas, isabel ii reina de las españas. 
Rev. Corona de laurel cruzada por dos trompetas, con 
banderolas de castillo y león y en el centro: tetuan. 
guad-l-ras. odonell. Leyenda: al invicto ejercito es- 
pañol EN ÁFRICA. PAZ DE I86O. 

Grabador: B. C, — Bronce: 0,050 m. 



383. — Anv, Matrona sentada de frente, con una antorcha en la 
'^'- diestra y fondo donde se ve el mar, un faro, atributos 

!■ ' ^ de la Agricultura y Comercio, etc. para bien de la 

PATRIA. 
Rev. EXPOSICIÓN agrícola industrial y artística la SOCIE- 
DAD económica de amigos del país DE MALAGA, AL MÉRITO. 

Grabador. /. Gallardo del Pino. — Bronce: 0,059 m. 
Vivió en el reinado de Isabel II y fué grabador en la Casa 
de Moneda de Manila. 

384. — Anv. Busto de Isabel II á la derecha y con corona de 
laurel, isabel 2.* proteje la agricultura, industria y 

COMERCIO. 

Rev. Alegoría de España con bandera en la mano, á los 
pies el escudo, el león y dos globos, y atributos de la 
Industria y el Comercio. Exergo: mdccclxi. 

Grabador: /. S, D, —Bronce dorado: 0,037 ro* 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAl^OLAS. 22 1 

385, — Anv. Busto de Isabel II á la izquierda, isabel ii reina de 

LAS ESPAÑAS. 
ReV. LA CASA DE MONEDA DE MADRID VISITADA POR SS. MM. V 
DICIEMBRE MDCCCLXII. 

Grabador: L. Marchionni. — Bronce: 0,050 m. 
386. — Anv, Estatua de Colón de frente. Leyenda en dos líneas: 

ERECCIÓN DE LA ESTATUA DEL INMORTAL COLON . REIN.**** 
D.^ YSABEL II. COLOCAD A SOBRE SU PEDESTAL EL DÍA 1 9 DE 

NOVIEMBRE DE 1 862. Debajo del pedestal: cárdenas. 
Rev. En leyenda circular y en el campo: siendo oob.- y 

CAP.- GRAL . DE LA ISLA DE CUBA EL EXCMO. SR. DUQUE DR 

LA TORRE. (Siguen otras noticias y los nombres de los 
concejales de Cárdenas). 

Grabador: / S, D, — Medalla oblonga de bronce dorado; 
0,041 m. de eje mayor y 0,035 "i- ^^ ^j^ menor. (Dentro de un 
estuche con planchuela de plata y dedicatoria á la Academia.). 

387. — Anv. Cabeza de Isabel II á la derecha, con diadema. Le- 
yenda: A SS. MM. Y AA. EN SU VISITA A ALMERÍA. 

Rev- Escudos de España y Almería dentro de otro ma- 
yor, coronado y entre ramas de palma y laurel. Le- 
yenda: LA DIPUTACIÓN ARQUEOLGI*^^ DE ESTA CIUDAD DOÑA 
ISABEL I.* 22 DE DICIEMB.» I489 DOÑA ISABEL 2.* 20 DE 
OCT. 1862. 

Bronce: 0,037 m. 
388. — Anv. Escudo real de España en losanje y con guirnaldas. 

A S. A. R. LA INFANTA MARÍA ISABEL. 

Rev, En el campo: la casa de la moneda de madrid-v di~ 

CIEMBRE MDCCCLXII. 

Grabador: L. J/— Bronce: 0,026 m. 

389. — Anv, Bajo una corona de laurel, premio al mérito. Leyen- 
da: EXPOSICIÓN pecuabia de estremadura en c aceres. 
1863. 



222 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ReV. LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CACERES. 

Bronce: 0,036 m. 

390. — Anv^ Busto de Isabel II con collar de perlas y diadema, 
á la izquierda, ysabel segunda reyna de las españas. 
Rev. Fachada de la Exposición de Bayona de 1864. expo- 

SITION INTERNATIONALE DE BAYONNE SOUS LE PATRONAGE DE 
S. M. NAPOLEÓN III 1 864. 

Editor; Massanet; grabador: C. Trotín. — Plomo dorado: 
0,050 m. 

391. — Anv, Busto coronado de Isabel 11 á la derecha, reina de 

LAS ESPAÑAS. 

Rev, Dentro de una corona de laurel: isabel ii el día i 8 de 

FEBRERO DE 1 865 CEDIÓ EL PATRIMONIO REAL PARA ALIVIO 
DE LAS CARGAS PUBLICAS. SIRVA ESTE BRONCE PARA PERPE- 
TUAR LA MEMORIA DE ACCIÓN TAN MAGNÁNIMA. 

Grabador: Carrasco; dirigió AI. Pacheco, — Bronce: 0,063 ni. 

« 

392. — Anv. Cabeza laureada de Isabel II. 

Rev» De un áncora rodeada de laurel y palma pende un 
escudo con esta inscripción: callao 2 de mayo 1 866. 

Grabador: G, Sellan.'^BTonce, con anilla para colgar: 0,030 m. 

393- — Anv. Representación gráfica de un barco dando la vuelta 
al mundo, a los primeros que dieron la vuelta al mun- 
do EN buque blindado. 

Rev. Leyenda: 4 de febrero de 1865.20 septiembre de 
1867. En el campo: fragata española de guerra nu- 
mancia. 

Grabador: G. »S^//j«. —Bronce, oblonga, con anilla para col- 
gar: 0,035 ^' de eje mayor y 0,030 m. de eje menor. 

394.— -/í«Z/. instituto de 2.* enseñanza de ALBACETE. 

Rev. Dentro de una corona de laurel y palma: al mérito. 

Medalla oblonga, de bronce: 0,038 m. de eje mayor y 0,032 m. 
de eje menor. 






INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAÑOLAS. 



223 



395. — Anv, Lo mismo que en la anterior; pero la leyenda del 
anverso dice a s. a. r. el principe alfonso y además el 
escudo es romboide. 

396. — Anv. Corona de laurel dentro de una gráfila de perlas. 
Leyenda: liceo artístico y literario de madrid. 
Rev, Emblemas de las artes y esta leyenda: premios 

GENERALES. 

Bronce: 0,043 m. 

397. — Anv. Atributos de la Agricultura, entre ellos una cabeza 
de caballo y una de toro. Leyenda: la junta de agri- 
cultura DE LA provincia DE GERONA EN MERECIDA RECOM 
PENSA. « 

Rev. Dentro de una corona de laurel ex utilitate decus» 
Grabador: Casáis, — Bronce: 0,038 m. 

398. — Anv» Leyenda: colegio preparatorio para todas las 

CARRERAS. MADRID. EXAMEN DE 

Rev. Dentro de una corona de encina: al mérito. 

* 
Bronce: 0,040 m. 



:(■:■ 



Interregno revolucionario. 

399. — Anv. España sentada, apoyando el brazo izquierdo sobre 
una roca y ofreciendo con la mano derecha un ramo. 
ESPAÑA 1868. 
Rev. Escudo de España con corona mural, soberanía 
nacional, gobierno provisional. 

Grabador: L. J/.— Bronce: 0,037 m. 



400. — Anv. Escudo de Barcelona. 

Rev. En el campo: a los eminentes servicios de su distin- 
guido HIJO EL diputado A CORTES D. VÍCTOR BALAGUER 
BARCELONA AGRADECIDA AÑO I87O. 

Medalla de hoja ó forrada. — Bronce: 0,06 1 m. 



224 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

401. — Anv, Escudo coronado y el monograma de Carlos Vil 
entre dos coronas de ramaje. 

ReV. REAL CASA DE MONEDA DE OÑATE - OCTUBRE 1 875. 

Bronce; 0,039 m. 



Alfonso XIL 

402. — Anv. Cabeza de Alfonso XII á la derecha, alfonso xn 

REY DE ESPAÑA VUELTO A LA PATRIA . MDCCCLXXV. 

Rev. Una nave sobre el mar. Marsella 7 de enero. valen- 
cia 1 1 DE enero. Exergo: navas de tolosa. 

Grabador: Esteban Lozano, — Bronce: 0,029 in« 

403. — AfVü. Busto de Alfonso XII á la izquierda, con manto de 
armiño y toisón. Dentro de una corona de laurel un 
anulo con flores de lis, la corona real y los escudos 
de Castilla, León y Cataluña. 
Rev, Escudo de Barcelona sostenido por dos grifos. Den- 
tro de la corona de laurel, semejante á la del anverso, 
un anulo con esta leyenda: v.id.ian anni . mdccclxxv . 

ILDEFONSUM . REGEM . BARCINO . EXULTANS . RECEPIT . 

Grabadores: Fscriuy P, FíVfa/ (Barcelona). — Bronce: 0,074 m. 

404. — Anv. Busto de Alfonso XII de frente y dentro de una 
palma y una rama de laurel. 

Rev. LA CIUDAD DE LA HABANA CELEBRA CON GRANDES FESTEJOS 
EL ADVENIMIENTO AL TRONO DE S. M. EL REY DON ALFON- 
SO XII Y PARA memoria HACE ACUÑAR ESTA MEDALLA. XXIU 
ENERO DE MDCCCLXXV. 

Plata: 0,033 m. 

405. — Anv. Bustos yuxtapuestos de Alfonso XII y su esposa 
Doña Mercedes, 
Rev, Inscripción: alfonso xii rey de españa. maria de las 



■^ 



' ■^:í; 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS ESPAÍSOLAS. 



225 



•M? 



mercedes keina. casados el 23 de enero de 1 87 8 en la 
basílica de atocha. 

Grabador: G. Sellan.— Btoucg: 0,071 m. 

406. — Anv. Bustos yuxtapuestos de Alfonso XII y Doña María 
Cristina. 
Rev. Inscripción: alfonso xii rey de españa, maria Cristina 

REINA. CASADOS EL 29 DE NOVIElilBRE DE 18/9 EN LA BASÍ- 
LICA DE ATOCHA. 

Grabador: G. Sellan,— Bronce: 0,071 m. 

407. — Aftv, Escudo de Valencia entre ramas de encina. 

Rev. En el campo: valencia en el siglo vi. de su restau- 
ración POR D.*^ JAYME I. 

Plomo: 0,024 m. 

408. — Anv. Busto de la reina regente Doña María Cristina á la 
derecha, con diadema, toca y collar, exposición nacio- 
nal DB plantas flores Y AVES-I88O-PROTECTORA S. M. LA 
reina D*** MARÍA CRISTINA. 

Rev. Dentro de una corona de palma y lajurel el escudo 
de la sociedad y la palabra premio. Leyenda: sociedad 

MADRILEÑA PROTECTORA DE LOS ANIMALES Y DE LAS PLANTAS. 

Grabador. «So/s. —Bronce: 0,057 m. 

409. — Anv. Una matrona representado á Cataluña, sentada de 
frente con un escudo á cada lado y otro debajo, y en 
el campo las montañas de Monserrat y alegorías de la 
Agricultura y la Industria, inauguración del trayecto 

DE VILLANUEVA A BARCELONA 29 DICIEMBRE 1 88 1. 

Rev. Una locomotora, sobre la que se sienta un obrero 
con martillo al hombro y de la que salta un Mercurio. 

compañía de los ferrocarriles directos de MADRID Y 
ZARAGOZA Á BARCELONA. 

Dibujó Padró y grabó 5¿?/¿z.— Bronce: 0,057 m. 

410. — Anv. Locomotora de ferrocarril y debajo el escudo de 
TOMO xLvu. 15 



y- 

43 



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1' 



226 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Aragón, todo dentro de una gráñla de puntos. Leyen- 
da, que arranca y termina en los escudos de Zaragoza 
y Huesca, año 8.** del reinado de d. alfonso xii. 22 

OCTUBRE 1882. 

Rev, En el campo esta inscripción rodeada de gráñla de 

puntos: LEY DE 5 ENERO 1 882. PRESIDENTE DEL CONSEJO 
SAGASTA MINISTRO DE FOMENTO ALBAREDA. Leyenda*. ^ LA 
INAUGURACIÓN DEL FERRO-CARRIL DE CANFRANC. 

Grabador: Casiells, — Bronce: 0,047 ni* 

411. — Anv, La Historia escribiendo sobre un libro que descansa 
sobre las espaldas del Tjempo: en lontananza el sol 
saliente, las ruinas de un templo griego, una pirámide 
de Egipto, etc. 
Rev. Máscara trágica y pluma sobre un libro, en que se 
leen dos títulos de obras de Calderón dentro de una 
corona de laurel y calderón de la barca. Leyenda: 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. CENTENARIO DEL GRAN 
POETA . MAYO MDCCCLXXXl . 

Grabador. Sala, —Bronce: 0,060 ni« 

412. — La misma, de plata. 

413. — Anv, Busto de Calderón á la izquierda: d. pedro calderón 
DE la barca. 

Rev, AL GENIO GLORIA DE SU PATRIA AL REY DE LA ESCENA ES- 
PAÑOLA EN EL SEGUNDO CENTENARIO DE SU MUERTE LA DIPU- 
TACIÓN PROVINCIAL SEVILLA XXV DE MAYO. MDCCCLXXXl. 

Grabador: J. López, — Bronce: 0,051 m. 

414. — Anv. Busto de Calderón á la derecha, segundo . centena- 
rio . DE . DON PEDRO . CALDERÓN . DE . LA . BARCA. 

Rev, Dentro de una laurea: españa al autor de la vida es 

SUEÑO 25 DE MAYO l88í. 

Grabador. J, Esteban Lozano, ^l^roncc; 0,060. 



r 



INVENTARIO DB LAS MEDALLAS BSPAf^OLAS. 337 



AUoüBo xm. 

415. — Anv. Alegoría en que España señala á una india (Filipi- 
nas) el progreso, alfonso xiii rey de españa maria cris- 
tina REINA REGENTE. 

Rev. La Fama sonando la trompeta, y en el fondo el edi- 
ñcio de la Exposición de Filipinas, exposición general 

DE las islas filipinas. MADRID 1 88 7. 

Grabador: M, Ftgueroa.— Metal blanco: 0,06 1 m. 

416. — Anv. La reina regente Doña María Cristina, sentada, con 
el rey niño D. Alfonso XIII sobre las rodillas, recibe 
de una matrona, .que representa á Barcelona con el 
escudo de la ciudad y una rama de laurel en la sinies- 
tra, la llave de la Exposición de Barcelona, cuyo pór- 
tico se ve en el fondo, exposición universal de Barce- 
lona. Exergo: mdccclxxxviii. 
Rev. Panorama de la Exposición y debajo una larga ins- 
cripción que empieza: inaugurada en 20 mayo de 1 888. 

POR S. S. M. M. EL REY D. ALFONSO XIII. Y LA REINA REGENTE 
D.* MARÍA CRISTINA. 

Grabador: Castells Arnau il/.— Bronce: 0,088 m. 

417. — Anv. Estatua de D. Alvaro de Bazán pisando un estan- 
darte mahometano; en el fondo el mar con dos barcos 
y debajo: . inavgvrado mdcccxci - Leyenda: - iii - cen- 
tenario - DE - MARQUES . D . SANTA . CRUZ . D . MÚDELA - 

Rev. En el campo: - reinando - alfonso. xiii - comisión . eje- 

CVTIVA - D . ANTONIO . CÁNOVAS . DL . CASTILLO - PRESIDENTE . 
honorario . p . ALEJANDRO . PIDAL . Y . MON - PRESIDENTE . 
EFECTIVO . 

Bronce: 0,120 m. 

418. — Anv. Los Reyes Católicos reciben á Cristóbal Colón. 
Exergo: cuarto centenario. m.dccc.xcii. 



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228 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Rev, Colón descubriendo el Nuevo Mundo. Cristóbal co- 
lon DESCUBRIÓ EL NUEVO MUNDO EL DOCE DE OCTUBRE DE 
MIL CUATROCIENTOS NOVENTA Y DOS, REINANDO EN CASTILLA 
Y ARAGÓN DOÑA ISABEL Y DON FERNANDO. 

Grabador: B. Maura, — Plata dorada: 0,070 m. 

419. — La misma, en bronce. 

420. — Anv. Cabeza de la reina regente á la derecha, maria 

CRISTINA. 

Rev. En el campo. 12 de Febrero de 1 894. recuerdo de 

DE LA VISITA DE S. M. LA REINA REGENTE A LA FABRICA 
NACIONAL DE LA MONEDA Y TIMBRE. 

Grabador: B, Maura, -Bronce: 0,050. 
421. — Anv. Busto de D. Emilio Castelar á la izquierda, a emilio 

CASTELAR OBIIT XXV MAJ. MDCCCXCIX. En el CampOI AET 
S ANN LXVII 

Rev, Un obrero dando la mano á un genio que lleva una 
antorcha en la mano izquierda y un sol naciente con 
la leyenda, libertas, pavlvs bosch fecit faceré 1 899. 
Grabador: Arnau. — Metal blanco: 0,068 m. 

422. — Anv, Cabeza de Alfonso XIII á la izquierda, alphonsvs 

XII D. G. HISP. REX. 

Rev. Dentro de una corona de laurel y encina, y bajo 
la corona real, 17 maii 1902. 
Grabador: B. Maura, — Bronce: 0,030 m. 

423. — Anv, Busto de Alfonso XIII á la izquierda, paterna res- 

TITVTIO PACIS . MATERNA VIRTVS . FELICIS REGNI AVSPICIA. 

Rev. España de pie con un ramo en la diestra; en el cen- 
tro, á la izquierda, Alfonso XIII con uniforme y cnanto 
apoya la siniestra sobre los atributos reales puestos 
sobre una columna; á la derecha la reina Cristina con 
traje de corte, alphonsi xiii hisp . reg . cathol . aet . 

REGE.IMPLETA ET OBSERV . CONSTIT . IVRATA. ExergOI DIE 
XVTI MAII A . D . MCMII PROCLAMATIO AVGVSTA. 

Grabador: B, Maura.— Bronce: 0,060 m. 



r 



INVENTARIO DE LAS MEDALLAS ESPAíiOLAS. • 239 

424. — Anv. Busto á la derecha del Sr. Fernández Duro, con ca- 
saca de Marina y banda, y debajo un laurel, a cesáreo 

FERNANDEZ DURO. 

Rev, En el campo y en caracteres incisos: por sus servi- 
cios A LA CIENCIA V A LA PATRIA MDCCCCII. 

Grabador: A. J/. —Bronce: o,i 1 1 m. 
425. — Anv. Busto desnudo de Alfonso XIII á la izquierda. 

ALFONSO XIII. 

Rev. En el campo: recuerdo de la visita de s. m. el rey 

A la fabrica NACIONAL DE LA MONEDA Y TIMBRE I DE FE- 
BRERO DE 1904. 

Grabador: B, Maura, — Bronce: 0,050 m. 

426. — Anv. Busto de Cervantes de frente, la plata a Cervantes. 
Rev, Escudo de la República Argentina y debajo república 

ARGENTINA I6O4 20 DICIEMBRE I9O4. 

(Canto ondulado y anilla para colgar.) 
Grabador: 7. CoUuzzo.—M^i2i\ blanco: 0,029 m. 

\2T. —Anv. Busto de Cervantes á la derecha, miguel de cervan- 
tf^ saavedra. 
Rev. En el campo: la ciudad de alcalá de henares en el 
III centenario de la publicación del quijote, mayo - 1905. 

Grabador: J, A. A. -Bronce: 0,050 m. 

428. — Anv. Busto de D. Quijote á la izquierda, con coraza la- 
brada, casco y lanzón en la diestra, iii centenario de 

LA APARICIÓN DEL QUIJOTE. I605. I9O5. 

Rev. Vista del palacio de Pedrola; á la izquierda el escudo 
de la duquesa de Villahermosa. Exergo: por Cervantes 

y ARAGÓN LA DUQUESA DE VILLAHERMOSA. 

Grabador: B. A/o^ra.— Bronce: 0,050 m. 

£1 Académico Anticuario, 

Juan Cataj-jna García, 



VARIEDADES 



VIAJE EPIGRÁFICO 

Requena« 

Esta ciudad, cabeza de partido en la provincia de Valencia, 
figura en la historia del Cid Campeador (l) como punto estraté- 
gico y centro de operaciones de tan ilustre caudillo (2). Un siglo 
más tarde, en 1 184, émulos de las hazañas del Cid, sucumbieron 
á manos de los moros junto á Requena Armengol VII, conde de 
Urgel, y su hermano Galcerán de Salas. La Crónica más antigua 
del Campeador llama en bajolatín á esta ciudad Reckena y Ri- 
ckennay cuya verdadera etimología (3), quizá descubrirán las 
inscripciones, andando el tiempo. 

Tres romanas conocíamos (4) de Requena: 

L — Aelio Ursulo Messenia Onesiphoris patri. 

2. — D(is) M(anidus). Comeliae Placidae an(norum) XXXI, 
Cornelia Terteola, 

3. — H(ic) s(tta) e(st), S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Sempromae 
Clarissimae an{norum XXI X, mater Claudia filiae piissimae. 

Dio noticia de ellas D. Antonio Pérez García, vecino de Re- 
quena. El cual me participa el hallazgo de otras dos inéditas, 
que tuvo lugar en Campo de ArctSy aldea sita al mediodía y pro- 
pia de la ciudad. Estas inscripciones fueron vistas y copiadas 
en 1859, á raíz de su descubrimiento, por el Dr. D.José Díaz 



(i) Risco, Historia del célebre castellano Rodrigo Diaz^ págs. 167, xxvn 
y xxvin. Madrid, 1792. — Dozy, Beckerches sur Vkistoire et la liüér ature dt 
VEspagne, tomo 11 (3.* edición), pág. 127. Leyde, 1881. 

(2) «Meta tus est castra sua in Rechena, ubi mora tus est multis diebus». 

(3) Regifta?, Regiana? 

(4) Boletín, tomo x, págs 425-427. 



VIAJE FPIGRAFICO. 23 1 

Martínez, ya difunto; á cuyas apuntaciones se remite el Sr. Pérez 
García. Son las siguientes: 

4, — Piedra calcárea del país; alta Gn metro, ancha medio, 
grueso 0,15 ni. 

D • M 
SEMPRONIO • P 
DVLCIS • AN 
• XII 

IVLIA-P* M 

D(is) M(anibus), Sempronio f(ilio) ducis(simo) an(norum) XIL Julia 
p(osuit? (m(onumentum>) 

A los dioses Manes. A su hijo dulcísimo Sempronio, de edad de doce 
años, puso Julia este monumento. 

Esta lápida y la precedente (3), ofrecen un giro anormal, 
omitiendo los cognombres de Claudia, Julia y Sempronio. 

5. — Alta 1, 60 m,, ancha 0,63; gruesa 0,21. 

D • M 

CAIO • VIBIO 
Q_Vi«SlTO0 

A N • LV 

S«T»T«L 

D(is) M(antbus) C(aw) Vibio Quouito, an(norum) L V. S(it) t(ibi) t(erra) 
l(eDis). 

A los dioses Manes. A Cayo Vibio Quesito, de edad de cincuenta y 
cinco años. Sea te la tierra ligera. 

El prenombre Cayo se exhibe con todas sus letras en las ins- 
cripciones 423, 1977, 2076, 4459 y 4861. Al cognombre Quce- 
sito el Sr. Díaz Martínez sustituyó Qucesitoti, Su error provino 
de haber imaginado que debía leerse RI lo que seguía inmedia- 
tamente al cognombre, y que no puede examinarse ahora en la 
piedra original. La destruyó hace bastantes años, el que fué su 
bárbaro dueño. 



232 boletín db la real academia de la historia. 

Con esta inscripción se traba la 4067 hallada en Tortosa: 
L(ucio) Sempronio L(ucii) f(ilio) Quaesüo, L(ucius) Sempro- 

nius Hiber, Coecilía Q(uinti) }{ilia) Quieta... 

Otras lápidas romanas sacó á luz el Boletín (xii, 14; xvii, 244), 

halladas en sitios poco distantes del término de Requena: una 

en Torrutiel, y dos (l) en Sinarcas. 

Poza de la Sal. 

Esta villa, de la provincia de Burgos, que dista cuatro leguas 
al Noroeste de Briviesca, su capital de partido, era ya rica y 
floreciente en la segunda mitad del siglo x, según aparece del 
acta de fundación y dotación del monasterio de Covarrubias 
que en 24 de Noviembre de 978 hicieron el conde de Castilla 
Garci Fernández y su mujer Doña Ava (2), donde conceden al 
monasterio illa tertia de illa mercato in Poga, et medietatem in 
illo pozo de illa sale^ et solares populatos et per populare. Nóm- 
brase también en un diploma (3) de sumo interés geográfico, 
que expidieron á 12 de Diciembre de 1052 el rey D. García VI 
de Navarra y su esposa Estefanía, acotando los términos del 
obispado de Valpuesta (4), propio de la antigua región autrigó- 
nica, que incorporaron al de Nájera. 

Según esta demarcación é indicios inequívocos de remota an- 
tigüedad, se hace creible que Poza fuese una de las diez ciudades 
que Plinio atribuye á la región de los Autrígones, y de las cua- 
les nombró solamente tres: la colonia romana Flaviobriga (Cas- 
trourdiales), Virovesca (Briviesca) y Triüuniy cuya situación en 



(i) Reseñadas en la colección de Hübner bajo los números 4449 y 
4451, pero mal situadas en el campo de Tarragona. 

(2) Yepes, Coránica dt la Orden de San Benito^ tomo v, fol. 444 v.; Va- 
lladolid, 161 5. 

(3) Boletín, tomo xxvi, págs. 167 y 181. 

(4) «Illum etiam episcopatum, qui est: de sancto Martino de (jaharra 
usque in Rotellam, et Arlanzonem et Pozam; ex alia vero parte (desde la 
izquierda del Ebro hasta el mar Cantábrico) ex Alave terminis usque in 
Arrepa etCutelliu.n castrum in Asturiis cum monasterio eiusdem episco- 
patus, nomine Vallemfositam.» 



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VIAJB EFIGRXfICO. 33] 

Monasterio de Rodilla (Rolella en el diploma del año IO52) está 
determinada por el Itinerario de Antonino. 

AI doctísimo presbítero, residente en Buidos, D, Luciano 
Huidobro he debido la noticia (l) de haberse descubierto en Poza 
una lápida romana, al abrirse los cimientos de la reedificación 
de la casa núm. 3 de la Plaza Mayor, adosada á la antigua mura- 
lla de la población. Es lápida sepulcral, trazada á ñncs del primer 
siglo (2); y por ello digna de reproducirse aqui en fotograba- 
do (3) 6 iniciar el estudio paleográfico de la región Autrigónica: 



Pompeiae flavinae Ftavi fil(iae) aH(Hornm XX, párenles /(aciendum) 
c(uraMnoit). 



(1) Carta del 3 de Junio. 

(3) Húbner, Exenpla scriplurae epigrapkteae latinae, núm 427. Berlín, 
1885. 

(3) El Sr. Huidobro me ha facilltadn la lotografía, sacándola de la pie- 
dra original, que se ha trasladado al Museo provincial de Burgos, donde 
está catalogada con el numero 5i. Mide 31 en. de ancho por 34 de alto, 



334 BOLETfS DE LA REAL ACADEMIA DE 

A las tres ciudades referidas hay que añadir siete, para com- 
pletar el número de las que Plinio atribuyó á los Autrtgones, De 
seis, acorta diferencia, sabemos la reducción (I); y si la séptima 
ha de reducirse á Poza de la Sal, ésta fué cabalmente Sai-ópi» 
(SatioHca), que situó Ptolomeo cinco minutos al norte de Bri- 
viesca, como en realidad es asi. 

Miliario de San Pedro de Arlanxa. 

Hübner, núm. 4S78. 



{\) Uxama Ibarea (Osma de Valdegovia). 
Sobobrica (Sobrón?). 
Deobrig/i (Puente la Rad? i. 
Antequia (Pancorbo?). 
Vindeleia (Santa María de R I barre don da?;. 
SígisanuituvIuM (Cerezo>). 



VIAJE EPIGRÁFICO. ^35 

No contento el Sr. Huidobro con haberme procurado la foto- 
graba del epígrafe romano de Poza, acompaña la del miliario, 
que se extrajo eo 1 866 del exmonasterio de San Pedro de Ar- 
lanza para ser llevado al Museo provincial de Burgos; se labró, 
imperando Constantino el Magno, entre los años 306-337. Fué 
partido, ó aserrado por la mitad, acaso para ajustarse á la ediñ- 
cación, 6 restauración, que hizo de aquel monasterio, en el 
año 912 el conde de Castilla Fernán González. Probablemente 
su primitiva posición ha de buscarse en la vía romana, que par- 
tiendo de Clunia (Coruña del Conde) , enlazaba las del Arlan- 
za y del Arlanzón con las del Ebro, hasta el nacimiento de 
este río. En el Museo provincial lleva este miliario el número 
30, midiendo 1,97 de altura y 1,77 de circunferencia. 

D(omino) n(ostro) \^Fl(avio Val(erio)] C<m£jt^ntino p^r]p6tuo sempéir] 
Aug(usio), 

Siendo nuestro señor Flavio Valerio Constantino perpetuo siempre 
Augusto. 

Cerca de Reinosa, en Retortillo, donde estuvo la Colonia yu- 
liobriga^ se halló otro miliario de Constantino, á cuyo texto 
(Hübner, 4885) mal copiado (l) debe servir de correctivo el de 
San Pedro de Arlanza. 

Por centenares se cuentan las inscripciones romanas que en 
la parte meridional de la provincia de Burgos han llamado la 
atención de los eruditos nacionales y extranjeros; mas como lo 
advierte Hübner (2), falta una mano piadosa que doctamente las 
revise, coleccione é ilustre, como lo ha hecho D. Marcelo Macías 
con las de Astorga. 

Monasterio de Rodilla. 

El Itinerario de Antonino entre las mansiones de Segisamone 
(Sasamón) y Verovesca (Briviesca) pone otras dos: Deobrigula 

(i) Constan \ Uno pió \ máximo \ semper \ Augusto. 

(2) «Itaque etiam quae hoc capite edimus aliena ñde stant, ñeque 
prius veram habebunt utilitatem quam tota regio examinata erit ab ho- 
minibus perítis.» Pág. 391. 



336 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

(Rabé de la Calzada?) y Tritio (Monasterio de Rodilla). El Ra- 
venate no pone sino una: Tonobriga que se reduce probablemente 
á Burgos, ciudad cuya posición estratégica es de primer orden, 
y se cuenta con el nombre de Burgi entre las conquistadas 
por Alfonso I el Católico, á mediados del siglo vm; si bien, des- 
truida de nuevo á viva fuerza dé alguna invasión muslímica, fué 
repoblada y fortalecida en el año 884 por el conde D. Diego 
Rodríguez, debelador triunfante de los moros en los desfiladeros 
de Pancorbo. La vía romana, que pasaba por ella, se reconoce 
todavía en el trecho que va desde Quintanapalla hasta Monaste- 
rio de Rodilla; y la reconoció en 1766 el eximio y primer autor 
de la España Sagrada^ tomando en Monasterio nota de una ins- 
cripción muy notable, según lo refiere el P. Fr. Francisco Mén- 
dez, testigo ocular de aquella excursión arqueológica (l): 

«A cosa de una legua de Briviesca está el lugar de Prádanos 
en el camino; y á otra legua Quintanavides, lugar ameno; á otra, 
está el lugar de Monasterio de Rodilla en lo bajo y cerca del fin 
de la ensenada (2). Llaman Rodilla (3) á un cerro alto, arrimado 
al lugar por mediodía, donde estuvo el antiguo Trido de Anto- 
niño, diverso del de Nájera; y allí se hallan medallas antiguas, y 
una inscripción romana que se bajó, treinta y ocho años ha (4), 
al lugar con el sol y la luna (5), que es romana dedicación á VcU, 
Flavo^ etc. Al otro lado del alto de Rodilla hay un lugarcillo lla- 
mado Fresno, en el mismo plan de la altura, que, subida la ca- 
ñada de las dos cordilleras que forman la cañada mencionada, 
tiene un llano muy dilatado hasta bajar á Quintanapalla, y en el 
camino real atraviesa la calzada romana que venía de Sasamón 
á Tricio. 

A estos datos añade otros el P. Flórez, diciéndonos (6) que 



(i) Vidüy escritos y viajes del Rmo, P, Miro, Fr, Enrique Flárez (2.* edi- 
ción), pág. 254. Madrid, 1860. 

(2) Formada por el riachuelo Cerratón, afluyente del Oca. 

(3) Rotella en el referido documento del año 1052. 

(4) En el de 1728, 

(5) Esculpidos en ella. 

/6) Bsfaha Sa^(^j tonjio xjfvi, pág. 4. Madrid, 1771, 



VIAJE BPIGRÁPtCO. 237 

existió un monasterio «en el sitio llamado hoy Monasterio de 
Rodilla^ al extremo de una gran cañada, que, aunque ahora sirve 
de camino real, no lo era antiguamente; pues la calzada roma- 
na , que hoy persevera en muchas de aquellas partes, iba por lo 
alto, y quedaba aquel monasterio fuera del bullicio». 

Más importantes son las noticias que dio sobre este lugar Ceán 
Bermúdez (i): 

«Rodilla, es un sitio alto que está en Castilla la Vieja entre la 
villa de Monasterio y el lugar de Fresno. Está ya averiguado 
que estuvo en este alto el Tritium de los autrigones^ distinto 
del Tritium Metallum (2) de los berones; se conservan en él las 
ruinas de su antigua población romana, y se desenterraron no 
hace mucho tiempo acueductos de argamasa, monedas de colo- 
nias españolas , inscripciones de todas clases y trozos de 
utensilios domésticos. Fué Tritium la octava mansión del cami- 
no militar, que iba desde Astorga á Burdeos , y la novena de 
otro que salía también de Astorga y terminaba en Tarragona. 
Cerca de Rodilla, y por espacio de cinco leguas hasta media de 
Burgos , se extendía una antigua calzada muy pocos años hace, 
de la que no sé si se aprovecharon para el nuevo camino. Cons- 
taba de cuatro hiladas de piedras, cascajo y tierra, y pudo muy 
bien haber sido un trozo de alguno de los dos caminos militares 
romanos arriba dichos.» 

Entre las diez ciudades autrigónicas, las más insignes eran 
Tricio y Briviesca, según lo muestra el texto de Plinio (3): In 
Autrigonum decem civitatibus Tritium, Virovesca. Las dos acu- 
ñaron, á lo que parece, ases de cobre ibéricos (4). Los de Tricio 
se distinguen por una cabeza barbuda y un jinete que lleva sobre 
el hombro una palma ó un ramo con* esta leyenda: 



(i) Sumario de las antigüedades romanas que hay en España, págs. 183 
y 184. Madrid, 1832. 

(2) Magallum dan á leer las inscripciones, corrigiendo el texto vulgar 
de Ptolomeo. 

(3) 111,37. 

(4) Hübner, Monum. 1. iber, núm. 57 y 72. 



238 boletín de la real academia de la historia. 

t r 5 h.s 

En Briviesca los ases representan la cabeza imberbe y el ji- 
nete blandiendo lanza. Su leyenda es: 

u i r h u — i a s 

Uc semis homonoyo de esta ciudad y de otra cuyo nombre 
empezaba por S(a¡ionca i) ofrece en lugar del jinete un caballo 
corriendo, y la leyenda 

M 'M*^^H 

8 u i r h 

En la colección de Hübner no figuran inscripciones romanas 
de Monasterio de Rodilla, ni de Briviesca. La que vio en Monas- 
terio el P. Flórez , y las de todas clases que allí se encontraron, 
según lo afirma Ceán Bermúdez, ¿qué se han hecho? 

Agramunt. 

En la provincia de Lérida, la noble villa de Agramunt, colo- 
cada entre Balaguer y Guisona , no alardea , como esta última, 
de poseer insignes lápidas romanas (4452-4455); pero en cam- 
bio atesora una inscripción hebrea de mucho mérito. Envióme 
desde Lérida la fotografía de esta inscripción D. Federico Ren- 
yé, su descubridor y poseedor, escribiéndome ( lO Febre- 
ro, 1892), que había encontrado la piedra original, rota y des- 
cabalada como está, en las afueras de la población; donde pre- 
sumía que los judíos tuvieron su cementerio. 

i«S3 7: vpwip 
[(^So).!] noSv hja 

Hosías, hijo de Don Somer Grescas, descanse en el Edén. Pasó (de esta 
vida) en el año (que indicamos citando el capítulo vi, vers. 2, del libro i 
de los Reyes): «y el templo que empezó á edificar el rey Salomón.» 



r 



ESTUDIO BltGRitPlCO. 



Las letras puntuadas (fün) marcan los años {5 -|- 50 -|- 2); 
es decir, el 5057 de la Creación, y como el texto bíblico se re- 
fiere al principio del mes Ziv, ó de lyyar, la fecha de con- 
siguiente, indicada por el epitafio, resulta ser el 5 de Abril 
de 1297. Cabalmente en 1." de Abril de este año el rey D. Jai- 
me 11 de Aragón obtuvo del Papa Bonitacio VIH facultad para 
establecer el Estudio general 6 la Universidad literaria de Lérída> 
con todos los privilegios, en lo tocante al fuero eclesiástico, que 
.1 la Universidad de Tolosa de Francia había concedido la Santa 
-Sede. El renombre que este monarca obtuvo de Salomón 6 Pa- 
cifico, además del de Sabio y Justo que le atribuye la Historia, 
se expresa por la inscripción de su mausoleo en el monasterio 
de Santas Creus: Dici pacifims mcruit, quia pacis amicus. 

Dos epitafios hebreos de Barcelona, que expuso el Boletín 
(xvi, 446; XVII, igg y 266), corroboran lo sentado sobre el de 
Agramunt; porque prueban que la era menor se estilaba en el 
siglo xi; y además, que los numerales de esta era en oí siglo xiv 
se miíTcabín puntuándose algunas letras de un texto bíblico. 
Madrid, 30 de Agosto de 1905. 

Fidel Fha. 



NOTICIAS 



Nueoo fnosaico de Elche con inscripciones gritáis.— En el tomo xxxvi, 
páginas 166-170 del Boletín se han visto las razones que inducen á tener 
por cristiano un mosaico Ilicitano, que lleva esta inscripción: In k(oc?) 
predi(o})y \ S(uccesse?) vivas cum \ cum iuis amnib(us) \ nadtis an \ nts. Lo 
descubrió y publicó en 1899 D. Pedro Ibarra y Ruiz; el cual, en carta del 
3 del actual Septiembre, nos da la fausta noticia de haber encontrado y 
despejado en aquellos mismos parajes una antigua basílica cristiana, muy 
parecida á la episcopal de Segábrica, ó de Cabeza del Griego (i). La planta 
de esta basílica Ilicitana, es un cuadrilongo de 1 1 m. de largo por 7 y me- 
dio de ancho con su ábside en hemiciclo, mirando al oriente, y la puerta 
de entrada abierta en la mitad de la pared opuesta; abertura que mira á 
poniente. Toda la planta se ve pavimentada de mosaico, que fué hermo- 
sísimo y que destrozaron impías inundaciones de gentes bárbaras. Tres 
inscripciones griegas en letras mayüaculas de época decadente, marcaban 
el sitio que correspondía por su orden al clero mayor, al inferior y al 
pueblo. En la del lado del Evangelio se lee distintivamente izptafíu-zipiín 
(de los presbíteros). El Sr. Ibarra, después de levantar los planos y trazar 
los dibujos á que se presta un monumento de tanta valia, se propone dar 
sobre él circunstanciada información á nuestra Academia. 



Memorias de la Real Academia déla Historia. Tomo XIIL. 

Madrid. Establecimiento tipográfico de la viuda é hijos deTello, 1903. £a 
folio menor, lx + 97^ páginas. — Este volumen «cuya impresión se ha ter- 
minado en Julio del presente año 1905», contiene la Historia de los moza- 
robes de España^ deducida de los mejores y más auténticos testimonios de los 
escritores cristianos y árabes, por D. Francisco Javier Simonet; obra pre- 
miada en público certamen de la Real Academia de la Historia y publi- 
cada á sus expensas. Por haber fallecido el Sr. Simonet en 9 de Julio 
de 1897, la corrección y edición del manuscrito original han corrido á 
cargo del Excmo. Sr. D. Eduardo Saavedra, Académico de número. 

F. F. 



(i) Boletín, tomo zv, pág. 129. 



£1 Boletín de la Keal Academia de la Historia se publica todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas, con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SüSCRIPaÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

— ... Un año — 18 

Provincias. Un año — 20 

Extranjero — .22 

Número suelto". — 3 



\ 



Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certiñcado. 



. Los pedicLos deben dirigirse al de8peicli.o de lih>roe 
de la. Aca.dezxiia. (León, 21) ó éi la. Librería de M. MU- 
RILLO, Aloaléi, 7, Madrid. 



ADVERTENCIAS 



Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
callé del León ,21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 50 
por 100 en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según- la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 




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BOLETÍN 



DE LA 



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REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



/ 



TOMO XLVII.— CUADERNO IV 



OCTUBRE, 1905 



i. 




f 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Calle de la Libertad, núm. 29 
1905 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 

% 

Pá«t. 

Adquisiciones de Ja Academia durante el primer sen^estre de^ 
año 1905 241 

Informes: 

I Correspondencia de la Infanta Archiduquesa Doña Isabel 
Clara Eugeftia de Austria con el Duque de Lerma. (Desde 
flandes, anos X5QQ d lóoy y otras cartas posteriores sin 

fecha.)— Pi, Rodríguez Villa. 263 

II. Lápida cdntabro-romana hallada en Luriezo^ provincia de 

Santander.-^Káuaráo Jusuc 304 

III. Carta dotal del siglo XV. "Fidel Fita 309 

Variedades: 

Siete inscripciones hebreas de Toledo. Estudio cronológico. — Fi- 
del Fita 313 

Noticias 319 



TOMO xLvii. Octubre, 1905. cuadernos iv. 



BOLETÍN 



]>E LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



» >K 4- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 

Primer semestre de 1905. 



REGALOS DE IMPRESOS 



DB SES'ORES académicos DE NUMERO 



Áseoslo y Toledo (Excmo. Sr. D.José María). «Cervantes y sus obras», con 

prólogo del Dr. Thebussem. Barcelona, mcmh. 
Fernández Duro (Excmo. Sr. D. Cesáreo). «Conferencia. Necesidad, im- 
portancia y objeto del Cuerpo de infantería de Marina», por los seño- 
res D. Ramón Rodríguez Delgado y D. Jaime Togares. San Fernando 
(Cádiz), 1904. 

«Poetical Works» oí Levi Bishap. Sixth edition. Albany, 1881. 4.® Cha- 
grín; hermosa edición con autógrafo. 

«Estado general de la armada para el año de 1904^. Tomo i. Madrid, 
1904. 

«Las deudas del Imperio en la primera mitad del siglo xvi», por don 
J. de Laiglesia. Trabajo publicado en la revista «Nuestro Tiempo». 
Noviembre de 1904. 

«Vida Marítima». Madrid. Año 111, números 73 al 108, 1904. 

«Venturas y desventuras». Colección de novelas del Capitán de navio 
D. Cesáreo Fernández Duro. Madrid, 1878. 

«Vocabulario de la lengua general de los indios del Putumayo y Ca- 
queta», publicado con una introducción, por D.Marcos Jiménez de la 
Espada. Madrid, 1904. 

sRapport sur une misión scientifique en Amérique du Sud. (Bolivie, 
République Argentine, Chili, Pérou)», par M. de Créqui Montíort et 
M. Sénéchal de la Grange. París, 1904. 

TOMO XLVII. 16 



242 boletín de la real academia de la historia. 

«La chiesa di S. Antonio Abate», por D. Lorenzo Salazar. Triani, 1905. 

«Memoria que manifiesta el estado y progreso de las obras de mejora 
de la ría y puerto de Bilbao, y cuenta de ingresos y gastos durante 
el año de 1904». Bilbao, 1905. 
Herrera (Excmo. Sr. D. Adolfo). «Medallas españolas». Academias y So- 
ciedades científicas y literarias. Fundaciones y premios. Tomo v. Ma- 
drid, 1904. 

c Visitas de personas reales á las Zecas». Tomo l Madrid, 1904. 

«Gobierno provisional (1868) República». Madrid, 1905. 

«Medallas españolas religiosas». Tomo 11. Madrid, 1905. 
Marqués de Laurencín (Excmo. Sr.) «Libro de la Cofradía de Caballeros 
de Santiago de la Fuente, fundada por los burgaleses en tiempo de 
D. Alfonso XI». Noticia biográfica. Madrid, 1904. 
Rodríguez Villa (D. Antonio). «Ambrosio Spínola, primer marqués de los 
Balbases». Ensayo biográfico. Establecimiento de Fortanet. Madrid^ 
1905. 

«El emperador Carlos V y su corte», según las cartas de D. Martín de 
Salinas, Embajador del infante D. Fernando (i 522-1 539). Est. tip. de 
Fortanet. Madrid, 1905. 

de académicos honorarios 

Derenbourg (M. Hartwig). «Opuscules d'un Arabisant». (1868-1905). Pa-^ 
ris, 1905. 

de correspondientes nacionales 

Blázquez (D. Antonio). «La Mancha en tiempo de Cervantes». Conferen- 
cia leída el día 3 de Mayo de 1905 en la velada que la Real Sociedad 
Geográfica dedicó á conmemorar la publicación del «Quijote» de la 
Mancha. Madrid, 1905. 

Carreras y Candi (D. Francisco). «Miscelánea histórica catalana». Serie i. 
Barcelona, 1905. 

Castaños y Montijano (D. Manuel). «Excavaciones en el Cerro del Bú de 
Toledo». Toledo, mcmv. 

Gascón (Sr. D. Domingo). «Desiderata. Juan Lorenzo Palmireno». Zarago- 
za, 1905. 

Foronda y Aguilera (Excmo. Sr. D. Manuel de). «Velada que para conme- 
morar el tercer centenario de la publicación de «EU Quijote» celebró 
la Real Sociedad Económica Matritense». Madrid, 1905. 

García de Quevedo y Concellón (Dr. D. Eloy). «Ordenanzas del consula- 
do de Burgos de 1538». Burgos, 1905. 

Gestoso y Pérez (D* José). «Historia de los barros vidriados sevillanos des- 



i 



ADQUISICIONES DB LA ACADEMIA. 243 

de SUS orígenes hasta nuestros días». Obra premiada en concurso 
público por la Real Academia de la Historia. Sevilla, 1904. 

González Hurtebise (D. Eduardo). «San Feliú de Guixols durante la Edad 
Antigua». Gerona, 1905. 

Gutiérrez del Caño (D. Marcelino). «Cuadro cronológico de los presiden- 
tes de la Excma. Corporación Municipal de Cáceres que han ejerci- 
do su cargo desde el siglo xvi hasta nuestros días». 

Lampérez y Romea (D. Vicente). «Notas sobre algunos monumentos de 
la Arquitectura cristiana española». Madrid, 1904. 
«Las iglesias españolas de ladrillo». Barcelona, 1905. 

Macías (Sr. I>r. D. Marcelo). «CivitasLimicorum». Orense, 1904 

Morera y Llauradó (D. Emilio). «Memoria ó descripción histórico-artís- 
tica de la Santa Iglesia Catedral de Tarragona desde su fundación 
hasta nuestros días». Tarragona, 1904. 

Olmedilla y Puig (D. Joaquín). «Cervantes, en ciencias médicas». Madrid, 
1905. 

Saralegui y Medina (D. Leandro). «Almanaque de Ferrol». Ferrol (Coru- 
ña), 1904. 
«Los consejos del Quijote». Madrid, 1905. 

Pardo de Figueroa (D. Mariano). «Notas genealógicas que, para tomar el 
hábito de Santiago, presentaron D. Mariano, D. Francisco y D. Raíael 
Pardo de Figueroa, Serna, Manso de Andrade y Pareja». Villanueva 
y Geltrú, 1905. 

Rodríguez Marín (D. Francisco). «Cervantes estudió en Sevilla (1564- 
1565)». Sevilla, 1905. 

San Román y Maldonado (D. Teodoro). «Discurso leído por dicho señor 
en la solemne inauguración del curso académico de 1904 á 1905, en 
el Instituto general y técnico de Toledo». 

Vergara y Martín (D. Gabriel María). «Ensayo de una colección biblio- 
gráfico-biográfica de noticias referentes á la provincia de Segovia». 
Guadal ajara, 1904. 

Vergara (Excmo. Sr. D. Mariano), marqués de Aledo. «La Gitanilla». No- 
vela de Miguel de Cervantes Saavedra. Edición hecha para solemni- 
zar el tercer centenario del «Quijote» en Murcia. Madrid, 1905. 



DE CORRESPONDIENTES BXTRAlfJBROS 

Ahmed Zeki, correspondiente en el Cairo. «Abenhazan». 
«Diccionario enciclopédico del murciano Abensaida». 17 tomos é índi- 
ces en 9 volúmenes. Regalo del correspondiente Ahmed Zeki á la 
Biblioteca de la Real Academia de la Historia. 



244 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Boppe (Sr. P.) «Crimée, Italie, Mexique. Lettres de Campagnes 1 854-1867», 
parle general Vanson. París, 1905. 

Calmette (Sr. D. José). «Une ambassade espagnole á la Cour de Bourgo- 
gne en 1477», publicado por la «Faculté des Lettres de Bordeaux ct 
des Universités du Midi». Bordeaux, 1905. 
«Cours d'Histoire de la Bourgogne et de l'art bourguignon. Introduc- 
tion. L'origine bourguignonne de l'Alliance Austro-Espagnole». Di- 
jon, 1905. 

Cirot (Mr. Georges). «Étude sur l'historiographie espagnole. Mariana his- 
torien». Bordeaux, 1905. 
«Les histoires genérales d'Espagne entre Alphonse X et Philippe n 

(1284-1556)». Bordeaux, 1905. 
<La íamille de Juan de Mariana». Bordeaux, 1904. 

Chavero (Sr. D. Alfredo). «Palenke Calendar, the Signs oí the Days 
International Congress of American ist. 1902». 

Dodgson (Sr. E. Spencer). «Eskualdunentzat Eskuarazko egunarri edo 
Almanaka Berria». Baionan (Francia), 1905. 
«Egunaria edo Almanaka Eli^a». Ofícioctaco Aurki didea. Baionan (Espa- 
ña), 1905. 
«Armanak Uskara edo Ziberouko Egunaria 1905 gerren ourtheko». 
«Vida de D. Joao de Castro, quarto Viso-Rei da India», por Jacinto 
Freyre de Andrade. Lisboa, 1852. 

Feliciani (Dott. Nicola). «La seconda guerra púnica nella Spagna. (208- 
211) A. Cr.)». Roma, 1905. 

García Pimentel (D. Luis). «Vocabulario de mexicanismos comprobado 
con ejemplos y comparado con los de otros países hispano-america- 
nos», por el Sr. D. Joaquín García Icazbalceta. México, 1905. 

Hamy (M. Ernesto T.). «Projet d'entrevue de Cathérine de Médicis et de 

Philippe II d'Espagne devant Boulogne (1567)». Boulogne-sur-mer. 

«Documents relatiís á un projet d'expéditions lointaines presenté á l;i 

Cour de France en 1570». París, mdcccciil 
«Correspondance du cardinal Mazarin avec le Maréchal D'Aumont 
Imprimerie de Monaco, mcmiv. 

Huntington (Sr. Archer M.) «Primera parte de la Angélica de Lvys Bara- 
hona de Soto». Impresso en Granada en casa de Hugo de Mena. Año 
de 1586. 

Marcel (M. Gabriel). «Journal de la Société des Américanistes de Paris». 
Tome I. N° i. París, 1905. 

Martín Capella (Sr. Manuel;. «In Memoriam». Braga, 1905. 

Nathan Adler (Sr. Elkan). «The Inquisition in Perú». Baltimore, 1904. 

Quesada (D. Ernesto). «La Sociología. Carácter científico de su enseñan- 
za». Buenos Aires, 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 245 

Tourtoulon (Excmo. Sr. Barón de}. «Discursos leídos en la V Fiesta de 
los juegos florales de la ciudad de Zaragoza, por los Sres. Pamplona 
y Escudero y barón de Tourtoulon». Zaragoza, mcmiv. 

Mr. le Rév^. Wentworth Webster. «Justin Larrebat». Extrait du Bulletin 
de «Biarritz-Association». Biarritz, Mars, 1905. 
«Seroras Freirás, Benoites, Benedictae parmi les basques». Pau, 1905. 

DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Ayuntamiento de Madrid. «Boletín». Año vni, núm. 417, Diciembre 1904. 
Números 420-445, Enero-Julio 1905. 
«Estadística demográfica». Junio-Agosto 1904. 

Dirección general de Aduanas. Madrid. «Resúmenes mensuales de la es- 
tadística del comercio exterior de España». Números 180-181, No- 
viembre-Diciembre 1 902- 1 904. Números 182-186, Enero-Mayo 1905. 
«Estadística de impuesto de transportes por mar á la entrada y salida 

por las fronteras en el año de 1904». Núm. 19. Madrid, 1905. 
«Producción y circulación de azúcares, achicorias y alcohol en el cuarto 

trimestre de 1904». Primer trimestre de 1905. Madrid, 1905. 
«Memoria sobre estado de la renta de Aduanas en 1904». (Remitido 
por la Dirección general de Aduanas). Madrid, 1905. 

Dirección, general de Agricultura, Industria y Comercio. «Descripción 
micrográfíca del sistema leñoso de las especies forestales españolas», 
por D. Joaquín María Castellarnau. Madrid, 1905. 

Dirección general de Contribuciones, impuestos y rentas, «Estadística 
del impuesto sobre el consumo de luz de gas , electricidad y carburo 
de calcio». Año de 1903. Madrid, 1905. 

Dirección de Hidrografía. «Servicios militares y cautiverio de Cervantes», 
por D. Pelayo Alcalá Galiano. Madrid, 1905. 

Ministerio de la Guerra. «Anuario militar de España». Madrid, 1905. 

Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes. «Catálogo de la exposi- 
ción celebrada en la Biblioteca Nacional en el tercer centenario de 
la publicación del «Quijote». Año 1905. 

Ministerio dp Marina. «Estado general de la Armada para el año 1905». 
Tomo I. Madrid, 1905. 

DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 

Dirección general de Estadística municipal de la ciudad de Buenos 
Aires. «Boletín mensual». Año xviii, números 10- 12, Octubre-Diciem- 
bre 1904. Año XIX, números 1-4, Enero-Abril 1905. 

Estadística municipal del Departamento de Montevideo (República Orien- 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tal del Uruguay. «Boletín mensual». Año 11, números 15-16, Noviem- 
bre-Diciembre 1904. Año in, números 17-20, Enero-Abril 1905. 
«Anuario estadístico de la República Oriental del Uruguay. Años 1902 
y 1903». Tomo i. Montevideo, 1905. 
Estadística municipal de la ciudad de Santa Fé (República Argentina). 
«Boletín». Año iii, núm. 13, Octobre Diciembre 1904. Año iv, 
núm. 14, Enero-Marzo 1905. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Asamblea suprema española de la Cruz Roja. Madrid. «La Cruz Roja». 
Revista mensual ilustrada, iv época. Año vi, núm. 66, Diciembre 1904. 
Año vn, números 67-72, Enero-Junio 1905. 

Asociación de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. «Anuario para 1904 
y 1905». Barcelona, 1905. 

Banco de España. «Memoria leída en la Junta general de Accionistas los 
días 7 y 12 de Marzo de 1905». Madrid, 1905. 

Asociación Artístico -Arqueológica Barcelonesa. Barcelona. «Revista». 
Año VIII, vol. IV, núm. 42 , Octubre-Diciembre 1904. Año ix, vol. iv, 
núm. 43, Enero-Marzo 1905. 

Ateneo cientiñco y literario de Madrid. «Conferencias dadas en dicho 
Centro con motivo del tercer centenario de la publicación de «El In- 
genioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha». Madrid, Mayo de 1905. 

Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona. «Butlletí». Any xiv, núme- 
ros II 8- 1 19, Novembre-Desembre 1904. Any xv, números 120-123, 
Janer-Avril 1905. 

Centro del Ejército y de la Armada. «Catálogo de la Biblioteca», orde- 
nado por D. Rafael Pezzi , Bibliotecario de dicha Sociedad. Madrid, 
1905. 

Colegio de Médicos de la provincia de Madrid. «Sesión solemne dedicada 
al inmortal Miguel de Cervantes Saavedra». Madrid, 1905. Otro 
ejemplar de los mismos discursos de la edición hecha por cuenta 
del Ministerio de la Gobernación. Madrid, 1905. 

Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos de Orense. 
«Boletín». Tomo 11, números 42-43, Enero- Abril 1905. 
«Catálogo de la Exposición asturiana de ediciones de « El Quijote » ce- 
lebrada en Oviedo en los días 7, 8 y 9 de Mayo». Oviedo, 1905. 

Compañía Arrendataria de la «Gaceta» de Madrid. «Almanaque ofícial de 
España». Madrid, 1905. 

Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Madrid. 
«Catálogo de la Biblioteca». Tercer suplemento. Madrid, 1905. 

Institución libre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxvui, números 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 247 

535-537» Octubre-Diciembre 1904. Números 538-543, Enero-Junio 

«905- 

Instituto Geográfico y Elstadístico. Madrid. «Memorias». Determinación 
de las diferencias de longitud, Barcelona, Vigo, San Sebastián. Tomo 
XIII, núm. I. Madrid, 1904. Remite dos ejemplares. 
«Coordenadas geográficas de puntos comprendidos en la zona de la 
totalidad del eclipse de sol de 30 de Agosto de 1905. Madrid, 1905. 

Instituto de Sociología. Madrid. «Boletín». Tomo i, números 2-3, Abril- 
Mayo 1905. 

Instituto general y técnico de Guipúzcoa. «Discurso leído por el cate- 
drático D. Vicente Ferraz y Turmo en la velada literaria celebrada 
el día 9 de Mayo en dicho Instituto con ocasión del tercer centena- 
rio de la publicación del «Quijote». San Sebastián, 1905. 

Instituto general y técnico de Navarra. «Memoria sobre el estado de 
dicho Instituto leída el día i.** de Octubre en la solemne apertura 
del curso académico de 1904 á 1905 por D. Manuel Miranda y Garro». 
Pamplona, 1905. 

Instituto general y técnico de Vitoria. «Memoria del curso de 1903 á 
. 1904». Vitoria, 1905. 

Liga Marítima española. Madrid. «Boletín oficial». Año iv, núm. 27, No- 
viembre-Diciembre 1904. Año v, números 28-30, Enero-Junio 1905. 
<i Vida Marítima». Revista de Navegación y Comercio. Madrid. Año iii, 
núm. 108, Diciembre 1904. Año iv, números.i 10-127, Enero-Julio 1905. 

Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid. «Memoria y cuenta gene- 
ral correspondientes al año 1904». Madrid, 1905. 

Observatorio Astronómico de Madrid. «Instrucciones para observar el 
eclipse total de sol del día 30 de Agosto de 1905». Madrid, 1905. 
«Memoria sobre el eclipse total de sol del día 30 de Agosto de 1905». 
Madrid, 1904. 

Órgano oficial del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Madrid. «Revista». Tercera época. Añoix, números 1-4, Enero-Abril 
1905. 

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid. «Discurso leído 
por D. Jacinto Octavio Picón el día 9 del actual en dicha Corporación 
para conmemorar el tercer centenario de la publicación de la pri- 
mera parte del «Quijote». Madrid, 1905. 
«Discursos leídos en la recepción pública del Sr. D. Tomás Fernández 

Grajal». Madrid, 1905. 
«Discursos leídos en la recepción pública del Excmo. Sr. D. Luis de 
Landecho y Urríes». Madrid, 1905. 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín». Año iv, núme- 
ro Ib, Octubre-Diciembre 1904. Año v, núm. 17, Enero-Marzo 1905. 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Real Academia de Ciencias exactas, iísicas y naturales. Madrid. «Revista»^ 
Tomo I, números 7-8, Noviembre-Diciembre 1904. Tomo n, núme- 
ros 2-4, Marzo-Mayo 1905. 
Real Academia de Ciencias morales y políticas. Madrid. «Los Sindicatos 
y la libertad de contratación». Memoria que obtuvo el «Premio del 
conde de Toreno», concedido por dicha Academia en el sexto con- 
curso ordinario correspondiente al bienio de 1902 á 1904, escrita por 
D. Pedro Quinzaños. Madrid, 1904. 

«Los Síndicos y la libertad de contratación». Memoria presentada por 
D. José Gascón y Marín al sexto concurso ordinario abierto por 
dicha Academia para la adjudicación del « Premio del conde de To- 
renoven el bienio de 1902 á 1904. Madrid, 1905. 

«Discursos leídos en la recepción pública del Excmo. Sr. D. José de 
Cárdenas y Uriarte el día 12 de Febrero de 1905». Madrid, 1905. 

«Anuario para 1905». Madrid, 1905. 

«Reformas que convendría introducir en la formación de los presu- 
puestos del Estado y en su discusión y aprobación por las Cortes». 
Memoria premiada con accésit por dicha Real Academia en el con- 
curso ordinario de 1903, escrita por D. José M." de Retes y Muyrani. 
Madrid, 1905. 

«Derecho consuetudinario y Economía popular de la provincia de Ali- 
cante». Memoria premiada por dicha Real Academia, escrita por don 
Rafael Altamira y Crevea. Madrid, 1905. 

«Caracteres del anarquismo en la actualidad». Memoria laureada con 
el «Premio del conde de Toreno», escrita por D. Gustavo La Iglesia 
y García. Madrid, 1905. 
Real Academia Española. Madrid. «Discurso que por encargo de dicha 
Corporación literaria escribió el Excmo. Sr. D. Juan Valera para 
conmemorar el tercer centenario de la publicación de «El Ingenioso 
Hidalgo Don Quijote de la Mancha», leído por el Excmo. Sr. D. Ale- 
jandro Pidal y Mon en la sesión celebrada el día 8 de Mayo de 1905, 
presidida por S. M. el Rey». Madrid, 1905. 

«Discursos leídos en la recepción pública de D. Emilio Ferrari el día 

30 de Abril de 1905». Madrid, 1905. 
«Informe leído en la sesión pública celebrada el día 30 de Abril de 1905 
para la repartición de premios y socorros de la Fundación de San 
Gaspar». Madrid» 1905. 

«Elogio fúnebre de Miguel de Cervantes Saavedra», pronunciado por 
el limo. Sr. D. Ignacio Montes de Oca y Obregón ante dicha Corpo- 
ración. Madrid, 1905. 
Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Madrid. «Discurso leído 
por el Presidente Excmo. Sr. D. José Canalejas y Méndez en la sesióii 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 249 

inaugural de 1904-1905, celebrada el 28 de Marzo de 1905 bajo la 
presidencia de S. M. el Rey D. Alfonso XÜI». Madrid, 1905, 
«Discurso-resumen del curso de 1903-904 leído por el Secretario gene- 
ral D. Javier Gómez de la Serna en la misma sesión inaugural». Ma- 
drid, 1905. 
«Augusto Comas como Legislador, Catedrático y Jurisconsulto». Obra 
escrita por el Sr. D. Manuel Lezón. Premiada en el concurso abierto 
por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación para honrar 
la memoria del que fué ilustre profesor de Derecho de la Universidad 
Central. Madrid, 1903. Remite dos ejemplares. 

Real Academia de Medicina. Madrid. «Anales». Tomo xxv. Cuaderno i.°, 
30 de Marzo de 1905. 
cDiscursos leídos en la recepción pública del Académico electo don 

Antonio María Cospedal Tomé». Madrid, 1905. 
«Discurso leído en la solemne sesión inaugural del año de 1905 por el 

Excmo. é limo. Sr. Dr. D. Carlos María Cortezo». Madrid, 1905. 
«Memoria leída en la sesión inaugural del año 1905 por su Secretario 
perpetuo el Excmo. é limo. Sr. D. Manuel Iglesias y Díaz». Madrid^ 
1905. 

Real Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona. «A Cervantes». 
Ejemplar núm. 87 destinado á esta Real Academia. Barcelona , 27 de 
Mayo de 1905. 

Real Sociedad Económica Matritense. Madrid. «Velada que para conme- 
morar el tercer centenario de la publicación de «El Quijote» celebró 
en 6 de Mayo de 1905. Madrid, 1905. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. «Revista de Geografía colonial y mer- 
cantil», publicada por la Sección de Geografía comercial. Actas de 
las sesiones y Bibliografía geográfica. Tomo 11, núm. 32. Tomo m, nú- 
meros 1-3. 1905. 
«Boletín». Tomo xlvi. Tercer-cuarto trimestre de 1904. Tomo xlvu. 

Primer trimestre de 1905. 
«Centenario de la aparición del «Quijote». Conocimientos geográficos 
de Cervantes». Madrid, 1905. 

Sociedad Aragonesa de Ciencias naturales. Zaragoza. «Boletín». Tomo iv, 
núm. i. Enero 1905. 

Sociedad Arqueológica Luliana. Palma (Baleares). «Boletín». Octubre 1904. 

Sociedad Castellana de excursiones. Valladolid. «Boletín». Año 11, núme- 
ro 24, Diciembre 1904. Año iii, números 25-30, Enero-Junio 1905. 

Sociedad Española de excursiones. Madrid. «Boletín». Año xn, núm. 142, 
Diciembre 1904. 

Sociedad Española de Salvamento de Náufragos. Madrid. «Boletín». Nú- 
mero 235, Diciembre 1904; números 236-241, Enero-Iunio 1905. 



350 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Sociedad Ginecológica española. Madrid. «Memoria leída en la sesión 
inaugural del año académico de 1905 por el Dr. D. Jesús Sarabia y 
Pardo. Madrid, 1905. 
Sociedad Sevillana protectora de los animales y las plantas. «Memoria 
dando cuenta de los socorros distribuidos por la Sociedad entre los 
pobres desvalidos durante la inundación de 1881». Sevilla. 
Unión Ibero- America na. Madrid. «Memoria correspondiente al año 1904». 

Enero 1905. 
Universidad Central. Facultad de Filosofía y Letras. «Ovidio y sus obras». 
Tesis doctoral por D. Gerardo Mendiri Fambuena. Zaragoza, 1904. 

«Relaciones diplomáticas de Mallorca y Aragón con el África septen- 
trional durante la Edad Media», por D. Claudio Millares de Imperial 
(Tesis doctoral). Barcelona, 1904. 

«Juegos y representaciones populares dramáticas en Andalucía>. Tesis 
doctoral por D. Luis Montoto y Sedas. Sevilla, 1904. 

«Discurso leído en los ejercicios del doctorado en Filosofía y Letras el 
13 de Octubre de 1903», por el licenciado D. Celestino Ortiz y Gime- 
no. Zaragoza, 1902. 

«Jorge Washington y los Estados Unidos». Tesis doctoral por D. Fer- 
nando Cadalso y Manzano. Madrid, 1905. 
Universidad Literaria de Sevilla. «Discurso del Excmo. Sr. D. Marcelino 
Menéndez y Pelayo en la solemne ñesta literaria celebrada en el 
Museo Provincial de Bellas Artes el 5 de Diciembre de 1904 para 
conmemorar el quincuagésimo aniversario de la deñnición dogmática 
del Misterio de la Inmaculada». Sevilla, 1905. 

«Discurso del Dr. D. José Giles y Rubio, decano de la Facultad de Fi- 
losofía y Letras, leído ante el claustro de dicha Universidad el 8 de 
Mayo de 1905 con motivo de la solemne ñesta literaria celebrada 
para conmemorar el tercer centenario de la publicación del «Qui- 
jote». Sevilla, 1905. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Academia literaria de Cracovia. «Archiwum komisyi historycznej ». 

Tom. IX. Krakow, 1902. 
Académie Impériale des Sciences de St.-Pétersbourg. «Mémoires». 

vni* serie. Classe historico-philologíque. Vol. vi, n** 7 et dernier, 1904; 

vol. IV, n® 9 et dernier; tome v, vol. v, no» 1-5 et dernier; vol. vi, 

nos 1-3, ,905. 

Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. Paris. «Comptes rendus des 
séances de l'année 1904». BuUetins de Novembre-Décembre 1904. 
Bulletins de lanvier-Février 1905. 



ADQUISICiaMBS DE LA ACADEMIA. 25 I 

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Académie des Sciences de Cracovie. «BuUetin international». Classe de 
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1904; n*» 1-2, Janvier-Fevrier 1905. 

Académie Royale des Sciences et des Lettres de Danemark. Copenhague 
«Bulletin». N** 6, 1904; nos 1-3, 1905. 

Ateneo de Lima. Perú. «El Ateneo», órgano del Ateneo de Lima. Tomo vi, 
núm. 34, cuarto trimestre de 1904; núm. 35, primer trimestre de 1905. 

Biblioteca pública de la provincia de Buenos Aires. La Plata (República 
Argentina). «Boletín». Año vi, núm. 76, Diciembre 1904. Año vii, 
números 77-80, Enero-Abril 1905. 
«Registro oficial». Enero-Junio. La Plata, 1904. 

Biblioteca pública de Heredia. Costa-Rica (Centro América). «Mis ver- 
sos», por D. Justo A. Fació. San José de Costa-Rica, 1894. 
«Revista de Costa-Rica en el siglo xix». Tomo i. San José de Costa- 
Rica, MCMU. 

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durante la dominación española (i 502-1821)», por D. León Fernán- 
dez; publícala D. Ricardo Fernández Guardia. Madrid, 1889. 
«Un vistazo sobre Costa-Rica en el siglo xix (1800 á 1900)», por don 

Máximo Soto Hall. San José, 1901. 
«Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos* sobre la Repú- 
blica de Costa-Rica», compilados y arreglados por D. Joaquín Bernar- 
do Calvo. San José, 1887. 
«Miscelánea», prosa y verso, por Pío Viquez. San José de Costa-Rica, 

1903. 
«Corona fúnebre á la memoria de Pío Viquez». San José de Costa-Rica, 

1904. 
«Sou venir de la Exposición Pan- Americana y Directorio Mercantil de 
Centro América. (El Jardín del Hemisferio Occidental), Salvador, 
Nicaragua, Colombia, Honduras, Costa-Rica y Guatemala». New- York, 
1901. 

Biblioteca Nazionale Céntrale di Firenze. Firenze (Italia). «Bolletino delle 
pubblicazioni italiane ricevute per diritto di Siampa». N<» 49-50, 
Gennaio-Febbraio 1905. 

Cámara de Comercio de La Asunción (Paraguay). «Boletín quincenalj*. 
Año iii, números 64-65, Julio 1904; números 66-67, Agosto-Fe- 
brero 1905. 

Catholic University of America. Washington. «The Catholic University 
Bulletin». Vof. xi, no» 1-2, January-April 1905. 
cYear-Book of the Catholic University of America». Washington, 1905. 

CoUegio Araldico. Roma. «Rivista». Anno i, n** 9, Setiembre 1904. 









■''^' V 



252 



boletín de la real academia de la historu. 



"«■' 



Congreso general de enseñanza pública de 1902. Santiago de Chile. 

«Actas i trabajos». Tomo l 1903. 
Fsculté des Lettres de Bordeaux et des Universités du Midi. (€Annales 
de la»). Bordeaux. «Bulletin Italien». Tome v, nos 1-2, Janvier-Juin, 
1905. 
«Bulletin Hispanique». Tome vii, nos 1-2, Jánvier-Juin, 1905. 
«Revue des Études Anciennes». Tome vii, nos 1-2, Janvier-Juin 1905. 
Faculty of Political Science oí Columbia üniversity. New-York. «Political 

Science Quarterly». Volume.xx, number 1-2, March-June 1905. 
Historical Society oí Pennsylvania. Philadelphia. «The Pennsylvania Ma- 
gazine of History and Biography». Vol. xxix, no." 113-114, Janury- 
April 1905. 
Historischen und Antiquarischen Gesellschaft zu Basel. Herausgegeben. 
«Basler Zeitschrift für Geschichte und Altertumskunde». iv Band. 
2 Heít. Basel, 1905. 
Institut Egyptien. Le Caire. «Bulletin». Quatriéme serie, n** 4. Fascicu- 
les 5 et 7, Mai-Décembre 1903; n® 5, fascicules i et 2, Janvier-Avril, 
1904. 
Instituto do Ceará. Ceará (Brasil). «Revista trimestral». Tomo xviii. 

Anno xviii. 1904. 
Instituto Científico y Literario «Porfirio Díaz». Toluca (México). «Bole- 
tín». Tomo ^11, números 7-10. 1904. 
Instituto de Coimbra. «O Instituto». Revista scientifica e litteraria. Vo- 

lume 52, n** 2, Fevereiro 1905. 
Instituto Paraguayo. Asunción (Paraguay). «Revista». Año vi, no 49. 1904, 
Kaiserlichen Akademie der Wissenchaften in Wien. «Fontes Rerum 
Austriacarum. Osterreichische Geschichts quellen». i Abt. ix Band. 
I Hálfte. Lvi-LVii Band. Wien, 1903-1904. 
«Almanach». Dreiungfünzigster Jahrgang. Wien, 1903. 
«Archiv für osterreichische Geschichte». xcii Band. Zweite Hálfte. 

xciii Band. Hrste Hálfte. 
«Philosophisch-Historische klasse». NeunundvierzigsterBand. Jüngzigs- 

ter band. Wien, 1904. 

«Register zu bftnden xxxvi-l der Denkschriíten». in. Wien, 1904. 

Kóniglich Preussischen Akademie der Wissenschaften. Berlin. «Sitzungs- 

berichte». xli-lv, 20 October-22 December 1904. i, 12 Januar 1905, 

19, 26, 2 Februar, 9, 16, 23, 16 Márz, 23, 30, 6 April, 13, xxi, xxn, 27 

April 1905. 14 volúmenes, cxlvi Band. Jahrgang 1902/3. Jahrgang, 1903. 

«Abhandl ungen». Philosophische und historische. Aus dem Jahre 1904. 

Mit 10 tafeln. Berlin, 1904. 
«Abhandlungen» Der Kóniglichen gesellschaft der Wissenschaften zu 
Góttingen. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMU. 253 

«Numantia», von Adolf Schulten. Berlín, 1905. 
Kóniglich B. AkademiederWissenschaítenzuMünchen. «Sitzungberichte 
der philosophisch-philologischen und dcr historischen Klasse». 
lícíc IV, 1904. Hett 1. München, 1905. 
cAbhandlungen der historischen Klasse der KdnigHch Bayerischen». 
Abhandl. Der ni kl. xxiii, i. München, 1903. 

e 

cActa Universitatis Lundensis. Lunds Universytets Árs-skrift». xxxiv. 
1903. Jdrsta afdelningen. Lund, 1904. 

Kóniglich Preussischen Akademie der Wissenschaíten. Berlín. «Acta Bu- 

russica. Denkmáler der Preusifchen Staatsvermaltung in 18 Jahrhun- 

dert». Behordenorganísation und allgemeine Staatsverwaltung. Sie- 

benter Band. Berlín, 1904. 

«Ergánzungsband Briefc Konig Friedrích Wilhcms I an den Fürften 

Leopold zu Unhalt-Deffan. Berlín», 1905. 
«Corpus Inscríptíonum Latínarum». Vol. xiii. Pass 11. Fase i. Berolini. 
Decembrí 1904. 

Kr. Hrvatsko-Slavonsko-Dalmantínkog Zemaljskog Arkiva. Zagreb. «Ujes- 
nik». Godína vii-viii. Sveska 1-2. 1905. 

Museo Nacional de México. «Anales». Segunda época. Tomo i, números 
10-12, Octubre-Diciembre 1904. Tomo 11, números 1-2, Enero-Febre- 
ro 1905. 
«Boletín». Segunda época. Tomo i. Número suplementario. 

Museo Nacional de Montevideo. «Anales». Flora uruguaya. (2.* entrega). 
Tomo n (continuación). Montevideo, 1905. 

Museu Etnológico Portugués. Lisboa. ^O Archeologo Portugués». Volu- 
men IX, n*» 7-12, Julho-Dez. 1904. 

Real AssociagSo des Archítectos Cívis e Archeologos portuguezes. Lis- 
boa. «Boletím». Quarta serie. Tomo x, n** 2. 

Reale Accademía dei Lincei. Roma. «Atti^. Anno cccii, 1904. Serie quin- 
ta. Notízíc degli scaví di Antíchitá. Vol. i. Fase. 4-12. Anno cccii, 1905. 
Serie quinta. Classe di Scienze fisiche, matematiche e naturali. Vc- 
lume XIV, Fase. 3.^-5.**, Marzo 1905. 
«Rendíconti». Classe di Scienze morali, storiche e fiiologiche. Fase. 9- 
12 e índice del Volume. 1904. 

R. Deputazione Véneta di Storía Patria. Venezia. « Nuovo Archivio Ve- 
neto». Nuova serie. Anno iv. Tomo viu. Parte 11. 1904. Nuova serie. 
Tomo IX. Parte i. N° 57. 1905. 

R. Societá Romana di Storía Patria. Roma. «Archivio». Vol. xxvii. Fasci- 
colos lu-iv. 1904. 

Royal Histórica! Society. London. «Transaction». New Series. Vol. xviii 
1904. 

Royal Irish Academy. Dublín (Inglaterra\ «Proceedíngs». Archaelogy, 



254 boletín de la real acaobmu de la historia. 

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cember 1904. Numbers 7-10, February-June 1905. 

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cond general Assembly Held in London. Report oí Procecding». 
London, 1904. 

Sociedad científico-literaria «Cervantes». Quito Ecuador. «Albores lite- 
rarios». Año I. Tomo vi. Números 5-6, Septiembre 1904. 

Sociedad Geográfica de Lima. «Boletín». Año xiv. Tomo xv. Segundo 
trimestre, 1904. 

Sociedad Geográfica Sucre. Sucre (BoHvia). « Boletín ». Año v. Números 
52-56, Octubre Noviembre 1904. 

Sociedad Jurídico-Literaria. Quito (Ecuador). «Revista». Año iii. Tomo v. 
Números 27-30, Septiembre-Diciembre 1904. Año iv. Tomo vi. Nú- 
meros 31-34, Enero-Abril 1905. 

Sociedade Martins Sarmentó. Porto (Portugal). «Revista de Guimaráes». 
Vol. XXI. Nos 3-4, Julho-Outubro 1904. Vol. xxii. No» 1-2, Janeiro- 
Abril 1905. 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della provincia di Alessandria. Ales- 
sandria (Italia). «Rivista». Anno xut. Fase. xvi. Serie n, Ottobre-Di- 
cembre 1904. Fase, xvii-xviii. Serie n, Gennaio-Giugno 1905. 
«Appendice» della Rivista di Storia, Arte, Archeologia della Provincia 

di Alessandria (Italia). 
«Gli Statuti inediti di Rosignano». Fase. 5-6, 1904. 

Societá Storica Lombarda. Milano. Archivio Storico Lombardo. «Giorna- 
le>. Anno xxxi. Serie quarta. Fase, iv-v, Dicembre-Marzo 1905. 

Société Académique Indo-Chinoise de France. París. «La France et le 
Siam». Communication iaite á la Société dans sa Séance du 31 Octo- 
bre 1897 par Parfait-Charles Lepesqueur. París, 1897. 

Société des Amis des Sciences & Arts de Rochechouart. < Bulletin ». 
Revue scientifíque, archéologique et agricole. Tome xiv. N** il 
1904. 

Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitíers (France). «Bulletin». Deu- 
xiéme serie. Tome dixiéme. Deuxiéme et cuatríéme trimestres de 
1904. Premier trimestre de 1905. 

Société d'Archéologie de Bruxelles. «Anuales». Mémoires, Rapports et 
documents. Tome xix*. Livraison i et 11. 1905. 

Société des Études Juives. París. «Revue des Études Juivcs». Tome xux. 
N** 98, Octobre-Décembre 1904. Tome l. N*' 99, Janvier-Mars 1905. 

Société de Géographie et d'Archéologie de la province d'Oran. Oran. 
«Bulletin trimestriel de Géographie et d'Archéologie». Vingt-scptié- 
me année. Tome xxiv. Fase, ci, Octobre-Décembre 1904. Fase, cii, 
Janvier-Mars 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 255 

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mestre 1905). 

Société des Langues Romanes. Montpellier (Franop). «Revue des Langués 
Romanes». Tome xlvii. (v* serie. Tome vii), Juillet-Décembre 1904. 
Tome vni, Janvier-Juin 1905. 

Société National e des Antiquaires de France. Paris. «Bulletin». Troisiéme 
et 4* trimestre de 1904. i" trimestre de 1905. 

Société Royale des Antiquaires du Nord. Copenhague. «Mémoires». Nou» 
velle serie. 1903. 

Société Suise d'Héraldique. Zurich. «Archives Héraldiques Suisses». 
Heft I. 1905. 

Universidad de Chile. Santiago de Chile. «Anales de la Universidad». 
Año 62. Tomos cxiv-cxv, Mayo-Agosto 1904. 

Universidad Nacional del Paraguay. Asunción. «Anales». Año iv. Tomos 
IV y V. 1904. 
«Plan de Estudios de la enseñanza secundaria». Proyecto presentado 
por la Dirección del Colegio Nacional de la capital. Asunción, 1904. 

Université de Fribourg. Suisse. «Programme des cours». Semestre d'eté, 
mai-juillet 1904-1905. Fribourg, 1905. 
«Autorités, professeurs et etudiants». Semestre d'hiver, 1904-1905. Fri- 
bourg, 1904. 
«Rapport sur l'année académique 1903-1904», parle Recteur sortant, 

Professeur Dr Hugo Oser. Fribourg, 1905. 
«Rede beim Antritt des Rektorates der Universitát Freiburg, Schweiz, 
gehalten am 15 November 1904», von Prof. Dr Albert Büchi, Rektor 
der Universitát. Freiburg (Schweiz), 1905. 

Universidad de Santiago de Chile. «Anales». Año 62. Tomos cxiv-cxv^ 
Septiembre-Octubre 1904. 

Universitáts-Bibliothek in Heidelberg. «Neue Heidelberger Jahrbücher 
herausgegeben vom Historisch-Philosophischen vereine zu Heidel- 
berg». Jahrgang xin. Heít. 2. 

DE PARTICULARES NACIONALES 

Auñón y Villalón (Excmo. Sr. D. Ramón}, marqués de Pilares. «Discursos 
pronunciados en el Congreso de los Diputados por dicho Excmo. Se- 
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en la Armada, acompañe la construcción de una Escuadra». San Fer- 
nando (Cádiz), 1905. 

Blanco (Pedro Pablo). «¿Cómo debe computarse el tiempo en la era del 
cristianismo».^ Madrid, 1904. Remite dos ejemplares. 

Cabello y Lapiedra (D. Luis). «La capilla del relator ó del oidor de la pa- 



1 



2^6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMU DE LA HISTORIA. 

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Año I. Núm. I. Madrid, 15 de Febrero de 1905. 

Carrión y Engelmo (D. Ginés). «La Vida Española». Revista popular. Año i. 
Núm. II. Madrid, domingo 19 de Marzo de' 1905. Número dedicado 
al homenaje de Echegaray. 

Oapés y Juan (D.José). «Los Archivos de Ibiza». Revista histórica anua). 
Año m. 1903. Cuidadela, 1904. 

Collell (D. Jaime). «Alfonso V de Aragón en Italia y la crisis religiosa del 
siglo XV». Obra postuma de D. José Ametller y Vinyas, revisada y dada 
á luz por D. Jaime Collell. Tomo 11. Primera parte. Gerona, 1904' 

Excmo. Sr. Conde de Casa Valencia. «En Inglaterra, Portugal y Elspaña 
de 1856 á 1860». Madrid, 1905. 

Contreras (D. Bibiano). «El País de la Plata». Apuntes históricos del des- 
cubrimiento de la mina. «Santa Cecilia» sita en Hiendelaencina. 
Guadalajara, 1905. 

Sr. Director de la Revista de Obras públicas. «Ciencia popular». Obra 
dedicada á las Bibliotecas públicas por el Cuerpo Facultativo de 
Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en homenaje á D. José 
Echegaray. Madrid, 1905. 

Farreras Muner (D. M.). «Monografía del Monastir de San Cugat del 
Valles». Barcelona, 1904. 

Fernández Prida (D. Joaquín). «Discurso leído en los Juegos florales cele- 
brados en Medina del Campo con ocasión del cuarto centenario de 
la muerte de Isabel la Católica». Valladolid, 1905. 

Fort y Roldan (D. Nicolás). «Anuario íerrolano para 1905». Ferrol, 1904. 

Gaspar Remiro (D. Mariano). «Historia de Murcia musulmana». Zarago- 
za, 1905. 

Gil (D. Isidro). «El Castillo de Loarre y el Alcázar de Segovia». Memoria 
premiada en concurso público por el Ateneo de Madrid el 16 de 
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grada catalana^. Vich, 1902. 

Gutiérrez Sobral (D. José). «Marruecos». Conferencia dada el 26 de Marzo 

de 1905 en el Círculo de Bellas Artes. Madrid, 1905. 
Hazañas y la Rúa (D. Joaquín). «Discurso leído por dicho señor en la 
fiesta literaria celebrada en el «Círculo de la Amistad» de Córdoba 
el 8 de Mayo de 1905, para conmemorar el tercer centenario de la 
publicación del «Quijote». Sevilla, 1905. 
«Discurso leído por el mismo mantenedor de los Juegos florales cele- 
brados en Écija el 9 de Octubre de 1904». Sevilla, 1905. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA. 2$f 

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Manjón (D. Andrés). «Hojas del Ave María». Granada. Hojas 9-13, 1904. 

Hojas 13-33» «905- 

Moran (D. Francisco). «Por Gabriel y Galán». Conferencia leída en el 
Círculo obrero de Salamanca el 11 de Febrero de 1905. Zamora, 1905 

^aval (R. P. Francisco Naval). «Elementos de Arqueología y Bellas Artes». 
Santo Domingo de la Calzada, 1904. 

Excmo. Sr. Conde de las Navas. «Doña María de las Mercedes de Borbón 
y de Austria, princesa de Asturias. Noticia de su vida y muerte 
ejemplares». Madrid, 1904. 

Ochandarena (Rev.*** H."* José). «Catálogo de los difuntos de la provincia 
de Toledo (i 550-1767)». Madrid, 1905. 
«Catalogus eorum qui Societatem Jesu in provincia Hispaniae ingressi 
aut in eadem provincia aut extra eam vita in Domino functi sunt 
(1816-1897). Matriti, 1897. 

Pereda y Martínez (D. Manuel). «Historia del reino de Badajoz durante 
la dominación musulmana», por D. Matías Ramón Martínez y Martínez. 
Badajoz, 1905. 

Pons y Umbert (D. Adolfo). «El deber social». (Notas de pedagogía políti- 
ca). Madrid, 1905. 

Pulido Fernández (Excmo. Sr. Dr. D. Ángel). «Españoles sin patria y la 
raza sefardí». Madrid, 1905. 

Salvador (Excmo. Sr. D. Amos). «Estrategia naval». Madrid, 1904. 
«Sobre la solaridad y el solidarismo». Madrid, 1904. 

Soríano (Dr. D. José). «El parto forzado». Madrid, 1904. Remite dos ejem- 
plares. 

Torres y de León (D. Ignacio de). «Theatrum orbis terrarum sive atlas 
novus», por Guillermo y Juan Blaeu. Edición de Amsterdam. 1548, 
1549, 1650. Seis volúmenes. 

Urbano (D. Ramón A.). «La visita regia. Crónica de la estancia en Málaga 
de S. M. el rey D. Alfonso XIII». Málaga, 1904. Remite dos ejemplares. 

Uriarte (P. J. Eug. de). «Biblioteca de jesuítas españoles que escribieron 
sobre la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora antes de la defi- 
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Ventalló Vintró (D. José). «Historia de la industria lanera catalana. Mo- 
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Amunátegui Solar (D. Domingo). «La Sociedad chilena del siglo xviii. 
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TOMO xLVii 17 



2$S BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

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Funda^áo da cidade de Beiem». Río de Janeiro, 1904. 
Béistegui (Excmo. Sr. D. Juan A.), Ministro plenipotenciario de México 
en España. «El México desconocido». Obra escrita en inglés por Cari 
Lumholtz, y traducida al castellano por Balbino Dávalos. Tomos i 
y n. Nueva York, 1904. 
Besson (D. Pablo). «La Inquisición y sus horrores á la luz de la crítica»» 

Buenos Aires. 
Biedma (Sr. D. José Juan). «Crónica histórica del río Negro de Patagones 

(i 774- 1 834)». Buenos Aires, 1905. 
Burgersdijk & Niermans (Sres.) «Catalogus XLIX Bibliotheca Collectiva». 

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Edward Purser (Sir William). «Palmerin oí England». Dublin, 1904. 
Espérandieu (Aemilius). «Signacula Medicorum Ocvlaríorvm». Ex Corpo- 
ris inscriptionum latinarum volumine xiii, 3, 2 seorsum edita. Parisiis 
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Gaylord Bourne (Sr. Edward). «Spain in America (1450- 1580)». New- York, 

1904. 
Guimaráes (Sr. Rodolphe). «Les Mathéma tiques en Portugal». Coimbre, 

1904. 
Gutiérrez (D. Alberto). «Notas é impresiones de los Estados-Unidos»» 

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Iglesias Calderón (D. Femando). «El egoísmo Norte-Americano durante 

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Larrabure y Correa (D. Carlos). «EU istmo de Fitscarrald». Números i y 2- 
Lima, 1903. 
«Vías del Pacífico al Madre de Dios». Lima, 1903. 
«El istmo de Fildcarrats». Informes de los Sres. Lacombe, Van Hassel y 

Pesce. Lima, 1904. 
«Nuevas exploraciones en la Hoya del Madre de Dios». Lima, 1905. 
(Todas estas obras han sido publicadas por la Junta de Vías Fluviales 
de Lima). 
Meló (Excmo. Sr. D. Antonio María José) , conde de Sabugosa. «De Brago 
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«Catálogo methodico da livraria dos marquezes de Sabugosa, condes de 

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«O paso de Cintra». Desenhos de sua Magestade a Rainha a Senhora 
Dona Amelia. Apontamentos históricos e archeologicos. 
Membreflo (D. Alberto). «Nombres geográficos indígenas de la República 
de Honduras». Tegucigalpa (República de Honduras), 1901. 
«Límites entre Honduras y Nicaragua. Alegato presentado á Su Majes- 



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Piccione (Sr. D. Eurico). «La Italia. Su carácter étnico. Sus alianzas natu- 
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Profumo (Sr. D. Attilio). «Le fondi ed i tempi dello incendio neroniano». 
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Schuller (Dr. Rodolfo R.) «Geografía física y esférica de las provincias 
del Paraguay y Misiones Guarianes». Tomo i. (Sección históríco-filo- 
sófica), compuesto por D. Félix de Azara en Asunción del Paraguay, 
con un prólogo y anotaciones del donante de la obra Sr. Schuller. 
Montevideo, 1904. 
«La posición de las Islas Canarias en el siglo del descubrimiento y de 
la conquista de América». Montevideo, 1904. 

Shepherd (William R.) «The Spanish Archives and their importance for 
the history of the United States». Washington, 1904. 

Tello Mendoza (D. R.) «Hoja de servicios del general José Antonio Páez». 
Caracas, 1905. 
«Venezuela ante el conflicto con las potencias aliadas: Alemania, Ingla- 
terra é Italia en 1902 y 1903». Caracas, 1905. 

Vacas Gal indo (Fr. Enrique). «Colección de documentos sobre límites 
ecuatoriano-peruanos». Tomos i-iii. Quito (Ecuador), 190 2- 1903. 
«Memoria histórica-jurídica sobre los límites ecuatoriano-peruanos», 

por Honorato Vázquez. Quito, 1904. 
«La cuestión de límites entre las repúblicas del Ecuador y el Perú», 
por D. Segundo Alvarez Arteta. Sevilla, 1901. 

Vasconcellos (D. Ernesto de). Sociedade de Geographia de Lisboa. Expo- 
si^áo de Cartographia Nacional (1903 -1904). «Catalogo». Lisboa, 1904. 

Vignaud (M. Henry). «Études critiques sur la vie de Colomb avant ses 
découvertes3e>. Paris, 1905. 

PUBLICACIONES NACIONALES Á CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Archivo Católico». Barcelona. Año x. Vol. x, números 96-101, Enero- 
Junio 1905. 
«Boletín de Santo Domingo de Silos. Burgos. Año vii, números 3-9, Enero 

Junio 1905. 
«El Eco Franciscano». Santiago (Coruña). Año xxn, números 272-284, 

Enero-Julio 1905. 
«España y América». Madrid. Año iii, números 1-3, Enero-Febrero 1905. 
«La Ciudad de Dios». Revista quincenal religiosa, científica y literaria, 



36o BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

publicada por los PP. Agustinos de £1 Escorial. Madrid. 3.^ época. 
Año XXIV. Vol. Lxv, núm. xlviii, Diciembre 1904. Año xxv. Yol. lxvi, 
números xux-lvi, Enero- Abril. Vol. lxvii, números i-v, Mayo- 
Julio 1905. 

«Memorial de Artillería :>. Madrid. Año 60. Serie iv. Tomo xxil Entre- 
gas i.*-5.*, Enero-Mayo 1905. 

«Memorial de Ingenieros del Ejército». Madrid. Año lix. Tomo xxni, nú- 
mero 12, Diciembre 1904. AñoLx. Cuarta época. Tomo xxii, números 
1-4, Enero-Abril 1905. 

«Monumenta histórica Societatis Jesu a Patribus ejusdem Societates edita». 
Madrid. Annus duodecimus. Fasciculus 134-1 39, Februario-Julio 1905. 

«Razón y Fe». Revista mensual redactada por los Padres de la Compañía 
de Jesús. Madrid. Tomo xi, números 1-7, Enero-Julio 1905. 

«Revista de Aragón». Zaragoza. Año v, Diciembre 1904. Año vi, Enero- 
Junio 1905. 

«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». Órgano del Cuerpo Facul- 
tativo del Ramo. Madrid. Año ix. Tercera época. Núm. 2, Febrero 

1905- 
'¿Revista de Extremadura». Cáceres. Año vi, núm. lxvi, Diciembre 1904. 

Año VII, números Lxvn-Lxxii, Enero-Junio 1905. 
«Revista general de Marina». Madrid. Tomo lvi. Cuadernos 1-4, Enero- 
Abril. «Número extraordinario de homenaje á Cervantes en el tercer 
centenario por la publicación del «Quijote». Cuadernos 5-6, Mayo- 
Junio. Tomo LVii, núm. i, Julio 1905. 



publicaciones EXTRANJERAS A CAMBIO CON EL BOLETÍN 

«Acta et commentationes imp. Universitatis Jurievensis (olim Dorpaten- 

sis)». No« 1-6. 
^Boletín Salesiano». Turín (Italia). Año xx, números (-7, Enero-Julio 1905. 
«Études». Revue fondee en 1856 par des Peres de la Compagnie de Je- 
sús. Paris. 41* année; tome loi'de la collection, Décembre 1904. 

42* année, tome 102* de la collection, Janvier-Mars ; tome 103^ de la 

collection, Avril-Juillet 1905. 
«Kwartalnik Historyczny». Organ Towarzstwa Historycznego. We Lwo- 

wie. Rocznik xviii, Zesyt 3-4. Rocznik xix, Zesyt i. 
«La Civiltá Cattolica». Roma. Anno 55. Vol. 4. Quaderno 1.308, Dicem- 

bre 1904. Anno 56. Quadernos 1.309- 1.3 21, Gennaio-Luglio 1905. 
«La Quinzaine». Paris. 12* année, nos 246-257, Jan vier-Juillet 1905. 
«Napoli Nobilissima». Ri vista di topografía e d' arte napoletana. Ñapóles. 

Vol. XIV. Fase, i-vi, Gennaio-Giugno 1905. 



ADQUISiaONES DE LA ACADEMIA. 201 

«O Instituto». Revista scientiñca e literaria. Coimbra. Vol. 51 , n** 12, De- 
zembro 1904. Vol. 53, nos 1-6, Janeiro-Junho 1905. 

«Polybiblioo». Revuc bibliographique Universelle. París. Partie littéraire 
Deuxiéme serie. Tome soixantiéme , ci* de la collection. Sixiéme 1¡- 
vraisoD, Décembre 1904. Tome soixante-uniéme, ciii* de la collection. 
Deuxiéme-sixiéme, Janvier-Juin 1905. 
«Polybiblion». Partie technique. Deuxiéme serie. Tome en* de la collec- 
tion. Douziéme livraison, Décembre 1904. Tome tren te-uniéme, cv* de 
la collection. Deuxiéme-sixiéme livraison, Janvier-Juin 1905. 

«Revue Bénédictine». Belgique. xxii annóe. N** i , Janvier 1905. 

«Revue Celtique». París. Vol. xxvi, n«8 1-2, Janvier- Avril 1905. 

«Revue Hispanique». París. Onziéme année. No« 37-40. Année 1904. 

«Revue Historique». París. Trentiéme année. Tome quatre vingt-septiéme, 
nos 173-175, Javier-Juin. Tome quatre-vingt-huitiéme, n** 176, Juillet- 
Aoút 1905. 

«Rivista di Storía Antica». Padova. Nuova seríe. Anno ix, fase, ii-iv, 1905. 

«Rivista Storica Italiana». Torino. Anno xxii. 3.* seríe. Vol. iv, fase, i-ii, 
Grennaio-Guigno 1905. 

«The EjQglish Histórica] Review. London. Vol. xx. Nw 77-78, Juanury- 
Aprii 1905. 

DE LAS REDACCIONES Y POR CORREO 

Archives de la France monastique. París. «Revue Marbillon». Premiérc 
année. N** i, Mai 1905. 

«Boletín del Instituto de Sociología». Madríd. Tomo i, números 1-4, 
Marzo-Junio 1905. 

Tercer centenario del «Quijote». «Boletín de la Junta local». Alcalá de 
Henares. Números 2-5, Marzo-Mayo 1905. 

«El Mundo Latino». Octubre de 1904 y Junio de 1905. 

<£1 Pensamiento Latino». Revista internacional ilustrada latino-amerí- 
cano-europea. Santiago de Chile. Año iii, números 5-6, Noviembre- 
Diciembre 1904; números 7-9, Enero-Marzo 1905. 

«España». Revista semanal de la Asociación patriótica española. Buenos 
Aires. Año 11, núm. 9, Mayo 1905. 

«España en África». Órgano del Centro Comercial hispano-marroquí. 
Madrid. Año i, núm. i, Abril 1905. 

Études Américanistes. «Bulletin des Livres relatifs á l'Amérique». París. 
Cinquiéme année. Tome i*', n? 21, Juillet-Octobre 1904. 

«Hombres del Porvenir». Revista quincenal ilustrada. Madríd. Año i, nú- 
meros 2-4 (dedicado á D. José Echegaray), Marzo-Abril; números 5-6. 
Mayo 1905. 



203 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

«International Congress oí Americanists». Thirteenth session held in 

New- York in 1902, 
«La Alhambra». Revista quincenal de Artes y Letras. Granada. Año vn, 

núm. 162, Diciembre 1904. Año vin, números 164-173, Febrero-Mayo, 

1905. 
«La Guinea Española >. Revista quincenal. Banapa (Femando Póo). Año m, 

números 50-52, Marzo- Abril 1905. 
«La Opinión». Úbeda. Año xvi, núm. 696, Mayo 1905. 
«Lo Spettatore». Roma. N** 5, Maggio 1905. 
«Monumentos Arquitectónicos de España». Madrid. Núm. 5. 
«Nueva Hispania». Revista comercial de navegación y asuntos ñnancie- 

ros. Barcelona. Año i, núm. 8, Junio 1905. 
«Revista de Derecho, Historia y Letras». Buenos Aires. Año vii. Tomo xxi, 

Abril-Junio 1905. 
«Revista de Huesca». Tomo i. Núm. 5. 1903. 
«Revista de Obras públicas». Madrid. Año ui, núm. 1.527, Diciembre 1904. 

Números 1.528- 1.554, Enero-Julio 1905. 
«Revista portugueza Colonial e Maritima». Lisboa. 8^ anno, n^ 88, Janeiro 

1905- 
«Revue Épigraphique». París. 27* année. Tome v, noa 113-114, Avril-Sep- 

tembre 1904. 

«Touring-Club hispano-portugués». Madrid. Año i, núm. i, Julio 1905. 

«Unión Ibero-Americana». Madrid. Año xvm. Número extraordinario, 
31 de Diciembre de 1904. Números extraordinarios, 31-16 Marzo-Ju- 
nio 1905. 

«Voz de San Antonio». Revista mensual illustrada. Braga. Quinta serie. 
11° anno, números 2-7, Fevreiro-Julho 1905. 

POR SUSCRIPCIÓN Y COMPRA 

«Boletín de la Librería». (Publicación mensual). Obras antiguas y moder- 
nas. Librería de M. Muríllo, Alcalá, 7, Madrid. Año xxxn, núme- 
ros 7-12, Elnero-Junio 1905. 

«Historia de las guerras civiles del Perú (1544- 1548) y de otros sucesos 
de las Indias», por Pedro Gutiérrez de Santa Clara. Tomo tíi. 
Madríd, 1905. 

León Gutiérrez (D. Florencio). «La razón de la guerra y de la paz armada 
en nuestros días». Madrid, 1904. 



INFORMES 



I. 

cos.K.^ei'oiriDKiTCXJL 

DB LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D> ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA (i) 

CON EL DUQUE DE LERMA. 

Dtsde Flandesy años de isqq d 1607 y otras carias posteriores 

sin fecha (2). 

1. 

Marqués: Aunque sea de prysa no quiero dexar de deci- 
ros lo que olgé con vuestra carta, y de saber que mi her- 



(1) Antes de morir Felipe II, había dispuesto se casasen en un mis- 
mo día, su hijo Felipe III con la Princesa Margarita de Austria; y su 
hija la Infanta Isabel Clara Eugenia con el Archiduque Alberto. El 6 de 
Mayo de 1 598 ñrmó el anciano monarca el acta de renuncia de la sobera- 
nía de los Países Bajos á favor de su hija Isabel y de su sobrino Alberto: 
y el 13 de Septiembre del mismo año falleció en el monasterio de El Es- 
corial. Salió el Archiduque de Bruselas, donde ejercía el cargo de Go- 
bernador general de los Estados de Flandes, para recibir y acompañar 
en Italia y después á España á la nueva Reina, que, á su vez, había parti- 
do de Alemania el 30 de Septiembre de 1 598. Celebráronse los despo- 
sorios en Ferrara, bendiciéndolos el mismo Pontífice el 13 de Noviem- 
bre, siendo todos espléndidamente festejados. Trasladáronse Doña Mar- 
garita y los Archiduques con su numeroso y lucido cortejo á Valencia, lu- 
gar designado para consumar las bodas. Felipe III salió de Madrid con la 
Infanta Doña Isabel Clara su hermana y espléndido acompañamiento el 
2 1 de Enero de 1 599; y condescendiendo con los deseos de su privado 
el Marqués de Denia, luego Duque de Lerma, visitó la ciudad de Denia, 
hospedándoles suntuosamente en su palacio y colmándoles de fiestas y 
agasajos. El 19 de Febrero pasó S. M. á Valencia. Desembarcó la Reina 
en Vinaroz el 28 de Marzo y el 18 de Abril hizo su solemne entrada en 
Valencia, ratificándose en este día los dos matrimonios. Después de cele- 
brarse pomposas fiestas en las que se prodigó el dinero sin tasa ni medi- 
da, los Reyes pasaron á Barcelona en Junio de 1 599 á celebrar Cortes y 
prestar el acostumbrado juramento. Despidiéronse allí el Archiduque y 
la Infanta Isabel, que partieron en 7 de Junio para los Países Bajos. Sir- 
van estas noticias, aunque son harto conocidas, de ilustración á las prime- 
ras cartas, escritas al llegar S. A. á sus Estados de Flandes. 

(2) Estas cartas son todas ológrafas, incluso el sobrescrito.— No ha- 
biendo podido terminar á tiempo la Introducción que debía preceder á 
estas cartas, se publicará al fin de ellas. 



304 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mano estuviese bueno, y todo lo que me escribys, aunque no 
me decís nada de la Marquesa, sabiendo lo que yo olgaré siem- 
pre de saber de todo lo que os toca. Nosotros estamos muy 
buenos, y asi lo llegamos: nuestra jornada escribo á mi hermano: 
ha habido arto buenos cuentos en ella, y nadie los dirá mejor 
que vuestra hermana (l). Está buena y dándose prisa á yrse; y 
por no detener este correo, que sepan de nosotros, no me alar- 
go más: que estos días han sido tantas las visitas, que no ha sido 
posible entender en otra cosa. Las cosas de Flandes (2) están en 
tan malos términos como sabreys; y asi no puedo dexar de pe- 
dyros, aunque sé el cuidado que tenéis dellas, no dexeis de 
acordar á mi hermano la necesidad que allá hay: y Dios os guar- 
de, como deseo. De Genova á 20 de Junio 1 599. — A Isabel (3)- 
— (Sobrescrito:) Al Marqués de Denia (4). 

2. 

Marqués: Fué tan bien recibido el correo hoy , cuando salía- 
mos de misa y prucision, que nos parecia había ya bien mil años 
que no sabíamos de ay, y estaba yo con grandísimo deseo de 
saber de mi hermano: que no sabría decir la soledad que traygo 



(1) La Condesa de Lemos. 

(2) Sobre el estado de las cosas de Flandes en este tiempo, véase mi 
estudio histórico sobre D, Francisco de Mendoza^ almirante de Aragón^ que 
durante la ausencia del Archiduque Alberto quedó al írente del gobierno 
militar. 

(3) Así ñrmaba siempre sus cartas: anteponiendo, según antigua cos' 
tumbre española, la inicial del nombre de su marido á su propio nombre' 

(4) D. Francisco de Sandoval y Rojas, quinto Marqués de Denia, 
cuarto Conde de Lerma, Comendador mayor de Castilla, del Consejo 
de Estado de S. M., Capitán general de la caballería de España, Sumiller 
de Corps y Caballerizo mayor. Sucedió á su padre en aquellos títulos en 
1574. Crióse desde su tierna edad en la Cámara del Príncipe D. Carlos 
con otros hijos de Grandes. Acompañó á Felipe II cuando fué á tomar 
posesión del reino de Portugal. Fué Virrey y Capitán general del reino 
de Valencia. En 11 de Noviembre de 1599 le concedió Felipe ni, cuyo 
privado y primer ministro era, el título de Duque de Lerma y Marqués 
de Cea, con facultad para traspasar este en su primogénito, D. Cristóbal 
como lo veriñcó. Casó con Doña Catalina de la Cerda, hija del cuarto 
Duque de Medinaceli, de cuyo matrimonio tuvo cinco hijos. 



CORRBSPONDBNaA DB LA INFANTA DOSÍA ISABEL. 265 

suya; y aunque ayer tuvimos escrito para despachar con nueva 
de habernos engolfado, al tiempo que lo queríamos hacer, se nos 
volvió el aire y nos obligó á entrar en este puerto, de que en 
parte me olgé por asegurar la misa de hoy, que hemos teni- 
do muy soiene. Yo procuro que luego vuelva el correo, porque 
mis hermanos sepan donde estamos, y con la mucha merced que 
nos hace, todo nos ha de suceder bien. Así se ha pasado hasta 
ahora y espero lo haremos en lo que falta. El cuidado que esto 
os dá, os agradezco mucho; que no es cosa nueva para my, te- 
nelle vos de todo lo que me toca, de que estoy yo tan agrade- 
cida como deseo mostrallo. No consintays que estemos sin sa- 
ber de ay muy á menudo, pues no hay otro remedio para pasar 
esta ausencia: siempre olgaré con nuevas vuestras, y así no 
dexeisde dármelas; y Dios os guarde, como deseo. De la galera, 
en el puerto de Cadaques (i) á lo de Junio. — A Isabel. — (En el 
sobre:) Al Marqués de Denia. — ... (2) ... viene aora muy buena, 
aunque ella dice que muy mareada.» 

3. 

Marqués: No os sabria decir cuan bien rescibidas fueron 
vuestras cartas, como lo serán siempre; pero estas me sacaron 
del mucho cuidado con que estaba de haber sabido el ifial de mi 
hermano, y no la salud; y así podéis pensar si olgaria con ellas; 
y más díciendome la merced que os había hecho y al Conde, de 
que os doy la enhorabuena: que podéis creer se me puede dar á 
mí por lo que guelgo, y lo haré siempre, de que mi hermano os 
haga merced; y así le he escrito una carta besándole las manos 
por ello. Mucho os agradezco todas las nuevas que me escribís; 
que sabiendo las ocupaciones que tenéis, tengo en mucho mas 
que toméis ese trabajo. Este correo quisiera haber despachado 
luego que llegamos aquí, pero hemos hallado esto de manera que 
no ha sido posible hacello hasta aora, para poder dar á mi her- 



(i) Cadaques: villa de la provincia de Gerona. 

(2) Falta un trozo de papel que cerraba el pliego, donde estaba escrito 
el nombre: parece referirse á la hermana del Marqués. 



266 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

mano particular cuenta de todo, como es justo. Ya habrán reci- 
bido allá las cartas con el que se despachó en entrando en estos 
Estados, pues de Madrid tenemos ya respuesta dellas; y yo no 
he sabido de ninguno de los que han ido, sino después de parti- 
dos, que me ha amaynado arto; pero de aquí adelante pienso 
hacer lo que la Condesa de Ugeda (i), que esgribe cada dia y en- 
via las cartas á todas las partes que se pueden despachar; y así 
llegan allá tantas. A mi tia he escrito dos cartas de recomenda- 
ción con dos hombres particulares; que me parece debe de haber 
llegado allá alguna. Por lo que me decis, he querido escribir todo 
esto, porque no penséis ha sido descuido el no haber tenido mi 
hermano cartas nuestras, pues no puede haber para mí mayor 
gusto, y más sabiendo la merced que nos hace de olgar con 
ellas. Yo lo hago mucho con las buenas nuevas que me days de 
la Reyna, y que sea 3^a tan española, y estén tan bien casados. 
Paréceme que nos hemos dado mejor maña nosotros á caminar, 
pues hemos llegado á parar antes que allá la jornada de Denya, 
y sabed me han hecho mucha envidia. Muy buena vida se debió 
de pasar ally; y yo olgara harto de ver bailar al Conde de ür- 
gaz, aunque acá se ven danzar un poco más alto á algunos tan 
mozos como él. Si me pidiérades albrycias, las diera de muy 
buena gana, por la ida de la Marquesa al parto de su hija, por 
lo que quiero á la Condesa; y así muero ya por saber que esté 
alumbrada. De FVancisquita no me dicen nada, ni si fue con su 
madre ú quedó acá; y no es para olvidar mi Diego Gómez (2), 
que debe de estar ya muy hombre. 

De lo de aquí y cómo me ha parecido y el camino y el tor- 
neo, escribo á mi hermano, porque creo gustará dello. Esta tie- 
rra es lyndissima, si no estuviese tan dostruyda, que es la ma- 
yor lástima del mundo; pues para solo reparar las iglesias y 
monesterios seria menester muchos millones para volverlos en 
su ser; y yo me contentaría con poder aora recojer las monjas 
que andan las más por ahí sin clausura, por no tener casas para 



(i) Dama al servicio de S. A. 

(2) Todos de la familia del Marqués de Denia. 



.CORRBSPONOBNCIA DB LA. INFANTA DOÑA ISABEL. 267 

ello. Los campos están los más por labrar, porque cuando lo 
hacen, se lo comen los soldados, y ellos pasan la mayor miseria 
del mundo. Lo más deste verano se ha sustentado el exército 
con solas habas, que parece milagro, y lo que han tardado las 
provisiones ha sido de tanto interés que yo no puedo dexar de 
sentir mucho que ya que mi hermano lo gaste, sea.lucyendo tan 
mal; y asy os pido que procuréis cuanto sea posible que las pro- 
visiones para el exército vengan á los plazos ciertos, pues esto 
es lo que conviene al servicio de mi hermano, y con lo que se 
puede acabar más presto esta guerra; pues teniendo la gente 
bien pagada, se puede hacer della lo que se quiere; y de otra 
manera no, sino andar á robar y hacer mil desórdenes, que es 
imposible remediallas, como lo he averiguado en los pocos dias 
que ha que estoy aqui: que es grandísima compasión ver lo que 
en esto pasa el exército. Tenemos (le) muy cerca de amotinarse, 
porque creyeron que les habíamos de traer diez ú doce pagas; 
y como no han visto sino una que se les envia agora, se han 
juntado ya dos veces para tratar del motin; que si se les antoja, 
no veo cómo remediallo, y temo mucho que ha de ser por la 
mucha desconfianza que les ponen de que ya de ay no los han 
de asistir ni hacer caso dellos, y aunque esto estoy cierta que 
con la mucha merced que mi hermano nos hace y lo que vos le 
acordareis, ha de ser tan al contrario, no puede dexar de dar 
cuidado; y no quisiera yo sino hallar lo de aqui de manera que 
pudiera descargar á mi hermano desto y de otras muchas cosas, 
pero ello está tal como hacienda que ha estado tantos años sin 
dueño, que no hay casi cosa desempeñada; y sino fuera por la 
merced que mi hermano nos ha hecho, no hubiera ahora qué 
comer. He os querido decir todo esto, porque sé de la manera 
que acudis á todo lo que nos toca, y que no os descuidareis en 
nada. Mucho ayudaría para todo, que fuese verdad la victoria que 
aquí han dicho que ha tenido el Adelantado (l). Con harto miedo 



(i) D. Eugenio de Padilla, adelantado de Castilla, Conde de Buendía, 
general de las galeras de España, á quien S. M. había mandado á Lisboa 
y Coruña á oponerse á la armada inglesa. 












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368 



BOLBTÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HI8TOBIA. 



han estado este verano del; pero muy bien apercibidos en todas 
partes, creo hemos de caminar bien en lo que de allá truxo en- 
comendado mi primo (l); y aquella señora (2) disque me quiere 
tomar por hija para regalarme. Yo ganaré harto con tal madre; 
pero como ella haga lo que debe, la llevaré en paciencia, aunque 
no me regale. 

La merced que mi hermano hizo á la Condesa de Bucoy (3) 
para ayuda al rescate de su hijo, me parece me disistes se le 
habia de dar por via de Consejo de Italia. Ella no ha sabido más 
palabra y asy está muy aflijida por no poder sacar á su hijo tan 
presto. Hareisme mucho placer en avisalle adonde ha de acu- 
dir; que es tan buena mujer que lo merece todo muy bien; y yo 
á todos ios de allá que tengamos muy á menudo nuevas de ay, 
pues no hay otro remedio para llevar en paciencia el estar tan 
lexos. Mil veces he deseado á mí hermano escondido para que 
viera lo que acá pasa; que creo gustara de algunas cosas. Harto 
buenas mugeres hay en esta tierra y no frias nada, y las burdas 
se guelgan y danzan tan bien que les pueden tener envidia to- 
das las de allá; y si á mí me creyesen en enviudando se habían 
de venir acá, y creo lo harían hartas de buena gana. Ya deseo 
tener nuevas de la llegada á Madrid y que haya sido con mucha 
salud. Esta os dé Dios como deseo. De Bruselas á 27 de Setyem- 
bre 1 599- — A Isabel. — (En el sobrescrito:) Al Marqués de Denia. 



4. 



Marqués: Ahora acabo de saber cómo parió la Condesa de 
Niebla (4) una hija, y no quiero dexar de daros la norabuena y 
deciros lo que me he olgado, que creo lo creeréis fácilmente, sa- 
biendo lo que quiero á la Condesa. A su madre aguardo á dar 
la norabuena cuando sepa que está ay, pero en mientras, se la 



(i) Llama siempre al Archiduque su marido, su primo, por antigua 
costumbre. 
(3) Se refiere á Isabel reina de Inglaterra. 

(3) Bucquoy. 

(4) Doña Juana de Sandoval, hija del Marqués de Denia. 



.CORRESPONDENCIA DB LA INFANTA DOtA ISABBL. t6^ 

enviad de mi parte; y á esta nieta yo tengo de sacar por pley- 
to que todos la querays mucho: y Dios os guarde, como deseo. 
De Bruselas á 25 de Octubre, 1599. — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Marqués de Denia. 

6. 

Marqués: Importa no detener este correo como allá veréis; y 
por esto no podré responderos despacio á vuestra carta de 19 
de Octubre, sino solo aseguraros lo que olgé con ella, que fue 
mucho, pues traya tan buenas nuevas de la salud de mi herma- 
no y su llegada. Mucho os agradezco todo lo que me decis en 
ella; que bien segura estoy yo de todo, y que tiniendoos ay, 
puedo descuidar de todo lo que nos tocare. Mucho deseo saber 
que haya llegado la Marquesa con la compañía que trae, que sin 
duda olgará arto de vellos á todos juntos. Pero dende aora os 
tomo la palabra que, si es lo que me decis de venir mi hermano 
por acá que los habéis de traer; que ya tengo pensado el apo- 
sento que os tengo de dar, y mil ratos imagino si tal fuese, el 
contento que seria para mí, pues aun pensallo me le da. 

De aquí no hay cosa de nuevo que decir, sino aparejarnos 
para caminar, y será como quien va á la guerra, pues andan 
tqdos estos dias la caballeria del enemigo por ay. Con harto 
miedo van las mujeres, y yo no hago sino ponérsele; que es 
harto buena fiesta vellas. De las de la entrada de Madrid nos dan 
muchas nuevas: de todas las que vos me dais, he gustado mu- 
cho, y de nuevo os agradezco que tras lo que tenéis que escri- 
bir y en qué entender, siempre os desocupéis para ello. Mucho 
he olgado de cuan bien lo ha hecho el de Lemos (l), que ya ha 



(i) D. Pedro Fernández de Castro, séptimo Conde de Lemos, Conde 
de Andrade y Villalva, Marqués de Sarria, gentilhombre de Felipe ELI, 
Comendador de la Orden de Alcántara, fué nombrado embajador en Ro- 
ma para dar la obediencia á S. S. por Felipe III, donde hizo resaltar admi- 
rablemente las altas dotes de su inteligencia y de su linaje. Fué luego 
Presidente del Consejo de Indias, Virrey de Ñapóles y gran protector de 
las letras españolas. Casó con Doña Catalina de Sandoval y Zúñiga, su pri- 
ma hermana, hija del primer Duque de Lerma, de quienes tanta mención 
hacen estas cartas. 



270 BOLISTÍN DK LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

dias lo sabíamos acá. Así lo esperé siempre, teniendo su mujer 
al lado, la cual podría yo mal olvidar. Deseo saber cómo habéis 
hallado á la de Altamira. Y Dios os guarde como deseo. De 
Brusselas á 15 de Noviembre 1599. — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
Al Marqués de Denia. 

6. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole haga merced al 
Conde de Aranbergue en la pretensión que tiene, que allá en- 
tenderéis. Y porque él nos sirve de manera que nos obliga á 
procuralle todo su byen, no quiero dexar de pediros lo acordeys 
á mi hermano y procuréis su buen despacho; que en esto me 
haréis mucho placer por lo que he dicho. Creo le conocéis de 
cuando estaba ay, y sé lo que deseáis darme gusto, y así no he 
menester alargarme en esta, que con un correo que se anda des- 
pachando, responderé á la vuestra con que he olgado mucho, y 
Dios os guarde como deseo. De Brusselas á 24 de Enero 1 600. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma* 



7. 

Duque: Muchas gracias os doy por esta carta que he tenidp 
vuestra, de la víspera de Pascua, y olgado tanto con ella como 
siempre; aunque me ha pesado del mal de ojos que habéis teni- 
do, y no quisiera os hubiera hecho mal. Los disgustos que han 
pasado, he sentido mucho, pues no pueden dexar de haber can- 
sado á mi hermano, que es lo que más siento; y si yo estuviera 
ay, yo dijera á su muger cuanto importa hacer la voluntad de 
los maridos, que como muchacha ha menester quien la aconseje. 
Así espero que lo hará aora la Duquesa; y que con eso, todo se 
habrá acabado muy bien; pues ya acá llegan las nuevas de cómo 
se iba poniendo todo en orden. No me espanto que la Duquesa 
lo reusase, que es muy mala cosa estar descasadas. Bien creo 
reireys de verme decir esto. Bendito sea Dios que mi hermano 
tiene la salud que hemos menester. 

Las nuevas del principio de nuestra jornada le escribo, y así 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOl^A ISABEL. 27 1 

ao OS las digo; ni á lo que va este correo, pues lo veréis en las 
cartais de negocios, solo que me ha enviado grandes recados 
aquella señora de lo que me quiere. No querría fuese el refrán 
de: tanto quiere el diablo á su hijo. El cuidado que ponéis en lo 
que nos toca, os agradezco mucho, que bien sigura estoy que 
no quedará por vos. Harto es menester lo de las provisiones, y 
más ahora con este motín que nos dá bien en qué entender por 
irse engrosando cada dia; y sin esto nos han tomado aora un 
lugar los enemigos de harta importancia, pero con todo fio de 
Dios lo ha de remediar, de manera que no solo cansemos á mi 
hermano con estas cosas, sino que le sirvamos, como yo lo de- 
seo. El de Fuentes (l) estará muy bien en Milán con el millón 
por todos respetos, y más con la voz que corre. Buenas bodas 
se han tenido allá, y si se casan tantas como acá nos dicen, que- 
dará desembarazada la casa. Vos andáis en estas buenas obras, 
y así os lo quiero agradecer; y el haberme enviado el ámbar y 
almiscle, que tenéis tan buen cuidado de todo lo que es nuestro 
gusto y provecho; que no dais lugar á que os pidamos nada; y 
aunque beso las manos á mi hermano por ello, os pido que vos 
lo hagáis. Mucho he olgado con las changonetas, y gran soledad 
me hicieron los maytines de cuando regábamos juntos mi her- 
mano y yo. Bien llena estaba la tribunilla de dueñas de la de 
Nyebla. Estoy muy agradecida: yo aseguro que su marido haga 
bien el oficio: allá le enviamos aleones; deseo que salgan muy 
buenos. 

Olvídeseme decir á mi hermano que una cerymonia que se 
ha de hacer mañana al juramento, es ceñir una espada, y un 
abad que la ha de ceñir, no hay remedio sino que me la ha de 
poner á mi, y que después, si yo se lo mando, la pondrá á mi 
primo. Myra qué buena estaré yo; y hemos de tañer una cam- 



(i) D. Pedro Enriquez de Acebedo, Conde de Fuentes, nacido en Va- 
Uadolid el 18 Septiembre de 1560. Sobre su grandiosa ñgura histórica y 
sus eminentes servicios en Flandes y Milán, de cuyos Estados fué Gober- 
nador y Capitán general, véase el precioso Bosquejo encomiástico debido 
al Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández Duro, y publicado en el tomo x de 
las Memorias de la Real Academia de la Historia* 



272 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

pana; y por ser tarde y haber de madrugar mucho mañana para 
estas cosas, no diré en esta más de que os pido acordéis á mi 
hermano lo que toca al Marqués de Velada (l), pues es justo le 
haga merced; y Dios os guarde como deseo. De (iant á 29 de 
Enero, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



8. 

'Duque: No quiero se vaya este (correo) sin que lleve estos 
renglones, para deciros cuan contenta estoy con las cartas que 
acaban de llegar con Monterrey, y agradeceros el cuidado que 
ponéis en todo lo que nos toca; de que estoy yo muy cierta y 
vos lo podéis estar de que os lo merecemos. No puedo respon- 
der aora á nada por ser muy tarde y no detener este correo, ha- 
biéndolo hecho todo el dia, que saliendo para ir á comer una 
legua de aquí, nos dijeron como pasaba. Cierto hemos pasado 
malísimos dias, no tiniendo cartas de ay dende que salimos de 
Bruselas: que no sabré decir el cuidado con que estaba. Bendito 
sea Dios que mi hermano está bueno. Nosotros lo estamos y al 
cabo de nuestra jornada, pues después de mañana llegaremos á 
Bruselas, de donde os escribiré más largo; que aora no se pue- 
de pasar de aquí. Dios os guarde, como deseo. A toda vuestra 
gente me encomendad mucho. De Binz á 26 de Febrero 1600. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



9. 

Duque: Tres cartas vuestras he tenido estos dias, á que no he 
podido responder, aunque os he escrito después acá, porque ha 
sido con correos que no daban lugar á ello. Aora lo haré despa- 
cio; y primero os quiero agradecer mucho el cuidado que te- 
neis de escribirme y tan particularmente todo lo que pasa; de 



(1) D. Gómez Dávila y Toledo, Marqués de Velada, ayo de Felipe III 
siendo Príncipe, y después su Mayordomo mayor y de la Infanta Doña 
Isabel Clara. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 273 

que yo estoy agradecidísima, y mas sabiendo vuestras muchas 
ocupaciones; y así no querría que os cansásedes, que con esta 
condición quiero que me escribáis las nuevas de ay. Las que me 
days en vuestra postrera carta de la salud de mi hermano, fue- 
ron para mí de grandísimo contento, porque me tenia con mu- 
cho cuidado haber sabido que no andaba bueno, y más cuando 
supe que había llegado á sangrarse, que como quien tanto le 
quiere, podéis juzgar lo que lo sentiría y no saber cada credo 
cómo estaba. Bendito sea Dios que tanta merced nos hizo, aun- 
que no dexa de darme cuidado que le vuelva lo que solia tener, 
pues parece habia muchos dias que estaba sin ello; y así os 
quiero acordar si le haría provecho volver á beber el agua de 
lúpulos y comer otra cosa que le daban en los pasteles que 61 
no sabia qué era, que pienso que vos lo sabeys, y si no el Mar- 
qués de Velada ó Mercado lo sabrán, que entonces decian que 
le hacia mucho provecho. Por aquí se dice que le quieren hacer 
una cura, que aunque no lo creo, no puedo dexar de deciros 
que por amor de Dios si hay algún Doctor que trate dello, so 
mire bien primero, como estoy cierta que vos lo haréis, sabien- 
do con el amor que lo servís, que es lo que á mí me tiene más 
contenta de veros á su lado, porque en habiendo esto, todo se 
acierta muy bien. Bendito sea Dios que el mal de la Reyna se 
pasó presto, y espero que le habrá aprovechado para darse pri- 
sa á lo que deseamos. 

Las letras llegaron á tan buen tiempo como veréis por las 
cartas de mi primo; aunque también ha habido sus dificultades 
en acetallas, como allá entenderéis. Pero todo esto ni el trabajo 
en que nos ponen estos motines, ni el haber entregado un fuer- 
te al enemigo y tener otro al mismo peligro, no siento tanto 
como ver el trabajo que le han costado á mi hermano y á vos, 
como me decis en vuestras cartas; y también lo ha hecho don 
Hernando Carryllo, y asi me hace desear con más estremo ver 
esto de otra manera; que cada dia no hayamos de importunar y 
cansar á mi hermano, sabiendo de la manera que está, y no 
deseando nosotros sino serville y descansalle; y así hemos do 
procurar concluir con esta guerra lo más presto que se pueda, 

TOMO XLVII. 1 8 



274 BOLBTÍlf DE LA RBAL ACADBICIA DB LA HISTORU. 

que me hace llevar en paciencia ver salir á mi primo aora en 
campaña, adonde le pienso seguir, aunque no quiera, en asen- 
tando en una parte. Espero que Dios nos ha de ayudar, pues 
solo llevamos la mira en ensalzar su fé y vamos con diferente 
voluntad de los que ha habido aqui hasta aora; pues cierto lo 
que yo juzgo por lo que veo, no tenían gana de que se acabase 
esta guerra. Pero no puedo dexar de deciros que mientras no se 
pague lo que se debe á este exército, que no hay que hacer caso 
del, porque se está á peligro cada dia de los motines, que son 
de la importancia que sabéis para todo, y se gasta el doble más 
con ellos, sin poderse hacer otra cosa, y se pierde la reputación; 
y cuando mi hermano se quiera servir de esta gente en otra 
parte, será sin provecho: que estando las cosas de Francia como 
se ven, no dexa de ser de consideración. Y porque sé que sa- 
bréis considerar todo esto, no me alargo más. 

Don Hernando Carryllo llegó á muy buen tiempo, porque 
tomó la posta del medio camino. Hemos olgado mucho con su 
venida; y yo mucho de que le conoscays por hombre de tanto 
servicio como es. Háme dicho todo lo que le encargastes; á que 
le he respondido; pero no quiero dexar de agradeceros mucho 
todo cuanto me ha dicho de vuestra parte, aunque no era cosa 
nueva para mí, pues sé de la manera que siempre habéis acudi- 
do á todo lo que nos toca; y bástame á mí saber cómo servís á 
mi hermano y la merced que él me hace, para que tuviera el 
agradecimiento que es justo; y así podéis creer que le tengo y 
que conforme á él, holgaré siempre de veros muy acrescentado. 

Lo de Ingalaterra camina como allá veréis; y quisiera harto 
que mi hermano oyese al Audencycr de la manera que anda 
con sus años á cuestas la Reyna y lo que danga. Yo he llegado 
á tal privanza con ella, que hace una reverencia cuando me 
nombra, y creo que es para obligarme á que la hiciese yo, cuan- 
do la nombrase; pero yo me escuso con que no se usa en mi 
tierra. Allá gana dizque tienen de la pax, pero queriéndola á 
su salvo y todo: dizque es de miedo de la grandeza de Francia, 
que si fuese la que el Rey desea, no es nada el mundo, y así es 
muy bien estar sobre aviso en todas partes. Mejor se pudiera 



CORRISPONDBTCIA DB LA INPAMTA DOSÍA tSABBL. 275 

tomar el de Saboya (l), que tras haber negociado tan mal como 
allá se sabrá, ha sido vergüenza de la manera que le han tratador 
para como lo hacia mi padre, que esté en el cielo: con ser su 
suegro, era bueno. Ahora dicen se casará el Rey, y ya tiene 
puesta la casa á su muger y por mayordomo mayor á un mer- 
cader floren tin, y por camarera á la Duquesa de Nevers: que 
viene bien lo uno con lo otro. 

A mi hermano he escrito lo que faltaba de nuestra jornada; 
que tendrá que reir tanto como con la espada. Brava folla de 
bodas se han tenido allá. La de Fontenao de acá, como fue en 
el byllage no supimos bien las nuevas della, aunque algunos fue- 
ron allá, que pudieran contar arto, si osaran, pero todos volvie- 
ron muertos de hambre. La sortyja es el mejor presente que 
han tenido, pues el del Emperador no pasó de mil florines. Ha 
<Íe estar el de Havre tan vano con ella que no nos hemos de 
poder averiguar: con él pensé que os habia escrito agradecién- 
doos el despacho del de Bucoy, y creo que no lo he hecho. El 
llegó á tiempo que le habían dado en fyado por quince dias para 
que buscase su rescate, y no le faltaban sino tres, y tenia ya re- 
caudo para volverse á la prisión, porque no habia hallado quien 
se lo prestase. Contentísima me tiene lo que me ha dicho Don 
Hernando Carryllo de la manera que la Duquesa viene á Pala- 
cio; asi lo esperé siempre, porque la conosco, que aunque se 
enoja, tiene muy buena condición, y así la quieren todas mu- 
cho; y es gran cosa saber lo que se ha de hacer en cada cosa, y 
muy necesario reñyr á las veces. No es este el menor servicio 
que habéis hecho á mi hermano: bien debió de trabajar con el 
mal de la Reyna, pues le costó estar mala. Todo lo que me de- 
cis de la Marquesa del Valle (2), creo yo muy bien y que sabrá 



(1) El Duque de Saboya, casado con la Infanta Doña Catalina, herma- 
na de la Infanta Doña Isabel, en virtud de un tratado celebrado con 
Francia debía restituir el Marquesado de Saludo, y no habiéndolo cum- 
plido, Enrique IV mandó invadir sus Estados. 

(2) Doña Mencia de la Cerda, hija del Conde de Chinchón, á la sazón 
viuda de D. Hernando Cortés, tercer Marqués del valle de Oajaca, y nie- 
to del conquistador de Méjico. Fué nombrada aya de la Iníanta hija de 



S76 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

hacer cualquier cosa con su buen entendimiento. Muy contenta 
estoy del preñado de la de Niebla, que sin duda le tengo perdi- 
da la mala voluntad. Mucho me ha pesado del mal de la de Sa- 
rria y Francisquita, y que obligase á quedarse en Madrid, que 
habrán sido muy buenos los dias de Toledo, y de que el Carde- 
nal haya recibido el capelo, haciéndole mi hermano merced de 
hallarse delante, he olgado infinito, por las razones que tengo 
para ello. Mucho me pesa que la Condesa de Altamira trayga 
tan poca salud: si ella acertara á hallarse este año en Roma como 
su hermana, creo no hubiera sacalla de ally. Aun no sabemos 
que haya llegado allá la de Lemos, aunque la aguardaban; y yo 
asiguro que dexé artos amigos allá. Tenéis tanto cuidado de todo 
lo que hemos menester que no dexais lugar á que os pida nada- 
Digo esto por el algalia, que llegó muy buena: besa las manos á 
mi hermano por ella y á vos os agradezco este cuidado entre 
tantos otros. Muy bien sé que habéis hecho mucha amistad al 
de Velada siempre, y él está muy reconocido della. Espero que 
mi hermano le ha de hacer la merced que le suplico, y así os 
pido que se lo vais acordando. La Condesa de Uceda tiene una 
pretensión para su yerno, que creo os escribirá Don Hernando 
Carryllo; si él fuera apropósito para aquello, me haréis placer en 
procurallo; y si no fuere muy á propósito, no quiero que habléis 
en ello. Nuevas de acá las que hay escribo á mi hermano: con 
arta soledad de las de aora un año. Anduvimos las estaciones,, 
que muy bien nos pagamos en esto, y Dios os guarde como 
deseo. De Bruselas á 7 de Abril, l6oo. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to:) Al Duque de Lerma. 

10. 

Duque: Acabando de cerrar la que va con esta, me dan la 
vuestra de 1 6 de Mayo; y de nuevo os vuelvo á agradecer el 
cuidado que tenéis de todo lo que nos toca, y de escribirme; y 

Felipe III. Era sobrina de otra del mismo nombre, tan voluble como ca- 
prichosa, que estando á punto de casar con el Almirante de Aragón, Don 
Francisco de Mendoza, lo dejó plantado y desairado. Ya veremos más 
adelante cómo esta sobrina, tenía algo del carácter de su tía. 



CORRBSPOMDBNCIA DB LA INFANTA ' DONA ISABEL. 277 

todo me lo debéis por lo que yo siempre he fiado y fio de vos; 
y asi me he olgado mucho de q^ue esta carta vuestra viniese á 
tiempo que pudiese responderos á lo que me decís en ella de 
Jacyncurt, que os confieso nre tiene muy escandalizada y desean- 
do mucho saber quien haya podido ser el autor de tan gran 
maldad y testimonio, porque os prometo que no solo hace ma- 
los oficios por vos, pero que siempre me está diciendo lo que 
todos le escriben de cómo tomáis todo lo que nos toca, y lo que 
debemos agradecéroslo y que lo que pasó en Vinaroz, que pue- 
<io jurar con verdad que cuanto ha que estamos acá no lo he 
oido mentar á ella ni á nadie ; y que es tan vuestra amiga y 
<iesea tanto bien á todas vuestras cosas como cuando más lo 
-era; y creo que habréis probado que lo sabe ser. Yo no le he 
osado decir nada por lo que sé que lo sentiría y con razón, sien- 
•do tan gran mentira; pero asiguroos que cuando ella lo quisiera 
hacer, que yo no escuchara tal cosa, pues tengo tan probada 
vuestra voluntad por las obras; y así todos cuantos quisieren ha- 
blar con verdad pueden decir el mucho agradecimiento que te- 
nemos della, y asiguroos y creed que es esto así y que nayde 
podrá aunque quiera haceros creer otra cosa, pues yo sé de la 
manera que vos y toda vuestra casa han servido -siempre, y con 
«1 amor y fydelidad que lo han hecho y lo que puedo fiar de 
vos; y así os pido que no os dé cuidado todo lo que os han di- 
cho; sino que cuando oyais cosas como estas, hagáis tan poco 
caso dellas como merecen tan grandes mentiras. 

Pues no me decís nada del preñado de la Rey na, jusgo que no 
debe de ser verdad como aquí habían escrito todos, y así estoy 
con cuidado de escribir la norabuena á mi hermano, aunque sir- 
va de buen agüero; y por no detener el correo no le vuelvo á 
escribir la carta sino fuere cierto. Vos me disculpad, que quien 
está tan lexos no es mucho que las nuevas no lleguen ciertas; y 
porque en esotra carta os digo todo lo que hay acá, acaba esta 
con que os guarde Dios como deseo. De Bruselas, á 28 de Ma- 
yo l6cx). — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



ayZ BOLETÍN DB LA BSAL ACADBMIA DB LA HI8TOKIA. 



U. 

Duque: Aunque ha días que no he tenido carta vuestra, na 
quiero que se vaya este correo sin escribiros y agradeceros mu- 
cho lo que sé que trabaxais por todo lo que nos toca; de que 
estoy yo tan cierta que no es menester que me lo digan con to^ 
das las cartas que tengo de ay para creello. Vos lo podéis ha- 
cer (l): el mucho agradecimiento que tenemos dello y que oiga- 
remos de mostrárosle siempre. Contentísima me tiene la mejoría 
de los achaques de mi hermano, como quien le quiere tanto, que 
os prometo que no me trayan con sosiego; y mas temiendo no 
le errasen la cura, aunque el estar vos ahí me asiguraba en 
parte desto: que sé el amor con que le servys y el cuidado 
con que lo haryades mirar. El preñado de la Reyna me tiene 
muy contenta. Dios lo lleve adelante como es menester. Confie- 
soos que no hay credo que no imajine á mi hermano lo que ha 
de hacer con un hijo: que por una parte ha de morir f)or jugar 
con él, y por otra se ha de correr de tomalle en brazos. 

De lo de aquí no sé cosa buena que deciros; pues el fuerte de 
Sant Andrés se perdió, como yo siempre pensé; y aunque no se 
podia socorrer, á mi parecer se pudiera haber divertido al ene- 
migo, mas no se puede juzgar destas cosas sino sobre el he- 
cho. Este motín nos ha hecho para todo mil daños. El ha pa- 
rado en lo que veréis por las cartas de negocios, y por lo que 
escribo á mi hermano, lo que ha estorbado no salir mi primo en 
campaña. Harto deseo que se concluyan estos Estados (2) para 
que lo pueda hacer, pues todo lo demás es en valde. Ahora di- 
cen que los enemigos quieren yr sobre la Esclusa (3) para que- 
mar las galeras, que les dan mucha pesadumbre. Avisadas están 
y apercibidas. Dios las libre; que ellos tienen tantas invinciones 



(i) Sic: por creer. 

(2) Hallábanse reunidos los Elstados generales, como era costumbre en 
aquellos países al principio de cada reinado. 

(3) Plaza fuerte marítima. 



f 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOf^A ISABEL. 279 

de fuegos, que es menester bien estar sobre el aviso, y aun en 
todas partes; pues este casamiento del Rey de Francia está ya 
concluido; y él aunque de secreto ayuda cuanto puede á todos 
nuestros enemigos. Plega á Dios que la de Ingalaterra no haga 
otro tanto, sí se concluyen las paces; que muy buen ánimo lle- 
vaban los dyputados, y Don Fernando (l) no es hombre que le 
engañarán, porque conoce los humores; y asi está muy bien 
ally. 

A la Duquesa y á toda vuestra gente dad mis recados, que de 
todos deseo saber siempre muy particularmente; y no nos dexen 
tanto sin cartas, que no se puede sufrir. Hacéme placer de acor- 
dar á mi hermano lo que le escribo de Don Rodrigo Laso; que 
él nos sirve tan bien que nos tiene muy obligados; y así toda la 
merced que mi hermano le hiciere, la tendré por propia; y Dios 
os guarde como deseo. De Brusselas á 28 de Mayo, 1600. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



12. 

Duque: Muy despacio quisiera responderos y agradeceros una 
carta que tengo vuestra, pero la prisa que es menester que lleve 
este correo, no me dá lugar á más que agradeceros mucho todo 
cuanto me decís en ella, y el cuidado que ponéis en todo lo que 
nos toca, que es muy conforme á lo que siempre he nado de vos 
que lo podéis hacer, de que estamos reconocidísimos desto, y 
que olgaremos siempre con ocasiones para mostrarlo. Por las 
cartas de negocios vereys cuanto es menester dar prisa á las 
provisiones, y vuestro buen cuidado: el que le dá á mi hermano 
siento en el alma, y lo que á vos os cuesta, que sé cuanto es; y 
así se hace todo cuanto se puede de nuestra parte para que esto 
sea lo menos que sea posible y para escusar estos motines y 
acabar de una vez de componer esto; y no escusaremos para 
ello trabaxo ni pesadumbre, sin bien hay artas sobre las refor- 



(i) D. Femando Carrillo, nombrado por Felipe III para ajustar las pa- 
ces con Inglaterra. 



28o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

maciones. Los Estados andan bien y espero nos ayudarán más 
' de lo que se pensó. Hanse allanado todos los inconvenientes que 
huvo al principio: que donde hay tantos votos no es de espantar 
que no todos sean buenos. Allá veréis el disparate de Ingalaterra. 
La brevedad de la respuesta importa, como ellos deben escribir. 
He gustado mucho de todas las nuevas que me escribís y tenido 
en mucho el rato que hurtáis para esto , sabiendo los pocos que 
tenéis desocupados. Olgara de alargarme sobre algunas cosas do 
A'uestra carta, pero con el primero lo haré despacio; y aora solo 
digo que me ha espantado la carta del privado, pero pues vos 
sabéis las maldades del mundo y vuestra voluntad y con la ra- 
zón que mi hermano está satisfecho della, no tiene para qué da- 
ros cuidado nada deso , sino reíros dello. 

A la Duquesa y á toda vuestra gente me encomendad mucho; 
c{ue he olgado mucho de saber de todos; y aora tengo más en- 
vidia á la estancia de Aranjuez, que he sabido que resucitó la de 
Altamira y estuvo allá. Muy bien hicistes en llevalla. Hacedme 
placer de decir á Mora (l) que sí tiene compuestas algunas trazas 
(le las que le quedaron, nos las envíe, porque no querría que se 
acabasen de caer algunas casas que tenemos aquí; que aunque 
no se puede hacer en ellas aora mas que sustentallas , lo que se 
hubiere de hacer para esto querría que sirviese después, y no he 
querido que toquen á ellas por no tener el voto de Mora, que no 
hallo acá quien sepa la myta que él; y si tuviéredes algún rato 
ocioso veldas , que ya sé cuan buen maestro sois , y en todo ol- 
garé con vuestro voto; y Dios os guarde como deseo. De Brus- 
selas á 17 de Junio, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 

13. 

Duque: La desgracia (2) que nos ha sucedido es de manera que 
solo puede tener por consuelo ver que Nuestro Señor lo ha hecho 

(1) D. Francisco de Mora, trazador ó arquitecto mayor de Palacio, 
muy estimado de Felipe II y de toda su Corte. 

(2) Reñérese á la desgraciada batalla de las Dunas, dada en 2 de Julio 
de 1600, entre las tropas de los Estados rebeldes y las del Archiduque, en 



CORRBSPOKDBNCIA DB LA INFANTA DOXA ISABEL. 28 1 

y sabe para qué, y que le debemos de merecer esto y mucho 
más, aunque yo veo que no le sabré servir jamás la mucha mer- 
ced que me ha hecho en haberme librado á mi primo del peli- 
gro en que ha estado, en que ha dado buena prueba de su va- 
lor, y con las veras que vuelve por la causa de Nuestro Señor, 
pues ha aventurado su vida de manera que si él no le hubiera 
librado milagrosamente, fuera imposible escapar; y los que an- 
daban con él que erail 4 ú 5> dicen que mil veces le vieron de 
manera que estaban ya para decir que era él, que no le mata- 
sen. Mira habiendo pasado esto por él, cual puedo yo estar; y 
viendo perdida la mayor ocasión que podíamos desear para aca- 
bar de una vez con esto y no cansar á mi hermano, en tiempo 
que vemos que lo ha tanto menester para otros cabos; pero el 
aprieto en que estamos es de manera que es fuerza representár- 
sele y suplicalle por el remedio, que es solo el consuelo que yo 
tengo, pensar que le tengo de hallar en él para todos mis tra- 
baxos, y que estáis vos á su lado para acordárselo, y saber de 
la buena gana que lo haréis y lo que os dolerá vernos de la ma- 
nera que estamos. Yo os confieso que solo acordarme desto me 
anima, pues me veo aqui sin mi primo, y él metido en tantos 
trabaxos y cuidados; y tras desto estoy con mil sobresaltos, 
porque por más que se lo he pedido, sé que siempre que le 
viniere la ocasión, que será cada dia, se pondrá el prímerp al 
peligro; pero también os confieso que ha ganado tanta reputa- 
ción con haber peleado con su persona, como lo ha hecho, que 
después que le he visto bueno, no quisiera que lo hubiera dexa- 
do de hacer por nada; y así me he olgado de que la herida que 
sacó fuese cuchyllada, pues se vé por ella que peleó por sus ma- 
nos y no con arcabuz de lejos, sino cpn su espada. Espero que 
esta sangre que ha derramado por nuestro Señor, nos la ha de 
pagar, como lo va haciendo ya, que ha puesto tanto ánimo en 
nuestros vasallos que dicen que venderán hasta sus hijos por 



la que íué éste completamente derrotado y herido, quedando prisionero 
de los holandeses el Almirante de Aragón y muchos otros oficiales y sol- 
dados. Para más detalles véase mi estudio sobre este personaje. 



282 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

ayudarnos. 1 lubiéramos despachado luego, pero por poder decir 
lo cierto en todo, no se ha hecho: que estos dias todo ha sido 
•confusión; y porque de las relaciones que envía mi primo enten- 
deréis todo particularmente, no digo yo mas en esta; y también 
porque os prometo que no estoy para ello, porque no acabo de 
volver en mí. 

A toda vuestra gente me encomendad y á la Marquesa del 
Valle; que bien sigura estoy que no serán las que sentirán me- 
nos esta desgracia. Tras deste correo que va con toda diligencia, 
enviaremos persona que dé muy particular cuenta de todo á mi 
hermano, Y Dios os guarde, como deseo. De Gantá 12 de Julio, 
l6oo. — A Isabel. — (Sobrescrito:) A\ Duque de Lerma. 

(Acompaña á esta carta una cuartilla apaisada, de mano tam- 
bién de la Infanta Archiduquesa, que dice:) 

Duque: A Frías (i) hacemos quedar acá por la falta que hay 
de hombres de su profesión y habelle menester. Hacedrae pla- 
cer de tener cuenta con que no por esto se le haga agravio en 
su antigüedad y en todo lo demás que le tocare, pues él no dexa 
de ir á servir por su voluntad, sino por lo que he dicho. 

14. 

Duque: Agustín de Herrera vá ay á dar cuenta á mi herma- 
no de lo que ha pasado y del estado de las cosas. Hános pare- 
cido envialle, aunque no dexará de hacernos falta, porque nayde 
sabrá mejor que él hacer relación de todo, como quien no ha 
dexado de hallarse en todo lo que se ha ofrecido ; y aunque sé 
que no es menester deciros nada de lo que nos toca, por el cui- 
dado que tenéis en todo, de que estamos agradecidísimos, no 
puedo dexar de encargaros procuréis que vuelva luego, porque, 
como digo, hace falta acá, y también que mi hermano le haga 
merced; que yo os prometo la merece muy bieu por el cuidado 
y asistencia con que sirbe, que es más de lo que se puede decir, 
sino se vé, demás de los años que ha que lo hace; y porque os 

(i) El licenciado Frías, secretario del Archiduque. 



CORSXSPONDBNCIA DB LA DfPANTA DO&A ISABBL. 285 

dará nuevas de todo, no diré yo mas de que á vuestra gente me 
encomiendo mucho, y Dios os guarde, como deseo. — De Gant á 
15 de Julio, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

16. 

Duque: De lo mucho que sé que tenemos en vos, nunca espe- 
ré menos de lo que veo por esta carta vuestra, que habéis sen- 
tido lo que acá ha pasado, y procuráis el remedio con tanto cui- 
dado que nos le hacéis perder, sabiendo que os tenemos ay para 
acordar á mi hermano el hacernos merced. La que nos ha hecho 
en esta ocasión y lo que ha mostrado de sentimiento es de ma- 
nera que no sé cómo se lo podamos servir nunca; pero sé que 
no deseamos otra cosa sino poner la vida por su gusto y descan- 
so, y que á medida desto se siente el habelle de cansar en lugar 
de serville, y no menos lo que á vos os cuesta de trabajo lo de 
las provisiones para aqui, pues no os deseamos sino mucho des- 
canso, y muy bien vemos lo que en esto debéis de pasar, estan- 
do lo de ay en el estado que está; y así se procura por todas 
vias poner lo de aquí de manera que se pueda perder este cui- 
dado. Espero en Dios lo ha de permitir, pues con no haber salido 
los enemigos con nada en esta provincia, como veréis por las 
cartas de mi primo, parece se van desengañando los rebeldes de 
los embustes que les ponian en la cabeza los que gobiernan y van 
abriendo los ojos. Dios los alumbre. 

Alborozadísima me tiene la venida de Don Ilenrique (l)j y 
cada dia que tarda, se me hace muy largo por saber muy parti- 
cularmente de mi hermano y de todos, y el ser él el que venga,, 
ayuda más á esto, y asi deseamos por todas razones hospedalle 
muy bien. 

Malos dias se han pasado estos con la voz que corria de quo^ 
estaba rota la paz entre Francia y Saboya, y grandes prepara- 
ciones se hacian en Francia; y os confieso mis sobrinos me daban 
harto cuidado. Ya nos dicen se han concertado. Plega á Dios sea 

(i) D. Enrique de Guzmán, gentilhombre de la Cámara de Felipe IIL 



284 boletín de la real ACADBBnA DB LA HISTORIA. 

para que haya sosiego en todas partes. La yda del de San Ger- 
mán (l) habrá aprovechado, que ya ha días sabemos estaba 
en Milán. Harto tonto debe de ser el Embajador de Francia, 
pues no quiere pasar por la igualdad del juramento que se le 
ofrecia. 

Buena vuelta se ha dado á Castilla. Al hospedaje de Tordesillas 
tengo envidia, porque sé cuan bien lo sabe hacer el alcayde. No 
me espanto que la Duquesa se quisiese quedar allí á descansar, que 
debe de trabajar mucho , y más con la condición que allá se usa 
que me decís, que no lo siento poco por el descanso y quietud de 
quien tanto lo ha menester, y por la parte que les cabrá á los 
que le quieren, como vos. Espero que ha de tener remedio con 
los años y con ir poco á poco entablando las cosas: á que ayu- 
dará mucho el buen término de la del V^alle ; y asy siento mu- 
cho su mal por la falta que hará. 

Muy bien se habrá pasado el verano en la Casa del Conde de 
Benavente; y pues está ay tan vecina la de Madalena de San 
Gerónimo, hacedme placer de acordar á mi hermano le haga al- 
guna merced, pues será tan buena obra; y ella la ha estado ha- 
ciendo acá tan buena (obra) como curar á los heridos en el es- 
pital, en que ha ayudado mucho. También me haréis placer de 
acordalle lo que le escribo de unos entretenimientos como él 
os dirá. 

Lo que me escribís sobre la caballería destos Estados y el Al- 
mirante (2), lo que os puedo decir es que él estaba para cumplir 
lo que mi hermano le envió á mandar y se ponia en orden para 
el camino, y no lo habia ejecutado por haber estado malo muchos 
dias, y aun algunos le levantaban, que era mal de los que se co- 
jen en la guerra, que aunque no creo es verdad, sé os reiréis de- 
11o. Estando en esto, se ofreció estotra ocasión, que á él le pa- 
reció no era justo faltar della; y así en lo que le tocó, hizo su 
deber y se perdió honradamente; y así me parece que siendo 



(i) D. Juan de Mendoza, Marqués de San Germán. 
(2) D. Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón. Sobre este y otros 
sucesos de su vida, véase mi estudio histórico documentado. * 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DO^K ISABEL. 385 

esto y un hombre como el Almirante, que no será justo proveer 
su cargo estando él preso, sin que mi hermano le haga alguna 
merced; que en lo que toca á la caballería él no tuvo culpa , 
porque ella es tal que si no ahorcan á cuantos hay en ella, no- 
hay que esperar remedio; y así se ha visto en lo que han hecho 
en los motines, que han sido los peores; y á este propósito le 
dijo Contreras el viejo, que por sello tanto se le dio licencia para 
irse á descansar, á mi primo, cuando se despidió del, que por lo 
que habia pedido licencia para irse y no quedaba á morir en es^ 
tos Estados, era porque veia la caballeria de manera que en la 
primera ocasión se habían de perder y echalle en afrenta, y que 
asi se lo avisaba, para que no se fiase della. Y asi es mucho me» 
nester poner remedio en ella. Plega á Dios que se pueda, que 
aunque hay muchos buenos soldados, muy pocos ó ninguno para 
deciros la verdad que entienda desto; y creed que esto de la 
guerra que se platica muy bien, pero que es muy diferente en 
las ocasiones que cada momento se ofrecen de su manera; y que 
es como los trajes que cada dia se pelea de la suya. Ahora per- 
dimos á La Barlota, que aunque barbero, era tan gran soldado* 
que nos hará harta falta, y tan dichoso que en encargándole 
algo, lo teníamos por hecho. 

Allá sabréis en lo que ha parado lo de Ingalaterra. Don Fer- 
nando está contento y ellos han pasado buenos dias de prisión en 
aquel lugar sin hacer más que enviarse recados. Con que se acá* 
ban las nuevas de acá y yo ésta, encomendándome á toda vues- 
tra gente y agradeciéndoos de nuevo el cuidado que ponéis en 
cuanto nos toca; y Dios os guarde como deseo. De Gant á 1 7 de 
Agosto, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

16. 

Duque: Aunque sea víspera de partida, que siempre son dias 
tan ocupados, como sabéis, no quiero que se vaya este criado 
de Federico sin dos renglones para deciros cómo estamos bue- 
nos y partiremos mañana para Brusselas para dar más prisa á la 
conclusión de los Estados. No hay cosa de nuevo, ni los enemi- 



■■*>• 



286 



BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA 1>B LA HISTORIA. 






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gos la hacen. Solo esto de Salucyo (l) nos pone cuidado á todos, 
pues aunque corría voz que estaba ya concluido, ahora de nue- 
vo se hacen preparaciones de guerra en Francia. Dios ponga su 
mano en ello, porque no se comience por aqui algo con que se 
revuelva todo, y ver metidos á mis sobrinos en donde están, me 
tiene con harta pena. 

Ya deseo saber cómo se ha pasado en Valladolid, que aquí 
hace y ha hecho tanta calor que juzgo la habrá hecho allá muy 
grande. Sé que no es menester deciros nada de lo que nos toca, 
sino agradeceros el cuidado que ponéis en ello. Ya nos parece 
que tarda Don Henrique, según el alborozo con que le aguarda- 
mos. A vuestra gente y á la Marquesa del Valle me encomen- 
dad, que de todos deseo saber que tengan salud, y que os guar- 
de Dios como deseo. De Gant á 24 de Agosto, 1600. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



17. 

Duque: Ferdynando Espynola os dará esta y sabrá dar tan 
buena relación de todo lo de acá que no tendré yo que deciros, 
no habiendo tampoco cosa de nuevo. El sirve á mi primo tan 
bien, que por esto no puedo dexar de encargaros mucho sus 
pretensiones; que todo lo que hiciéredes por él, será hacerme 
mucho placer; y sabiendo lo que siempre procuráis darme gus- 
to, no tengo más que deciros sobre esto sino que ha mil años 
-que no tenemos cartas de ay; y tiencmc con pena haber sabido 
que la Reyna no estaba buena, que aunque no sea cosa de cui- 
dado, como se lo que se quieren los bien casados, dámele muy 
grande el que tendrá mi hermano. Ya deseo saber cómo le ha- 
brá ido en lo que pensaba andar, y espero no tardarán cartas. 
A vuestra gente me encomiendo mucho y á la Marquesa del 
V^allc, que me dicen andaba de boda, y quisiera hallarme pre- 
sente para festejalla mucho. Acá la tuvimos el otro dia de Doña 
<Jatalina de Castro, aunque el novio no es tan mozo como yo 

{i) La guerra sobre el Marquesado de Salucio en Saboya. 



CORKBSPONDBNCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 287 

quisiera, que es Reguera. Y con esto quedan remediadas todas 
las criadas que truje de mi hermana. Un dia destos tendremos 
la de una dama con un mayordomo, que será la primera que 
sale de casa. No es mala vida andar de verano en la guerra y el 
invierno en bodas, que es más apropiado tiempo para danzar. 
Deseo que llegue Don Enrique á tiempo que le saquen á un 
bran (i), porque lleve que contar. Y porque de aquí no hay mas 
nuevas, acabo con que no nos dexen tanto sin ellas, que se pue- 
de mal sufrir. Y Dios os guarde como deseo. De Brusselas á 19 
de Setiembre, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

18. 

Duque: Yendo Don Juan de Toledo ay, por quien escribo á 
mi hermano, no quiero dexar de pediros, se lo acordéis y ayu- 
déis en sus particulares, por haber servido muy bien á mi primo* 
Andamos despachando á Don Henrique, y para con él dexo el 
decir lo mucho que nos hemos olgado con él y con todas las 
nuevas que nos ha dado. Y porque D. Juan las dará de acá, no 
digo mas en esta de que os guarde Dios como deseo. De Brus- 
selas á primero de Octubre 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

19. 

Duque: Aunque pudiera escusar esto, siendo Don Enrique el 
mensajero, á quien he dicho todo lo que me ha parecido es bien 
llevase entendido, no quisiera dexar de deciros en esta lo mucho 
que hemos olgado con él, por las nuevas que me ha dado de mi 
hermano y de todos los conocidos: que el dia que le cojia, no me 
artaba de preguntalle mil cosas. Todas las que él me ha dicho 
de vuestra parte han sido de manera que no sé como agradecé- 
roslas ni deciros la satisfacción que tengo de cómo acudis á todo 
lo que nos toca, como se echa de ver. Creed que tengo de I;) 
uno y lo otro el agradecimiento que es justo; y á vueltas desto 

(i) • Bran de Inglaterra, baile usado en España antiguamente. 



288 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

no quiero dexar de agradeceros de la manera que me ha dicho 
Don Enrique que servís y descansáis á mi hermano, que bien 
cierta estoy yo desto y lo estuve siempre, y así olgé y guelga 
mucho de toda la merced que os hace, pues no puede ser cosa 
de mayor contento para mí que saber que mi hermano proceda 
en todo como podemos desear y que sepa galardonar á los que 
v6 que le sirven con amor y lealtad. Mi hermano, Dios le guarde, 
nos hace de manera merced que no se cuando se la hemos de 
poder servir; y así ni él ni vos nos days lugar á suplicallc nada 
que nos toque, por el cuidado que tenéis dello: que esto y ver 
lo mucho que tiene á que acudir mi hermano, y el estado en 
que está su hacienda; que ya que me lo declaréis, juzgo yo muy 
bien el que es por lo que dexé ay, me hace no acordarme de la 
necesidad que podemos pasar, sino olgar mucho de estrecharnos 
cuanto sea posible por no cargar á mi hermano mas de lo que 
lo está; y no hay cosa que no probase para acabar con esta 
guerra, como no fuese en deservicio de Nuestro Señor, por ver 
á mi hermano libre desta pesadumbre; que os prometo siento 
mucho más que nuestro propio trabajo. Por todas estas razones 
he estimado mucho más la merced que mi hermano me ha hecho 
de los cincuenta mil ducados; y aunque le he besado las manos 
por ellos, os pido lo hagáis de mi parte, y á vos os agradezco 
mucho la parte que habéis tenido en ello; que han venido á tan 
buen tiempo, que en lugar de gastallos en alfyleres, se remedia- 
rán los criados de casa, que habían bien menester que los pagasen. 
De aquí no digo nada. Todo lo dexo para Don Enrique; aun- 
que ha estado tan pocos días que no ha podido gozar de nada, 
sino muy de prisa, ni le hemos podido festejar como deseába- 
mos por Embaxador de mi hermano, que se hallaba tan indigno 
de sello, que no había quererse cubrir. El va gran dangador; y 
cierto, tiene mi hermano en 61 un muy buen criado. Cuelgo que 
lo haya parecido asi. Agustín de Herrera acordad que nos le en- 
víen; que hace falta acá para todo, y la gente será muy bien 
recibida siempre que viniere, aunque temo que nuestros navios 
traerán poca, porque no cabe en ellos mucha, que son peque- 
ños, que porque sean más lijeros y puedan entrar por las oana- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOÑA ISABEL. 289 

les, los hacen así, que se tiene hecha la espiriencia que son de 
•más efecto. El Vicealmirante es un caballero muy de bien y 
que sirve muy bien, y tqdos sus pasados han sido grandísimos 
marineros. Ha sido harto daño el que han hecho en las islas de 
la gente de Italia; es asi que no se puede asegurar nada. El de 
Francia va ganando cada dia y juntando gente, aunque tras eso 
ho dicen rehusa la pax como le vuelvan á Salucio; y si esto es 
verdad, no hace poco, pues tiene ya la Saboya, que es tanto 
mas y el paso para toda Italia. El Papa dicen envia á su sobrino 
por legado, con que parece no puede dexar de remediarse. Para 
todo estarían sus hijos del Duque bien sirviendo á mi hermano. 
No sé en qué se funda su padre. 

Bonísimo verano habrá sido el de Valladolid (l) y no buena 
la ausencia de mi hermano para la Reyna, aunque entiendo que 
con la edad ha de yr conociendo lo q\ie debe á mi hermano, y 
otras cosas que algunas que me ha contado Don Enrique, que 
no siento poco y lo que mi hermano habrá pasado. ¡Ojala las 
pudiera remediar, que olgara de pasar mucho trabajo en ella á 
trueque de quitar á mi hermano de pesadumbres; y como digo 
yo espero que la edad lo ha de curar y que ha de tener mucho 
contento, que como quien tan bien lo prueba, os digo que no 
hay trabaxo que lo sea en habiendo conformidad. 
" Bonísimo debió de ser el serao de la boda de Tello, y la acha 
de la Condesa de Alba y su marido he gustado mucho, y mi Tía 
creo resucitará con haber visto á mi hermano. En lo que me 
apuntáis, que se habia tratado en Consejo d'Estado de enviar 
un personaje para Capitán general, ha hecho muy bien mi her- 
mano en no resolverse sin saber el parecer de mi primo, porque 
no es eso lo que cumple á su servicio de ninguna manera, ni se 
escusaria con ello el aventurarse mi primo. Lo que yo os digo, 
que me parecería que era mejor para el servicio de mi hermano 
y para todo seria que la caballería se encomendase á persona 
que en caso que mi primo por algún achaque no pudiese salir 



(i) Residió durante él la Corte en esta ciudad y con frecuencia pasaba 
Felipe III largas temporadas en ella y en Lerma. 

TOMO XLvii. 19 



290 boletín de la real academia de la historia. 

en campaña, se le ptidiese encargar el exército, ó en otros casos 
que pueden suceder, pues en fin somos mortales, y para ellos 
estaría bien una persona asi, si la hubiese, que yo aunque he 
pensado harto, no hallo ninguna á propósito, y que no haya me- 
nester algunos años primero para aprender esta arte; ni en los 
que ay aqui la veo tampoco, pues no hay hombre de cuenta 
como lo habría de ser, aunque hay algunos buenos soldados, y 
sin duda ha menester mi hermano hacer merced á los que le 
sirven aquí para animar á otros que lo hagan y aprendan; pues 
nos vemos en tiempo que hay tanta falta dellos; que tanto son 
menester y más, si se rompiese con Francia, y como quien desea 
tanto el servicio de mi hermano, os he querido decir todo esto 
que es lo que entiendo que cumple más para él, como quien lo 
vé de más cerca. 

Las piedras begares os agradezco mucho, que son muchas y 
muy buenas, pero habeisme acordado con esto que os pida nos 
enviéis alguna de las de Portugal por hallarnos sin ninguna, que 
no sé cuantas que tenia mi primo, se las han llevado en Alema- 
nia, que no se puede creer lo que las estiman por acá. Mucho 
deseo saber que esté alumbrada la de Niebla, y siento mucho 
que no se halle la Duquesa á su parto. A todas me encomendad 
mucho, y díceme Don Enrique que la de Sarria hace cosas para 
parir. No le consintays que haga nada sin consejo de los docto- 
res: que aquí murió una de otro tanto. Como esta va segura con 
Don Enrique me he alargado en ella. Las trazas vinieron muy 
buenas: decyselo á Mora, aunque creo que tuvo buen ayudador; 
y Dios os guarde como deseo. De Bruselas á 8 de Octubre, 
1600. — A Isabel. 

Para cobrar los cincuenta mil ducados es menester que nos 
envieys orden para que los entreguen á la persona que mi pri- 
mo nombrare, porque dice en la letra que los entreguen á quien 
vos nombráredes; y el mercader dice que con que le traigan esta 
orden, los dará luego. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOl^ÍA ISABEL. 2^1 



20. 

Duque: Por servirnos Don Pedro de Toledo de manera que 
nos obliga á procuralle su acrecentamiento, escribo á mi her- 
mano suplicándole le haga merced de alguna pensión 6 preben- 
da. Hareysme mucha merced en acordárselo, de manera que 
tenga efecto; que yo olgára harto que acá le pudiéramos dar 
cosa con que se pudiera sustentar; y porque sé de lo que pro 7 
curáis todo lo que nos toca, que no he menester gastar razQnes 
en esto, no me alargo; mas Dios os guarde como deseo^ De 
Brusselas á 24 de Octubre, 1600. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

21. 

Duque: Lo primero con que quiero comenzar esta carta, es 
con daros la norabuena de la nieta que nos ha nacido ; que á las 
hijas de mis damas no les puedo perder este nombre, y más 
siéndolo de su madre que tan bien merecido me lo tiene. Tam- 
bién os la doy del casamiento que me decis tenéis tratado para 
Francisquita (l) que aunque concertada, no se afrentará con este 
nombre. Espero tendrá el contento que yo le deseo, y que vos 
veréis otros muchos gustos y contentos, y podeissos asegurar 
de que nayde olgará más de que esto sea asi. Harto olgara de 
ver los concertados, que yo asiguro que el novio sepa hacer 
hartas ñnezas. 

Mucho os agradesco dos cartas que he tenido vuestras, des- 
pués que escribimos con Don Enrique , que á mi cuenta llegará 
cuando ésta. Harta envidia le tengo, pues verá á mi hermano 
tan presto. Mucho he olgado de entender lo que me escribís, y 
particularmente de la salud de mi hermano. Razón tuvo la Rey- 
na de parecelle larga la ausencia, y á mi Tia creo la ha sanado 
haber visto á mi hermano. Bien han espirimentado las damas 
cuan malo es estar sin su ama, pues las ha costado estar tan ma- 



(i) Hija del Duque de Lerma. 



293 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

las. Gran obra de misericordia será ayudallas. Acá hemos casado 
una, y los particulares de la boda escribo á mi hermano, que no 
son malos ni los dias del otoño en San Lorengo lo suelen ser, 
aunque si carga tanta gente, poco se podrá gozar de nada. Bien 
sé yo quien lo pagará y quisiera podello remediar. 

Harto sería menester que se hiciese esto de Saboya ; que el 
Duque pierde y no gana. Todos dicen aprovechará la y da de 
Aldobrandino, que está ya allá, habiendo hecho primero el des- 
posorio en Florencia. Los franceses no están contentos con su 
Reyna, porque es gorda. Su marido dis que dice que él vendrá 

en concierto como le aseguren el Papa y mi hermano: no parece 

■ 

toma malos ñadores. Mis sobrinos creo estarán ya embarcados 
y yo muy contenta de vellos allá, y así olgara de ver á sus her- 
manas. Yo espero que ellos sabrán servir á mi hermano y dalle 
gusto. 

De aquí no hay cosa de nuevo que decir, mas de lo que ve- 
réis por las cartas de negocios. Aun no acaban los Estados, aun- 
que no queda por falta de voluntad, que esta es muy buena, sino 
por no concertarse unos con otros. Los enemigos tienen ya su 
gente alojada, y así se ha hecho acá lo mismo. Gran cosa seria 
tener buen golpe della para la primavera; si bien los pasos están 
de manera que no sé por donde pueda venir sigura. Si pudiése- 
mos acabar esto de una vez, seria lo mejor y más barato, aun- 
que costase algo más de por junto. Todo cuanto podemos, se 
hace , si bien es verdad que estas cosas de la guerra son tan in- 
ciertas que cuando pensáis que las tenéis en el puño, las halláis 
muy lexos; y para decir la verdad yo no me acabo de asigurar 
desta pax de Ingalaterra, que me parece que es como quien dice 
meter palabras en medio para hacer su hecho. Mucho es menes- 
ter mirar por las Indias y atajalles el ir allá todo lo que se pu- 
diere, porque van echando muchas raices. Con todo, tengo muy 
buen ánimo con la mucha merced que mi hermano nos hace y 
con teneros á su lado, qué sé cuan bien lo solicitáis y lo que os 
debemos; y podéis creer que conocemos muy bien cuanto es 
esto y que olgaremos siempre de tener muchas ocasiones en que 
mostraros el agradecimiento que tenemos dello. Sobre el partí- 



COBRBSPONDBNCIA DB LA INFANTA DOi^A ISABBL. 293 

cular que escribo á mi hermano sobre los presos (l) de Holanda, 
me habéis de hacer placer de procurar con muchas veras su 
bueno y buen despacho; que cuando no hubiera otra obligación 
de hacer esta obra de misericordia, de librar á tantos, fuera muy 
grande; y más tiniendolo ellos tan bien merecido. También os 
acuerdo el negocio del Marqués de Velada, pues con lo que sir- 
ve cada dia, más tiene merecido que mi hermano le honre y haga 
merced ; y en estas vacantes podria haber algo para Peryco su 
hijo de la Condesa de Uceda, que ella es tan madre de sus hijos 
que siempre está llorando por su remedio; y me sirve tan bien 
que no puedo dexar de procurársele: su sobrino de Jacincurt se 
llama Don Carlos de la Berdatyera. Y con esto no tengo más 
que deciros sino encomendarme á toda vuestra gente, deseando 
mucho ver á la de Sarria en otro tanto como su hermana. Boní- 
sima debe de estar la de Altamira con los abaninos (2) grandes. 
A la de Lemos quisiera oir sobre ello, y ya estamos todas ven- 
gadas de cuanto mal nos decia d ellos. Y Dios os guarde como 
deseo. De Bruselas á 27 de Otubre, 1600. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 

22. 

Duque: Aunque no tenga cosa que sea de momento que de- 
ciros, no quiero que dexeis de tener estos renglones míos con 
este correo, que por las cartas de mi primo entenderéis á lo que 
vá. Cosa es de gran lástima que se haya llegado á tales términos, 
que, aunque no tocara, se podia sentir, y más por los que esta- 
mos tan vecinos (3). Dios ponga su mano en todo. Mucho tardan 
cartas de ay; á lo menos así nos lo parece y que ha mil años que 
no sabemos de mi hermano. Olvidóseme de decille que el otro 
dia anduvimos más de legua y media á pié, que nos hicieron 
entender que habia un camino muy corto para una romeria que 



(i) Los prisioneros hechos por los holandeses en la batalla de las 
Dunas. 

(2) Gasa ó tela blanca con que las damas de Corte guarnecían, en on- 
das, el escote del jubón. 

(3) Parece referirse á la guerra de Saboya. 



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294 



BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



hacemos, y salió como digo, que pareció atajo de los de mi pa- 
dre, que esté en el cielo. Contáselo para que se ría, que si oyera 
las mugeres, yo sé que lo hiciera. Estamos buenos y deseo sa- 
ber otro tanto de vos y vuestra gente. A todos me encomiendo 
mucho; y guárdeos Dios, como deseo. De Brusselas á 7 de No- 
viembre, 1600. — A Isabel. — Acordad á mi hermano que haga 
merced á dos que le suplico, que es nuestro despensero mayor 
y un capellán. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



23. 

Duque: Don Luis de Velasco (l) va á suplicar á mi hermano le 
haga merced; y porque creo sabéis lo que ha servido, y por ser 
hijo de su padre, que tantos años lo hizo, creo que no he menes- 
ter pediros encaminéis que mi hermano se la haga, pues sé de 
cuan buena gana ayudays á los que lo merecen; y porque él 
dará nuevas de acá, no diré en esta más de que ya deseamos 
cartas con muy buenas nuevas de todos. Y Dios os guarde como 
deseo. De Brusselas á lO de Diciembre, l6cX). — A Isabel. — '- 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma (2). 

24. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole haga merced al 
licenciado Don Juan (^apata Osoryo (3), por entender sus partes 
y muchos servicios, sin que se le haya hecho merced; y así me 
haréis mucho placer en acordallo á mi hermano; y guárdeos 



(i) Maestre de campo del ejército de Flandes. 

(2) Á coQtinuación de esta carta hay una del Archiduque Alberto al 
Duque de Lerma, que sin duda por equivocación está en este volumen. 
Dice así: 

«Muy Ulustre Señor: De parte del Seminario de los estudiantes Irlan- 
deses de la villa de Douay, acudirá persona spresa á la solicitud del re- 
medio que ha menester para entretenerse y sustentarse, sobre que escri- 
bo al Rey mi señor lo que V. S. entenderá.... Bruselas, 2 1 de Hebrero de 
1 60 1. — A lo que V. S. ordenare. — Alberto.» 

(3) Inquisidor de Sevilla, 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA D05ÍA ISABEL. 295 

Dios como deseo. De Brusselas á 19 de Hebrero, 1601. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



26. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole me haga merced 
de dar una pensión á un nieto de Doña Isabel de Castro, que me 
está sirviendo de dueña de retrete; y también que me haréis 
mucho placer en acordarlo á mi hermano y encaminar que le 
haga esta merced. Y Dios os guarde, como deseo. De Brusselas 
á 22 de Hebrero, 1601.— A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de 
Lerma. 

26. 

Duque: Aunque no tengo cartas á que responderos, no quiero 
que se vaya este (correo) sin escribiros estos renglones, para 
deciros cuanto deseo ya tener cartas de ay, para saber cómo se 
han pasado los puertos y la buena salud con que se halla mi 
hermano, aunque aquí hay cartas de que la tiene, y otras nue- 
vas que deseo mucho ver la confirmación dellas y de que se 
hallen muy bien en Valladolid. Aquí tenemos salud, y no hay 
cosa de nuevo, sino que hoy salen los santos amotinados de 
Dyste, pagados y contentos. Plega á Dios que hagan aora peni- 
tencia de sus pecados. 

Andamos de boda, que se casa una dama de aquí á ocho 
dias, y hácelos ya tan buenos que si la gente llegase, se podría 
ir en campaña; y si tarda, creo que nos harán salir sin ella los 
enemigos, que se preparan á gran prisa. Lo demás de negocios 
escribe mi primo; y yo me encomiendo á toda vuestra gente, 
deseando tener muy buenas nuevas de todos y veros con mucho 
descanso, que yo asiguro que habréis trabajado harto estos dias 
con la mudanza de la Corte; y la Duquesa no menos con el ser- 
vicio de la Reyna. A todos os guarde Dios como deseo. De 
Bruselas, á 25 de Hebrero, 1601. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 



29 S BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



27. 

Duque: Por entender que tiene partes para lo que preten- 
de Juan Erasmo Qhysolfo y haberme pedido mucho le favo- 
resca, no puedo dexar de encomendárosle. Y Dios os guar- 
de como deseo. De Brusselas á 2 de Margo, lóoi. — A Isabel. 
— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

28. 

Duque: Ya no se puede sufrir vernos tantos dias ha sin cartas 
de ay, pues no puedo yo creer que es por tenernos obligados: que 
bien cierta estoy que no consentiría tal el Duque de Lerma. Con 
solo saber que mi hermano está bueno se puede pasar esto, y 
aora con la confirmación del preñado de la Reyna, que me tiene 
contentísima, y hasta que me deis la norabuena dello, no os la 
quiero dar. Todo el tiempo se me pasa en imaginar á mi hermana 
con su hijo y lo que hará con él; y creo cierto que dende acá 
estoy yo más loca con esto de lo que él lo puede estar de con- 
tento. Allá le escribo que me pone en gran cuidado de darme 
más prisa de lo que imaginaba á tener hijos, porque estos novios 
no sean de edad disconforme. Paréceme que le veo reyr dé 
buena gana, como lo hacia cuando hablábamos en estas bodas. 
Plega á Dios de alumbrar á la Reyna con bien. Acá la querría 
tener para parir, que no se puede creer qué buenos partos hay. 
Yo creo que lo hace la mucha manteca que comen. Bien debe 
de tener en qué entender aora la Duquesa. Decille que mire si 
quiere que le ayudemos acá en algo. Deseo saber si tenéis ya 
toda vuestra gente en Valladolid, que me parece que he oído 
que las muchachas se habían quedado en Madrid. A todas me 
encomendad mucho. 

De aquí hay poco que decir, y lo que hay escribo á mi her- 
mano; que algunas cosas no son malas. Lo que os puedo decir 
es que nos tiene con cuidado el tardar las mesadas, pues vá tan- 
to en ello, y más ahora que si se nos amotinase la gente, como 



CORRBSPONDENCIA D£ LA INFANTA DONA ISABBL. 297 

dan hartas muestras dello, por haber ya dos meses que no se 
paga, nos quedaríamos en blanco, y el enemigo que está aperci- 
bido, saldría con todo lo que quisiese; y demás desto es en gran 
perjuicio de la hacienda de mi hermano, cualquier dia que se 
tarden las letras en venir, porque se habrá de tomar acá con 
tanto interés que es lástima; y yo lo siento tanto que hago todo 
lo que puedo por detenello, pero es fuerza muchas veces, por- 
que no se amotine la gente, como sucedió; y ya que nos vemos 
libres de un motín, no querría por nada que diésemos en otro; y 
así no puedo dexar de pediros mucho que representéis todo esto 
á mi hermano y tengáis la mano en procurar que si allá se halla, 
que es más servicio de mi hermano, que venga cada mes de 
por sí y no juntos como hasta aquí, que sea de manera que ven- 
gan al plazo justo en todo caso por quitar este inconveniente^ 
que es en tanto daño de la hacienda de mi hermano; y yo os 
prometo que cada real que veo gastar della, lo siento en el 
alma; y que así se grangea y se mira cuanto es posible su apro- 
vechamiento. También escribo á mi hermano suplicándole, pues 
no han podido venir los españoles de Lisboa, mande al Conde 
de Fuentes nos envié de los que tiene, para poder hacer algo de 
provecho este verano y resistir á los muchos aparatos del ene- 
migo, en que ha echado el resto, tomando la mita de la hacien- 
da á todos los de la tierra; y por cada hijo ó criado un tanto> 
que si no les aprovechase de nada, espero que abaxarian la ca- 
beza y acabaríamos con ellos; que me hace tornaros á pedir que 
toméis lo uno y lo otro á vuestro cargo, como yo sé que lo ha- 
réis viendo lo que nos importa y que también va en ello el ser- 
vicio de mi hermano; y sin esto me echareis á mí otro cargo de 
más de los que sé que os debo, pues podéis juzgar con el cuida- 
do que estaré aguardando que un dia destos salga mi primo en 
campaña, y viéndole con tan poca gente y que él no dexará de 
aventurarse por nada. Dícennos que mi hermano anda á caza. 
Deseo le haya ido muy bien y se haya olgado. De vos bien se 
que todo habrá sido trabajar como siempre, pues en verdad que 
para podello hacer habríades de descansar algún rato; y si Dios 
os diese todos los que deseo, serian muchos y mucho contento. 



:298 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

"El OS guarde como deseo. De Brusselas á 25 de Margo, 1601. 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lertna. 



29. 

Duque: Tres cartas tengo vuestras á que responder, y todas os 
las agradesco de nuevo, pues cuanta más carga veo que tenéis á 
•cuestas, tanto más tengo que agradeceros el rato que hurtáis 
para escribirme, y sobre todo las buenas nuevas que me dais de 
la salud de mi hermano y preñado de la Rey na, que son las me- 
jores que yo puedo tener jamás. Y jcómo que tiene razón mi 
hermano en la merced que me hace de echarme menos para so- 
lenizar el parto y servir á lo que naciere! Pero Nuestro Señor 
no lo debe de haber permitido, porque sin duda me volviera 
loca si me viera con un hijo de mi hermano en los brazos ; mas 
yo espero que me los ha de dar Dios, para que con esto nos 
veamos todos juntos, y más si fuera en el ospedaje de Gumiel 
■de Mercado, que ya yo sé cuan bueno seria. No me espanto que 
la Reyna sienta esas nosengyas, que yo por no tenellas, llevo en 
paciencia no estar como ella, aunque pienso tomar vuestro con- 
sejo; y háme hecho reir acordarme que cuando estuve en San 
Juan de Ortega, no querva besar su cinto y mi hermano no hacia 
sino porfiarme que le besase; que yo asiguro que no se le ha ol- 
vidado. Tengo tanto que agradeceros á lo que hacéis por todo 
lo que nos toca , que no sé por donde comience ; y bien ciertos 
•estamos y lo hemos estado siempre de que tiniendoos ay, que 
os desveláis por ello con tanto cuidado que nos podíamos des- 
cuidar dello. Solo siento que lo de ay esté como decís, y que 
aquí no estemos de manera que no solo sea menester cansar á 
mi hermano, pero que le pudiésemos servir y ayudar; y para esto 
se hace cuanto se puede, como entenderéis. Y pues sé el mucho 
•cuidado que tenéis dello, no he menester deciros más, sino asig- 
uraros que estamos con el reconocimiento que es justo dello. 

Si en Italia se hubieran dado la prisa que vos á enviar la gen- 
te, ya pudiéramos tener hecho algo con ella, y no perdido dos 
meses de lindísimo tiempo. 



CORRESPONDENCIA DB LA INFANTA D05ÍA ISABEL. 299 

Dias ha que mi primo envió persona propia al de Fuentes á 
dalle prisa, y ésta ha escrito que no llegarán en estos dos meses. 
Rácenos Dios grandísima merced en que los enemigos se estén 
quedos, que si saliesen no sé qué nos habíamos de hacer. Pare- 
ce que á ellos no les sobra gente, como les ha faltado esta de In- 
galaterra, con las revueltas de allá; y así, si aora se les apretase, 
todos tienen por cierto que vendrían á concierto. Los presos de 
Holanda salieron ya, que ha sido la mejor obra que habrá hecho 
mi hermano y vos habréis tenido vuestra parte. El Almiran- 
te (l) quedó por todos, y cierto lo ha hecho honradamente, pues 
pudiera hacellos aguardar y salir él y no quiso. 

De aquí hay poco mis que decir, pues por las cartas de mi 
primo lo entenderéis. Andubimos las estaciones, en que yo sos- 
piré harto por mi hermano; y olvidóseme de decille que huvo 
una prucision de cincuenta diciplinantes, que es la primera que 
se ha visto acá. Bonísima debéis de poner vuestra casa. Estoy 
muy alborozada para ver la traza. Cabrera hará muy bien lo del 
guardar los montes, y estoy muy contenta de que mi hermano 
halle tanta caza: eso que no hay acá, que está todo destruido 
sino es garzas, que cada una que se mata, daría yo mucho porque 
viese mi hermano; y como está aora el campo. Espantada estoy 
de lo que me escríbis de mi Tia (2), aunque ya me acuerdo de 
aquellas cosas, y tiniendo la sospecha que tenéis, lo mejor es 
hablarle á ella claro, como me acuerdo lo hicistes estando ay, y 
ella quedó muy satisfecha. Los años hacen andar el humor asy; 
y por eso suelo yo decir que np querría ser vieja. Los novios que 
tenéis en casa , á lo menos no correrán este peligro en buenos 
años. Bien creeréis lo que he olgado del casamiento de vuestra 
nieta, y así os doy mil norabuenas del, y ella en su poca edad 
me lo merece muy bien, porque era gran mi amiga. La de Nie- 
bla me dicen estaba retirada por la muerte de una cuñada suya, 
y no sé por cual, ni por lo que debe á su suegra, para qué hace 
esos estremos; sino que ella es mujer de bien á las derechas, 



(i) D. Francisco de Mendoza. 

(2) La Emperatriz Doña María, hermana de Felipe II 



( 



300 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

como decía vuestra Tia. De lo que ha trabajado la de Sarria con 
el mal de su marido y del de Diego Gómez (l), me pesa mucho. 
A todos me encomendad y á la de La Bañega (2), que me dice que 
son los mejores casados del mundo; y no podia ser menos en 
aquella casa. En la de Tavara no querría le sucediese á vuestra 
sobrina como á la pasada , porque no lo merece ella. Del casa- 
miento de Don Sancho me he reido: buenas andarán la madras- 
tra y la andada. No puedo dexar de encargaros que mireispor 
vos y no os matéis á trabaxar pues será más servicio de mi her- 
mano que no le faltéis. Acordaos de su casa de Madalena de San 
Jerónimo, pues la tienen aora vecina: y Dios os guarde como 
deseo. De Brusselas á 12 de Mayo, 1601. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque Lerma. 

80. 

Duque: En faltándonos cartas no podemos dexar de quexar- 
nos, y yo particularmente, por el cuidado con que vivo de saber 
de mi hermano; y así me parece que ya ha mil anos que no las 
tenemos, aunque según lo que me escribístes con el correo pa- 
sado, espero no tardarán con las buenas nuevas que deseamos. 

De aquí hay bien pocas buenas que decir, pues nos hallamos 
en el mayor aprieto que hemos tenido después que venimos, te- 
niendo ya otro motin en la mas perjudicial parte que nos podia 
venir, como entenderéis por las cartas de mi primo , y el poco 
remedio que hay para atajalle, y las amenazas de toda la demás 
gente, asi españoles como de todas las otras naciones; que si no 
se les acude presto, no hay que hacer caso de todo esto; y aun- 
que aquí procuramos remediallo , hasta ahora no ha sido posible 
por haber faltado de las letras que han venido lo que entende- 
réis. Y así si de ay no se acude al remedio con mucha brevedad, 
en lugar de esperar que habíamos de concluir muy presto, con 
todo yo lo veo perdido. Bien sé no os descuidareis en poner el 
cuidado que soléis en todo lo que nos toca y procurar el reme- 



(i) Hijo del Duque de Lerma. 

(2) Doña Francisca de Sandoval y Rojas, Marquesa de La Bañeza. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 3OI 

dio; pero os he querido decir el estado en que quedamos, y que 
si no se remedia, mi hermano perderá estos Estados: que no sé 
qué tanto servicio suyo seria perdellos ni bien para España, pues 
sería acrecentar enemigos, y lo otro perder toda la gente que 
aquí tiene, que aunque harto bellacos algunos, en fin es la mejor 
gente que hay en el mundo, como quien tantos años ha usado 
el oficio y tanto aquí trabajan. Y así os pido mucho que miréis 
por todo ello, como yo sé que lo haréis, y lo confio de vos. De 
aquí no sé que deciros sino esto y estar aguardando que cada 
día sea peor; con que se nos ha aguado un poco que nos íuimos 
áolgar estotros dias, como escribo á mi hermano, de una jorna- 
dilla que hemos hecho con una novena. Allá me acordé de vos 
y de vuestra gente, y á todos me encomendad mucho y á la Du- 
quesa, deseo ya saber que esté muy buena; y que os guarde 
Dios como deseo. De Brusselas á 5 de Junio, l6oi. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

31. 

Duque: Pudiera esc usar esto, pues Don Rodrigo Laso, que es 
el mensajero, lleva orden de daros cuenta de todo lo de aquí 
muy particularmente, y tomar vuestro consejo en cómo se ha 
de gobernar en todo, pues estamos ciertos de la voluntad con 
que le daréis y acudiréis á la necesidad en que se está; y así 
habré menester gastar pocas palabras en esto, ni en deciros 
cuanta es, pues ha doce dias que el enemigo está sobre Rynber- 
gue, y mi primo sin osar sacar un hombre de sus puestos, por- 
que no se amotinen, como lo amenazan; y al cabo habrá de salir 
como pudiere, porque vá la reputación en ello. Mira cual puedo 
yo estar, y la gente de Italia no llegará en estos veinte dias. 
Dios nos ayude y perdone la mala obra que han hecho en no 
haber enviado esta gente dende que lo mandó mi hermano. Con 
mucho cuidado estoy que ha dos meses que estamos sin cartas 
de ay. Plega á Dios que todos tengan salud. A toda vuestra 
gente me encomiendo mucho. A Don Rodrigo (l) he encargado 

(i) Laso: de la Cámara de SS. A A. 



302 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que me los visite y me traiga muy buena relación de todos; y 
pues él lo tiene tan bien merecido, como veréis, acordalde á mi 
hermano que le haga merced, que será en él muy bien emplea- 
da; y Dios os guarde como deseo. De Brusselas á 22 de Junio, 
i6oi. — A Isabel. 

32. 

Duque: Por sierto que yo os confieso que me han dado pena 
estas cartas que me trujo vuestras el capitán Aranda, aunque 
olgué mucho con ellas por las buenas nuevas que me dais de mi 
hermano y la Reyna, que tenia bien deseadas; pero por otra 
parte veo el cuidado en que estábades, y ¿os parece que puede 
bastar nayde á poner desconfianza en nosotros de lo que vos 
procuráis nuestro servicio? Yo os pido mucho que os asigureis 
que cuando todas las personas del mundo quisiesen hacer malos 
oficios conmigo para esto, no bastaría, porque estoy bien cierta 
de vuestra voluntad, y lo mismo os puedo asigurar de mi primo, 
como lo habréis visto por la orden que llevó Don Rodrigo, pues 
no le mandamos ni encargamos otra cosa sino que no hiciese nada 
ni tratase de ninguna cosa sin daros primero cuenta della y to- 
mar vuestro parecer en todo, pues estábamos ciertos con el 
cuidado que miráis lo que nos toca, y con el agradecimiento 
dello que es justo. Y pues sabéis lo que yo siempre he olgado 
y guelgo de la merced que mi hermano os hace, esto me parece 
os pudiera asigurar de que estaba satisfecha de vuestra volun- 
tad; y así en cuanto á esto ni aora ni nunca tiene que daros cui- 
dado, sino creer esta verdad, y que estimamos en más de lo que 
sabría decir la merced que mi hermano nos hace, y conocemos 
cuan grande es, y solo sentimos que esto no baste para dexalle 
de volver á cansar en el estado en que está; pero el de aquí no 
dá lugar á otra cosa, como veréis por las cartas de mi primo; 
aunque espero en Dios se ha de salir con bien desta empresa, 
con que se remediará lo de Rynbergue, que por cierto se hablan 
defendido valerosamente, contra el parecer de todos. La lástima 
que nos queda no es sino que estando á tres leguas el socorro, 
no fue posible por ninguna via avisárselo, con que creo no se 



CORRESPONDENCIA DE LA ZKFANTA DONA ISABEL. 3O5. 

hubieran entregado, aun que lo hicieron cotí toda la honra. Yo- 
estoy muy contenta de ver la gente que tenemos, que me pare- 
ce es la mejor del mundo, y no se puede juzgar lo que trabaja» 
sino es viéndolo; que bien merecido tienen el galardón. Yo he 
estado tres veces en el Campo, como escribo á mi hermano- 
muy particularmente, y me parece que dende ay acá se puede- 
venir por verlo que allí se pasa, aunque hay hartas medrosas el 
dia que voy allá; pero poco á poco espero las he de sacar á 
todas valientes, aunque dice la Condesa de Uceda que hasta 
aquí le pesaba de ser mujer, pero que aora no quisiera ser hom- 
bre por no ir á las trincheras. Mi primo se ha ido allá dos 6 tres 
veces sin podérselo estorbar, por más que le he dicho. Hasta 
aora poca gente se ha perdido, que dicen todos que están espan- 
tados, porque nunca tal se ha visto, hallándose ya donde se ha- 
llan, que es bien cerca del lugar. Plega á Dios que lo que falta 
sea asy, que arto se le suplica por todos estos Estados. 

La muerte de vuestra nieta me ha pesado mucho, aunque está 
en lugar que puede consolar á sus padres, y ellos tienen edad 
para tener otros muchos hijos, como lo espero; que tomaria muy 
mal que no los hubiese de la Condesa. Con todas las nuevas que 
me dais he olgado mucho, aunque os digo lo que otras veces» 
que como sé lo que tenéis en qué entender, no querría os cos- 
tase trabajo, porque os deseo en todo mucho contento y des- 
canso; y creo que tenéis muy poco cuidado de dárosle; y para 
no hacer falta al servicio de mi hermano, no lo habíades de ha- 
cer ansí. Dame mucha rabia de verme aquí á la lengua del agua 
y que podríamos enviar en dos dias navios á Laredo, estando ay 
mi hermano tan cerca; y estos navios de los enemigos que están 
guardando las bocas destos 'puertos, no dexan salir ninguno de 
los nuestros, ni aun casi los que enviamos á cojer marisco, que 
en viéndolos detener un poco, luego envían sus barquitos á tira- 
Uos. Las galeras hicieron un buen lance los otros dias, pero des- 
pués acá no han salido del puerto, que á mi parecer lo pudieran 
haber hecho á su salvo, que ha hecho calma muerta. Estas son las 
nuevas de acá. Espero os las habrá dado Don Rodrigo muy par- 
ticulares y que habréis olgado con él, que es hombre llano y der 



304 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

verdad y aquí nos sirve con tanto cuidado que me ha obligado 
á suplicar á mi hermano nos le envié honrado con la llave de su 
Cámara, y así os pido mucho lo procuréis, que de la manera 
que él ha servido, merece cualquier merced que nxi hermano le 
haga. A toda vuestra gente me encomiendo mucho. Harto olga- 
ra de ver los casadillos. La de La Bañeza deseo saber si lo estará 
tan presto. Y guarde os Dios como deseo. De Neoport á 1 1 de 
Agosto, l6oi. — A Isabel.— (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma, 



33. 

Duque: A mi hermano escribo suplicándole m'ande se pague 
á Jamant y Saloo lo que se les debe de la merced que les hizo; 
y porque sabéis lo que han servido y lo están haciendo y muy 
bien, os pido que se lo acordéis y procuréis se les dé satisfacyon: 
en que me haréis mucho placer; y Dios os guarde como deseo. 
De Neoport á 28 de Agosto, 1 60 1. — A Isabel. — (5k)brescrito:) 
Al Duque de Lerma. 



(Coniifmard.) 



A. Rodríguez Villa. 



LÁPIDA CÁNTABRO-ROMANA HALLADA EN LURIEZO, 

PROVINCIA DE SANTANDER. 

En el pueblo de Luriezo, situado en Liébana, provincia de 
Santander, á unos 9 km. hacia el SE. de la villa de Potes, existe 
una lápida , de la cual me dio noticia el cura párroco D. Juan de 
la Madriz (q. e. p. d.). 

Procuré adquirir una copia de la inscripción antes de decidir- 
me á emprender la subida por ásperos caminos á la falda de Peña 
Sagra donde apareció la lápida. 

Aunque algo confusa la copia, me convencí al leerla de que no 
era la lápida, como se creía, una losa sepulcral de algún monje 
-ó abad, sino un monumento romano^ bien extraño, por cierto, en 



LÍFtak CIÍXTABUO-BOMAKA. 30J 

sitios tan recónditos y ásperos, que por su fragosidad, y por la 
carencia allf de recuerdos romanos, se consideraban como el ba- 
luarte, donde se refugiaron los cántabros nunca domados por 
Roma, según algunos escritores. 

A principio de Septiembre del actual año subí á Luriezo y 
quedé gratamente impresionado al examinar la lápida y ver 
que, sin duda alguna, teníamos en Liébana un monumento cán- 
tabro-romano: cántabro por los nombres de las personas que 
en él figuran, y romano por la ¡cngua y caracteres en que está 
escrito. 



Dice: 

MONfumentumi ■ AMBATl 

PEN70V1ECI AMB 

A7IQ(«>h) PENTOVI- H'¡") ■ ANinorum) ■ LX 

HOC MON(umettímm) - POS(verwti) ■ AMBA 

TVS . ET - DOIDER VS . f(ilii) 

SVI 



o de Ambnto Peotovieco, de la gente Ambática, hijo de Pea- 
torio: Uiedá i los 6o afioa. Erigieron este monumento sus hijos Ambato 
yIMdero. 



TOHQ XLVII. 



3q6 boletín db la real academia de la historia. 

La forma de la lápida es muy semejante á la de la piedra cán- 
cana descrita é interpretada magístralmente por D. Aureliano- 
Fernández Guerra en su libro Cantabria, pág. 49, y que hoy se 
conserva en el Museo Arqueológico Nacional, Sala 6.*,. núme- 
ro 16628. 

•La lápida de Luriezo , cuya fotografía mandé hacer inmedia- 
tamente, es un monumento digno de llamar la atención por el 
territorio en que aparece, y por ser un nuevo ejemplar con el 
que se aumenta la escasa colección de lápidas cántabro- roma-- 
ñas, halladas en el distrito que ocuparon los cáncanos y pueblos 
cántabros limítrofes. 

Esta piedra ha sido hallada en el territorio que cupo á los 
Orgenotnescos^ de los cuales, tan escasas noticias nos dan los his^ 
toriadores romanos, que ni aún ha podido averiguarse el sitio de 
su principal ciudad. 

A D. Aureliano Fernández Guerra se debe el haber aclarado* 
el verdadero nombre de este pueblo cántabro, casi desco- 
nocido. 

Hasta la aparición de la lápida de Luriezo puede decirse que 
no se podía asegurar con monumentos irrecusables la existencia 
de los romanos en estos fragosos valles, último baluarte de los 
cántabros en sus heroicas guerras contra Roma. 

En el territorio comprendido desde el Pico Coriscao, Peña 
Prieta, Peña Labra y Peña Sagra, hasta los Picos de Europa, 
sólo se había encontrado una lápida romana, publicada por algu- 
nos autores, aunque mal leída, y modernamente bien interpre- 
tada por el académico Sr. Fita, haciendo uso de una fotografía 
hecha por D. Celestino Jusué. 

La lápida que ahora publicamos es un testimonio indeleble, 
después de muchos siglos, de que los romanos conquistaron todo 
el territorio cántabro, aunque por mal entendido patriotismo 
haya quien se empeñe en seguir creyendo que la región de los 
orgenomescos en su parte más fragosa no fué nunca hollada por 
romfitnos, godos y árabes. 

La piedra en que se grabó la inscripción, es silícea, como ja 
Sierra de Peña Sagra, en cuya falda ha sido encontrada, suma- 



< . . 



LÁPIDA cXnTABRÓ-ROMAMA. 307 

mente dura, hasta el punto de echar chispas al golpe del es- 
labón. 

Su forma es, según hemos dicho, como la de la lápida de San- 
to Tomás de Collia (cerca de Cangas), que describe D. Aurelia- 
no Fernández Guerra. Parece una rueda de molino á la cual se 
hubiera quitado un segmento. 

La piedra de Luriezo ofrece otras particulares como son: su 
enorme tamaño, comparada con la de Santo Tomás de Collia; 
tiene un diámetro tres veces mayor; la altura de las letras en 
que está escrita es de 0, 1 1 m. 

He aquí las dimensiones de la piedra cáncana de Santo Tomás 
de Collia y las de la lápida de Luriezo : 

Diámetro de la lápida de Santo Tomás de Collia, 0,45 m.; al- 
tura de la misma, 0,42 m. 

Diámetro de la parte curva de la lápida de Luriezo 1,36 m. 
Distancia desde el punto medio del arco hasta la cuerda del 
segmento I ,lO m. Perímetro de la parte curvilínea 3,20 m., cuer- 
da del segmento inferior I, I O m.; de modo que el total del perí- 
metro viene á ser de 4,30 m., el grueso de la piedra es de 0,20 m. 

Hemos dicho que, atendiendo al territorio en que se ha en- 
contrado este notable monumento y á las personas que en él 
figuran, debe clasificarse en el reducido grupo de inscripciones 
cántabro-romanas, halladas en el territorio que ocuparon los 
pueblos cóncanos y sus limítrofes, selenos, vadinienses y orge^ 
ñámeseos. Estos últimos llegaban por el Sur hasta la cordillera 
que se extiende desde Peña Prieta hasta Peña Labra, entre cu- 
yos límites se encuentran el Puerto de Pineda, las Sierras Albas 
y Piedras Luengas, que separan hoy los valles de Liébana de la 
provincia de Palencia. 

La sierra de Peña Sagra, donde se ha encontrado la lápida de 
Luriezo, se enlaza con Peña Labra y ésta con Piedras Luengas, 
que á su vez se une con Sierras Albas; todas estas complicadas 
montañas, en opinión de D. Aureliano P'ernández Guerra, for- 
maban el famoso monte Vindio, donde se retiraron los cánta- 
bros, como sitio inexpugnable, ponderando su fragosidad y al- 
tura con las hiperbólicas frases «que primero llegarían allí las 



308 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

alborotadas olas del mar que las soberbias y rapaces águilas ro- 
manas.» Si estas montañas eran el monte Vindio, hay que tener 
por cierto que las legiones romanas rebasaron sus empinadas 
crestas y sentaron sus reales en el territorio orgenomesco com- 
prendido desde las sierras citadas hasta los Picos de Europa, 
como lo prueba el hallazgo de la piedra de Luriezo. Ya D. Aure- 
liano Fernández Guerra, se inclinaba á prolongar el monte Vin- 
dio, ó baluarte que los cántabros creían inexpugnable, hasta los 
mismos Picos de Europa: hoy si viviera tan preclaro escritor 
convertiría su opinión probable en añrmación cierta. 

Los nombres de las personas que figuran en la lápida de Lu- 
riezo son cántabros. Don Aureliano Fernández Guerra, con el 
don tan superior en investigaciones históricas, formó una serie 
alfabética de nombres de personas entresacados de las lápidas 
cántabro romanas; entre ellos cita los de Ambato, Doidero, 
Pento, y todos estos se leen en la lápida de Luriezo. Además 
de estos tres nombres vemos el de Pento^ Vieco, que no está en 
la serie formada por el Sr. Fernández Guerra. El nombre Vie- 
co siguió usándose en estos territorios, pues sabemos que á San 
Beato de Liébana se le llama también San Vieco y San Ove- 
co y con este nombre ha sido venerado en las regiones próxi- 
mas á Liébana, como en Saldaña y en sus contornos, donde aún 
se conserva hoy una reliquia de este santo, procedente del de- 
rruido monasterio de Valcabado. En tiempo de Ambrosio Mo- 
rales, según él mismo nos dice, existía en el monasterio de Val- 
cabado el cuerpo de San Vieco ó San Beato de Liébana y un 
códice de los comentarios al Apocalipsis del mismo santo, libro 
que vio y examinó el mismo Ambrosio Morales. Bien sabido es 
que varios Obispos de los primeros siglos de la reconquista de 
Oviedo y de León llevaron también el nombre de Oveco. 

Madrid, 37 de Septiembre de 1905. 

Eduardo Jusué. 



CARTA DOTAL HBBRBA DBL SIGLO XV. 309 



iir. 



CARTA DOTAL HEBREA DEL SIGLO XV. 
(21 Octubre 1473») 

En el tomo xliii del Memorial histórico español ( l )i lu de las 
Relaciones de los pueblos que pertenecen á la provincia de Guada- 
lajara^ ha propuesto D. Juan Catalina García, sin dirimirla, una 
cuestión cronológica de bastante interés para la historia de los 
hebreos españoles. La villa de Trijueque, situada entre Hita, 
Torija y Brihuega, su capital de partido, hizo relación á Feli- 
pe II (30 Diciembre 1580) en contestación al cap. iii del inte- 
rrogatorio, afirmando (2) «que el dicho pueblo es antiguo, por- 
que hay escrituras antiguas desde antes del advenimiento de 
Cristo, y al parecer es fundado de (tamaña) antigüedad por la 
misma razón». Esta conclusión deducirían de un argumento, 
erróneo sí, mas no disparatado. En la calenda del Martirologio 
romano que se lee en la víspera de Navidad, se dice que Cristo 
nació en el año 5 199 ^^ 1*1 Creación del mundo. Sin duda algu- 
na en Trijueque existieron no pocas escrituras hebreas, fechadas 
en años de la Creación, anteriores al 5199* La conclusión seria 
inconcusa, si el cómputo rabínico de la distancia que separa el 
primer año de la Creación de aquel en que se verificó el adve- 
nimiento de Cristo, no fuese harto diverso del que prohija el 
Martirologio romano. 

Estas curiosísimas escrituras lastimosamente se han perdido; 
pero, en cambio, nos ha llegado la traducción de otra, que estuvo 
ciertamente fechada enjuevesy díaj del mes Marjeskván del año 
de la Creación 5234. y se reduce al mismo día de la semana, 
21 Octubre de 1473. 

La carta original permanecía en Trijueque, un siglo cabal- 
mente después de su existencia. En I.® de Julio de I573< 2J pie 



(i) Páginas 54-56. Madrid, 1905. 
(2) Pág. 44- 



.310 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

de la copia de su traducción acompañó Fray Francisco de Mon- 
talvo la nota siguiente (3): 

«Esta es una carta de dote, que fué hallada en la villa de 
Trijueque. Halló el original de ella un labrador en un arcaduz, 
en un cimiento de una pared. Es un pergamino muy viejo^ escrip- 
to en hebreo con letras y labores en torno de él. Trájola á 
Francisco de Medina vecino de Guadalaxara; el qual la llevó á 
el Maestro Cámara, Rexente de hebreo y caldeo en la dicha 
Universidad ( I ) para que la interpretase. El qual la interpretó 
en la manera susodicha. Y yo, Francisco de Montalvo soy tes- 
timonio del primer día del mes de Julio de mil y quinientos y 
setenta y tres; y vi el dicho pergamino escripto en hebreo, el 
qual estaba tan viejo que me parece que con dificultad se podría 
leer. Y del traslado que el dicho Cámara dio, que estaba junto 
con el dicho pergamino, se sacó el presente traslado. Según la 
cuenta más ordinaria y común, Cristo nuestro Redemptor nació 
el año de cinco mil é ciento y noventa años y nueve años de la 
creación del mundo, de sol ( 2 ) veinticinco de marzo ; *y de esta 
manera sale por esta cuenta ser la fecha de esta carta treinta y 
cinco años (3) seis meses (4) y diez y siete días (5), después 
del nacimiento (á la vida mortal, ó Encarnación) de Christo 
nuestro Redemptor. Tenía á la redonda del margen el pergami- 
no este texto: Beati omnes qui timent Dominum^ qui ambulant 
in viis eius. Labores manuum tuarum quia Tnanducabis; becUus es 
et bene tibi erit. Uxor tua sicut vitis abundans in lateribus domus, 
tu§. Filii tui sicut sicut novell^ olivarum in circuitu mens^ tu^ — 
Fr. Fran.''^ de Montalbo.» 

El texto que orlaba con letras cuadradas el rabínico de la car- 
ta dotal, proviene del salmo hebreo cxxviii, vers. I -3. 

(3) Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Colección Salazar, 
M lojt íol. 182 recto. 
(i) o en el colegio trilingüe de Alcalá de Henares hacia el año 1540. 

(2) «De so el» ó debajo del, ó después del día de la Encarnación, ocu- 
rrida en el mismo año. 

(3) 5199 + 35 = 5234. 

(4) Lunares de 29 días. 

(5) Desde el 25 de Marzo hasta el 3 de Octubre. 



CARTA DOTAL HEBREA DEL SIGLO XV. 3» I 

El de la traducción, hecha por el Maestro Cámara, según la 
copia existente en la colección Salazar sobredicha de nuestra 
Biblioteca, decía asi: 

«En el quinto día de la semana, tres días del mes de Oc- 
tubre, año de cinco mil y cincuenta y treinta y cuatro de la 
Creación del mundo, aquí en el lugar de Trijueque, aldea de 
Toledo, es á saber como Rabí Joseph, este novio, hijo de Rabí 
Abraham (su ñn sea para bien), que es médico, dio á Limpha 
hija de Senté ófi (su gloria sea en el paraíso), [diciéndole: tomo 
á tí] por mujer según la ley de Moisén y de Israel. 

Yo serviré y honraré y gobernaré y regiré á tí, segfún la ley 
de los varones judíos, que sirven y honran y gobiernan y rigen 
á sus mujeres. Con justa cosa daré á tí y en dote de tus virgini- 
dades, de plata maravedís ducientos que pertenecen á tí y á tus 
mantenimientos y á tus coberturas y á tus bastimentos; y en tí 
haré á tí según uso de toda la tierra y región. 

Y consintió á Limpha (l) esta novia, de ser á él por mujer, y 
consintió él mismo; y añadió á ella de lo suyo añadidura sobre 
lo principal de su escriptura trecientos maravedís, buenos y se- 
guros, y estas joyas que tiene ella, y de ropa y atavíos y servi- 
cio de cama. El cual recibió sobre sí mismo en valor de cuatro- 
cientos maravedís seguros y ciertos, que se le den añadidura, y 
de donación y joyas otros mil maravedís ciertos y seguros. 
Y asimismo recibió Rabí Joseph [hijo de Rabí Abraham] (su fin 
«ea para bien), este novio, de no tomar otra mujer sobre ella, y 
que no la sacará de esta provincia si no fuere por su mandado 
de ésta é por voluntad de ella; que pagará todo aquello que for- 
tificó sobre sí mismo y la soltará con el velo luego. Y esta con- 
dición está fortificada según la condición de los hijos de Rubel 
y los hijos de Gad. 

Y asimismo recibió sobre sí Rabí Joseph, este novio, fizo 
firmeza de esta escritura y donación de estas joyas, é sus here- 



(i) Probablemente el original diría Limpia^ correspondiente á nilHO 
(Tehordh)y nombre que sale en el epitafio, núm. 8, de los epitafios hebreos 
toledanos que publicó Luzzatto. 



312 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

deros y sobre sí y su hacienda y raíces y mueble junto á las raí* 
ees que posee y poseyere, que no sea con cautela ni con los que 
tachan la obligación, sino es como pertenecen y según la orden 
de los sabios (su memoria sea á bendición). 

Y recibimos obligación de Rabí Joseph, este novio, sobre 
todo lo escrito arriba con su instrumento, á que era buena [escri- 
tura] para obligado; y que él [lo daba por bueno] según uso y 
orden que pusieron por condición la Congregación santa en la 
Congregación de Toledo, guárdelos su Creador y ampara por 
ellos, y sea en tu ayuda la piedad sobre la reliquia que remane- 
ció en aquel que guarda la verdad para siempre. 

Joseph, hijo de Abraham, escribano. — Abraham, testigo. — 
Rabí Samuel, testigo. — Rabí Davit. 

Publicóse el texto de esta carta dotal, bastante viciado y sin 
indicar su fuente, en el tomo iv de la Revista de archivos y biblio- 

m 

tecas y mtiseos {p^gmdi^ 360-362. Madrid, 1874). La fecha errónea 
que le atribuyó (3 Octubre 1 234 de la Creación) el editor anó- 
nimo, le puso, como era natural, en grave conflicto, precisándole 
á confesar que «está equivocada ó mal sacado el cómputo de los 
años» y que, á pesar de tanta obscuridad, no se puede, á su pare- 
cer, remontar la antigüedad de este documento mucho más allá 
del tiempo de Alfonso VI. Algo menos á tientas anda D. Juan 
Catalina García, si bien consigna el verdadero año hebreo (5234). 
La reducción al año cristiano 1 540, que distraído nuestro com- 
pañero me achaca, y justamente impugna, no es, ni fué, ni pudo 
ser mía. 

Dado el día de la semana, jueves^ el mes de Octubre mal tra- 
ducido de Marjeshván^ y el verdadero año hebreo que dan con- 
testes todas las copias de la traducción, consultadas por D. Juan 
Catalina García, la fecha indudable corresponde al 21 de Oc- 
tubre de 1473. El 3 de Octubre de este año no cayó en jueves. 

Madrid, 6 de Octubre de 1905. 

FroEL Fita. 



VARIEDADES 



SIETE INSCRIPCIONES HEBREAS DE TOLEDO. 

ESTUDIO CRONOLÓGICO. 

El sistema de notar el año hebraico de la Creación con textos 
bíblicos, cuyas letras puntuadas, sin perder su sentido gramati- 
cal, entrañan el numérico, aparece no sólo en una inscripción de 
Agramunt y en dos de Barcelona (l), sino además en tres de 
Tremecén, ciudad argelina, poco distante de Oran (2); pero en 
ningún paraje tanto prevaleció durante los siglos xiii y xiv, 
como en la que llamaron los antiguos rabinos Corona de Israel^ 
6 en la imperial Toledo. 

1. Epitafio de Menahem^ ben Séraj ben Aarón (f 10 Julio- 
8 Agosto 1385). 

Ocupa el núm. lo entre los 75 toledanos que Samuel Da- 
vid Luzzatto publicó y anotó en Praga, año de 1 84 1, con el títu- 
lo p^DT "íJiM (lápidas monumentales), tomándolos de un códice 
de la regia Biblioteca de Turín. 

La primera endecha sepulcral de este doctor navarro celebé- 
rrimo (3), dice que llorado por toda la tierra, pasó de esta vida 



(i) Boletín, tomo xlvii, pág. 237, en cuya línea 8.*, donde dice «5 de 
Abril», ha de leerse «25 de Abril». 

(3) Schwab (Moíse}: Rapport sur les inscriptions hébra%qtus de la Fran- 
cCy pág. 218-321. París, 1904. 

(3) Véanse Graetz: Geschickte der Juden, tomo vm (3.* edición dedicada 
por el autor á nuestra Academia), pág. 37 y 38.— Fernández y González 
(Francisco): Instituciones jurídicas del Pueblo de Israel en los diferentes 
Estados de la Península ibérica, tomo i, pág. 353. Madríd, 1881. 



314 boletín de la real academia de la historia. 

en el mes de Ab y en el año^ en que estamos sin padre (Trenos de 
Jeremías, v, 3). 



••_— ••••( 



Las letras del texto de Jeremías puntuadas, que expresan el 
año de la Era menor de la Creación y sobreentiende los SOCO 
de la mayor, arrojan la suma siguiente: 

• n 5 

1 10 

"í 10 

J 50 

1 ....• 6 

M " 

1 10 

: 50 

M « 

1 2 

Total 130 -h 15 = 145. 

La piedra funeral atestigua también que Menahem falleció 
(t 1385) anciano. Consta por sus obras eruditísimas que debió 
nacer hacia el año 1306, y que diez y seis más tarde emigró de 
Botella, su patria, para venir á Castilla (l), huyendo de la perse- 
cución de que íueron víctimas su padre y hermanos. 

El texto bíblico, que denota el año de la defunción de Mena- 
hem, está escogido entre millares que podrían llenar semejante 
objeto. El mérito principal del epigrafista se luce en su cabal in- 
teligencia de los Libros sagrados, de los que toma el pensamiento 
más ajustado á la condición de la persona, á quien lo aplica. 

2. Epitafio de Isaac Navarro (t 16 Diciembre 1 365-1 3 Ene- 
ro 1366) Luzzatto, núm. 38. 

Falleció (Isaac) en el mes de Tebeth en que mi Amado ha de en- 
trar en su paraíso (Cantar de los Cantares, iv, 16). 

yiv) nn Kii n:ur • 



(i) Véase Amador de los Ríos: Historia de los judíos de España y Por- 
tugal, tomo II, pág. 177. Madrid, 1876. 



SIETE INSCRIPCIONES HBPRSAS DB TOLEDO. 315 

Los dos bellos dísticos que dan remate al epitafio, describen 
los coros de los ángeles, que condujeron á su asiento (\e gloria 
el alma de aquel anciano, sabio y virtuoso doctor. Con esta 
idea, tradicional de la sinagoga, guarda relación el evangelio de 
San Lucas, xvi, 22. 

Otro rabino insigne, del mismo apellido (l), que se llamó 
Moisés NavarrOj floreció algo después de la muerte de Isaac. Ha- 
biéndose librado de la catástrofe sobrevenida á los hebreos es- 
pañoles en 1 39 1, se acogió al seguro amparo del rey D. Juan I 
de Portugal. 

3. Epitafio del almojarife de Alfonso VIII, nasí ó príncipe de 
los hebreos castellanos y constructor de la sinagoga nueva de 
Toledo, Jucef ben Xuxén ben Salomón (f 13 Febrero, 1 203). 

Luzzatto, nüm. 75. 

Falleció al terminarse el mes de Shebat del año en que también 
edificó el templo y lo perfeccionó, 

ih^b^i r\^:¡:r\ n'K ii^i njTir tosw mSíti idsj 

El texto bíblico (l Reg. iv, 9) es expresivo de cómo el rey 
Salomón hizo y concluyó la obra del templo de Jerusalén. Luz- 
zatto no puntúa sus letras, ateniéndose á la copia incorrecta del 
códice Taurinense; defecto en que este códice varias veces in- 
curre. 

La suma de las letras puntuadas da el núm. 963 de la Era 
menor, que corresponde al de la mayor 4963. 

Varios autores, á quienes en parte rectifica y en parte mal 
sigue el Dr. Graetz (2), prolongan algo más de lo verdadero la 
vida del constructor de la sinagoga nueva de Toledo, que opi- 
no fué la de Santa María la Blanca. La cual, como bien lo ad- 
vierte Amador de los Ríos (3), pertenece por su construcción 
artística al segundo período de la arquitectura árabe y se ajusta 

(O n2«j 

(2) Gtsck, d, Juden^ tomo vi, pág. 363.— La fecha de Shebat^ sin fijar el 
día, que admite el sabio historiador, y el año 4065 que aprueba coníor- 
máíidose á Rapoport, adolecen de incuria. 

(3) Toledo pintoresca, pág. 234. Madrid, 1845. 



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* * 



■•» 



























316 BOLBTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

bien al tiempo de la privanza de Jucef ben Shushén con Alfon- 
so VIII. El carácter paleográfico de un capitel bilingüe, proce- 
dente quizá de esta sinagoga, que de Toledo vino al Museo Ar- 
queológico Nacional (l), confirma la suposición, y en él se lee el 
versículo 6 del capítulo xxviii del Deuteronomio. 

Bendito (serás) tú, (Israel) en tu entrada; bendito tú en tu salida. 



Simétrico de este capitel, bajo el dintel de la puerta del san- 
tuario se vería otro que ostentaba probablemente el versículo 8 
del salmo cxxi. 

4 Y 5. Inscripciones históricas en la sinagoga toledana del 
Tránsito. 

Memorias de la Real Academia de la Historia, tomo iii, pág. 71. 
^i^l La del lado de la epístola dice que se hizo y acabó la obra en 

día, ó tiempo, grande y bueno para los judíos: 

La del lado del evangelio manifiesta que el número que mar- 
can las letras puntuadas es el del año de tan fausto suceso. 

Sumando estas letras y dando á n el valor de cinco mil que 
reclama el contexto de ambas inscripciones, tendremos el año 
de la Creación, 5 1 17, que empezó en 2J de Agosto de 1356 y 
expiró en 15 de Septiembre de 1357- 

El Dr. Graetz vio y copió ambas inscripciones y fué el primer 
autor que dedujo de sus letras puntuadas el año verdadero (2): 
más no advirtió que están sacadas del libro de Ester (x, 3) é 
incluyen el más alto elogio de Samuel Leví, edificador de la si- 
nagoga, y príncipe, ó «¿w/, comparable al ínclito Mardoqueo. 

El cómputo del año de la Creación prescinde en algunos mo- 



(i) Está catalogado con el núm. 524. Mide 21 cm. de altura. 
(2) Gesck, d. Juden^ tomo vi 11, pág. 394. 



SIETE INSCRIPCIONES HEBREAS DE TOLEDO. 317 

Aumentos toledanos, no sólo de los millares, sino también de las 
centenas (l). 

6. Epitafio de Sitbona^ hija de Ziza ben Shushén (f 4 Sep- 
tiembre 1358-22 Septiembre 1 3 59). 

Luzzatto, núm, 61. 

Murió en el año espera por encima de 5100, 

nHQT "ís*^ nvan' by niai rí:w niosa 

La palabra puntuada, que vale /p, se toma del salmo xxxviii, 
vers. 3, cuyo significado es <Lespera en Dios y obra bien». Alu- 
de al nombre de la difunta, sacado del latín Sit banal (sea bue- 
na) y transcrito en letras hebreas: njliüD. Esta lectura y signi- 
ficación se autoriza por muchos ejemplos análogos del siglo xi al 
XV (2), y en especial por el acta de venta (Toledo, Octubre de 
1209) que hizo otra Cit buena y que publiqué en el tomo xi del 
Boletín, pág. 441. Tal es el de Grescas (crezcas!) que en la ins- 
cripción de Agramunt hemos visto, y el de Crispo (Crespo) en 
la que lleva el núm. 68 de la colección de I^uzzatto. 

Cuando murió Sitbona, durante el cursj del año hebreo 5 1 19» 
esperaban muchos judíos españoles la próxima venida del Me- 
sías, atendiendo á los cálculos cabalísticos sobre el vaticinio de 
Zacarías; y mayormente á la prepotencia de Samuel Leví (3)* 
No tardó en venir el desengaño. 

7. Epitafio de Samuel Leví (*¡- 12 Octubre- lO Noviembre 
1360). Luzzatto, 13. 

En su renglón postrero marca este epitafio claramente, para 
la defiínción de Samuel Leví, el mes de Marjeshván. La fecha 
del año está disimulada, pero bien segura, en el primer verso 
del hermoso dístico rimado, que da remate al elogio fúnebre de 
Samuel, á quien compara con David ungido por rey (l Sam. xvi> 



(1) De aquí infiere el Dr. Graetz que la íecha marcada por las dos ins- 
cripciones de la sinagoga del Tránsito sería segurísima, aunque las letras 
bíblicas del vocablo D^n«TS careciesen de puntos. 

(2) Véase el tomo xliii del Boletín, páginas 367 y 368. 

(3) Graetz, tomo vii, páginas 395-397. 



3lS BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

12), y con el buen Pastor 6 Mesías llagado y puesto en tormen- 
to, que Zacarías prometió (Zach. xiii, 8): 

Dijiy ns"» n^ ^ki siüi nina 

El epigrafista invirtió el orden de los retazos (l) que compo- 
nen la porción bíblica del primer verso. ¿Por qué? Para juntar 
las letras que marcan el año de la Era menor (l 2 1). Consta, cier- 
tamente (2), que en este año, á manos de la ferocidad y codicia 
del rey D. Pedro, pereció su mayor favorecedor y amigo (3). 

Otras inscripciones pueden verse en la colección de Luzzatto, 
que obedecen á semejante sistema cronológico. Tal es el texto 
del Cantar de los Cantares (i, 4), aplicado al fallecimiento de 
Gatila (4), nuera del doctísimo talmudista alemán rabí Asherí 
(insc. 9); tales, igualmente, muchísimos epitafios, que valiéndose 
de la palabra nniiü> fúnebre aclamación del descanso glorioso de 
la tumba (Isaías, xi, lo), indican (5) el terrible año de la peste 
negra, ó log de la Era menor (25 Agosto 1348- 1 3 Septiembre 
1 349)> que no menos en los judíos y mudejares que en los cris- 
tianos de Toledo, sembró la desolación y pobló sus respectivas 
necrópolis. 

Madrid, 14 de Septiembre de 1905. 

Fidel Fita. 



(2) Graetz, tomo vii, pág. 397. 

(3) Compárese Zach. xiii, 6. 

(4) n^DKa 

(5) De otro texto bíblico (Génesis, xxvii, 46) para indicar el mismo 

año se vale el epitaño (Luzzatto, 4) de Jayyim, nieto de Asherí, adulto de 
catorce años, y cortado en ñor (f 8 Junio 1349} por el azote de la peste rei- 
nante; de la que fueron asimismo víctimas en el propio año su madre 
Doña María (f 21 Mayo- 19 Junio) y su anciano padre D. Judá (f 6 Julio), 
alemán de nación como Asherí, y también eminente escritor é ilustre 
doctor de la grande aljama toledana. 



r 



NOTICIAS 



La Academia celebró solemne sesión pública el domingo i8 de Junio 
para recibir, como académico de número, al Sr. D. Ángel de Altolaguirre 
y Duvale, Comisario de Guerra de primera clase, con asistencia de los in- 
dividuos de la misma y de los Ministros plenipotenciarios de las Repú- 
blicas de Guatemala, el Ecuador, Honduras y el Perú, y de numeroso y 
escogido concurso. Abierta la sesión por el Sr. Director, fué introducido 
en el salón el nuevo académico por los Sres. Herrera y Beltrán y Rózpide, 
y leyó un erudito y ameno discurso sobre el insigne conquistador de 
Guatemala y Honduras D. Pedro de Alvarado, haciendo previamente cum- 
plido elogio del Excmo. Sr. D. Juan Crooke y Navarrot, Conde viudo de 
Valencia, á quien venía á reemplazar. Su lectura fué escuchada con sumo 
interés y aplaudido calurosamente al final de ella el Sr. Altolaguirre. 
A nombre del Cuerpo le contestó nuestro Secretario perpetuo el exce- 
lentísimo Sr. D. Cesáreo Fernández Duro, con la galanura de estilo y pro- 
fundo saber que le son característicos, trazando primero, á grandes rasgos, 
los méritos del recipiendario, y aduciendo después nuevos datos y atina- 
das consideraciones sobre el protagonista del discurso, siendo también 
al terminar el suyo muy aplaudido. 



Presentó en la sesión del 6 de Octubre el académico Sr. Rodríguez Vi- 
lla, el tomó XXV de las Acias de las Cortes de Casulla^ en el que se prosi- 
guen las celebradas en Madrid en los años de 1607 á 161 1, acrecentándose 
«sí periódicamente esta interesante fuente histórica tan poco conocida y 
utilizada hasta ahora, como necesaria para el exacto conocimiento de 
aquellos tiempos. 



Así mismo presentó el referido académico en nombre de su autor, el 
erudito é infatigable auditor de brigada D. Ángel Salcedo Ruiz, la obra 
que acaba de publicar titulada; El Coronel Cristóbal de Mondragón; apun- 
tes" para su biografía, siendo recibida con aprecio por la Academia. Es un 
elegante volumen exornado con retratos del protagonista, y otras ilustra- 
ciones referentes al famoso caudillo, cuyos gloriosos hechos de armas re- 
seña con su habitual pericia y castizo lenguaje el docto escritor premiado 
repetidas veces en certámenes literarios. 

Cortes de íos antiguos reinos de Aragón y de Valencia y Principado de Ca- 
taluña. Acaba de imprimirse, en el establecimiento tipográfico de Forta- 
net, el tomo IX de las Cortes de Cataluña, que comprende, el Parlamento 
general de Montblanch, Barcelona y Tortosa de 14 10- 14 12, desde la sesión 



320 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del día 29 de Octubre de 141 1, hasta la del 26 de Marzo de 14 12 inclusive. 
La edición de este volumen, así como la de los ocho que le anteceden, ha 
estado á cargo de los Sres. Fita y Oliver, académicos de número. 



Memorial histórico español. Colección de documentos, opúsculos y an- 
tigüedades que publica la Real Academia de la Historia. Tomo xLm. Re- 
laciones topográficas de España. Relaciones de pueblos que pertenecen d la 
provincia de Guadalajara^ con notas y aumentos de D. Juan Catalina Gar- 
cía, académico de número. (Tomo tii). Madrid, establecimiento tipográfico 
de la viuda é hijos de Tello, 1905. 

Concurren á formar el tomo presente, las Relaciones que hicieroa al 
rey D. Felipe II veinticinco pueblos, conviene á saber. Alhovera, Aran- 
zueque, Bustares, Cañizar, Cerezo, El Cañal, El Casar, El Cubillo, Fuen- 
telahiguera. Fuente el Fresno, Horche, Humanes, Irueste, Mesones, Pas- 
trana, Puebla de Guadalajara, Taracena, Taragudo, Tendilla, Trijueque, 
Uceda, Valdearenas, Valdenoches, Vifluelas y Zorita de los Canes. 
. Las notas y aumentos sobrias aquellas, y trazados éstos de mano maestra, 
llegan hasta el punto de duplicar el texto de las Relaciones. La de Tri- 
jueqíUy notable para la historia de los hebreos españoles, ha dado margen 
á la discusión entablada por el Informe III del presente cuaderno del Bo- 
letín. 



Conferencias de la Administración militar en campana, leídas en el cen- 
tro del Ejército y de la Armada en el curso de 1903-904, por D. Antonio 
Blázquez y Delgado Aguilera, Comisario de Guerra de segurda clase. Ma- 
drid, 1905. — En 4.°, páginas 288. 

Meritísmo Correspondiente de nuestra Academia, el autor de estas nue- 
ve conferencias en forma de curso didáctico, expuso con amenidad y pre- 
cisión á la luz de la ciencia y de la historia de todos los siglos, el tema 
de su programa, sobre el cual había publicado ya diferentes obras: Estu- 
dios de Administración militar comparada ( 1 88 1 ); Geografía económiui militar 
(1889); Historia administrativa délas principales campanas modernas (1892): 
Estadística (1896); Historia de la Administración militar (1897); Via romana 
de Tdnger á Cartago (1902). 

Nuevas inscripciones y antigüedades romanas que en otro cuaderno 
del Boletín daremos á conocer, se han descubierto en las provincias de 
Burgos, Badajoz, Cádiz, Jaén y Murcia. 



Con hondo pesar ha quedado la Academia enterada de haber muerto 
en París su Honorario el eminente orientalista M. Jules Oppert; en Buda- 
Pesth (Hungría), el célebre Dr. Kayserling; y en París y en Cádiz respecti- 
vamente sus muy beneméritos corresponsales D. José María Heredia y 
D. Mañano Espinosa. De este último, en la sesión del 6 de Octubre, hizo 
cumplido elogio el Sr. Sánchez Moguel. 

F. F.— A. R. V. 



/ 



^ 



El Boletín de la Real Academia de la Historia se publica todos 
los itíeses en cuadernos de 8o ó más páginas, con sus correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de cada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

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Los precios de las obras de la Academia se entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certificado. 



L.08 pedidos deben dirigirse al despacito de lib>roa 
de la Academia (León, 21) <5 éi la Librería do M. MTJ- 
RILLO, Alcaléi, 7, Madrid. 



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Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León ,21.' 

• Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 50 
por 100 en los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja Conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 



5^i<t^ /^,l 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO XLVII— CUADERNO V. 

NOVIEMBRE, 1905 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



Informes: 

I. Correspatidencia de la Infanta Archiduquesa Dona Isabel 
Clara Eugenia de Austria can el Dtique de Lerma» {Desde 
Plandes , años IS99 d 1607 y otras carias posteriores si» 
y^^Aa.j— Continimción — A. Rodríguez. Villa 321 

II. Epigrafía hebrea y visigótica. — Fidel Fita 361 

III. La battaglia di ibera, — Dr. Nicola Feliciani 394 

IV. Inscripción romana de Peñaranda de Duero, — Fr. Tirso l-ó- 

pez, O. S. A 402 

Variedades: 

Ifiscripcidn romana de La 6íjrí?//«a.— Perfecto ürra 404 

Noticias * 406 

/ 







TOMO xLvii. Noviembre, 1905. cuaderno v. 




REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



t »X » 



INFORMES 



I. 

C o B. ü K e 3? o :K D 5C H" C I JL 

DB LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D.* ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 

CON £L DUQUE DE LERMA. 

Desdi Flandes^ años de JS99 d 1607 y otras carias posteriores 

sin fecha, 

34. 

Duque: Yo os confieso que deseo mucho verme asentar á es- 
cribiros sin que sea siempre duelos y haber de cansar á mi her- 
mano , y aunque yo sé cuantos hay allá y lo que se sienten los 
■de acá, y se procuran remediar, y' lo que vos hacéis de vuestra 
parte para esto sin sosegar un punto, no puedo dexar de deci- 
ros de nuevo en la necesidad que se está, que hace dificultar y 
alargar cada día esta empresa y el tener la honra y reputación 
aventurada con ella no es lo que más cuidado nos da, sino que 
si no se remedia presto, y los soldados padecen necesidad, como 
ya la tienen y cada dia será mayor, que se vendrá á un motín 
general sin remedio , y sin podelles decir aun siquiera que no 
tienen razón, pues sabéis que no se puede vivir sin comer. Y aun- 
que mi primo y todos los que están con él pongan de su parte 
«1 cuidado y trabajo que pasan, que es harto grande, si faltan 
los medios, servirá de poco; y no se puede hacer nada sin esto, 
pues solo lo que se gasta de pólvora os espantaríades, con no 

TOMO XLVH. 31 



322 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tirar sino lo forzoso: que es vergüenza estando los enemigos ti^ 
rando de noche y de dia sin cesar un punto. Decir lo que va en 
salir con esta empresa (l), no es menester, porque con ver lo que 
se defienden y los que tienen que les ayuden para ello, se pue- 
de juzgar lo que todos sienten que les saquen este lugar de las 
manos, y particularmente la de Ingalaterra. Mas yo espero en 
Dios que nos le ha de dar, y con esto mejorar las cosas de 
manera que acabemos con cansar á mi hermano, que es lo que 
yo más siento, pero el estado en que se está, no da lugar á otra 
cosa; y saber que vá tanto servicio suyo en esto como otras ve^ 
ees creo os he dicho. Lo que yo siento es que sea menester tanto 
para remediar y pagar esta gente que no baste vender cuanto- 
tenemos en casa para ello, que yo lo hubiera hecho de bonísima 
gana por quitar á mi hermano está carga y que pudiese con más 
libertad acudir á tantas otras cosas forzosas como tiene entre 
manos. Mas ya que esto no tiene acá remedio, es fuerza que acu- 
damos á quien nos le dé 6 se pierda todo. Yo sé con el cuidado- 
que lo procuraréis, y así no quiero deciros más trabaxos, sino- 
que no es el menor hallarnos sin nuevas de ay mil dias ha ; que 
casi estoy por quexarme de Don Rodrigo, porque pensé que 
estando él ay las tuviéramos cada dia; y con saber que mi her- 
mano tenga salud, se puede llevar todo mejor. Aquí la tenemos,, 
que según lo que trabaxa mi primo, no es poco; y hemos tenida 
todos estos dias muchos franceses, como he escrito á mi herma^ 
no. Yo creo que esta llegará á tiempo que todos anden revuel- 
tos con el parto de la Reyna, y que así ni aun para verse unos 
á otros no habrá lugar, cuanto más para leer cartas; y así no 
quiero pasar de aquí. A toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho, y la Duquesa temo ha de trabaxar tanto que le haga maL 
Y Dios os guarde como deseo. De Neoport á 14 de Setiem- 
bre, 1601. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

(i) La de Ostende. 



-CORRBSPOHDBMCIA DB LA INFAKTA DONA ISABBL. 333 



36. 

• 

Duque: No os sabria yo decir, por mucho que lo quisiese enca- 
recer, el contento con que estoy del nacimiento de mi nuera (l), 
que aunque esté por nacer el marido, tengo una gran quexa de 
que me la llaméis por nombre de sobrina; pero por cualquiera 
que sea, os confieso he olgado tanto con ella y la quiero de ma- 
nera que no me llevan ventaja sus padres por mucho que hayan 
olgado con ella. Todo se me vá en contemplar á mi hermano 
con su hija, y si la regala ó la toma en brazos y otras mil cosas. 
Allá le escribo que me la abrace y bese por mí, y quieroos po- 
ner por testigo de si lo cumple, que yo lo hiciera de muy buena 
gana y más que todos. Dicen parece á mi hermano, de que es- 
toy contentísima. Yo asiguro que la Duquesa lo tuvo bien en 
orden todo, que lo sabe ella hacer muy bien. Pésame le haya 
costado tan caro. Tenéis razón de olgar que no pariese la Rey- 
na en vuestra casa (2), pues á cualquiera cosita que hubiera, luego 
dijeran era deso, y aora la podrán gozar, que me dicen está lin- 



(i) El sábado 22 de Septiembre de 1601 dio á luz la Reina Doña Mar- 
garita una Infanta, á quien pusieron por nombre Ana. Llámala siempre 
la Infanta Isabel en sus cartas «mi nuera» porque, según lo estipulado en 
la cesión de los Estados Bajos á los Archiduques, habían de casar alguno 
de los hijos de éstos con hija de los Reyes de España para más afirmar la 
posesión; y alentada siempre Doña Isabel Clara con la esperanza de tener 
un hijo, hacíase ya la ilusión de verle casado con la hija de su hermano. 
La Providencia la tenía, sin embargo, destinada á ser Reina de Francia 
por su casamiento con Luis XIII. 

(2) «Han procurado, escribe Cabrera de Córdoba, los Duques de Ler- 
ma con muchas veras que sus Reales Majestades se pasaran á sus casas, 
porque el parto fuera allí (por estarse haciendo grandes reformas en el 
Real Alcazarj; y habiendo pasado á ellas mucha ropa y cofres y teniendo^ 
las colgadas y las camas preparadas, dos dias antes declaró la Reina que 
no se quena pasar allá. Debió ser por durar todavía la obra y que murió 
de parto allí la. madre del Príncipe D. Carlos; y así se quedaron en las 
del Conde de Benavente, donde han estado desde qué entraron aquí; de 
que el Duque de Lerma dicen ha estado algo melancólico; pero S. M. le 
deshizo el agravio haciéndole merced de una sarta de perlas de su guar- 
da-joyas muy rica, que dicen estaba estimada en 30.000 ducados...» 



^94 BQI.BTm DB X.A RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

dísima los que la han visto y muy acomodada. La Marquesa del 
Valle estará bien ocupada con ser aya: solo tendrá un mal, que 
no lo sabrá ser, ni cómo se ha de tratar todo aquello; que bien 
creo será diferente de otras que hemos visto en este mundo: 
creo me entenderéis. Ya deseo infinito nuevas del bautismo, y 
de cómo están padres y hija. Sigun imagino, habréis traido har- 
to en que entender estos dias, con ponello todo en orden. Aquí 
hemos hecho la fiesta que se ha podido, y se ha podido tan poco 
que se resolvió con salva y fuegos y dar gracias á Nuestro Se- 
ñor con Te Deum laudamus y una misa, que para el lugar creo 
fue más solene que el de allá; aunque no tuvo bendición de 
Carcjenal; pero fue cosa graciosa que al mismo punto que acá 
echamos la salva, la hacian en Ostende por el Delfin (l). Las 
galas fueron como de campaña, que salimos por verano y ha- 
llámonos en invierno; y así casy no teníamos que ponernos. Mas 
aunque á la ligera, cada uno hizo lo que pudo. 

Con esto se acaban las nuevas. Ahora quiero responder á 
vuestra carta de 1 1 de Setiembre; y lo primero agradeceros el 
mucho cuidado que pusistes en enviarnos la letra de los trecyen- 
tos y treinta mil ducados, que vinieron á tal necesidad como 
creo os tengo escrito; y sabiendo la que allá hay y el trabajo 
que cuesta sacar cualquiera cosa destos hombres de negocios, 
no puedo dexar de agradecéroslo mucho y estimallo en lo que 
es razón, y lo que esto os cuesta; que yo os prometo que no es 
lo que menos siento, porque sé cuanto deseáis remediallo, y des* 
to estoy bien cierta; y así creo os podria dexar de decir de la 
manera que se está, pues sé que no es menester para que pon- 
gáis más cuidado en procurar el remedio; mas por muchas ra- 
zones es bien lo tengáis entendido, que es de manera la necesi- 
dad de los soldados que ha llegado á caerse muertos no sé cuan- 
tos de hambre destos italianos que han venido ahora, porque no 
se les ha dado sino dos ó tres tercios de paga, y estos se los 



(i) Al margen, de otra letra, pero coetánea: «Dios juntó estos dos 
Príncipes por casamiento y viven dichosos Luis y Ana, reyes de Fran- 
cia». 



C0RRKSP02<n>BIVCIit DB LA WtknTK DOSÍA ISABEL» 325 

han tomado sus capitanes para pagarse de lo que les dieron para 
levantallos; y así es lástima cuales están en cueros, pues todoft 
los demás al mismo punto. Que Dios nos dexe salir con Osten- 
de, como lo espero, y no haya qué dalles^ se han de amotinar 
sin remedio, y así lo dicen ahora, que solo uno que comience, 
irá todo el exército, que ahora en fin se les dá pan y las placas (l) 
que dá la provincia; que todo cesará. Y así Nuestro Señor ha 
permitido esta empresa y la ha alargado por nuestro bien, por- 
que si los hubieran aloxado, ya estuvieran todos amotinados, y 
aora con la ocupación y vernos aqui con ellos, pasan; y con la 
esperanza que se les vá dando de que se les proveerá. Pero yo 
os prometo que con ser la cosa que más bien nos puede estar 
el tomar á Ostende, estoy temblando de pensar el dia que ha de 
ser en lo que nos hemos de ver, si antes no hay con que reme- 
diar este daño, que seria tan grande para la hacienda de mi her- 
mano, como se puede aora juzgar por el motin de Berta, que 
casi con lo que se les ha dado cada semana sin podello escusar, 
estuviera ya pagado, si se hubiera pagado luego, sin lo que ellos 
han robado y llevado de contribuciones sobre el pais; y esto es 
lo que más me duele, que le cueste á mi hermano sin provecho 
y sin que lusga. Y si salimos con esta empresa, como lo espero, 
aunque algunos no lo piensen, creo sin duda se han de compo- 
ner las cosas de manera que quitemos esta carga de á cuestas 
á mi hermano: que lo que yo más siento es velle con ella y 
tantas otras. 

Estamos ya aquí muy de asiento para el invierno, y así va* 
mos fabricando para abrigarnos. Hemos hecho un pasadizo para 
pasar las damas á sus aposentos, que no será tan pulido ni bien 
trazado como el de vuestra casa, porque es cubierto de juncos, 
como las barracas del campo, que ha proveído Dios por aqui de 
tanta cantidad que sola ella hubiera bastado para las casas que 
hay hechas dellos para los soldados, y son calientes, que el dia 
que dá el sol en ellos, no se puede estar casi de calor, que no lo 
creyera si no lo hubiera probado. Todo lo que pensamos que 

(i) Moneda de aquellos Estados. 



^26 90LBTÍN .DB LA RJBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

había de ser para nuestro daño con la cortadura que hicieron 
los enemigos, ha sido para nuestro provecho; y así espero nos 
ha de dar Dios á Ostende; porque el llover y mal tiempo que 
todos temían, es lo que aora entendemos hemos menester. La 
gente se repara, con las dunas ( I); y es mucho de ver de la manera 
que tienen hecho sus casas con sus calles, y tantas tiendas con 
tantos regalos, que lo que no se halla en otras partes, lo vienen 
á buscar allí. Solo les falta á los más lo principal, que es el di- 
nero para comprallo. El otro día nos llevaron á D. Juan de Bra- 
ca monte y á D. Pedro de Ulloa casi juntos con dos mosqueta- 
zos, que lo hemos sentido mucho. Desotra gente hay hartos he- 
ridos, porque lo que han tirado los enemigos es cosa increíble. 
Ya parece han afloxado un poco. La armada que iba á Irlanda 
tenemos por sin duda que está allá, y ha tomado un lugar de la 
de Juan Andrea. Me pesa no saliese bien, aunque con no haber- 
se perdido, se puede dar por bien empleado. 

Las galeras han comido bien de valde este verano, pues no 
han hecho nada, aunque ha habido hartas calmas y les han pa- 
sado hartas ocasiones muy buenas por delante; y el otro día la 
tuvieron, que tenían allí junto encalladas las de los enemigos y 
otros barcos, y se estuvieron quedas, después de idas esotras 
salieron dos y las tuvimos dos días por perdidas sin saber dellas. 
Vinieron á parar á Gravelyngas sin hacer nada; y así cada dia 
me confirmo en mi opinión, que son acá de poco servicio, y har- 
to más lo son fragatas, que no sé cuantas que and^n por aqui. 
Cada dia hacen presas, porque pueden llegar á desembarcar á 
cualquier parte. 

Con esto y con lo que escribo á mi hermano, no me que- 
da más que decir, sino desear tener muy presto nuevas de ay, 
y encomendarme á toda vuestra gente mucho. Y Dios os guar- 
de, como deseo. De Neoport, á 24 de Otubre, 1601. — A Isabel. 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



(i) Montecillos de arena levantados en torbellino por los vientos y 
depositados en la orilla del mar. . .^ 



CORRBSPONDBNaA DB LA INFANTA OOZ^A ISABEL. 327 



36. 

Duque: Pasó el otro dia con tanta prisa un correo, con quien 
escribí á mi hermano, que no pude agradeceros vuestra carta de 
-9 deste, que tenia bien deseada, porque habia mil dias que nos 
hallábamos sin ellas, y con mucho deseo de saber de la salud de 
mi hermano. Bendito sea Dios que tiene la que hemos menester, 
■que no dudo sino que se le lucirá el andar en el campo y que 
se habrá olgado en San Lorenzo y el Pardo, y la Reyna pues es 
tan amiga de caga. Mucho he sentido el mal de la Duquesa y 
-que la haya apretado: tanto como me decis. Yo creo que debe 
•de trabaxar mucho y mirar poco por su salud. Reñíselo de mi 
parte, y á entrambos sea norabuena la otra nieta que me decis 
que os ha nacido: podéis creer que nayde olgara más de todo 
lo que fuere vuestro gusto y contento; y así me pesa mucho del 
mal de vuestras hijas. Paréceme que habéis tenido bien en que 
entender tras todas vuestras ocupaciones. Ya habrá llegado Don 
Enrique (l), como nos dicen, y yo deseo que haya llevado mucho 
con que entretener á mi hermano; que yo asiguro que no habrán 
dexado de reirse de algunas cosas de las que le han pasado. Gran 
■contento seria el de las damas de ir á San Lorengo. 

De aquí no hay cosa de nuevo. Concluimos con los Estados 
lo mejor que se pudo, como ha escrito mi primo; y sigun las di- 
ficultades en que se iban metiendo, no ha sido poco acabar con 
•contento de todos. Hásenos muerto Don Ambrosio Landryano, 
tm muy honrado hombre y que servia con mucho cuidado y 
muy bien. No me parece'que el Duque (2) ha querido enviar sus 
hijos, pues el Condestable no aguardaba sino tiempo para pasar; 



(i) D. Enrique de Giizmán, gentilhombre déla Cámara de S. M. que 
liabía ido á Fl andes á visitar á los Archiduques de orden del Rey y lle- 
varles dos collares del Toisón. Más tarde iué nombrado Marqués de Po- 
bar, del Consejo de Guerra y clavero de Alcántara, y casó con Doña Jua- 
na Portocarrero. 

(2) De Saboya. 



$2$ BQLXTÍN DE LA RBAL ACADEMIA DE LA HWTOKIA. 

y así podría ya estar allá. Anda voz de que el Duque socorrió á 
Momyllan y que estaban para darse la batalla; y sabemos cierto- 
que el Rey llevaba esa determinación, aunque ha días que tiene 
á su muger en Marsella, y no habia querido tratar con Aldo- 
brandyno (i) hasta hacer esta jornada. Estamos esperando saber 
en qué habrá parado: que el Duque tenia doblada gente. 

Nuestros enemigos se están quedos, aunque el otro dia salie- 
ron pensando cojernos un lugar, que quiso Dios se descubrió el 
trato antes que llegasen. Con que se acaban las nuevas de por 
acá. De ay las deseo muy buenas; que no acabo de tener unas 
cuando comienzo á desear otras. A mi hermano escribo sobre 
unos particulares, que porque los veréis allí, no ós lo repito> 
sino solo os pido procuréis encaminallos de manera que mi her- 
mano me haga aquella merced, pues haciéndola á los que le su- 
plico, la estimaré por propia. No sé qué se ha hecho la Marque- 
sa del Valle, que nayde la mienta ni he visto carta suya, sino 
una en que decian se habia quedado en Valladolid, que no lo 
creo. A toda vuestra gente me encomiendo mucho y les desea 
mucha salud y contento, y á vos, que os guarde Dios como de- 
seo. De Brusselas á 30 de Noviembre 1 60 1. — A Isabel. 

No fue verdad el haber socorrido á Momyllan, antes se en- 
tregó al plazo concertado, como se debe de saber ya ay; y aquí 
acaba de llegar voz de que aun no habia memoria de tratar de 
las provisiones de aqui para el año que viene> que no lo puedo 
creer estando vos ay, de quien con tanta razón me prometo que 
no os descuidareis de acordallo y procurallo, y estando el año 
tan cerca y las cosas de acá en el estado que se saben; y siendo 
tanto servicio de mi hermano conservar esto, como creo tenéis 
entendido, y ello en términos que si aora se dexase de la mano» 
no tendría ningún remedio; y con los que se van procurando,, 
parece que le ha de haber muy presto; y así no puedo dexar de 
pediros mucho lo encaminéis de manera que esto no se pierda,, 
pues está tan á pique de ganarse de una vez, y creed que si 
fuera solo por nuestro interés que no apretara tanto en ello; 

(i) £1 Cardenal Aldobrandino, legado apostólico 



CORltBaPONDBNCIA 1» LA INFANTA DOJÍA ISABEL. 539 

pero por entender cuanto servicio es de mi hermano, no puedo 
dexar de deciros esto; y que estoy muerta de miedo de que no 
llegue esta voz á los soldados, porque no era menester más para 
amotinarse todo el exército, y de ay juzgarse los daños que se 
pueden seguir. Y no puedo creer sino que allá piensan que 
nosotros oigamos con la guerra y no gustamos de acabarla, como 
hacen otros. ¡Ojala estuviera en nuestras manos, que bien presto 
desengañáramos á todos, pues no es tan buena cosa ni se vive 
con tanto sosiego que se pueda gustar della! Y así creed que 
por cuantos medios se pueden emprender, como sean lícitos^ 
que no nos descuidamos en procurar acaballa; y nada me lo hace 
desear tanto como ver á mi hermano libre desta carga, que yo 
conosco que es muy pesada, pero qui^á lo serian más las en que 
le podrían poner, si esto se perdiese; que me hace no poder de- 
xar de decíroslo, como á quien sé que lo considerará con tanto 
amor y voluntad, de que yo estoy bien sigura; y así no me quie- 
ro alargar más. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

37. 

Duque: Como mi hermano no se ha resuelto hasta aora en 
hacer merced á Don Pedro de Toledo, no puedo dexar de acor- 
daselo, por lo bien que nos sirve y lo poco que le podemos 
ayudar; y así os pido procuréis que mi hermano le haga merced; 
y Dios os guarde como deseo. De Neoport á dos de Diciembre, 
1601. — ^A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



38. 

Duque: Conñesoos que estoy sin paciencia de haber más de 
dos meses que no sabemos palabra de ay; y aunque espero que 
mi hermano y mi nuera y la Reyna tengan la salud que deseo, 
no puede dexar de darme mucho cuidado; y asy os pido no 
consintáis que estemos tanto (tiempo) sin cartas. 

De aqui hay poco que decir, por no haber caminado casi nada 
esta empresa,, antes no ha sido poco sustentalla, habiendo el ene* 



350 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

migo cercado á Bolduque y sido menester sacar parte de la gen- 
te de aquí y ir mi primo á Brusselas para socorrélla, como se 
hizo, de que debemos mil gracias á Nuestro Señor. Yo me quedé 
aqui con estotra gente, y con tal tiempo de frió, nieve y yelo 
que os prometo nunca pensé que habia de desear ser rica; y 
aora lo he hecho mucho por poder socorrer esta gente, que con 
haberse procurado acomodar lo mejor que se ha podido, lo pa- 
san menos mal, y están con tan buea ánimo que espero nos ha- 
rá Dios merced de que salgamos presto con esta empresa. No 
puedo dexar de acordaros la necesidad desta gente, y el incon- 
veniente y daño que habría si se amotinase, y cuánto le costaría 
á mi hermano: que yo os prometo es de los grandes milagros 
que ha hecho Nuestro Señor que no lo estén ya, pasando lo que 
pasan; y así os pido lo consideréis y procuréis el remedio, pues 
importa tanto para el servicio de mi hermano. 

Lastimadísima me tiene la Condesa de Lemos, aunque espero 
sabrá llevar su trabajo, como quien sabe lo que ella, aunque el 
verse tan sola de todo lo que le toca, no le ayudará mucho. A 
la nueva Condesa le dad el pésame, que por ir este correo apri- 
sa no le escribo. Harélo con el de Orange (l)que partirá luego. 
A la Duquesa y toda vuestra gente me encomiendo mucho. De 
todos deseo saber siempre, y que os guarde Dios como deseo. 
De Neoport á II de Diciembre, 1 6o I. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to:) Al Duque de Lerma. 

39. 

Duque: Pues ha tan poco que os escribí, no será esta para 
más de deciros cómo el de Orange vá á dar la norabuena á mi 
hermano, como os tengo escrito; y vá encaminado á que en 
todo se gobierne por lo que vos le ordenáredes, pues todo lo 
que nos toca sabemos que nayde lo apadrina como vos; y así 
en todas ocasiones guelgo de asigurarps el agradecimiento que 



(i) El Príncipe de Orange, primogénito de Guillermo de Nassau, ape- 
llidado el Taciturno, que á la muerte de éste quedó al servicio de Espa- 
ña, y por su íallecimiento en i6o8 heredó su titulo Mauricio, su hermano. 



COSRBSPONDBMCIA DE LA INFANTA XK^A JSABSL. 33 1 

tenemos desto. Allá lleva unas pinturas á mi hermano. Avisadme 
si gusta de la una, que la otra yo tengo siguridad de que él y 
el Duque de Lerma ólgarán de vella. A la Duquesa y toda su 
compañía me encomendad mucho. Quedo con alborozo para 
saber particulares nuevas de todos, cuando vuelva el de Oran- 
ge. y guárdeos Dios como deseo. E)e Neoport á 13 de Diciem- 
bre, 1601. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



40. 

- Duque: Dicen que acude Nuestro Señor á la mayor necesidad, 
y así me parece ha sido aora, pues nos trujo á tiempo este co- 
rreo: que os prometo ya no sabíamos tras qué parar, y con lo 
que acá ha pasado estos dias, que veréis por la relación que en- 
vía mi primo, podéis imaginar cual estaríamos ^ y si vendría á 
buen tiempo. la merced que nos ha hecho mi hermano, y cuan 
de buena gana os daremos las gracias dobladas por lo que esto 
os ha costado y el trabajo que habéis puesto hasta sacaUo á luz. 
Cada dia nos queréis obligar más, y podéis estar cierto que lo 
estamos mucho y muy reconocidos de lo. que os debemos y de 
la mucha merced que mi hermano nos ha hecho; con que espe- 
ro que se ha de remediar todo lo que nos han hecho rabiar estos 
de Ostende, que ha sido arto la gente que se ha perdido, y aun- 
que no ha sido la que se pudiera y se ha perdido en otros asal- 
tos, nos lastima. Menester será que allá se mire la falta que hay 
aquí de españoles para remedialla; y por amor de Dios que no 
nos, envien más destos italianos bisónos, que es costa sin prove- 
cho; porque no han hecho más que morirse como bestias; y creo 
que los más de sucios, que tal cosa no se ha visto. Arto sé han 
reido de mí porque los quería con este tiempo hacer bañar en 
la mar. De los heridos espero que morirán pocos, dexado apar-» 
te lo que Nuestro Señor permite. Creo cierto que si se hubiera 
dado el asalto cuando mi primo quería, que hubiera salido bien, 
pero por ser todos los del Consejo de contrario parecer, si no 
fue uno, no se atrevió á seguir el suyo; y así tuvieron quince 
dias de tiempo los enemigos; aunque también han recibido arto 



33^ BOLETÍN DB LA UCAL ACAOBMIA i» LA HBTOttIA. 

daño* Esto de los asaltos es cosa iaciertay pero no puede dexar 
de probarse. 

De Irlanda hay buenas nuevas. Plega á Dios que sean ciertas, 
que dicen llegó la segunda gente á tiempo que Don Juan del 
Águila (l) estaba muy apretado y casi cercado, y el de Byron(2) 
no le podía socorrer, y la armada de la Rey na (3) llegó luego que 
los nuestros entraron en el puerto, que como los vieron, se arri- 
maron á tierra y sacaron cuatro cañones, con que echaron á fon- 
do su almiranta, que han sentido mucho; y las demás no osaron 
llegar y se volvieron. 

Doyos la norabuena de tener ya casada á la de La Bañeza. 
Bonísima fue la boda y ella está en buena casa. De las cuartanas 
de la de Lemos y su hermano me pesa mucho, y guelgo del 
preñado de la de Niebla. Decíanme que estaba en el Andalucía, 
mas no lo creo. A Don Rodrigo aguardo con mucho alboroto 
para saber nuevas de todos, y con las trazas desa casa olgaré 
mucho, por lo que todos la loan; y ya yo sé cuan buen trazador 
es el Duque de Lerma. En mucho cuidado nos puso el mal de 
la Reyna, aunque le supimos dos dias antes que su mejoría. Dios 
la guarde y á mi nuera, que todos dicen della maravillas, y yo 
estoy muy contenta de oyllas; y deseando ahora mucho que 
acabe de venir el marido, que hasta aquí os conñeso no rae 
acordaba mucho dello. Ya habrá llegado el de Orange, pues 
este correo trujo carta suya de Irun. A todos los que van, deseo 
luego que vuelvan para tener nuevas de ay. De aquí no sé otras 
que dar, pues hasta que acabemos con este Ostende, no creo 
que bailarán Rychardot (4) ni Jacyncurt, aunque ya la Condesa de 



(i) Uno de los más expertos y esforzados Maestres de campo que por 
entonces brillaban en la milicia española. Bien conocidas son sus iarao' 
sas expediciones á Bretaña y á Irlanda. A esta última se refiere la carta 
de S. A. 

(2) £1 mariscal Duque de Biron. 

(3) De Inglaterra. 

(4) El Presidente Richardot era uno de los ministros y consejeros más 
reputados de SS. AA. Estuvo de Diputado en la negociación de la tre- 
gua de los doce años. 



.C0RRB8K>MI)ENCIA DB LA INFANTA DOÑA ISABBL. 333- 

Üceda y Don Fernando lo habían hecho el rato que le tuvimos 
por nuestro. Hémonos visto con dos motines ya tan forjados, 
que en el uno estaba ya hecho el eleto y juntos seiscientos de 
todas naciones; y el otro se descubrió antyyer, que eran tre- 
cyentos españoles de los que estaban en las tríncheas» que no 
se ha visto jamas en esta nación desamparada; pero ya no hay 
vergüenza en el mundo. Entrambos se han remediado, y pagado 
algunos su pecado: que no nos ha hecho Nuestro Señor poca 
merced en que se haya podido remediar, y espero escarmenta- 
rán los demás. Mi hermano me dice que juega á la pelota, que 
me he olgado mucho, porque le hará mucho provecho, y los 
que le ven, decian que engordaba; y así es muy bien que haga 
exercicio. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y guár- 
deos Dios como deseo. De Neoport, á 20 de Enero, l602. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

41. 

Duque: Poco tendremos que escribir con este correo si no es 
la quexa ordinaria de faltarnos cartas, que esta ya sabéis que no 
puede faltar á quien está siempre deseando muy buenas nuevas 
de ay; y más aora que se ha dicho aquí que mi hermano no ha- 
bia estado bueno, que lo tengo por mentira, pues dicen era ido 
á León, que me he olgado porque es acercársenos acá, adonde 
no ha habido ninguna cosa de momento, sino trabajar todo lo 
que se puede en esta empresa, siempre con buena esperanza de 
salir con ella. Las letras van tardando de la merced que mi her- 
mano nos ha hecho; y por lo que toca á su servicio, no puedo 
dexar de pediros, aunque bien sé no es menester, que les deis 
prisa; que cualquier hora de dilación importa mucho. 

Estamos buenos, aunque mi primo una caida le costó una san- 
gría, como escribo á mi hermano; y sigun lo que pudiera ser, no 
fue nada el mal que se hizo. No sé qué nuevas os dé, pues de 
carnestolendas no puedo decir nada, que con lo que traemos 
entre manos, no se puede atender á otra cosa. Hemos ganado 
un gran jubileo, y dícenme que jamás se ha visto en el exército 



334 BOLBTÍK DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tanta coníysion y comunión como la que ha habido, y cuan re« 
formado está en todo, con que espero todo nos ha de suceder 
bien; porque no se puede creer cuan olvidado estaba todo esto. 
Plega á Dios que les haya ido muy bien en la jornada, que ya 
deseo que venga alguno de los que están allá para saber muy 
particulares nuevas de todos y de mi nuera, que todos me las 
dan bonísimas, de que estoy contentísima. A toda vuestra gente 
me encomendad mucho. Deseo saber cómo les vá á los recién 
casados, que ya sabéis que todo lo que os toca, guelgo siempre 
de saber muy buenas nuevas suyas. Y pues las de aquí son tan 
cortas, no tengo más que deciros sino que os guarde Dios como 
deseo. De Neoport, á 5 de Margo, l602. — (No tiene rúbrica. — 
Sobrescrito:) Al Duque de Lerma (i). 

42. 

Duque : Son tantas las cosas que tengo que agradeceros que 
no sé por donde comience, pues aunque no ha sido cosa nueva 
para mí todo lo que Don Rodrigo me ha dicho de vos, tanto 
cuanto más trabajo y cuidado os cuesta, cuanto nos toca, en 
tanta mas obligación nos ponéis cada dia; y así es justo que lo 
reconozcamos ; y yo no me precio de nada en esta vida sino de 
agradecida; y así podéis creer que lo estoy co'nforme á lo que 
vos nos lo merecéis, y que olgaré siempre de hallar ocasión eh 
que mostrároslo. Y primero que pase adelante, quiero entrar 
riñendoos por lo que me dice Don Rodrigo, que trabajáis de dia 
y de noche, que no es hacer el servicio de mi hermano, pues 
sabéis la falta que le hariades; y es menester tomar las cosas 
de manera qus se pueda vivir y no matarse; y así es menester 
que miréis más por vos en todo caso. Bien creeréis si olg^ria 
con la venida de Don Rodrigo por saber tan particulares nuevas 



(i) Sigue á esta carta, una autógrafa de Doña Juana Jacincurt «Al Mar- 
qués y Duque de Lerma, sumiller de Corps y Caballerizo mayor del Rey 
n. s. y de su Consejo de Estado,» que por no tener interés, no se inserta 
aquí. 



CORSSSPOMDBNCIA DB LA INFANTA DOÑA ISABBU 335 

de mi hermano y de todos, que no hago sino pregun talle y oir 
de muy buena gana todo lo que me dice y de cuan bueno está 
mi hermano y la Reyna y mi nuera y cuan hermosa es, que no 
podia ser menos, siendo hija de su padre; y cuando no lo fuera, 
creo que la Marquesa la ha de criar de manera que no le falte 
perfycion ninguna; y estoy muy contenta de saber cómo trata 
esto; que no se podia esperar menos de ella. El de Orange llegó 
tras Don Rodrigo, no tan satisfecho como pudiera con la honra 
y merced que allá le han hecho; pero es menester templar estos 
humores, mientras no se pueden llevar por otro camino. Con 
los retratos que me trujo, estoy contentísima, porque son bonísi- 
mos, particularmente el de mi hermano, pero no las piernas, que 
á todos los que las ven, no hago sino decilles cuan lindas las 
tiene. 

Aora quiero responder á vuestra carta que me trujo Don Ro- 
drigo, lastimándome mucho cuantos duelos me contais en ella, y 
mucho más no podellos remediar, ni aun siquiera con no poder 
decir otros tantos y más, pero, pues este es el mundo, es me- 
nester acomodarnos con él y no desmayar con nada; que yo 
espero en Dios que he de ver á mi hermano con muchas victo- 
rias y mucho gusto y contento. Vos discurris de manera en 
vuestra carta que yo no tengo que decir á quien lo tiene tan 
bien entendido todo , y el daño que se saque en la dilación de 
las provisiones, pues vienen á no lucir después y lo que esto os 
cuesta de trabajo y cuidado y lo que estas os han costado, me ha 
dicho Don Rodrigo, que no lo siento poco; y así os vuelvo á 
pedir no os congojéis, que Dios ha de abrir algún camino por 
donde se acabe esto, y mi hermano y su hacienda puedan des- 
cansar, que es lo que yo más deseo: porque es terrible cosa que 
esté como está, y que así no luzca cuanto hace, como sucede 
aora que saldrá el enemigo un dia destos en campaña, y aun los 
más afirman que con dos exércitos; y aquí por lo que estos 
hombres de negocios han dilatado estas letras, estamos casi sin 
gente, pues la que se levanta en las reclutas, por la falta del di- 
nero na se .ha acabado de juntar; y la de Italia que hubiera ya 
de estar acá no se sabe que sea partida, ni los españoles, con 



356 BOLETÍN DE LA. REAL ACADBHIA. DE LA HISTORIA. 

todo lo que de allá se lo han mandado al de Fuentes, y la prisa 
que de acá le damos: creo será imposible sacárselos, y no sé en 
qué lo funda, pues como quien ha estado aquí, sabe cuanto im- 
porta que esto no esté sin ellos para lo de allá y lo de acá y 
para todo, y mi hermano no dexa por esto de sacallo y gastallo* 
y no luce ni aprovecha, que es lo que á mí me desespera. Esos 
pocos españoles que ay se procuran conservar y con disimula- 
ción sacallos que no trabajen donde hay peligro, sino dallo á las 
otras naciones; pero no se puede hacer siempre esto, porque 
ellos mismos no quieren y lo tienen por afrenta de la nación, 
como sin duda lo es, pues siempre ha de ser la primera en todo. 
Trabájase lo que se puede en esta empresa, y los enemigos por 
su cabo, pero con todo espero que Dios nos la ha de dar; y mu- 
cho haría al caso para la pax ; aunque yo no espero cosa de tan 
gran estimación, pues hemos llegado á escribilles después que 
estamos aqui y ofrecelles todo lo que habréis visto en las copias, 
y no han querido ni aun tomar la carta; y así será menester bus- 
car cuantos remedios hubiere para hacer esta pax, aunque ellos 
tienen tantos que los ayudan, que será harto que vengan en 
nada; porque á los demás les está bien que dure esta guerra, y 
aun no sé si muchos de acá desean que se acabe, porque comen 
muchos con ella; y esto es hablar claro; pero cuanto pudiéremos 
hemos de hacer por acaballa, antes hoy que mañana, aunque la 
de Ingalaterra no haga la pax, que dicen que desea tanto, pero 
yo no la creo, sino que todo es para hacer mejor su hecho. Harto 
se erró en lo de Irlanda : no se puede culpar á nayde sin oir su 
razón. Muy bien es que estén proveídas las costas de España 
para lo que se le antojare á la Reyna , aunque yo bien creo que 
su fin principales lo de his Indias, que les vá muy bien con aque- 
llo, y seria mucho menester rémediallo. En lo que toca á las ga- 
leras, ellas han estado bien proveídas y tenido artos dias para 
poder salir, y todo cuanto ha entrado en Ostende, les ha pasado 
por los hocicos, y no se han meneado. Es verdad que cuando 
Federico (l) estaba acá, hacian más suertes, pero tampoco veo 

(i) Spínola. 



. CORRBSPONDBMCIA DB LA INFANTA DONA ISABEL. 337 

que han hecho ninguna facion de las que él prometía; y así pri- 
mero veré lo que hace con ellas que lo crea. Pero á este propó- 
sito me dijo Don Rodrigo que se trataba de que él trújese en las 
que trae algún dinero en pasta, que seria aventuralle mucho: 
lo uno porque sin duda en esta mar las galeras andan con mu- 
cho riesgo (l); y lo otro porque toda esta canal está llena de 
navios aguardándolas; porque mejor saben ellos todo cuanto se 
hace en España que nosotros; y así lo mejor seria dallo á los 
hombres de negocios que lo trujesen á su cuenta ; que ellos son 
gente que se sabrán dar maña á ello, aunque lo pasen por los 
enemigos. 

Guelgome mucho de la buena resolución que habéis tomado 
en traer á vuestra hermana á vuesa casa, porque sé cuan bien os 
ayudará á descansar. Mucho dicen de lo bien que lo hacia Don 
Francisco ; y así estará muy bien casada U de Cifuentes , y me 
parece que Dios les ha hecho merced en llevarse aquel mogo. 
Mucho os agradesco el enviarme las tragas desa casa, que, sierto, 
cosa como esta de acomodado y bien puesto todo, no lo pudiera 
creer, y es estar en el mundo y fuera del con el monesteryllo* 
Mucho es menester añadille un cuarto con una gran sala, que es lo 
que le falta. He topado allí en un jardin y jaula para faysanes, y 
deseo saber si los hay, porque podremos proveer dellos den de 
acá, y no son tan cogijosos (2) de sustentar como los que tenia 
nuestro padre, que esté en el cielo; y si allá ha parecido estraño 
el pabo que fue en la pintura, que es pya, podrán ir también de- 
llos, porque tenemos la casta en casa. También me dicen que mi 
hermano gustaba de unos perrillos, que allá llaman gorreros, que 
entran en la bocas, y acá los llaman tererés. Avisáme si es ansi, 
porque los hay acá muy buenos; y yo deseo que hubiese acá mil 
cosas de gusto para dársele. Harto debió de tener con la fiesta 
que le hicistes en vuestra casa, que según lo que cuenta Don Ro- 



(i) En la margen superior, de letra del siglo xvni, se lee: «Esta iué 
siempre la opinión del Adelantado D. Martin de Padilla», con referencia 
al empleo de las galeras. 

(2) Sic: ¿Costosos? 

TOMO xLvn. 22 



33S BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA RI8TORIA. 

drígo, debió de ser bonísima, y así lo seria la jornada de León con 
el buen tiempo que hizo. Muy bien hace mi hermano en visitar 
todo aquello. El de Benavente y el de Feria creo que acertaron 
muy bien á servir á mi hermano. La falta de salud de la Duque- 
sa me pesa mucho. Ella debe de trabajar tanto que lo paga. Ya 
deseo saber que la de Niebla esté alumbrada de un hijo. Bien 
podría comenzar la de Lemos á hacelle compañía. De todos he 
olgado mucho de saber, y de Diego Gómez (l), que me dicen 
que está muy bonito y entendido. 

. La memoria que me enviáis de las cosas que mi hermano me 
hace merced de enviarme, he visto y hallado tantas que me rio 
de qutí me decis que si quiero algo de ay os lo avise, porque 
cuando yo hubiera muy de propósito, pues torné á imaginar lo 
que quería, no cayera en la mitad de lo que allí hay; y así os 
pido beséis por mí las manos á mi hermano por tanta merced y 
deys las gracias al Marqués de Denia, que sé yo que lo ha com- 
puesto y ordenado. 

Acá teníamos á la Reyna por preñada, pero si ella no se guar- 
da más de lo que yo vi, no es mucho que quede opylada tras la 
enfermedad que tuvo. Lo que tiene mi nuera me dá cuidado, por 
lo que debe de padecer la niña, que por lo demás espero que 
quedará muy sana después. Y aquí he visto un niño de la mis- 
ma manera que le ha durado muchos meses, y aora está la más 
linda criatura del mundo y más gorda. Cuelgo de la satisfacción 
con que habéis quedado de Don Rodrigo, que es honrado hom- 
bre, y así suplico á mi hermano le haga merced de honralle con 
hacelle del Consejo de Guerra, pues lo tiene tan bien merecido; 
y así os pido con mucho encarecimiento lo encaminéis, que será 
hacerme mucho placer; y también que acordéis á mi hermano 
lo que ha que le sirve el Marqués de Velada, para que se resuel- 
va en hacelle merced , que (por) el cuidado con que sirve la tie- 
ne bien merecida. No puedo dexar de acordaros de Madalena de 
San Jerónimo, que pues hay tan poca comodidad de dar por aora 
nada á su casa, podria mi hermano dalle por su vida la merced 

(i) Hijo del Duque de Lerma. 



Correspondencia de la infanta doSía ísabel. 339 

que le hizo por cuatro años, y yo creo lo gozará bien poco, por- 
que con la vida que se dá , está medio hydrópyca , y con esto 
ayudaría á su casa y no lo emplearía mal , que yo soy testigo 
que lo poco que ha cobrado, lo ha gastado aquí, socorriendo á 
los soldados pobres y enfermos. También os pido acordéis á mi 
hermano haga merced á Don Jerónimo Valter (l), que cierto lo 
merece por lo que trabaxa y el cuidado con que sirve su oficio, 
que es tan trabajoso que yo no le tuviera por nada , porque es 
fuerza tener á muchos descontentos. Ya deseo saber cómo se 
habrán pasado estas Pascuas, y si ha salido mi hermano á los 
bosques como pensaba. A toda vuestra gente me encomiendo 
mucho, y Dios os guarde como deseo. De Neoport á 23 de 
Abril, 1602. — A Isabel. — (Al margen de la primera cara de esta 
carta): Don Luis Enriquez (2) dice que ya no quiere su título en 
Portugal sino en Castilla; acordalde á mi hermano que nos haga 
á todos merced de despenalle con hacelle esta merced; que toda 
la que mi hermano le hiciere, lo será para mí. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

43. 

Duquesa: Con vuestra carta y las nuevas que Don Rodrigo 
me ha dado vuestras y de toda vuestra gente he olgado infinito, 
pero quisiera que me las diera mejores de vuestra salud; que la 
falta que habéis tenido della he sentido mucho, y el decirme que 
estáis flaca. Yo creo trabaxais mucho y os regaláis poco, y no 
lo habríades de hacer ansy. Bonísimas nuevas me dais en vues- 
tra carta. Ya las deseo tener de que la Condesa de Niebla 
haya parido un hijo, que cierto yo le deseo mucho bien, y esto 
no por granjearos sino por querella mucho. Estoy muy contenta 
con los retratos que mi hermano me ha enviado , que son boní- 
simos, y la reina está muy hermosa: así me dicen todos que lo 



(i) D. Jerónimo Valter 2^pata, veedor y pagador genera] del ejército 
<le Flandes. 

(2) Del Consejo de Guerra, Maestre de campo. Mayordomo de S. M. y 
•casado con hermana del Conde de Uceda. 



340 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORI/. 

es mi nuera, y no me dá cuidado lo que le ha salido al rostro> 
que será para tener más salud después, que bien os acordareis, 
que algunos de mis hermanos lo han tenido. Este su marido na 
quiere acabar de venir al mundo, y yo lo deseo mucho porque 
no me roben la mugen Don Rodrigo me ha dicho lo que no era 
nuevo para mí, de lo que vos y el Duque nos queréis, y cuanto 
le cuesta y trabaja por lo que nos toca, que no es lo que menos 
siento. Dios quiera que acabemos con esto, para que no sea me- 
nester costar tanto. Mi primo dice que estima en mucho la amis- 
tad-pasada, y que así no la olvidará, ni yo lo que os debemos de 
todas maneras. De aquí no hay cosa de nuevo que deciros sino- 
que hay tan mala era de galanes como allá, aunque no son tan 
hermosas las damas, que el de Orange viene muy satisfecho- 
dellas. Yo me guelgo arto. Deseo saber cómo le vá á la de La 
Bañeza, que rae dicen que está con un seso como una vieja.. 
A todos me encomendad mucho; y guarde os Dios como deseo. 
De Neoport á 23 de Abril de 1 602, — A Isabel. — (Sobrescrito:) 
A la Duquesa de Lerma. 

44. 

Duque: Gil de Rey nos sirve aqui tan bien que no le hemos 
querido dar licencia para ir á entender en sus negocios; y por 
esto deseo velle muy bien despachado. Va su muger con muy 
buen ánimo de pasar la mar dos veces. Hareisme mucho placer 
en encaminar su bueno y breve despacho, porque ya sabéis que 
es peor en Flandes estar descasados que en España, y más un 
guarda-damas; y sabiendo el gusto que ponéis en lo que es dár- 
mele, no he menester deciros mas de que os guarde Dios como- 
deseo. De Neoport á 2^ de Abril 1602. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to:) Al Duque de Lerma. 

46. 

Duque: No es mucho que nos quexemos, pues después que 
vino Don Rodrigo no hemos tenido cartas de ay; y aunque de 
algunos que han venido se ha sabido que mi hermano y la 
Reyna y mi nuera estaban buenos, mientras no lo veo por car- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DO XA ISABEL. 34! 

ias, no me satisface. De aqui habrá poco que decir, á lo menos 
de gusto, pues demás de no haber cosa de nuevo en lo de Os- 
tende, pues no se atiende sino á procurar cerralles el paso, como 
$e espera se hará con una invincion que se ha hallado, en que se 
vá trabajando. Lo más en que ahora se pone el cuidado es en 
cómo se opondrá al enemigo, que cada ora se aguarda sin poder 
descubrir adonde ha de dar. Tiene juntos diex y ocho mil infan- 
tes y cinco mil caballos, con ayuda de vecinos, como dicen; 
pues de Ingalaterra, Alemana y Francia le han ayudado cuanto 
han podido; que aunque en Francia lo niegan, no lo hacen tan 
encubierto que no se sepa; y ellos han sacado una gran suma de 
contribución con juramento que les ha hecho el Conde Mauricio 
de que este año ha de quedar señor ó siervo, y que no les pedi- 
rá más. Conforme á esto veréis lo que importará acudir al reme- 
dio y á procurar que por lo menos no salgan con nada; porque 
con esto, creo cierto vendrán á algún partido de pax 6 tregua, y 
de una vez quedarla mi hermano desembarazado de tanta costa 
como la que aquí tiene. Todo cuanto puede mi primo hace para 
acudir al remedio, pero como falta lo principal para poder levan- 
tar gente, que es el dinero, y no se puede escusar el levantalla, 
no habiendo querido el de Fuentes dar los españoles, y sobre esto 
habiendo detenido los italianos, que aun de aquí á veinte dias 
no estarán acá, aunque se les da la prisa que se puede. Mira en 
el aprieto que se estará, y lo que más me duele es lo que os he 
dicho otras veces, que mi hermano lo gasta y su hacienda lo 
paga y no luce, porque cuando llega, ya es pasada la ocasión y 
el tiempo; y asi fue aora un año, que si hubiera venido la gente, 
cuando lo mandó mi hermano, ya estuviera ganada esta plaza y 
se hubieran hecho otros efectos. Conforme á esto veréis la nece- 
sidad en que se estará, pues lo que trujo Don Rodrigo aun 
no alcanza para poder hacer el remate con la gente; que sin 
duda se hará con arto menos de lo que se pensaba hasta aqui, 
pero estamos muertos de miedo que en mitad de todo esto se 
ha de amotinar la caballería y guarniciones, particularmente la 
de aqui. Yo lo tengo por cierto, porque sé que les deben más 
de cien mil ducados con no ser si^o dos compañias, que yo no 



34^ BOLBTÍM DE LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

sé qué se hacia de tanto dinero como entraba en estos Estados^ 
pues^ como vos decis muy bien^ mi hermano ha pagado mds que se 
pagó en muchos años en vida de mi padre (i); que bien parece 
que, los que estaban aquí, no les dolía lo que se gastaba; pero á 
nosotros como nos yetbe la sangre, como dice el refrán, esto es 
lo que más nos duele y lo qué más nos hace desear ver esto en 
sosiego, porque pueda descansar la hacienda de mi hermano, y 
más estando como está; que por conocer yo esto, siento lo que 
es razón haber de apretar y ser fuerza hacello por mas; pues sin 
esto seria perderse todo, estando de la manera que se está, y 
aguardando al enemigo con tantas fuerzas; y entiendo que el 
hacelle rostro aqui, es mucho servicio de mi hermano, pues si los 
que le ayudan, se viesen desembarazados, no dudo sino que da- 
rían por allá; y si yo viese á mi hermano tan descansado que 
pudiese resistilles, no me daría esto cuidado ninguno, pero es- 
tando como está, no puede dexar de dármele; y con quien lo 
entiende todo tan bien como vos, no es menester alargarme ni 
pediros procuréis que se provea en esta necesidad con la bre- 
vedad que es menester, pues sé el mucho cuidado que tenéis 
dello. 

Ya deseo saber que sea desembarcada vuestra hermana, por 
lo que espero os ha de descansar. Espero que la Duquesa habrá 
estado para ir esta jornada, en que no habrá dexado de hacer 
soledad mi nuera y su aya, pero creo que ha de crecer tan pres- 
to que la pueda llevar mi hermano consigo. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho, y Dios os guarde como deseo. De Neo- 
port á 23 de Mayo, 1602. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 

46. 

Duque: El aprieto en que se está es de manera como veréis 
por lo que escribirá Don Baltasar (2), á quien me remito, por no 



(i) Subrayado en el oríginal, lo que está en cursiva. 
(2) D. Baltasar de Zúfliga, hermano del Conde de Monterrey y emba- 
jador de Felipe ÜI cerca de sas hermanos los Archiduqnes en Flandes. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL* 343 

poderme yo alargar» por no detener la diligencia que es bien 
haga este correo, para que mi hermano lo entienda y mande 
remediallo. Y aunque sé y veo por vuestras cartas cuan bien 
entendido tenéis todo lo de aqui y lo que va al servicio de mi 
hermano en que esto se socorra, aora es más que nunca por el 
aprieto en que se está con los enemigos en casa y con tantas 
fuerzas, y por la ocasión que se nos pone delante de acabar con 
esta guerra, tiniendo con que sustentar las nuestras: lo cual fal- 
ta de todo punto con haberse acabado el crédito aqui; y asi, 
cierto, no sé qué se pueda hacer, si de ay no se socorre con la 
brevedad que es menester, sino dexallo todo en manos de los 
enemigos, como será fuerza, si no hay gente con que oponérse- 
les; que aunque espero las habrá por la diligencia que mi pri- 
mo pone en juntallas, sino hay con que sustentalla, no servi- 
rá de nada, sino quedar al cabo con vergüenza de no haber 
hecho nada. Bien sé lo poco que he menester deciros procuréis 
el remedio desto, pues tenéis el cuidado que pudiéramos nosotros, 
pero la brevedad es la que os quiero pedir, por lo que importa 
para todo, y para que de una vez quedemos allá y acá fuera 
destas pesadumbres. Lo que trabaxais en esto no puedo dexar 
de agradeceros mucho; y para más despacio guardo responderos 
á vxiestra carta de San Lorenzo, que por la prisa que digo y por 
tener á mi primo purgado, como escribo á mi hermano, no me 
puedo alargar aora. Solo os doy la norabuena de muy buena 
gana del nieto, pues sabéis cuánto habré olgado de lo bien que 
lo ha hecho su madre. A ella y á la Duquesa se la dad, mientras 
yo se la puedo escribir. Ya deseo saber que sea llegada vuestra 
hermana, como lo espero, y lo que habréis olgado de veros. Yo 
lo hiciera arto, pues á todos nos merece la de Lemos la quera- 
mos bien; y asi espero le habrán hecho mi hermano y la Rey na 
la merced que es justo. Mucha pena me ha dado el mal de mi 
nuera, aunque espero en Dios no habrá pasado adelante. No os 
suelto la palabra de los retratos, que ya muero por vella. Con 
Francisco Marin envió á mi hermano un presente de un enano, 
que porque espero ha de gustar del, quiero que lo sepa de vos 
psimero, y así os lo escribo; y acabo esta con encomendarme á 



344 boletín de la real academia de la historia: 

la Duquesa con toda vuestra gente; y guárdeos Dios como de- 
seo. De Gant á 28 de Junio, 1602. — A Isabel.: — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. — Encaminad esa carta para mí Tia, porque 
sepa como queda bueno mi primo. 

47. 

Duque: En lugar de agradeceros vuestra carta de 1 1 de Junio, 
estoy por reñiros, porque como sé vuestras ocupaciones cuan 
justas y forzosas son, no quiero que os ocupéis en darme nue- 
vas sino las que no podéis escusar; que aunque guelgo mucho 
de sabellas por vuestras cartas, huelgo más de que miréis por 
vuestra salud, pues sé la falta que haria al servicio de mi her- 
mano que os faltase: esto quede reñido para que os enmendéis; 
y ahora os agradesco mucho cuanto me decis en vuestra carta, 
y mucho más la voluntad y amor con que veo que nos lo decis 
y acudis á cuanto nos toca y al servicio de mi hermano, que 
habia de decir primero; que cierto mal se puede pagar de nin- 
guna manera y menos el trabaxo y cuidado que os cuesta. Es- 
tad cierto que lo reconocemos, como es justo, y que así oiga- 
remos de que se ofrezca ocasión como podéroslo pagar. Habláis 
de manera en todo lo de acá como si lo hubiésedes visto y tu- 
viésedes delante de los ojos. 

El otro dia os escribí la necesidad en que estábamos. Esta va 
creciendo siempre, pues ha de comer la gente. Sé que no he 
menester deciros lo que importa la brevedad de las provisiones, 
pues tenéis tanto cuidado dellas. El que os cuesta siento mucho 
y Ver que no aproveche cuanto lo trabajáis; y sin duda que te- 
neis mil razones en lo que decis destos hombres de negocios. 
Son terribles: que no ha bastado nada para que sobre líiis joyas 
nos hayan querido dar nada; y estábamos en tal aprieto que con 
muy poco nos contentáramos para ayuda á sustentar el campo 
que se ha juntado: os puedo decir por milagro, pues nunda ima- 
ginamos poder llegar á tener la mitad de la que vemos ahora, 
ni sabemos cómo ha sido, sino que Nuestro Señor provee á' la 
mayor necesidad, pues cuando nuestros enemigos pensaron asó- 



COBRBSFONDENCIA DB LA INFANTA DONA ISABBL. 345 

lallo todo y no hallar resistencia, quiso Nuestro Señor revolve- 
lles sus raytres y con esto se hubieron de detener y darnos lu- 
gar á que llegase la gente de Italia, y se juntase el campo, de 
manera que se les ha podido hacer rostro, y ellos no han hecho 
hasta aora nada, y yo espero que tampoco lo harán, si tenemos 
comodidad de poder sustentar el campo para que los vaya si- 
guiendo, como lo hace. Todo cuanto se puede se trabaxa para 
esto, aunque tememos la caballeria, que comienza á desmandar- 
se; y asi os vuelvo á pedir que si no han partido las letras que 
me deciádes andábades procurando, no alcéis la mano dello, 
pues veis lo que importa que no salgan con nada este verano, 
no solo para la conservación destos Estados y para que se les con- 
suma de valde lo mucho que han gastado ellos y los que los ayu- 
dan para hacer este esfuerzo, pero para que vengan más fácil- 
mente en pax 6 suspensión. Han echado muchas cartas por Bra- 
vante, pensando levantar la tierra, pero no solo no han salido 
con ello, más antes hemos ganado mucho en ver la voluntad 
con que todos querían defenderse; y así de solos villanos se 
habrían juntado seis mil que les guardaban muy bien los pasos. 
Ahora no sabemos donde se pondrán 6 si sitiarán alguna plaza. 
La mayor opinión es que vendrán aquí á Flandes, por amor de 
lo de Ostende, que es lo que les pica. A todo se provee lo más 
que se puede; y mi primo no le ayuda mucho á convalecer lo 
que siente no estar aun para poderse ir al exército, porque está 
todavía muy flaco; pero yo pienso que Nuestro Señor no ha 
querido que salga de aqui desta provincia sin ver ganada á Os- 
tende; y por eso le ha dado esta enfermedad. Aquello vá bien 
y se ha fortificado muy bien nuestro campo para en caso que. 
venga el enemigo, y se trabaja en cerralles de todo el puerto, 
que yo espero no ha de ser tan dificultoso como muchos pien- 
san. Gran falta nos hacen los españoles; que los pocos que hay,. 
es menester guardallos como reliquia, y no se puede hacer nada 
sin ellos. Ya sé lo que de allá se ha batallado con el de Fuentes» 
y pues no ha aprovechado, no me espanto que no pudiésemos 
acá nada con él. Vos tenéis mucha razón en querer que los mi- 
nistros obedezcan puntualmente, después que hayan dado sus 



34^ BOLETÍN DE LA ESAL ACADBBflA DE LA HISTORIA. 

razones; pues de no hazello se siguen siempre tantos daños. Bien 
sé que llueve todo sobre vuestras cuestas; pero también sé que 
nayde lo mira con el cuidado y amor que vos, ni con tanto deseo 
de acertar; y pues mi hermano con tanta razón puede y debe 
estar satisfecho desto, de los demás no se os dé nada ni os con- 
goje, pues sabéis que ese es el mundo. Y para que podáis des- 
cansar destas cosas y otras tales, no podlades escoger mejor 
que tener á, vuestra hermana cabe vos, que sabrá con su buen 
entendimiento consolaros. Yo estoy contentísima de vella ay; 
porque sabéis que siempre quise mucho á la Condesa y conosco 
que me lo mereció siempre. Muy buen recibimiento hallaría en 
Denla con su nuera. Ya deseo saber que hayan llegado muy 
buenas, y yo asiguro que así como ha sabido conocer siempre 
vuestra hermana lo que habéis hecho por ella, que lo hará aora, 
y que empleareis arto mejor lo que hiciéredes con ella que no 
' en quien no os lo agradesca. Bonísima jornada seria la de Aran- 
juez. Guelgo de que estuviese tan bueno: el año ha hecho á pro- 
pósito para ello y mi hermano se habrá olgado de dar una vuel- 
ta, aunque si dura mucho la estada de San Lorenzo, no se ol- 
garán las damas. Como vaya adelante el preñado de la Reyna, 
todo se podrá pasar; aunque yo mucho sintiera la ausencia de 
mi nuera, mas espero ha de crecer tan presto que la puedan 
llevar donde quiera. Mucho cuidado me ha dado su mal, pero 
espero en Dios estará ya muy buena. Lástima ha sido la muerte 
del Adelantado (l): muy buena provisión ha hecho mi hermano 
en su lugar. Si sale, pudieran quitar años á Don Juan de Cardona. 
También ha sido muy buena la del Duque de Sesa, que es hon- 
rado caballero y creo acertará muy bien á servir. Yo no he que- 
rido besar las manos á mi hermano por tantas cosas y tan lin- 
das como me ha enviado, porque quiero que vos lo hagáis por 
mí muy cumplidamente: llegó todo á salvamento y muy bien^ 



(i) D. Martín de Padilla, Adelantado de Castilla, falleció en i6oa 
en el Puerto de Santa María, de resultas de un desmayo. Mandáronle 
sangrar los médicos y con la sangría se quedó muerto. (Rdadoncs de 
Cabrera). 



CORRSSPONDEMCIA DE LA INFANTA DONA I8ABBL. 347 

aunque pasaron los navios (l) por entre catorce de los enemi- 
gos y les tiraron arto. Las porcelanas creo lo pagaron, que lle- 
garon rotas casi ciento; pero fue gran gusto, que estábamos aun 
en Neoport cuando llegaron y así lo supimos en despertando. 
Yo quedo tan bien proveída que no lo estarán mejor en Portu- 
gal; y más ogaño si es verdad las nuevas que aquí han venido 
de Ingalaterra, que dicen han tomado dos naos de la India, que 
seria mal caso y más si hubiesen pasado las galeras lo que cuen- 
tan; con que me parece no vendrá tan presto Federico Espinóla, 
pues dicen se halló á la ñesta. Siempre os he dicho que no han 
de ser acá de tanto efecto como se piensa las galera^] y lo mismo 
os digo aora, y al tiempo os doy por testigo y aunque sin duda hu- 
bieran servido de más Icls que están aquí (2) de lo que lo han 
hecho, si el Federico estuviera con ellas. El Marqués, su herma- 
no, viene con mucha gana de servir y aprender, y pienso que 
lo hará bien, y él lo procura, y trae muy bien en orden su gen- 
te; que es todo cuanto de acá os puedo decir. 

Mal me parece que le trata á la Duquesa el mal, y no lo me- 
rece. Espero estará ya muy recia, á lo menos así lo deseo y que 
á todos os vaya muy bien con muchos gustos y contentos. La 
Condesa de la Fera, por quien creo os he escrito otras veces, 
está concertada con su alnada, como entenderéis por los pape- 
les que presentarán á mi hermano. Hareisme mucho placer en 
procurar que se la despachen sus recados bien y presto, pues 
ella no tiene otra cosa de que vivir y me sirve muy bien; y así 
no puedo dexar de procuralle su bien. 



(i) Al margen, de letra del siglo xviii se lee: «Estas son las seis gale- 
ras de la escuadra de España que llevó este año Federico Elspinola, del 
Puerto de Santa María á Flandes. Resistiólas mucho el Adelantado mayor 
de Castilla, D. Martin de Padilla, que eran de su cargo, porque vio que 
iban á perecer sin resistencia, siendo preso del enemigo ó tragárselas la 
mar, como sucedió luego en llegando. Tanto sintió que las llevasen, que 
fue opinión de todos sus capitanes, que fue esta la causa de su muerte» 
que fue este mismo año por Mayo. S. A. habla de esta materia en el mis- 
mo modo de sentir que él en esta carta y en otra que está antes desta 
4e 23 de Abril deste año». 

(2) Subrayado en el original. 



^8 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

A toda vuestra gente me encomiendo mucho: ya deseo ver 
cartas, que siempre me parece que tardan. No os parecerá nue- 
vo esto, pues sabéis con la ternura que quiero á mi hermano, y 
que así olgaria de saber cada momento del. Guárdele Dios, que 
tanta merced me hace: todo lo que me decis del, conocí yo siem- 
pre; y así no podía sufrir^ como sabéis^ a quien decía lo contra- 
rio (i); pero él ha mostrado la verdad: aqui estamos buenos; y 
guárdeos Dios como deseo. De Gant á 17 de Julio, 1602. — 
A Isabel. 

Acaban de llegar las cartas de primero deste, y así no he 
querido dexar de poner esta posdata para daros la norabuena 
de bonísima gana de tener ya ay á vuestra hermana, y tan buena 
como decis. La que me dais de la salud de mi primo, os agra- 
desco mucho, y el cuidado que tenéis de cuanto nos toca; con 
que cada dia nos acrecentáis de obligación y deseo de que co- 
noscais el reconocimiento que tenemos desto y de la merced 
que mi hermano nos hace siempre y el sentimiento tan justo de 
ver las cosas en el estado que nos decís, y no poder servir á mi 
hermano y descansalle. Lo de Portugal ha sido muy mal caso y 
muy diño de castigo; y así espero habrá tomado mi hermano la 
resolución que convenga para lo de su ida allá, en que hay que 
mirar bien todo lo que me apuntáis. La merced que mi herma- 
no nos ha hecho aora en mandar al Marqués Espinóla, que sirva 
con su gente, ha sido muy grande, y él lo hace bien y la gente 
es buena; pero con todo apruebo vuestro voto de que fueran 
mejores españoles, aunque fueran menos. Quisiera teneros en 
esta casa, que nos pasamos ayer, que es como quien está en el 
campo, y por mostraros donde quiso parir la Reyna Doña Juana, 
á mi agüelo, que no tiene sino nueve pies de ancho. Dalde la 
norabuena á vuestra hermana de verse con vos, que se estará 
tan contenta que se la podemos dar; y yo no quiero buscar otro 
mexor embaxador, porque sea más bien recibida; y esta se 
cierra á 20 de Julio. 



(i) Subrayado en el original. — Al margen, de la misma letra del si-' 
glo xviii se lee: «Loaysa etc.» 



CORRISPONDEMOA DB LA INFANTA DONA ISABEL. 349 

(En la margen de la primera cara:) Hareisme mucho placer 
en procurar que se despache presto y bien Gonzalo Guerra, que 
ya sabéis que es mal negocio concertadas en casa. — (Sobres» 
crito:) Al Duque de Lerma. 

48. 

Duque: Mejores nuevas quisiera que me trujeran estas cartas 
vuestras de 2 1 de Agosto de vuestra salud para acabar de olgar 
mucho con ellas; pero espero os la dará Nuestro Señor, como 
es menester para el servicio de mi hermano. Y pues vos no 
tenéis la mira y el cuidado sino en hacelle, muy justo seria que 
mirásedes por vuestra salud, siendo esto el mayor servicio que 
le podéis hacer, y no trabaxar ni congoxaros de manera que os 
haga mal, pues veis que no se remedia con esto. Yo por mi 
parte y por lo que nos toca, os lo pido y fio tanto de lo que 
deseáis darme gusto, que espero lo haréis. No sé como podrt^ 
pagaros jamás el que he tenido con el retrato de mi nuera, que 
no he visto más linda criatura; y aunque nunca esperé menos 
siendo hija de su padre, estoy contentísima de vella asy, y de- 
seando aora con gran ansia que acabe de venir este marido, 
porque espero que tiniendole y pariendo aora la Reina un hijo, 
como lo quiero creer, tengo de sacar á mi nuera por justicia y 
traérmela conmigo para servilla y regalalla como yo querría 
estallo haciendo cada momento. Con mucho cuidado me ha teni- 
do la indisposición que ha tenido mi hermano y viruelas de la 
Reyna, estando preñada, que ya aquí habia cartas dello. Bendito 
sea Dios que quedaban ya buenos. Yo riño á mi hermano por 
lo poco que Se ha guardado; que me tiene con mucho cuidado, 
porque nunca ha tenido viruelas á derechas. Dios le guarde, 
como lo hemos menester. Cuantos de ay escriben, no dicen otra 
cosa sino lo que habéis trabaxado y hecho en este asiento. 
Cierto, yo no sé cómo se puede pagar lo que os debemos, sino 
conociendo cuanto es, y sobre todo el amor y voluntad con que 
lo hacéis, que esto no tiene paga; pero si la puede haber, os po- 
déis asigurar que siempre olgaremos de mostraros este agrade- 
cimiento con tan buena voluntad como yo deseo que podáis ver 



1 



350 BOLETÍN DB LA RBAL ACADBMIA DE LA HISTORU. 

por las obras. Por lo que escribe mi primo veréis á cuan buen 
tiempo ha venido este socorro y vendrán los que decís. Yo veo 
que hacéis milagros, pues tras tantas dificultades habéis salido 
con esto. De lo que pasa por acá veréis por lo que escribo á mi 
hermano, y lo que mi primo escribirá: que yo op confieso que 
huyo de hablar en ello por no tachar á nayde sit\ oir su razón, 
pero buenas serán menester para disculpar el disparate que han 
hecho en el campo. Dios nos ayude; que yo ya tengo á Grave 
por perdida, si Dios milagrosamente no lo remedia. Allá vá mi 
primo, y pluguiera á Dios hubiera podido ser dende luego; pero 
no hay ir contra lo que Dios ordena; y pues él lo estorvó, no 
hay sino dalle gracias y tener paciencia. Mira cual quedaré 
yo, pues tras haber un mes que estoy sin él, le veo aora ir aven- 
turado de todas maneras y sin esperanza de volvelle á ver tan 
presto. 

Siempre esperé que la compañía de vuestra hermana os había 
de ser tanto descanso como me decis, pues cualquiera rato de 
su conversación lo puede ser. Harto olgara de oir lo que ha 
dicho á la de Altamira de hallalla con abanynos grandes, que 
su buen gusto no se puede perder. La falta de salud de la Du- 
quesa siento mucho: decíselo de mi parte y encomendáme á 
toda vuestra gente. Con la muerte de Byron parece se han sose- 
gado los movimientos de Francia. El tuvo harto ánimo, pues 
dijo al verdugo que le cortase la cabeza; con todo no creo tiene 
el Rey por sigura la suya. Dios sea con él y os g^uarde como 
deseo. De Gant á 2 de Setiembre, l602. — Hareisme mucho 
placer en tener por encomendado á Frias en sus pretensiones. 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

49. 

Duque: Pues sabéis lo que quiero á mi hermano, fácilmente 
creeréis cual estaré, habiendo entendido por cartas de cinco des- 
te las tercianas con que quedaba. Yo os confieso no estoy en 
mí, ni sosegaré hasta saber que está bueno; y aunque sé el buen 
cuidado que tendréis de avisárnoslo, me parece que no cumplia 



COR&BSPOÑDBMCIA DB LA INFANTA DOJtA ISABBLl 35] 

conlnigo misma sino enviaba correo á sabello, como vá éste; y 
ojalá lo pudiera yo ser. Lo que me consuela es saber que estáis 
vos ay; que sé el amor y cuidado con que servís á mi hermano; 
y no dexo de sentir lo que os habrá costado y cual habréis an- 
dado. También creo que vuestra hermana habrá ayudado muy 
bien á lo que es el regalo de mi hermano, pues tan bien sabe 
hacer este oficio. Dios nos traiga las buenas nuevas que hemos 
menester. 

De aquí hay pocas que dar después que escribimos, á lo me- 
nos que sean buenas; pues cuando se habia de socorrer á Grave, 
que se defienden aun muy bien, es fuerza andar á pelear contra 
nosotros mismos, como lo hace mi primo contra los amotinados, 
que están tan desvergonzados como él dirá; que como quien 
anda en ello sabrá dar mejor relación que yo, que no quiero 
pasar de aqui; porque me parece que no es tiempo de ocuparos 
el que tendréis tan embarazado. A la Duquesa y vuestra herma- 
na y toda vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos 
Dios, como deseo. De Gant á 23 de Setiembre, l6o2. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

60. 

Duque: Creo que alcanzará esta al correo que pensábamos 
despachar para saber de la salud de mi hermano; y así no quie- 
ro dexar de deciros que bien habia menester las buenas nuevas 
que me dais de quedar mi hermano bueno para consolarme de 
la pérdida de Grave, aunque la tenia tan tragada como os tengo 
escrito. Siento mucho la mala paga que os doy de tan buenas 
nuevas como han sido para mí la salud de mi hermano, y que 
no pasasen adelante sus tercianas, que me tenian con la pena 
y cuidado que podéis imaginar de quien le quiere lo que yo. 
Bendito sea Dios que tanta merced nos ha hecho; que con saber 
que mi hermano tenga salud, todo lo demás se podrá llevar. Es- 
pero que la convalecencia será muy buena, y que será con las 
sangrías que le han hecho y otros remedios salud para tantos 
años como hemos menester. El tyniente de los archeros no ha 



352 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA* 

llegado. Ahora que sé que trae cartas le aguardo con alborozo. 
Por algunas de particulares he visto cómo se llevó Dios para 
sí á Francisca Lucia, y aunque en el mundo que tenemos se pue- 
de tener por dicha y dalle gracias por ello, no quiero dexar de 
deciros lo mucho que me ha pesado, por lo que todos lo habréis 
sentido con razón; por cierto que la muchacha tiene lo que me- 
recia; y yo la quería tanto y de la edad que la dexé era tan mi 
amiga que me obliga á sentillo doblado. No escribo el pésame á 
su agüela y madre por temer no se vaya el correo sin estas car- 
tas. Vos complí por mí hasta que haya otro con quien las es- 
criba. 

En las cosas de acá os confieso no querría hablar, por ver en 
el estado en que están. Solo puede consolar pensar que Nuestro 
Señor lo hace, pues al tiempo que más era menester la presen- 
cia de mi primo, le dio las tercianas para estorbar su ida al cam- 
po, de que ha nacido todo el daño; y aunque después lo pudiera 
haber hecho y quizá fuera á tiempo, le hallo disculpado, pues 
todos le decian que antes que llegase á medio camino, estaría 
socorrida Grave. Y quien pudiera creer que un exército de quin- 
ce mil infantes y cinco mil caballos se habia de retirar sin sabe- 
Uo mi primo y sin probar á hacer algo? Pero Dios que lo ha 
querido y que se deshaga sin haber hecho más que amotinarse 
y pasarse con el enemigo, debe de saber que nos cumple pasar 
estas adversidades para salvarnos; y asy yo las llevo muy en 
paciencia. Solo os confieso que no la tengo para ver que ya 
toda la honra del mundo se ha vuelto interés y la guerra trato, 
y así no la puede haber con provecho, sino perdiendo siempre. 
Con lo poco que ha quedado del campo está mi primo allá. Vá 
á ver si puede defender lo que queda de Gueldres, que no será 
poco hacello, pues el enemigo tiene sus fuerzas desembarazadas 
y enteras. Harto aventurado vá mi primo; pero él no hace caso 
deso. Así le aprovechase lo que trabaja y lo hiciesen los demás, 
con que todo andaria bien. Mira cual estaré yo viéndole ir desta 
manera. Dios nos ayude. Con esto veréis á qué buen tiempo ha- 
brán llegado las letras y si serian menester bien. Siempre guel- 
go de agradeceros lo que esto os cuesta de pesadumbre y tra- 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DO^A ISABEL. 355 

bajo, porque sé cuanto es y cuan mal se acabarían de acomo- 
dar estas cosas sino fuese por vuestro mucho cuidado y diligen- 
cia, de que estamos tan agradecidos como es razón. A la 
Duquesa y vuestra hermana dad mis recados, que no me decís 
cómo están, y siempre guelgo de sabello. Y guárdeos Dios 
como deseo. De Gant á 25 de Setiembre, 1602. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



61. 

Duque: No quiero se vaya Domingo de Urbea sin esta mía, 
aunque no llegará muy fresca, pues con todas ocasiones guelgo 
de que sepáis de acá. Y porque él dará buena relación de todo, 
no me alargaré en esta. Ya me parece tardan mucho cartas; á 
lo menos para lo mucho que yo las deseo, por saber que haya 
ido adelante la salud de mi hermano, como lo espero en Dios, 
y que estará ya muy convalecido. 

De mí no sé que deciros, pues tengo á mi primo cuarenta 
leguas de aquí , y de cuatro en cuatro dias llegan las cartas ; y 
eso con tanto peligro de que las tomen los enemigos que no 
osamos escribir cosa de momento, sino espérase que esto se 
ha de acabar presto. Ya creo hubiera ido á visitar los enemigos, 
que como victoriosos se están olgando sin emprender nada; y 
así todos estamos suspensos. A toda vuestra gente me enco- 
miendo mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Gant, día de 
San Francisco (l), 1602. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
de Lerma. 

62. 

Duque : Ha tanto que no tenemos cartas de ay que- no sé qué 
me diga; aunque bien sé que cuando se tarda en despachar no 
es sino por aguardar á que no venga el correo vacio; y también 
sé él cuidado que vos ponéis en esto, que es tanto que no nos 

' (1) 4 de Octubre* 

TOMO xLviL 23 



354 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

dexais que pediros, pero mucho que agradeceros, como lo ha- 
cemos siempre. 

De aquí no sé qué deciros sino duelos y más duelos, como 
dicen; porque estamos tan faltos de gente, y esa que hay de 
manera que no se puede fiar cosa della; y asy hasta cinco mil 
hombres entre caballería y infantería de los enemigos se andan 
por el pays de Lucembui^, sin haber casi como defendérselo: 
que aunque espero que en las villas no harán nada , todo lo de- 
más lo van quemando y abrasando, que es una lástima, comen- 
zando por las iglesias; que ya deseo ponerme á razones con 
Nuestro Señor y preguntalle porqué consiente una cosa como 
esa. Los amotinados por otro cabo hacen todo el mal que pue- 
den; y todo es gritar que nos concertemos con ellos, que si 
fuese posible pagallos, seria muy bien; pero toda la hacienda de 
mi hermano no bastaría sino fuese soltando ellos algo y desha- 
ciendo el motin, como se procura; aunque yo dudo que se salga 
con ello, porque allí tienen muchos que los ayuden y fomenten 
para que estén en pié , que no se puede creer los enemigos que 
mi hermano y nosotros tenemos. Y cierto que creo que ni los 
unos ni los otros los buscamos; pero yo siempre vivo con espe- 
ranza que Nuestro Señor, que sabe la intención de todos, nos ha 
de vengar algún dia dellos; aunque primero quiere que padesca- 
mos; y no es lo menos para mí haber siempre de importunar á 
mi hermano, sabiendo de la manera que está y lo que á vos os 
cuesta de trabaxo y cuidado, que sabiendo cuanto tenéis de 
todo, no he menester deciros más. Ya han comenzado á partir 
los que van ay, que son artos; y dende agora tengo lástima á 
vuestra cabeza. Don Fernando ha ya ocho dias que partió, 
sentido á mi parecer de parecelle que nosotros hablamos sido 
causa de que le llamasen. Y aunque su condición ha dado algu- 
nas, con que él debe de sospechar eso, yo creo que sois buen tes- 
tigo que nunca os he dicho nada; porque le tengo por hombre 
entendido y que desea acertar el servicio de mi hermano; y que 
solo tiene la tacha que muchos que tienen sus letras, que en me- 
tiéndoseles una cosa en la cabeza, no hay sacallos de ally; y sa- 
biendo esto, no se le puede tomar á mal lo que dixere. Nt de 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOiIA ISABEL. 355 

aquí hay otra cosa de nuevo que poder decir. A la Duquesa y á 
vuestra hermana y toda vuestra gente, me encomendad mucho; 
-que harto buena compañía se debe de juntar en vuestra casa« 
Y Dios os guarde, como deseo. De Gant á 22 de Noviembre, 
1602. — A Isabel. — (Sobrescrito:) — ^Al Duque de Lerma. 

68. 

Duque: No es mucho que nos quejemos de que tarden cartas 
<le ay, pues sabéis cuanto las deseo siempre con muy buenas 
nuevas de todos. Las que han llegado acá de la salud de mi her« 
mano, me tienen contentísima. Bendito sea Dios que tanta mer- 
ced nos ha hecho; asi espero nos la hará en continualla y alum- 
brar á la Reyna con bien de un hijo (l); y que no por eso des- 
privará mi nuera, á quien quiero más cada dia; que me hace 
.sentir mucho lo que tarda este su marido, que por todo lo de- 
más lo llevaría muy en paciencia. 

Ha tres dias que llegó el tiniente de los archeros, y asi son 
tan viejas las cartas que trae que no habrá que responder á 
•ellas; y de aquí hay poco que decir, sino que bendito sea Dios, 
tengo á mi primo aqui. Dias ha que se dio más prisa á compo- 
ner lo de Güeldres de lo que pensábamos, habiendo metido 
guarnición en Benaló (2) con mucha facilidad, lo que nunca han 
podido alcanzar ninguno de los que han estado aqui; y asi se 
vé cuánto importa para todo la presencia de sus amos, como 
me acuerdo de haberos oido algunas veces. Ha librado Dios á 
mi primo en esta jomada ya dos veces de las manos de los ene- 
migos, como escribo á mi hermano; y yo os prometo que Dios 
iScibe los dias que he pasado con este miedo. Porque aunque mi 
primo llevaba escolta, está la gente deste exército de manera y 



(i) No en balde había visitado con fe Felipe III el Monasterio de San 
Juan de Ortega y besado el cinto de este santo Abad. Recuérdese lo que 
á este propósito escribe la Infanta en su carta núm. 29. Sobre este Mo- 
nasterio, y la especial virtud de su primer Abad, véase lo que decimos en 
•el Apéndice, 

(3) Vcnlóo. 



$$t BOLETÍN DE LA KBAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA. 

particularmente la caballería y tan desvergonzada que no me 
parece se puede ñar cosa della; y bien se vé por los motines» 
pues en este de ahora los más son de los que acaban de salir 
pagados del pasado: en que se vé que no se amotinan por nece- 
sidad sino por bellaquería y robar cuanto hay; y lo peor es que 
no hay remedio; cada dia nos amenazan, porque no los quere- 
mos perdonar; y no sé como pueda ser, si ellos no sueltan mu- 
cho, porque son tantos y cada dia les van mas que no bastará 
cuanta hacienda tiene mi hermano; y tras esto, lo destruyen todo,, 
porque con los soldados no se les puede estorbar, aunque se 
procura harto; porque como todos son unos, es como quien dice: 
lo que hoy hicieres conmigo, haré contigo mañana; y los de la 
tierra por más que se les defiende y se les dá licencia que sal- 
gan contra ellos, como contra enemigos, los tienen tanto miedo- 
que se conciertan con ellos, y les pagan contribuciones porque 
no los roben y quemen. De Lieja les dan cuanto quieren: armas, 
municiones y dineros, por guardamos la buena vecindad que 
les guardamos; pero en fin, no hay quien no guelgue de ser 
contra nosotros, aunque entre sangre y parentesco de por me- 
dio; y á todos les pesa de guardar á mi hermano el respeto que 
es justo; aunque yo espero en Dios que se le han de tener, aun- 
que no quieran. Pésame de haber salido tan verdadera en lo que 
os he dicho de las galeras siempre. Harta lástima ha sido la gen- 
te que se ha perdido, aunque ha sido menos de la que pudiera; 
y alguna de las dos que se perdieron dicen está en Celanda. Que 
es cuanto se ofrece de por acá, y que cada dia aguardamos á los> 
enemigos, que dicen vuelven á salir en campaña. La mayor 
opinión es que será aquí, por socorrer á Ostende. Otros dicen 
á otras partes: presto se verá la verdad, si el tiempo les dá 
lugar. 

Deseo que mi hermano le haya tenido para olgarse en Lerma,. 
que á buen seguro que vos lo habréis procurado todo lo posi- 
ble, como quien no se desvela sino en dalle gusto. La Duquesa 
han dicho aqui que habia vuelto á estar mala, que me pesa mu- 
cho. A vuestra hermana deseo saber cómo le vá con su cabeza>, 
que el traje de viuda bien contrario le será á ella: y á toda 



COBRBSPOKDBMCIA DB LJl INFARTA DOÍIa I8ABBL. 357 

vuestra gente me encomendad mucho. A mí hermano duplico 
«e acuerde de resolverse en hacer merced al Marqués de Vela- 
<la: hareisme mucho placer en acordársela y procurallo, pues 
«abéis cuan bien lo merece lo que ha servidp y sirve. Y guár- 
<leos Dios como deseo. De Gant, dia de las Animas (l), 1602. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

64. 

Duque: Habiendo tan pocos dias que os he escrito, y llevan- 
<lo esta Juan López Ugarte, que os sabrá dar buena relación de 
todo lo de acá, tendré poco que decir en esta, sino parecerme 
<}ue ha mil años que no tenemos cartas de ay, aunque haber 
sabido por algunas frescas de particulares que todos estaban bue- 
nos, me tiene muy contenta, y también que mi hermano se haya 
olgado en la caga, que no puede dexar de hacelle provecho el 
exercicio. Acá usamos el que siempre; y así ha cuatro dias que 
partió mi primo para pasar á Lucenburg, por detenerse allí los 
enemigos; mas quiso Dios que no huvo menester pasar de Bru- 
selas, porque ya se han retirado, habiendo quemado y robado 
arto. Todos nos amenazan que para Mar^^o saldrán con treinta 
mil hombres; y según los que los ayudan, no harán mucho. Mira 
si será menester estar apercibidos con tiempo; y así dad la pri- 
sa que pudiéredes para que aqui se pueda proveer de gente, pues 
tras ser la que hay de manera que no se puede fiar della, es 
tan poca con estos negros motines como sabéis. Allá está el 
Nuncio procurando alg^un buen medio con los amotinados. Plega 
á Dios que pueda acabar algo bueno con ellos; que son tan be- 
llacos que yo no espero nada; y ojalá se pudieran castigar, que 
ese era el verdadero camino para todo; mas ahora es imposible. 
Con todo, no puedo desconñar de que Nuestro Señor nos ha de 
ayudar, y que vuestra buena diligencia y cuidado han de ser el 
medio para ello. A vuestra hermana y la Duquesa y toda vues- 
tra gente me encomiendo mucho. De todos deseo tener buenas 

(t) Día j de Noviembre. 



55^ BOLETÍN DE Ui REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nuevas y que os guarde Dios como deseo. De Gant, primero de 
Diciembre, l6o2. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Ler- 
ma. — (En el margen de la primera cara:) Hareisme mucho pía- 
cef en favorecer á Ugarte en lo que se le ofreciere, que la vo- 
luntad con que sirvéá mi hermano lo merece, y pienso ha de 
ser de mucho efecto este negocio á que vá. 

Duque: No tendrán que quexarse que no van artas cartas 
nuestras estos dias, pero lo peor que hay en ello es que nunc^r 
llevan cosa de gusto sino importunidades: pero mientras eí 
mundo esté lleno dellas, no se puede tratar de otra cosa ; y más 
viendo aora correr ^1 tiempo tan aprisa, y la que tienen nues- 
tros enemigos en estar á punto y que aqui no tengamos aperci- 
bimiento ninguna, pues se puede mal hacer sin que vengan las 
provisiones. Como sabéis, el tardar cualquier punto ni momento 
es de tanto daño para todo que podria perderse todo por elio> 
y gastallo mi hermano sin que fuese después de ningún fruto ni 
provecho, que es lo que más siento, y que le cuesta al doble 
más cualquiera dilación que en esto haya. Bien sé que no queda 
por vos y por vuestra solicitud y el buen cuidado que ponéis 
en ello; pero eso mismo me obliga á deciros lo que siento para 
que procuréis que se remedie y no se gaste sin provecho, pues 
importa tanto al servicio de mi hermano que no salgan nuestros 
enemigos con su intento. En ñn el de los amotinados ha para- 
do en no querer concierto que se pueda hacer con ellos, antes 
se han concertado con el enemigo que de aqui á mediado Marzo 
no se concertarán con nosotros y nos harán todo el daño que 
pudieren; y para seguridad desto les han enviado rehenes. Mira 
lo que se puede esperar desta gente; y lo peor es que no se les 
pueda dar el castigo que merecen, aunque se procura arto. Mi 
primo se vá mañana á dar una vuelta á Ostende y aquellas 
obras, que van muy bien,^ y dentro siempre les dura la peste^ 
que seria gran cosa aora podellos apretar y acabar con aquello. 

Ha habido aqui cartas de ay estos diaa, en que decian que no 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOSTA ISABEL. 359, 

andábades bueno, que me ha dado mucho cuidado, tanto por 
vos como por la falta que sé haréis á mi hermano; y como sé lo 
poco que mirareis por vos, no puedo dexar de acordaros esto, 
para que ya que no os regaléis y descanséis por lo que os toca, 
lo hagáis por lo que he dicho; que aunque creo que mi hermano 
tiene el cuidado de mandároslo por muchas razones por donde yo 
tengo obligación para desearos mucha salud y descanso, no 
puedo dexar de pediros que le procuréis. 

De aqui no hay cosa de nuevo que decir. El Almirante pasó, 
ya de París, y allá habrán comenzado á llegar algunos de ios 
que van de acá, que si yo os pudiera hablar y no por carta, yo 
os contara algunos cuentos que sé que os hicieran reyr en mita 
de nuestros cuidados; que bien lo debéis de haber menester 
algunas veces, aunque espero que vuestra hermana no dexará 
de ayudar á entreteneros y haceros la buena compañia que 
yo creo. A ella y á la Duquesa me encomiendo mucho con toda 
vuestra gente, que estoy por decir lo que solia decir Morata, la 
santa congregación. Y guárdeos Dios y déos los buenos años 
que deseo. De Gant á 8 de Enero, 1603. — A Isabel. r— (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 

56. 

Duque: Para que de todo punto nos entrara en gusto tanta 
merced como mi hermano nos ha hecho y hace, no nos habia- 
des de dar tan ruines nuevas de vuestra salud; y aunque espero 
que la tendréis ya muy cumplida y que el ir ya afloxando los 
fríos os habrá ayudado para ello, deseo mucho tener estas nue- 
vas, pu2s ya os tengo escrito lo que os la deseo y las razones por- 
que debéis procuralla; y esto os vuelvo á pedir aora, por la obli- 
gación que tengo al servicio de mi hermano y por las mias par- 
ticulares. Estas me parece acresentais cada dia, y no es menester 
que me digáis lo que hacéis y habéis hecho en estos asientos t 
y lo que todos lo dicen, pues las obras mismas son mejor testigo 
que nayde. Puédoos asegurar que tenemos el reconocimiento 
dellas que es justo, y mucho deseo de que se ofrescan ocasiones 
en que mostrároslo. Doy mil gracias á Dios de que se haya des- 



56o BOLBTÍN DR LA RBAL ACADBIflA DB LA HISTORU. 

marañado la hacienda de mi hermano de manera que se haya 
podido salir con este asiento de los tres años, que espero se ha 
de ver del fruto que ha de ser, antes que se cumplan. Y yo os 
asiguro que solo el haberse publicado esto y que la hacienda de 
mi hermano no está tan acabada como decian nuestros enemi- 
gos, les comienza á poner freno y hacer temblar; y así es me- 
nester llevar esta fama adelante; que yo espero en Dios que mi 
hermano ha de triunfar de todos ellos, que le sirve muy dife- 
rentemente. 

Luis Blasco va á suplicar á mi hermano mande dar prisa á la 
gente, que es tanto menester, porque nuestros enemigos están 
ya á punto. Sé que ayudareis en esto, como á todo cuanto nos 
toca ; y así no he menester pedíroslo. Y porque escribo á mi 
hermano sobre ello, y lo de acá, no quiero cansaros los ojos has- 
ta saber que estéis muy bueno dellos. De lo que se ha hecho 
con Francisco Maryn, he olgado mucho; porque, cierto, nos ha 
socorrido aqui en muy grandes necesidades sin haber quien lo 
quisiera hacer, y es hombre de buen trato. Muchos pliegos de 
papel habría menester para decir del retrato de mi nuera. ¡Ojala 
me la pudiérades poner en los bragos, que yo al retrato no me 
arto de abrazalle! Parécese mucho á mi hermano; que me tiene 
contentísima, y el cuidado de haberme enviado el retrato, no 
tiene paga. Aora se vé que el chico (l) no era bueno. La poca sa- 
lud que trae la Duquesa siento mucho. Decídselo, y no le ayudará 
ahora lo que trabajará con el parto de la Rey na, que ya me parece 
podemos estar con este cuidado. Dios la alumbre con bien. 

Aqui estamos buenos, y no hay cosa de nuevo sino haber 
vuelto mi primo muy contento de Ostende y con más esperan- 
zas que nunca de que se acabará bien. La gente está muy bue- 
na y no se ha ido un hombre solo de allí al motín y trabajan con 
muy buen ánimo. Menester es que hagáis visitar con mucho cui- 
dado todos los navios que fueren á esos puertos, particularmen- 
te en Portugal, porque se acaba aora en Amsterdan, en Holanda, 
una impresión de byblias en español, de arto linda letra, y 

(i) El retrato anteriormente recibido. 



EPIGRAFÍA HBBRBA Y VISIGÓTICA. 36 1 

todos los artículos de Calvino, con título de que están impresos 
en España para enviar allá; y aun me dicen que ya hay algunos 
en Portugal; y son tan sutiles que aun quien sepa algo, no caerá 
luego en los yerros que tienen, y si se sembrase esta semilla ay, 
mira lo que seria, y aunque sean de Francia los navios no dexen 
de visitallos: que todo lo que quieren pasar á España lo llevan 
primero á Francia; y yo tengo á gran dicha habello sabido antes 
que pueda pasar este daño adelante. A vuestra hermana me en- 
comendad mucho y á toda vuestra gente; y guárdeos Dios como 
deseo. De Gant, á 21 de Enero, 1 603. — A Isabel. — (Sobrescri- 
to:) Al Duque de Lerma. 

( Cmtínuard,) A. Rodríguez Villa, 



II. 
EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 

Rappori síár les inscriptions hébreüqms de la Jaranee par M. MoXse Schwab, 
bibliothécaire á la bibliothéque Nationale. París, imprimerie nationa- 
le, MDCCCciv (i). — En 4.°, páginas 260. 

Esta Real Academia, que emprendió con sumo vigor hace 
más de un siglo (2) y sigue fomentando con inquebrantable te- 
són la publicación y estudio de los epígrafes hebreos de Espa- 
ña (3), no ignora que muchos más, diversos de aquellos de los 
que ha dado cuenta, se han encontrado diseminados por toda 
la Península ibérica y en las islas Baleares adyacentes, los cua- 
les, reunidos á los primeros y dispuestos por orden científico, 
arrojan una suma total de casi trescientos. 



(i) Extrait des nouvelles Archives de Missions scientiñques, t. xii, pá- 
ginas 143-403. 

(3) Memorías de la Real Academia de la Historia, tomo iii , pági- 
nas 31-70. Madríd, 1799. 

f3) BoLBTÍN, tomo n, páginas 300-306; v, 383-390; ix, 396; x, 357, 346; xi, 
443-446; xii, 349, 350; xm, 324-328; XIV, 568-571; XV, 603, 604; XVI, 330, 446- 
449i 573; XVII, 170-178, 199, 366; XXII, 306; XXV, 488-491; XXXV, 89 y 90; 
XXXVI, 345-347; xxxvu, 485-487; xLiii, 460-463; xuv, 191; xLvii, 137-147; 

338,339,313-318. 



302 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Por esa vía nos acaba de preceder el Gobierno de la vecina 
República, que siempre generoso á la par que activo, confió á 
nuestro antiguo Correspondiente en París (l), el Sr. Moisén 
Schwab, la tarea de recoger, examinar é ilustrar con la maestría 
que todo el orbe sabio le reconoce, las inscripciones hebreas de 
Francia. Gloría inmarcesible será para esta gran nación, la em-* 
presa de formar un Corpus inscriptionum semiticarum. Sin este 
requisito las lenguas y la historía de fenicios y cartagineses, ára- 
bes é israelitas, siros, asirios y babilonios, serían como inmensa 
mies que languidece mustia por falta de riego. Ahí, por ejemplo, 
está la inscripción votiva al dios Suva (vid)» que interpretada por 
nuestro Honorario, Mr. Hartwig Derenbourg, y publicada en 
el Boletín de esta Academia (2), resuelve una de las cuestiones 
más difíciles é interesantes que suscita la sura lxxi del Al^ 
coran. 

El método fundamental que ha seguido M. Schwab para tra- 
zar su obra, es el científico que ideó y planteó la Real Acade- 
mia Literaria de Prusia para el Cuerpo de las inscripciones lati-' 
ñas y griegas. La clasificación y la distribución resultan de com- 
binar diestramente la Cronología con la Geografía; la solidez y 
el provecho nacen de exponer, interpretar y comentar docta- 
mente las inscripciones; y, por último, no han de faltar los índi- 
ces, que recopilen toda la substancia del libro, y donde cada 
lector al momento halla lo que más le importa. 

Ya en 1897 el Congreso de las Sociedades sabias, teunido en 
París, había propuesto, como tenia xx de la sección de Arqueo- 
logía, uno de los puntos capitales del trabajo de M. Schwab: 
ikRechercker les épitaphes^ inscriptions de synagogues, graffites, 
en langue et en écriture kébraiquesy qui n'ontpas encoré été sígna- 
les ^ ou imparfaitementptibliésjusqu* a présente. La Academia fran- 
cesa de Inscripciones y Bellas Letras acogió varias veces (años 
1887-1899) con agrado é interés creciente las explicaciones que 
se le dieron sobre varias inscripciones hebreas, algunas del si- 



{i) Desde el lo de Enero de 1S90. 
(2) Tomo xLvii, páginas 72-7S. 



EPIGRAFÍA HSBRBA Y VISIGÓTICA. 563 

glo XIII, descubiertas en el departamento de Seine-et-Oise.. La 
Revue des Études juives^ que nuestra Academia recibe á cambio 
de su Boletín, ha tomado de éste y de otras fuentes de infor- 
mación bastantes inscripciones hebreo -hispanas (l), además de 
otras muchas hebreo-francesas sobre las cuales descuellan por 
su antigüedad y mérito histórico la tunecina de Hammam-Lif 
(siglo IV?), la de Auch (siglo vi?), y una de Narbona (siglo vii) 
harto célebres (2). Por otro lado impresos y manuscritos, ate- 
sorados por las principales bibliotecas de Europa é ilustrativos 
de la Epigrafía hebrea de Francia, asociados á los monumentos 
originales que no han perecido y todavía se conservan, recla-^ 
maban un trabajo de prolija investigación y de macizo talento, 
que nadie mejor que M. Schwab podía acometer y llevar á cabo; 
estando, como estaba, demostrada su competencia por la tra- 
ducción que hizo del Talmud de yertisalem en once. volúme- 
nes (3) y por su profundo y vasto saber en todos los ramos de 
la historia y literatura hebraica. Así lo comprendió el Ministro 
francés de Instrucción pública, y de acuerdo con el ^Comité des 
travaux kistoriqties et scientlfiques^ designó á M. Schwab para 
la ejecución de tamaño proyecto, que vemos trocado ahora en 
realidad por todo el mundo aplaudida. 

* 

Distingue en dos clases M. Schwab las inscripciones que re- 
seña, considerándolas desde el punto de \ ista cronológico. Co- 
pia, interpreta y discute por entero las anteriores al siglo xv. 

(i) Entre ellas la monumental de la Sinagoga de Gerona (siglo xin); la 
de Calatayud (siglo x), un tarro de estilo mudejar (siglo xiv) que adquirió 
e) Barón Alíonso de Rothschild. (Boletín, tomo xii, páginas 17-19; xm, 
324-336; XXII, 206.) 

(2) La tunecina se lee en un gran mosaico, del que dio cuenta á núes- 
t tra Academia su actual y dignísimo director el Excmo. Sr. Marqués de 

la Vega de Armijo; siendo este mosaico semejable á otro de Mahón, don- 
de ñorecía un rico y poderoso barrio hebreo á principios del siglo iv. Las 
inscripciones de Auch y Narbona se estudiaron en los tomos xv (pági- 
nas 603 y 604) y xvi (pág. 320) del Boletín. 

(3) París, 187 1- 1 889. El autor ha regalado esta obra á la Biblioteca de 
nuestra Academia. En 1864, publicó el Almanach franjáis perpéiiul; en 1866, 
la Htsioíre des Israélites jtisqu* a nos jours; en 1876, La btbliograpkie de la 
Per se; en 1888, los MonumerUs lUUr aires de V Espagne, y así siguiendo hasta 
este año de 1905, muchas obras que lo acreditan de orientalista emjnenter 



364 BOLETÍN DK LA RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Las posteriores, que se cuentan por millares, las indica sumaria- 
mente, exponiendo las que encierran mayor interés histórico y 
literario, y tocando de las demás lo indispensable para dar de 
ellas una idea general; pero no sin remitir los que desearen co- 
nocerlas más en particular, á los libros ó monografías peculiares 
donde se enumeran. Declara, con justa razón, ser grave error el 
pensar que no deben entrar en formación todas las antiguas; y 
la razón es, porque aun las que, al parecer, poco montan, hacen 
brotar de su contacto y ajustamento á las restantes una luz tan 
intensa que á menudo disipa la obscuridad de las preeminentes 
y resuelve cuestiones filológicas, paleográñcas é históricas de 
importancia, las cuales, sin este medio, quedarían eternamente 
dudosas. Reflexionando, por fín, que las inscripciones anteriores 
al siglo XII no se han descubierto en el Norte y sí en el Medio- 
día de Francia, parte el cuerpo de la obra en tres capítulos, 
donde para mayor claridad, facilidad y amenidad de compren- 
sión observa el orden geográfico y en cada localidad el crono- 
lógico. 

Los capítulos son los siguientes: 

L Siglos vii-xi. — Narbona, Auch, Arles, Viena del Delfina- 
do, Hammam-Lif (Berbería). 

II. Siglos xii-xiv. — Tolosa, Narbona, Beziers, Nimes, Arles, 
Carpentrás, Macón, Dijón, Soíssons, París, Limay, Mantés, Sen- 
neville, Orleans, Isudún, Montreuil-Bonín, Mende, Serres, Es- 
trasburgo, Metz y otras poblaciones de Alsacia. 

III. Modernas á partir de la época del Renacimiento. — Saint 
Paul-Trois-Cháteaux, Angers, Bretaña (Quimperlé, Lander- 
neau), Constantina, Argel, Tremecén, Lormali, Bayona, Avi- 
ñón, París. 

Al epílogo de los tres capítulos sigue (páginas 242-260) un 
copioso índice alfabético de nombres geográficos y de per- 
sonas. 

La mayor parte de estos nombres son españoles y portugue- 
ses. Y ello no ha de causarnos admiración; porque, si bien el 
cuerpo de la obra ó sus tres capítulos, tratan de inscripciones 
halladas en territorio actualmente francés, con todo muchas de 



EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 365 

ellas se grabaron y guardan en parajes que sirvieron de asilo á 
judíos emigrados ú oriundos de nuestra península. 

Sirvan de ejemplo dos inscripciones de Tremecén (páginas 
218-220), ciudad de la Argelia y capital que fué de reino mu- 
sulmán; la cual sabemos (l) era en 1 326 emporio comercial de 
los hebreos mallorquines. Una y otra inscripción son para nos- 
otros acreedoras á peculiar atención porque se valen de un sis- 
tema cronológico-bíblico, rara vez empleado en Francia, y 5a- 
racterístico de la epigrafía hebreo-hispana ya demostrado (2) por 
dos lápidas de Barcelona, una de Agramunt (Lérida), y muchí- 
simas de Toledo. La primera de Tremecén es el epitafio del 
rabí, probablemente mallorquín, Judá Sesportes (3), cuyo apelli- 
do en dialecto balear significa «las puertas» y sale varias veces 
en la nómina de los judíos de Palma (4), bautizados en Octubre 
y Noviembre de 1391. La fecha de esta inscripción de Treme- 
cén se marca puntuando el primero de dos vocablos, que se 
toman del capítulo xxiii del Génesis, versículo 6, donde los Jé- 
teos de Hebrón ofrecen al patriarca Abrahán lo mejor de su 
cementerio para la difunta Sara: 

Las letras del vocablo puntuado dan el número 252, es decir, 
5252, correspondiente al año de la Creación (5 Septiembre 
1 49 1 -2 1 Septiembre 1 492). En la segunda inscripción (5) el cro- 
nograma del año hebreo se denota por el versículo 9 del Sal- 
mo xxxvi, expresivo de las calamidades que el finado había pa- 
decido en los días de su vida mortal, puestos los ojos de su con- 
fianza en Aquel que del polvo suscita al mezquino y al pobre en- 
cumbra del muladar al solio (salmo hebreo xcm, 7): 



(i) BOLETÍN; tomo XXXVI, páginas 187- 191. 
(a) Boletín, tomo xlvii, páginas 313-318. 

(3) ttnanstiw 

(4) Boletín, tomo ix, páginas 295-305. 

(5) Sepulcral del poderoso y docto Maimón, hijo de Sa' don. Conjetura 
el Sr. Schwab que fué pariente del célebre Sa'diah, hijo de Maimón bcn 
Dinán, que vivió en Granada á fines del siglo xv. 



^66 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

Del vocablo puntuado se infiere el año hebreo 5260; y como 
además el epitafio señala el día 17 del mes de Tamuz, la fecha 
cristiana correspondiente es el 17 de Junio de 1500. Ambas ins- 
cripciones dan fe del amparo que hallaron en Berbería los ju- 
díos españoles, expatriados por los Reyes Católicos, D. Fernan- 
do y doña Isabel (31 Marzo 1492). 

No se ven otras inscripciones en el más antiguo cementerio 
de^ Tremccén. Sin embargo, la tercera hace mención de aquella, 
en cuyo lugar se puso, renovando la memoria del médico, teó- 
logo, taumaturgo é insigne protector de la aljama hebrea de la 
ciudad, el gran rabino Efraim Annacúa, el cual falleció en 1 5 de 
Noviembre de 1441, medio siglo después de haberse evadido 
de España (l). 

Su nombre y apellido, según los escribe este monumento, 
fueron 

M. Schwab, diligente investigador de la prosapia de este va- 
rón ilustre, hace observar (2) que entre los 75 epitafios toleda- 
nos, coleccionados por Luzzatto, cinco aparecen (números 28-32) 
en los que suena el mismo apellido cuya transcripción se re- 
siente de la forma árabe i^^^^LJI que tenía en España, aunque 
la pronunciación era idéntica: 

•T.pwSí^ 

El primero de estos cinco se llamó Abraham ben Samuel ben 
Annacúa. Su defunción en 9 de Tisri del año 5102 de la Crea- 
ción (f 21 Septiembre 1 34 1) se nota directamente por la ex- 
presión de la Era menor (3). Los cuatro siguientes se rigen por 
el sistema de cronogramas bíblicos: 

(i) tSelon la legenda, ce rabbin a fait partie des exilés et dcsmalheu- 
reux qui quittérent Séville á la suite dea massacres de 1391, et il entra, 
dit-on, á Tlemcen, monté sur un lion; ce qui fait que son arriére descen- 
dant á Alger a pour armoire un lion rampant, qui de sa patte ócrase iin 
derpent». Rapport^ pág. 321. 

(2) Rapport^ pág. 21. 

(3) Luzzatto prueba que ha de leerse ^'p Y do 3 ' D» 



SPIGRAFÍA HBBRBA Y VISIGÓTICA. 3^ 

29) Salomón ben Samuel (f 23 Agosto 1348-11 Septiembre 
J349)« Texto bíblico: Números, xvii, 28). 

irnib i:an D«n njw 

30) José ben Samuel (f 18 Junio-l6 Agosto 1349) Texto: 
Isaías, XI, 10. Falleció en el mes de Tamuz del año que el texto 
exflrcsa : 

31) Samuel beivjosé (f 9 Octubre-6 Noviembre 1344). Fué 
padre de los tres precedentes. Murió de edad avanzada en el 
mes de Marjeshván. Texto bíblico: Génesis, xxv, I. 

S« n'ía nby anp t\2v 

En su elogio con alusión al noble apellido de su abolengo 
(Annacúa) se dice que este anciano fué 0^33 ipj (puro de ma- 
nos, ó inculpable de obras). 

32) Efraim ben Abraham (f 12 Septiembre 1355). Falleció 
en 6 de Tisri. Texto: Isaías, lvii, 2). 

DiSwn i^bv mj^ n:v 

Quizá fué abuelo ó bisabuelo del Efraim Annacúa, sepultado 
en Tremecén. 

Basta lo dicho para demostrar que las inscripciones hebreas 
del territorio francés en Aírica ilustran considerablemente la 
historia de nuestra nación. Con igual propósito me ha de con- 
sentir la Academia que llame su atención sobre algunas del con- 
tinente europeo. 

I. La de Narbona, — Existe la piedra original en el Museo ar- 
queológico de esta ciudad (número 9599) en cuyo arrabal fué 
hallada. Le Blant (l) dio de la inscripción una copia imperfec- 
ta, pero hizo un estudio doctísimo. Teodoro Reinach, con me- 



(i) Inscriptions chritiennes de la Gaule, antérüures au VIII* siécU^ 
tomo II, pág. 476, núm. 621, lámina 86, fíg. 511. París, 1856. 



jor acuerdo, sacó de un vaciado en yeso, que atesora el Museo 
de Saint-Germain de París (l), el Totograbado. 



Hic reqtdescunt íh pact beneniemori(i) tres fi¡i(i) d(om)m Paragori, de 
filio condant d(oinm) Sapaudi, id esl, yuiius, Afaírona ei Dtdciorella; qui 
vixseruiti 7ustus annos XXX, Matrona attuos XX. Dulciorela atmos VlUl. 
huCW^ Vj DiSto Ob(tjiiernnr anuo secundo d(o)ni(in)i Egiami regii. 

Aquí descaosaa cd paz, bendita sea su memoria, tres hijos de Doa Pa- 
riigoro, hijo éste del difunto Don Sapaodo, es á saber, Justo, Matrona y 
Dulciorela; los cuales vivieron: Justo treinta años, Matrona veinte ifios, 
Dulciorela nueve años. Paz sobre Israel. Murieron en el aflo segundo del 
rey Egica. 

M. Reinach restituyó á su genuina lectura el nombre propio 
dei padre de los tres hijos, que Le Blant habla transformado en 
Parator. La letra en cuestión no es, como lo pensó Le Blant, 
T sino G (2). Sobre este punto capital de paleografía visigótica 

(i) Retiue des Études Jttives., tomo xix, pág. 75. París, Julio-Septieni' 
bre 1899. 

(1) iEq rapprochant cette lettre du G á&-as\ts rao\& Egfíam regis, ala 
fin de l'inscription, on soupgonne tout de suite qu'elle représente ^ale- 
mcnt un G; un G tout á fait identique est donné par Natalís de Waill; 
dans les paradigmes de ses Éiemenis de paUograpkie (torne n, p. 344, pl. li- 
li laut done lire Parasori.^ Recue des Éí.Juivcs, t cit, píg. 76. 



EPIGRAFÍA HEEREA \ VISIGÓTICA. 369 

lluevas pruebas añadí publicando la fotografía de la piedra pa- 
limpséstica é histórico-jurídica de Bélvís de la Jara (l); y deshi- 
ce por otro lado (2) algunos cargos que M. Reinach levanta con- 
tra el grabador de esta lápida de Narbona, taciiándole de impe- 
rito. Ahora debo añadir que la expresión de JiliOy al parecer 
exótica y anormal, se puede bien explicar por la inscripción he- 
breo-visigótica de Mérida (3), donde leemos: Ego Simeón filius 
de Rebbi Sa \muel}\ . 

M. Schwab dedica buena parte de su artículo á indagar la 
cfquivalencia griega y hebraica de los nombres de las personas 
■que menciona la inscripción Narbonense. Acerca de Paragorus 
^= napT¡Yopo;, talmúdico DIIJi^iS» hebreo on^a) ó Menakeju que 
significa consolador^ toma de Zunz un dato notable para nues- 
tra historia del siglo xn: «Le Talmud de Jérusalem mentionne 
<iéjá un rabbin Dna'^Sj de l'école de Césarée; un autre rabbin 
de méme nom passa de France en Espagne Tan 1035, au té- 
moignage d'Abraham ibn Daud, dans son Sefer kaccabala 

(f. 74'-).» 

La inscripción refiere que durante el año segundo de Egica 

(24 Noviembre 688-23 Noviembre 689) vio Parégoro morir á 
sus tres hijos: de tan diversa edad que bien podemos creer fue- 
ron víctimas todos ellos de alguna epidemia. Consta por el Pa- 
cense (4), autor casi contemporáneo, que desde el principio del 
reinado de Egica la landre ó peste bubónica (plaga inguinalis) 
se desarrolló con gran violencia en todos los dominios de la Es- 
paña visigoda. La provincia que más afligió y estragó fué la Ga- 
lia Narbonense. Así lo atestigua el mismo rey en el decreto que 
promulgó en Toledo (l.° Mayo 693), y que cierra las actas del 



(O Boletín, tomo XXX, páginas 428-432. 

(2) Boletín, tomo xv, 604. 

(3) Hübner, Inscriptionts Hispaniae ckristíanae, núm. 34. Berlín, 1871. 
Sospecho, no obstante, que en la inscripción de Narbona el de^ antepues- 
to á filio, sea transcripción fonética y expresiva del vocablo hebreo ,-,7 
{dhe), lo que indicaría una vez más el habla familiar en la boca del gra- 
bador, indudablemente judío. 

(4) Monumefíta Germaniae histórica, Ckronica minora edidit Theodo- 
rus Mommsen, vol. u, pág. 349. Berlín, 1894. 

TOMO xLvii. 24 



370 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

concilio nacional Toledano xvi, donde ordena (l) que en vista de 
no haber podido asistir al concilio nacional ninguno de los pre« 
lados de la Narbonense en razón de la pestilencia que asolaba 
aquella provincia, les intima que reuniéndose en Narbona y for- 
mando concilio provincial, examinen, aprueben y firmen los cá- 
nones de aquél. Al año siguiente, en el concilio nacional Tole-- 
daño XVII (9 Noviembre 694) al extremar las medidas de rigor^ 
no contra los judíos no bautizados como neciamente se ha su- 
puesto, sino contra los conversos ó bautizados, exceptuó el mo- 
narca á los de la Galia Narbonense en atención á lo despoblada 
que, por efecto de invasiones de gentes extrañas (2) y de la 
pestilencia reinante, había quedado aquella provincia: «illis tan- 
tummodo hebraeis ad praesens reservatis, qui Galliae provincias 
videlicet intra clausuras (3) noscuntur habitatores existere, vel 
ad ducatum regionis pertinere, ut, quia delictis ingruentibus et 
externae gentis incursu etplagae inguinalis interitu passim ipscu 
ab kaminibus desolata dignoscitur^ cum ómnibus rebus suis in 
suffragio ducis terrae ipsuis existant et publicis utilitatibus pro- 
fectum incunctanter exhibeant, ita ut secundum sanctae ñdei re- 
gulam ut veri christicolae vitam suam corrigant et omnem ge- 
nuinae incredulitatis errorem a suis cordibus pellant». 

A excepción del rey Sisebuto, cuya acción de forzar los ju- 
díos á recibir mal de su grado el bautismo, fué reprobada por 
el concilio nacional Toledano iv, ningún otro soberano de la Es- 
paña visigoda los molestó, quebrantando las leyes de la recta 
razón ó dejándose arrastrar de un celo temerario é inconvenien- 
te. Bajo el cetro de Egica, en paz vivieron los judíos no bautiza- 
dos, como lo manifiesta el Fuero-Juzgo. «A vueltas de la dureza 

(i) «Et quia, ingruente inguinalis plagae vastatioyUy ad Narbonenscm 
sedem pertinentes episcopi nequáquam sunt in hac sancta synodo adgre- 
gati, ideo per hanc nostrae mansuetudinis legem instituentes iubemus, ut 
omnes, ad eiusdem cathedrae dioecesum pertinentes episcopi, in eadem 
urbe Narbona cum suo metropolitano adunentur, et cunctis huius conci- 
lii capitulis, vigilanti ab eis indagatione perlectis, accedant ordinibus de- 
bitis subscriptores.» 

(2) Piraterías? Sabido es que los musulmanes en 693 se apoderarotk 
de Cartago, trocándola en un montón de ruinas. 

(3) Al otro lado de los puertos del Pirineo. 



EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 37 1 

de la legislación (l)>, escribe nuestro compañero el Sr. Fernán- 
dez y González (2), «se advierte que, ni en la época de Sisenan- 
do, ni en las de Ervigio y Egica, famosas por sus persecuciones, 
dejaron de existir en España judíos no bautizados (3) que esta- 
bleciesen aljamas 6 comunidades, designadas con el nombre la- 
tino de conventus^ que se ejercitaban en la agricultura, cultivan- 
do especialmente vides y olivos (4), y que tenían manufactura 
de tejidos de lana (S), siendo empleados por los magnates y 
obispos en la administración de sus propiedades, no sin tomar 
grande parte en los negocios mercantiles del reino, principal- 
mente en el tráfico que llamaban transmarino, mantenido por 
los pueblos del litoral de España con los países de Mediodía y 
Levante». 

Léase el tratado de sexta mundi aetate^ dividido en tres li- 
bros (6), escrito á instancia del rey Ervigio en el año 686 por 
San Julián, arzobispo de Toledo, y al momento se verá que las 
armas de que se valían Ervigio y Egica para reducir á la fe cris- 
tiana los judíos, no bautizados, de su reino, doctos y numerosí- 
simos, consistían en la discusión literaria y en el discurso inte- 
lectual que convence, más de ninguna manera en la fuerza bru- 
tal ó fanatismo, que tiraniza. Aun con los conversos de lo res- 
tante del reino se mostró Egica hasta el año 694 benigno y ge- 
neroso, como él mismo lo declara en el discurso de la Corona 
ante el concilio xvii Toledano; pero ellos, ingratos á su bienhe- 
chor, traidores al juramento que habían prestado y conspirando 
con sus correligionarios de África contra la seguridad y exis- 
tencia de la nación visigoda, le obligaron á tomar las severas 
nñedidas que, sin quebrantar en lo más mínimo la justicia, ata- 
jaron durante algún tiempo la inminente irrupción de la barbarie 

(i) Entiéndase justísima contra la prevaricación de los conversos y el 
proselitismo de los circuncisos no conversos. 

(2) Instituciones jurídicas del pueblo de Israel en los diferentes Estados 
de la península Ibérica, tomo i, pág. 33. Madrid, 1881. 

(3) lort ludiaiMy lib. xu, tít. 11, 1. 18; tít. ni, i, 29 y 30. 

(4) Fori ludicum, lib. xn, tít. iii, 1. 6. 

(5) Ibidem^ i, 18. 

(6) Migne, Patrología latina, tomo xcvi, col. 537-586. Paris, 1862. 



372 BOLETÍN- b£ LA REAL ACADEltlA DE LA HISTORIA. 

musulmana. Suprimiólas Witiza; y roto el dique, siguióse el 
desbordamiento (l). Fútiles son, de consiguiente, é injustas las 
invectivas que acumuló M. Reinach en cabeza del rey Egica (2) 
á propósito de la inscripción hebreo-visigótica de Narbona. 

2. Sainte-Colombe, — Esta población, situada sobre la dere- 
cha del Ródano, enfrente de Viena del Delfinado, y en el con- 
fín de la antigua Galia visigótica, ha dado á conocer cuatro ins- 
cripciones cristianas de aquella época (Le Blant, números 459» 
460, 460 xA., 460 B); de las cuales la segunda puede también 
estimarse hebrea por carecer de signos que decidan la cuestión. 
Bajo este concepto se hace cargo de ella M. Schwab, y asimis- 
mo porque sirve de esclarecimiento á la sobredicha Narbonen- 
se. De la piedra original, que se conserva actualmente en el Mu- 
seo de Lyón, publicó Le Blant el diseño (lámina 60, figu- 
ra 360): 

Egopaier Vitalinus et mater \ Martina scrihsimus non gran \ dem ^orutm 
sed dolum filio \ rum. Tres filias in diebus XXVII \ kic posuimus: Sapau- 
dum filium \ qui vixit annos VII et dies XX F7, | Rusiicam filiam qui vi- 
xit annos \ IIII et dies XX^ et Rusticóla filia qui \ vixit annos III tí 
düs XXXI II L 

El carácter paleográfico y el giro gramatical de esta inscrip- 
ción preceden, por lo menos, de un siglo á los de la Narbonense. 
En ambas aparece el nombre Sapaudus que bien pudo significar 
Saboyano y el indicio de una epidemia, que fué tan cruda en 
Sainte-Colombe y causó tanto duelo (dolum) á Vitalino y Mar- 
tina, como que en menos de un mes hubieron de sufrir la pér- 
dida de sus tres hijos y transmitir con sus propias manos á la 



(i) Véase la Historia de los mozárabes de España^ por D. Francisco Ja- 
vier Simonet, páginas 9, 42 y 43 en el tomo xiii de Memorias de la Real 
Academia de la Historia, Madrid, 1903. 

(b) «D'ailleurs, quelle vraisemblance qu*un roi fanatique eút immolé 
les trois eníants et laissé vivrc le pére? II vaut done mieux épargner á la 
mémoire déjá suíñsament chargée d'Egiza (corr. Egica) le soup^on d'iinc 
nouvelle barbarie que rien ne justiñe; n'accusons de la mort des trois 
eníants de Paragorus que quelque coup du destin ou la mauvaise hygi¿ne 
de l'époque.» 



EPIGRAFÍA HBBREA Y VISIQÓTICA. • 373 

posteridad ó dictar al escultor (scripsimus) esta querella fúnebre 
y saturada de aroma clásico: <íet nostri memorem sepukhro sculpe 

M. Schwab ha pasado por alto dos .inscripciones halladas en 
territorio francés, anteriores al siglo vn; las cuales, á juicio de 
Le Blant (l), pueden, con igual 6 mejor título que la de Sainte- 
Colorabe, estimarse hebreas. 

La primera está depositada en el Museo de Arles, y no se 
traba directamente con la historia de España, 

La segunda (Le Blant, número 6l2) que se halló cerca de 
Narbona, y existe en el. Museo de esta ciudad, nos toca de lleno. 
Dice así: 

Hic rtquitscet \ in pace honem \ emorie Mar \ ta annor \ um plus menú \ s 
XXXV II sub di I e I Kalendas \ Avustas ann \ o XXL 

Aquí descansa en paz la (difunta) de buena memoria, Marta de edad 
más ó menos de 36 años, en 3 1 de Julio del año xxi (del rey Alarico). 

Observemos ante todo las formas requiescet y mentís que están 
en vez de requiescit y minus y nos servirán para ilustrar la ins- 
cripción de Auch. 

El escultor había esbozado al principio del renglón cuarto una 
TH; pero ateniéndose á la pronunciación de nniD» ^"^ ^^ ^s la 
cristiana de Martha ó MápOa, grabó sobre el esbozó, que pare- 
ce raspado, una T. 

Le Blant achaca esta circunstancia á ensayo de inhábil artis- 
ta (2) que no supo como haberse para formar una letra, que al 
fin del renglón primero había trazado perfectamente. Semejante 
explicación raya en lo increíble. La creíble, ú obvia está en su- 
poner que el grabador fuese inteligente hebreo. 

Extraordinaria le parece á Le Blant la fórmula sub die I ka-- 
leudas (3). No lo es tanto que no pueda ó deba leerse stib die 



(i) Números 523 y 612. 

(3) «Le monument porte la marque de l'inhabileté du graveitr, qui a 
tracé par quatre fois le T du nom de MARTA avant de Tentaillersur le 
marbre.» 

(3) *Sub die /Kalendas me páralt une forme extraordinaire.» 



374 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

pridie kalendas. Así en la piedra monumental de la del día 1 2 
de Abril en que el rey Recaredo hizo consagrar la catedral To- 
ledana, devuelta al culto católico (Hübner, 155), claramente se 
lee die pridie idus Aprilis, 

El año XXI, que da remate á la inscripción que discutimos, 
pertenece, como bien lo advirtió Le Blant (l), al reinado de , 
Alarico y corresponde al 504 ó 505» de la Era cristiana. Si la 
inscripción es hebrea, según lo tengo por probable, resultaría 
que al comenzar del siglo vi no carecía Narbona de moradores 
judíos. Dos cartas de Sidonio Apolinar (2), obispo de Clermont, 
fechadas en 4^3^ que cita M. Schwab (3), evidencian que en este 
año un judío llamado Gozólas (4) poseía la confianza del gober- 
nador de la Narbonense, Magno Félix, de quien era cliente y 
quizá liberto, porque de él acaso tomó el nombre. 

Muchas lápidas hebreas de los siglos v y vi han de hallarse 
ocultas en la provincia ó ducado visigótico cuya capital fué 
Narbona, toda vez que el concilio reunido en esta ciudad en 
I.** de Noviembre de 589 (5) para dar cumplimiento á las dis- 
posiciones del Toledano iii (i.° Mayo del mismo año), establece 
en su canon ix, que los judíos de toda la Narbonense se abs- 
tengan de la costumbre, nuevamente introducida, de cantar 
salmos al conducir los cadáveres al cementerio, y vuelvan á ob- 
servar la atitigna de rezarlos en voz baja sin lastimar la sus- 
ceptibilidad del culto cristiano. El canon tenía fuerza de ley 



(i) «La meation fínale, dont nous avons déjá vu des analogues, indique 
la vingt et uaiéme année du régne d'un des souverains visigoths qui gou- 
vcm^rent la Septimanie. Parmi eux, Alaric II, Amalaric et Receswinthe 
ont seuls regné vingt et un ans. L'ftge de la formule initiale ne parait pas 
convenir au régne de Receswinthe; j 'explique dans ma Préface comment 
et pourquoi Amalaric ne me semble pas avoir íait dater des années de 
son régne. Si je ne me trompe il s'agirait done ici d'Alaric, dont le nom 
se lit dans deux autres de nos raarbres. 

(2) Migne, PairoL lat.^ tomo Lvín, col. 499 y 509. 

(3) Pág.32. 

(4) iTSt3 (Oíos lo engrandezca), que la Vulgata traduce por Godolias. 
En la fonética de Gozólas reaparece la distinción masorética que he no- 
tado en Marta, 

(5) Véase el canon xxn del concilio Toledano m. 



EPIGRAFÍA HKBRBA Y VISIGÓTICA. 375 

civil; porque por este lado emanaba de la suprema autoridad 
del rey y debía impedir insultos y reyertas, que sobrado á me- 
nudo nacen de la pública disparidad de cultos. Por igual razón 
el concilio en su canon iv manda guardar el descanso domini- 
cal á todos ó cualesquiera personas, sin excepción, Ubres y sier- 
vos, que formaban un cuadro estadístico, muy notable, de la so- 
ciedad N'arbonense: godos, romanos, sirios, griegos y judíos (l). 

La antigüedad del establecimiento de los judíos en la ciudad 
de Narbona transciende por lo menos al siglo iv, según se des- 
prende de la famosa encíclica de Severo (2), obispo de Ctuda- 
dela (yamo) en la isla de Menorca, fechada en el año 418. En 
esta isla, probablemente desde el siglo t, la aljama hebrea de Ma- 
hón era poderosísima. 

3. Inscripción de Auch. — Está catalogada en el Museo de 



(1) De un modo análogo estaría coDstitufda la ciudad de Tortosa; y 
bien lo prueba su inscripcióa Iríliogüe. 
(3) Migne, Potro!, tat., lomo xx, col. 739. 



y.«' ',;■ 



37tS^ BOLETÍN DB LA tlBAL ACADBMIA DBLA HISTORIA. 

Saint-Germain de París (l), á dondo se trasladó poco después de 
haberse descubierto durante el año 1 869 en el expriorato de 
Saint-Orens. Publicó Reinach (2) el fotograbado que reproduzco. 
Once páginas (32-42) dedica M. Schwab, no á discutir, sino^ 
á reseñar las opiniones, múltiples y encontradizas, de que esta 
lápida ha sido objeto. Termina su exposición diciendo adhuc sub 
judlce lis est; mas de lo que en España hemos dicho (3), ni de la 
luz que nuestras lápidas arrojan sobre tan reñida cuestión, na 
hace mérito, ni parece haberlo conocido. Qtiandoque bonus dor^^ 
mitat Homerus. 

' En este linaje de cuestiones lo primero es leer bien; para lo 
cual se hace indispensable tener ante los ojos el monumento ori- 
ginal, y, en su defecto, la fiel impronta (irla fotografía. Leo y tra- 
duzco: 

In Dci numitu s(an)cio. Peleger^ qui (h)ic^ Benftid, D(eu)s esto cum ipsn(m), 
Uculi inuidiusi crtpen(t). De D(¿)i dunum lunaftcei, oíSttT- 

En el santo nombre de Dios. El peregrino que aquí (en este sepulcro 
reposa, es) Bennid. Dios seas con él. Ojos envidiosos rebienten. Del don 
de Dios hizo Jonás (este monumento). Paz! 

Una inscripción de Viena del Delfinado (Le Blant, núm. 412 A) 
está encabezada por IN DEI NVMINE; é indica, así como la 
presente, el doble sonido de la í?, que rige en la lengua france- 
sa (í7, ¿), siendo el segundo intermedio entre la o la u, Aua 
ahora los dialectos gascón, provenzal, siciliano, catalán y galle- 
go se gozan sobremanera de trocar la o en u\ y esta ley fonética 
ha dejado honda impresión en la lengua francesa: amour, nouSy 
touty mouvoiry etc. 

La inscripción de Auch distingue el carácter gráfico de dos 

vocales: ESTO IPS8 (ipsum), N8MÍNE (nomine). La V so- 

brepuesta á la O no es desconocida al griego para expresar cl 
diptongo ou, que suena u, y bien podria el francés adoptarla 



(i) Núm. 30.230. 

(2) Revue des Étudesjuíves^ t. xix, p. 219 (Octubre-Diciembre 1889). 

(3) Boletín, tomo xvi, pág.-320 (Marzo 1890); xxx, 432 (Mayo 1897). \ 



EPIGRAFÍA HBBRBA Y VISIGÓTICA. 377 

para su escritura cursiva en reemplazo de su oUy ahorrando así 
espacio y tiempo. 

En esta inscripción las preposiciones cum y de rigen acusati- 
vo: cum ipsunt^ de Dei donum. Semejante régimen se aviene so- 
bre todo con la segunda mitad del siglo vi , en que floreció San 
Gregorio de Turs. 

La F sale una sola vez con una forma rarísima, de la que nin- 
gún ejemplo he logrado ver en las láminas de la colección de 
Le Blant; pero tanto ella como lo restante del carácter general 
paleográfico de este monumento de Auch, se destacan en un 
epitafio de Toledo, fechado en 7 ¿fe Noviembre de §yj, cuya fo- 
tografía publiqué (l) y ha reproducido Hübner (2). Semejante 
coincidencia da pie para conjeturar que el peregrino hebreo, se- 
pultado en Auch, era español y quizá Toledano. 

Otra consonante, mucho más atendible, importa leer bien; 
porque ha sido, como la manzana de la discordia, lanzada en 
medio de los intérpretes. Es la G del vocablo Peleger en el ren- 
glón 2.°, que explicada pésimamente por T, ó por ST, ha dado 
margen á interpretaciones tan baladíes como fecundas de erro- 
res graves. Unos leyendo Peleter han discurrido que sea abre- 
viación de Fele(ci)ter; otros, que leen Pelester^ hacen provenir 
de este vocablo el antiguo francés plastre^ moderno plátre. De 
aquí deducen que el monumento en cuestión es conmemorativo 
de un edificio público ó de otra obra de arte, como lo sería, por 
ejemplo, una sinagoga ó su pavimento de mosaico. 

Basta mirar el fotograbado de la inscripción para ver al mo- 
mento el trazado que distingue la G de la T. Indubitable cam- 
pea esta última consonante en las postreras palabras de los 
renglones I.** y 5.^ {sancto/fecet) y en la segunda del renglón 3.® 
(esto). Su trazo inferior debajo de la raya horizontal se arquea 
hacia la mano derecha del espectador, al paso que en la G de 
Peleger coge el rumbo opuesto. Tres veces sale esta forma de 
la G en la inscripción hebrea de Narbona , repítese en otra de 



(i) Boletín, tomo xvi, pág. 319. 
(3) Núm. 396. 



37$ BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la colección de Le Blant (lám. lxxxi, núm. 491), y tampoco falta 
en nuestras inscripciones peninsulares (Hübner, 294 y 354)- 

Al fin del 4.° renglón se escribe DE DI. No ha de leerse 
dedit. Algunos autores lo han pretendido con el objeto de evitar 
el solecismo inherente á la expresión de Dei donum; pero este 
solecismo cabalmente es propio del tiempo en que se grabó el 
epígrafe. No de otra manera al principio del renglón 3.° se es- 
cribe DS (Deus). 

Ocho veces se presenta la D, cuya forma griega en Francia, 
según lo ha demostrado Le Blant (l), se incluye á corta dife- 
rencia entre los años 527 y 689. En España es algo más antigua. 
Este dato prueba que la inscripción de Auch es del siglo vi ó vii. 
Igual consecuencia nace del estudio paleográfico del vocablo he- 
breo DlSíTi cuyo mem final aparece también abierto en la ins- 
cripción de Narbona. Con este vocablo y con los emblemas del 
candelabro de los siete mecheros, con el lulab 6 ramo de júbilo, 
que agitaban las diestras de los israelitas en la fiesta de los Ta- 
bernáculos, y el skofar 6 bocina de asta de carnero, que en esta 
fiesta resonaba, viene indicada, no solamente la profesión reli- 
giosa del finado mientras vivió sobre la tierra, sino también la 
paz del alma que, morando en el paraíso ó acogida en el seno 
de Abrahán, espera la resurrección de su cuerpo, y ver con ojos 
inmortales glorioso y reconstruido el templo de Jerusalén, y rei- 
nar desde allí el Mesías sobre toda la redondez de la tierra. Des- 
de el primer siglo de la era cristiana los cementerios hebreos de 
Italia, y en siglos poco posteriores las lápidas sepulcrales de los 
judíos en Francia y en España distinguen su remate por dicho 
vocablo, escrito con letras hebreas y por el candelabro , al que 
algunas añaden, como la de Auch, 'otros emblemas peculiares 
del dogma mosaico. La trilingüe de Tortosa (Hübner, 183), al 
skofar y al ¡uladj que en la de Auch acompañan el candelabro, 
sustituye el pentalfa, símbolo de la inmortalidad y del Mesías, ó 
de la suspirada estrella de Israel (Núm. xxiv, 17). 

A esta conclusión dos reparos hizo David Kaufmann, ú obje- 

(i) Pr ¿faces, pág, xxiv. 



J 



EPIGRAFÍA HBBRBA Y VISIGÓTICA. 379 

ciones, á su parecer, perentorias, yamás, dice ( I ), los epitafios 
hebreos kan comenzado por el nombre de Dios:». No atendió el 
sabio catedrático de Budapest á las antiguas inscripciones he- 
breas de España. La trilingüe de Tortosa (Hübner, 183) da prin- 
cipio á los textos griego y latino por ev ¿vcápuxTii (2) Kupíou, in nomi- 
ne Dominiy invocación sobreentendida en el encabezamiento del 
texto hebreo (3) por vigor de los salmos graduales cxxiv, 8 y 
cxxv, 5. La de Mérida (Hübner, 34), inspirándose en tres textos 
bíblicos (4) comienza así: Sit ñamen [Dei senedicium qui] vivifi- 
cat et mor[t¡ficat.] Pauset in sepulc[ro Simeón fi]lius de rebbi 
Se[m$íel, y se termina con la invocación Pax [super Israel]. 
Abunda este epitaño en preces, ó rogativas, tomadas del ritual 
de difuntos, y derivadas de la Biblia sagrada con arreglo á la 
interpretación de la sinagoga. Semejantes eulogias, no solamente 
campean en las tumbas hebreas de Calatayud (siglo x), Monzón 
de Campos, León, Toledo, Sevilla, Mahón, Barcelona, Gerona y 
Castellón de Ampurias, sino además en los dos de Arles (5), 
contemporáneos del de Auch. Cómo, pues, se atrevió Kaufmann 
á lanzar al aire una paradoja (6) indigna de su gran talento y no 
menos insulsa que la primera? A tanto arrastra la lógica de un 
falso sistema preconcebido. 

La invocación Deiis esto cum illol está cogida del versículo 1 5 
del salmo hebreo xci: ^cum ipso sum in tribulatione^ eripiam eum 
et glorificabo eum». Al versículo anterior (7) se refiere la invo- 

(i) Deja le debut est étrange; jamáis on ne commencc une inscription 
funéraire par le nom de Dieu.» Remu des Etudes juives^ t. xx, p. 29. 

(2) £1 cambio de la o en cu, que advierto en esta inscripción es nueva 
prueba del valor fonético, es decir, de d ó de a que tiene jí en la de Auch. 

(3) Sniít» S7 DiStir. 

(4) Salmo cxni, 2; Deuteronomio xxxii, 39; i Samuel 11, 6. 

(5) El primero tiene borrada la euíogia; el segundo la toma del salmo 
xxxiij 2. 

(6) «L'inscription d'Auch renfcrme presque autant d'énigmes que de 
inots. Nous aurions lá, si c'était une épitaphe une pierre tombale á laquelle 
il manque le mort; car les deux nomt que Ton y trouve sont revendiqués 
pour d'autres rOles. Aucune date, aucune indication, n'y attestent, méme 
de loin, un cas de décés. Les formules qu'on y rencontre ne se retrouvent 
sur aucune épitaphe de l'épigraphie chrétienne ou payenne>. 

(7) cProtegam eum quoniam cognatit nomen meum*. 



380 BOLETÍN DE LÁ SEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

cación del nombre de Dios que da comienzo ai epitaño; y á los 
versículos 8 y 14, si bien se consideran (l), la conminación 
<koculi invidiosi crepenü 

La imprecación, ó el deseo de justicia vindicativa, que se 
anuncia por oculi invidiosi crepentl brota similarmente del epi- 
tafio leonés, trazado en el año 1 102 (2). Bennid, el sepultado en 
Auch, había sido á la rencorosa envidia y malevolencia blanca 
de persecución. Consiguientemente fué peleger (3), ó peregrina 
fugitivo é injustamente desterrado, ó expatriado del suelo nataL 
Compatriota suyo quizás, ó compañero de destierro, fué Jonás; 
el cual ciertamente le dio honrosa sepultura, erigiendo el monu- 
mento á su costa, del haber, Ó hacienda que reconocía deber 
á Dios, en sitio que le otorgó la aljama hebrea de Aux, desti- 
nado piadosamente á cementerio de peregrinos. Las palabras do 
Dei donum logran así cabal explicación, ya se consideren desde 
el punto de vista del Derecho municipal romano (4), ya bajo la 
perspectiva del consuetudinario hebreo (5). 

¿Era Bennid español, refugiado en Auch? Fácilmente lo creerá 
quien atendiere á la paleografía y al formulario ó íraseología de 
tan insigne monumento; cuyo tiempo, á todo estirar, se coloca 
en el siglo vi ó vii. Consta que el rey Sisebuto (años 612-620) á 
ejemplo é instigación del emperador Heraclio compelió los ju- 
díos, vasallos suyos, á bautizarse so pena de destierro; acción 
que fué altamente reprobada por el concilio nacional Toleda- 

a 

( 1 ) < Verumtamem ocuUs tuis considcrábis et retributioaem peccatorum 
videbis. Super ... basilistum ambulabis*, 

(2) Boletín, tomo xlvii, pág. 141. 

(3) Del hebreo hmSd (P^ltUguer)} El teutónico Pilger (peregrino^ ir^si' 
cés pelerin), oriundo del latín /¿r¿;gr¿ ó de su derivado/^^^mi;^, equivale 
á -);[. Sin embargo, el contexto de la inscripción exige algo más que la 
condición de extranjero, ó de peregrino; y por esto propendo á creer 
que el vocablo es neo-hebraico, cuyo primer elemento (üSd) añade la 
significación de fugitivo ó desterrado á la de peregrino. 

(4) Distinguíase la donación del lugar y el coste ó /dórica del monu- 
mento. £1 sitio se adquiría mediante cierta paga, ó tributo, que podía 
condonarse por el municipio, ó traspasarse y donarse por el poseedor ¿ 
otra persona. Véase la inscripción 615 del tomo xiii del Corpus iuscrip' 
tionum latinarum* 

5) Evangelio de .San Mateo» xxvn, 7-9. 



r 



RPIGRAPÍA HEBEBA Y VISIGÓTICA. 38 1 

no IV, y nunca promovida ni autorizada por los concilios pos- 
teriores. No negaré que la causa de refugiarse en Auch el des- 
terrado Bennid bajo el dominio católico de los Francos pudo 
ser otra; pero la sobredicha me parece la más verisímil. Por 
último, para confirmar cuanto llevo expuesto, bueno será traer 
á la memoria el bellísimo epitafio del español Gregorio, que mu- 
rió desterrado (i) en la ciudad de Cahors (Le Blant, núm. 575; 
lám. Lxxviii, 479): 

• 
Condiius koc túmulo iegitur Gregorius exul^ 

Exulis ti Petri quem posutre manus, 
Qui iamen. Hispana natus iellure^ supremum 

Camplei Cadurcis morte defienda diem. 
Cubre esta tumba el cuerpo de Gregorio 

Que espiró desterrado; 
Y en ella ¡ay Dios! el desterrado Pedro 

Le puso con sus manos. 
En la tierra española ¡oh, cara patria! 

Nacido había Gregorio; 
En Cahors feneció; su hora postrera 

Perenne hace mi lloro. 

Este epitafio, que se asemeja al de Bennid por varios concep- 
tos, lleva también los símbolos de la profesión religiosa del fina- 
do: dos palomas, dos ramas del árbol de la vida y el crismón 
con el a y el ü>, demostrativos de la divinidad de Jesucristo, que 
negaban los visigodos arrianos. 

Interminable me haría si hubiese de exponer las ventajas, que 
el libro de M. Schwab habrá de producir en beneficio de la his- 
toria de España. Hablando de las más antiguas inscripciones de 
Arles (2) que pueden remontarse al siglo v, echa mano de los 
concilios de las Galias, insertos en la colección Isidoriana, como 
el de Albón (Epaona) y el de Agde, presidido por San Cesáreo, 
arzobispo de Arles, que ejercieron acción sobre el trato de los 
judíos de esta ciudad con los cristianos. Los cánones xxiv y xl 

(i) Probablemente por ser católico en tiempo de Leovigildo. 
(3) Pág.44. 



382 BOLETÍN DB LA RSAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del concilio de Agde, y el xi del de Albón, y otros similares 
del tiempo en que sobre las ruinas del imperio romano de Occi- 
dente los borgoñones, francos y visigodos labraban y afirma- 
ban solios independientes, dan á conocer lo denso de la po- 
blación hebrea, extendida entonces por todo lo que es ahora 
Francia y España. Y ¿cómo no? En los postreros años del si- 
glo III, que precedieron á la persecución de Diocleciano, cuatro 
cánones (xvi , xlix , l y lxxvu) , del concilio de Ilíberis (Grana- 
da) patentizan cuan hondas raíces había echado la estirpe de 
Judá en la península ibérica. Por lo tocante á la bella y opulenta 
comarca del Ródano, ahí está San Ireneo, mártir y obispo de 
Lyón; el cual, hacia el declive del siglo 11, discurría con tanto 
ahinco sobre los cánones fonéticos, gramaticales y cabalísticos 
del idioma hebreo (l), que á no dudarlo, fué discípulo de algún 
maestro de la sinagoga lyonesa, no desdeñándose, antes bien, 
gloriándose de combatir con sus propias armas la herejía gnós- 
tica, que exhalaba por todos sus poros el teosofismo de la de- 
pravación hebreo-helénica. 

A propósito de las antiguas inscripciones hebreas de Arles, 
M. Schwab va mucho más allá, porque alega (2) una leyenda, 
escrita en siríaco quizá por un judío expatriádo de Burdeos, y 
residente en Mesopotamia. Según esta leyenda, que algo tradi- 
cional puede contener, un episodio de la guerra, que hizo Vespa- 
siano á los judíos de Palestina, se nos descubre. Algunos de ellos 
encontraron seguro asilo en tierra francesa. Sabido es, que Ves- 
pasiano, al dirigirse con su ejército desde Alejandría á Jerusa- 
lén, y estando de paso por la ciudad de Yamnia, cerca del puer- 
to de Jafa, favoreció mucho á los judíos que allí se le sometie- 



(i) Migne, Pairo!, graca, tomo vii, col. 838-840. París, 1857. 

(2) <Aux termes d'une légende racontée en langue araméenne, Ves- 
pasien fit embarquer des Juiís de Palestine sur trois navires, qui furent 
ensuite abandonnés en pleine mer par leurs capitunes. Un de ees navires 
arriva á Bordeaux, un autre á Arles, et le troisiéme á Lyon. Accueillis 
d'abord avec bienveillance dans la premiére de ees villes, oíi leur firent 
donnés des champs et des vignes, les Juifs furent maltraités aprés la mort 
du prince qui leur avait oflfert un asile, et pour obtenir de la Providence 
la fin de ees persécutions, ais instituérent des jours de jeúne». Pág. 44. 



EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 383 

ron (l). Lleno dé admiración y de gratitud hacia Juan ben Zacay, 
que le había pronosticado, quizá desde el Oráculo del Carmelo, que 
había de ser emperador, otorgó al ruego del que veneraba como 
á profeta, que Yamnia fuese no solamente exceptuada de la ca- 
tástrofe, que amagaba á Jerusalén, sino, además, ennoblecida con 
la presencia y asiento del Gran Sanhedrín, perpetuándose así la 
suprema autoridad doctrinal de aquel alto Cuerpo, que después 
dé la rebelión de Barcoquebas, extinguida por el emperador 
Adriano en 135, se trasladó á Galilea. Vespasiano, lejos de mos- 
trarse hostil é implacable con todos los que eran judíos, dispen- 
saba entonces amistosa voluntad al historiador Flavio Josefó; 
reconocía deber á Tiberio Alejandro, alabarca hebreo y prefec- 
to de Egipto, el apoyo de dos legiones que se unieron á las de 
Siria para proclamarle emperador; y no podía menos de prote- 
ger á los pacíficos habitantes que , esquivando los horrores de la 
discordia civil, se aglomeraban en los puertos de la Palestina, 
dispuestos á emigrar y á buscar bajo el sol de una patria nueva 
mayor campo de su labor industriosa, comercial y agrícola. 
Cuando, pues, la leyenda siríaca refiere que Vespasiano dispuso 
ú otorgó que una colonia hebrea de Palestina se embarcase en 
tres grandes buques de travesía con rumbo hacia las costas ma- 
rítimas de la Galia, nada cuenta que no se avenga con la situa- 
ción del momento. .Más de medio siglo antes, el etnarca dé Judea, 
Arquelao, hijo de Herodes, había tomado este rumbo para vivir 
desterrado y acabar sus días en V'iena sobre el Ródano, á don- 
de le seguían no pocos de sus clientes y allegados. Los tres bu- 
ques, al decir de la leyenda, perdieron sus capitanes; circustan- 
cia que pueden explicar las tempestades, á las que el golfo de 
Lyón suele estar expuesto; ó bien otros accidentes, que separan- 
do las naves unas de otras, obligase la que no paró hasta rcmon- 



( i) Véase Adolío Neubauer, La Géograpkie du Talmud^ pág. 74. Paris, 
1868. — Con el Talmud en la mano prueba (páginas 410-417) este doctí- 
simo autor, individuo Honorario de nuestra Academia, que mucho antes 
de la Era cristiana la emigración hebrea se había corrido á lo largo del 
Mediterráneo y del Atlántico hasta la línea occidental del orbe cartaginés 
y romano. 



384 BOLETÍN. DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tar el Garona» á seguir y rebasar todo el cerco marino de nuestra 
península. Que los judíos de Burdeos conservasen el recuerdo 
de haber temido sus antepasados que algo siniestro les acaecie- 
se por causa de haber fallecido el Príncipe romano que les había 
procurado su primer establecimiento, se infiere también ó se 
desprende de los recelos que tuvo Domiciano de que los ju- 
díos se rebelasen de nuevo, alzando bandera por alguno de los 
descendientes de la Casa regia de David; no sosegando hasta 
que los hizo comparecer en Roma y se aseguró contra todo 
percance, conforme lo narra Ensebio de Cesárea (l). Consta, 
además (2), que en Viena del Delñnado entre Arles y Lyón 
existió población hebrea durante la época romana. Una sola 
inscripción de tipo arcaico se nos ha revelado por esta ciudad: 

Samuel hijo de Justo. 

M. Schwab examina la forma griega 'Ioü<jtoü que el nombre 
patronímico recibe en lugar de la latina 3^usti, y de qué manera 
este nombre escrito diferentemente en aljamía hebrea, se reco- 
mienda á la historia. A los dos textos que cita del Nuevo Testa- 
mento (3) para probar que no rari vez los nombres de 3^esús 
y yose importaban el sobrenombre de yusto^ podemos añadir el 
del Evangelio de San Mateo (i, 19). Justo será, por fin, observar 
que el nombre femenino 

Doña Justa 

en un epitafio hebreo de la Coruña (4) sale aljamiado como en 
Viena; y esta es la transcripción correctísima. 

Lo dicho hasta aquí tiene capital interés para la historia cris- 

(i) HisL eccl.f libro lu, cap. iS-20. 

(2) Schwab, pág. 45. 

(3) Act I, 23; Co¡oss*iVj II. 

(4) Boletín, tomo xi, pág. 349. 



EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 585 

tiána de España y Francia. Hípercríticos superficiales han pre- 
tendido y pretenden echar abajo venerandas tradiciones de 
nuestros antepasados, y exigen que se les dé á mirar y palpar, 
ó con un monumento ó con un documento inconcuso y autén- 
tico, lo que aquellas, substancia] mente consideradas afirman, y 
que es probable. Niegan la estancia del judaismo en la España 
y la Galia durante la Edad apostólica, y lo que no ven expresa- 
mente demostrado por la Arqueología y por los escritores con- 
temporáneos de aquella edad, les parece embeleco, 6 punto me- 
nos que inadmisible. Gracias á M. Schwab, allí donde callan las 
plumas de los escritores (que ni todas las cosas escribieron, ni ha 
llegado á nuestra noticia todo lo que escribieron), comienzan 
las mismas piedras á romper el silencio. De Adra brotó una 
lápida (Hübner, 1982), que demuestra la existencia de los judíos 
en España, cuando vivía San Ireneo; en Francia y en Túnez, 
hablan también muy alto las referidas. Que no se hayan descu- 
bierto por ahora otras más antiguas, no es razón ésta para con- 
cluir que no podrán encontrarse si se buscaren; y mucho me- 
nos para negar lo que la crítica de los documentos históricos 
abiertamente deduce. La primera lápida fechada entre las cris- 
tianas Lugdunenses que conocemos, es del año 334 (i). ¿Habrá 
•quien por eso dé en la flor de negar que la cristiandad de la 
ciudad de Lyón estuviese constituida antes del siglo iv? La his- 
toria es la luz de la verdad; no, la oíuscación del ingenio. 

La escasez de los monumentos arqueológicos no debe ni 
puede servir de base á conclusiones absolutas que repugnan al 
buen sentido. Bien lo declara M. Schwab en el segundo capí- 
tulo de su obra, que comprende las inscripciones hebreas de 
Francia (siglos xii-xiv), tan pronto como empieza á reseñar y 
estudiar las de la ciudad de Narbona (2), de las cuales la princi- 

(i) Le BJant, núm. 62.— La más antigua de España es del año 387, que 
reconocí en su original y estudié con detenimiento (Bolbtín, tomo xviii, 
páginas 375-377). Véase Hübner, núm. 399. 

(2) «La communanté juive de France qui, au moyen age, á été la plus 
brillante de toutes est ceile de Narbonne. De tant d'écrivains qui ont 
vécu ct sont morts lá, il n'y a presque plus de traces; en dehors de leurs 
^crits. Que sont devenues leurs stéles? On Tigiiore. C'est á peine s'il en 

TOMO XLVII. 35 



3S6 BOLETÍN DB LA SEAL ACADEMIA DE LA HISTOEIA. 

pal es histórica de la dedicación de la sinagoga con posteriorí— 
dad al año cristiano de 1238. Desgraciadamente, su fecha def 
año de la Creación deja mutilado un pequeño claro después de! 
número 50O0> é incierto el suplemento, que no puede traemos 
más acá de 1306, año en que todos los judíos del reino de Fran- 
cia salieron desterrados é inicuamente robados por Felipe el 
Hermoso. El epígrafe monumental de la sinagoga de Beziers (i)- 
es mucho más antiguo, extenso y bello que el Narbonense (2). 
Por el giro de sus ideas bíblicas, se asemeja al de Córdoba (3);: 
mas el Narbonense al de Gerona (4). 

He dicho que el de Beziers es mucho más. antiguo que el de 
Narbona. Para determinar la fecha empleádose ha, con aguda 
investigación, el talento de M. Schwab; pero el resultado al que 
le conducen sus cálculos no acaba de satisfacerle (5). He aquí el 
problema fundamental: 

¿En qué día de la semana cayó el 13 de Tamuz del año de la 
Creación 4904 que corresponde á nuestro 16 de Junio de 1 144^ 
En viernes. Hay, pues, que incluir, entre las nueve centenas. 
y cuatro unidades de 4904, una ó más decenas, qn cuyo reco<» 
rrido el 1 3 de Tamuz caiga en sábado, y tendremos: 

4914 = 25 Junio I1S4> viernes. 
4924 = 4 Julio 1 164, sábado. 
4934 = 14 Junio 1 174, viernes. 
4944 = 24 Junio 1184, domingo. 

subsiste quatre au Musée de cette ville, en état plus ou moÍQS íragmen* 
taire». Páginas 54 y 55. 
(i) Ciudad situada entre Mompeller y Narbona. 

(2) c Au Musée lapidaire de la ville de Beziers se trouve la plus grande 
et la plus belle des inscriptions hébraiques de la France, composée de 
douze lignes; il est seulement í&cheux qu'elle soit un peu mutilée dans- 
toute sa longueur á droite, surtout en haut9. Schwab, pág. 63. 

(3) Boletín, tomo. v. pág. 383; xiii, 327. 

(4) BoLSTÍN, xm, 335. 

(5) «Dans cette hypothése, et vu la place dont on dispose alors, oa 
pourrait étre tenté de lire [i D^ttW] «soixante et (quatre)» soit 4964 Je 
13 Tamouz, correspondant au dimanche 13 juin 1304. Toutefois, est-i) 
probable, se demandera t-on que les Juifs de Beziers aient fíxé alors á un 
dimanche la féte de Tinauguration de leur synagogue? Est-ce que les- 
cbrétiens n'auraient pas été choques de cette accointance?» 



EPIGRAFÍA HBBREA Y VISIGÓTICA. 3S7 

4954 = 5 Julio 1 194, martes. 
4964 =13 Junio 1204, domingo. 
4974 =:= 22 Junio 1 2 14, domingo. 
4984 = 2 Julio 1224, martes. 
4994 =11 Junio 1234, domingo. 

La fecha que buscamos es la del sábado,, 4 de Julio de 1164^ y el 
decenal que hay que suplir entre las centenas y unidades del 
texto hebreo no es d^W (60) sino d'^WíT (20). 

Con esta fecha, y no con otra, van de acuerdo los datos his- 
tóricos aludidos y consignados por la inscripción, y que harto 
conoce y expone M. Schwab (l). En resumen, la insigne lápida 
viene á decir que los judíos residentes en la ciudad de Beziers, 
aquejados de la tribulación que les había hecho lamentar el cau- 
tiverio y destierro de algunos de ellos, no sin derrocar ó que- 
brantar el edificio de la antigua sinagoga, hallaron gracia en los 
ojos de sus señores temporales, con cuyo beneplácito resolvie- 
ron fabricarla de nuevo, no ya de ladrillo, como antes era, sino 
de piedra de sillería. El santuario rico y espléndido, donde se 
eleva el arca que contiene el rollo de la ley de Moisés, ha sido 
construido sobre el terreno, que al efecto ha cedido y donado 
su propietario [Salomón] Jalaftá, principal magnate de la ciudad; 
el cual asimismo ha hecho construir á sus expensas esta magní- 
fica sinagoga, próxima á su domicilio. Dígnese Dios misericor- 
dioso apresurar el día de reunir á su pueblo de Israel disperso 
y de reconstituir el templo de Jerusalén! 

Con semejante exclamación se termina el epígrafe histórico de 
la sinagoga de Córdoba, que también indica el nombre (Efraim) 
del magnate que fué su dadivoso reparador y tal vez arquitecto. 
En Beziers, como en Córdoba y en todas las ciudades, donde 
vivían los hebreos, sujetos al dominio cristiano, ó bien musul- 
mán, no se les consentía restaurarlas con mayor amplitud, ni 
altura, ni riqueza, ni ornato. De aquí las multas, cárceles, destie- 
rros de las personas, y la confiscación ó demolición del edificio; 
pero acontecía más de una vez que á precio de oro, ó por algún 

(i) Páginas 65*67. 



i 



388 BOLETÍN DB LA RBAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

gran servicio hecho al príncipe, ó por privanza, que con él se 
alcanzase, razón había para decir «allá van leyes do quieren 
reyes:^. Las inquietudes y estorbos que por ese lado habían su- 
frido los hebreos de Beziers cesaron en 1160 por efecto de la 
conducta que con ellos observó el vizconde Ramón de Trenca- 
vell (l) prestándoles favor y amparo. Cuando Benjamín de Tu- 
dela pasó por Beziers, estrechó la mano de Salomón Jalaftá, á 
quien era debida la construcción de la nueva sinagoga ( 2 ). Una 
buena y nueva edición que se haga de sus Viajes hasta el extre- 
mo oriente, no podrá menos, si fuere esmerada, de salir anotán- 
dose y esclareciéndose con tan interesante epígrafe. 

Entre las ocho inscripciones de Arles que reseña este capí- 
tulo (3), la segunda, cuya piedra original se ha perdido, nos ha de- 
jado memoria de un fragmento notable, conservado por dos ma- 
nuscritos contestes acerca de la fecha y del sentido general del 
texto. La fecha «Elul del año 5036 de la Creación» corresponde al 
año cristiano 1 276, y á su mes de Agosto contado desde su 
día primero. Trátase del monumento sepulcral de Salomón ben 
David, quizá próximo pariente, y á buen seguro contemporáneo 
de su sabio homónimo de Mompeller (4). Extraña M. Schwab (S)i 
que un epitafio francés admita con todas letras, ó desleídas las 
siglas nhün» que salen frecuentemente al principio de las eulogias 
fúnebres de aquel tiempo, y del anterior en nuestra España. Con- 
testo á este reparo, lo que á todos nos enseña el ars nescUndi^ 

(i) <Si Ton se rappelle qu'en Tan 1160 Raymood de Trencavell, vi- 
comte de Beziers, délivra les Juifs des assauts auxquels lis étaient régulié- 
rement eo butte á Tépoque de la PAque chrétienne, et inaugura par con- 
séquent une politique plus clemente envers eux, on peut supposer que 
ce fut aussi l'époque oü ils commencérent la restauration de lear syna- 
gogue». Schwab, pág. 66. 

(2) «En l'année 1165 Benjamín de Tudéle entreprít son voyage á tra- 
vers les communantés juives du monde entier. A Beziers Benjamín trouva 
entre autres chets de la communauté le rabbi Salomón Halaíta, dont le 
nom se lit sur notre pierret. Ibíd.^ pág. 67. 

(3) Páginas 75 y 76. 

(4) Renán, Les rabbins frangais du commencement du quaiorziime sücle^ 
pág. 693. París, 1877. 

(5) «Cette derniére eulogie le Saint beni soit-il place lá sans rime ni 
raison, que Ton ne trouve jamáis sur ilne épitaphe...» Pág. 78. 



EPIGRAFÍA HEBREA Y VISIGÓTICA. 3S9 

esto es, que la excepción confirma la regla; y añado que la 
expresión 

por lo mismo que las copias difieren en la transcripción del vo- 
cablo segundo, son susceptibles de menor equivocación en el 
primero, por haberse mal leído la primera letra (vau)j que la trans- 
cripción desfiguró trocándola en nun. No se trata de la restaura- 
ción de un edificio público, ni del remate de una calamidad ó de 
una persecución que hubiese padecido la aljama de Arles. 
A mi parecer se toma esta expresión de la profecía de Isaías (lx, 
20) para indicar la bienaventuranza de los judíos resucitados, que 
verán la majestad y gloria del Mesías en la santa ciudad de Jeru- 
salén. 

Al Norte de Arles está Aviñón, la antigua capital del dominio 
cinco veces secular usurpado á los romanos Pontífices por la Re- 
volución francesa en 1 79 1. Al entrar en esta comarca, rinde 
M. Schwab tributo justo de loor á la clemencia, que la Santa Sede 
ha observado siempre con los judíos (l). Entre Clemente V que los 
amparó, y Felipe el Hermoso que los desterró, hay un contraste de 
equidad paternal y de egoísmo feroz que predispuso las naciones 
cristianas á muy graves acontecimientos en los siglos xiv y xv. 
Una Inscripción de Carpentrás es la memoria sepulcral de Sa/o^ 
man ben Makir; y otra de Doña Dina. Ambos nombres brotan 
asimismo de tres epitafios toledanos (2). 

Desde Aviñón, remontando el Ródano y el Saona y penetran- 
do en el corazón de Borgoña, recorre M. Schwab las ciudades 
de Macón y Dijón. En Macón recuerda que el concilio allí cele- 
brado el día I.** de Noviembre del año 581 dictó disposiciones 
acerca de los judíos, que están de acuerdo con las de otros de 



(i) cDans le Comtat-Venaissin, les Juiís, en raison de leur dépendance 
du pouvoir pontifical, ont toujours été toleres >. Pág.'Sa. 

(2) Luzzatto, números 24, 36 y 43. — Sobre este último véase lo dicho en 
el Boletín, tomo xi, páginas 442-444. Consérvase original en el Museo pro- 
vincial de Toledo, demostrándose así que la colección de Luzzatto me 
rece entera fe. 



1 



39|0 BOLETÍN DB lA REAL ACADBMU DE LA HISTORIA. 

la Galia meridional, que á este precedieron. Para señalar el mes y 
el día del mes^ los epígrafes de esta ciudad y, en general, los del 
Nordeste de Francia (excluyendo la Alsacia), se valen del sistema 
ritual^ que caracteriza esta región ó es peculiar de ella. Siendo, 
como ya la era en tiempo de Jesucristo (l), rito délos sinagogas 
el repartir en parashoth ó secciones seguidas el Pentateuco, de 
suerte que todas ellas se lean sucesivamente, ó se repartan en 
los sábados de cada año, conforme á ciertas y determinadas reglas, 
bastará indicar el primer vocablo de la sección, para que al 
momento se conozca el sábado de aquel año, en que ella se 
leyó, y no habrá necesidad de expresar el mes, ni el día tam- 
poco, si el que se quiere expresar cayó en sábado. Si cayere en 
otro día de la semana, se marcará el sábado siguiente con el 
nombre, ó vocablo inicial de la sección ó para^há que le corres- 
ponda, y el día de la semana, que se deba proponer, vendrá indi- 
cado al estilo hebreo por las seis primeras letras numerales: 
I = domingo; 2 = lunes; 3 = martes; 4 = miércoles; $ = jue- 
ves; 6 = viernes. Sea, por ejemplo, la última de las siete inscrip- 
ciones halladas en Macón (2): 






Joeya (3) hija del grande alíaquí (4) maestro Samuel que en gloria <íes- 
canse (él). Murió (ella) dejando nombre de buena, en martes de la (sec- 
ción) Mattoth, año 70 (es decir, 5070) del cómputo (de la Creación). 

En este año hebreo, correspondiente al nuestro 1 310, la sec- 
ción Matthoth (libro de los Números, xxx, 2) se leyó en sábado, 
27 de Junio. Retrocediendo al martes anterior obtendremos que 
la defunción de la hija del sabio Samuel acaeció en 23 de Junio 

(i) Luc. IV, 16; Act. xm, 14, 15. 

(2) Schwab, pág. 85. 

(3) Francésy'^^, dando á oi el sonido oei. 

(4) Snan D^nn 



] 



EPIGRAFÍA HBBRBA Y VISIGÓTICA. 59 1 

<ie 131o. En España se habría indicado por 24 de Tamuz. No 
•contradice á esta fecha el decreto de expulsión lanzado contra 
los judíos de Francia en 22 de Julio de 1 306, por Felipe el Her- 
xnoso, que repercutió en Palma, como bien lo sabe la Acade- 
mia (l). Ya hizo notar nuestro inolvidable compañero, Isidoro 
Loeb (2) que aquel decreto no tuvo aplicación en el Franco-Con- 
<lado, ni en Bordona, el Delfinado^ los Estados de la Santa Sede 
<en Francia, el principado de Orange, la Provenza, Mompeller y 
•el Rosellón, sujetos al rey de Mallorca, como tampoco en Nava- 
rra. España no estaba todavía madura para tan radicales atropellos. 

Ancho campo y larga cosecha dan á M. Schwab las inscrip- 
-ciones de París (3); ciudad, cuya potente aljama tanta admiración 
y gratitud produjo en el alma de Benjamín de Tudela (4). Un 
•centenar de lápidas, casi todas del siglo xiii, reseñadas por este 
artículo, confirman el encomio que hizo de la capital de Francia 
nuestro compatriota navarro por lo tocante á su población 
hebrea. El gran tamaño de las piedras funerales y su caligrafía, 
•que también se observa en algunas contemporáneas de Gerona, 
Barcelona y Toledo, son reflejo de una opulencia equiparable á 
la de los Templarios. De ella en buena parte se surtieron los 
aprestos de las cruzadas que acaudillaron los reyes Luis VII y 
Luis IX; pero Felipe el Hermoso, no contento con los huevos 
•de oro, mató y devoró la gallina gorda y siempre fecunda que 
los ponía. 

En el departamento del Indre, al occidente, y no muy lejos de 
Burges, conserva hoy la pequeña ciudad de Isudún, como prin- 
cipral monumento de su historia, la Tour Blanche^ así llamada por- 



(1) Boletín, tomo xxxvi, páginas 238-257. 

{2) Les exptUsions des Juifs de France^ pág. i. París, 1887. 

(3) Páginas 95-139. 

(4) «Aprés avoir fait son Taur du monde^ Benjamín de Tudéle, en ter- 
minant le récit de ses voyages, décerne aux Israélites parisíens l'éloge 
«uivant: París, cette grande ville qui appartient au roí Louis (VII), ren- 
íerme des disciples des Sages qui n'ont pas leurs pareils aujourd'hui sur 
toute la terre. lis s'adonnent jour et nuit á l'étude de la Loí; ils sont tres 
liospitaliera por tous les étrangers, et ils montrent leur amitié et leur 
iratemité pour tous leurs ír¿res juiís». Schwab, pág. 95. 



^ 



^ 



39a 



BOLETÍN DB LA RSAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



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que la erigió doña Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII y 
madre del rey San Luis. Los gruesos muros de este alcázar, que 
rodeaban la sombría mazmorra, están acribillados de inscripcio- 
nes hebreas, representadas en fotografía por M. Schwab. Allí 
pasaron largos días y meses los infelices judíos, que Felipe el 
Hermoso, sin previa formación de causa, mandó hacinar, para que 
atormentados declarasen los escondites donde reservaban el últi- 
mo resto de sus tesoros y haberes, que se habían escapado á la 
confiscación predecesora de la orden del destierro. Pero la in- 
dignación sube de punto en presencia de las pocas inscripciones 
que dejó subsistir (I) en Alsacia el furor de la plebe (2), que- 
mando bárbaramente las personas y destrozando las piedras y 
cualquier otro objeto conmemorativo de la estancia del puebla 
hebreo en aquel país, mayormente con ocasión de la peste negra 
en 1349, que dio pretexto á sembrar la calumnia de que los judíos 
emponzoñaban las fuentes por odio á los cristianos (3). Los 
españoles tuvimos nuestro 1391, sangriento y horrible; nues- 
tro 1492, que desterró en masa á los hebreos que no quisiesen 
profesar la religión cristiana; pero, fuimos los primeros en dar 
ese espectáculo? No provino el ejemplo, y aun el incentivo, de 
otras naciones? Los verdaderos actos de los monarcas y de los 
concilios visigodos, que tanto se han abultado y calumniado, no 
sirven como precedentes de la acusación que suele hacérsenos; 
antes bien, demuestran que en España los judíos permanecieron 
arraigados y tolerados bajo el amparo de la ley, hasta la recon- 
quista de Granada por los Reyes Católicos. 

El tercer capítulo con el que da remate á su obra M. Schwab» 

(i) Páginas 167-190. 

(2) «Les juifs de l'Alsace, depuis le xn* siécle, avaient tíxé leur rési- 
dence dans les villes les plus importantes de ce pays. Durant la longue 
histoire lamentable de ce peuple, nuUe époque n'émeut aussi proíondé- 
ment que celle des persécutions, depuis la fin du xni* siécle jusqu'au mi- 
lieu du XIV >. Schwab, pág. 167. 

(3) «La populace aveugle (de Strasbourg) non seulement n'épargna 
pas les personnes, mais ruina encoré tout ce qui portait le cachet du ju- 
daísme; les synagogues, les maisons, jusqu'aux pierres iunéraires des ci- 
metiéres, et il n'est par conséquent pas étonnant qu'il reste si peu de re- 
liques remontant á cette date». Schwab, páginas 167 y 1 68. 



EPIGRAFÍA HBBSXA Y VISIGÓTICA. 393 

concretándose á la historia moderna (l), nos toca mucho más de 
cerca que los dos anteriores. En la Bretaña francesa, en Argel, 
en Tremecén, etc., y sobre todo en los cementerios de Bayo- 
na, las inscripciones relativas á los hebreos expatriados ú oriun- 
dos de nuestra península, deben atenderse para realzar, prose- 
guir y ampliar con certeros y nuevos datos la clásica Historia 
que sacó á luz en 1 876 D. José Amador de los Ríos. 

Como era justo y conveniente, hace M. Schwab preceder su 
libro de una erudita Introducción (2) sobre la antigüedad y as- 
pecto general de las inscripciones hebreas y sobre el estudio al 
que se han ofrecido y ofrecen en varias naciones de Europa dis- 
tintas de la francesa. La ojeada es rapidísima, y por eso echo de 
menos las inscripciones del imperio europeo de Turquía, donde 
casi todos los judíos, allí residentes, hablan y escriben (si bien con 
letras rabínicas) en castellano. En cambio, lo que refiere de 
Holanda, y singularmente de las ciudades de Altona y Amster- 
dam, nos interesa en sumo grado. En favor de Espania no deja 
de notar que el más antiguo autor, que comprendiendo lo que 
valen para la historia las inscripciones, sepulcrales y otras, 
puede estimarse cabeza y padre de los que han sacado partido 
de las hebreas, es David Gans, que transcribió el epitafio de 
Isaac Alfasí, célebre rabino de Lucena á principios del si- 
glo XII (3). 

En lo que hace á Portugal, M. Schwab se remite al artículo 
publicado no mucho ha por Cardozo de Bethencourt en la Re- 
vista Lisbonense O Archeologo portugués (4), donde se exponen 
interesantes epígrafes hebreo-lusitanos del siglo xix, á partir 

(1) Páginas 191-240. 

(2) Páginas 4-27. 

(3) «Pour la premiére íois et tout isolément au xvi* siécle, David Gans 
un des plus anciens historíens juiís, dans son «m níD3f (P partie de sa 
Chronographie, f. 54, á)^ cite rinscription qui se trouvait sur la stéle du 
rabbin Isaac Alfasi á Lucena, en date du 10 Siwan 4863 (= 19 mai 1103). 
La tombe d'Alíasi était encoré visible au temps d'Isaac Abravanel, d'aprés 
ce que dit cet écrívain dans son livre d'exégésc biblique nVIUT^ ÍT^DUTD 
(fol. 80) >. Schwab, páginas 6 y 7.— E^ta lápida preciosísima, la está bus- 
cando actualmente en Lucena el Excrao. Sr. Duque de Valencia. 

(4) Número de Febrero y Marzo de 1903, páginas 33-45. 






,r.. 



394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del año l8lS, y, además, un epitafio, fechado en 23 de Enero 
de 1305, consagrado á la memoria de José de Tomar, que existe 
original en Faro del Algarbe. Con placer trataría de este monu- 
mento, único antiguo de su índole, que hasta hoy se conoce de 
Portugal; pero su recta lectura é interpretación da lugar á serias 
dificultades, que Cardozo de Bethencourt y M. Schwab, disin- 
tiendo de parecer, dejan pendientes de solución. No he de ter- 
ciar en el debate sin ir prevenido de la fotografía, que procuraré 
obtener, porque sin este requisito de las disquisiciones epigráfi- 
cas, suele zozobrar y anublarse el criterio de los estudiosos, flo- 
tando en la incertidumbre. 

Madrid, 6 de Octubre de 1905. Fidel Fita. 



III. 
LA BATTAGLIA DI IBERA. 

Sin dal giorno in cui ¡1 senato romano, dopo le incomprensi- 
bili e fatali tergiversazioni ed incertezze all* época dell* assedio 
di Sagunto, comprese tutta V importanza militare che aveva la 
penisola ibérica rispetto all* esito finale della guerra intrapresa 
allora da Annibale, sin dal giorno in cui ai duciromani s' impose 
la necessitá di tagliare all' esercito cartaginese d* Italia le comu- 
nicazioni con la Spagna, sin d' allora Roma, uscita ormai vitto- 
riosa dalla fortunata politica italiana, incominció a mettere in 
esecuzione il suo programma di politica estera. E la Spagna fu 
appunto il suolo sul quale si svolse il primo (l) grande atto di un 
dramma imponente, in cui due civilta e due metodi politici era- 
no in lotta ad oltranza per il primato internazionale. Alio stu- 



(i) U primo passo della grande politica era stato íatto veramente da 
Roma nella Sicilia all' inizio della prima guerra púnica. Ma la Sicilia, ben- 
che considérala dai Ro^nani come parte geográficamente non integrante 
deír Italia, pur nondimeno dal punto di vista político e commerciale era 
ad essa legata strettamente, in guisa da crederla un complemento ne- 
cessario. 



LA BATTAGUA DI IBERA. 595 

dioso non deve poi sfuggire V importanza grandissima che a Car- 
tagine si davano agli avvenimenti di Spagna: V opinione pubbli- 
ca cartaginese, le somme di denaro che venivano staaziate, 1' in- 
teressamento per la sorte di Asdrubale e i rinforzi di truppe 
che a lui erano inviati, dimostrano chiaramente che ai mercanti 
e agli industrian di Cartagine importavano assai piü gli scali ma- 
ríttimi e commerciali della penisola ibérica che la gloria ed il 
predominio político , sospírati dalla grande anima di Annibale. 

Una rete fíttissima di interessi vitali che i Cartaginesi con la 
loro politica monopolizzatrice s' erano formati nella Spagna, ci 
spiega Tapprensione e lo stato d* animo in Cartagine verso il 2l6 
a. C, quando la notizia della grande vittoria di Canne era ama- 
reggiata assai dalla conoscenza dei disastri marittimi e terre- 
strl e dalle rivolte che avevano fatto perderé quasi la speranza 
di mantenere piü oltre la penisola ibérica con 1' esercito merce- 
nario di Asdrubale Barca. 

Era naturale perció che il senato cartaginese, pur decretando 
rinforzi per gli eserciti cartaginesi d* Italia e di Spagna (Li- 
vio XXIII, 13, 8), ne inviasse soltanto in quest' ultima (Livio xxiii, 
28, 2), cercando di contentare Annibale con 1' imporre al íratel- 
lo Asdrubale di muovere alia volta d' Italia in suo socorso. 

Siamo qui, possiamo diré, al punto piü épico della lotta im- 
pegnata tra Romani e Cartaginesi nella Spagna, lotta che avrebbe 
deciso deír esito di tutta la seconda guerra púnica. Asdrubale 
fece allora il massimo sforzo cercando di sanzionare suUe rive 
deír Ebro la vittoria che il fratello aveva riportato a Canne. Ma 
non vi riusci e quello purtroppo era il solo momento propizio 
per daré il colpo definitivo a Roma. Parecchi anni dopo, la bat- 
taglia del Metauro lo dimostró eloquentemente, era giá troppo 
tardi. 



* 



La battaglia di Ibera merita adunque di essere assai meglio 
conosciuta da coloro che vogliono comprendere nella complessa 
vastitá la guerra annibalica. 

Ma é di somma necessitá il non accettare ad occhi chiusi (i piü 



n 



396 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

purtroppo fanno cosí) la tradizione liviana (l), che in questa parte 
che ci riguarda ha molti errori cronologici, geografici ed anche 
alcune dittografie (2). Livio, é ormai noto a tutti, non volle e 
forse non seppe intentare un continuo processo critico alie sue 
fonti; fu retore piü che storico. Non é quindi da meravigliarsi se 
egli stesso ci fornisce gli elementi per dissentire da lui. 

La battaglia di Ibera avvenne nel 216 a. C, come Livio ci fa 
credere (Livio xxui, 26, l), o nel 215 a. C. come da una critica 
anche superficiale degli awenimenti siamo spinti a credere? 

Benché sia mérito indiscutibile del Genzken (3) a veré per pri- 
mo, or sonó 26 anni, posta in dubbio la data liviana, pur nondi- 
neno nessuno s' é dato la briga di dimostrare la ragionevolezza 
della cosa e nessuna discussione s* é avuta su questo campo. 

Di guisa che tutti ogg^, anche i piü autorevoli antitradizionali- 
sti, credono che Asdrubale Barca, appena conosciuto per mezzo 
di Imilcone il decreto del senato cartaginese, venne a battaglia 
con i Romani presso Ibera nello stesso anno della battaglia di 
Canne (216 a. C.) 

Presso gli antichi scrittori si comprende il desiderio di porre 
Ibera accanto a Canne: la vittoria che segué a breve distanza la 
sconfitta. Era un sincronismo storico che soUeticava certo V amor 
patrio di un qualche annalista e dei Romani per i quali egli scri- 
veva. Naturale ne veniva il raffronto e dal raffronto, naturalissi- 
ma e ben cara ad un retore come Livio, sorgeva la sincronía 
dei due awenimenti. 



(i) £ noto che con la fíne della campagna del 217 a. C. veniamo a 
mancare dell' opera polibiana e che di essa non ci restaño che oscuri fram- 
mcnii. Ma siccome ormai la critica ha assodato che in sostanza la 10.^ 
deca di Livio fu composta sulla scorta dell' opera di Polibio, possiamo diré 
di avere in certo modo conservata la tradizione polibiana attraverso quel- 
la liviana (Cfr. Henze: Encyclopaedie. — ^Pauly-Wissowa: Comelitis (Cn. Car- 
nelius Scipio.) 

(2) Becker: Vorarbtiten zu einer GesckickU des zweiten funiscken KriC" 
ges, Al tona, 1823, p. 61. — Lachmann: De fontihus historiarum T. Lioir,— 
Commentatio II.* Gottinga, 1828, p. 43. — Soltau: Mermes, Vol. xxix, p. 629. 
Cfr. gli studi diversi del Keller e del Peter. 

(3) Hermann Genzken: De rebus a P. et Cn. Corneliis Scipionibus in 
Hispania gestis, Friburgo, 1879, p. 2. 



LA BATTAGUA DI IBERA. 397 

Ma le cose, per quanto é lecito credere, andarono ben 
diversamente. Nella stessa tradizione liviana (Livio xxiii, 26- 
29) abbiamo una messe cosi ricca di fatti e cosi mal connessa 
da determinarci a prima vista a dubitare ch' essi si siano 
svolti tutti nel breve spazio di una campagna, cioé in circa 
6 mesi. 

Da Livio (xxiii, 26y 2), sappiamo che Asdrubale Barca prima 
di intrapendere una qualche azione militare nel 2 16 a. C. attese 
il rinforzo di 5 caila uomini inviatogli da Cartagine, rinforzo che 
gli permise di non tenersi piú tanto procul ab hoste^ come era 
stato costretto a fare per parecchio tempo. Ora se si pensa qui 
alia grave ed aspra rivolta dei capi della flotta, alia loro propa- 
ganda di rivolta fra i Carpetani, se si pensa alia non facile né 
breve campagna che contro essi sostenne Asdrubale, se si pensa 
qui sopratutto che solo alcuni mesi dopo Canne si preparó a 
Cartagine la spedizione di Imilcone per la Spagna, si sará neces- 
sanamente spinti a concludere che quando Asdrubale venne a 
conoscere per opera di Imilcone il contenuto del decreto che gli 
imponeva di recarsi in Italia, si doveva essere a stagione abba- 
stanza inoltrata. Essendo infatti Canne avvenuta nell' Agosto 
del 216 a. C. si deve ritenere che le discussioni senatorie (l), i 
preparativi per la spedizioni de Imilcone, la marcia di costui ñno 
al centro della Spagna, V esazione dei tributi da parte di Asdru- 
bale ci portano alia fine deír autunno. Chi crede che in quello 
stesso anno (2 16 a. C.) si ebbe la battaglia d' Ibera deve porla 
neir invernó, avendo Asdrubale per la sua avanzata verso V Ebro, 
per r assedio della cita alleata dei Romani e per le scaramucce 
dovuto consumare all' incirca un altro mese. 

Ma che la battaglia d* Ibera sia avvenuta nell' invernó non é 
detto, né lasciato intravvedere e d' altra parte si sa che nell' anti- 
chita normalmente le battaglie non avvenivano che nella buona 
stagione. 



(1) £ si badi che Magone non ando a Cartagine súbito dopo Canne, 
perché rtícntus aliquot dUs in recipiendis civiüUihus Bruiiiorum, (Li- 
vio xxni, II, 7*) 



39^ BOLETÍN DB LA SEAL ACADBiaA DE LA HISTORIA. 

II Wincke (l), uno dei difensori piü ostinati, ma pur dei meno 
autorevoli, di Livío, sí sforza invano di dífenderlo col metiere la 
battaglia d* Ibera a mezzo invernó del 2l6 a. C. Le sue argo- 
mentazioni sonó deboli, spesso non accettabili e tali sempre de 
mentare le confutazioni secche e püngenti del Genzken (2). 

Spontanea ci si affaccia perianto Y ipotesi di porre V incontro 
d' Ibera nel 215 a. C. Tutto T invernó del 2 1 6/2 1 5 a. C. sarebbe 
stato impiegato nei preparativi per la progettata spedizione car- 
tagtnese in Italia, spedizione che per le molteplici difficoltá non 
era da tentarsi che in primavera. E cosí é da credersi che awe- 
nisse, tanto piü che in Livio stesso (xxra, 28, 2, e seg.) si ha 
1' impressione che il nuovo duce Imilcone, dopo il suo abbocca- 
mento con Asdrubale, abbia posti i suoi quartieri d' invernó in 
un punto delle coste meridionali della Spagna. 

É verosimile che Asdrubale non pensasse allora di forzare il 
passaggio deír Ebro e dei Pirenei. La stagione sarebbe stata per 
lui un nemico non meno temibile dei Romani. 



* 

La battaglia di Ibera va dunque posta con assai probabilita 
nel 215 a. C (3). 

Vediamo come e dove si svolse. 

Durante i quartieri d' invernó del 2 16/2 1 5 a. C. anche i duci 
romani dovettero venire a conoscere íl piano di Asdrubale e na- 
turalmente per opporvisi, smesso ogni altre disegno {ómnibus 

(i) Wincke: Der su/eite funische Krieg tmd der Kríegsflan der Karika* 
ger* Berlino, 1S64, p. 294. 

(2) Genzken: Op. cit., p. 30, nota 9.* 

(3) G. Bossi {Studi e Documenti di Storia e Dirttto^ 1S89, fascic. iii.** pa- 
gina 315. — La Guerra Annibalica in Italia da Cantu al Meiauro)^ nel fiása* 
re, col. 215a. C, la data della presa di Petelia, basa la sua dimostrazione 
sulle lettere che gli Scipioni súbito dopo Ibera in vía roño a Roma (Li- 
vio XXIII, 29, 17). Ma siccome 1' espugnazione di Petella, secondo Livio 
(xxiii, 30, i), avvenne dum hace in Hispania geruntur (battaglia di Ibera), 
bisognerebbe che il Bossi avesse dimostrato che la battaglia di Ibera, 
contro la versione di Livio, avvenne nel 2 1 5 a* C. La dimostrazione che 
Petelia íu espugnata nel 215 a. C sarebbe stata assai piü convincente. 



LA BATTAGLIA DI IBERA. 599 

cmissis rebus. — Lívio xxiii, 28, 7), riunirono tutte le loro forze 
con r obbiettivo di difendere ad ogni costo la linea dell' Ebro e, 
in caso disperato, quella dei Pireneí. 

Gli Scipioni con questa tattíca difensiva mostravano di cono- 
scere perfettamente la gravita della situazione: una loro disfatta 
portava al fallimento di tutte le speranze concepite suir esercito 
romano della Spagna e faceva sfumare tutto íl piano militare 
di Roma, tendente all* isolamento di Annibale. Transito amne 
(rEbro), i Romani, nell* attesadell* avanzatadel nemico, mossero 
all'assedio di Ibera, cittá alleata dei Cartaginesi (Livio xxra, 
28, 9-10). Asdrubale allora per rappresaglia si spinse ad asse- 
diare una cittá di cui non ci fu tramandato il nome ma che era 
nuper in fidem Romanorum. Si era evidentemente al preludio di 
una delle battaglie campali piü decisive. Sembra che solo nu- 
méricamente i due eserciti si bilanciassero, perché il morale 
deír esercito mercenario di Asdrubale doveva essere assai basso 
se al senato cartaginese veniva fatto sapere che ai Romani si po- 
teva resistere vix aequis viriius (Livio xxm, 27, li.) 

Con tutto ció la posizione di Asdrubale non era insostenible 
potendo contare ancora su cittá alleate nelle vicinanze dell' Ebro. 
Ibera ne é un esempio, Ibera che allora era la piü ricca localitá 
di tutta la regione. 

II luogo in cui si trovavano i due eserciti si prestava ad una 
grande azione campale. Stavano essi infatti nel territorio degli 
Ilercaoni e piü precisamente nella parte meridionale del corso 
inferiore dell* Ebro. In quei pressi doveva essere la cittá di Ibe- 
ra (l). Le monete infatti ci provano ch' essa era fra gli Ilercaoni. 
Ma in quale precisa posizione si trovasse non ci e possibile diré. 
Senza dubbio era posta sulla destra dell* Ebro, se i Romani per 
assediarla devettero passare quel fiume (Livio xxiii, 28, lo). 
Cade perció da sé T ipotesi di Arduino (nel suo commento a 



(i) Quali argomenti hanno determi&ato lo Smith (Dictionary of Greek 
and llaman Ggograpky.-^Lonáonj 187&. VgI. i, p. S07) a porre Ibera fra gli 
Edetani? Tutto ció che sappiamo contraddice alia sua ipotesi. £ curioso 
che dica: «Ibera, on the right bank oí the Iberus, near its mouth»* Si 
tratta dunque del territorio degli Dercaoui* 



1 



400 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

« 

Plinio III, 23) che identifica Ibera con Dertosa, che, come V odier- 
na Tortosa, era nella riva sinistra deír Ebro (l). Generalmente 
gli studiosi della Spagna antica identificano Ibera con Todierna 
Amposta (2), la cui posizione s' adatta a quel poco che ci é detto 
da Livio (urbem a propinque flumine Hiberam appellattam. xxiii, 
28, lOj che la pone fra i terreni pantanos! delle foci dell* Ebro. 

L' altra identiñcazione con San Carlos de la Rápita (paese po- 
sto sul mare ad uña diecina di chilometri circa a sud di Amposta) 
é puré probabile non solo perché si tratta di una localita posta 
sulla destra dell' Ebro, ma sopratutto anche per i notevoli avan- 
zi di mura romane che ci testimoniano V esistenza di una citta 
importante in quel luogo. 

Ma quand' anche si potesse riuscire ad un* esatta e sicura iden- 
tificazione di Ibera, nondimeno ci sarebbe sempre impossibile 
conoscere il luogo in cui avveiiné la battaglia. Poiché bisogna 
osservare che questa si svolse alquanto lontano da Ibera (3) 
a vendo i Romani lasciato V assedio di essa per andaré a fronteg- 
giare Asdrubale (Livio xxiii, 28, 12). L' incontro avvenne senza 
dubbio fra Ibera e la citta assediata dal duce cartaginese, citta 
di cui disgraziatamente ignoriamo il nome e la posizione. 

É assai probabile che 1' incontro dei du6 eserciti avvenne. un 
po* a sud ovest di Ibera, poiché ad est di questa v' era il mare, a 
nord r Ebro. Ad ovest poi il terreno si presenta alquanto coUinoso 
e tale dá impediré lo spiegamento di molte migliaia di uomini (4). 

Dopo alcuni giórni di preparazione, uno eodemque die velut 

(i) Uckert: Gcograpkit der Griechen und Rómer, Vol. 11, tomo i, p. 417. 

(2) Rosseeuw Saint Hilaire: Histoire d' Espagfte. Vol. i, p. 35. 

— II Genzken {op, ciL p. 32) pone Ibera presso la spiaggia. 

— Amposta (= amni imposiia) 6 sulla destra dell' Ebro. 

Circa le monete che furono riferite ad Ibera si veda 1* Heiss {Déscrip- 
Hon genérale des monnaies antiques de V Espagnc-^Yhxi^ 1872, p. 128 e 
seg. Cír. Tab. ix). 

Fra Ibera e Dertosa vi íu veramente un íoedus monetario, come sos- 
tiene il Florez {Medallas^ etc., i, p. 176)? L' Hübner nega ogni alleanza 
monetaria nella Spagna (C. I. L. Vol. 11, p. 535). 

(3) Lachmann: Defantibus kisioriarum T, Livii, Commentatio 11.^, p. 85. 

(4) II Forbiger (Handbuch der alten Geograpkie, — Leipzig, 1848. Vol. lu, 
p. 72) parlando di Ibera, scrive: «Hóchst wahrscheinlich ist bei den Uer- 
caones westlich vom Iberas gelegene». 



LA BATTAQLIA DI IBERA. 4OI 

ex composito secoado (Livio xxiii, 29, 2), si venne a battaglía 
decisiva nella pianura vicina. Ma contro ogni aspettativa la lotta 
non fu lunga né aspra, né la vittoria fu contrastata. Sembra che 
la causa principale della disfatta di Asdrubale vada ricercata 
nella ñacca resiatenza del molti spagnuoli che militavano come 
mercenari nel suo esercito. Era naturale che gli indigeni, pur 
essendo pronti a venderé il loro sangue al primo offerente, non 
avevano a cuore T esito' d' una bat tagua. Per essi era indifferente 
che la vittoria fosse dei Cartaginesi o dei Romani: ambedue 
erano conquistatori del loro paese, ambedue erano temuti ma 
anche odiati: S* figgiunga che con la vittoria di Asdrubale avreb- 
bero dovuto seguirlo nel lungo ed aspro viaggio alia volta d* Ita* 
lia, dove altre lotte sí preparavano. II desiderio di rimanere ín 
patria, la mancanza d'ogni idealitá che li animasse, il pericolo 
imoiinente, tutto contribuí a far si che il centro cartaginese, 
formato di spagnuoli, cedesse rápidamente, in modo da lasciare 
scoperte e senza appoggio le due ali. 

La cavalleria numida e mauretana, sulla quale di sólito tanto 
contavano i duci cartaginesi, non ebbe una parte attiva ed ono- 
revole nella pugna. E nepppre il valore personale dello stesso 
Asdrubale valse a porre un argine alia fuga e alia catástrofe. 
I Romani spazzarono via dinnanzi a loro tutti i nemici e ne pre- 
sero e saccheggiarono gli accampamentí. 

Questa grande vittoria é fra le piü importanti della storia di 
Roma repubblicana. Con Ibera infatti si venne non solo a demo- 
ralizzare profondamente il gia ñacco e disgregato esercito carta- 
ginese di Asdrubale, non solo si venne a precludere a luí per 
molto tempo la via dei Pirene!, ma si venne sopratutto a liberare 
Roma dair incubo di una nuova e piü terribile invasione. L* opera 
accorta e riorganizzatrice di Fabio Massimo, 1' ardimento teme- 
rario di Marcello la costanza, il sacrificio, la fede stessa nella 
vittoria finale, tutto sarebbe stato vano se Asdrubale ne 
215 a. C. fosse riuscito a condurre qualche diecina di migliaia 
di uomini nella valle del Po. 

Ben a ragione in Italia si esuttó allora per la vittoria delle 
legioni romane della Spagna. La paurosa visione di due esercíti 

TOMO XLVIL 26 



402 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA Dtt LA HISTORIA. 

fcartaglnesl, stVingenti Roma da due latí, s* era ormai dileguata e 
gli efíetti del dísastro di Canne venivano ad essere paralizzati in 
gran parte. Magone ormai sará impedito di portare in aiuto d¡ 
Annibale quei 1 3 mila uomini ch' era riuscito a raccogíiere 
'rieír África: la situazione nella Spagna s' era fatta minacciosa', 
tjuindi il senato cartaginese impose a Magone di récarvísi con 
le stre truppe (Livio xxiii, 32, 5.) 

Annibale stesso ormai safa condannato ad un fatale isblamen- 
tb eésefido state spezzate le comunicazioní fra lui e la Spagna. 

. • - " * • « ■ 

'Su Cartagine, egli ben ío sap'eva, non v' era troppo da contare. 
n. haturale che allora la guerra in Italia fu menó aspra e decisiva 
riducendósi ad assedi e á scorrerie. • .. 

Annibale veniva vinto senza essere síato niai sconfitto in iiíia 
'grande báttagliá e invano egli cercó di stornare il fato che gli 
•sovrastava volgendo gli occhi verso la Sicilia' e" verso lüMacedb- 
nia. Ib^ra era stata a lui assaí piü dannosa di quelló che gli 
avesse giovato Canne. Ben a ragione per ció essa vá posta vici- 
ffoalle vittorie del Metauro e di Zamá (l). 

» ' • • • • ■ 

Recanati, Seltembre 1905. 

Dr. Nicola Feliciant. 



• < 



IV 
INSCRIPaÓN ROMANA DE PEÑARANDA DE DUERO. 

Ln la provincia de Burgos y en el partido de Arand?i de Du^- 
ro, legua y media al SO. de la antigua Clunia^ está la villa de 
Peñaranda situada sobre una eminencia, que domina el río Pilde 

. • ■ ' ' : ■ ! — '■^. — < ■ • * : — 

(i) Ihne: Romische GtschichU, Vol. 11, lib.- iv, p. 223yL' Ihfte ^ frá I po- 
jchissimicherintr^wide 1' ii^iportanzadegli avvenimenti spagnuoli duran- 
te la II.* gucrrA púnica.. Anche per questo 1' opera ^ua meriterebbe d'es- 
'seré píü ciivul¿rat«-í. j . ' ...J-IL. a r • ,>j 



INSCRIPCIÓN ROMANA DB PEÑARANDA DE DUERO 403 

y SU confluencia con el Arandilla. Hasta el presente, ninguna 
inscripción romana conocíamos de Peñaranda. Una existe en este 
pueblo, grabada en un poliedro de piedra, que tiene aproxima- 
damente 1,80 m, de alto por 0,70 de ancho y otros tantos de 
grueso. La inscripción Se; ve en lí esquina de iiií edificio bajo., 
que hace frente al cuartel de la Guardia civil en la calle Real. 
La exornación superior se compone de dos compartimentos, que 
representan un sencillo enrejado, y por encima un rosetón entre 
cuadrantes lunares. El carácter paleográfico, firme y elegante, 
paréceme ser del siglo 11, distinguiéndose por puntos triangulares. 
la separación de los vocablos. 

G-PETELIO-PAT » 

BRNO-G-.HAKRIGI ' 

F'ANNO-'LVI'ANN ^ 

A«MALVGA«VX ' 

* GR «M ARITO 

G(aio) Petelio PaUrno G(aii) Haerigi f(ilio) annofrwn) LVlAm^iaMalü^ 
gH uxor mariio. /'...•. 

A Gayo Petelio Paterno, hijo de Gayo Petelio Herigo, de edad de 56 
años, erigió este monumento su mujer Anna Maluga. 

Petilio se conocía en las inscripcipnes romanas de la Penínsu- 
la, mas no Petelio. Los vocablos de estirpe celtibérica Haerigus 
y Maluga tampoco se conocían. En las inscripcioiies del terri- 
torio Numantino (Hübner, 2836, 2838, 2843) salen á relucir 
nombres masculinos, no menos exóticos: UceletOy Buasco^ Irrico; 
comparables por su estructura gramatical á los latinos .Bfito 
(bretón) y Va^co (vascongado). 

Valladolid, 23 de Octubre de 1905. 

Fr. Tirso López, O, S. A. 

Correspondiente. 



^ 



VARIEDADES 



INSCRIPCIÓN ROMANA DE LA CAROLINA. 

He sacado y ofrezco á la Real Academia de la Historia el cal- 
co de la inscripción insigne, señalada en la colección de Hübner 
con el núm. 325 1. Desde que la publicó y explicó el sabio doc- 
tor alemán han pasado muchos años; y el tiempo ha corroído 
no pocas letras del monumento, siendo conveniente el poder 
estimarlo en su estado actual y evitar mayores desperfectos, 
trasladando el precioso márhiol á lugar menos indecoroso que 
el que ha ocupado hasta ahora. 

En el calco leo y hay que suplir lo siguiente: 

Lincas. 

' [C(aio)] Semp[rottio CeUrisf(ilio) 
* Ce\lerif(ilio) d(ecreto) d(ecnrionum) Munü 
' [^PW^J Baesuccitani. 
^ \li\uic munüipütrn F/avi[um] 
Baesuccitanum la{udatianem\ 
locum sepu[l]tu[r\a€ inpe[ns]am 
funer[is exseqt¿\ias staiuam 
d[ecr¿\vit 

Municipium F/a[viü]m Laminitan\um\ 
d(icreto) d(ecurionum) lauda[tió\nem st^tua\nii 
Municipium F¡[avi]um Tug[iensé\ 
d(e creta) d(eairionutn) laudati[o\nent l[oc]u{m sepu¡ 
'^ tu\rci\e inp[ensam funeris] 
*♦ Municipium [Fld\vium Vivai[iensé\ 
'^ d(ecretú) d(ecurionun) laud\atione\m [¿ocu]m sepu[¡] 
turae inp[ensam funeris 



5 

6 

7 
8 

9 

10 

II 

IX 



16 



J 



INSCRIPCIÓN ROMANA DE LA CAROLINA. 405 

Lineas. 

'7 c]iv^s Baesuc(citani) et [incolae sta\tuas, 

'* [C(aius) Se\fnp[roni\us Celer pa\ter et 

'* S\empr\pní\a Auge \ma\ter \hó\ 

*° note accep\ió\ inpen\sam\ 

** remiserunt 

** [L(ocusJ d(atus) d{ecreto) d(ecurionum).] 

A Cayo Sempronio Céler, hijo de Céler, el hijo (i) por decreto de los 
decuriones de] municipio Besuccitano (Vilches?) este mausoleo se erigió. 
£1 municipio Flavio Besuccitano en memoria y para celebridad de tan 
ilustre patricio, le decretó y ordenó que se le tributasen honras con pane- 
gírico, lugar de sepultura, coste del funeral, exequias y retrato al natural 
en estatua. El municipio Flavio Laminitano (Alhambra?), por decreto de 
sus decuriones, panegírico y estatua; el municipio Flavio Tugiense (Toya 
cerca de Cazlona), por igual decreto, panegírico, coste del funeral, estatua; 
el municipio Flavio Vi vacíense (Baeza) por semejante decreto, panegírico, 
coste del luneral, lugar de sepultura; los ciudadanos y los adrenedizos 
Besucci taños, estatuas. Cayo Sempronio Céler su padre, y Sempronia Auge 
su madre, satisfechos con el honor, tomaron sobre sí las expensas. Lugar 
es este, que se les dio por decreto de los decuriones Besuccitanos (2). 

Mide este monumento, preciosísimo para la historia y geogra- 
fía de las provincias de Jaén y Ciudad-Real, 83 cm. de largo, 
5 5 de ancho y 50 de espesor. Con hondo pesar lo he visto echa- 
do por el suelo en un corralillo escusado del palacio de la Inten- 
dencia donde están los juzgados. Para que se instale en las Casas 
consistoriales de La Carolina, donde estará bien seguro y en su 
propio lugar, me han prometido su cooperación el Sr. Juez de 
instrucción U. Pedro Bellón y el Letrado D. Hermenegildo Mora- 
leda. Consta que el monumento se descubrió en ¿a Torrecilla al 
norte y á muy corta distancia de Vilches. 

Santisteban del Puerto, 10 de Octubre de 1905. 

Perfecto Urra. 



(i) Homónimo de su padre, que también se llamó Cayo Sempronio 
Céler. 
(2) La tra4iiccióa esdel P. Fita, 



1 



NOTICIAS 






G<Uicia prehUtóriea, De D. José Rodríguez Gallego, capellán de ejérci- 
to, ha recibido la Academia la siguiente comunicación: 

«En la provincia de Lugo, Ayuntamiento de Sarria, al oriente del pue- 
blo de Argevid, parroquia de San Salvador de César, sobre la izquierda 
del río Sarria, en la parte Sur del monte llamado de Santa Clara, hay una 
extensión de terreno, titulado Las modorras. 

Excitada la atención del que suscribe por tal denominación, y visitado 
exprofeso aquel lugar, resulta, en eíecto, que allí hay una porción de mo- 
dorras ó mamóos sin abrir y en perfecto estado de conservación. — Ma- 
drid, 9 de Octubre de 1905.» 

Historia del reino de Badajoz dtíranie la dominación musulmana^ por don 
Matías Ramón Martínez y Martínez, socio correspondiente de ía Real Aca- 
demia de la Historia. Badajoz, 1904-1905. — En 4.^, págs. 488. * 

En 16 de Mayo de 1904 falleció el Sr. Martínez y Martínez, Correspon- 
diente antiguo y estimadísimo de la Academia, á quien Burguillosi su pa- 
tria (Febrero, 1855), y Jerez de los Caballeros, donde residió larguísimos 
años, contarán entre los escritores ilustres, que más enaltecieron su nom-- 
bradía. En la página postrera de la obra que anunciamos, se lee la síguien-^ 
te noticia bibliográfica: 

«Terminada la impresión de la HISTORIA DEL REINO DE BADAJOZ,- 
cumple al deber de los deudos de su malogrado autor, D. Matías Ramón. 
Martínez y Martínez, y al editor de ella, significar aquí la expresión más 
viva de su agradecimiento hacia el Sr. D. Francisco Franco y Lozano, 
docto catedrático del Instituto provincial de Badajozí por, cuanto contri^ 
buyo, de un modo eficaz y decisivo, á la mejor terminación de la obra. . 

Para desdicha de la Historia de España, y muy especialmente de la de 
Extremadura, muerto el Sr. Martínez y Martínez, cuando apenas si irían 
impresas 40 páginas de este libro, — el Sr. Franco aceptó, noble y des- 
interesadamente, la corrección de pruebas y ordenación de originales 
que se le suplicara, siendo de admirar la actividad y el celo con que 
hubo de proceder en el desempeño de la misión verdaderamente peno- 
sa que echó sobre sí y que es merecedora de la más sincera gratitud, sin' 
que quiera decir esto, ni el hecho de no llevar erratas esta obra, que ca- 
rezca de ellas; las tendrá, ciertamente, por haber pasado inadvertidas 4 



•J * NOTICIAS. 407 

UQO Ó á otros, corrector ó cajistas, esperando que las subsanará el buen 
juicio de los lectores.» 

Coronan el cuerpo de la obra uñ rico apéndice de 44 documentos y un 
índice géógráñcó de las antiguas localidades que en el libro suenan. 



Historia de Murcia must^mana, por Mariano Gaspar Remiro, catedráti- 
co de árabe en la Universidad de Granada. Obra laureada por la Real 
Academia de la Historia en el concurso de 1904, con el premio instituido 
por el Excmo. Sr. Marqués de Aledo. Zaragoza, 1905. — En 8.^, págs. 336. 

Mayor elogio no puede hacerse de esta obra que el que le da su título. 



La judería de Toriosay por D. Federico Pastor y Lluis. Aunque redu- 
cida á un extenso artículo de periódico (i), esta reseña histórica que, en 
nombre del autor, presentó á la Academia su individuo de número el Ex- 
celentísimo Sr. D. Bienvenido Oliver y Esteller, es fruto de prolijas in- 
vestigiaiciones, que, tanto por la novedad, como por el color Ipcal de im- 
portantes datos históricos, se recomiendan. Hace mérito de la famosa lá- 
pida trilingüe hebrea, griega y latina (Hübner , InscripHones Hispaniqe 
ckrisíianae^ núm. 186), que hoy, dice, posee D. Juan Latnotte; dando as^ 
•fundadas esperanzas de que sabrá buscar y recobrar la trilingüe, herma- 
na de aquélla, que se oculta en Vinebre, y dé la que dio noticia en 1747 
D* Jacinto Gil, párroco de la Torre del Español. Se ha perdido, ó no se 
encuentra al menos, el gran tesoro diplomático ó libro de \o^ privilegios 
reales de la aljama Tortosina^ no habiendo caído en manos inteligentes de 
6u valor juridico-htstórico. Mejor suerte cupo en Palma de Mallorca al 
códice Pueyo, cuyos documentos han sido publicados por nuestro Bole- 
tín (tomo xxxvi). En cambio, el Sr. Pastor, por cuanto está á su alcance , 
ocurre á tamaño inconveniente, ya consultando la carta-puebla, otorgada 
por el Conde de Barcelona D. Ramón Berenguer IV á la aljama Tortosina 
(23 Diciembre 1 149), señalándole sitio fortificado y estancia independien- 
te para 60 familias en la Atarazana; ya registrando el Archivo general dé 
la Corona de Aragón, yá sacando de otros archivos lo que más cumple á 
su información atenta y cuidadosa. Del monasterio de Poblet cita una es- 
tcritura, dond^ aparecen tos judíos Tortosinos «Pedro Zabater, Ibayon 
Azuz y su mujer Cetbofia (2), Choén (3) y otros, que poseían, en 1 150 y si- 
guientes, tierras y fincas en las inmediaciones de Cherta, que pasaron 
luego á ser propiedad del referido cenobio cisterciense». Muchas fueron 
las inmunidades de que gozaron los judíos Tortosinos, no solamente de 
parte de Ramón Berenguer IV, sino también de su inmediato sucesor don 
Alfonso n de Aragón, del Maestre de los Templarios D. Berenguer de Avi- 
ftóa (1 181), del Conde de Urgel Armen gol ni (i 189), del Bailío Raimundo 
de Moneada y de los reyes Jaime II de Aragón y Pedro el Ceremonioso. 
Pasado el año 1 391, de infausta memoria, residieron en su barrio de Re- 

(1) L^i DebattSy diario de Tortosa, número del 22 de Septiembre de 1905. 

(2) Del latín Sa bona (sea buena!) En las lápidas sepalcrales y escrituras hebreas de To- 
•. ledo este nombre se escribe Sitbona ó bien Gthuena, 

(5) -Es decir, C^íitj sacerdote, o de la tribu sacerdotal de AarSn. 



4o8 



BOLETÍN DE LA KEKL ACADEMIA DE LA HISTORU. 



molinos «dedicados á sus negocios y ejerciendo diversas industrias de co- 
rredores, guarniciones, encuadernadores y talabarteros». Este sitio «lo 
recuerdan las calles actuales de Gentil^ofUSy donde tenían su mancebía 
la de Jerusálén^ la den Fortó{\\ y aún subsiste tapiado lo portal delsjykeusf 
por el que salían á su cementerio^ situado en el declive de lo loma inme- 
diata, entre cuyos escarpes se encuentran, en la roca viva, vestigios de se- 
pulturas (2) con restos humanos, que tuvimos ocasión de remover hace 
dos años». Opina el Sr. Pastor que>de allí pudo provenir la célebre ins- 
cripción trilingüe, que en la primera mitad del siglo kviii se veía empo- 
trada en la pared exterior de la casa, donde posaba el alguacil mayor don 
Francisco González de las Barreras, en la calle qiie guía de la plaza de 
Santa Ana á la iglesia de Santiago; de aquí pasó á la casa de D. Antonio 
Cortés, que la diseñó por sus dos faces y la explicó en su historia (inédita) 
de Tortosa. Nada, con efecto, se opone á creer que desde el primer asien- 
to, que hicieron los judíos en la ciudad durante la época romana hubie- 
sen cambiado de cementerio. Otra lápida epigráfica del si^^o xm al xv, 
procedente de la misma necrópolis, es conocida por una copia mala y di- 
iicil de comprender; pero ha desaparecido la piedra original lastimosaiiieQ- 
te. En dicho barrio de Remolinos «debió nacer en el siglo x el sabio Me- 
nahem ben Saruk, hijo de un pobre alpargatero, gran maestro én lengua 
hebrea y autor del Diccionario de la misma, impreso en Londres en 1855». 
El 7 de Febrero de 141 2 inauguró el antipapa Benedicto XIQ, D^ Pedro 
de Luna, las controversias de Tortosa entre judíos y cristianos, certamen 
réligioso-científíco, como pocos se han visto eñ el mundo, que tuvo in- 
mensa nombradía* «Celebráronse las sesiones, s^^n algunos en el edificio 
de la Curia fronterizo al palacio episcopal, según otros en el aula capitu- 
lar del Cabildo, que hoy se conoce por el nombre de Palau*. En el archi- 
vo de la catedral se custodia la bula original Contra iudaeos, que expidió 
aquel pontíñce en Valencia en 14 15. A consecuencia del edicto de los 
Reyes Católicos en 1492, los judíos de Tortosa «marcharon á embarcarse 
en Portfangós y en otras playas vecinas» de la boca del Ebro. Pasaron sus 
hogares del barrio de Remolinos á poder de los moriscos, que en parte 
ya lo habitaban»; y habían de sufrir, pasado un siglo,. igual suerte. 



M. Moise Schwab, correspondiente de la Academia, le ha participado 
que en breve hará la traducción de las 76 inscripciones hebreo-toleda- 
nas de la colección Luzzatto, ilustrándolas con apuntes históricos. 



Se ha impreso por la Academia el tomo xvi de la España Sagrada, ha- 
biendo corrido esta nueva edición á cargo de D. Antonio Rodríguez Villa. 



Para cubrir la vacante de cadémico de número, que dejó D. Francisco 
Silvela, ha sido elegido el historiador militar D. Francisco Barado Font. 

F. F. 



(I)- .Fartiln,.Fúrtunio, Foctuny. 

(2) Así también está dispuesto el cementerio hebreo de Segovia en la cuesta de /» Higus, 
separada del antiguo barrio hebreo por el río Clamoree. Véase el tomo ix del Bourflf . 



El Boletín de la Real Academia de la Hisíoria se publica todos 
los meses en cuadernos de 8o ó más páginas^ con siis correspondientes 
láminas, cuando el texto lo exige, formando cada año dos tomos con sus 
portadas é índices. 

Las suscripciones dan principio en Enero y Julio de tada año. 

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN 

Madrid. . . 6 meses Pesetas 9 

— . . . ' Ün añp '— iS 

Provincias. Un año - — 20 

Extranjero -^ . 22 

Número suelto — 3 



Los precios de las obras de la Academia 0e entiende que son para la 
venta en Madrid. Los pedidos para provincias y para el extranjero su- 
frirán el recargo correspondiente de gastos de correo y de certificado. 



Los pedidos deben dirigirse al despacl:io de IíIdi^ob 
de la. Academia. (León, 21) ó éi la LilDrería de M. MU- 
RILLO. AlcaláL, 7, Madrid. 



ADVERTENCIAS 



Las obras de la Academia se venden en su despacho, 
calle del León ,21. 

Los Sres. Académicos honorarios y correspondientes 
podrán adquirirlas, por una sola vez, con rebaja de 50 
por 100 én los precios, siempre que hagan pedido directo 
con su firma. 

A los libreros que tomen cualquier número de ejem- 
plares se les hará una rebaja conveniente, según la cos- 
tumbre recibida en el comercio de librería. 




boletín 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO XLVII— CUADERNO VI 
DÍCIEMBRE, 1903 



MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DK FORTANET 

Calle de U Libertad, niim. 19 

.905 



SUMARIO DE ESTE CUADERNO 



T 



Págs. 

Necrología: 



M, Julcs OpptrU — Cesáreo Fernández Duro 409 



Informes: 



I. Correspondencia de la In/ania Archiduquesa Doña Isabel 
Clara Eugenia de Austria con el Duque Lerma. (Desde 
FlandeSj años 1599 ^ ^^^7 y otras carias posteriores sin 

fecha.) — Continuación.— A. Rodríguez Villa 413 

II. El castillo de Loarre. — El Marqués de Monsalud.. 448 

III. Elementos de arqueología y Bellas Artes. ^Jmm Catalina 

García 452 

IV. La obra « General Vaiison. Crimée, Italie, M^xique,»^vLlián 

Suárez Inclán 457 

V. El libro de D, José Wangüemerty Poggio^ ^El Almirante Don 
Francisco Díaz Pimienta y su epoca.^^F, Fernández de 

Béthencourt 463 

VI. Epigrafía hebreo-lusitana. — Fidel Fita.. . 467 



Variedades: 



» 



Inscripción honorífica encontrada en i4j'/í7r¿a.— Fidel Fita. . . 479 

Noticias 484 

índice del tomo xlvii : 486 



TOMO xLvii. Diciembre; 1905. cuaderno vl 



BOLETÍN 



DB LA 



REAL ACADEMIA PEÍA HISTORIA 



^J^ 1 > * < ^ 




necrología 



M. JULES OPPERT 

Sentida y justa significación de aprecio tributó la Academia 
á la memoria del sabio arqueólogo, del orientalista insigne, del 
incansable descifrador de lápidas trazadas millares de años antes 
de nuestra era, al tener, el 6 de Octubre, en el momento de rea-^ 
nudar las sesiones de curso , noticia oficial de su fallecimiento, 
ocurrido en París el 21 de Agosto anterior. En el acta se con- 
signó la penosa impresión producida por pérdida tan señalada, 
juntamente con las de elogio merecido, simpatía y respeto de 
su personalidad: sirvan de complemento algunos datos que man- 
tengan en nuestros registros su recuerdo. 

M. Jules Oppert, de familia israelita, nació el 3 de Julio de 1 82 5 
en Hamburgo, ciudad en la que cursó los estudios clásicos antes 
de empezar los de Filosofía y Letras y de Derecho en la Uni- 
versidad de Heidelberg. En la de Kiel, recibió el grado de Doc- 
tor, desarrollando en el acto tesis que tituló De yuré Indorum 
criminali; pero siguiendo la corriente de otras inclinaciones optó 
por la filológica, dedicando su tiempo al estudio sucesivo del 
árabe, del sánscrito, del zenda y del persa antiguo, con aplica- 
ciones utilizadas para formar y dar á luz en Berlín la segunda 
de sus obras Lautsystem des altpershchem. 

Llamaban por entonces la atención de la Europa ilustrada, ios 

TOMO XLVII. 27 



4IO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

trabajos de exploración acometidos en Asiría por Rawlínson, 
Hinck y otros intérpretes de remotísimas memorias, y querien- 
do el Gobierno francés asociarse á la empresa, organizó comi- 
sión científica que pasara á Mesopotamia, bajo la dirección de 
M. Fulgencio Fresnel. El concepto de que Oppert gozaba, le 
dio puesto en esta expedición, así como encargo de consignar 
por escrito el fruto alcanzado en los tres años que duró el viaje, 
como lo hizo, con acrecentamiento grande de su crédito, en 
obra compuesta de dos tomos en 4.°, y atlas en folio, dada ñ 
luz en París en los años 1 857-1864. 

Naturalizado en Francia el autor, sirvió desde entonces comi- 
siones y empleos á cual más honoríficos: la cátedra de Sánscrito, 
en la Biblioteca imperial; la de Filología y de Arqueología asiría, 
en el Colegio de Francia; el estudio oficial de los monumentos 
de tal procedencia, en los Museos de Alemania é Inglaterra; 
la plaza de académico de la de Inscripciones y Bellas Artes, en 
reemplazo de Mariette, el célebre egiptólogo; el encargo de Me- 
morias relativas á la cronología bíblica y caldea, y á las inscrip- 
ciones principalmente. 

El año 1877» ilustres colegas nuestros, que todos han pasado 
de esta vida antes que él, en Junta ordinaria dieron lectura á 
este documento: 

Los que suscriben, tienen la honra de proponer á la Acade- 
mia, se sirva nombrar individuo extranjero honorario de la mis- 
ma, al eminente filólogo D. Julio Oppert. 

Sería hacer un agravio á la ilustración de la Academia, si nos 
extendiésemos en merecidos elogios del Sr. Oppert, cuyo nom- 
bre europeo nos dispensa de entrar en largos detalles. Baste de- 
cir que es el autor del «Viaje á la Mesopotamia», que tanto ha 
contribuido al conocimiento, ó, por mejor decir, á la resurrección 
de la anticua lengua asiria, y á descifrar, casi por completo, sus 
inscripciones cuneiformes, las cuales han servido al autor para 
reconstruir la Gramática de aquella lengua semítica, cuya segun- 
da edición debe obrar en la biblioteca de la Academia , ofrecida 
por el mismo Sr. Oppert. 



necrología 4 1 1 

Tantos triunfos literarios fueron coronados en Junta general 
de las cinco secciones del Instituto de Francia, con la adjudica- 
ción del gran premio de 20.000 pesetas, creado por el empera- 
dor Napoleón III, para el que, á juicio del Instituto, hubiese he- 
cho un descubrimiento de la más alta importancia. 

Madrid, 1 1 de Mayo. — Aureliano Fernández Guerra. — Vicen- 
te Vázquez Queipo. — Francisco Coello. — Pedro de Madrazo. — 
Conforme : P. de Cayancos, Director accidentaL 

Acogida por el Cuerpo la propuesta, y comunicado el nom, 
bramiento al interesado en 2 de Junio, dio gracias en estos tér- 
minos: • 

Paris^ IQ rué Mazarine ce zojmn 1S77, 

Monsieur le Secrétaire: 

J'ai regu la lettre dans laquelle vous avez bien voulu m'infor- 
mer que l'Académie royal d'Histoire m'a íait Tinsigne honneur 
de me nommer membre honoraire de la Compagnie. Cette fa- 
veur, aussi inattendue que flatteuse, m'encourage a persévérer 
dans la route ardue queje me suis tracée, et sera toujours re- 
gardée par moi comme Tune des plus grandes recompenses 
auxquelles je puisse aspiren 

Je viens, dans un travail sur la chronologie du livre des Rois 
fermer définitivement une discussion plusieurs fois séculaire, a 
l'aide de textes recemment découverts. J'ai également trouvé 
derniérement l'origine des dates de la Genése, et j'aurai l'hon- 
neur de les soumettre, toutes les deux, á l'appréciation de TAca- 
démie. 

En vous demandant, Monsieur le Secrétaire, d'étre l'interpréte 
de ma profonde gratitude auprés de TAcadémie, j'ai vous prie 
de me faire parvenir á mon domicile les documents mentionnés 
dans votre lettre, et j'ai Thonneur dé me diré 

votre tres dévoué serviteur, 

JuLES Oppert, 

Commandeur^'lsibelle la Catholiquc 
professeur au Collége de France, etc. 



4J3 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 

Reiteró las gracias verbalmente el académico honorario, asis- 
tiendo á una de las Juntas del Cuerpo, én la que, como ofrenda, 
presentó Memoria relativa al comercio del Ámbar en tiempo de 
los asirios, trabajo muy curioso ampliado posteriormente, sir- 
viéndole de asunto para él libro impreso en París con el título 
de Uambrejaunc chez les assyriens^ y objeto también de diser- 
taciün por parte de D. Antonio María Fabié , inserta en nuestro 
Boletín (i). ,. . • 

El Sr. Oppert concurrió por última vez á la sesión de 14 de 
Octubre de 1 887, cautivando la atención con discurso inteire- 
sante y aplaudido, que abarcaba los sucesos principales de va- 
rios reinados anteriores y posteriores á la destrucción de Nínive 
por los persas. 

Hablaba correctamente el español, sin hacer de ello mérito, 
en razón, decía, á que sus antepasados fueron castellanos, y es- 
taban avecindados en Madrid , al ser decretada la expulsión ge- 
neral de los judíos. . 

Su existencia ha sido larga y laboriosa: la revista bibliográñca 
Polybiblion (i) , hace mención de 3 1 obras suyas dadas á la im- 
prenta en París en el interv^o de 1852 a 1888, con advertencia 
de no ser completa la lista ni comprender los artículos numero- 
sos con los que colaboró en las revistas más acreditadas. 

C. F. D. 



(i) Tomo X, p. 449-458- 

{2) Número de Septiembre de 1905, p. 274. 



: '•- 




.CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DO 5» A ISABEL. 413 



INFORMES 



I. 

C o B. E. K S P» o ir 3D K K C I JL 

DE LA 

INFANTA ARCHIDUQUESA D> ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA 

CON EL DUQUE DE LERMA. 

Desde Flan.des^ años de 15QQ d 1Ó07 y otras carias posteriores 

sin /echa, 

67. 

Duque: Aunque ha dos días que os escribí, y no tengo cosa 
de nuevo que deciros, no quiero que Don Baltasar se vaya sin 
esta mia, porque en todas ocasiones deseo que veays el agrade- 
cimiento qué tengo de vos. El vá tan bien informado de todo lo 
de aquí; que éscusaré yo de alargarme en nada, sino solo deci- 
ros que él ha servido á mi hermano y trabaxado todo este tiem- 
po con tanto cuidado que merece le haga mucha merced; y 
así os pido mucho se la procuréis. A la Duquesa y á vuestra 
hermana me encomendad mucho, y á vos os gu&rde Dios como 
deseo. De Bruselas á 21 de Margo, 1603. — A Isabel. — Olvidá- 
baseme que los libros que os escribí se hadan en Holanda. Va:n 
metidos en toneles, con título de otras mercadurías. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerala. 

68. 

Duque: Siempre nos hemos de quexar de no tener .cartas de 
ay; y aora con arta ocasión, pues ha mil dias que no sabemos 
de la salud de mi hermano. Plega á Dios traernos las buenas 
nuevas della que deseo. No pienso serán malas para vos la muerte 
de la Rey na de Ingalaterra (l), ni lo han sido para nayde; aunque 



(i) La Reina Isabel de Inglaterra falleció 013 de Abril de 1603, su- 
(fediéndola en el trono Jacobo I, rey de Escocia, hijo de María Stuart. 



414 EOLBTIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

por cierto yo bien quisiera que se hubiera convertido primero, 
aunque nos ha hecho rabiar tanto en su muerte como en su 
vida; porque un dia nos la hacian muerta y otro viva: que no 
habia poder saber cosa cierta; y así hasta tenella, no hemos que- 
rido despachar, aunque hemos hecho artas diligencias para to- 
mar lengua de lo que allá habia, como escribo á mi hermano; y 
con cuanta pax y sosiego han elexido al Rey de Escocya en el 
propio lugar que dieron la sentencia de su madre; por donde se 
puede creer que ha clamado bien su sangre delante de Nuestro 
Señor; y así se puede tener por cierto que alcangara su con- 
versión, de que hay hartas muestras, y su mujer es sin duda 
católica. Yo espero que él querrá y estimará la amistad de mi 
hermano, como lo ha hecho hasta aqui y lo ha mostrado en to- 
das ocasiones; y así es menester no perder tiempo en granjealle, 
porque otros no lo hagan primero, como lo procuran, pues ti- 
niendo junto á Ingalaterra y Escocia y juntamente á Dinamarca 
por su suegro, viene á ser señor del mar Océano; y por esta 
causa y otras siempre será buena su amistad, y particularmente 
las Indias quedarán seguras con ella, pues los -holandeses sin su 
asistencia podrán poco y habrán de venir á las paces, aunque no 
quieran, con que mi hermano se quitaría esta carga tan pesada 
de á cuestas; nque todas estas cosas son de arta consideración. 
Cpn esta muerte de la Rey na, parece que han callado nuestros 
enemigos, á lo menos no han salido en campaña tan presto como 
pensaban, aunque enviaron parte de su caballería otra vez á 
Lucenburg, adonde no han hecho cosa de momento, porque lo 
que habia que quemar, ya lo estaba de la otra vez. Lo mismo 
andan haciendo los amotinados, que más mala gente no la ha 
criado Nuestro Señor. El quiera que algún dia les demos el 
castigo que merecen. 

Lo de Ostende vá tan bien que el domingo se les ganaron los 
poldres con las fortificaciones que alli tenían, que es todo lo que 
estaba fuera del lugar, salvo una medialuna que tienen á la par- 
te del Conde de Bucoy. Ha sido una gran suerte y con poca 
pérdida de gente; y hasta aora se sustenta y va fortificando muy 
bien; con que esperamos ver el fin desta empresa muy presto, 



CORRESPONDENCIA DB LA INFANTA DONA ISABEL. 415 

con que la necesidad en que se está por no haber venido las 
letras hará arto daño para ello, por no haber un real para las 
municiones que son menester, y sin ellas no se puede hacer 
nada, Dios sabe de cuanto daño y perjuicio de la hacienda de 
mi hermano; y de todo ha sido causa la dilación destas letras; y 
no puedo imaginar en que se ha fundado. Esto es todo lo que os 
puedo decir de aqui, y que mi primo partirá luego para Osten- 
de. Yo me quedo ^ora aqui hasta ver á qué parte se habrá de 
acudir más de asiento. 

Las honras de mi Tia (l), que está en el cielo, hicimos la sema- 
na pasada: huvo arta gente y mucha calor: aunque espero que mi 
hermano habrá amparado á sus criadas y hachóles merced, como 
es justo. Por habernos servido Don Diego de Ibarra muy bien, 
no puedo dexar de pediros supliquéis á mi hermano de mi par- 
te, ampare á su hija y le haga merced, en que me haréis mucho 
placer, y en que no estemos tanto sin saber de ay, que se lleva 
muy mal. Deseo que os haya ido mejor del corrimiento á los 
ojos, que el luto no habrá ayudado para ello mucho. A la Du- 
quesa y á vuestra hermana me encomiendo mucho: ya deseo 
nuevas de que la de Niebla haya llegado buena á su tierra. De- 
seo saber si llevó su hijo ó le dexó á su agüela; y pues no se 
ofrece otra cosa, acabo con que os guarde Dios como deseo. 
De Bruselas á l6 de Abril, 1603. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

69. 

Duque: Esta vez yo perdono haber venido correo sin cartas, 
pues por las que ha traido de Valladolíd, vemos que estaba mi 
hermano en Aranjuez, adonde no es tiempo de escribir, sino de 
olgar. Querría que vos lo hubiésedes dexado por esto, y hobié- 
sedes descansado siquiera esos pocos dias. Con mucho alboroto 



(i) La Emperatriz Doña María, nacida en Madrid el 31 de Junio de 
1538, falleció en la misma villa el 26 de Febrero de 1603, en el monaste- 
rio de las Descalzas Reales, donde se había recogido desde que vino de 
Alemania, fundado por su hermana la Princesa Doña Juana. 



4l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

aguardamos á Don Juan de Tarsys (l), que nos dicen llegará lue- 
go, por saber muy particulAres nuevas de todos, y bien creeréis 
que no serán las postreras las que yo le preguntaré por las vues- 
tras y de vuestra gente, por lo que guelgo de saber de todos. 

De aquí hay poco que decir, sino que hace tanta calor que 
no se puede creer de Flandes. Este correo lleva la nueva de la 
desgraciada muerte de Federico Espinóla (2). Por cierto ha sido 
lástima y pérdida, y él murió como hombre honrado; lo cual no 
se dirá de las galeras, pues le faltaron tan ruinmente. Allá se está 
haciendo la averiguación y será muy dina de castigo, como pien- 
so le hará su hermano en llegando. Mi primo se vino aqui ya ha 
dias y me cogió tan de rebato como escribo á mi hermano. El 
3e dio prisa por juntar gente los enemigos por esta parte y en- 
tenderse es para ayudar á los amotinados: ay se la tienen; y el 
Conde Mauricio está en Breda con ella. También acá juntamos 
la nuestra, aunque de la de Italia no hay memoria. Veremos en 
qué para esta fiesta, que no por eso se afloxa en Ostende, antes 
se trabaxa muy bien y con muy buen ánimo de los soldados: y 
para todo vino á buen tiempo este correo con la orden para 
pagar las letras. Por amor de Dios que procuréis que esto sea 
puntualmente por lo que importa al servicio de mi hermano, y 
para que luzca lo que se hace sin hacer anticipaciones. 

A Don Jerónimo Valter Qapata ha mandado mi primo que 
dexe el oficio por parecelle que, pues no ha bastado lo que él le 
ha abonado, que mi hermano no tiene satisfacción de cómo le 
sirve; y que así era mejor que lo dexase luego y fuese á dar 
cuenta de sí. Yo espero que la dará tan buena que todos vean 
cómo ha servido á mi hermano, y que le ha de hacer mucha 
merced. Y por haber entendido que el que está nombrado en 
su lugar no es para ello, no puedo dexar de pediros mucho que 
encaminéis que no venga, sino que se envié persona que no dé 



(i) D. Juan Bautista de Tassis ó Tarsis, del Consejo de Guerra de S. M. 

(3) Sobre la heroica muerte de Federico Spínola, hermano de Am- 
brosio, y sobre su acertado proyecto de combatir á los holandeses prin- 
cipal y esforzadamente por mar, véase la citada obra Ambrosio Spinola^ 
primer Marqués de los Baldases, 



F" 



CORRESPONDENCIA DE lÁ INFANTA DONA ISABEL. 417 

más trabaxo á mi primo, sino con quien pueda descansar; y esto 
no os lo digo por querer más que se dé á uno que á otro, sino 
solo por lo que os he dicho, y por ver lo que trabaxa mi primo 
de dia y de noche, y que esto seria doblado sino fuese persona 
de quien pudiese fiar, que sabe lo que hace; y en esto también 
vá el servicio de mi hermano. Bien veo que hay falta de hom- 
bres, pero no es posible que en España no haya alguno á pro- 
pósito para esto, y que tenga alguna plática dello; que de otra 
manera dudo que acierte á hacello cdmo conviene. Por ser obra 
meritoria casar los descasados, ho puedo dexar de pediros que 
procuréis que mi hermano haga merced á Gonzalo Guerra, para 
que se venga á casar, y que la que ha hecho á la muger de Gil 
de Rey se le libre de manera que la pueda cobrar y venirse, y 
tendréis el merecimiento destas dos buenas obras. Aun no ha 
partido el Conde de Aranbergue (l) para Ingala térra, aunque está 
á punto para partir en llegando el pasaporte que aguardamos 
por horas. Grandísimas preparaciones se hacen para la entrada 
del Rey. Ya están allá los embaxadores de Holanda. Dios los 
confunda como lo espero. No sé más que decir de acá, sino que 
la gente del jubileo llegó á un millón y ochocientas y treinta mil 
personas, sin los que comulgaron los ocho dias postreros en 
todas las iglesias; que fue tanta la gente que se dispensó con 
ellos que se pueden dar muchas gracias á Dios. A vuestra her^ 
mana y la Duquesa con toda vuestra gente me encomiendo mu- 
cho. Deseo saber si habrán ido todas á Aranjuez: y guárdeos Dios 
como deseo. De Bruselas, primero de Junio, 1 603. — A Isabel. 
(Al margen de la última hoja escrita:) Por haberse dicho aqui 
que se daba á Tejeda acá un cargo, no puedo dexar de deciros 
que, aunque es muy justo que mi hermano le haga merced por 
sus servicios, se la puede hacer en otra cosa, pues ni de su len-- 
gua, ni en como procedió en lo pasado, no estará bien con nin- 
gún cargo aqui, y no le faltará á mi hermano en qué hacelle 
merced. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



(i) El Conde de Arenberg, nombrado por los Archiduques su emba- 
jador en Inglaterra para reconocer al nuevo Rey. 



4lB BOLETÍN DB LA. RBAL ACADEMIA DB LA HISTORIA. 



60. 



Duque: No puedo dexar de comenzar esta por agradeceros 
la enmienda de la quedada de las letras que han venido al tiem- 
po que veríades por las cartas pasadas. Hame dicho Don Ono- 
fre que os costó una calentura lo que os pesó dello, que lo he 
sentido, porque aunque ha sido de daño por los intereses que 
cuestan, no es menester que toméis las cosas desa manera, pues 
no es lo que ha menester el servicio de mi hermano, sino que 
miréis por vuestra salud, y asi os lo pido, y que creáis que esta- 
mos muy ciertos de lo que tenemos en vos, y que no puede 
haber nada que nos ponga duda en esto. 

De aquí tendré poco que añadir á las postreras cartas que 
escribimos, sino es haber once dias que mi primo se fue á Os- 
tende, adonde lo ha andado todo bien contra mi voluntad. Está 
contento de lo que ha hallado allá, y todos lo están; y así espero 
en Dios ha de querer que se concluya ya con esto, aunque no 
dexará de costar trabajo; pero acra con estas esperanzas no le 
sienten los soldados; antes cada dia les crece el ánimo. Gran 
cosa ha sido esta muerte de la de Ingalaterra, pues en ñn hasta 
aora no han salido nuestros enemigos, y muchos son de opinión 
que no saldrán ogaño. La buena voluntad del de Escocia veréis 
por la relación que enviará mi primo. Lo que conviene es lleva- 
Ha adelante; que arto lo procuran estorbar de todas partes; y 
creo cierto que ninguno pudiera estar ally como él para lo que 
toca al servicio de mi hermano y bien d'España; y cada dia hay 
mayores esperanzas de que será católico, ó á lo menos que no 
persiguirá á los que, lo son; que es todo lo que hay que decir de 
acá. Háse publicado lo de Gaona con grandísimo contento de 
todos, y espero será de efecto el que vá haciendo el jubileo. 
Cierto nos dá grandes esperanzas de que hemos de ver esto muy 
presto en muy diferente estado, sin que hayamos menester can- 
sar á mi hermano, porque dende que se comenzó, siempre va- 



CORRESPOÑOBNCIA. DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 419 

mos ganando tierra, mas no es posible menos sino que Nuestro 
Señor ha de aplacar su ira, porque la gente que ha venido á 
ganalle (l) es sin número; que quien no lo hubiere visto, no lo 
creerá; que fne tiene contentísima, pues se vé hay más católicos 
de lo que nayde pensaba. Sigun nos dicen acá, andaréis aora en 
jornadas; y así no quiero ser más larga. A la Duquesa y vues- 
tra hermana con toda vuestra gente me encomiendo mucho; y 
guárdeos Dios como deseo. De Bruselas primer dia de Mayo, 
1603. — ^A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

61. 

Duque: Sabiendo cuanto he querido toda mi vida á la Duque- 
sa, y lo que me pesa siempre de todo lo que fuere vuestro dis- 
gusto, fácilmente creeréis lo mucho que he sentido su muerte, 
que no os lo sabría decir, aunque ella dicen todos que fue de 
manera que le podemos tener mucha envidia, y ser esto mucha 
parte para consolaros, y vella fuera de tanto mal como ha pa- 
sado todos estos años; que sin duda creo que Nuestro Señor le 
iquiso dar el purgatorio acá con sus enfermedades y con la pa- 
ciencia que las llevaba. Mi hermano me escribe cual estáis, y 
aunque yo veo la razón que tenéis de sentir este trabajo, fio 
tanto de lo que deseáis servir á mi hermano, que no quiero po- 
neros otra cosa delante para pediros muy encarecidamente os 
acordéis la falta que le hariades, si le faltasedes; y que asy mi- 
réis por vos y toméis este trabajo de manera que no os haga 
mal, acordándoos que estas cosas las hace Nuestro Señor cuan- 
do se quiere acordar de los suyos; y que así debe de haber dado 
el premio á la Duquesa que tenia tan bien merecido, pues cuan- 
do no fuera sino por su caridad, me parece que lo podemos 
tener por cierto. Mi hermano hizo muy bien en no dexaros que- 
dar en el Aguilera, pues yo sé que el serville será el mayor con- 
suelo para vos. 

No puedo dexar de agradeceros lo que me decís habéis hecho 

(1) £1 jubileo. 



^420 BOLETÍN DE L4 RE AI^ ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

(.con la Condesa de Niebla, que todo ' es echarme á mi cargo. 
■A todas les dad el pésame de mi parte/ mientras yo pued:o escri- 
<bicsele; qu^ el traer mala la garganta, como escribo á mi her- 
.mano, me estorba hacello apra, y ser en esta tan larga como 
quisiera. Solo os puedo asegurar. que no habéis menester gastar 
palabras en decirme de vuestra voluntad, pues ha tanto que la 
tengo conocida, y las obras nos dan buen testimonio della; y 
así podéis estar cierto que tenemos el agradecimiento dello que 
es justo; y que así lo que os escribo, os lo escribo con la llaneza 
y seguridad que sé que puedo tener de vos; y así lo haré de 
aqui adelante en lo que me pedis, porque entiendo lo mismo que 
vos, que es el mejor medio para escusar allá y acá pesadum- 
bres, que es lo que yo deseo estorbar siempre. Y así -en lo que 
toca á la provisión de Don Francisco de Benavides os digo con 
la misma llaneza, que creo es tan buen hombre y honrado como 
han informado á mi hermano; pero que ha menester má3 partes 
que esto para el oficio que le ha dado, pues él es viejo y en su 
vida ha visto. exército: que lo uno para el trabajo que tiene este 
oficio, y lo otro para entrar á ciegas en él, es del inconveniente 
que os dexo considerar, y no para poder descansar á mi primo, 
como lo haria si se pusiese un hombre platico y que no fuese 
menester mostralle lo que ha de hacer, como no dudo sino que 
habrá algunos, aunque tampoco muchos á quien se pueda fiar 
esto; y á Don Francisco podría mi hermano hacer merced en 
otra cosa, con que no se atravesarla la reputación de mi herma- 
no, como me decis; y para él seria de menos nota que no traelle 
acá y volvelle á llevar luego. Y cierto que de su bondad y vir- 
tud todos dicen mucho; pero, como os digo, es menester más 
qye esto para este oficio: que yo de mí os digo que no le toma- 
ra por cuantas cosas Dios ha criado; porque el que le. hubiere 
de hacer bifen hecho, es menester que todo el .mundo esté mal 
con él; pero con todo, debe de haber artos que le cudicien. Vos 
lo mirareis todo, como quien tanto cuidado tiene de lo que toca 
idX sef vició de mi hermano y á lo que nos toca, pues todo es 
uno: y los que no van con esta lectura yo sé que no lo miran 
como vos. Y con esto acabo, tornándoos á pedir que miréis por 



OORRESPOKDENCIA DE LA THFfiVTX TK>^k ISABEL. ' 42 1 

vuestra salud y por regalarosj como es menester, para el servi- 
cio de mi hermano. 

No puedo dexar de deciros que he echado menos no haberme 
traido Don Juan de Tarsys cartas vuestras; aunque me ha dicho 
mil cosas de vuestra parte, <iue no son nuevas para mí. El se- 
eátá puniendo en orden, -porque para allí, es menester más que 
para otro cabo; y más tras los que han ido con gran aparato, 
como entenderéis. Espero hará muy bien su embaxada y allá 
la desean, sigun escribe el Conde de Aranbergue, con quien 
hacen mucho, aunque por habelle dado la gota, no habia tenido 
aun audiencia. Dios lo encamine como más se haya de servir, y 
os guarde como deseo. A vuestra hermana me encomendad 
mucho. No le faltará aora en que entender; ni aun la Reyna será 
mal servida. De Brüsselas, á 4 de Julio, 1603'. — A Isabel. — 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

» 

62. 

Duque: Por parecemos que conviene al servicio de mi berma-. 
ño que se vean allá luego los papeles que mi primó le envia, se . 
despacha este correo tan aprisa que habrá poco lugar de escri- ' 
bir; y asi solo os diré ' que deseo mucho cartas de ay paca saber 
cómo os vá, y que no os haya hecho mal lo que habéis sentido 
la muerte de la Duquesa. Y así no puedo dexar de acordaros lo 
(fue importa al servicio de mi hermano que miréis por vuestra' 
salud y la procuréis, asegurándoos que á todos nos grangeareÍQ- 
con esto y á mí más que á nayde. 

De aquí hay poco que decir de nuevp. Todavía andamos tras* 
los amotinados. Dios quiera que se les pueda dar una mano. Hoy 
ha habido cartas de Don Iñigo de Borja, de Borgoñá: paréceme 
que al fin no le ha dado el Conde de Fuentes sino dos mil espa- 
ñoles, y esos desnudos y mal pagados. Plega á Dios que en lle- 
gando acá^ no tengamos otro motín: que se puede muy bien te- 
mer viniendo desta manera. Y ^s cosa recia que se guarden tan, 
mal las órdenes de roi hermano. Yo sé que esto es lo que más 
séhtis,-y «on^razon* Mi primo vá- después de mañana á dar una 






422 



boletín db la real academia bb la historia. 



v> 



vuelta á Ostende: si se pudiese hacer tres ú cuatro para estar en 
todas partes seria harto bueno. También lo seria que Don Juan 
de Tarsys pasase luego á Ingalaterra: no se le puede dar á esto 
la prisa que manda mi hermano en sus cartas ni la que desean 
allá en Ingalaterra, porque dice que aguarda unos despachos de 
ay; y así si no se le hubieren enviado, les haced dar prisa. Y con 
esto no hay por acá otra cosa que poder decir. A vuestra her- 
mana y toda vuestra gente me encomiendo mucho y guárdeos 
Dios como deseo. De Brusselas á 12 de Julio, 1 603. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 



63. 

Duque: Por lo que escribo á mi hermano sabréis cuanto se 
puede decir de acá de nuevo, y por lo que escribe mi primo lo 
que le ha movido á despachar este correo con tanta prisa, pues 
la necesidad en que se está y el tener dos exércitos en pié, no 
da lugar á esperar más largas destos hombres de negocios, que 
yo no puedo creer sino que se lo pagan los enemigos, pues no 
podrían hacer cosa más en su favor que lo que hacen. Por amor 
de Dios que procuréis que se remedie luego, como pide la ne- 
cesidad y el servicio de mi hermano, que pierde mucho en estas 
cosas, pues siempre le viene á costar doblado; y pues mi herma- 
no nos hace tanta merced como nosotros conocemos y á vos os 
cuesta tanto cuidado y trabaxo, como sabemos, que procuréis 
que se hagan los asientos de manera que luzgan, y no nos hagan 
cada dia estas burlas cuando nos ven con mayor aprieto, que 
todo es bellaquería por ganar ellos con esto y sacar el interés 
que se les antoja, como ven que es fuerza tomallo ansy 6 sino 
perderse todo; y no es decir que no pueden cumplir, pues ha 
mucho tiempo que no ha habido tanto dinero en este lugar como 
aora. Querria que aprovechase nuestra venida á él para sacar 
siquiera lo que se ha hurtado á mi hermano desta manera; que 
yo me contentaria para pagar la gente; mas estas cosas creo que 
solo el dia del Juicio descubrirá la verdad. Serálo muy grande 
decir que ha mil años que me parece no tenemos cartas de 



r 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL* 423 

ay. Yo las deseo mucho para saber de mi hermano y cómo os 
vá. Plega á Dios que sea muy bien, y que os acordéis lo que os 
ha menester mi hermano para mirar por vos; y así no puedo de- 
xar de pediros esto siempre, y que me encomendéis á vuestra 
hermana y á toda vuestra gente; y guárdeos Dios como deseo. 
De Anberes á 4 de Agosto, 1603. — A Isabel. — (Sobrescrito:) AI 
Duque de Lerma. 

64. 

Duque: Yo sé que os puedo dar la norabuena mejor que á 
nayde de la merced que Dios nos ha hecho, que ha sido mayor 
de lo que podíamos pensar; pues el enemigo se ha levantado de 
Botduque con mucha deshonra suya y tanta honra de mi primo, 
que aora se puede contar por ganado aquel lugar, pues Je ha 
dexado con guarnición. Los que han estado en estos Estados, 
podrán decir de la importancia que es: que, cierto, se puede 
contar por una gran Vitoria. Yo estoy tan contenta de ver á mi 
primo en casa y fuera de los peligros en que ha estado, como 
podéis juzgar. Luego se despacha este porque mi hermano ten- 
ga la nueva lo más presto que sea posible; y asi no me puedo 
alargar más: solo deciros cómo ha llegado Luis Blasco y me ha ^ 
dado vuestra carta y dicho todo lo que le encargastes: y habría 
menester muchos pliegos de papel para deciros el agradecimien- 
to que tengo de todo; que aunque no es nuevo para mí todo lo 
que me ha dicho, cada dia me obliga más. Dios me dexe servir 
á mi hermano tanta merced y me dé ocasión para mostraros lo 
que aqui os digo. Por no detener el correo, no respondo aora á 
vuestra carta: solo os digo que como quien quiere tanto á mi 
hermano, me, ha lastimado los disgustos que. debe de haber pa- 
sado con esto de la Marquesa del Valle (l), y de la parte que os 



(i) Doña Ana Mencía de La Cerda, Marquesa del Valle, nombrada 
aya del primer hijo que tuviera S. M., lo fué de la Infanta Doña Ana. 
A fines de Septiembre de 1603, no aceptando la Marquesa la nueva dis- 
posición que se dio en el orden que se había de observar en el cuarto 
de S. A., pidió licencia para salir de Palacio y dejar el cargo que en él 
ejercía, el cual aceptó á condición de que hubiese portería, y que de noche 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA. 

habrá cabido dellos, y con razón me pesa mucho* Bendito $ea 
Dios que así lo ha remediado. A toda vuestra gente me enco- 
mendad mucho; y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas, dia 



no había de dormir en el aposento de S. Á., por su edad y achaques. 
«No falta, escribe Cabrera de Córdoba, quien dice que han precedido causas 
más graves para man dalle que pidiese licencia, por las cuales ha venido á 
caer en desgracia de los Reyes y del Duque, que tanta merced le hacía. Y 
según la mano que ha tenido en los casamientos destos Señores y en recon- 
ciliarlos de algunos disgustos y otras cosas de importancia que pasaban 
por su mano, no se puede dejar de creer que la ocasión de salir de Pala- 
cío, no sea muy urgente y grave; y así ha causado admiración en toda la 
Corte. Dicen que se irá á recojer á Madrid en convaleciendo de unas 
tercianas, de que está mala jen Palacio, y en su lugar entrará la Marquesa 
de Santa Cruz ó Doña Maria Henriquez ó la Duquesa de Bibona». 
' E3 1 1 de Diciembre del mismo año, el Rey mandó al alcalde Silva de 
Torre^, que con el capitán Ponce> fuese á prender á la Marquesa, que 
estaba en Toledo, en casa del Conde de Villaverde, su sobrino. Llegó 
el alcalde ya de noche á Toledo y subió al cuarto de Doña Mencía, que 
á la sazón estaba escribiendo, y habiéndola saludado, la mostró el manda- 
to que llevaba ñrmado del Conde de Villalonga para prenderla y llevarla 
donde se le mandaba, y le dijo que juntamente había de llevar aquello 
que escribía, y tres escritorios que tenía en su aposento con papeles, y la 
escribanía con los que en ella había; y que escogiese cuatro de sus cría- 
das y dos criados para llevar consigo, porque había de partir luego. Oyó- 
lo todo la Marquesa sin turbación, antes con mucha entereza; y dentro de 
una hora la bajó de la mano y puso en otra litera que llevaba para esto 
con una criada; y él en un coche con las demás y el capitán, partieron 
para Olías, donde estuvieron lo que faltaba de noche. Allí reconoció á la 
criada que iba con la Marquesa, y le sacó unos papeles que llevaba en el 
pecho, despachando un alguacil á S. M. con los escritorios y papeles, y 
prosiguiendo él su camino hasta San Torcaz, en cuya fortaleza la dejó 
presa, en el aposento donde en el reinado anterior lo había estado la fa- 
mosa Princesa de Eboli: «Hasta agora no se ha entendido la culpa que ha 
causado esta prisión y demostración que se ha hecho con la Marquesa, 
pero parece que... habrá de encomendarse el conocimiento de la culpa á 
jueces que conozcan de ella...» Pasados ocho días, volvió el citado alcalde 
á Toledo, á tomar declaración á los Condes de Villaverde y de Añover, 
y á las. criadas de la Marquesa; y aún se dijo (labían prendido al Marqués 
de San Germán en el camino de Portugal, acaso por ser este señor «muy 
allegado y apasionado por las cosas de la Marquesa del Valle». En 12 de 
Enero de 1604, el Corregidor de Madrid fué á Palacio á las diez de la no- 
che, y sacó presa á Doña Ana de Mendoza, dama de la Reina y sobrina 
de la Marquesa del Valle. La sacó fuera un mayordomo y la guarda de 
damas, y la entregaron en la portería, donde la tomó el alcalde y llevó 
consigo en su coche á su casa «quedando Palacio, añade Cabrera, muy es^ 
candalizado de semejante prisión, por no saberse que se haya hecho otra 



i 



4 



CORRESFONDEKC1A DE LA INFANTA DONA ISABEL. 425 

de San Martin (i) 1603. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque 
<le Lerma, 



tal con dama de Palacio. Quieren decir que se suplicó á la Reina que no 
la sacasen de aquella manera, y que respondió que mucho más merecía 
<iue aquello. Esta dama era muy bien quista de las demás por sus buenas 
partes, aunque no era tenida por hermosa: servia de secretaria á la Mar- 
quesa del Valle su tia en Palacio; y madre y hija hablan venido de Sabo- 

ya después de la muerte de la Infanta Doña Catalina, á quien hablan *\ 

servido». 

Poco después fueron nombrados dos jueces del Consejo Real, para que 
juntos con su Presidente el Conde de Miranda, resuelvan sobre la culpa ' 

<le la Marquesa y de su sobrina Doña Ana de Mendoza, que fué también 
reducida á prisión en la fortaleza de Brihuega, por decirse es aún más 
culpable que su tía. Con posterioridad fueron llevadas tía y sobrina á la 
fortaleza de Simancas, pero con la debida separación; é interrogadas por 
los jueces, no quiso la Marquesa declarar, diciendo que sólo lo haría 
ante S. M., ó el Conde de Miranda, pareciéndole quizá que lo que decla- 
rase, no llegará á noticia de S. M. Pasando los jueces referidos por Madrid, 
tomaron asimismo declaración á la Condesa del Castellar, que estaba en el 
monasterio de la Concepción; y por no declarar lo principal que se pre- 
tendía, se dijo habían enviado á Roma por permiso para sacarla del mo- 
nasterio. En Diciembre de 1604, fueron D. Diego de Ayala y D. Juan Ocón, 
<lel Consejo Real, jueces de Doña Mencía, á Simancas, deteniéndose allí 
cuatro días, entré otras cosas, á persuadirla que señalase el monasterio 
<)ue quisiese para quedar en él recogida; á lo que contestó ella con arrogan- 
cia, que si estuviera en libertad hiciera lo que la pareciera, pero que estan- 
•do sin ella, presa, no quiere disponer de sí, sino que haga S. M. lo que fuere 
servido. Dióse por fin sentencia en esta causa, en Febrero de 1605, decla- 
rando libres á la tía y á la sobrina, ordenándoles, sin embargo, vayan á 
Logroño á residir en una casa que se les señala, aparejada con un monas- 
terio de monjas, durante el tiempo que fuere voluntad de S. M., pero sin 
que se entienda están presas. Salieron las dos señoras de la prisión de 
Simancas el 17 de Abril, acompañándolas hasta Logroño el Comendador 
Crómez Velázquez, y una señora para que vigile no reciban ni escriban 
cartas. 

• Quedó la Marquesa en Logroño sin más guardas que el Comendador, y 
Doña Jerónima que vive en su compañía y vigilancia, con autorización 
para oír misa en público y ser visitada; pero su sobrina permaneció en 
aposento aparte cerrado y sin poder comunicarse con su tía. 

Finalmente, las dos damas volvieron á la gracia de los Reyes y del Du- 
que, regresando á la Corte «y se platica que volverá á la privanza que 
solía y á tener lugar en Palacio. Dicen que en el tiempo que ha estado 
presa se ha ocupado en hacer por sus manos mucha cantidad de corpora- 
les para iglesias pobres de la montaña de Burgos y otras partes necesita* 
<ias, á donde los ha enviado». 
(i) i i de Noviembre. 

TOMO XLVII. 28 



4^6 BOLETÍN BE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



66. 

Duque; Parecenme mil años los dias que ha que no sabemos 
de ay, aunque si mi hermano anda en jornada, comoaqui nos di- 
cen, recibiremos la disculpa de que no se escriba, pero no por 
eso dexaré de desear mucho nuevas de la salud de todos, y de 
vos fio que por nada dexareis de dármelas. Aqui me las haa 
dado de la merced que mi hermano ha hecho á la Condesa de 
Altamira, de que sirva á mi nuera, y yo no quiero daros la no- 
rabuena hasta que me la deis á mí. Prometoos que me tiene 
contentísima por mil razones; y la primera por saber cuanto ga- 
nará el servicio de mi hermano en ello. El otro dia os escriba 
tan de prisa que no creo os dije cuánto habia olgado con el Mar- 
qués de la Laguna (l); que, cierto, ha sido mucho por saber muy 
particulares nuevas de mi hermano y vuestras, de quien me dice 
todo lo que yo me sé y lo que en todas cartas no puedo dexar 
de agradeceros y desear siempre ocasiones en que mostrar cuan- 
to reconocimiento tenemos de vuestra voluntad, y lo que fiamos 
de vos en todo; y así lo creed, como pienso lo haréis fácilmente; 
y yo todo cuanto me ha dicho Luis Blasco de vuestra parte, 
como os tengo escrito, y podéis estar cierto que haré de muy 
buena gana lo que me pedis de escribiros llanamente, como veis 
que lo hago, porque de quien yo tengo la satisfacción que de vos 
y sé lo que servis á mi hermano y lo que le queréis y á nosotros,, 
y lo que miráis por todo lo que nos toca, con nayde olgaré más 
de tra tallo todo ni de quien esté mejor iníormado de todo que 
vos, y sé que creeréis mejor lo que os dijere que de otros; y 
así podéis aseguraros de que os escribo y escribiré como digo» 

Aora habrá poco que decir de nuevo. Aguardamos al Con- 
destable (2) para Pascua, aunque hoy ha habido cartas suyas de 



(i) D. Saocho de La Cerda, Marqués de la Laguna de los Cameros^ 
nombrado por S. M. para dar el pésame á los Archiduques. 

(2) D. Juan Fernández de Velasco, Duque de Frías, Condestable de 
Castilla, enviado por el Rey á Inglaterra para negociar la paz. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 427 

los 25 del pasado, y no estaba sino i6 leguas más acá de Bur^ 
déos. El tiempo no es muy á propósito para caminar, que hace 
mucho frió y hiela y nieva muy bien. A nosotros nos ha hecho 
lindísimo tiempo ocho dias que hemos estado fuera de aqui, en 
una romería de Nuestra Señora. Allá me acordé de vos delante 
delta; y, cierto, podemos dar mil gracias á Dios, pues nos ha de- 
xado ver tantos milagros; y el mayor que en un bosque, donde 
se han hecho mil maldades, haya aora tanto concurso de gente 
y confysiones y comuniones, que el día de la Presentación que 
estuvimos ally, debieron de llegar á doscientos los que comulga- 
mos; y no hay sino una capillica de tablas tan chica, que apenas 
cabe el que dice la misa y le ayuda, como dirá vuestro cuñado 
que le llevamos allá y estaba bonísimo, porque le queríamos ha- 
cer ir á pié. El contará toda la jornada; que no es mala historia 
la de mosen Gil: es la mejor que he visto, que me ha hecho dar 
gritos de risa y imaginar cómo lo diría él. Cierto, es hombre que 
no se habia de acabar en el mundo, que seria gran pérdida. Dí- 
cenme que está ya tan hombre el Conde de Saldaña (l) que me 
espanta. De todos me ha dado muy buenas nuevas su Tio, con 
que he olgado muciho. El lo hace todo muy bien: no le hemos or- 
denado nada de lo que ha de hacer en su partida, por creer que 
mi hermano lo hará con el primer correo, conforme lo que fue- 
re: más de su servicio espántame para haber treinta años que no 
ha estado acá, cómo lo conoce todo y qué platico está de la tie- 
rra. Aun no se ha hallado en ningún festín, que yo lo deseo para 
ver si se le acuerda los branes. 

No hay cosa de nuevo por acá, sino haber entregado los amo- 
tinados á Ostrate á los enemigos, y estar ya de todo punto acor- 
dados con ellos. 

El Marqués Espinóla trabaxa bravamente en lo de Ostende, 
y así creo ha de acabar muy presto con ello. Paréceme que Don 
Agustín Mejia (2) se va con licencia de mi hermano: no se puede 



(i) D. Diego Gómez de Sandoval y Rojas, Conde de Saldaña. 
^2) Uno de los más reputados maestres de campo del ejército de 
Fl andes. 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

t 

decir del tanto como la que ha servido y bien y sus buenas par- 
tes; y en caso que no vuelva, suplico á mi hermano haga merced 
á Don Rodrigo Laso de aquel castillo, que por lo que ha servido 
merece esta merced, y por lo que nos sirve. Os pido mucho, 
ayudéis á que mi hermano se la haga. A toda vuestra gente me 
encomendad mucho; y guárdeos Dios, como deseo. De Brusselas 
á lO de Diciembre, 1603, — A Isabel .--r(Sobrescr¡to:) Al Duque 
de Lerma. 

66. 

Duque: Ha tanto que nos hallamos sin cartas que no sé qué 
decirme, ni de aquí cosa buena ni de nuevo, sino que los enemi* 
gos juntan ya su gente, y por otra parte los amotinados han sa- 
lido á robar y quemar; y para acudir á lo uno ni lo otro nos ve- 
mos sin gente y sin dipero, y con esto en el aprieto que podéis 
ver. Y así aunque sé el mucho cuidado que ponéis en las provi- 
siones y cuanto nos toca, no he podido dexar de deciros esto 
para que veáis lo que importa que no se pierda im ora de tiem- 
po, para que los enemigos no salgan con nada de sus intentos, 
pues importa tanto para el servicio de mí hermano como sabéis. 

Y pues él nos hace tanta merced, no venga á ser sin provecho 
por la dilación, que es lo que á ellos y los que los ayudan, les 
dá más ánimo para todo lo que piensan hacer; pero yo espero 
que Dios nos ha de ayudar para que no salgan con nada. 

No sé otra cosa que poder decir de acá, sino que ha comen- 
zado á hacer mucho frió. Ay deseo se pase muy bien," y que ha- 
yáis tenido muy buenas Pascuas con toda vuestra gente, á quien 
me encomiendo mucho. Y guárdeos Dios, como deseo. De Gant, 
tercer día de Pascua (l), 1 603. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

67. 

Duque: Este correo vá á avisar la llegada del Condestable, que 
fue á penúltimo de Diciembre: viene harto mejor que yo le he 

(i) 27 de Diciembre. 



CORRBSPONDENCIA DB LA INFANTA DQN A ISABEL. 429 

visto. Espero que acertará muy bien á servir á mi hermano. He 
olgado xnucho con las nuevas que me ha dado; y lo que me ha 
dicho de vuestra parte, no es cosa nueva sino muy viexa para 
mí, y también lo puede ser para vos el agradecimiento que yo 
tengo dello; pero con todo no puedo dexar de refrescar esto en 
todas mis cartas. Guélgome mucho del buen propósito que te- 
neis de aquel casamiento; que no me reí poco, cuando me lo 
dixo el Condestable. Yo pienso tratar luego del, sino que la no- 
via está un poco pasadilla. Las cartas de primero de Diciembre 
llegaron pocos dias antes de Navidad: fueron tan bien recibidas 
como habian sido deseadas. Con la vuestra olgué mucho, aunque 
no de cual me decis que teníades los ojos, que es un mal que es 
menester mirar por él más que por otro ninguno; y así no dexeis 
de hacello, y no leer ni escribir de ninguna manera, pues en mi- 
rar por vos, haréis mayor servicio á mi hermano que en riada. 
Poco tenéis que agradecerme lo que he hecho con el Marqués 
de la Laguna, porque no ha sido lo que yo deseaba para mostrar 
cuanto olgué con su venida y con todo lo que os toca. El Mar- 
qués es honrado caballero, y así procede muy bien, y os prome- 
to he olgado de que se detenga por acá. Esta pienso que os ha- 
llará en Valencia y tan ocupado como yo sé que se anda en 
tiempo de Cortes; y así la quiero abreviar, por no haber cosa 
dé momento que deciros. 

El Marqués Espinóla trabaxa mucho y muy bien, aunque el 
tiemjpo le ha sido contrario estos dias atrás, pero ya le hace de 
manera que parece- primavera: ay lo será de todo punto. Deseo 
saber si habrá ido con vos alguna de vuestra gente ó donde han 
quedado; pero donde quiera que estén, me encomiendo mucho 
á todos; y guárdeos Dios como deseo. De Brusselas á 4 de Ene- 
• ro 1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

68. 

Duque: Ha tan poco que escribimos, que no habrá que decir 
aora de nuevo, pues no lo será el desear mucho cartas de ay y 
parecerme que tardan para saber de la salud de mi hermano y 



430 BOLETÍN DE. LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIiL 

cómo se ha hecho la jornada de Valencia: que si allá hace el 
tiempo que aqui, será muy de verano, y se habrá podido bien 
gozar de todo y de la Peñatallada, que no me acuerdo poco de 
los buenos dias de Denia, y sé que su dueño habrá procurado 
ospedar bien á mi hermano alH. 

De aqui hay poco que poder decir, sino que los enemigos nos 
pensaron llevar el otro dia á Maestrique y en todo su juicio ve- 
nia el Conde Mauricio á ello. Quiso Dios que no llegaron allá, 
que aunque creí que no salieran con ello, aunque llegaran, con 
todo, fue mejor que no lo hiciesen, porque siempre en estas co- 
sas es mejor jugar á lo siguro: que con una turbación ó un dispa- 
rate de alguno se suelen perder los más plá ticos. Esta vez no lo 
han andado los enemigos; y así se han vuelto á su casa, pero no 
será por mucho tiempo, pues se nos viene la primavera más 
presto de lo que seria menester, y hace tal tiempo que se puede 
decir que se está en ella. Y así dice vuestro cuñado que no co- 
noce á Flandes, que todo el frió se ha ido á Elspaña. EU desea 
tanto cartas de allá como todos: es bonísimo caballero. El Con- 
destable aguarda aviso de Ingalaterra; y entre tanto irá á dar 
una vuelta á Anberes. Conque se acaban todas las nuevas de 
acá. De vuestra salud las deseo muy buenas, y que tengáis ya 
buenos los ojos. A toda vuestra gente me encomendad mucho. 
No sé si habréis llevado alguna á Valencia ó si habrán quedado 
en Madrid todas: decidmelo; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á 21 de Enero, 1604. — A Isabel. — Don Gastón Espi- 
nóla ha suplicado á mi hermano le- haga merced: y por lo que 
ha servido y sirve, no puedo dexar de pediros lo acordéis á 
mi hermano; en que me haréis mucho placer. — (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 

69. 

Duque: Las cartas del 12 de Enero de Valencia, habrá diez 
dias que llegaron, y cuando no fueran tan deseadas, fueran muy 
bien recibidas. Mira cuánto más lo habrán sido trayendo las bue- 
nas nuevas de la salud de mi hermano que hemos menester qac 



CORRESPONDE^CU DB LA INFANTA. DONA ISABEL. 43 X 

aqui habían llegado las de la Barca de Arganda diciendo que es- 
taba mi hermano dentro: judgá cual estaría yo hasta saber cómo 
habia pasado. Bendito sea Dios que no fue ansy, y que se ha he- 
cho tan bien la jornada, que no ha sido poco para lo mucho que 
ha llovido; y sobre todo el haber puesto término á las Cortes, 
por la consequencia dé adelante. Pero eso bien sé yo á quien se 
<iebe y á quien le habrá costado su trabajo, que bien se luce en 
el corrimiento de los ojos. Pésame mucho que vaya adelante y 
que por ninguna cosa leáis y escribáis, pues importa tanto vues- 
tra salud para el servicio de mi hermano; y asi estáis muy dis- 
culpado conmigo de escribirme de mano agena, porque antes me 
enojara si hiciérades lo contrario. Mi hermano me hace tanta 
merced siempre que aunque yo le beso las manos por ella, no 
me satisface, si vos no se las besáis de mí parte, y aora particu- 
larmente por los 50 niil ducados que he estimado en cuanto 
debo, y conozco lo mucho que mi hermano hace conmigo, pues 
sé mejor que nayde lo mucho y forzoso que tiene á que acudir; 
y así cualquiera merced que me hace la estimo doblado; y por 
esta cuenta veréis cuanto agradecimiento tendré de vos, pues sé 
cuanta parte sois para acordar á mi hermano que me haga mer- 
ced, y sobre todo el trabajo y cuidado que todo os cuesta; que 
aunque yo sé cuan de buena gana le lleváis por nosotros, eso 
rae obliga mucho más á agradecéroslo, como lo hago cuanto pue- 
do, y deseo mucho ocasiones en que mostraros cuanto es esto. 
Arto bueno ha sido allanar que se pague el asiento de Centurión 
todo aquí y no en Colonia, por el embarazo que habia en traer- 
lo con la poca seguridad del camino. El de la Marquesa del Va- 
lle me escandaliza cada día más, y me hace sentir de nuevo las 
pesadumbres que habrá costado á mi hermano y á vos también. 
¡Ojala pudiera yo ser parte para estorballas, que no siendo esto, 
estoy por deciros que guelgo de no saber cosas tan malas. Ya 
habrán sabido la llegada del Condestable: él despacha á Don 
}31asco á lo que entenderéis, y también por lo que no se ha co- 
menzado á lo que vino y en lo que repara el Condestable. Mu- 
cho importaría no meter tiempo en este negocio, porque no le 
pierden nuestros enemigos, . como veréis por las cartas del de 



] 



432 boletín de la real academia de la historia. 

Villamediana (l), y cuanto procuran estorbar que no se haga está 
pax, y lo que les duele; que es la mayor señal de que nos está 
bien. El Marqués de Lulyn que envió allá el Duque de Saboya y 
es un hombre tan platico y entendido como sabéis, dice mucho 
de cuanto importarla que no se tratase fuera de Ingalaterra, por- 
que el mismo Rey le dijo que solo él era el que deseaba la pax, y 
que todos se la contradecían. El apunta un medio que ya acá 
habíamos dado en él, como creo escribirá el Condestable; y aun- 
que me parece que él no le arrostra mucho, pienso cierto que 
seria lo mejor, pues el de Villamediana está ya tan platico y bien 
visto allá y le quieren tanto que creo vencerá cualquier dificul* 
tad. También importaría para pax y para guerra hacer un gran 
esfuerzo este verano, pero la poca gente que hay, si mi herma- 
no no manda venir luego más, no dexará hacer cosa de momen- 
to; porque destos postreros españoles casi no ha quedado ningu- 
no, que todos se van huyendo, que ni basta ahorcallos ni otro 
castigo, aunque se procura arto estorbárselo; y así es menester 
mirar lo uno y lo otro con cuidado, y sobre todo la brevedad 
por lo que importa y estar el tiempo tan adelante: que es todo 
cuanto se puede decir de acá. Otras nuevas escribo á mi herma- 
no y algunas no malas, que porque no leáis tanto no os las repi- 
to. Con las que me dais de toda vuestra gente he olgado mucho, 
y de que tengáis ay á vuestra nuera, que os hará muy buena 
compañía. Ya deseo saber que haya llegado la de Niebla, y á to- 
dqg me encomiendo mucho. Vuestro cuñado aguarda sus despa- 
chos: es honrado caballero y muy bien criado, y así merece que 
mí hermano le haga merced; y guárdeos Dios como deseo. De 
Brusselas á lo de Hebrero 1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al 
Duque de Lerma. 

70. 

Duque: Siendo Don Rodrigo Laso el mensajero desta, yo es- 
cusaré de daros mucho que leer, pues le he encargado que os 



(i) D. Juan Bautista Tassis, Conde de Villamediana, á la sazón Emba- 
jador ordinario de España en Inglaterra. 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DOXA ISABEL. 433 

diga todo 16 que yo pudiera deciros en esta. Téngole envidia» 
que, cierto, es muy malo que no se use en el mundo que las 
nlugeres corran la posta y puedan ir y venir. como los hombres. 
Y pues él os informará tan largamente del estado de áqui y 
cuanto es menester acabar dé una vez con esto^y hacer un gran 
esfuerzo este verano, asi para esto como para que la pax de In- 
galaterra sé haga con más ventajas para el servicio de mi her- 
mano y bien de la crystiandad, no me alargaré en ello, y sé que 
para con vos he menester poco, porque lo tenéis bien entendi- 
do. Cierto, yo siento lo que es menester cansar siempre "á- mi 
hermano, y no menos el trabaxo y cuidado que os cuesta, pero 
espero en Dios que ha de permitir que esto se acabe prestó y 
bien, y que veamos á mi hermano fuera desta pesadumbre: que 
os prometo cierto que lo siento mucho nías que la nuestra. En 
lo que se hubiere de hacer, la brevedad importa sobre todo, y 
particularmente en los españoles- que se piden por la necesidad 
que hay dellos, y así fio de lo que deseáis el servicio de mi her- 
mano y lo que miráis por lo que nos toca, que pondréis el cui- 
dado que pide la necesidad. Bien sé que no he menester pediros 
que ayudéis á Don Rodrigo en sus pretensiones, pues lo habéis 
hecho siempre de tan buena gana; pero él es tan buen criado 
que no puedo dexar de encargárosle. Ya deseo mucho nuevas 
de que se haya dado la vuelta para Castilla con salud de todos, 
como lo espero con la buena maña que os habréis dado en las 
Cortes, aunque siento lo que os deben de haber costado de tra- 
baxo y pesadumbre. De aqui no hay cosa que decir dé nuevo, y 
lo poco que hay dirá Don Rodrigo. Y así acabo ésta encomen- 
dándome mucho á toda vuestra gente; y guárdeos Dios como 
deseo. De Brusselas á i8 de Hebrero, 1604. — A Isabel. — (So- 
brescrito:) Al Duque de Lerma. 

71. 

Duque: Llegarán tantas cartas allá estos dias que no habrá que 
decir aora en esta, sino solo no perder la ocasión deste correo 

• 

que pasa á lo que entenderéis. Aqui lo hemos hecho de que m^ 



1 



434 boletín dk la rbal academia db la historia. 

hermano y la Reyna y mi nuera se hallaban con salud, de que 
estoy muy contenta, y de lo bien que me dicen habéis ospedado 
á mí hermano en Denia, de que estoy yo bien cierta; y me he 
acordado arto de los buenos días de allí. Los de aquí son acra 
arto frios, que parece comienza el invierno, que hasta aora no le 
habia habido. 

No hay cosa de nuevo después que escribimos, sino amena- 
zas de que cada dia sale el enemigo con mucha gente. Los pla- 
cartes del Rey de Francia ya habrán llegado allá. Yo creo que 
perderá él mas en cerrar el comercio, que Elspaña ni estos Es- 
tados> A toda vuestra gente me encomendad mucho: ya deseo 
saber que haya llegado la Condesa de Niebla á Madrid; y guár- 
deos Dios como deseo. De Brusselas á 22 de Hebrero, 1604. — 
A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

72. 

Duque: No quiero perder ocasión que pueda hacer esto, aun- 
que creo que llegarán allá á un tiempo artas cartas de acá. De 
ay las deseo mucho como siempre, que ya me parece que tar- 
dan, aunque espero estarán todos con salud y de vuelta de Va- 
lencia y que habrán hallado con ella á los que quedaron en Ma- 
drid. Aquí la tenemos, y todo es amenazas de que salen los ene- 
migos á 14 deste con gran aparato y gente. Mira si con razón 
estaremos con cuidado con la poca que acá tenemos para opo- 
nérseles. Mi primo os ha escrito en el estado en que se está, y 
así yo no tengo que repetillo; y tampoco he menester pediros 
procuréis el remedio, porque sé el cuidado que ponéis en ello y 
que no escusaís ningún trabaxo para procurallo; y así solo os 
pido la brevedad en lo que se hubiere de hacer, porque después 
no serviría de nada. De arto mal nos sirven estos bellacos 'de los 
amotinados, que han cogido aora el castillo de Carpen, que 
aunque es poca cosa, por su sitio es de importancia, y no sé si 
diga que más bellacos fueron los que se lo entregaron, pues si 
no era por hambre no le podian tomar. Y lo peor es que aora 
no está en -su poder sino en el de los enemigos. A mi hermano 



J 



CORRESPONDENCIA DB LA INFANTA DO>fA ISABEL. 435 

escribo todo lo que hay que decir de acá; y ojala hubiesedes vis- 
to andar en el trineo á vuestro cuñado. Mi hermano os contará 
cómo andubo, que yo hasta saber que estáis bueno de los ojos, 
no quiero daros ocasión de leer sino pediros escuseis todas las 
que os pudieren hacer mal, pues eso será el mayor servicio que 
podáis hacer á mi hermano. A toda vuestra gente me encomen- 
dad mucho, y guárdeos Dios como deseo. De Bruselas á 5 de 
Marzo, 1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

73. 

Duque: Bien creo creeréis fácilmente el cuidado que nos ha 
dado vuestro mal, pues hay tantas razones para ello, dexado 
aparte lo que os debemos de todas maneras. Y así ha sido mu* 
cho lo que hemos olgado de saber que quedásedes ya bueno y 
en Valladolid, aunque según lo que habéis pasado y cuan flaco 
dicen que estáis, bien habréis menester otra convalecencia dife- 
rente de la que os debéis de dar, y como os he dicho otras 
veces, no es ese el servicio de mi hermano, sino que miréis por 
vuestra salud y procuréis vivir muchos años; y esto lo podéis 
hacer descargándoos de no trabaxar tanto, pues tenéis hijo que 
os puede ayudar tan bien. De la merced que mi hermano le ha 
hecho, os doy la norabuena, y me parece muy bien empleada, 
cuando no fuera vuestro hijo, cuanto más siéndolo. Bendito sea 
Dios que llegó mi hermano con salud á Valladolid y halló á la 
Rey na con ella y á mi nuera: que el haber aquí escrito que es- 
taba con sarampión, me habia dado mucha pena. Arta gente de 
acá habréis hallado ay. Creo os habréis olgado con Madalena de 
San Jerónimo. No puedo dexar de pediros que procuréis se des- 
pache presto, por la falta que me hace. Y lo mismo os pido por 
Ta Condesa de la Fera; si no os ha parecido buena para matre- 
sa, como llaman acá á las damas, que en tal caso yo haré que 
renuncie el ser dueña de honor. Don Rodrigo Laso os habrá 
dado cuenta de todo lo de acá; y así yo solo os diré cuanto im- 
porta la brevedad en lo que se hubiere de hacer; porque os pro- 
meto que si el enemigo sale, como se aguarda cada dia, que no 



436 BOLETÍN ]>K LA, REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

sé qué nos. hemos de hacer, si Nuestro Señor no hace un gran 
milagro; y seria gran lástima añoxar aora en lo de Ostende, que 
está en tal punto ¿jue ya los nuestros llegan al foso, como veréis 
por el diseño que envia mi primo. El Marqués Espinóla ló hace 
muy bien, y así espero le ha de ayudar Nuestro Señor y á nos- 
otrps^ en-que muy presto enviemos esta nueva á mi hermano, 
que sin duda seria de las más importantes que podrían venir. 
Las de Ingala térra sabréis por las cartas del Conde de Villame- 
diana. Ya partió el Condestable para la marina: Dios vaya con 
él. Tenemos á la Condesa de Uceda con la nueva de su hijo, 
que yo la temo mucho. A mi hermano escribo suplicándole man- 
dé al Conde de Oly vares se encargue de Don Pedro en la forma 
que allí veréis: pidoos mucho procuréis que esto se encamine de 
manera que no se pierda este mogo, ni se les case mal, como 
creo que anda tras eso, aunque su madre no lo sabe; que por lo 
biefí que ella me sirve, estoy obligada á procuralle alg^ñ con- 
suelo. Vos lo ordenareis como os pareciere les ha de estar mejor. 
Y porque para un convaleciente basta esta carta, la acabo con 
encomendarme á toda vuestra gente mucho; y guárdeos Dios, 
como deseo. DeBrusselas, martes santo, 1 604. — A Isabel. — (So- 
brescrito:) Al Duque de Lerma. 

74. 

Duque: Fue tan bien recibido el correo que trujb las cartas de 
diez de Abril como eran deseadas. Bendito sea Dios que mi her- 
mano y la Reyna tenian la salud que hemos menester y que mi 
nuera la habia cobrado. Mucho deseo ya saber que esté con sus 
padres. Bien creeréis cuanto olgué con vuestra carta por saber 
que qüedábades ya de todo punto bueno; que aunque nos ha- 
bian dicho acá tanto mal como vos me decis que tuvistes, me 
habia dado cuidado, y siempre imaginé que era más de lo que 
decian, pues dexábades á mi hermano. Bendito sea Dios que le 
pudistes alcanzar tan presto. Elspero estaréis ya muy bien con- 
valecido, aunque no por lo que os habréis regalado: que esto ya 
yo sé como es; pero con todas las cartas no puedo dexar de pe- 



COkRESPONDBNCIA DB LA INFANTA DONA ISABEL. 437 

díros miréis mucho por vuestra salud, que esto será hacer más 
el servicio de mi hermano: que ninguna otra cosa de aqui os 
puedo decir, que estamos en el aprieto que hemos temido siem- 
pre, el enemigo desembarcado en esta provincia con doce mil 
infantes y mil y quinientos caballos, y muchas municiones y per- 
trechos, y nosotros sin gente y con seis mil ducados para acu- 
dir á todo esto; que si Nuestro Señor no hace un gran milagro, 
es fuerza que todo se pierda. Mi primo con lo poco que hay, 
hace más de lo posible por entretener por aqui al enemigo y que 
no pase á Ostende; y si se sale con esto, aquello está acaba- 
do. Por otra parte los amotinados con parte de la caballería del 
enemigo andan quemando y robando en Bravante, como más 
particularmente lo escribo á mi hermano, como veréis; y no ha 
habido un hombre para dexar allá. En fin, ello está en término 
que si no viene de ay algún socorro con mucha brevedad, ello 
vá perdido; y aunque con la gente de la tierra se hace lo que se 
puede, están tan atemorizados como quien ha tanto que padece, 
que luego huyen sin remedio. En este estado se queda, que si 
hubiera habido dinero para traer la gente de las reclutas que es- 
tán hechas, tuviéramos más gente que los enemigos. Yo solo os 
pongo delante que se considere bien si es servicio de mi herma- 
no que esto se pierda; que si lo es, no hay sino dexallo perder; 
pero si no, menester es socorrerse con mucha brevedad, pues el 
enemigo ha hecho todo su esfuerzo para juntar esta gente, y si 
se le estorbase su disinio este verano, yo entiendo cierto que 
baxarien la cabeza, por más que se la procuran levantar algunos 
de nuestros vecinos. Hémonos venido á este lugar por animallos 
y acudir mi primo á lo que pudiere, que no tiene gente para 
aventurar su porsona; y cqn todo está determinado, si el enemi- 
go dá lugar, de dar una vuelta por allá. En Brusselas sintieron 
mucho que nos viniésemos; pero es menester acudir á la mayor 
necesidad. Dios los ayude á todos; que cierto es lástima lo que 
padece la pobre gente. Aquí nos truximos á vuestro cuñado, que 
cierto acude á todo con tanto cuidado que nos obliga mucho y 
lo que desea el servicio de mi hermano y que todos le hagan 
merece que se le haga mucha merced, y se le echa bien de .ver 



43$ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

que sirve con amor. Del Condestable sabréis por sus despachos, 
y la resolución que ha tomado. De la que mi hermano tomó de 
hacer merced á vuestro hijo, os tengo escrito cuanto he olgadOt 
y creo muy bien todo lo que me decís de vuestra nuera, porque 
siempre conocí su buen entendimiento. Mucho he olgado de la 
merced que mi hermano ha hecho al Conde de Altamira. Dícen- 
me que tiene un nieto, y quisiera arto oír á vuestra hermana he- 
cha agüela. De lo uno y lo otro le dad la norabuena, que no es 
posible escribírsela aora. Del mal de la Condesa de Lemos me 
pesa mucho, que es muy trabaxoso y embaragoso lo de la arte- 
ria; mas espero que con haberse remediado, luego estará buena. 
Muy buenos guéspedes tenéis en los de Niebla: deseo saber si 
ha traido su hijo. A todos me encomendad mucho, que siempre 
guelgo de saber muy particulares nuevas de todos. La Condesa 
de Uceda hace la fineza que veréis en no quererse ir; y así no 
puedo dexar de pediros mucho, supliquéis á mi hermano haga 
la merced á su hijo que le suplico; porque ella no tendrá otro 
consuelo. Yo acabo esta con quedar confiada que habéis de pro- 
curar que esto se socorra, y muy cierta de que haréis en ello 
todo lo posible. Y guárdeos Dios como deseo. De Gant á 2 de 
Abril, 1604, — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

76. 

Duque: A mi hermano escribo todo cuanto ha pasado después 
que escribimos, y por allí veréis en la necesidad en que se está 
de que esto se socorra con la brevedad que ello mismo pide. Yo 
sé que no os descuidáis ni descuidareis á procurallo, y que no he 
menester pedíroslo por el cuidado que siempre traéis dello; y 
así solo os pongo delante cuánto es menester. No me podré alar- 
gar en esta tanto como quisiera, porque me sale estos dias tanta 
sangre de narices que me lo estorbara, mas sigun la traemos al- 
borotada, no es luucho, aunque tras eso os confieso que nunca 
me ha parecido que soy nieta de mi agüelo, ni hija de mi padre 
sino aora, porque cuanto más apretados estamos, más ánimo ten- 
go y más cierta esperanza que Dios nos ha de ayudar. En buen 



COKKESPOMDEKCIA SE LA INFANTA DOSÍA ISABEL* 439 

punto nos hubiera de haber puesto Don Luis de Velasco con sus 
temas y su retirada, que ha sido milagro no perderse todo, no 
solo lo de Ostende pero todo el exército y esta provincia; y Dios 
quiera que se pueda aun remediar este daño, de manera que 
nuestros enemigos no salgan con la honra y el provecho. Ojala 
hubiera sido verdad lo que dicen ay, que era tema de mi primo 
que tenia con él el no encargalle nada, que no nos viéramos en 
esto; y esto ha sido la causa de encargárselo mi primo aora, que 
no lo pudiesen decir; aunque tenía por cierto que había de suce- 
der ansy; y no solo eso, pero más de dos españoles, sabiendo 
que mi primo se lo quena mandar, le dijeron que mirase lo que 
hacia, porque haria todo lo que pudiese por estorbar lo de Os- 
tende (l): que es bueno que por puntos particulares se pierda 
todo. Y así habiendo visto lo que ha pasado, lo ha encargado mi 
primo al Marqués Espinóla, que sirve solo por ganar honra y 
nombre, con que espero que lo ha de hacer muy bien: que es 
bueno que por puntos y más puntos y pasiones particulares no 
haga nayde su deber. Yo espero que vuestro cuñado os dirá al- 
gún dia lo que pasa en esto, que está espantado de vello. A mí 
me lastima de haber de deciros esto de Don Luis, que más obli- 
gación le tengo que no al Marqués de Espinóla, pues es hijo de 
criados y criado en casa; y asi siento que haya salido desta ma- 
nera; pero tras esto es menester hablaros claro y que entendáis 
lo que pasa y lo que cumple al servicio de mi hermano; y no es- 
tamos en tiempos ni ocasión de poder temporizar con nayde, 
sino mirar quien lo hace mejor y procurar que mi hermano sea 
bien servido y que esto no se pierda por un disparate, como lo 
hubiera de estar tres dias ha. Mi primo se vá mañana á Bruse- 
las; yo lo siento cuanto podéis pensar, y tras eso me huelgo, por- 
que en fin donde él no está, no se hace cosa á derechas. Enco- 
mendalde á Dios, que yo arto temo que esta fiesta ha de llegar 
á las manos, y como bien escarmentada, no es mucho temeBb» 
aunque tengo gran confiaaaa en Nuestro Señor que nos ha de 
ayudar. Muchcr tardan cartas de ay: á lo menos á mi siempre me 

(i) Por envidia á Spínola, de quien pretendió ser rival. 



440 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

lo parece,, por lo que deseo saber muy á menudo de mi herma- 
no. A toda vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos 
Dios como deseo. De Gant á 22 de Mayo, 1 604. — A Isabel. — ^ 
(Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

76. 

Duque: Por no dexar pasar esta ocasión deste correo que des- 
pacha el Condestable, escribo estos renglones, porque habiendo 
tan poco que escribimos, me parece que no sirvirá sino de can- 
sar tornar á repetir lo que se ha escrito tantas veces; y no ha- 
biendo otra cosa de nuevo que decir, sino que con la dilación 
crece la necesidad, y nuestros enemigos van acrecentando de 
fuerzas, ayudados y asistidos de Francia cuanto pueden; y no 
solo eso pero todas las apariencias que hay es de querer romper , 
el de Francia por una destas fronteras, por lo que se ha ofendi- 
do de lo que ha descubierto de aquel hombre que se ahogó; .y á 
lo que yo creo, movido más de saber la ñaqueza con que se está 
aqui. El enemigo se' está fortificando cuanto puede sobre la En- 
clusa (i) sin habérselo podido estorbar hasta aora por la buena * 
retirada de Don Luis. Y en este término estamos acá y desean- 
do mucho nuevas de ay, que con saber de la salud de mi her- 
mano, se llevaría todo lo demás; y así estoy muy contenta de 
haber sabido por cartas de particulares que la tiene, y que pen- 
saba irse á caga. Aqui la tenemos, y yo he tenido á mi primo 
por guésped esta pascua; creo se volverá luego á Bruselas. A 
toda vuestra gente me encomendad mucho, y guárdeos Dios 
como deseo. De Gant á 7 de Junio, 1 604. — A Isabel. — (Sobres- 
crito:) Al Duque de Lerma. 

77. 

Duque: Con vuestra carta y con las buenas nuevas que Don 
Rodrigo me dio de vuestra convalecencia, olgué mucho,. y creo 
que estáis siguro que nayde os desea más la salud que. yo por 

(i) Sic: por Esclusa. . . 






CORRESPOMDENCU DB LA INFANTA DOÑA ISABBL« 44 1 

muchas razones, y la mayor por lo que toca al servicio de mi 
hermano; porque sé cierto que no le deben de mirar todos como 
vos. Quisiera que esta misma seguridad tuvieran allá de nosotros, 
pero sigun juzgo después que he oido á Don Rodrigo lo que mi 
hermano le ha mandado que nos diga, es muy al contrario. Vos 
sabéis que siempre os he hablado con llaneza y nado de lo que 
nos queréis y procuráis encaminarlo que nos toca, aora y siem- 
pre; y así con la misma llaneza os diré que estoy cierta que esta 
resolución (i) no ha salido de vuestra cabeza; ni habéis reparado 
más en esto de pareceres que con ello se aseguraba la persona 
de mi primo y mi descanso, que fio tanto de lo que nos le de- 
seáis que creo que esto no os ha dexado echar de ver cuan al 
contrario seria si se hiciese lo que mi hermano manda; y de la 
voluntad de mi hermano estoy sigurísima y de que le parecía 
que en esto nos hacía más merced, conforme á lo que le han in- 
formado. Pero de lo que no puedo dexar de confesaros que es- 
toy sentidísima, es de que se crean informaciones tales y de 
personas que se vé claro con la pasión que han hablado contra 
mi primo y con procurar meter cigaña entre nosotros, que ha- 
yan hecho tomar tal resolución: que cuando mi primo viniera en 
ello, yo no lo consintiera por ninguna via; porque estimo más la 
reputación y fama de mi primo que todo el contento del mun- 
do. Y aunque es verdad que viéndole aventurado, yo no le pue- 
do tener, espero en Nuestro Señor que le ha de guardar, como 
guardó á mi padre y agüelo y á otros muchos de nuestra casa; 
y hago mi cuenta que nacimos para trabaxos y que nayde se es- 
capa dellos en este mundo; y que Nuestro Señor nos trujo aqui 
y puso á mi padre y hermano en que nos hiciesen merced desto; 
y que así, aunque no hemos tenido los buenos sucesos que es- 
. perábamos, con todo creo se ha servido Nuestro Señor en este 
tiempo, y no ha sido por falta de mi primo no habellos tenido, 



(1) Por este tiempo propuso el Consejo de Estado á S. M. que en vis- 
ta de los escasos progresos que en la guerra de aquellos Estados obtenía 
el Archiduque, se pusiese al frente del Gobierno militar de ellos una 
fjersona de reconocida experiencia y reputación. Es muy posible que el 
Coodestahle fuese el iniciador de esta idea. 

TOMO xLvii. 39 



-M» 



1 



443 BOLETÍN DB LA REAL ACADEKIA DE LA HISTORIA. 

sino porque estas cosas están en las manos de Dios, que sabe lo 
que nos conviene; y espero que cuando menos lo pensemos, nos 
ha de ayudar. Y bien seria menester que fuese aora en esta oca- 
sión, no tanto por el aprieto en que quedamos, como os dirá 
Don Rodrigo, como para poder pasar este sentimiento que os 
digo. Que tanto cuanto yo veo que mi primo trabaxa y procura 
el servicio de mi hermano, tanto nxás me duele que pueda pa- 
recer á nayde que otro hará esto mejor que él y que él no hace 
lo que debe, pues son diferentes las obligaciones que tenemos 
que todos los otros; y también es diferente el reconocellas y es- 
timar la merced que mi hermano nos ha hecho; pues cuando no 
fuera más que la que nos ha hecho después que es taraos aqui, 
bastaba para que procuráramos serville mejor que otros. Demás 
de que la razón propia dice lo que interesamos en ello, porque 
si Dios nos dá hijos, también ha de ser esto para los de mi her- 
mano; y si no nos los dá, claro está que ha de ser de mi herma- 
no. Y para quien lo podríamos querer nosotros ni más cerca en 
sangre ni á quien tengamos más obligaciones sino es para el 
Conde Mauricio?: que yo no puedo creer sino que esto se debe 
de haber dicho allá, pues se tomaba tal resolución. Sobre todo 
siento que cosa que mi hermano mande no se pueda cumplir, ni 
nosotros podamos venir en ella de ninguna manera; y esto, cier- 
to, tanto por lo mal que está á su servicio como á nuestra repu- 
tación, como espero lo echareis de ver después de haber oidoá 
Don Rodrigo. Y olgara yo arto que se hubiera guardado en esto 
por lo que toca á ambas cosas el -secreto que me decis; que Dios 
sabe cuánto daño ha hecho y hace por acá y más en esta oca- 
sión haberse entendido; aunque por nuestra parte se ha procu- 
rado encubrillo cuanto se ha podido; pero cuando vino Don Ro- 
drigo, ya aqui se sabia por algunas cartas particulares, aunque 
yo os confieso que no lo podia creer, pero creeré que, oídas las 
razones que hay para no venir en esto, que porque Don Rodri- 
go os las dirá muy particularmente, no os las repito, no solo to- 
mara mi hermano mal nuestra resolución, pero que antes nos 
hará la merced que esperamos y que vos ayudareis á esto, como 
me lo prometo de la buena prueba que tengo hecha de cuanto 



i 



CORRESPONDENCIA DE LA INFANTA DONA ISABEL. 443. 

nos toca. Y porque Don Rodrigo os dirá el estado de todo lo de 
acá, no os lo digo aqui, sino solo que habrán sido muy buenos 
los dias de Ventosilla, y espero que mi hermano se habrá olgado 
y entretenido y vos divertídoos para convalecer más aprisa. A 
toda vuestra gente me encomiendo mucho, y he olgado de sa- 
ber tan particulares nuevas de todos, como me ha dicho Don 
Rodrigo y Ñuño de Mendoza, que ha llegado dos dias ha. Y 
guárdeos Dios como deseo. De Gant á 20 de Junio, 1 604. — A 
Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

78. 

Duque: Mucho ha sido lo que olgué con Don Blasco por las 
buenas nuevas que me ha traido de la salud de mi hermano y la 
Reyna y mi nuera, que todos no se artan de decir cuan linda es. 
Guárdela Dios y á sus padres para que tengan otros muchos. 
Con vuestra carta oigué lo que podéis pensar de quien está tan 
satisfecha como yo de lo que me decis y del cuidado que tenéis 
de cuanto nos toca y lo que trabaxais por ello: que lo uno y lo 
otro no puedo dexar de agradeceros mucho, quedando con el 
reconocimiento que es justo de todo ello, y creyendo cuan de 
buena gana os hallárades aqui para trabaxar. Y en verdad que 
tengo por más lo que trabaxais allá que no si estuviésedes aquí 
peleando; pero yo sé que os querríades hallar en lo uno y lo 
otro, porque sé la buena ley del Marqués de Denia y que esta 
no faltará; y siendo vuestro hijo el Duque de Cea, no puede de- 
xar de acertar á servir á mi hermano. Siempre esperé que habia 
de salir tan de provecho para esto, como me dicen todos los 
que vienen de allá, y cuan bien entiende los negocios, con que 
tenéis mucha más culpa de trabaxar como lo hacéis, pues Dios 
os ha dado tan bien con quien podáis descansar un rato y mirar 
por vuestra salud, pues importa al servicio de mi hermano que 
lo hagáis ansí. 

De aqui hay poco dq nuevo que decira^ sino que lo de Os- 
tendc está tan adelante que cada dia esperamos se podrá en- 
viar esta buena nueva, que se habrá pleyteado bien, pues anty- 



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444 



BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



ayer se cumplieron los tres años que se puso el sitio; y con todo 
los de dentro determinan de defenderse hasta lo postrero. Lo de 
la Enclusa se está ansi, y los de dentro con muy buen ánimo. 
Gon todo importaría arto socorrella, como se procura cuanto se 
puede. 

El Marqués Espinóla merece que mi hermano le haga mucha 
merced, porque no se puede decir lo que trabaxa y en los peli- 
gros que se pone; y sobre todo lo que sufre y lo que disimula^ 
aunque generalmente de los soldados es muy bien quisto; pero 
todo lo que hace se le puede agradecer mucho pues es sin obli- 
gación de vasallo ni de haber menester ganar hacienda. 

Los amotinados saldrán ya á servir, ellos dicen que muy bien: 
las obras nos mostrarán su buena voluntad. Importaría mucho al 
servicio de mi hermano concluir con ellos lo más presto que se 
pueda. Lo de Ingalaterra parece vá bien hasta aora, como veréis 
por los despachos de allá: que es todo lo que hay por acá. 

La merced que mi hermano ha hecho á vuestro cuñado, ha 
sido hacérnosla á nosotros, porque en fin como cosa vuestra 
acude al servicio de mi hermano diferentemente que los demás,, 
sin mirar á mas de que se haga lo que conviene. Mucho me ha 
pesado de la muerte del Confesor (l) por la pesadumbre que ha- 
brá sido para mi hermano mudalle; y era buen hombre como de- 
cis. El mal de la Condesa de Lemos siento mucho y que le dure 
tanto: espero que con la calor, que creo es bueno para lo del bra- 
zo, se hallará mejor. Creo yo muy bien lo que me decis de cuan 
bien tiene el servicio de mi nuera la de Altamira; y yo os pro- 
meto que, no es por lisonja, sino que á mi juicio no he visto per- 
sona más á propósito, y que aora deseo mucho más un hijo por 
gozar de mi nuera. Mucho guelgo de que tengáis ay aun á la 
de Niebla; y mejor sería que trújese sus hijos y se estuviese 
con vos, que no irse con ellos. De todas me dan muy buenas 
nuevas, y yo guelgo arto de oyllas; y para esto aguardo á Ma- 
dalena de San Jerónimo con alborogo. Yo creo que ella os ha- 



(i) Fr. Gaspar de Córdoba, confesor de S. M., fallecido el 2 de Junio 
de 1604. 



CORRESPONDENCIA DB LA INFANTA DONA ISABEL. 445 

brá hablado en un negocio de Jacyncurt; y pues sabéis mejor 
que nayde la obligación que yo le tengo, veréis cuanto desearé 
le haga mi hermano merced; y así os pido lo encaminéis, como 
yo sé lo haréis de buena gana, y también ayudar á la de Uceda, 
que ha partido ya para ay. A toda vuestra gente me encomen- 
dad mucho y guárdeos Dios como deseo. De Gant á 8 de Julio, 
1604. — A Isabel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

79. 

Duque: Mil dias ha que no sabemos de ay palabra, con que 
se pasa muy mal y particularmente yo, que querría cada credo 
tener las buenas nuevas de la salud de mi hermano, que hemos 
menester. También deseo saber de la vuestra y vuestras herma- 
nas y cómo os vá con la calor, que si ha comenzado como aquí, 
no será pequeña; y dice vuestro cuñado que no la hará mayor 
en la Andalucía. 

De acá hay poco de nuevo que escribir después de nuestras 
últimas cartas, y estas van con riesgo de que las cojan los ene- 
migos; y así por las de mi primo sabréis lo que se ofrece y por 
las del Condestable, que despacha este, lo que hay en materia 
de Ingalaterra. Yo solo diré que deseo arto acabar ya de envia-. 
ros una buena nueva. Dios quiera que esto pueda ser muy pres- 
to y que la tengamos de ay, como lo será saber que mi hermano 
y la Reyna y mi nuera están muy buenos. A toda vuestra gente 
me encomiendo mucho; y sé que no he menester encargaros lo 
que nos toca acá, pues sé el cuidado que ponéis en ello; y así 
acabo, porque me dan prisa por las cartas, con que os guarde 
Dios como deseo. De Gant, dia de la Madalena, 1604. — A Isa- 
bel. — (Sobrescrito:) Al Duque de Lerma. 

80. 

Duque: Nuestro Señor quiere aun probar más nuestra pacien- 
cia, y así no permite que podamos enviar siquiera una buena nue- 
va, que os prometo es una de las cosas que más me hace sen- 



4^6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

tir la pérdida de la Enclusa (l), aunque hay artas para hacello, 
pues nos hemos visto en punto de concluir con esta guerra, si 
fie socorriera y saliera con lo de Ostende; y aora será menester 
comenzalla de nuevo en esta provincia; que pensábamos ya 
echar el cuidado aparte della. Pero, pues Nuestro Señor ha per- 
mitido esto, debe de ser lo que mejor nos está; y solo nos puede 
quedar un consuelo, de que por nuestra parte ño se ha dexado 
de hacer cuanto ha sido posible, así de oraciones y promesas 
como de procurar hacer este socorro; en que se nos ha ido lo 
más del tiempo en templar más flautas para que quisiesen ten- 
tar esto, que tienen los órganos de San Lorenzo. Y como no se 
puede cada credo andar cortando cabezas ni aorcando hombres, 
os prometo se pasa gran trabaxo, pues lo que mi primo ha he- 
cho con Don Alvaro Juares, aun se lo murmuran, habiendo tan- 
tas razones para ello como creo os parecerá, sabiendo lo que ha 
pasado y lo que se contemporizó con Don Alvaro para no lle- 
gar á esto; pero mientras ay no se hiciere una gran demostra- 
ción con todos los que anduvieren en estos puntos y en si me 
ha de mandar fulano ó citano, como pasa muchas veces con el 
Marqués Espinóla, aunque él lo lleva muy cuerdamente, yo os 
digo que nunca se hará cosa bien hecha; y que aunque mi pri- 
mo los castigue aquí, como mi hermano le manda, no servirá de 
nada, si no se hace allá lo mismo. Y creed que estas cosas lo 
embarazan todo y no dexan salir con nada, por más que se tra- 
baje y se afane, como lo ha hecho mi primo en esto de la En- 
clusa, en que se peleó muy bien, á lo que dicen, y yo lo creo, 
porque era toda gente particular la que fué allá; pero no se qué 
mala ventura es esta, que con ser como digo, pueden más cua- 
tro picaros que tiene el enemigo: que no puedo creer sino que 
hacen algún hechizo, que se usa esto tanto por acá que todo se 
puede pensar. En fin ello es hecho: no hay sino conformarnos 
con la voluntad de Nuestro Señor, y procurar remediar el daño 
antes que sea mayor, como espero que se hará con vuestro cui- 



(i) Acerca del socorro y pérdida de la Esclusa, véase el capítulo viii de 
mi estudio sobre Ambrosio Spinola. 



CORRBSPONOBNCIA DE LA INFANTA DO^A ISABEL 447 

dado: que yo, cierto, sé que es mayor de lo que podemos ima- 
ginar, como vemos por los efectos, pues si no fuera por él, no 
hubiera llegado tan presto esta provisión acá; y así podéis estar 
cierto que lo conocemos y deseamos mostraros el agradecimien- 
to que tenemos dello. 

Muy bien recibidas han sido las cartas de 26 de Junio y 2 de 
Agosto, que llegaron en ocho dias. Con nada se pueden llevar 
estas pesadumbres sino con saber que mi hermano tiene la sa- 
lud que hemos menester. Bendito sea Dios: la merced que siem- 
pre nos hace es tan grande que me hace sentir de nuevo habe- 
lle de cansar; y no menos lo que á vos os cuesta de trabajo y 
cuidado; pero el mayor servicio que nos haréis, será que no sea 
esto de manera que os haga daño á la salud, porque á todos nos 
importa que la tengáis. Y así os lo pido muy de veras que no os 
congojéis ni añíjais por nada, ni trabajéis de manera que os haga 
mal. A buen tiempo hubiera llegado la gente de Italia, pero no 
me parece que vendrá tan presto ni á tiempo que pueda ya ha- 
cer nada. No sé en qué funda siempre el Conde de Fuentes lo 
que la detiene contra las órdenes de mi hermano, ni sé que allá 
sea más servicio de mi hermano conservar otras cosas que esto, 
pues si esto se perdiese, se podrían mal conservar las demás; y 
el tener yo bien visto esto, me hace estar con más cuidado y 
desear más el remedio. Con vos siempre hablo claro, y os digo 
cuanto entiendo y me parece, porque sé que vuestra intención 
y deseo del servicio de mi hermano, que es lo que aquí desea- 
mos, es diferente de las demás. Acá hemos andado con los amo- 
tinados para traellos á esto de la Enclusa, aunque han servido 
de poco. Pero el Duque de Ossuna lo ha hecho, cierto, honrada- 
mente, que habiéndole ellos pedido, no ha reparado en nada; y 
así está con ellos; y cierto, merece que mi hermano le haga 
merced y que ha de salir de provecho, y os prometo que des- 
pués que está aquí, no le he visto hacer cosa que se le pueda 
repreender, sino acudir siempre á servir como un soldado par- j 

ticular. Ya el Condestable está en Ingalaterra y se puede espe- i 

rar que aquello se acabará bien. También debe de estar ya ay j 

la de Uceda; y yo estoy bien disculpada de habelle dado la 



44^ boi.bt(n ds la b 

licencia, pues no sabia que mi hermano se la habia negado, 
como me decís; que si lo supiera, con tener .ella la necesidad 
que tenia delta, no se la diera sin avisar primero á mi hermano 
de lo que mandaba. A toda vuestra gente me encomendad mu- 
cho. Cuelgo de saber que estén todos buenos, aunque dende 
acá me hace soledad que se haya ido la de Niebla; y pura no se 
ofrece por acá otra cosa, acabo con que os guarde Dios como 
deseo. De Gant á 22 de Agosto, l6o4.~A Isabel.— (Sobrescrito:) 
Al Duque de Lerma. 



ta linnidc li Infinti liibel. 

A. Rodríguez Villa. 



II. 
EL CASTILLO DE LOARRE. 

Habiendo sido designado por nuestro digno Director para in- 
formar acerca de la declaración de Monumento nacional, que á 
favor del Castillo de Loarre solicitan en nombre del vecindario 
los señores alcalde y cura párroco de dicha villa de la provincia 
de Huesca, paso, desde luego, á desempeñar mi cometido. 

Hállase situada esta fortaleza á dos kilómetros al Norte de la 
población, sobre un extenso y abrupto peñasco al pie de la Sie- 
rra de Loarre, primera estribación por aquella parte del levan- 
tamiento pirenaico. 



RETRATO DE LA INFANTA DOÑA ISABEL CLARA EUGENIA 



BL CASTILLO DE LOARRB. 449 

Loarre, la antigua Calagurris Nasica^ que en vano se ha que- 
rido confundir con Calahorra, la Calagurris Fibularia^ de mu- 
cha más modesta prosapia, situada en el país de los Hergetes, 
citada por César en sus Comentarios en ocasión del oportuno 
auxilio que sus habitantes en unión de los de Huesca en el sitio 
de Lérida le prestaron, merced al cual saliendo de una situación 
angustiosa, trocóse en próspera la adversa fortuna, y los pom- 
peyanos que creíanse ya seguros de la victoria, hubieron de 
pensar sólo en la fuga. 

No es extraño después de tan eminentes servicios verla os- 
tentar el dictado de Municipium Calagurris Juliay batiendo mo- 
neda con su nombre y favorecida con los derechos de ciudada- 
nía romana. 

Atribuyese generalmente á Sancho I la construcción de su 
majestuoso castillo, asignándole los autores diferentes fechas: 
1065, 1070» 1083, 1092, etc., todas ellas conformes en el pru- 
rito de hacer á Sancho Ramírez constructor de la fortaleza. 

Desde luego, compréndese que la íecha haya de ser más 
remota, teniendo en cuenta la bula de l8 de Octubre de 1071, 
procedente del cartulario de Montearagón , mencionada por 
el Padrp Ramón de Huesca que la tuvo á la vista, en la cual 
el Pontífice Alejandro II establecía en el castillo una comunidad 
de canónigos reglares de San Agustín, y por otra parte, no pue- 
do menos de tener presente la inscripción fúnebre de Tulgas, 
grabada en uno de los sillares del intradós del arco que sirve de 
ingreso á la monumental escalera, inscripción mal leída é inter- 
pretada, de la cual, á ñnes de 1 897, saqué calco que presenté á 
esta Real Academia con un pequeño trabajo que ésta tuvo á 
bien publicar en su Boletín, donde puede verse claramente se- 
ñalada la era 1083 (año 1045), demostrando que, por lo menos, 
aquella parte del edificio estaba por entonces concluida. 

Debe, pues, atribuirse su fundación á Ramiro I. 

Queda ocupando esta construcción militar, importante puesto 
en la historia aragonesa, especialmente en las revueltas á que dio 
lugar la jura de Fernando I, elegido rey de Aragón por los com- 
promisarios de Caspe, siendo el último refugio de los partidarios 



450 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

del Conde de Urgel, que después de derrotados en Balaguer 
aún resistieron ocho meses, hasta ñnes de 1413, acaudillados por 
la abadesa de Trasovares, doña Violante, sostenidos por la in- 
domable energía de aquella mujer extraordinaria. 

En la Memoria de que viene la solicitud acompañada, pueden 
verse no pocos datos históricos referentes al edificio, completa- 
dos en el erudito informe de nuestro correspondiente dignísimo 
D. Gabriel Llabrés, secretario de la Comisión provincial de Mo- 
numentos de Huesca. 

Bello é imponente en extremo es el aspecto de aquella cons- 
trucción, que á pesar del abandono de varios siglos, consérvase 
en mejor estado de lo que pudiera esperarse. 

Álzase el edificio sobre elevadísimo tajo, que hace innecesaria 
la cerca de murallas por aquel lado, formando éstas próxima- 
mente una semicircunferencia en el resto del perímetro y ce- 
rrando una extensa explanada ó plaza de armas. 

Abrense en ellas dos puertas en sendos torreones, hallándose 
además flanqueadas por ocho cubos. 

Interesante en extremo es nuestra arquitectura militar, que 
permanece inestudiada y asombra ver en nuestra patria tales 
construcciones en esta época en que no eran los castillos otra 
cosa que un sencillo torreón cercado, hallando aquí el del Ho- 
menaje confundido en el conjunto de la fábrica, disposición que 
en Francia y en los demás países europeos no aparece hasta la 
décimaquinta centuria. 

La escalera, de un solo tramo, cubierta con bóveda de medio 
cañón, es de lo más majestuoso que puede contemplarse. 

En su primera mitad ábrese la puerta de la cripta ó capilla 
subterránea, compuesta de dos anillos de bóveda y capilla absi- 
dal con graciosa arquería en su base y bóveda de cuarto de 
esfera. 

Más arriba encuéntrase el ingreso á la iglesia, maravillosa 
construcción en que el arte románico agotó todos sus primores 
y todos sus atrevimientos. 

Compuesta de un tramo de bóveda, capilla mayor y ábside, 
llama la atención en este último una elegante arquería sobre un 



EL CASTILLO DB LO ARRE. 45 1 

basamento al nivel del suelo, sobrepuesta á la cual presenta una 
segunda, correspondiendo cada arco de ésta á dos de la primera. 
Estos arcos, rompiendo el muro, forman graciosos ventanales» 
presentando al exterior idéntica traza, 6 sea dos columnas que 
sostienen un cornisón formando imposta y sobre éstas un arco 
de medio punto. 

Compónese la capilla mayor de cuatro arcos torales, presen- 
tando sus pechinas un sistema de dos trompas semicirculares su- 
perpuestas, sobre las cuales voltea la majestuosa cúpula. 

Numerosas estancias de enormes dimensiones, cuyas bóvedas 
han desaparecido, conservan, empero, sus elegantes ventanales 
de medio punto flanqueados por columnas, cuyos capiteles os- 
tentan verdaderos primores de la escultura decorativa, dando 
testimonio de su antiguo esplendor. 

Existen asimismo diferentes escaleras que daban acceso á los 
importantes subterráneos del castillo. 

Hoy sus extensas cuadras se hallan convertidas en verdes pra- 
dos encerrados entre los enhiestos muros aún de considerable 
altura, y de ellos rodeado álzase majestuosa la torre del Home- 
naje con sus ventanas angostas y alargadas, presentando en uno 
de sus lados un puente ó camino cubierto en forma de botarel 
que á considerable elevación comunica con uno de los más pró- 
ximos torreones. 

Para terminar y en resumen, debo decir que creo esta mara- 
villosa construcción el más importante monumento de la arqui- 
tectura militar en España y digna en un todo de ser favorecida 
con la declaración de Monumento nacional que se solicita. 

La Academia, no obstante, resolverá, como siempre, lo más 
acertado. 

Madrid, 3 de Noviembre de 1905. 

El Marqués de Monsai^ud. 



4.52 BOLETIK DB LA RBA.L ACADEMIA DB LA HISTORIA. 



III • 

f 

ELEMENTOS DE ARQUEOLOGÍA Y BELLAS ARTES para uso de Uni- 
versidades y Seminarios, por el Rvdo. P. Francisco Navai- Santo Do- 
. mingo de la Calzada, 1904. Imprenta de Sáenz. En 4.** 

Los que en una ú otra forma nos dedicamos á los estudios ar- 
queológicos, echamos de menos esas obras escritas en no abul- 
tado volumen, claras en la exposición, con un contenido metó- 
dicamente dispuesto, despojadas de erudición farragosa, así en 
ideas como en hechos y, además, baratas; obras que, por estas 
condiciones, suelen llamarse manuales. Las queremos, además, 
escritas en el idioma patrio y comprensivas del concepto total 
de la ciencia, como exige el interés que por estos estudios se 
va extendiendo felizmente en España, no sólo entre las clases 
doctas, sino aun en la masa popular. Los que, además de nues- 
tra inclinación á la arqueología, la profesamos y enseñamos á la 
juventud escolar, sentimos más hondamente aquella necesidad 
de poner en manos de los estudiantes manuales completos y de 
doctrina clara y bien concertada. 

Algunos ensa}os que en la materia se han escrito, merecen 
más que censura de sus faltas, aplauso por la intención lauda- 
ble que les dio origen. Pero son inadecuados, arcaicos é incom- 
pletos. Por eso, y en lo que á mí toca, recibo con regocijo el 
libro del P. Naval, cuyo examen me encomienda la Academia. 
No puede ser este juicio ni minucioso, ni severo, porque es 
verdaderamente arduo el someter al rigor de las condiciones de 
un manual, toda la substancia de toda la ciencia arqueológica. 
Aun cuando ésta se halla todavía en un período de elaboración, 
es ya inmensa en sus términos cronológicos y geográficos y 
aun por razón de objeto. Porque alcanza á todos los tiempos, 
desde que el hombre dejó tras sí los umbrales del Paraíso y 
tuvo que atender á la satisfacción de sus necesidades, ensanchan- 
do las grutas donde se refugió, modelando el barro para reco- 
ger el agua que bebía y aguzando los pedernales para labrar 
toscas armas con que defenderse de las fieras y aun de sus pro- 



ELEMENTOS DE ARQUEOLOGÍA Y B&LLÁS ARTES. 455 

píos semejante^. A tan remotos tiempos alcanza la mirada es- 
crutadora del arqueólogo, que recorre las más hondas sinuosi- 
dades de la historia de los siglos y de los países hasta casi tocar 
en el horizonte de la vida contemporánea, puesto que ya llama- 
mos viejo y antiguo y arqueológico á lo que casi es de ayer. 

Compréndese por esto (y porque la arqueología estudia toda 
clase de obras labradas por el hombre, en cuanto son monu- 
mentos, esto es, que enseñan y adoctrinan), el campo innlenso 
de la ciencia arqueológica, aunque sometida á conceptos gene- 
rales organizados conforme á las leyes de la inducción y dé la 
deducción, como se agrupan los infinitos seres de la naturaleza 
para estudiarlos conforme á método racional y provechoso. Y así 
como no hay ninguno de estos seres que no quepa en alguna 
de las casillas de la clasificación zoológica, así no hay obra ma- 
terial humana ó sea monumento, que no se someta á las leyeá 
de la clasificación arqueológica, con lo que se hace posible el 
estudio y aprovechamiento de todos los objetos comprendidos 
en la ciencia de que tratamois, desde la catedral excelsa al pe- 
dazo de barro que una mano bárbara trazó torpísimamente. 

Pero esta clasificación es dificultosa y no lo es menos el ca- 
lificar el estilo, carácter, antigüedad, uso y procedencia de mu- 
chos objetos. Estas sí que son tareas abandonadas á las dispu- 
tas de los hombres, que con frecuencia son ardorosas y nunca 
acabadas. Pero las controversias, en ocasiones preñadas de 
graves errores, no detienen el progreso de nuestros estudios, 
antes sirven de estímulo á los que á él se dedican para allanar 
el áspero camino y desbrozarlo de punzantes malezas. 

En mi juicio, en materia de clasificación de los grandes con- 
ceptos que la ciencia contiene, el autor no ha acertado. Sea por 
el afán natural de presentar aspectos nuevos, sea porque la na- 
turaleza misma del asunto, henchido, como he expuesto, de 
grandes dificultades, ha embrollado el claro criterio del clasifi- 
cador, éste no acierta en su propósito. Resulta su eschema con- 
fuso y, sobre todo, inexacto. Divide la materia total en tres par- 
tes, la teórica, la práctica y la literaria. En la primera se incluye 
cuánto toca al arte y la belleza, la teoría y fundamento doctri- 



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454 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

nal de las artes bellas y aun del ornato, y añade no muy ade- 
cuadamente un capítulo sobre conservación de monumentos. 
La segunda parte corresponde al desarrollo histórico que han 
tenido en orden al tiempo y al espacio las artes bellas y las que 
el autor llama artes suntuarias, que son, según él, el mobiliario 
y la indumentaria sagrada. Toda una sección dedica á estas dos 
cosas, olvidando tantas otras, como las artes industriales y mix- 
tas, que son materia verdaderamente arqueológica. Además, se 
limita extraordinaria é indebidamente el concepto del mobilia- 
rio y de la indumentaria, reduciéndolos á lo sagrado ó eclesiás^ 
tico, aun cuando muchas de las noticias y datos de estos pueden 
generalizarse á lo civil y profano. Debo declarar, sin embargo, 
que en la exposición de las divisiones de aquella sección atri- 
*buída á las artes suntuarias, tiene en cuenta las artes industria- 
les, como la cerámica, la toréutica, la vidriería y otras. 

Abraza la parte tercera una serie de conceptos que no todos 
caben dentro de la denominación de literaria, con que se califi- 
ca dicha parte. En ella hay varios tratados que podemos llamar 
extravagantes, no en el sentido ruin que damos ahora á esta 
palabra, sino en cuanto no entran propiamente y con derecho 
reconocido en las otras anteriores. Mas, ¿son algunos tratados 
verdaderamente arqueológicos? ¿Son otros literarios? ¿Es ar- 
queológica la substancia de la cronología? ¿Son literarias, como 
no sea en relación, la heráldica y la numismática? ¿E^ acertado 
llamar suntuaria á la glíptica, que á la postre no es otra cosa 
que una manifestación de la escultura, como lo es la eboraria 
sobre que el escultor trabaja acaso con primores maravillosos, 
como lo es la miniatura? Los mismos sellos, ¿no son obras pu- 
ramente arqueológicas en su principal significación? ¿No es un 
absurdo también apartar de la arqueología monumental la nu- 
mismática? 

No quiero examinar con mayor detenimiento el pian de la 
obra, porque con lo dicho basta para que la Academia advierta 
que no me parece bueno. 

Pero en cambio, y no olvidando nunca la naturaleza compleja 
de la ciencia y las condiciones propias de un manual^ porque 



ELEMENTOS DE ARQUEOLOGÍA Y BELLAS ARTES. 455 

así se comprenden ciertas faltas ú omisiones, y aun errores de 
doctrina sobre los orígenes de muchos hechos arqueológicos, 
quizá no bien establecidos, me complazco en alabar el desem- 
peño del autor en la exposición de la ciencia misma. lín térmi- 
nos no muy extensos, con estilo claro, pues no necesita la en- 
señanza elemental de grandes aliños literarios, con orden pro- 
pio de las materias expuestas, con abundancia de grabados y 
fototipias que enseñan á veces más que la doctrina y con apén- 
dices oportunos, el P. Naval nos ofrece una obra de evidente 
utilidad, sobre todo, para escolares y principiantes 

Advierto también, con singular complacencia, que en esta se- 
gunda edición que examino, el autor ha seguido el consejo de 
personas doctas ó su propio dictamen, introduciendo en ellas 
correcciones y aumentos que la dan nuevo valor y que borran 
algunos defectos que en aquella primera edición eran muy de 
notar. E^tas mejoras de la segunda edición hacen esperar con 
fundamento que, en la venidera, pondrá mayor cuidado y que 
como toda obra humana, encomendada al saber y al buen sen- 
tido, el pulimento perseverante abrillantará y esmaltará cada 
vez más lo que en sus principios no fué pertecto. 

Además de los muchos grabados y fototipias que aclaran el 
texto con frecuencia, el libro lleva anotaciones muy curiosas 
acerca de las fuentes principales, que no sólo sirven para justi- 
ficar las doctrinas expuestas, sino también para que el lector 
curioso complete sus estudios con investigación propia y honda 
en aquellas fuentes. Asimismo es de alabar que, á modo de 
apéndices, vayan bien entendidos tratadillos sobre siglas, abre- 
viaturas, distribución geográfica de los monumentos é índices 
de materias y de autores, y no he de callar tampoco, puesto que 
es digno de alabanza, que el P. Naval expone con bastante am- 
plitud la nomenclatura y explicación de los elementos de arqui- 
tectura y de ornato, no á manera de diccionario de términos 
de arte, sino con cierto aparato sintético menos corriente y 
quizá más provechoso. Parece cosa fácil, y no lo es en reali- 
dad, que los arqueólogos conozcan y. distingan bien el sistema 
de molduras, soportes, aparejos, módulos, proporciones, etc. 



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456 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HIStORIA. 

En este libro están expuestas clara y sucintamente todas estas 

cosas. 

Una observación quiero hacer antes de concluir. En el sistema 

del autor, las artes son tratadas en monografías sueltas, que com- 
^t". :. prenden las diferentes artes en su desarrollo histórico, separan- 

^ ''^-'N do la arquitectura, por ejemplo, de las demás bellas artes, y ex- 

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plicando su generación desde los principios hasta el supuesto 
término de la vida arqueológica. No me parece bien, sin duda, 
porque yo, como profesor de esta ciencia, sigo el método críti- 
co, que consiste en exponer concertadamente la historia del arte 
y de la industria por períodos cronológicos, por naciones y por 
el estilo. De esta manera, y como si se tratase de grandes capí- 
^1 4 tulos, en el primero expongo las débiles manifestaciones de la 

labor monumental en las épocas prehistóricas: en el segundo los 
caracteres y notas de la civilización egipcia, así en arquitectura, 
escultura y pintura, como en las artes industriales, y así sucesiva- 
mente. Esto da á la ciencia un aspecto más sintético: la despoja 
de la aridez de la monografía: descubre la hermandad entre to- 
das las manifestaciones del trabajo humano: establece, previa la 
crítica conveniente, el resultado de las influencias de unas civili- 
zaciones en el origen y marcha de otras y se sigue un camino 
paralelo al que lleva la historia universal. Y de la misma manera 
que ésta no puede escribirse sino con alto criterio sintético, y no 
se debe examinar aislada la vida de cada pueblo, así es menester 
juzgar en conjunto y someter á divisiones paralelas á las de la 
historia la suma de los hechos arqueológicos. Porque al fin estos 
constituyen la historia del trabajo humano y los monumentos 
tienen la misma progenie y análoga representación que las ideas 
más abstractas. 

Parecerá, después de oir lo que antecede, que son más los 
defectos que las excelencias del libro en que me ocupo y que el 
resultado de mi juicio sobre él le es del todo desfavorable. No 
es así, porque reconozco que, aparte el método y ciertos luna- 
res, que fácilmente pueden borrarse, como manual didáctico es 
útilísimo y merece ser loado. Y de la misma manera que yo lo 
recomiendo á mis discípulos y otras personas que suelen con- 



ELEMENTOS DE ARQUEOLOGÍA Y BELLAS ARTES. 457 

sultarme sobre libios de lectura elemental y provechosa para 
adquirir conocimientos positivos, aunque elementales, así creo 
que la Academia debe declarar que ve con gusto la publicación, 
muy mejorada al salir de las prensas por segunda vez, de un 
libro que contribuirá en España á difundir la ciencia arqueoló- 
gica, sobre todo, en las aulas. Mi deseo es que se sucedan, cada 
vez más mejoradas, las ediciones de la obra del P. Naval. 

Este es mi parecer, que someto á la sabiduría de la Aca- 
demia. 

Madrid, 3 de Noviembre de 1905. 

Juan Catalina García. 



IV. 
LA OBRA « GENERAL VANSON. CRIMÉE, ITALIE, MÉXIQUE» 

El Sr. Director tuvo á bien confiarme el encargo de informar 
acerca de la obra titulada «General Vanson. — Crimée, Italie, 
Méxique», que ofreció á esta Real Academia de la Historia el 
correspondiente francés. Comandante P. Boppe. 

El libro de que se trata, vio la pública luz en el año actual de 
1905, y contiene las cartas escritas por el oficial de Estado Ma- 
yor Vanson y dirigidas á sus más allegados deudos, con noticias 
é impresiones referentes á las campañas sostenidas por el impe- 
rio de Napoleón III, de 1854 á 1 867, en Crimea, Italia y Méjico. 
Precédenlas unos interesantes apuntes biográficos, debidos á la 
pluma del Comandante Boppe, persona que nos merece especial 
aprecio, desde que, con juicio selecto y copiosa erudición, narró 
sucesos relativos al cuerpo de ejército que en el Norte de Euro- 
pa acaudilló el marqués de la Romana, y al regimiento de espa- 
ñoles que, con el nombre de José Napoleón, acompañó al gran 
Capitán francés en la íamosa expedición á Rusia. 

Presenta Boppe, en brillante síntesis, la historia del bizarro 

TOMO XLVIL 30 



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BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



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soldado que acudió presuroso allá donde peleaban las armas de 
su Patria, y que se distinguió, tanto por valerosos hechos, cuanto 
por los estudios á que se dedicó, con labor perseverante, en pe- 
ríodos que para otros fueron de entretenimiento y solaz. 

Sus viajes al extranjero y las comisiones que desempeñó en 
Alemania durante la paz, formaron su espíritu y aleccionaron su 
criterio, hasta el punto de que, en opinión del General Du Ba- 
rail, que íué en Francia Ministro de la Guerra poco después del 
desastre de 1 870-7 1, los trabajos y memorias de Vanson en 
aquella época pueden, cuando menos, parangonarse con los que 
dieron señalada fama al barón Stoffel, quien, según es sabido, 
predijo las consecuencias fatales de la guerra á que condujeron 
á la nación francesa la inconsciencia y la vanidad. 

Ofrécese en Vanson hermoso ejemplo de que no están, en 
modo alguno, reñidos las dotes militares y el entusiasmo por la 
vida azarosa de campaña con la devoción al estudio y las pro- 
lijas tareas intelectuales que demandan la reconstitución mate- 
rial y moral de un ejército abatido por cruel infortunio. El des- 
precio hacia lo que significaba saber é ilustración en los elemen- 
tos armados, había hecho su labor funesta en el ejército, y 
cuando Francia se dedicó con afanoso ahinco á la obra patriótica 
de restaurar sus fuerzas, comprendió la necesidad de reconstruir 
al punto las instituciones militares, dando al olvido rutinarias 
ideas y anticuados procedimientos, que pudieron prevalecer 
mientras hubo que combatir con adversarios mal preparados 
para la lucha; que cayeron con estrépito, cuando al frente se 
encontró un país apercibido á la guerra por un trabajo conti- 
nuo é inteligente. 

Vanson fué" auxiliar ilustradísimo de los Ministros franceses 
en los años posteriores al desastre; y si otros muchos y muy 
apreciables títulos no bastasen para acreditar su valer, fuera 
suficiente para darle merecido prestigio la creación de la «Revue 
militaire de TEtrangcr», que dirigió por espacio de seis años. 

Esta publicación, que alcanzó pronto gran crédito en el mun- 
do militar, prestó al ejército francés notables servicios; con la 
lectura de sus extractos, resúmenes, noticias y datos de los ejér- 



LA OBRA «GENERAL VANSON». 459 

citos extraños, y de los interesantes artículos donde campeaba 
sana doctrina, abrió los ojos la oñcíalidad francesa, antes sumi- 
da, por lo común, en la indolencia y el error. 

Y cuando por inexorable ley, se apartó el General Vanson de 
la sección de actividad, todavía consagró sus afanes á la forma- 
ción de «Le Musée hístorique de Tarmée», donde hizo alarde de 
•erudición y cultura hasta el día de su muerte. 

La correspondencia relativa á la guerra de Crimea, que ocupa 
-desde la página I á la 20I, caracteriza al oficial mozo y novel, 
que juzga lo que se halla á su vista, y que, ignorando los planes 
•del alto mando, limítase á trazar cuadros, á las veces amenos y 
pintorescos, donde aparece la vida íntima del campamento, lo 
que sienten y discurren aquellos que se mueven á impulsos del 
-cerebro que dirige. 

No se busque, pues, en esta primera colección de cartas, ideas 
y críticas de elevado vuelo que aprecien la guerra en su con- 
junto; ni tampoco descripciones que permitan conocer los mo- 
vimientos de los aliados y los métodos de ataque y defensa em- 
pleados en el famoso sitio de Sebastopol, objetivo esencial de 
aquella lucha de dos años. Ni era posible que eso hiciese el ofi- 
cial subalterno que no asistió á los combates de más importan- 
■cia, fuera de la batalla del Alma, respecto de la cual emitió 
ideas acomodadas á los sentimientos del militar que recibe su 
bautismo de fuego, observando, con acierto, que el buen suceso 
de los franceses en aquella ocasión, debióse, más que al orden 
con que se condujo el ataque, á la inhabilidad y torpeza de la 
<iefensa. 

Si por estas cartas no es dable formar concepto del carácter 
general de la guerra de Crimea, se encuentran allí noticias de 
los ejércitos aliados, tal como se ofrecían en la intimidad de la 
vida de campaña. 

Adoctrinado ya por la experiencia y por la práctica del ser- 
vicio en los Estados Mayores, se nos presenta el Capitán Vanson 
en la guerra de 1859 crt Italia. Y aunque por la breve duración 
de la lucha es reducido el número de cartas referentes á las ope- 
raciones del ejército franco-sardo, se advierte en ellas un juicio 



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460 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

más elevado que en las escritas en Crimea. Vanson señaló im« 
previsiones orgánicas y deficiencias en la preparación para la 
guerra de Lombardía; expuso datos de interés concernientes á 
los ejércitos beligerantes; describió movimientos de las grandes 
unidades ; relató hechos de armas notables; anotó apreciaciones 
^] ' atinadas sobre las operaciones tácticas, y, con acertada expre- 



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sión, marcó las faltas que impidieron sacar de las victorias fran • 
y^'- cesas consecuencias decisivas en el orden técnico. 

fc. / En las cartas relativas á la guerra de Méjico se ve al hombre 

maduro, dotado de alto sentido militar y político. Cierto es que 
Vanson no asistió á las operaciones que precedieron á la ocupa- 
ción de la capital y á la instauración del imperio de Maximilia- 
no, por lo cual nos faltan sus juicios referentes á aquella expe- 
dición, emprendida en los comienzos por tropas españolas,, 
francesas é inglesas, seguida sólo después por los franceses con 
alternados éxitos adversos y prósperos. Cuando en el mes de 
Febrero de 1865 se incorporó Vanson al Estado Mayor del Ma- 
riscal Bazaine, la lucha había tomado el aspecto peculiar de una 
guerra contra partidas que se mueven en terreno conocido y 
cuyos jefes, auxiliados por la naturaleza del suelo, por la sim- 
patía y concurso de los habitantes, por el espíritu inquieto y 
aventurero de la raza, eluden el encuentro cuando les conviene» 
fatigan al adversario, obligándole á marchar y contramarchar en 
todas direcciones, y, acechándole incesantemente, aprovechan 
cualquier descuido ó falta de vigilancia para dar un golpe segu- 
ro. Lucha ingrata y sin gloria para un ejército regular, que, sí 
además va aparejada con la inclemencia del clima, y con la sos- 
pechosa conducta de un vecino poderoso, capaz es de abatir el 
ánimo más robusto. 

La condición de la guerra en Méjico inspiró á Vanson con- 
ceptos que acreditan su entendimiento perspicaz. Encargado de 
las tropas mejicanas al servicio del Imperio, emitió ideas jui- 
ciosas sobre su índole y eficacia, apuntando la desconsideración 
con que eran miradas en el propio país; y, apreciando con clari- 
dad la situación Je las cosas, formuló opiniones discretísimas 
respecto de aquella empresa donde empezó á palidecer la estre- 



LA OBRA, c GENERAL VANSON». 46 1 

lia que hasta entonces iluminara brillante y espléndida la carrera 
de Napoleón IIL 

Impresionada fuertemente su imaginación, describió las difi- 
cultades que se ofrecían para operar en un territorio donde no 
había ferrocarriles ni apenas telégrafos, donde los caminos ordi- 
narios se ponían con frecuencia intransitables, donde con un 
ejército que no llegaba á 29.OOO hombres (abstracción hecha de 
elementos militares que no merecían aprecio), era preciso aten- 
der á una extensión inmensa de terreno, con objetivos varios y 
que á la continua cambiaban. Juzgando con toda exactitud el 
carácter del pueblo mejicano, vio que era imposible sostener un 
orden político, apoyado únicamente en las bayonetas francesas. 

No se ocultaba á Vanson la actitud poco lisonjera del gobier- 
no de los Estados Unidos del Norte, que bien se manifestaba en 
el apoyo á Juárez y en las expediciones filibusteras que de fre- 
cuente atravesaban la frontera. Examinando sus consecuencias, 
no menos se lamentaba también del aislamiento en que había 
quedado Francia, comprendiendo que la liquidación de aquella 
aventura tenía que ser harto infeliz. 

Para mantener y afirmar la soberanía de Maximiliano, habría 
sido menester, en opinión de Vanson, que su patria marchara 
de perfecto acuerdo con Inglaterra y España y que hubiese apo- 
yado enérgicamente, desde el principio, á los Estados Confede- 
rados en la guerra separatista, para impedir que en el Septentrión 
de América existiera una potente nacionalidad invasora y ambi- 
ciosa. «Decididamente, escribía en Mayo de 1 866, no estamos 
en Francia bastante aleccionados para lanzarnos solos de estas 
lejanas empresas.» Verdad grande que, aún tratándose en las 
naciones más poderosas, de frecuente corrobora la experiencia; 
á dura costa hemos aprendido los españoles cuan inmensos son 
los obstáculos que se presentan en ese género de luchas. 

Notable es la clarividencia con que el distinguido Capitán de 
Estado Mayor vislumbró días tristes para su nación, cuando 
tuvo noticia de los sucesos ocurridos en el verano de 1866 y 
del éxito considerable de Prusia. 

«Me complace, decía, que el sentimiento nacional despierte 






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BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 



un poco en Francia, y que los que predican el desarme y la 
paz, empiecen á comprender las humillaciones que la aplicación 
de sus ideas pueden ocasionar á nuestro país. Y todavía, si sólo 
se tratara de humillaciones, podrían olvidarse; pero los aconte- 
cimientos actuales, si los soportamos, tendrán, en parecer mío> 
un alcance que deploraremos mucho tiempo, quizá siempre.» El 
fracaso francés en Méjico y en Alemania, exaltaba el cerebro 
del brioso soldado, que no compartía las opiniones optimistas, 
de los que á su alrededor fiaban en un próximo desquite. 

Las guerras de. Crimea y de Italia, por lo demás, poco ense- 
ñaron en el orden militar, y menos aún la expedición á Méjico.. 
Los franceses, orgullosos del valor de sus soldados, hacían en- 
tonces escasa estimación del estudio metódico y de la prepara- 
ción perseverante y silenciosa; no creían en los sabios; así fueron 
ciegamente á un desastre, cuyos resultados les hicieron cautos, 
reflexivos y previsores para lo venidero. Supieron aprender ea 
la desgracia. 

Sensible es que la correspondencia de Vanson no se haya 
extendido á la guerra franco-alemana, en que aquél tomó parte> 
porque, sin duda, sus juicios habrían sido, por todo extremo, ins- 
tructivos é interesantes, Pero, terminadas las cartas publicadas por 
Boppe en los comienzos de 1867, concluyo ahora mi tarea, ma- 
nifestando á la Real Academia, que conceptúo muy recomenda- 
ble y merecedora de aprecio, la obra que acabo de exponeros. 



Madrid, 17 de Noviembre de 1905. 



Julián Süárez Inclán. 



V. 

EL LIBRO DE D. JOSÉ WANGÜEMERT Y POGGIO, 
«EL ALMIRANTE D. FRANCISCO DÍAZ PIMIENTA Y SU ÉPOCA» 



Esta real Academia conoce bien al Sr. D. José Wangüemert 
y P^S&^o, hoy catedrático auxiliar numerario del Instituto de 
San Isidro, puesto que, por haber publicado hace pocos años 



BL LIBRO DE D. JOSÉ WANGÜEMBRT Y POGGIO. 463 

¿tro libro nada vulgar, que tituló modestamente: Consideracio- 
nes históricas acerca de Icts Islas Canarias^ se creyó con razón en 
el caso de coníerirle el nombramiento, pocas veces mejor acor- 
dado, de su individuo correspondiente. A demostrar de nue- 
vo — aunque harto aquella primera muestra lo acreditaba — hasta 
qué punto la Academia fué justa, y aquel honor merecido, sale 
á la luz ahora otro trabajo del Sr, Wangüemert: El Almirante 
D. Francisco Díaz Pimienta y su época^ sobre el cual ha querido 
el Sr. Director, con vuestro beneplácito, que os informara yo, 
no sé si por hijo de Canarias como el autor, no sé si por ena- 
morado, más y más cada día, del pasado español; pero de se- 
guro por ninguna otra especial circunstancia indicado para el 
caso. 

En las breves palabras con que, á guisa de presentación, está 
encabezado este volumen, debidas á pluma de tanta autoridad, 
y de todos nosotros particularmente tan estimada como la del 
Sr. D. Cesáreo Fernández Duro, se da al Sr. Wangüemert cor- 
dial enhorabuena por la feliz idea de «haber enderezado el fruto 
delicado de su laboriosidad á la memoria de hombre tab, del 
que «fué, sin duda, ñgura conspicua en los anales de la nación, 
mareante dotado de gran inteligencia, decisión y arrojo, que al- 
canzó la cúspide de la honra militar»; comprobándose así, por 
voto de tanta calidad en todas las materias con nuestra Marina 
ó nuestros marinos relacionadas, el primer acierto del Sr. Wan- 
güemert, que es la elección del asunto de su libro , no sólo por- 
que llena una inexplicable laguna, reparando con hombre tan 
ilustre omisiones y olvidos absolutamente inconcebibles, sino 
porque arroja luz vivísima sobre toda una época de la vida na- 
cional, y época bien interesante, tan interesante cuanto imper- 
fectamente conocida, como es esa que el Almirante Pimienta 
ilustró grandemente con sus proezas y sus altos hechos. 

El Sr. Wangüemert, fortalecido, sin duda, con el aplauso que 
la Academia tuvo para su primer trabajo, ha acometido esta 
nueva empresa con amor, y de aquí que haya alcanzado á hacer 
el presente, si no absolutamente definitivo — porque bien se sabe 
que en estos trabajos de investigación histórica, por su propia 



464 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

naturaleza, hay siempre margen para que el investigador de ma- 
ñana nos rectifique, nos enmiende ó nos amplíe — , merecedor 
de todos los elogios que imparcialmente voy á tributarle. 
• Desde luego, hay que celebrar sin ambajes el que haya vuel- 
to decididamente la espalda al viejo cliché de la biografía espa- 
ñola, tal como la entendió casi siempre en su primera etapa el 
siglo XIX, y haya estudiado, alrededor de la figura principal, 
cuanto en lo accesorio pudiera y debiera interesarnos , sucesos, 
tiempos, instituciones, cosas y personas, aplicando á todo y á 
todos, generalmente, crítica recta, y luciendo con tal motivo 
erudición de buena ley. 

Canario entusiasta — tan amante de aquel hermosísimo país, 
como cuantos hemos tenido la dicha de nacer en él, y quizás él, 
como yo, más amantes cuanto más alejados — ; palmense no 
menos apasionado de su Isla, la Isla de San Miguel de la Palma, 
donde radica bien de antiguo su familia; pero sobre todo, espa- 
ñol ardiente, á la ¿intigua y buena usanza, reveíanse á cada ins- 
tante estos nobilísimos sentimientos en todo su libro, que pare- 
ce inspirado por la famosa frase de Mistral, traducida al caste- 
llano: A7no á mi aldea más que a tu cUdea^ á mi Provincia más 
que á tu Provincia^ á España más que á todo. 

Comienza el Sr. Wangüemert su libro con acertadas conside- 
raciones sobre la vida del país canario, á partir de su feliz incor- 
poración á la Corona de los Reyes Católicos; sobre la política en 
él seguida por los Fernández de Lugo, sus últimos conquistado- 
res y sus Adelantados; sobre sus Cabildos seculares, de grata y 
honrada memoria; sobre su organización militar, de que nacie- 
ron tantas glorias canarias y españolas; y presentando, con bri- 
llante exactitud el cuadro simpático en que se mueven, todavía 
modestamente, los Díaz Pimienta, entra luego á hacer abundan- 
te relación de la vida de esta familia, de origen portugués, pero 
ya española y canaria, en que el célebre Almirante ocupa, por 
indiscutible derecho, el lugar preferente, aunque de nacimiento 
ilegítimo; cosa esta, por lo demás, nada para extrañar á los que 
tenemos con los estudios genealógicos cierta familiaridad. 

Vése aquí claramente, en su gestación y desarrollo, el curioso 



EL LIBRO DE D. JOSÉ WANGUBMBRT Y POGGIO. 465 

fenómeno de la ascensión social, que un gran escritor y académi- 
co francés, más psicólogo aún que novelista, con ser hoy el pri- 
mero de su país, ha bautizado con el nombre, en todo el mundo 
culto conocido , de VEtape: vése el fenómeno social de la eleva- 
ción á las esferas más altas, exclusivamente promovida por el 
mérito y el valor personales, para demostración cumplida de que 
tampoco por ese lado ha inventado nada la democracia contem- 
poránea, que se figura, entre ignorante y vanidosa, que todos 
los nobles y los Grandes antiguos habían comenzado — cuando 
más tarde — en las huestes de Pelayo, y que ella ha sido la pri- 
mera en arrancar del montón anónimo y en elevar en nuestros 
días á los que merecían ser elevados. D. Francisco Díaz Pimien- 
ta es un perfecto ejemplo á esto que digo: sus puestos, sus ho- 
nores, su casamiento, su hábito de la Orden de Santiago, el título 
de Marqués, dado á su viuda y continuado en sus hijos, y en su 
descendencia, todo demuestra, para el que sabe leer, que la no- 
bleza española no era en su tiempo una ciudad cerrada, tapiada 
por fuertes muros é inaccesible á los míseros mortales, sino 
un campo absolutamente abierto, sin límite sensible, donde 
los Colones, los Cisneros, los Navarros, los Pimientas, y tantos 
otros antes, los Moñinos y los Campomanes después, entraban 
cuando debían, y algunos para ocupar en las primeras filas 
puesto preeminentísimo, por nadie disputado. Y después de 
descrito el cuadro general, y de dada á conocer la familia, entra 
el Sr. Wangüemert con paso seguro, y ya de lleno, en el estu- 
dio de la vida del héroe, que su amor de las Islas le inclina á 
creer canario, y esta grande y noble figura de marino español 
del siglo XVII sale á la luz, con su jornada memorable de Santa 
Catalina, sus campañas de Cataluña, sus laureles de Orbitello, su 
participación principal en el sitio de Barcelona; sujeto, en fin, 
según las frases de Fabro Bremundano, en quien admiró la edad 
presente y admirarán las venideras^ en el grado de perfección ma- 
yor^ todas las prendas que la idea sepa desear en un soldado y ge- 
neral de mar. Tómalo en los primeros años, cuando, estudiante 
en Sevilla, se encaminaba hacia la Iglesia por los caminos de la 
Teología y del Derecho, bien pronto abandonados por el amor 



466 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA. 

del mar y por los incentivos de la guerra; y, siguiéndolo en lo 
posible durante su vida provechosa y ejemplar de gran servidor 
de su Rey y de su país, no lo deja ya hasta que lo sorprendió 
la muerte, frente á Barcelona sitiada, y ya casi vencida, aunque 
no recobrada aún por las armas reales, siendo Capitán General 
del Mar Océano, y en toda aquella empresa el primer auxiliar, 
por su experiencia y capacidad, del Señor D. Juan de Austria. 

Y así, cuidadosamente estudiada y galanamente relacionada 
la vida de este buen soldado; no descuidada la parte política, por 
el examen atento de los tiempos; más atendida , y con mayor 
discreción que de costumbre, la parte genealógica y familiar; 
avalorado el trabajo por curiosos y oportunos apéndices, que 
todos merecen ser leídos, pudo concluir su libro nuestro digno 
correspondiente, asentando con noble exactitud que la figura 
del Almirante Pimienta es genuina representación de nuestra 
raza, y que, «sirviendo en una época más de infortunios que de 
apogeos, sus pasos militares fueron siempre triunfales, y los co- 
bija frondosa rama de laureU ; y refiriendo luego la proclama- 
ción de su fe, con que aquel insigne marino hacía lo que el Señor 
Wangüemert llama su sabia despedida del mundo, pudo terminar 
diciendo, que «el que vive para Dios, y si es necesario sacrificar 
la existencia por su Patria, realiza los 'más preciados ideales, la 
inmortalidad que guarda la Historia en sus páginas de oro, y la 
que se convierte en nimbo humano de eterna gloria. > 

Estas palabras, aplicadas con justicia al héroe de la Isla de la 
Providencia, reflejan bien el pensar y el sentir del autor de este 
libro, es decir, el sentimiento religioso y el amor de la patria, 
quo son los inspiradores del Sr. Wangüemert, como fueron siem- 
pre el luminar del alma española en su viaje triunfador por todos 
los ámbitos del mundo. 

Y si en este generoso criterio está empapado el libro entero; 
si sus 306 páginas están escritas en lenguaje, generalmente sen- 
cillo, casi siempre corecto; si la investigación ha sido larga, de- 
purada y difícil, pues casi nadie se había acordado de este es- 
pañol ilustre , olvidado con tantos otros de no menor valía ; si la 
honradez científica más aquilatada y escrupulosa bulle por. todas 



BL LIBRO DB D. JOSé WANGÜBMBRT Y POGGIO. 467 

partes; si la suerte premió los esfuerzos del biógrafo, proporcio- 
nándole documentos que nadie conoció antes, aunque algunos 
ya conocidos y nada insigniñcantes escaparan á su conocimien- 
to; si esto, en fin, de celebrar y dar á conocer las glorias más 
puras de nuestra nación, en estos días perturbados, en que no 
hay insensatez que no se propale, más alto ó más bajo, ni locura 
que no se sostenga, por muchos ó por pocos, es obra verdade- 
ramente meritoria, que deben los que gobiernan estimular por 
tqdos los medios, y debemos nosotros aplaudir con todas nues- 
tras fuerzas, no creo hacer más que lo justo, manifestando á la 
Academia que, en mi sentir, procede hacer presente al Gobierno 
de S. M. que el libro de D. José Wangüemert y Poggio, sobre 
El Almirante D. Francisco Díaz Pimienta y. su época, es de re- 
levante mérito, y nuestro laborioso correspondiente merecedor 
por él de todo género de auxilios y alabanzas. 

La Academia dispondrá, de todos modos, lo que estime más 
oportuno. 

Madrid, lo de Noviembre de 1905. 

F. Fernández^ de Béthencourt. 



VI. 
EPIGRAFÍA HEBREO-LUSITANA. 

En mi breve informe sobre las inscripciones hebreas de Fran- 
cia (l), toqué de paso las de Portugal, expuestas con laudable celo 
y maestría por el Sr. Cardozo de Béthencourt en la revista O 
Archeologo portuguez (2), que recibe la Academia á cambio de 
su Boletín. Forman la colección del Sr. Béthencourt seis ins- 
cripciones; conviene á saber, una del año 1315 y cinco incluidas 



(i) Boletín, tomo xLvn, páginas 361-394. Ea esta última página, donde 
dice (líneas i y 2) «1815» y «1305», léase respectivamente «1804» y «1315» 
(2) Número de Febrero y Marzo de 1903, páginas 34-45. 



468 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

entre los años 1804 y 18 1 5. Conformándome al deseo de la 
Academia, las exhibo aquí por orden cronológico, haciéndolas 
objeto de algunos aditamentos é ilustraciones, que considero 
útiles. 

Paro. 

I.— Jueves, 23 Enero de 13 15. 

En esta ciudad del Algarbe, y en su nuevo cementerio hebreo, 
existe la piedra original epigráfica. Mide 37 por 24 centímetros. 

La publicó y tradujo por primera vez en 1 899, Monseñor J. M. 
Pereira Botto, correspondiente de nuestra Academia (l). El se- 
ñor Cardozo de Bethencourt, valiéndose de un vaciado y de 
un calco, la transcribe así: 

nw •»van ova 
HT lipa iap:i rb¿ 

Traduzco: 

En jueves, 16 días de Shebath, año 5075, pasó de esta vida el honrado 
rabí José de Tomar. More su alma en el bien! Y fué sepultado en esta 
sepultura. 

La eulogia, compuesta de tres siglas, que da comienzo al úl- 
timo renglón, ha dado sobrado quehacer al Sr. Bethencourt (2). 
Dos explicaciones propone. La primera (se halló en este recinto)^ 
es harto fría y, á mi ver, incongrua. La segunda, que procede 



(i) Glossario critico dos principaes monumentos do Museu Archeologico 
Infante D. Enrique de Faro, páginas 94-99.— Tradujo: «Em o dia da quinta 
ieria, a 16 do mes de Shebat do anno 5075, íalleceu o respeitavel rabbi 
Joseph Dotomd, jaz neste sepulcro. Sua alma descanse em paz.» 

(2) «Si la lecture riij est exacte, l'abréviation doit signiñer "pna K3fDa 
Ginn (il í^t trouvé dans cette enceinte). Mais, peut-étre, n'y a-t-il que 
naj» ce qui concorderait avec le sua alma descanse em paz de Mgr. Botto.» 



EPIGRAFÍA HEBREO-LUSITANA. 469 

mudando la n en n no se apoya, que yo sepa, en ningún ejem- 
plo de tanta concisión (i), y su traducción debería ser «su alma 
en el manojo de vivientes». Tengo por cierto que las siglas 
puntuadas ó letras iniciales lo son de tres vocablos contenidos 
por el salmo hebreo xxv, 13: 

pSn mol wsj 

Esta eulogia se escribe íntegra, con todas sus letras, en cuatro 
epitafios (2) del cementerio de Peyre-Horade (Bayona), y la 
circunstancia de ser las personas difuntas por ellos nombradas 
oriundas de Portugal^ confirma la explicación que doy por 
segura. 

El texto, ya citado, del salmo xxv va seguido de otro que 
atribuye á los hijos y descendientes del finado la herencia de la 
propiedad ó la tranquila é indeficiente posesión de la tierra. Al- 
gún hijo, heredero de rabí José debió quedar en Faro, quizá su 
homónimo; y bajo este concepto se comprendería que el voca- 
blo postrero del renglón penúltimo ^q «i^n pueda leerse como 
aljamiado de los dos portugueses dito Mor (dicho ó sobrenom- 
brado Mayor) para distinguirlo del Menor^ 6 del hijo, de quien 
recibió decoroso enterramiento. Sin embargo, ese atajo, por lo 
anómalo, no me place. Tres maneras de leer y descifrar tan es- 
pinoso vocablo hace presentes el Sr. Cardozo de Bethencourt (3). 



(i) Véanse los epitafios de París y de Orleans, que reseña M. Schwab 
en su obra sobre las inscripciones hebreas de Francia, páginas 100-151. 

(2) Schwab, op. cit., páginas 225, 226, 231 y 232. 

(3) «Souvent les mots ne sont pas separes; quelques lettres, les -^ ct 
les ^ notamment ont une forme peu certaine. Cela explique les différents 
noms donnés á maltre Joseph: M. Sabath a lu Q^ng p; Mgr. Botto. tenant 
un compte plus exact du nombre des caracteres, semble avoir déchiíTré 
TDItDni si Ton en juge par sa transcription Doiomd. Comme on le voit: 
pour ees deux hebraisants la lecture des lettres ^, 1 medial et q est cer- 
taine; nous avons done xs\ü suivi de 7 d'aprés Mgr. Botto. Un examen 
attentit de l'inscription, la comparaison entre -^ et les ^ compris dans les 
mots oii l'hesitation est impossible, tout paralt autoriser, au point de vue 
épigraphique, la lecture "iqIü^t que je propose. Le mot i^ est une tran- 
scription bien connue de notre préposition de^ mais plus rare que «j seul, 
que nous voyons, par exemple, dans une épitaphe de Tan 1293, trouvée 
á Orléans et publiée par M. Neubauer.» 



^ 



470 BOLETÍN DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

No extrañaré que sobrevengan otras, en tanto que la fotografía 
del monumento no se publique. En balde la he pedido y solici- 
tado hasta ahora; si bien espero lograrla de Monseñor Pereira. 
Para corroborar la lectura loiian (de Tornear) del vocablo en 
cuestión, á la que propende, el Sr. Cardozo de Bethencourt ale- 
ga una inscripción hebrea de Orleans, fechada en 2 de Febrero 
de 1293 y dedicada á la memoria fúnebre de Baruk, hijo de 

Nuestro señor Judá de Meaux, 

como bien lo ha visto y felizmente interpretado M. Schwab (l). 
La patria de José fué probablemente la villa de Thomar^ capital 
de antiguo corregimiento, á mano derecha del río Tajo. 

Otras lápidas hebreas, mucho más antiguas que la presente 
han de buscarse en Faro, de cuya historia judaica (años 1249- 
1497) el Sr. Bethencourt exhibe varios documentos, y entre 
ellos uno por extenso, inédito, de gran valía (2). Mayor impor- 
tancia reviste para la historia general de Portugal el postrer do- 
cumento, que fué expedido por el rey D. Manuel en 30 de No- 
viembre de 1496 (3), 



(i) Op. ctr.pág, 151. 

(2) «Au 1*' janvier 1339, les Juifs de Portugal devaient au Trésor ro- 
yal la somme de 126.767 livrcs, dont 75.677 dües, á íeu Dom Diniz; leur 
taxe annuelle était de 25.000 livres; ils proposérent d'amortir leur dette 
en portant la taxe á 45.000 livres. Dom Alfonso IV accepta cette offre, 
mais il exigea la nomination triennale des Juiís servant de garants aux 
Communautés. Le 17 aoút 134 1, le roi notiña á ralmoxarife de Faro les 
noms des cautions de la Communauté israélite de cette ville pour les 
années 1342, 1343 et 1344; ils étaient choisis parmi les plus riches par 
Guedelha, arrabi-mor du Royaume, et par Bente, juif do Campo d'Ouri- 
que; c'étaient les nommés Salomón Pulgom et Juga Boderrache; le procu- 
reur des Juifs de Faro, Samuel Sotil et leur rabbin (dont le nom n'est pas 
mentionné) étaient chargés de faire signer l'acte de cautionnement.> 

(3) «En 1496, le 30 Novembre, Dom Manuel conñrma les lettres paten- 
tes de son predécesseur donnant á Dom Jofio de Sousa les revenus de la 
juiverie de Faro,- -servido novo e velho da judería de Faram. — Cet acte 
est important, parce qu'il peut servir á la détermination de la date du 
dccret promulgue centre les Juiís de Portugal, le 29 septembre 1496 



EPIGRAFÍA HEBREO- LUSITANA. 47 1 

El breve tamaño de esta lápida Osonubense hace vivo con- 
traste con el de la Hispalense (siglo xiv), cuatro veces más dila- 
tado, cuya lámina fotográfica publiqué en el tomo xvii del Bole- 
tín, página 178. El difunto José con llamarse rabi muestra que 
estuvo casado; mas no pertenecía á clase muy elevada, si bien se 
califica de honrado (1333); pudiéndose con todo sospechar que 
fuese antecesor y quizá padre 6 abuelo del araby dessa vila^ que 
figura en la sobredicha carta ejecutoria expedida en Lisboa 
(17 Agosto 1 341) por el rey D. Alfonso IV. No deja de ser no- 
table y no poco raro el estilo de la inscripción, tanto por la 
eulogia, tomada del salmo xxv, como por empezar con la desig- 
nación de la fecha (l). Semejante estilo ¿sería peculiar de las an- 
tiguas inscripciones hebreo-lusitanas? El problema está plantea- 
do por esta funeral, única de aquella edad que á mano tenemos. 
Otras lo resolverán, conforme se descubran y se publiquen. 



Lisboa. 

2. — En el cementerio inglés que llaman de los cipreses. Pie- 
dra bilingüe que mide 2,44 x 1,13 m» 

'psS -ropri 

AQXTI JAS . lOZE . AMZALAGA 
QUE MORREU £M XXVI DE FEUEREIRO 

DE 1804 

Estela del honrado señor José Amzalaka, descanse en el paraíso. (Aquí 
se enterró) en lunes, 1 5 de Adar del año 564 de la era menor. 
Aquí yace José Amzalaga, que murió en 26 de Febrero de 1804. 



d'aprés les uns, les 4, 5, 20 ou 24 décembre de la méme année d'aprés 
les autres.» 

En 5 de Diciembre fija resueltamente este decreto D. José Amador de 
los Ríos (Historia^ tomo iii, pág. 354). 

(i) Entre las 76 hebreo-toledanas de la colección de Luzzatto, una tan 
solamente, y es la 69, comienza así, por motivo especialísimo, ó para la- 
mentar los estragos y mortandades que produjo la peste negra en 1349. 



I 

472 eoleti'n ce la real acacemia de la historia 

La fecha hebrea corresponde al 27 de Febrero, día del ente- 
rramiento, á menos de suponer que «xxvii», por incuria del 
grabador, ó impericia del autor del epitafio, se redujese á «xxvi>. 

3. — Se halló en el depósito de la Marina, en la aldea de Azi- 
nheira, sobre la margen izquierda de la ría del Tajo, cerca del 
riachuelo Judío (i), en término de las parroquias de Seixal y de 
Paio Pires. Mide la enorme piedra 1,96 x 0,66 m.; habiéndose 
trasladado en Noviembre de 1902 al Museo del Carmen de Lis- 
boa. Está fechada en 13 de Octubre de 1814. 

nava 
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n V p n n "o iwin o 3 



B 



Estela sepulcral del joven Judá, hijo de Rimok, que pasó á la morada 
de su eternidad en jueves, día 29 de Tisri del año 575. J(udá) b(en) 
[R(imokj]. 

Las siglas, que ocupan el centro del renglón segundo, están 
sacadas del libro del Eclesiastés (xii, 5). 

Advierte el Sr. Cardozo de Bethencourt que el calificati- 
vo Tina puede también significar en lenguaje rabínico «joven 
estudioso», ó erudito. En lenguaje bíblico suele significar «mili- 
tar eximio en la flor de la edad»; y quizá se enterró Judá en el 
mismo sitio donde se había señalado por alguna acción de gue- 
rra, como aconteció á muchos ingleses que sucumbieron en la 
batalla de Waterloo (18 Junio 181S) y cuyos epitafios tapizan 
las paredes interiores de la iglesia parroquial de aquel pueblo 
belga. A este propósito recordaré el epitafio del Príncipe de 
Waldech (j 24 Septiembre 1 798), que hizo labrar el Regente 
de Portugal, y cuyo texto intercala (pág. 44) en su Monografía el 



(i) Así se llama en el mapa de Portugal que publicó en 1778 D. Tomás 
López, dedicándolo á D. Pedro Rodríguez Campomanes. 



EPIGRAFÍA HBBREO-LUSITAKAi 473 

Sr. Cardozo de Bethencourt (i), con el laudable objeto de conser- 
varlo íntegro, antes que el abandono en que yace lo haga ilegible. 
4. — En el cementerio inglés, fechada en sábado, 24 Diciem- 
bre de 1814. Mide 0,78 X 0,43 m. 

-T^oSnn mnp 
v'íSj fCNa p DmnK 

psS nvpn njv 

Estela sepulcral del joven Abrahán, hijo de Memón. Pasó á la morada 
■de su eternidad en día de sábado santo en once de Tebeth, año 575 de 
la era menor. 

El patronímico jc«C) que recuerda el de nuestro Maimónides^ 
se escribe pana por una inscripción de Tremecén (2) grabada 
«en el año postrero del siglo xv. 

El once de Tebeth del año 5575 de la Creación, fué sábado, 
24 de Diciembre de 1814. El día del enterramiento no está in- 
dicado en la inscripción por la p inicial de c(adosh)y que signi- 
ñca «santos^. 

5. — En el mismo recinto, fechada en 12 de Julio de 1815. 
Mide 1,80 X0,20 m. 

T\x)\x:\ miap riMa nn 

St "ínsnip «ir i'n nü« 

a'ívau; na ys mosj 

TianS D-íC 'ii 't dv njv 

.p dS nvpn n:w S'nn 

Esta es la estela sepulcral de la mujer honrada y modesta Ester, esposa 
-que había sido del señor Judá Zarfatí, cuya memoria bendita sea; pasó á la 
morada de su eternidad, teniendo 70 años de edad, en miércoles, día 4 de 
Tamuz, trueqúese este mes en buen augurio, del año 575 de la era menor. 



(i) Christiano augusto \ Caroli augusii Frederiá \ Principis Walduhii 

Jilio I qui vixit an(nis) LXIIII \ decessit VIII kal(endas) Octobr(is) CID 

DCC LXXXXVIII 1 Joannes ! Lusiiania Princeps Regtns \ qui ut viri rei 

miliiaris peritissimi \ opera uterttur \ eum a Gcrmania vocaverat \ koc mo- 

Jtumenium \ p(onendum) c(uravií), 

(2) Schwab, op, «'/., pág. 219. 

TOMO xLvii. 31 



474 BOLETÍN DB LA REAL ACADEBOA DE LA HISTORIA. 

El apellido Zarfati^ que signiñca «francés», distinguió á mu- 
chas familias hebreas de España y de Portugal, traduciéndolo 
algunas en ^Franco^. En 145 5 era almojarife mayor de los du- 
ques de Plasencia D. Mosé ZarfatL Un epitaño hebreo de la 
ciudad de Mahón (Menorca), publicado, pero no traducido me- 
dio siglo ha, por D. Esteban Paluzie y Cantalozella, está dedica- 
do á la memoria de Rabí Judá, hijo de Mosé Franco. 

Ha explicado el Sr. Cardozo las tres primeras siglas del ren- 
glón postrero (l). 

6. — En el antiguo cementerio israelítico, sito en la calle de 
Estrella, núm. 8. Piedra bilingüe (l,8o X 0,20 m.) fechada en 
sábado, 4 de Noviembre de 1815. 

En esta inscripción no se produce la doble fecha de la muerte 
y del enterramiento que hemos visto en la 2. La muerte ocu- 
rrió en sábado, día segundo de la neomenia, ó primera luna de 
Jeshván. 

n-nap maro hkt 
nom npiy ^ir\ nSv:i vw'n bur 

jwn mStt; a paw di^ n^n ts Ja 
psS lypn n:ttr 

aquí lAZ 

SAMUEL BRUDO 

QUE FALLECED DA VJDA PRESENTE 

£M 4 DR NOVEMBRO D£ 1815 

COM 84 ANNOS 

DE IDADE 

Esta es la estela sepulcral del anciano y excelente obrador de justicia 
y misericordia (2), el honrado señor Samuel Brudo. Sea su alma recogida 
en el manojo de los vivientes. Pasó á la morada de su eternidad, teniendo 



(i) L'abréviation ^'n^ (= n'U^JüS "íSrp) ^st mise aprés Tamuz^ parce 
que c'est le mois íuneste oíi Jérusalem íut prise, et par Nabuchodonosor 
en Tan du monde 3348, et par Ti tus en Tan 70 de l'ére chrétíenne; on 
émet done naturellement le voeu que le mois soit plus favorable.» 

(2) Texto sacado del libro de los Proverbios (xxi, 21), que se repro- 
duce en el epígrafe de Mahón, arriba citado. 



EPIGRAFÍA HEBREO-LUSITANA. 475 

84 años de edad, en sábado santo, día 2 de la cabeza del mes de Jeshváo, 
año 576 de la era menor. — Aquí yace Samuel Brudo, que dejó la vida pre- 
sente, con 84 años de edad, en 4 de Noviembre de 1815. 

De cuatro inscripciones, contemporáneas de las precedentes, 
da noticia el Sr. Cardozo (l), mas no tuvo á bien comunicarnos 
el texto, sin duda por estar gastado 6 ser de corta valía. 

La cosecha no es grande; pero el pesar producido por tan exi- 
guo número de lápidas se compensa con la esperanza de poder 
encontrar por centenares si se buscaren, otras antiguas de sumo 
interés (2); y por de pronto, ya sabemos que un estudio positivo 
sobre esta materia se hizo por encargo del rey D. José I (3). 

Curiosos apuntamientos sobre la historia de la aljama hebrea 
Lisbonense en el siglo pasado esmaltan la monografía del señor 
Cardozo de Bethencourt. Desde el año 1 80 1, hondas raíces echó 
en Lisboa á la sombra del pabellón británico; en 1 8 1 5 adquirió 
cementerio propio, que tuvo existencia oficialmente reconocida 
en 20 de Marzo de 1 83 3. Sinagoga pública tampoco le faltó en 
181 3 fundada por Rabí Abrahán Dabella denominada D^Qwn n^TW 
(Puerta del cielo), y luego otra á mediados del mismo siglo; pero 
ambas, según lo apunta O Occidente, Revista ilustrada de Lisboa, 
en su número 968, correspondiente al 20 de Octubre de este 
año, eran provisionales y desdecían de la solemnidad del cul- 
to (4). La reciente, capaz y hermosa, de estilo románico-bizan- 
tino está situada en la calle de Alejandro Herculano. De ella ha 
publicado dos inscripciones la precitada Revista. 



(i) «On voit encoré aujourd'hui au cimetiére des Anglais dansl'angle 
formé par les murs Sud et £st, 5 tombes dont la premiére est notre n^ 3, 
datant de 1804, et dont la plus récente est de 1818. » Pág. 44. 

(2) «II est probable que des fouilles méthodiques fourniront, un jour 
ou l'autre, des précieux et nombreux monuments.» Pág. 35. 

(3) «Nous le savons, en efTet: vers la fin du xvni* siécle, il existait, á. 
Lisbonne, des inscriptions hébraíques, que D. José I chargea le Pére Fran- 
cisco da Paz d'étudier et de traduire. Les manuscrits de ce religíeux se 
rctrouveront peut-étre et vicndront enrichir nos collections épigraphi- 
ques.» Pág. 34. 

(4) «Desde os principios do secólo xix que a colonia israelita celebra- 
va as.suas solemnidades religiosas em una casa da travessa do Ferrageal^ 
onde occupava duas salas para esse fim. £im melados do secólo passado 






476 BOLETÍN PE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

7. — ^Junto á la puerta de entrada en la fachada exterior. 

Colonia israelita, — Esta pedra fundamental da sinagoga por- 
tuguesa^ Shaare Tickva (i), foi collocada em 18 de Yiar de 
5Ó62 (2) por Abraham E, Levy^ sendo presidente do comité Leño 
Amzalak^ presidente da secgño de edificagño A. Anahory e thesou* 
reiro da colonia Salomón de M. Sequerra, Archirecto Ventura 
Terra, Constructor Abilio Pereira do Campos. 

La explicación de este epígrafe, históricamente considerado, 
se da por la sobredicha Revista (3), donde aparecen tres intere- 
santes grabados, que representan el frontispicio de la nueva si- 
nagoga, su nave interior y su kekal 6 cabecera: 

«O projecto d'esta synagoga foi elaborado pelo architecto 
Sr. Ventura Terra, auctor de tantas outras obras importantes, 
de que citaremos a sala da cámara dos deputados, a casa do 
mesmo architecto, que mereceu o premio Valmor, etc. A archi- 
tectura da synagoga é em estylo románico -byzantino, com al- 
guns motivos orientaes, O Sr. Ventura Terra affirmou mais una 
vez o seu bello talento fazendo una obra monumental dentro do 
ornamento relativamente limitado. A synagoga israelita em Lis- 
boa, excede o que de mais grandioso existe em synagogas ñas 
principaes cidades estrangeiras.» 

Algunas inscripciones no sé si esmaltan la lámpara del san- 
tuario y el candelabro de los siete mecheros. Semejantes epí- 
grafes se veían en la sinagoga de Palma de Mallorca (4) y en la 
de Aguilar de Campóo (5). 



estabelecen outra synagoga, em una casa do beco dos Apostólos. Estas 
synagogas porém, eram provisorias e estavam longe de satisiazer as solem- 
nidades do ^ulto, pelo que a colonia israelita teve sempre em vistas cons- 
truir o seu templo proprio.» 

(O mpn ^lytt^ (puertas de esperanza).- 

(2) 25 de Mayo de 1902. 

(3) «Esta commisíSo, porém, nao conseguio aínda o seu proposito e 
delegou aquelle encargo em uma commissfio de senhoras israelitas.... 
Estas senhoras conseguiram reunir alguns donativos em Portugal aos 
quaes vieram juntar-se outros de israelitas residentes em Aírica, Brazil e 
Inglaterra, o que premettia dar comego aos trabalhos.» 

(4) Villanueva, Viaje literario^ tomo xxn, pág. 250. Madrid, 185a. 

(5) Boletín, tomo xxxvi, págs. 345-347. 



BPIGRAI'ÍA. h 

8. — Inscripción del kekal. 



Sepas en presencia de Q-tíen tú estás. 



Está sacada esta inscripción de los conceptos formulados por 
el libro del Éxodo (m, 5! iv, 12). 

Esta hermosa y espléndida sinagoga de Lisboa, á cuya erec- 
ción y edificación, principiada y acabada en poco más de un 
trienio, han contribuido, no solamente los israelitas de Portugal, 
sino también los de África, Brasil é Inglaterra, fué inaugurada 
en sábado día último de Septiembre del presente aíío, ó dfa pri- 
mero del año hebreo de la Creación 5666. ¿Qué diría si se le- 
vantase del sepulcro la sombra augusta de! rey D. Manuel que 
más de cuatro siglos ha expulsó de sus estados en masa á toda 
la grey hebrea, confiscándole las anagogas y no respetando lo 
sagrado de los cementerios? Israel es inexterminable de sobre 



47^ 90LETÍ1Í DE LA KEAL ACADCVIA DE ÍA EESTOKU. 

la haz de la tierra, como lo predijeron el profeta Oseas t'l • y el 
Apóstol San Pablo Í2i. 

De creer es y de esperar que el estudio de las lápidas hebreas 
monumentales en tierra lusitana, estudio que, digámoslo así, 
acaba de nacer y da los primeros vagidos, no tardará en cre- 
cer ^3j y cobrará tamaños y robustez que, á imitación de Es- 
paña y Francia, logre Portugal por esta gran vía, enteíamente 
nueva, añanzar y realzar su brillante historia. 

Xo he de terminar este Informe sin advertir de qué manera 
un epitaño hebreo de Toledo (Luzzato, 26) mucho interesa ('4) 
á la historia política y literaria de Portugal y de Castilla en la 
primera mitad del siglo xiv. 

Madrid, 17 de Noviembre de 1905. 

Fidel Fita. 



(0 "it 3-5- 

{2) Rom., XI, 24-37. 

(3 j Las que hay en tierra extranjera (Italia, Francia, Holanda, Inglate- 
rra, etc.), históricas de los Scpkardim portugueses, se cuentan por mula- 
res, como lo ha demostrado M. Schwab